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sábado, 24 de junio de 2023

Hechos 13,13-41: En Antioquía de Pisidia: discurso de Pablo

En Antioquía de Pisidia: discurso de Pablo

13 Navegando desde Pafos, Pablo y sus compañeros llegaron a Perge de Panfilia. 
     Juan se separó de ellos y se volvió a Jerusalén. 
14 Ellos continuaron desde Perge hasta Antioquía de Pisidia, 
     y entrando un sábado en la sinagoga, tomaron asiento. 
15 Terminada la lectura de la ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir: 
     —Hermanos, si tienen alguna palabra de aliento para el pueblo, pueden decirla. 
16 Pablo se levantó y, pidiendo silencio con la mano, dijo: 
     —Israelitas y todos los que temen a Dios, escúchenme: 
17 El Dios de este pueblo, el Dios de Israel eligió a nuestros padres y engrandeció al pueblo 
     mientras residía en Egipto. Más tarde, con brazo poderoso los sacó de allí 
18 y durante cuarenta años los condujo por el desierto. 
19 Aniquiló a siete pueblos paganos de Canaán y entregó su territorio en heredad a Israel, 
20 por cuatrocientos cincuenta años; les dio jueces hasta el profeta Samuel. 
21 Entonces pidieron un rey y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, 
     que reinó cuarenta años. 
22 Lo depuso y nombró rey a David, de quien dio testimonio: Encontré a David, el de Jesé, 
     un hombre a mi gusto, que cumplirá todos mis deseos.
23 De la descendencia de David, según la promesa, sacó Dios a Jesús como salvador de Israel. 
24 Antes de su llegada Juan predicó un bautismo de penitencia a todo el pueblo de Israel.
25 Hacia el fin de su carrera mortal Juan dijo: Yo no soy el que ustedes creen; 
     detrás de mí viene uno al que no tengo derecho a quitarle las sandalias de los pies. 


26 Hermanos, descendientes de Abrahán, y todos los que temen a Dios: 
     A ustedes se les envía este mensaje de salvación. 
27 Los vecinos de Jerusalén y sus jefes no acogieron a Jesús ni entendieron las palabras 
     de los profetas que se leen cada sábado. Pero, al juzgarlo, las cumplieron. 
28 Pidieron a Pilato que lo condenara, aunque no encontraron causa para una sentencia de muerte.
29 Cuando se cumplió todo lo escrito de él lo descolgaron del madero y le dieron sepultura. 
30 Pero Dios lo resucitó de la muerte 
31 y se apareció durante muchos días a los que habían subido con él de Galilea a Jerusalén. 
     Ellos son hoy sus testigos ante el pueblo. 
32 Y nosotros, les anunciamos a ustedes esta Buena Noticia: 
     la promesa que Dios hizo a nuestros padres 
33 fue cumplida por él a sus descendientes, que somos nosotros, resucitando a Jesús, 
     como está escrito en el salmo segundo: Tú eres mi hijo, yo te he engendrado hoy. 

34 Y que lo ha resucitado para que nunca se someta a la corrupción está anunciado así: 
     Cumpliré las santas promesas hechas a David, aquellas que no pueden fallar. 
35 Y en otro lugar dice: No permitirás que tu fiel sufra la corrupción. 
36 Ahora bien, David, después de haber cumplido la voluntad de Dios durante su propia generación, 
     murió, fue sepultado y sufrió la corrupción. 
37 En cambio, el que Dios resucitó no sufrió la corrupción.
38 Sépanlo, hermanos, se les anuncia el perdón de los pecados por medio de él, 
39 y todo el que crea será perdonado de todo lo que no pudo perdonar la ley de Moisés. 
40 ¡Tengan cuidado! Que no les suceda lo anunciado por los profetas: 
41 Ustedes, los que desprecian, llénense de estupor y ocúltense: Porque en estos días voy a realizar 
     algo que si alguien lo contara no lo podrían creer.

viernes, 21 de abril de 2023

Hechos de los Apóstoles 2,12-36: Primer discurso de Pedro


12 Unos a otros se decían con asombro: "¿Qué significa esto?"
13 Algunos, burlándose, comentaban: "Han tomado demasiado vino".
14 Entonces, Pedro poniéndose de pie con los Once, levantó la voz y dijo: 
     "Hombres de Judea y todos los que habitan en Jerusalén, presten atención, 
     porque voy a explicarles lo que ha sucedido.
15 Estos hombres no están ebrios, como ustedes suponen, ya que no son más que las nueve de la mañana,
16 sino que se está cumpliendo lo que dijo el profeta Joel:
17 En los últimos días, dice el Señor, derramaré mi Espíritu sobre todos los hombres 
     y profetizarán sus hijos y sus hijas; los jóvenes verán visiones y los ancianos tendrán sueños proféticos.
18 Más aún, derramaré mi Espíritu sobre mis servidores y servidoras, y ellos profetizarán.
19 Haré prodigios arriba, en el cielo, y signos abajo, en la tierra: 
     verán sangre, fuego y columnas de humo.
20 El sol se convertirá en tinieblas y la luna en sangre, antes que llegue el Día del Señor, 
     día grande y glorioso.
21 Y todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
22 Israelitas, escuchen: A Jesús de Nazaret, el hombre que Dios acreditó ante ustedes 
     realizando por su intermedio los milagros, prodigios y signos que todos conocen,
23 a ese hombre que había sido entregado conforme al plan y a la previsión de Dios, 
     ustedes lo hicieron morir, clavándolo en la cruz por medio de los infieles.
24 Pero Dios lo resucitó, librándolo de las angustias de la muerte, 
     porque no era posible que ella tuviera dominio sobre él.
25 En efecto, refiriéndose a él, dijo David: Veía sin cesar al Señor delante de mí, 
     porque él está a mi derecha para que yo no vacile.
26 Por eso se alegra mi corazón y mi lengua canta llena de gozo. 
     También mi cuerpo descansará en la esperanza,
27 porque tú no entregarás mi alma al Abismo, ni dejarás que tu servidor sufra la corrupción.
28 Tú me has hecho conocer los caminos de la vida y me llenarás de gozo en tu presencia.
29 Hermanos, permítanme decirles con toda franqueza que el patriarca David murió y fue sepultado, 
     y su tumba se conserva entre nosotros hasta el día de hoy.
30 Pero como él era profeta, sabía que Dios le había jurado que un descendiente suyo 
     se sentaría en su trono.
31 Por eso previó y anunció la resurrección del Mesías, 
     cuando dijo que no fue entregado al Abismo ni su cuerpo sufrió la corrupción.
32 A este Jesús, Dios lo resucitó, y todos nosotros somos testigos.
33 Exaltado por el poder de Dios, él recibió del Padre el Espíritu Santo prometido, 
     y lo ha comunicado como ustedes ven y oyen.
34 Porque no es David el que subió a los cielos; al contrario, él mismo afirma: 
     Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
35 hasta que ponga a todos tus enemigos debajo de tus pies.
36 Por eso, todo el pueblo de Israel debe reconocer que a ese Jesús que ustedes crucificaron, 
     Dios lo ha hecho Señor y Mesías".

sábado, 17 de diciembre de 2022

Mateo 1,18-25: Concepción virginal y el nacimiento de Jesús

Mateo 1,18-25



18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, 
     cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, 
     resolvió abandonarla en secreto.
20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 
     "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, 
     porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, 
     porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
23 La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, 
     que traducido significa: "Dios con nosotros".
24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,
25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús


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Arte: 

lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 1,26-38: Anunciación del Señor

Lucas 1,26-38
22 de agosto: María Reina
8 de diciembre: Inmaculada Concepción
12 de diciembre: Ntra. Sra. de Guadalupe


A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

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sábado, 8 de octubre de 2022

Salvación universal y agradecimiento, por Mons. Francisco González, S.F.


Comentario por Mons. Francisco González SF

Domingo vigésimo octavo del Tiempo Ordinario. Entramos en la tercera etapa del camino de Jesús a Jerusalén. De hecho el evangelio de hoy comienza con la frase: “En aquel tiempo, de camino a Jerusalén”. Si tuviera que resumir el mensaje de este domingo en pocas palabras serían salvación universal y agradecimiento.

Era común, principalmente entre los líderes del Pueblo Elegido que ellos y sólo ellos se iban a salvar, pues Yavé Dios los había escogido como pueblo suyo. 

Mirando la primera lectura vemos que un extraño, un extranjero recibe la sanación (salvación) en Israel. Naamán, el sirio, siguiendo las instrucciones del profeta Eliseo, se baña en el río Jordán y queda limpio de su enfermedad. Tan agradecido está por esta curación que hasta se lleva tierra de Israel para construir con dicha tierra el altar donde desde ahora en adelante ofrecerá sacrificios al verdadero Dios.

En el evangelio leemos cómo el Señor sana a diez hombres. Forman un grupo heterogéneo, judíos y samaritanos. El hecho de que están en el pueblo, puede muy bien indicar que tienen una mentalidad nacionalista, que no quieren saber de los demás. Debido a su enfermedad están legalmente marginados, están fuera de la comunidad. Las leyes no están para salvarlos, sino para oprimirlos y cuando han conseguido ser sanados, uno sólo se da cuenta y reconoce que la salvación viene de Jesús y no del templo, uno sólo vuelve para dar gracias y lo extraño del caso es, que el mismo Jesús lo menciona, el agradecido no pertenece a los que se sientan cercanos a Dios, sino un samaritano, un extranjero/un inmigrante.

El samaritano y el sirio nos ofrecen prueba palpable de que la salvación es para todos. Que estamos llamados a evangelizar a todos. La Buena Nueva se ha de anunciar, la Buena Nueva de que Dios quiere la salvación de todos, se debe proclamar a todo el mundo y en todo el mundo.

El agradecimiento que el samaritano muestra a Jesús, es la actitud que debe tener todo cristiano, ante la vida en sí y ante la salvación. El cristiano tiene que siempre estar con Jesús, y cuando ha habido una separación, debe volver a Jesús. Nuestra fe nos dice que Él es el único camino por el que llegaremos a la salvación: Si perseveramos con Él, reinaremos con Él.

Sufrir por sufrir no tiene sentido, sin embargo vivimos una vida imperfecta y el sufrimiento es parte de la misma. Cristo Jesús, recuerda Pablo a Timoteo ha sufrido y muerto antes que nosotros, pero también ha resucitado. Si acompañamos al Señor en el sufrimiento y muerte, también le acompañaremos en la resurrección.

Después de una lectura/oración de la Palabra de Dios en este domingo, el camino es claro: reconocer que el llamado a la salvación es para todos, que si Dios no discrimina, tampoco debemos hacerlo nosotros y que el agradecimiento, cuando sale del corazón agrada a Dios.

Bueno será recordar que la eucaristía es acción de gracias, y cuando asistimos a la Santa Misa estamos celebrando una acción de gracias a Dios por todo lo que nos ha dado, especialmente su Hijo Jesucristo.

DOMINGO DE LA 28 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año C (Lecturas)

2 Reyes 5, 14-17
Salmo 97: El Señor revela a las naciones su salvación
2 Timoteo 2, 8-13
Lucas 17, 11-19


2 Reyes 5, 14-17

En aquellos días, Naamán de Siria bajó al Jordán y se bañó siete veces, como había ordenado el profeta Eliseo, y su carne quedó limpia de la lepra, como la de un niño. Volvió con su comitiva y se presentó al profeta, diciendo: "Ahora reconozco que no hay dios en toda la tierra más que el de Israel. Acepta un regalo de tu servidor." Eliseo contestó: "¡Vive Dios, a quien sirvo! No aceptaré nada." Y aunque le insistía, lo rehusó. Naamán dijo: "Entonces, que a tu servidor le dejen llevar tierra, la carga de un par de mulas; porque en adelante tu servidor no ofrecerá holocaustos ni sacrificios a otros dioses fuera del Señor."

Salmo 97: El Señor revela a las naciones su salvación

Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia
y su fidelidad en favor de la casa de Israel.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera,
gritad, vitoread, tocad.
R. El Señor revela a las naciones su salvación

2 Timoteo 2,8-13

Querido hermano: Haz memoria de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, nacido del linaje de David. Éste ha sido mi Evangelio, por el que sufro hasta llevar cadenas, como un malhechor; pero la palabra de Dios no está encadenada: Por eso lo aguanto todo por los elegidos, para que ellos también alcancen la salvación, lograda por Cristo Jesús, con la gloria eterna. Es doctrina segura: si morimos con él, viviremos con él. Si perseveramos, reinaremos con él. Si lo negamos, también él nos negará. Si somos infieles, él permanece fiel, porque no puede negarse a sí mismo.



Yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros."Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes."Y, mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Éste era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado."

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 55,1-13: Promesa de una nueva alianza



1 ¡Vengan a tomar agua, todos los sedientos, y el que no tenga dinero, venga también! 
   Coman gratuitamente su ración de trigo, y sin pagar, tomen vino y leche.
2 ¿Por qué gastan dinero en algo que no alimenta y sus ganancias, en algo que no sacia? 
   Háganme caso, y comerán buena comida, se deleitarán con sabrosos manjares.
3 Presten atención y vengan a mí, escuchen bien y vivirán. 
   Yo haré con ustedes una alianza eterna, obra de mi inquebrantable amor a David.
4 Yo lo he puesto como testigo para los pueblos, jefe y soberano de naciones.
5 Tú llamarás a una nación que no conocías, y una nación que no te conocía correrá hacia ti, 
   a causa del Señor, tu Dios, y por el Santo de Israel, que te glorifica.
6 ¡Busquen al Señor mientras se deja encontrar, llámenlo mientras está cerca!
7 Que el malvado abandone su camino y el hombre perverso, sus pensamientos; que vuelva al Señor, 
   y él le tendrá compasión, a nuestro Dios, que es generoso en perdonar.
8 Porque los pensamientos de ustedes no son los míos, 
   ni los caminos de ustedes son mis caminos —oráculo del Señor—.
9 Como el cielo se alza por encima de la tierra, así sobrepasan mis caminos 
   y mis pensamientos a los caminos y a los pensamientos de ustedes.
10 Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo y no vuelven a él sin haber empapado la tierra, 
     sin haberla fecundado y hecho germinar, para que dé la semilla al sembrador y el pan al que come,
11 así sucede con la palabra que sale de mi boca: ella no vuelve a mí estéril, 
     sino que realiza todo lo que yo quiero y cumple la misión que yo le encomendé.

Epílogo: Salida de Babilonia

12 Saldrán con alegría, los llevarán seguros: montes y colinas romperán a cantar ante ustedes 
     y aplaudirán los árboles silvestres. 
13 En vez de espinos, crecerá el ciprés; en vez de ortigas, el arrayán: 
     serán el renombre del Señor y monumento perpetuo, indestructible.


SOBRE EL MISMO TEMA:

jueves, 16 de junio de 2022

2 Timoteo 2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

1 Tú, pues, hijo mío, manténte fuerte en la gracia de Cristo Jesús;
2 y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, 
   que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.
3 Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús.
4 Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, 
   si quiere complacer al que le ha alistado.
5 Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento.
6 Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos.
7 Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo.
8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, 
   según mi Evangelio;
9 por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; 
   pero la Palabra de Dios no está encadenada.
10 Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación 
     que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.
11 Es cierta esta afirmación: Si hemos muerto con él, también viviremos con él;
12 si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará;
13 si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 38,1-8: Enfermedad y sanación de Ezequías

Isaías 38,1-8:
Enfermedad y sanación de Ezequías


1 En aquel tiempo, Ezequías cayó enfermo de muerte. El profeta Isaías, hijo de Amós, fue a visitarlo 
   y le dijo: –Así dice el Señor: Haz testamento, porque vas a morir sin remedio.
2 Entonces, Ezequías volvió la cara a la pared y oró al Señor:
3 –Señor, ten presente que he procedido de acuerdo contigo, con corazón sincero e íntegro, 
   y que he hecho lo que te agrada. Y lloró con largo llanto.
4 El Señor dirigió la palabra a Isaías:
5 –Ve y dile a Ezequías: Así dice el Señor, Dios de tu padre David: 
   He escuchado tu oración, he visto tus lágrimas. Mira, añado a tus días otros quince años. 
6 Los libraré de las manos del rey de Asiria, a ti y a esta ciudad, y la protegeré. 
21 Isaías ordenó: –Que traigan un ungüento de higos y lo apliquen a la herida para que se sane.
22 Ezequías dijo: –¿Cuál es la señal de que subiré a la casa del Señor?
7 Respondió: –Ésta es la señal del Señor, de que cumplirá el Señor la palabra dada: 
8 En el reloj de sol de Ajaz haré que la sombra retroceda los diez grados que ha avanzado.
   Y desanduvo el sol en el reloj los diez grados que había avanzado.

Isaías 37,30-37: Signo para Ezequías y desenlace

Isaías 37,30-37:
Signo para Ezequías y desenlace


30 Esto te servirá de señal: Este año comerán el grano caído; el año que viene, lo que brote sin sembrar; 
     el año tercero sembrarán y cosecharán, plantarán viñas y comerán sus frutos.
31 De nuevo el resto de la casa de Judá echará raíces por abajo y dará frutos por arriba; 
32 porque de Jerusalén saldrá un resto, los supervivientes, del Monte Sión: 
     ¡el celo del Señor Todopoderoso lo cumplirá! 
33 Por eso, así dice el Señor acerca del rey de Asiria: No entrará en esta ciudad, 
     no disparará contra ella su flecha, no se acercará con escudo ni levantará contra ella un terraplén; 
34 por el camino por donde vino se volverá, pero no entrará en esta ciudad –oráculo del Señor–. 
35 Yo defenderé a esta ciudad para salvarla, por mi honor y el de David, mi siervo.

Desenlace

36 Aquella misma noche salió el ángel del Señor e hirió en el campamento asirio 
     a ciento ochenta y cinco mil hombres; por la mañana, al despertar, los encontraron cadáveres.
37 Senaquerib, rey de Asiria, levantó el campamento, se volvió a Nínive, y se quedó allí. 
38 Y un día, mientras estaba postrado en el templo de su dios Nisroc, sus hijos Adramélec y Saréser 
     lo mataron con la espada, y escaparon al territorio de Ararat. Y le sucedió en el trono su hijo Asaradón.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 9,1-6: Profecía mesiánica

Isaías 9,1-6:
Profecía mesiánica

1 El pueblo que caminaba a oscuras vio una luz intensa, los que habitaban un país de sombras 
   se inundaron de luz. 
2 Has acrecentado la alegría, has aumentado el gozo: gozan en tu presencia, 
   como se goza en la cosecha, como se alegran los que se reparten el botín. 
3 Porque la vara del opresor, el yugo de sus cargas, su bastón de mando los trituraste 
   como el día de Madián.
4 Porque la bota que pisa con estrépito y la capa empapada en sangre serán combustible, 
   pasto del fuego. 
5 Porque un niño nos ha nacido, nos han traído un hijo: lleva el cetro del principado 
   y se llama Consejero maravilloso, Guerrero divino, Jefe perpetuo, Príncipe de la paz. 
6 Su glorioso principado y la paz no tendrán fin, en el trono de David y en su reino; 
   se mantendrá y consolidará con la justicia y el derecho, desde ahora y por siempre. 
   El celo del Señor Todopoderoso lo realizará.

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos 7,1-53: Discurso de Esteban

Discurso de Esteban
7:1 El Sumo Sacerdote preguntó a Esteban: "¿Es verdad lo que estos dicen?"
7:2 Él respondió: "Hermanos y padres, escuchen: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Jarán,
7:3 y le dijo: "Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré".
7:4 Abraham salió de Caldea para establecerse en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ustedes ahora están viviendo.
7:5 Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos.
7:6 Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
7:7 Pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará —dice el Señor— y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar.
7:8 Le dio luego la alianza sellada con la circuncisión y así Abraham, cuando nació su hijo Isaac, lo circuncidó al octavo día; Isaac hizo lo mismo con Jacob, y Jacob con los doce patriarcas.
7:9 Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a su hermano José para que fuera llevado a Pero Dios estaba con él
7:10 y lo salvó de todas sus tribulaciones, le dio sabiduría, y lo hizo grato al Faraón, rey de Egipto, el cual lo nombró gobernador de su país y lo puso al frente de su casa real.
7:11 Luego sobrevino una época de hambre y de extrema miseria en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y nuestros padres no tenían qué comer.
7:12 Jacob, al enterarse de que en Egipto había trigo, decidió enviar allí a nuestros padres. Esta fue la primera visita.
7:13 Cuando llegaron por segunda vez, José se dio a conocer a sus hermanos, y el mismo Faraón se enteró del origen de José.
7:14 Éste mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, unas setenta y cinco personas.
7:15 Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres.
7:16 Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.
7:17 Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
7:18 hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José.
7:19 Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran.
7:20 En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre,
7:21 y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo.
7:22 Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras.
7:23 Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas.
7:24 Y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio.
7:25 Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así.
7:26 Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño?"
7:27 Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?
7:28 ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?"
7:29 A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián, donde tuvo dos hijos.
7:30 Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente.
7:31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía:
7:32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar.
7:33 Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado.
7:34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".
7:35 Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza.
7:36 Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años.
7:37 Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: Dios suscitará de entre ustedes un profeta semejante a mí.
7:38 Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
7:39 Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto,
7:40 dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
7:41 Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos.
7:42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto?
7:43 Por el contrario, llevaron consigo la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán, esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos. Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.
7:44 En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto.
7:45 Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.
7:46 David, que gozó del favor de Dios, le pidió la gracia de construir una Morada para el Dios de Jacob.
7:47 Pero fue Salomón el que le edificó una casa,
7:48 si bien es cierto que el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre. Así lo dice el Profeta:
7:49 El cielo es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificarán ustedes,  dice el Señor, o dónde podrá estar mi lugar de reposo?
7:50 ¿No fueron acaso mis manos las que hicieron todas las cosas?
7:51 ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres.
7:52 ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes,
7:53 los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron".

Hechos 4,23-31: La primera persecución contra la Iglesia

La primera persecución contra la Iglesia
4:23 Una vez en libertad, los Apóstoles regresaron adonde estaban sus hermanos, y les contaron todo lo que les habían dicho los sumos sacerdotes y los ancianos.
4:24 Al oírlos, todos levantaron la voz y oraron a Dios unánimemente: "Señor, tú hiciste el cielo y la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos;
4:25 tú, por medio del Espíritu Santo, pusiste estas palabras en labios de nuestro padre David, tu servidor: ¿Por qué se amotinan las naciones y los pueblos hacen vanos proyectos?
4:26 Los reyes de la tierra se rebelaron y los príncipes se aliaron contra el Señor y contra su Ungido.
4:27 Porque realmente se aliaron en esta ciudad Herodes y Poncio Pilato con las naciones paganas y los pueblos de Israel, contra tu santo servidor Jesús, a quien tú has ungido.
4:28 Así ellos cumplieron todo lo que tu poder y tu sabiduría habían determinado de antemano.
4:29 Ahora, Señor, mira sus amenazas, y permite a tus servidores anunciar tu Palabra con toda libertad:
4:30 extiende tu mano para que se realicen curaciones, signos y prodigios en el nombre de tu santo servidor Jesús".
4:31 Cuando terminaron de orar, tembló el lugar donde estaban reunidos; todos quedaron llenos del Espíritu Santo y anunciaban decididamente la Palabra de Dios.

martes, 14 de agosto de 2018

Lucas 20,41-44: El Mesías, hijo y Señor de David

El Mesías, hijo y Señor de David
Cf. Mt 22,41-46; Mc 12,35-37  

20:41 Jesús les dijo entonces: "¿Cómo se puede decir que el Mesías es hijo de David,
20:42 si el mismo David ha dicho en el Libro de los Salmos: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha,
20:43 hasta que ponga a tus enemigos debajo de tus pies?
20:44 Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?"

Lucas 2,1-7: El nacimiento de Jesús

El nacimiento de Jesús


1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, 
   ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, 
   y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, 
   porque no había lugar para ellos en el albergue.

lunes, 13 de agosto de 2018

Mc 11,1-11: La entrada mesiánica en Jerusalén

La entrada mesiánica en Jerusalén
Cf. Mt 21,1-11; Lc 19,29-40; Jn 12,12-19

11:1 Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos,
11:2 diciéndoles: "Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. Desátenlo y tráiganlo;
11:3 y si alguien les pregunta: "¿Qué están haciendo?", respondan: "El Señor lo necesita y lo va a devolver en seguida"".
11:4 Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.
11:5 Algunos de los que estaban allí les preguntaron: "¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?"
11:6 Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó.
11:7 Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó.
11:8 Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.
11:9 Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban:
"¡Hosana! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor!
11:10 ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el Reino de nuestro padre David! ¡Hosana en las alturas!"
11:11 Jesús llegó a Jerusalén y fue al Templo; y después de observarlo todo, como ya era tarde, salió con los Doce hacia Betania.

domingo, 18 de febrero de 2018

Romanos 11,1-10: El resto de Israel

Romanos 11,1-10

11:1 Entonces me pregunto: ¿Dios habrá rechazado a su Pueblo? ¡Nada de eso! Yo mismo soy israelita, descendiente de Abraham y miembro de la tribu de Benjamín.
11:2 Dios no ha rechazado a su Pueblo, al que eligió de antemano. ¿Ustedes no saben acaso lo que dice la Escritura en la historia de Elías? Él se quejó de Israel delante de Dios, diciendo:
11:3 Señor, han matado a tus profetas, destruyeron tus altares; he quedado yo solo y tratan de quitarme la vida.
11:4 ¿Y qué le respondió el oráculo divino?: Me he reservado siete mil hombres que no doblaron su rodilla ante Baal.
11:5 Así, en el tiempo presente, hay también un resto elegido gratuitamente.
11:6 Y si es por gracia, no es por las obras; de lo contrario, la gracia no sería gracia.
11:7 ¿Qué conclusión sacaremos de esto? Que Israel no alcanzó lo que buscaba, sino que lo consiguieron los elegidos; en cuanto a los demás, se endurecieron,
11:8 según la palabra de la Escritura: Dios los insensibilizó, para que sus ojos no vean,
10 y sus oídos no escuchen hasta el día de hoy.
11:9 Y David añade: Que su mesa se convierta en una trampa y en un lazo, en ocasión de caída y en justo castigo.
11:10 Que se nublen sus ojos para que no puedan ver, y doblégales la espalda para siempre.

lunes, 29 de enero de 2018

2 Samuel 15,13-14.30;16,5-13a: Huida de David

2 Samuel 15,13-14.30;16,5-13a
Lunes de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: "Los israelitas se han puesto de parte de Absalón." Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: "¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población." David subió la Cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía. Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos -toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey-, y le maldecía: "¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino." Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: "Ese perro muerto, ¿se pone a maldecir a mi señor? ¡Déjame ir allá, y le corto la cabeza!" Pero el rey dijo: "¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?" Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: "Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizás el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy." David y los suyos siguieron su camino.

SOBRE EL MISMO TEMA:
No hay verdadera humildad sin humillación  

2 Samuel 15,13-14.30;16,5-13a: "No hay una verdadera humildad sin humillación", dice el Papa

2 Samuel 15,13-14.30;16,5-13a

En aquellos días, uno llevó esta noticia a David: "Los israelitas se han puesto de parte de Absalón." Entonces David dijo a los cortesanos que estaban con él en Jerusalén: "¡Ea, huyamos! Que, si se presenta Absalón, no nos dejará escapar. Salgamos a toda prisa, no sea que él se adelante, nos alcance y precipite la ruina sobre nosotros, y pase a cuchillo la población." David subió la Cuesta de los Olivos; la subió llorando, la cabeza cubierta y los pies descalzos. Y todos sus compañeros llevaban cubierta la cabeza y subían llorando. Al llegar el rey David a Bajurín, salió de allí uno de la familia de Saúl, llamado Semeí, hijo de Guerá, insultándolo según venía. Y empezó a tirar piedras a David y a sus cortesanos -toda la gente y los militares iban a derecha e izquierda del rey-, y le maldecía: "¡Vete, vete, asesino, canalla! El Señor te paga la matanza de la familia de Saúl, cuyo trono has usurpado. El Señor ha entregado el reino a tu hijo Absalón, mientras tú has caído en desgracia, porque eres un asesino." Abisay, hijo de Seruyá, dijo al rey: "Ese perro muerto, ¿se pone a maldecir a mi señor? ¡Déjame ir allá, y le corto la cabeza!" Pero el rey dijo: "¡No os metáis en mis asuntos, hijos de Seruyá! Déjale que maldiga, que, si el Señor le ha mandado que maldiga a David, ¿quién va a pedirle cuentas?" Luego dijo David a Abisay y a todos sus cortesanos: "Ya veis. Un hijo mío, salido de mis entrañas, intenta matarme, ¡y os extraña ese benjaminita! Dejadlo que me maldiga, porque se lo ha mandado el Señor. Quizás el Señor se fije en mi humillación y me pague con bendiciones estas maldiciones de hoy." David y los suyos siguieron su camino.

— «No hay una verdadera humildad sin humillación»,
predica el Papa, que pone como ejemplo al rey David


El papa Francisco habló durante su homilía de la importancia de la humildad en la vida cristiana, y puso como ejemplo al rey David.

Francisco aseguró que David es una de las grandes figuras de la Biblia, que derrotó a los filisteos, fue un gran rey pero también un gran pecador. El Papa recordó que el israelita “había caído en el adulterio y en el asesinato de Urias", el marido de Betsabe, y sin embargo, la Iglesia lo venera como santo “porque se dejó transformar por el Señor, y se dejó perdonar. Fue capaz de reconocerse pecador, una capacidad nada fácil”.

"No piensa en salvar su propia piel"

La lectura de la misa del día relata cómo Absalom se rebela contra su padre David y éste decide huir. Francisco recodó que “no piensa en salvar su propia piel” sino salvar al pueblo, el templo. Y aunque pueda parecer que huir es “un gesto que parece de cobarde, pero es valiente”.

Pero además en su huida es humillado por un hombre que le sigue mientras le insulta. Y el humildemente aguanta. “Algunas veces pensamos que la humildad es ir tranquilos, ir con la cabeza agachada, mirando al suelo. Pero también los cerdos caminan con la cabeza baja: eso no es humildad. Esa es la humildad ‘prêt-à-porter’ que no salva ni custodia el corazón”, dijo el Papa.

La tentación de luchar

Por ello, consideró que “es bueno que pensemos en esto: no hay una verdadera humildad sin humillación, y si tú no eres capaz de tolerar, de llevar sobre la espalda, una humillación, no serás humilde: pensarás que lo eres, pero no lo eres”.

Francisco invitó a imitar a David: “Siempre está la tentación de luchar contra aquello que nos calumnia, contra aquello que nos humilla, que nos hace pasar vergüenza”. Sin embargo, “ese no es el camino. El camino es el que Jesús profetiza sobre David: llevar la humillación”.

El Papa finalizó la homilía animando a pedir a Dios “la gracia de la humildad, pero con humillación”. “incluso, si alguno es valiente, puede pedir al Señor que le envíe humillaciones, para parecerse más al Señor”.

jueves, 21 de septiembre de 2017

Mateo 22,41-46: El Mesías, hijo y Señor de David

Mateo 22,41-46: El Mesías, hijo y Señor de David
Mc 12,35-37; Lc 20,41-44

22:41 Mientras los fariseos estaban reunidos, Jesús les hizo esta pregunta:
22:42 "¿Qué piensan acerca del Mesías? ¿De quién es hijo?" Ellos le respondieron: "De David".
22:43 Jesús les dijo: "¿Por qué entonces, David, movido por el Espíritu, lo llama "Señor", cuando dice:
22:44 Dijo el Señor a mi Señor:
Siéntate a mi derecha,
hasta que ponga a tus enemigos
debajo de tus pies?
22:45 Si David lo llama "Señor", ¿cómo puede ser hijo suyo?"
22:46 Ninguno fue capaz de responderle una sola palabra, y desde aquel día nadie se atrevió a hacerle más preguntas.