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sábado, 8 de abril de 2023

LA RESURRECCIÓN EN LOS SÍMBOLOS


La fe que los cristianos de todos los tiempos han mantenido en la resurrección no ha quedado sólo cristalizada en formulaciones dogmáticas o litúrgicas. Desde los primeros momentos, los cristianos han dejado huellas de su fe en la resurrección de Jesús y en la propia en sus monumentos artísticos, particularmente en los funerarios.

Existen dos tipos de símbolos e imágenes:

     - epigráficas (inscripciones)
     - iconográficas (imágenes pintadas o esculpidas).

Las inscripciones están más cerca del mundo del mensaje escrito, aunque pintan la fe con metáforas extraordinarias. La primera imagen es la del «sueño» o la «dormición». La misma palabra «cementerio» (frente al término «necrópolis», que era el habitualmente usado en el ambiente helenista), significa dormitorio. No es una ciudad de muertos, significado del término helenístico, sino un lugar donde los vivos duermen temporalmente.

Existe otra imagen bellísima en las inscripciones: el «depósito». Se trata de una expresión tomada del mundo jurídico y económico para designar lo que uno deja en prenda hasta que vuelva a pagar una deuda. Al referir ese término al difunto los cristianos expresaban la convicción de que el cuerpo quedaba allí depositado en prenda, hasta el momento en que el propietario regrese.

Más expresivas aún son las imágenes esculpidas o pintadas. Los cristianos no crean una nueva iconografía. Simplemente toman los símbolos ya existentes en el ambiente helenístico en que vivían y les dan un nuevo significado. Son, como las definió Basilio de Cesárea, heraldos mudos, porque gritan calladamente la resurrección. Para nosotros encierran una cierta dificultad de comprensión debido a la distancia cultural, pero hay algunos significados muy evidentes.

Un primer grupo de imágenes está formado por los símbolos cíclicos de retorno. Por ejemplo, las «cuatro estaciones», que se representan con cuatro cabezas coronadas de flores, espigas, racimos de uvas y ramos de olivo, el fruto correspondiente a cada una de ellas. Otra imagen muy repetida es el «pavo real», que pierde las plumas en el invierno y las recupera en la primavera. También es frecuente la imagen, tomada de la mitología pagana, del «ave fénix». Es también un símbolo cíclico, porque muere entre las llamas para renacer después de sus propias cenizas.

Pero entre todos los símbolos cíclicos que se aplican a la resurrección quizá el más hermoso es el de «Helios, el dios sol», que revive en el alba después de la oscuridad. La mitología lo representa montado en su carro recorriendo el cielo. La Iglesia bautizó esta imagen para representar al «Cristo-Sol invicto» que aparece coronado de rayos de luz renacida.

Existe otro grupo de figuras muy expresivas. Por ejemplo, el «pastor que lleva en sus hombros una oveja». No es Cristo, porque la imagen está tomada de la mitología. Los cristianos la aceptan pensando en Cristo que salva de la muerte. Este carácter se acentúa cuando la colocan, como hacen varios sarcófagos, entre dos grandes cabezas de leones, que por su voracidad son símbolo de la muerte. Tenemos así una frase en imágenes: muerto-salvado de la muerte.

Otra imagen es la de las «puertas del Hades», que sólo se abrían para entrar y se cerraban después para siempre. A veces, este carácter dramático se acentúa poniendo cabezas de león en ellas. Entre los cristianos aparecen estas puertas, pero abiertas, o incluso rotas. Desde que Cristo volvió de la muerte, han quedado abiertas para siempre.

Autor: Mariano Sedano

Significado del Cirio Pascual




Es el símbolo más destacado de la pascua cristiana. La palabra "cirio" viene del latín "cereus", y tiene el significado de cera, el producto de las abejas.

El cirio pascual es desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la vigilia pascual. Esta se celebra de noche.

El cirio pascual tiene una inscripción en forma de cruz, acompañada de la fecha del año y de las letras alfa y omega, la primera y la última del alfabeto griego, para indicar que la pascua de Jesús, principio y fin del tiempo y de la eternidad, nos alcanza en el año concreto que vivimos.

Al cirio pascual se le incrusta en la cera cinco granos de incienso, simbolizando las cinco llagas santas u gloriosas del Señor en la Cruz.

En la procesión de entrada de la vigilia pascual se canta tres veces la aclamación: "Luz de cristo. Demos gracias a Dios", entonces se encienden los cirios de los fieles y las luces de la iglesia. El cirio se coloca en la columna o candelabro que va a ser su soporte, y se proclama en torno a él, después de incensarlo, el solemne pregón pascual.

Junto al simbolismo de la luz, el cirio pascual tiene también el de la ofrenda:

"Acepta, Padre Santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios... Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, para destruir la oscuridad de esta noche".

El cirio pascual estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena pascual, al lado del ambón de la Palabra, hasta la tarde del domingo de Pentecostés.

Al finalizar el tiempo pascual, conviene que el cirio se conserve dignamente en el baptisterio.

El cirio pascual también se usa durante los bautizos y en las exequias, es decir al principio y el término de la vida temporal, para simbolizar que un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a Luz de la vida eterna.




miércoles, 26 de abril de 2017

El «ancla» es uno de sus símbolos cristianos preferidos del papa Francisco

El papa Francisco presidió este miércoles la Audiencia General en la Plaza de San Pedro y continuó con sus catequesis sobre la esperanza cristiana. De hecho, el Santo Padre la comparó a un ancla y confesó que es uno de sus símbolos cristianos que más le gustan.

“Solo tenemos que amarrarnos al cabo y seguir siempre adelante, porque estamos seguros de que nuestra vida es como un ancla que está en el cielo, fija en el lugar adonde llegaremos”, aseguró Francisco.

Sobre el ancla, el Papa aseguró que “no es coincidencia que entre los símbolos de la esperanza cristiana esté el ancla. Expresa que nuestra esperanza no es vaga, que no se puede confundir con el sentimiento mutable de quien quiere mejorar las cosas de este mundo de manera fantasiosa, bastándose únicamente de su propia fuerza de voluntad”.

"¿Por qué habríamos de tener temor?"

El Papa añadió que por el contrario, “la esperanza cristiana encuentra sus raíces no en el atractivo del futuro, sino en la seguridad de que aquello que Dios nos prometió, lo realizó en Jesucristo. Si Él nos ha garantizado que no nos abandonará nunca, si el comienzo de cada vocación es un ‘sígueme’ con el cual Él nos asegura que permanecerá siempre delante de nosotros, ¿por qué habríamos de tener temor? Con esta promesa, los cristianos pueden caminar por todas partes”.

El Pontífice realizó esta reflexión a partir de dos frases del Evangelio de San Mateo: “Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo”; “A Él le será dado el nombre de Emmanuel, que significa Dios con nosotros”.

Francisco destacó que estas palabras reflejan la cercanía de Dios a sus criaturas. “Son palabras que comunican el misterio de un Dios cuyo nombre, cuya identidad es ‘estar con’, en particular, ‘con nosotros’, es decir, con la criatura humana”.

El alma es "migrante"

“Nuestro Dios no es un Dios sentado, secuestrado en un cielo lejano, en vez de un Dios apasionado del hombre, tiernamente amante de seres de los que es incapaz de separarse. Los seres humanos somos hábiles rompiendo lazos y puentes. En cambio Él no. Si nuestro corazón se enfría, el suyo permanece incandescente. Nuestro Dios nos acompaña siempre, incluso aunque nos olvidemos de Él”.

El Papa recordó que el hombre está en camino en este mundo, y que en ese caminar siempre está acompañado por Dios. “Nuestra existencia es un peregrinar, un camino. Nuestra alma es un alma migrante. La Biblia está llena de historias de peregrinos y viajeros”.

"Él se preocupa de nosotros"

“En su camino en el mundo, el hombre nunca está solo. Sobre todo los cristianos no se sienten nunca abandonados, porque Jesús nos asegura que nos espera no solo al final de nuestro largo viaje, sino que nos acompaña en cada una de nuestras jornadas”.

El Obispo de Roma se preguntó: “¿Hasta cuándo perdurará la preocupación de Dios por el bienestar del hombre? La respuesta del Evangelio no deja lugar a dudas: ¡Hasta el fin del mundo! Pasará el cielo, pasará la tierra, veremos desaparecer la esperanza humana, pero la Palabra de Dios es más grande que todo y no pasará”.

“No habrá día de nuestra vida en la que no dejemos de ser una preocupación en el corazón de Dios. Él se preocupa de nosotros y camina con nosotros. ¿Y por qué hace eso? Simplemente porque nos ama. Dios seguramente cubrirá todas nuestras necesidades, no nos abandonará en el tiempo de la prueba y de la oscuridad”, concluyó.

viernes, 23 de agosto de 2013

Significado de IHS






El monograma IHS es una modificación de IHΣ, que son las tres primeras letras del nombre Jesús en griego (Iησους).

Su uso se remonta a las inscripciones mortuorias de los primeros cristianos, aunque posteriormente fue interpretado como la abreviatura de la frase latina Jesus Hominum Salvator = Jesús, Salvador de los Hombres.

Desde que san Ignacio de Loyola utilizara este monograma en su sello de Superior General, la Compañía de Jesús lo ha asumido como emblema de la orden.

sábado, 11 de mayo de 2013

BÍBLIA: Metáfora y realidad, por Martín Gelabert Ballester, O.P.


La metáfora no es algo falso. Es una comparación entre dos realidades, una desconocida o difícil de expresar y otra más asequible y fácil de entender, para lograr hacerse una idea aproximada de la primera a partir de la segunda.

Cuando, para referirnos a la Ascensión del Señor, utilizamos términos como “subió a los cielos” o “está sentado a la derecha del Padre”, estamos empleando metáforas que ayudan a dar un contenido a nuestra fe. Porque la fe quiere comprender, precisamente porque se refiere a realidades decisivas en las que está en juego la vida humana.

Tomás de Aquino, en su Comentario al Símbolo de los Apóstoles, dice: “el término ‘derecha’ no se aplica a Dios en el sentido material, sino metafórico”. Lo que se pretende decir con este término es que Jesús es igual al Padre, y que con su ascensión ha alcanzado el mayor de todos los bienes, que es la vida con Dios. Sto. Tomás añade que esto de alcanzar el mayor de todos los bienes va dirigido contra el diablo, que según el profeta Isaías (Is 14,13) quiere poner su trono por encima de las estrellas de Dios y asemejarse al Altísimo. Ahora bien, dice nuestro autor, “esto no se cumplió sino en Cristo”.

Ahora que estamos llegando al final del tiempo pascual, vale la pena notar que la Pascua, clave y centro de la fe, punto de partida cronológico y teológico de la fe cristiana, es un acontecimiento de una riqueza tal, que es imposible describirlo con una sola imagen. Por eso celebramos el misterio pascual durante cincuenta días, y luego prolongamos esta celebración cada domingo.

Se trata de un acontecimiento único, aunque nosotros, para entenderlo mejor, lo celebremos por etapas. Dicho de otra manera: Viernes Santo, Pascua, Ascensión y Pentecostés son la misma realidad.

Se puede hablar de cuatro momentos pero más bien son distintas perspectivas del mismo acontecimiento. ¿Cuándo sube Jesús al cielo, cuándo entra en el mundo de Dios para nunca más morir? El día de su resurrección. La resurrección es la subida de Jesús al cielo. Y desde el cielo asegura la perenne efusión del Espíritu, que él entregó el día de su Crucifixión: al morir, dice el evangelio de Juan, entregó su espíritu. Y al morir, ¿qué ocurrió? Pues eso, que Dios le acogió para siempre en su seno.

La unidad entre resurrección y exaltación, notificada en casi todos los escritos del Nuevo Testamento, parece haberse roto en Lucas, que entre resurrección y ascensión intercala un tiempo (simbólico) de cuarenta días. Este relato es el que más ha influido en las concepciones corrientes de la fe. Pero esto no debe hacernos perder de vista el sentido teológico de la ascensión, a saber: el ser de Jesús con Dios y el nuevo modo de estar con nosotros desde Dios.

Fuente: http://nihilobstat.dominicos.org

miércoles, 1 de mayo de 2013

VOCABULARIO RELIGIOSO: Tetramorfos





TETRAMORFOS: Del griego τετρα, cuatro, y µορϕη, forma, es una representación iconográfica de un conjunto formado por cuatro elementos. La más extendida de éstas representaciones es cristiana, cuya tradición se remonta al Antiguo Testamento.

El profeta Ezequiel describió en una de sus visiones cuatro criaturas que, de frente, tenían rostro humano y, de espaldas, tenían rostro animal (Ezequiel 1:10).

Una visión muy similar aparece en un pasaje del Apocalipsis de Juan (Apocalipsis 4:1-9) que describe a cuatro ángeles zoomorfos que rodean al pantocrátor. Los tetramorfos y el pantocrátor son una constante del arte medieval, tanto en escultura como en pintura, sea mural o en códices miniados.

viernes, 8 de junio de 2012

AGNUS DEI, CORDERO DE DIOS (1635), de Francisco de Zurbaran.




Francisco de Zurbarán (1598-1664) pinta aquí una imagen del Cordero de Dios o Agnus Dei muy naturalista. Cabe destacar la minuciosidad con que el artista ha pintado los bucles de lana que destacan sobre un fondo neutro y oscuro. Se trata de uno de sus temas favoritos. Suelen ser bodegones (1) que simbolizan el sacrificio pascual. El blanco de su lana representa la pureza y la victoria de la vida sobre la muerte.

La obra está pintada al óleo sobre lienzo y mide 38 cm de alto por 62 cm de ancho. Zurbarán realizó seis versiones de este tema, entre las que presentan muy pocas variantes. El cuadro es propiedad del Museo del Padro (Madrid, España).

(1) Bodegón: también llamado "naturaleza muerta". Se trata de una obra de arte que representa objetos inanimados, generalmente extraídos de la vida cotidiana, que pueden ser naturales (animales, frutas, flores, comida, plantas, rocas o conchas) o manufacturados (utensilios de cocina, de mesa o de casa, antigüedades, libros, joyas, monedas, pipas, etc.) en un espacio determinado. El bodegón se sirve del diseño, el cromatismo y la iluminación para producir un efecto de serenidad, bienestar y armonía.

sábado, 14 de abril de 2012

CHRISTIAN SYMBOLS/ The Mother Pelican


















The mother pelican is a popular medieval symbol for Christ. She is shown surrounded by her chicks and pecking her chest to feed them on her own blood when no other food is available, even if it means she might die.

This image reflects Christ giving his blood for the life of the world and is often depicted on altars to connect with Christ’s presence in the body and blood of the Eucharist.

jueves, 11 de agosto de 2011

Significado del palio

























El término palio tiene diferentes acepciones. En la antigua Grecia, era un manto con el que cubrían el resto de sus vestiduras hombres y mujeres, que se sujetaba en el pecho con una hebilla o un broche.

En la liturgia católica, es la insignia pontifical que el Papa otorga a los Arzobispos y a algunos Obispos, y que consiste en una especie de faja de color blanco con cruces negras y que pende desde los hombros sobre el pecho y puede llegar hasta la altura de las rodillas.

Esta prenda, desde la entronización como Sumo Pontífice de Juan Pablo I, ha pasado a ser el emblema personal de la dignidad del Santo Padre, una vez que en el Vaticano se ha prescindido del uso personal de la triple tiara representativa de la suma de poderes temporal y espiritual, uso que sólo pervive en las representaciones heráldicas.















































PALIO PROCESIONAL

El palio procesional, que es un elemento litúrgico de origen bizantino, y que recibe su nombre, por extensión, del manto heleno antes mencionado, puesto que es una especie de dosel, generalmente de seda suntuosamente bordada, colocado sobre cuatro o más varas; en teoría, lo apropiado es que estas varas sean doce, representativas de los Apóstoles, y el portarlas se considera un privilegio reservado en ciertas solemnidades a personajes de gran relieve religioso, civil o militar.

Se utiliza en las procesiones cubriendo al sacerdote que porta el Santísimo Sacramento de la Eucaristía, normalmente en custodia u otro tipo de ostensorio, y también era frecuente su utilización acogiendo a Papas y Reyes.

La altura del palio, a veces realzada por la incorporación de penachos con plumas de vistosa policromía en los ángulos de las esquinas, permitía que las multitudes se percatasen con tiempo suficiente de que el Santísimo, o el personaje recibido bajo ese dosel ambulante, se acercaba al punto donde se encontraban los espectadores, además de conferir extraordinaria solemnidad a los desfiles procesionales, pues su paso ha de resultar forzosamente lento.



































































Fuente: http://blogdeheraldica.blogspot.com/

El significado del incienso

INCENSARIO O TURIBULO


















La palabra “incienso” procede del latín "incendere" que significa "encender". Esta palabra latina da lugar al termino "incensario" (el instrumento metálico para incensar); por otra parte, la raíz griega "tus", que también significa incienso, explica la palabra "turíbulo" (incensario) y "turiferario" (el que lo lleva).

El incienso es una resina (secrecion organica producida por muchas plantas y árboles) que produce un agradable aroma al arder.

El incienso se da sobre todo en el Oriente. Desde muy antiguo en Egipto, antes que llegaran los israelitas, se usaba en ceremonias religiosas por su simbolismo de perfume y fiesta, signo de honor y respeto o de sacrificio a los dioses.

En torno al Arca de la Alianza, pero sobre todo el templo de Jerusalén, era clásico el rito del incienso (Ex.30). La reina de Sabá trajo entre otros regalos gran cantidad de aromas a Salomón (1R.10).

Los cristianos introducen el incienso en sus celebraciones a partir del siglo IV, cuando se consideró superado el peligro de confusión con los ritos idolátricos del culto romano.

Actualmente se inciensa en la misa, cuando se quiere resaltar la festividad del día:
  •  el altar,
  • las imágenes de la Cruz
  • las imagenes de la Virgen,
  • el libro del evangelio,
  • las ofrendas sobre el altar,
  • los ministros y el pueblo cristiano en el ofertorio,
  • el Santísimo después de la consagración o en la celebraciones de culto eucarístico.
Con ello se quiere significar a veces un gesto de honor:
  • al Santísimo,
  • al cuerpo del difunto en las exequias,
  • o un símbolo de ofrenda sacrificial (en el ofertorio, tanto el pan y el vino como las personas).

miércoles, 10 de agosto de 2011

Historia y significado de la Cruz de Caravaca o Vera Cruz
























La historia de la Cruz de Caravaca tiene su origen en el pueblo de Caravaca de la Cruz, situado a 63 Km de Murcia, España, y en ella se mezcla la historia oficial con leyendas que aportan matices mágicos y religiosos al mismo tiempo.

El nombre oficial con el que se denomina a la reliquia es el de Vera Cruz. Ya desde la Edad Media se la conoce como la Vera Cruz de Caravaca, es decir, la verdadera cruz. Se trata de un lignum crucis: fragmento de la cruz en la que Jesucristo fue crucificado. El título de Vera Cruz solamente se aplicaba al leño de Jerusalén, encontrado en el siglo IV por santa Elena, madre del emperador Constantino.

Cruz patriarcal

La Cruz de Caravaca es una cruz de las llamadas patriarcales, compuestas de un pie y dos travesaños paralelos y desiguales que forman cuatro brazos. Se conserva en un relicario con forma de cruz de doble brazo horizontal, (de 7 y 10 cms) y de 17 cms de alto con la apariencia de un pectoral grande.

Según la tradición perteneció al patriarca Roberto de Jerusalén, primer obispo de Jerusalén después de haber sido conquistada a los musulmanes en la Primera Gran Cruzada (1099). Ciento treinta años más tarde (1229), en la sexta cruzada, un obispo, sucesor de Roberto en el patriarcado, tenía posesión de la reliquia. Dos años después la cruz estaba milagrosamente en Caravaca.

La historia oficial

La aparición de la Cruz en Caravaca acontece en la época de la incorporación del reino taifa de Murcia a la soberanía cristiana. La cruz en Caravaca inspiró al nacimiento de las órdenes militares para luchar por la reconquista.

Los cristianos que llegaban a tierras murcianas se sentían tocados y cobijados por una fuerza sagrada. De ahí que muchos liberados del cautiverio acudieran a depositar sus cadenas, como exvotos, a la pequeña capilla interior de la fortaleza, en donde custodiaba la Cruz la Orden militar encargada del Castillo.

La Orden Militar de los Templarios fue la primera que custodió y defendió el castillo y la Cruz, después de unos años de posesión directa por las tropas castellanas. El Temple venía con las huestes de Jaime I de Aragón que ayudó a su yerno Alfonso el Sabio a someter la rebeldía. El rey Aragonés, educado por la Orden de los Templarios, le otorgó casa y huerto en Murcia. Después, el rey Alfonso le donó el territorio caravaqueño. Los templarios estuvieron en Caravaca unos 46 años. Desaparecido el Temple, Alfonso XI ofrecio la custodia de la reliquia a la Orden de Santiago (1344), la permaneció en Caravaca hasta la abolición de todas las Ordenes en 1868.

Reconocimiento de la reliquia
por parte de la Iglesia

Desde época muy temprana hay un reconocimiento oficial por parte de la Iglesia hacia la Cruz de Caravaca: la bula del Papa Clemente VII (1392), el decreto de Clemente VIII (1597), el de Paulo V (1606), las bulas de los Papas Alejandro VIII (1690) y Clemente XI (1705). En 1736 se concede a la Cruz el culto de latría. Léon XIII, en el 4 de diciembre de 1893, ratifica los mismos privilegios de los siglos XV y XVII.

La leyenda de la aparición
según la tradicion local

Según la tradición, la Vera Cruz se apareció en el Castillo-Alcázar de Caravaca el 3 de mayo de 1232 y allí se venera desde el siglo XIII cuando tuvieron lugar las primeras peregrinaciones. Por aquellas fechas reinaba Fernando III el Santo en Castilla y León, y de Jaime I en Aragón. El reino taifa de Murcia estaba regido por Ibn-Hud. Es, pues, en territorio y dominación musulmana, cuando se narra el hecho.

La tradición local más popularizada narra que en 1231, se encontraba el rey almohade de Valencia y Murcia, Ceyt-Abu-Ceyt, en sus posesiones de Caravaca. Interrogó a los cristianos que tenía prisioneros para conocer los oficios que ejercían, con el fin de ocuparles en consonancia con sus habilidades. Entre ellos estaba el sacerdote Ginés Pérez Chirinos quien, en labores de misionero, había llegado desde Cuenca a tierras sarracenas para predicar el Evangelio. El padre Ginés contestó que su oficio era el de decir la misa. El rey moro quiso conocer cómo era tal cosa. Entonces, se mandaron traer los correspondientes ornamentos desde Cuenca y el 3 de mayo de 1232, en la sala noble de la fortaleza, el sacerdote comenzó la liturgia. Sin embargo, al poco de iniciarla hubo de detenerse explicando que le era imposible continuar pues faltaba en el altar un elemento imprescindible: un crucifijo.

En ese momento, por una ventana de la estancia, dos ángeles descendieron desde el cielo y depositaron una cruz de doble brazo en el altar. El sacerdote pudo entonces continuar con la celebración de la misa y, ante tal maravilla, Abu-Ceyt (junto con los miembros presentes de su Corte) se convirtió al cristianismo. Después se comprobó que la cruz aparecida era el pectoral del obispo Roberto, primer patriarca de Jerusalén, confeccionado con la madera de la Cruz donde muríó Jesucristo.

Los documentos originales sobre el milagro han desaparecido. Existe el testimonio Fray Gil, cronista de San Fernando, a quien le acompañó en la visita que el santo rey hizo a la villa de Caravaca. Durante su estancia en Caravaca, Fray Gil conversar con los testigos oculares de la aparición y oir de sus labios la narración de lo acontecido. Existe otro testimonio de D. Antonio de Oncala, canónigo de Avila, que murió en 1558, también relata la historia de la aparición de la cruz de Caravaca. Todos los relatos coinciden en lo esencial.





















domingo, 28 de noviembre de 2010

Significado de la Corona de Adviento























La corona de adviento, de origen alemán, es un círculo de follaje verde sobre el que se insertan cuatro velas.

El círculo nos recuerda que Dios no tiene ni principio ni fin, es eterno.

En los paises fríos se escoge un árbol que no pierde sus hojas en invierno. Las ramas verdes simbolizan que Dios no cambia.

Sobre las ramas se colocan cuatro velas, una por cada semana del adviento. Significan la luz que disipa la noche oscura, las dudas, la angustia de la espera, el pecado. Recordamos la espera de la humanidad que, cayendo en el pecado, vivió en la oscuridad. Tres son de color morado y expresan el deseo de conversión y una, de color rosa, expresa la alegría de la comunidad con María por la inminente llegada de Jesús. La vela blanca del centro es la luz de Jesús, que con su nacimiento, viene a iluminar la vida del ser humano.

martes, 26 de octubre de 2010

Simbolos: La Cruz de los Cruzados o de Jerusalen

Esta manana tuve una amena conversacion sobre la Cruz de Jerusalen con una doctora del hospital de Santa Fe. Debbie habia comprado esta cruz a unas "sisters" pero no tenia muy claro su significado; sin embargo, le llamaba la atencion que algunos de sus pacientes, que son judios, se pasaban un buen rato mirandola sin hacer ningun comentario.



















La Cruz de Jerusalén, también conocida como Cruz de las Cruzadas, es un símbolo del cristianismo. Consiste en una cruz griega (el brazo horizontal y vertical de la cruz tienen la misma longitud) rodeada por otras 4 cruces de la misma forma y menor tamaño, denominadas crucetas, situadas en cada uno de los cuadrantes delimitados por sus brazos.

La Cruz de Jerusalén es tambien conocida como "Cruz de las Cruzadas" porque fue la enseña entregada a los cruzados por el papa Urbano II durante la Primera Cruzada. Esta cruz fue adoptada como símbolo del Reino de Jerusalén. Las cuatro cruces de menor tamaño simbolizan para algunos a los cuatro evangelistas y para otros los cuatro puntos cardinales por los que la el mensaje de Cristo se difundió desde Jerusalén. También se considera que las cinco cruces que componen este emblema representan las cinco heridas que sufrió Jesucristo cuando fue crucificado.

Otras fuentes indican que la cruz apareció sobre el escudo de Godofredo de Bouillon, primer gobernante del reino latino de Jerusalén. Fue entonces incorporada a la heráldica de los cruzados, llevándola de distinto color, según la nación a la que pertenecían: los españoles de rojo chillón, los franceses de plata, los italianos de azul oscuro, los alemanes de negro, los polacos de verde y los ingleses de oro.



miércoles, 20 de octubre de 2010

Evangelio segun san Lucas (12,49-53): "He venido a traer fuego a la tierra"



Lucas 12:49-53
Jueves de la semana 29 del Tiempo Ordinario

"He venido a traer fuego a la tierra, y ¡cómo quisiera que ya estuviera ardiendo! Pero tengo que pasar por la prueba de un bautismo, y ¡cuánta angustia siento hasta que se cumpla! ¿Creen ustedes que vine a traer paz a la tierra? ¡Les digo que no, sino división! De ahora en adelante estarán divididos cinco en una familia, tres contra dos, y dos contra tres. Se enfrentarán el padre contra su hijo y el hijo contra su padre, la madre contra su hija y la hija contra su madre, la suegra contra su nuera y la nuera contra su suegra".

Comentario:

El fuego como simbolo es muy utilizado en todas las culturas y religiones. En la Biblia, el significado del fuego es polisémico, es decir, tiene más de un significado y más de una manera de interpretarse. Por ejemplo, puede representar el castigo que nos merecemos, pero también representa a Dios en la zarza ardiente. El fuego puede representar el poder a través de la destrucción y el aniquilamiento, o a través de la purificación y el renacimiento.

Jesús utiliza hoy la imagen del fuego para recordarnos sus enseñanzas de ayer: "Estén preparados, despiertos y alerta".

El fuego es la imagen opuesta a la apatía, lo ordinario, la prudencia, la seguridad, el más de lo mismo... Hay que tener fe para acercarse al fuego y para dejar que el fuego se te acerque. Hay que tener esperanza para no perder la fe cuando el fuego nos consume por dentro. Hay que tener mucho amor para que el fuego no seque el corazón...

No, Jesús hoy no es prudente. Sus palabras sobre la familia están muy lejos de la prudencia. Para algunos esas palabras pueden ser entendidas como una maldición, pero Jesús no maldice a la familia, ni la juzga, ni la condena. Sus palabras son buena noticia: el fuego que Jesús viene a traer sobre la familia debe ser entendido como purificación y renacer. Esas divisiones que Jesús menciona se producen en nuestro corazón, en nuestro orgullo, en nuestras expectativas. Las divisiones de la familia son las divisiones de nuestro corazón.

martes, 14 de septiembre de 2010

Septiembre 14: Fiesta de la exaltación de la cruz



















Una de las presentaciones que más me han impresionado durante estos ultimos años comenzaba así: "Lo más tragico que le puede pasar al cristianismo es que hayamos domesticado sus símbolos y esto es lo que ha ocurrido con el crucifijo".

La cruz es el símbolo que mejor representa al cristiano, sin embargo, no encontramos crucifijos en los primeros siglos del cristianismo cuando se forjan los símbolos cristianos. ¿Por qué? La respuesta es muy simple: a nadie se le ocurrió hacer de un instrumento de tortura y muerte el símbolo que representara y uniera a los seguidores de Cristo.

Entre los primeros símbolos del cristianismo encontramos los peces, los panes, el buen pastor, el cordero, la ballena, las uvas, pero no el crucifijo. Era muy difícil que la cruz se convirtiera en el simbolo cristiano que siglos despues llegaría a ser mientras la crucifixión seguia siendo un medio de castigar publicamente al criminal. La escena de un criminal crucificado expuesto al público servía para que la multitud se lo pensara dos veces antes de rebelarse contra la autoridad y el poder establecidos.

Sin embargo, sin la crucifixión todo lo que podamos decir sobre la entrega, el servicio y sacrificio del Cristo se quedaría corto. Ahora bien, cuando la cruz se convierte en arte, ¿no desvirtuamos de alguna manera el significado de este simbolo?, se preguntaba el ponente.  Cuando hacemos cruces de oro y diamantes, ¿no corremos el peligro de perder de vista la verdadera imagen del crucificado?