martes, 20 de septiembre de 2022

Los hermanos de Jesús, por el P. Paulo Dierckx y el P. Miguel Jordá


En la Biblia leemos que los habitantes de Nazaret, hablando de Jesús, decían:

“Este es el Hijo del Carpintero y su Madre es María, 
es hermano de Santiago, José, Simón y Judas, 
y sus hermanas también viven aquí entre nosotros”.

En otra parte de la Biblia leemos:

“Un día Jesús estaba predicando
y los que estaban sentados alrededor de él le dijeron: 
Tu madre y tus hermanos están afuera y te buscan”. 

y, también:

“¿No es éste el carpintero, el hijo de María, 
hermano de Santiago y José y Judas y Simón? 
Y sus hermanas ¿no viven con nosotros aquí?”

Los que no conocen bien la Biblia sacan de estos textos la precipitada y errónea conclusión de que María tuvo más hijos y que por tal razón no pudo haber quedado virgen, como creen los católicos. Muchos hermanos evangélicos hablan así, al parecer, no por amor a la verdad, sino para desorientar a los católicos. En esta carta quiero explicarles cuán equivocadas están estas personas que piensan que Jesús tuvo más hermanos en el sentido estricto.

“Hermanos y hermanas” en el sentido bíblico

Es verdad que en los evangelios se habla de “los hermanos y hermanas de Jesús”. Pero eso no quiere decir que sean hermanos "de sangre" de Jesús, o "hijos e hijas" de la Virgen María.

Jesús, en su tiempo, hablaba el idioma arameo (un dialecto del hebreo) y en las lenguas arameas y hebreas se usaba la misma palabra para expresar los distintos grados de parentesco cercano, como "primo, hermano, tío, sobrino, primo segundo..." Y para indicar estos grados de parentesco, usaban la palabra "hermano o hermana". Por ejemplo: Abraham llama hermano a Lot cuando, en realidad, Lot es su sobrino (Gén 13,8 y Gén 14,14-16). Labán llama hermano a su sobrino Jacob, Gén 29,15.

Es decir, en la Biblia no se usan las palabras “tío o sobrino”. A los descendientes de un mismo abuelo se les llama hermanos.

Ahora bien, para evitar las confusiones, la Biblia usa varios modismos. Por ejemplo: si se trataba de hermanos verdaderos, hijos de una misma madre, se usaba la expresión: "Tu madre y los hijos de tu madre. Esta era la única manera correcta de expresarse. En Mateo16,17 se utiliza la expresión "Simón, hijo de Jonás” para decir que el papá de Simón es Jonás.

En ningún lugar del Evangelio se habla de los hermanos de Jesús en sentido estricto, como “hijos de María” porque, en la Biblia, no aparece ningún hermano de Jesús según la carne.

En el Evangelio de Lucas leemos que Jesús subió a Jerusalén junto con María y José. El niño Jesús tenía 12 años. Este relato no menciona ningún hermano de Jesús en sentido estricto. Así el texto nos hace entender que Jesús es el hijo único de María. (Lc 2,41-52).

Al momento de morir, Jesús confió su madre María al apóstol Juan, hijo de Zebedeo, precisamente porque María quedaba sola, sin hijos propios y sin esposo. Para los judíos una mujer que se quedaba sola era signo de maldición; por eso, Jesús confía María a Juan y Juan a María.

“Cuando Jesús vio a su madre, y de pie junto a ella al discípulo a quien él quería mucho, Jesús dijo a su madre: Madre, ahí tienes a tu hijo. Luego le dijo al discípulo: Ahí tienes a tu madre. Y desde entonces ese discípulo la recibió en su casa”, Jn 19,26-27.

¿Quiénes son “estos hermanos de Jesús”?

La Biblia nombra a cuatro “hermanos” de Jesús. En Mt 13,55-56 encontramos los nombres de cuatro hermanos de Jesús: Santiago (o Jacobo), José, Simón y Judas. De los cuatro hermanos de Jesús mencionados, dos eran apóstoles: Santiago “el hermano del Señor” (Gál 1,19) es el apóstol Santiago “el Menor” (Mc 15,40), y Judas, “servidor de Jesucristo y hermano de Santiago”. La madre del apóstol Santiago, el Menor, se llama María y esta María, madre de Santiago y José, estaba junto a la cruz de Jesús (Mc 15,40) y era “hermana de María la Madre de Jesús” (Jn 19,25) y tía de Jesús. Es la que el Evangelista llama María de Cleofás (Jn 19,25)

Comparando los textos bíblicos entre sí, está claro que ni Santiago ni los otros tres “hermanos de Jesús” eran hijos de la Virgen María y José, sino primos hermanos de Jesús. Hagamos el árbol genealógico de las dos familias:

«Padre» + madre = hijo (José + María =Jesús)
Alfeo o Cleofás + María = hijos: Santiago, José, Simón y Judas.

Jesús es el hijo primogénito de María

Otros dicen que la Biblia nombra a Jesús como el “primogénito” o sea “el primer hijo de María” y eso es señal de que María tuvo más hijos.

El hecho de que Jesús sea “primer hijo” no significa que la Virgen María tuviera más hijos después de Jesús; de ninguna manera quiere decir eso el Evangelio. “Y dio a luz a su primer hijo” (Lc 2,7) quiere decir que “antes de nacer Jesús, la Virgen no había tenido otro hijo”.

Y esto era muy importante para los judíos, porque siendo Jesús el primogénito, o sea, el primer hijo, quedaba consagrado completamente a Dios (Ex 13,2). Y es que la Ley del Señor mandaba que el primer hijo fuera consagrado u ofrecido totalmente a Dios (Ex 13,12 y Ex 34,19). Jesús, por ser el primogénito o primer hijo, ya desde su nacimiento quedaba ofrecido y consagrado totalmente al servicio de Dios.

Esto, y no otra cosa, es lo que enseña el Evangelio al decir que Jesús fue el “primer hijo” (Primogénito) de la Virgen María. En ningún caso quiere decir "el primero entre otros hermanos".

El uso de la palabra “hermano” en el sentido religioso

“Un día preguntó Jesús a sus discípulos: ¿Quién es mi madre y quiénes son mis hermanos? Y mirando a los que estaban en torno a él añadió: Aquí están mi madre y mis hermanos. Porque todo el que hace la voluntad de Dios ese es mi hermano, mi hermana y mi madre”, Mt 12,49-50.

Jesús fue el primero en utilizar la palabra “hermano” no en sentido carnal, sino en sentido figurado.

En el Evangelio de Juan 20,17, Jesús llama a sus discípulos y apóstoles “mis hermanos”, y en la carta a los Hebreos 2,11 todos los redimidos por Cristo son “sus hermanos”. Cristo es “el Primogénito de estos hermanos”, Rom 8, 29.

En este sentido aparece la palabra “hermano” 160 veces en las cartas apostólicas del Nuevo Testamento. “Hermanos” pues, en este sentido, hoy como ayer, son todos los que creen y aceptan a Jesús. Y en esto los hermanos evangélicos son muy inconsecuentes porque en sus sermones usan a cada rato la expresión “hermanos” en sentido figurado (todo el mundo entiende que no se trata de hermanos carnales) Pero cuando se trata de interpretar esta palabra en el Nuevo Testamento, dicen que hay que entenderla en sentido carnal, de verdaderos hermanos según la sangre.

La Iglesia Católica, al igual que las iglesias Evangélicas, tiene ahora también la costumbre de llamar a sus fieles “hermanos y hermanas”. ¿Significa esto que todos somos hermanos según la carne? De ninguna manera, sino que utilizamos la palabra “hermanos” en sentido figurado. ¿Por qué, entonces, los evangélicos tienen tanto empeño en interpretar la palabra “hermano” sólo en sentido literal para concluir que la Virgen tuvo otros hijos? ¿No será que se utilizan estos textos tan sólo como un pretexto para confundir a los católicos poco familiarizados con la Biblia?

Ojalá que las palabras “hermano y hermana” no sean para nosotros palabras conflictivas. Hermanos según la carne son los hijos de unos mismos padres. Hermanos según el espíritu somos todos los seres humanos, mayormente los que son miembros de una misma comunidad o familia religiosa.

Creo que estas explicaciones bastan para aclarar el sentido bíblico de la expresión “hermanos y hermanas de Jesús”. Que nadie los venga a molestar ahora con discursos erróneos y a decirles que María tenía muchos hijos... 

Los que hablan así son personas que no conocen bien la Biblia; es gente que interpreta la Palabra de Dios a su propio gusto y quiere solamente sembrar dudas y mentiras. ¿No dijo el apóstol Pedro que debemos ser prudentes con nuestras interpretaciones privadas de la Biblia? (2 Pedro 1,20).

Y por último, queridos hermanos, yo también los nombro con la palabra hermanos, les pido que no hagan caso de palabrerías, sino que sean realmente capaces de vivir este gran sueño de Jesucristo que es construir el Reino de Dios en que todos los hombres volverán a ser hermanos.

Fuente: Catholic.net

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