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lunes, 4 de julio de 2022

62,1-9: La nueva Jerusalén


1 Por amor de Sión no callaré, por amor de Jerusalén no descansaré, 
   hasta que irrumpa la aurora de su justicia y su salvación brille como antorcha. 
2 Los pueblos verán tu justicia, y los reyes, tu gloria; 
   te pondrán un nombre nuevo impuesto por la boca del Señor. 
3 Serás corona espléndida en la mano del Señor y diadema real en la palma de tu Dios. 
4 Ya no te llamarán la Abandonada ni a tu tierra la Devastada, a ti te llamarán mi Preferida 
   y a tu tierra la Desposada, porque el Señor te prefiere a ti, y tu tierra tendrá esposo. 
5 Como un joven se casa con su novia, así te desposa el que te construyó; 
   la alegría que encuentra el esposo con su esposa la encontrará tu Dios contigo. 
6 Sobre tus murallas, Jerusalén, he colocado centinelas: nunca callan, ni de día ni de noche, 
   los que invocan al Señor no se den descanso; 
7 no le den descanso hasta que la establezca, hasta que haga de Jerusalén la admiración de la tierra. 
8 El Señor lo ha jurado por su diestra y por su brazo poderoso: 
   ya no entregará tu trigo para que se lo coman tus enemigos; 
   ya no se beberán extranjeros tu vino, por el que tú trabajaste. 
9 Los que lo cosechan lo comerán y alabarán al Señor; 
   los que lo vendimian lo beberán en mis atrios sagrados.

SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 15 de junio de 2022

2 Corintios 11,1-15: El celo de Pablo

11,1-15: El celo de Pablo
Jueves de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, I

1 ¡Ojalá pudierais soportar un poco mi necedad! ¡Sí que me la soportáis!
2 Celoso estoy de vosotros con celos de Dios. Pues os tengo desposados con un solo esposo 
   para presentaros cual casta virgen a Cristo.
3 Pero temo que, al igual que la serpiente engañó a Eva con su astucia, 
   se perviertan vuestras mentes apartándose de la sinceridad con Cristo.
4 Pues, cualquiera que se presenta predicando otro Jesús del que os prediqué, 
   y os proponga recibir un Espíritu diferente del que recibisteis, 
   y un Evangelio diferente del que abrazasteis ¡lo toleráis tan bien!
5 Sin embargo, no me juzgo en nada inferior a esos «superapóstoles».
6 Pues si carezco de elocuencia, no así de ciencia; que en todo 
   y en presencia de todos os lo hemos demostrado.
7 ¿Acaso tendré yo culpa porque me abajé a mí mismo para ensalzaros 
   a vosotros anunciándoos gratuitamente el Evangelio de Dios?
8 A otras Iglesias despojé, recibiendo de ellas con qué vivir para serviros.
9 Y estando entre vosotros y necesitado, no fui gravoso a nadie; fueron los hermanos llegados 
   de Macedonia los que remediaron mi necesidad. En todo evité el seros gravoso, 
   y lo seguiré evitando.
10 ¡Por la verdad de Cristo que está en mí!, que esta gloria no me será arrebatada 
     en las regiones de Acaya.
11 ¿Por qué? ¿Porque no os amo? ¡Dios lo sabe!
12 Y lo que hago, continuaré haciéndolo para quitar todo pretexto a los que lo buscan con el fin de ser 
     iguales a nosotros en lo que se glorían.
13 Porque esos tales son unos falsos apóstoles, unos trabajadores engañosos, 
     que se disfrazan de apóstoles de Cristo.
14 Y nada tiene de extraño: que el mismo Satanás se disfraza de ángel de luz.
15 Por tanto, no es mucho que sus ministros se disfracen también de ministros de justicia. 
     Pero su fin será conforme a sus obras.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Pasión, discernimiento y denuncia

domingo, 19 de agosto de 2018

Efesios 5,21-33: Los deberes de los esposos

21 Sean dóciles los unos a los otros por consideración a Cristo:
22 las mujeres a su marido, como si fuera el Señor,
23 porque el varón es la cabeza de la mujer, como Cristo es la Cabeza y el Salvador de la Iglesia, 
     que es su Cuerpo.
24 Así como la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres deben ser dóciles en todo a su marido.
25 Maridos, amen a su esposa, como Cristo amó a la Iglesia y se entregó por ella,
26 para santificarla. Él la purificó con el bautismo del agua y la palabra,
27 porque quiso para sí una Iglesia resplandeciente, sin mancha ni arruga y sin ningún defecto, 
     sino santa e inmaculada.
28 Del mismo modo, los maridos deben amar a su mujer como a su propio cuerpo. 
     El que ama a su esposa se ama a sí mismo.
29 Nadie menosprecia a su propio cuerpo, sino que lo alimenta y lo cuida. Así hace Cristo por la Iglesia,
30 por nosotros, que somos los miembros de su Cuerpo.
31 Por eso, el hombre dejará a su padre y a su madre para unirse a su mujer, 
     y los dos serán una sola carne.
32 Este es un gran misterio: y yo digo que se refiere a Cristo y a la Iglesia.
33 En cuanto a ustedes, cada uno debe amar a su mujer como a sí mismo, 
     y la esposa debe respetar a su marido.

miércoles, 7 de septiembre de 2016

1 Corintios 7,25-31: La excelencia de la virginidad

1 Corintios 7,25-31
Miércoles de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

7:25 Acerca de la virginidad, no tengo ningún precepto del Señor. Pero hago una advertencia, como quien, por la misericordia del Señor, es digno de confianza.
7:26 Considero que, por las dificultades del tiempo presente, lo mejor para el hombre es vivir sin casarse.
7:27 ¿Estás unido a una mujer? No te separes de ella. ¿No tienes mujer? No la busques.
7:28 Si te casas, no pecas. Y si una joven se casa, tampoco peca. Pero los que lo hagan, sufrirán tribulaciones en su carne que yo quisiera evitarles.
7:29 Lo que quiero decir, hermanos, es esto: queda poco tiempo. Mientras tanto, los que tienen mujer vivan como si no la tuvieran;
7:30 los que lloran, como si no lloraran; los que se alegran, como si no se alegraran; los que compran, como si no poseyeran nada;
7:31 los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran. Porque la apariencia de este mundo es pasajera.

martes, 6 de septiembre de 2016

1 Corintios 14,26-35: El orden en las asambleas

El orden en las asambleas
14:26 Hermanos, ¿qué conclusión sacaremos de todo esto? Cuando se reúnen, uno puede cantar salmos, otro enseñar, o transmitir una revelación, o pronunciar un discurso en un lenguaje incomprensible, o bien, interpretarlo. Que todo sirva para la edificación común.
14:27 ¿Se tiene el don de lenguas? Que hablen dos, o a lo sumo tres, y por turno, y que alguien interprete.
14:28 Si no hay intérprete, que se callen y que cada uno hable consigo mismo y con Dios.
14:29 Con respecto a los profetas, que hablen dos o tres y que los demás juzguen lo que ellos dicen.
14:30 Si algún otro asistente recibe una revelación, que se calle el que está hablando.
14:31 Así todos tendrán oportunidad de profetizar, uno por uno, para que todos sean instruidos y animados.
14:32 Los que tienen el don de profecía deben ser capaces de controlar su inspiración,
14:33 porque Dios quiere la paz y no el desorden.
Como en todas las Iglesias de los santos,
14:34 que las mujeres permanezcan calladas durante las asambleas: a ellas no les está permitido hablar. Que se sometan, como lo manda la Ley.
14:35 Si necesitan alguna aclaración, que le pregunten al marido en su casa, porque no está bien que la mujer hable en las asambleas.

1 Corintios 7,32-40: La consagración a Dios

La consagración a Dios
7:32 Yo quiero que ustedes vivan sin inquietudes. El que no tiene mujer se preocupa de las cosas del Señor, buscando cómo agradar al Señor.
7:33 En cambio, el que tiene mujer se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su mujer,
7:34 y así su corazón está dividido. También la mujer soltera, lo mismo que la virgen, se preocupa de las cosas del Señor, tratando de ser santa en el cuerpo y en el espíritu. La mujer casada, en cambio, se preocupa de las cosas de este mundo, buscando cómo agradar a su marido.
7:35 Les he dicho estas cosas para el bien de ustedes, no para ponerles un obstáculo, sino para que ustedes hagan lo que es más conveniente y se entreguen totalmente al Señor.
7:36 Si un hombre, encontrándose en plena vitalidad, cree que no podrá comportarse correctamente con la mujer que ama, y que debe casarse, que haga lo que le parezca: si se casan, no comete ningún pecado.
7:37 En cambio, el que decide no casarse con ella, porque se siente interiormente seguro y puede contenerse con pleno dominio de su voluntad, también obra correctamente.
7:38 Por lo tanto, el que se casa con la mujer que ama, hace bien; pero el que no se casa, obra mejor todavía.
7:39 La mujer permanece ligada a su marido mientras este vive; en cambio, si muere el marido, queda en libertad para casarse con el que quiera. Pero en esto, debe ser guiada por el Señor.
7:40 Sin embargo, será más feliz si no vuelve a casarse, de acuerdo con mi consejo. Ahora bien, yo creo tener el Espíritu de Dios.

1 Corintios 7,12-16: Los matrimonios entre cristianos y paganos

Los matrimonios entre cristianos y paganos  
7:12 En cuanto a las otras preguntas, les digo yo, no el Señor: Si un hombre creyente tiene una esposa que no cree, pero ella está dispuesta a convivir con él, que no la abandone.
7:13 Y si una mujer se encuentra en la misma condición, que tampoco se separe de su esposo.
7:14 Porque el marido que no tiene fe es santificado por su mujer, y la mujer que no tiene fe es santificada por el marido creyente. Si no fuera así, los hijos de ustedes serían impuros; en cambio, están santificados.
7:15 Pero si el cónyuge que no cree desea separarse, que lo haga, y en ese caso, el cónyuge creyente no permanece ligado al otro, porque Dios nos ha llamado a vivir en paz.
7:16 Después de todo, ¿qué sabes tú, que eres la esposa, si podrás o no salvar a tu marido, y tú, marido, si podrás salvar a tu mujer?

1 Corintios 7,1-11: Los deberes conyugales

Los deberes conyugales
7:1 Ahora responderé a lo que ustedes me han preguntado por escrito: Es bueno para el hombre abstenerse de la mujer.
7:2 Sin embargo, por el peligro de incontinencia, que cada hombre tenga su propia esposa, y cada mujer, su propio marido.
7:3 Que el marido cumpla los deberes conyugales con su esposa; de la misma manera, la esposa con su marido.
7:4 La mujer no es dueña de su cuerpo, sino el marido; tampoco el marido es dueño de su cuerpo, sino la mujer.
7:5 No se nieguen el uno al otro, a no ser de común acuerdo y por algún tiempo, a fin de poder dedicarse con más intensidad a la oración; después vuelvan a vivir como antes, para que Satanás no se aproveche de la incontinencia de ustedes y los tiente.
7:6 Esto que les digo es una concesión y no una orden.
7:7 Mi deseo es que todo el mundo sea como yo, pero cada uno recibe del Señor su don particular: unos este, otros aquel.
7:8 A los solteros y a las viudas, les aconsejo que permanezcan como yo.
7:9 Pero si no pueden contenerse, que se casen; es preferible casarse que arder en malos deseos.
7:10 A los casados, en cambio, les ordeno —y esto no es mandamiento mío, sino del Señor— que la esposa no se separe de su marido.
7:11 Si se separa, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su esposo. Y que tampoco el marido abandone a su mujer.

sábado, 23 de abril de 2016

Apocalípsis 21,1-5a: El cielo nuevo y la tierra nueva

Apocalípsis 21,1-5a
Domingo de la 5 Semana de Pascua, ciclo C

Yo, Juan, vi un cielo nuevo y una tierra nueva, porque el primer cielo y la primera tierra han pasado, y el mar ya no existe. Y vi la ciudad santa, la nueva Jerusalén, que descendía del cielo, enviada por Dios, arreglada como una novia que se adorna para su esposo. Y escuché una voz potente que decía desde el trono: "Ésta es la morada de Dios con los hombres: acampará entre ellos. Ellos serán su pueblo, y Dios estará con ellos y será su Dios. Enjugará las lágrimas de sus ojos. Ya no habrá muerte, ni luto, ni llanto, ni dolor. Porque el primer mundo ha pasado." Y el que estaba sentado en el trono dijo: "Todo lo hago nuevo."

lunes, 18 de enero de 2016

Marcos 2,18-22: ¿Pueden ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?, por el Rev. D. Joaquim Villanueva i Poll

Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: "Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?" Jesús les contestó: "¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán". Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos".

— Comentario del Rev. D. Joaquim Villanueva i Poll, Barcelona, España.
“¿Pueden ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?”

Hoy comprobamos cómo los judíos, además del ayuno prescrito para el Día de la Expiación (cf. Lev 16,29-34) observaban muchos otros ayunos, tanto públicos como privados. Eran expresión de duelo, de penitencia, de purificación, de preparación para una fiesta o una misión, de petición de gracia a Dios, etc. Los judíos piadosos apreciaban el ayuno como un acto propio de la virtud de la religión y muy grato a Dios: el que ayuna se dirige a Dios en actitud de humildad, le pide perdón privándose de aquellas cosas que, satisfaciéndole, le hubieran apartado de Él.

Que Jesús no inculque esta práctica a sus discípulos y a los que le escuchan, sorprende a los discípulos de Juan y a los fariseos. Piensan que es una omisión importante en sus enseñanzas. Y Jesús les da una razón fundamental: «¿Pueden acaso ayunar los invitados a la boda mientras el novio está con ellos?» (Mc 2,19). El "esposo", según la expresión de los profetas de Israel, indica al mismo Dios, y es manifestación del amor divino hacia los hombres (Israel es la esposa, no siempre fiel, objeto del amor fiel del esposo, Yahvé). Es decir, Jesús se equipara a Yahvé. Está aquí declarando su divinidad: llama a sus discípulos «los amigos del esposo», los que están con Él, y así no necesitan ayunar porque no están separados de Él.

La Iglesia ha permanecido fiel a esta enseñanza que, viniendo de los profetas e incluso siendo una práctica natural y espontánea en muchas religiones, Jesucristo la confirma y le da un sentido nuevo: ayuna en el desierto como preparación a su vida pública, nos dice que la oración se fortalece con el ayuno, etc.

Entre los que escuchaban al Señor, la mayoría serían pobres y sabrían de remiendos en vestidos; habría vendimiadores que sabrían lo que ocurre cuando el vino nuevo se echa en odres viejos. Les recuerda Jesús que han de recibir su mensaje con espíritu nuevo, que rompa el conformismo y la rutina de las almas avejentadas, que lo que Él propone no es una interpretación más de la Ley, sino una vida nueva.

viernes, 19 de marzo de 2010

19 de Marzo: JOSE, ESPOSO DE MARIA

El esposo debe aprender a amar a la esposa

Los esposos deben aprender a amarse; quererse no es suficiente. Seria equivocado pensar que la pasion de las primeras salidas como novios es la unica base para cimentar una relacion duradera. Por eso le digo al novio: "Debes aprender a amarla como ella desea ser amada. Si la quieres solamente porque ella te hace sentir bien no llegareis muy lejos. El amor no consiste en buscar satisfaccion, sino la felicidad de la persona que amas".

Jose, modelo de esposo

Hoy celebramos la fiesta de Jose, esposo de Maria (prometo buscar una foto mas acorde con la fiesta que celebramos; mea culpa). Jose es presentado como el modelo de marido que aprendio a amar a su mujer como ella queria ser amada. Estoy seguro que Jose de Nazaret tenia otros planes cuando conocio a Maria. Seria ingenuo pensar que para Jose fue facil cambiar sus planes y su manera de pensar. Si Jose siguio al lado de Maria hasta la muerte es porque la amaba mas que a si mismo. No hay otra explicacion.

El amor verdadero

Podemos pensar que Jose protegio a Maria porque fue obediente a Dios. Asi lo creo yo tambien. Sin embargo, la obediencia no es algo que Dios impuso a Jose del modo que un juez impone una obligacion al marido que quiere separarse de su esposa (ej.: pagar una manutencion o dejarle la casa...). Jose se quedo con Maria porque la amaba. Ciertamente, este amor no es el que sentia Jose al principio de su relacion con Maria, pero este (nuevo) amor es el que hace que Jose se quede con Maria hasta el final. 

jueves, 11 de marzo de 2010

19 de marzo: SAN JOSE, ESPOSO DE LA VIRGEN MARIA

Esposo y padre de una nueva familia

Los estudios sobre la familia en el tiempo de Jesus no dejan lugar a dudas: Jose nos ensena un nuevo modo de ser esposo y padre: Maria y Jesus no son patrimonio de Jose. Jose es el protector de Maria y Jesus, no porque ellos le pertenecen, sino porque esa es su vocacion.

Jose se realiza como esposo y padre tomando a Maria como su esposa y a Jesus como a su hijo de una manera muy diferente a como el esposo y padre "tomaba posesion" de su esposa e hijos; de ese modo, Jose nos muestra una nueva manera de ser "hombre, esposo y padre".

La virginidad de Maria, la castidad de Jose, la divinidad de Jesus, son expresiones que apuntan a un nuevo modelo de familia cuyo denominador comun lo encontramos en el verbo "darse". Lo contrario de "darse" es "quedarse". Curiosamente nuestra cultura interpreta estas expresiones (virginidad, castidad, divinidad) como la negacion de darse, compartirse, mezclarse, humillarse..., cuando en realidad se trata justamente de lo contrario: negarse uno a si mismo para darse sin reservas a los demas.


Jose, esposo de Maria

"'Jose -dices- en opinion de todos, era el esposo de Maria'. Parece quieres dar a entender que es una opinion, no la verdad, cuando llama la Escritura a la virgen Maria esposa de Jose. Vamos a creer que, al narrar el evangelista, con sus propias palabras o con las de otro cualquiera, un suceso, habla segun la opinion de los hombres, y el angel, contra su conciencia y la de su interlocutor, cuando habla cara a cara con Jose, le hablo acaso, segun una opinion comun y no segun la verdad al decirle: No temas recibir a Maria como esposa? Ademas, por que hacer descender la genealogia de Cristo hasta Jose sino para expresar que su matrimonio era verdadero?" San Agustin contra el Libro III de Juliano (citado en La Sagrada Familia, Icono de la Trinidad, Jose Maria Blanquet, Barcelona 1996).

"Los esposos tienen en Jose el ejemplo perfecto de amor, concordia y fidelidad conyugal" (Leon XIII, enciclica Quanquam pluries, 1889)

"Contemplad, pues, la actitud de Maria y Jose; tratad sobre todo, de penetrar en sus corazones y participar de sus sentimientos" (Pio XII, discursos a los esposos, 1940).