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viernes, 24 de marzo de 2023

25 de marzo: LA ANUNCIACIÓN (lecturas de la misa)

Isaías 7,10-14;8,10
Salmo 39: Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad
Hebreos 10,4-10
Lucas 1,26-38



En aquel tiempo, el Señor habló a Acaz: "Pide una señal al Señor, tu Dios: en lo hondo del abismo o en lo alto del cielo." Respondió Acaz: "No la pido, no quiero tentar al Señor." Entonces dijo Dios: "Escucha, casa de David: ¿No os basta cansar a los hombres, que cansáis incluso a mi Dios? Pues el Señor, por su cuenta, os dará una señal: Mirad: la virgen está encinta y da a luz un hijo, y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros"."



Tú no quieres sacrificios ni ofrendas,
y, en cambio, me abriste el oído;
no pides sacrificio expiatorio,
entonces yo digo: "Aquí estoy."
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

"-Como está escrito en mi libro-
para hacer tu voluntad."
Dios mío, lo quiero,
y llevo tu ley en las entrañas.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

He proclamado tu salvación
ante la gran asamblea;
no he cerrado los labios:
Señor, tú lo sabes.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad

No me he guardado en el pecho tu defensa,
he contado tu fidelidad y tu salvación,
no he negado tu misericordia y tu lealtad
ante la gran asamblea.
R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad



Hermanos: Es imposible que la sangre de los toros y de los machos cabríos quite los pecados. Por eso, cuando Cristo entró en el mundo dijo: "Tú no quieres sacrificios ni ofrendas, pero me has preparado un cuerpo; no aceptas holocaustos ni víctimas expiatorias. Entonces yo dije lo que está escrito en el libro: "Aquí estoy, oh Dios, para hacer tu voluntad."" Primero dice: "No quieres ni aceptas sacrificios ni ofrendas, holocaustos ni víctimas expiatorias", que se ofrecen según la Ley. Después añade: "Aquí estoy yo para hacer tu voluntad." Niega lo primero, para afirmar lo segundo. Y conforme a esa voluntad todos quedamos santificados por la oblación del cuerpo de Jesucristo, hecha una vez para siempre.



A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

sábado, 11 de febrero de 2023

11 de febrero: NUESTRA SEÑORA DE LOURDES



Hay tres fiestas en el calendario litúrgico que hacen referencia a Nuestra Señora de Lourdes:

— 16 de abril: Santa Bernardette
— 8 de Diciembre: La Inmaculada Concepción
— 11 de febrero: Nuestra Señora de Lourdes

Historia


Entre el 11 de febrero y el 16 de julio de 1858, Maria Bernade Soubirous, una joven de catorce años, insiste en que ha visto a una hermosa señora en una cueva junto al río Gave de Pau, cerca de Lourdes.

La señora aparece vestida de blanco, con los pies descalzos cubiertos por dos rosas doradas. Una cinta azul rodea su cintura. Sus manos están en posición de oración y sostiene un rosario.

Bernardette había ido con dos amigos a recoger leña a las afueras del pueblo. Cuando iba a cruzar un riachuelo, el viento agitó con tal intensidad las ramas de los árboles que la joven se sorprendió. Mirando hacia lo alto vio a una señora. Bernadette se asustó pero, observando detenidamente a la señora, vio que llevaba un rosario en la mano y pensó que la señora la invitaba a rezar. Entonces, Bernardette comenzó a rezar con el rosario que siempre llevaba consigo. La señora pasaba las cuentas del rosario al mismo tiempo que la joven. Al finalizar, la señora retrocedió hacia la gruta y desapareció.

Estas apariciones se repitieron 18 veces, hasta el día 16 de julio.

Aquella tarde Bernardette le contó a su madre el encuentro con la señora. Esta le contestó que lo que había visto era un alma del Purgatorio y la prohibió volver a la gruta.

Unos días después, tras consultar al sacerdote local, el cual no dio importancia a la visión, Bernardette pidió y recibió permiso de su padre para volver a la gruta.

La señora se le apareció de nuevo, pero no a los compañeros con quienes Bernardette había ido a la gruta. Bernardette entró en trance y tuvo que ser retirada en volandas fuera del lugar de la aparición.

— "Te prometo que serás muy feliz,
     pero no en este mundo, sino en el otro"

Nadie podía creer la historia de Bernardette, sin embargo, algunas personas la acompañaron al lugar de la visión cuatro días después (18 de febrero). Ese día, la señora le dijo utilizando el dialecto local: "Ven aquí durante quince días seguidos". Bernardette le prometió volver y la Señora le dijo: "Yo te prometo que serás muy feliz, no en este mundo, sino en el otro".

Bernardette fue criticada por las autoridades locales, quienes concluyeron que aunque la niña había perdido el juicio, parecía sincera.

La noticia de las apariciones llegó a toda la comarca. Muchos acudían a la gruta creyendo en el suceso, otros se burlaban.

El 24 de febrero, Bernardette recibió de la señora el siguiente mensaje: "Penitencia, penitencia, penitencia. Rezarás por los pecadores".

Al día siguiente, la señora mandó a Bernadette beber y lavarse los pies en el agua de una fuente, señalándole el fondo de la gruta. La joven no encontró la fuente, pero escarbó en el suelo, produciéndose el primer brote del milagroso manantial de Lourdes.

En las apariciones, la señora exhorta a la niña a rogar por los pecadores y le dice que bese la tierra, como acto de penitencia para ella y para otros. El pueblo presente en el lugar también la imita y, hasta el día de hoy, esta práctica continúa.

El martes 2 de marzo, el mensaje de la señora fue el siguiente: "Ve y dile a los sacerdotes que todos vengan a este lugar en procesión y construyan una capilla".

— "Soy la Inmaculada Concepción"

El 25 de marzo, a petición de su párroco, Bernardette pregunta a la señora: "¿Quién eres?" Y ella responde: "Yo soy la Inmaculada Concepción".

Bernadette se lo cuenta al sacerdote y éste, que dudaba de las visiones de la joven, comienza a creerla. El sacerdote se da cuenta de que algo sobrenatural le está ocurriendo a esta muchacha analfabeta para poder nombrar el dogma de la Inmaculada Concepción que el papa Pío IX había declarado cuatro años antes, en 1854.

En la aparición del día 5 de abril, Bernardette permanece en éxtasis durante el tiempo que dura la visión, sin inmutarse por la vela que se consume entre sus manos.

El 16 de julio de 1858, fiesta de Nuestra Señora del Carmelo, la señora aparece por última vez y se despide de Bernadette.

— El Santuario de Lourdes

A pesar del escepticismo de las autoridades eclesiasticas y civiles, el lugar comienza a recibir frecuentes peregrinaciones, cada vez más numerosas. Al principio, las autoridades se oponen a las visitas a la gruta. El alcalde de Lourdes instala una barricada que impide el acceso de los peregrinos "por razones higiénicas".

La gruta se covierte en propiedad de la diócesis de Tarbes en 1861 y en 1862 las peregrinaciones reciben aprobación eclesiástica. Una capilla se construye en la gruta de Massabielle.

Más tarde se construye un templo gótico que reemplaza a la capilla. La primera misa se celebró en 1871. En 1876 el templo adquiere el rango de basílica menor, ante una multitud de 100.000 peregrinos. Pero el número de peregrinos continúa aumentando y, entre 1893 y 1901, se contruye otro templo conocido como la Basilica del Rosario.




— Las curaciones milagrosas

¿Cómo una humilde muchacha de pueblo pudo persuadir a la iglesia y a millones de creyentes de que habia visto a la Inmaculada Concepción?

Un motivo fue que Bernardette nunca cambió o alteró su versión de las visiones, incluso cuando fue presionada por las autoridades civiles y eclesiásticas. Sin embargo, el motivo más convincente serían las curaciones milagrosas.

La primera curación extraordinaria data de 1858. En 1861, una comisión reunida para valorar las sanaciones de Lourdes confirma 15 curaciones milagrosas. Hacia 1960, 58 de las casi 5000 curaciones de las que se tienen información, habian sido declaradas "milagrosas".

— El caso de Marie-Louise Bailly

Una de las curaciones mejor documentadas es el de Marie-Louise Bailly. El caso se remonta a 1902.

Marie-Louise era una joven de veintitrés años aquejada por la tuberculosis, una enfermedad que hacía estragos en su familia. Su curación, en cuestión de horas, es contada por el doctor Alexis Carrel un médico e investigador a quien se le concedió el Premio Nobel de Medicina en 1912.

Hay que hacer notar que el doctor Alexis había perdido la fe de niño y su educación y cultura se correspondía con la de un científico que difícilmente se tomaba en serio las creencias de sus pacientes.

Marie-Louise Bailly era paciente del doctor Alexis Carrel y le habia convencido para que la acompañara a Lourdes, no sin que antes el médico le hubiera dicho que podía morir por el camino ya que su situación era terminal. Por otra parte, Marie-Louise Baille estaba convencida de que su visita al Santuario de Lourdes podía sanarla.

El doctor Alexis comenzó a tomar notas sin saber muy bien qué le estaba ocurriendo a su paciente. Marie-Louise sanaba después de haberse bañado en las aguas de Lourdes. Al día siguiente del baño, la paciente se encontraba perfectamente. Poco después, la señorita Marie-Louise entraría en la comunidad religiosa de las Hermanas de la Caridad, donde permaneció hasta el día de su muerte en 1937. En ese entretiempo, la hermana Marie-Louise se había dedicado a cuidar y acompañar en el lecho a los enfermos.

El doctor Alexis Carrel reconoció no tener explicación para la sanación de su paciente. Pero su reconciliación con la Iglesia llegaría más tarde; por ahora, estaba convencido de que la ciencia encontraría un día la explicación para aquella y otras sanaciones que seguían produciéndose en Lourdes.

El doctor Alexis escribió por aquel entonces que "si las peregrinaciones no existiesen, deberían ser inventadas", pues algunas dolencias quedaban sanadas durante el transcurso de una peregrinación.

Lourdes es uno de los lugares de mayor peregrinaje en el mundo, millones de personas acuden cada año y muchísimos enfermos han sido sanados en sus aguas milagrosas. La fiesta de Nuestra Señora de Lourdes se celebra el día de su primera aparición, el 11 de febrero.

11 de febrero: NTRA. SRA. DE LOURDES, por C. H.



Hoy celebramos otra vez a la Virgen. Esta vez vestida de enfermera. Nuestra Señora de Lourdes. El día de los enfermos.

Hoy, en muchas parroquias, tiene lugar una celebración muy especial en la que se administra el sacramento de la Unción a multitud de enfermos, y a los que no pueden acudir se les lleva a casa junto con el viático.

Y la Unción ¿para qué sirve?

En primer lugar cada vez que se recibe un sacramento se fortalece la amistad con Cristo. Nuestra relación con Él se hace más estrecha, más cercana, más entrañable. En segundo lugar nos sana en nuestra vida espiritual. Si el enfermo tiene la enfermedad del pecado, desaparece, queda eliminado.

En el caso de los enfermos que permanecen en cama tiene también otro sentido precioso, es como si Jesús y la Iglesia (representada en el cura) dijeran “Tú que has venido cada domingo a participar en la fiesta familiar de la Eucaristía, a la casa del Padre, donde nos juntamos los hermanos para llevarle el regalo de nuestra vida y recibir de Él el pan del cielo, ahora estás enfermo y no puedes venir. No te preocupes ya vamos nosotros a visitarte y a llevarte ese pan y la medicina de la unción” Y lo visitan Cristo y la Iglesia.

Finalmente con este sacramento también se pide la salud, y, a veces, se da. Como muestra ahí va un botón.
En mis años en Medellín solía celebrar la misa cada miércoles en casa de un enfermo. Una noche la abuelita de la familia Ibargüen, al otro lado de la cancha de Zafra, estaba en las últimas. Temiendo que muriera antes de acabar la misa le administré el sacramento de la Unción y quedé con la familia y vecinos en ofrecer la misa por ella tanto si estaba viva como si muerta.

Bajé, lo preparé todo y al empezar “En el nombre del Padre…” apareció nuestra enferma por las escaleras. Estuvo en la misa, se recuperó y vivió aún más de un año. Tengo más botones pero se haría demasiado largo. La fe realmente hace milagros. Y si la fe es en la Virgen, miel sobre hojuelas.

Hoy es la Virgen de Lourdes. ¡Felicidades a todas las que llevan este nombre!

11 de febrero: Ntra. Sra. de Lourdes

jueves, 22 de diciembre de 2022

Lucas 1,46-56: El Canto de María

Lucas 1,46-56


En aquel tiempo, María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava. Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación. Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos. Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia, como lo había prometido a nuestros padres en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.» María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.


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sábado, 17 de diciembre de 2022

Mateo 1,18-25: Concepción virginal y el nacimiento de Jesús

Mateo 1,18-25



18 Este fue el origen de Jesucristo: María, su madre, estaba comprometida con José y, 
     cuando todavía no habían vivido juntos, concibió un hijo por obra del Espíritu Santo.
19 José, su esposo, que era un hombre justo y no quería denunciarla públicamente, 
     resolvió abandonarla en secreto.
20 Mientras pensaba en esto, el Ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: 
     "José, hijo de David, no temas recibir a María, tu esposa, 
     porque lo que ha sido engendrado en ella proviene del Espíritu Santo.
21 Ella dará a luz un hijo, a quien pondrás el nombre de Jesús, 
     porque él salvará a su Pueblo de todos sus pecados".
22 Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había anunciado por el Profeta:
23 La Virgen concebirá y dará a luz un hijo a quien pondrán el nombre de Emmanuel, 
     que traducido significa: "Dios con nosotros".
24 Al despertar, José hizo lo que el Ángel del Señor le había ordenado: llevó a María a su casa,
25 y sin que hubieran hecho vida en común, ella dio a luz un hijo, y él le puso el nombre de Jesús


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lunes, 12 de diciembre de 2022

El misterio de la Virgen de Guadalupe: Devoción, por el P. Jorge Loring, SJ



DEVOCIÓN A LA VIRGEN DE GUADALUPE

La devoción a la Virgen de Guadalupe perdura desde hace cuatrocientos cincuenta años y va en aumento. Incluso los opuestos al milagro del Tepeyac, no pueden negar el acontecimiento guadalupano. Guadalupe atrae al año diez millones de fieles. Es el templo más visitado después de la Basílica de San Pedro en el Vaticano. Más que Lourdes y Fátima.

Cuando estuve en México en diciembre de 1987, para grabar el vídeo sobre este tema, quedé impresionado ante la muchedumbre de mexicanos que vienen a la Basílica desde todos los puntos de México. Y muchos en plan de penitencia, a pedir protección con fervor y fe a su Virgen de Guadalupe.

En la Basílica hay peregrinaciones continuas de pueblos, colegios, taxistas, obreros de esta fábrica y de la otra, etc. El día de la Virgen de Guadalupe se celebra misa en muchos centros de trabajo. Yo tuve la invitación de celebrar misa en una fábrica, y a continuación asistir a una comida de hermandad.

La afluencia a la basílica el día de la fiesta es multitudinaria. El paso por delante de la Virgen es constante. Muchos cruzan la plaza de rodillas. Algunos pidiendo la salud. Otros en acción de gracias. Hay quien anda cuatro días. Casualmente me encontré con un grupo de universitarios que habían oído mi conferencia de la Sábana Santa en Cuernavaca. Un grupo de doscientos muchachos. Llegaron andando desde allí. Son setenta kilómetros. Dos días de camino. El héroe del grupo era un muchacho al que le faltaba una pierna, y venía apoyado en su muleta.

Toda la noche del 11 al 12 de diciembre, la Basílica está llena de gente, mientras van pasando a cantarle a la Virgen toda clase de personas. Incluso algunos extranjeros, como un grupo de norteamericanos, a quienes grabé en mi vídeo. El día de la fiesta la explanada se llena de danzantes con sus trajes típicos.



El misterio de la Virgen de Guadalupe: Tequatlasupe, la que aplasta la serpiente, por el P. Jorge Loring, SJ



TEQUATLASUPE: LA QUE APLASTA LA SERPIENTE

El nombre de Guadalupe es una españolización del nombre azteca «Tequatlasupe», que a sí misma se dio la Virgen. Era muy difícil de pronunciar para los españoles, y a aquellos extremeños les sonaba a Guadalupe, su imagen querida. «Tequatlasupe» significa en azteca «la que aplasta la serpiente».

Entonces en México había mucho culto al dios-serpiente al que se ofrecían sacrificios humanos. En el mismo cerro del Tepeyac se daba culto a Tonantzín, madre del dios-serpiente. María eligió este sitio para sustituir el culto idolátrico a Tonantzín por el culto legítimo a la Verdadera Madre del Verdadero Dios.

Cuenta Motolinía en su «Historia de los indios de la Nueva España» (cap. IX), que Andrés de Tapia y Gonzalo de Umbría, contaron 136.000 calaveras humanas en el templo Teocali, sacrificadas al sanguinario dios Huitzilopoztli, el dios-serpiente, que era la personificación del demonio.

El escritor y periodista, licenciado Nemesio Rodríguez Lois, autor de varios libros de Historia, en su obra «Forjadores de México», nos dice lo siguiente:

«Huitzilopoztli -la deidad caníbal de Tenochtitlán- era tan insaciable que los humildes habitantes de sus dominios vivían en continuo sobresalto, temiendo que de un momento a otro cayera sobre ellos el filoso pedernal de los sacrificadores. Esta deidad, que tan espantado y embrutecido tenía al pueblo azteca, era de aspecto tan horroroso, que los españoles lo llamaron Huichilobos. Huitzilopoztli representaba al dios del mal».

El historiador y jesuita, padre Mariano Cuevas, en su «Historia de la Iglesia en México» (tomo 1º, cap. III), dice que pasarían de 100.000 los seres humanos que cada año se sacrificaban al demonio-serpiente que se alimentaba de sangre humana. El ídolo Huitzilopoztli fue hecho pedazos por Hernán Cortés personalmente, con una barra de hierro, y en presencia de Moctezuma, según cuenta Andrés de Tapia, cronista de la conquista, y testigo presencial.

Con la llegada de los españoles, los indios vieron con sorpresa y admiración derribados sus ídolos y ritos milenarios. La Virgen de Guadalupe significó para ellos el fin de los sacrificios humanos, repugnantes para el pueblo que temblaba ante la ferocidad de sus ídolos, pero a los que se sometía por temor. De ahí las conversiones en masa.

Veían en la imagen símbolos que vencían a sus dioses. Detalles de la imagen eran muy significativos para los indígenas, que podían descifrar cosas que pasaban inadvertidas a los españoles. La imagen les hablaba a través de los signos. Era un pictograma, un códice, como un libro que les hablaba por la imagen. Los aztecas se expresaban por signos que representaban ideas y objetos. Esta imagen era una evangelización.

El broche con la cruz indica que ella nos trae la joya de Cristo crucificado. Era la misma cruz que ellos veían en los estandartes de los españoles. El ceñidor era señal de embarazo, y a la altura que está lo da a entender claramente. Lo mismo que la caída del lazo con las puntas abiertas. El trébol de cuatro hojas es signo de plenitud, por eso simboliza a Dios. Al estar sobre el vientre de María quiere decir que Ella nos trae a Dios en su seno. Ella misma se presentó como la Madre del Verdadero Dios. Del Dios Autor de cielo y tierra, y que está en todas partes. La siempre Virgen María, Madre, no de los dioses falsos, en cuyo altar se derramaba sangre humana, sino del verdadero Dios.

El ángel, hombre alado, simboliza a Juan Diego, cuyo nombre era Cuautlatohuac, que significa «el que habla como el águila». Llevaba la camisa que usaban los indios convertidos; pues antes, debajo de la tilma, sólo llevaban el taparrabos. Juan Diego es el ángel mensajero que nos trae a la Virgen de Guadalupe: la sostiene con sus brazos. El pueblo azteca adoraba al Sol, a la Luna y a las estrellas. La Virgen de Guadalupe oculta al sol (sus rayos aparecen por detrás), pisa la Luna, y las estrellas adornan su manto. Todos al servicio de María.

Otro descubrimiento curiosísimo en la imagen de la Virgen de Guadalupe es la posición de las estrellas en el manto. Para los indios que las adoraban y las conocían debió ser muy significativo. El Dr. Hernández Illescas ha estudiado la posición de las estrellas en el altiplano de México durante el solsticio de invierno de 1531, año de las apariciones. Resulta que todas las estrellas del manto de la Virgen, corresponden a las principales estrellas de las constelaciones en aquellos días. Este estudio ha sido publicado por el Dr. Hernández Illescas en el libro «Las estrellas del manto de la Virgen de Guadalupe». Después de invitarme a comer, tuvo la amabilidad de enseñarme su telescopio del Observatorio «La Place», en México, D.F., con el que realizó sus observaciones en colaboración con el Instituto de Astronomía de la Universidad Nacional de México.


El misterio de la Virgen de Guadalupe: Juan Diego, por el P. Jorge Loring, SJ



JUAN DIEGO

Juan Diego era un indio sencillo, que se mantenía del cultivo de la tierra. Nació en 1474 en Cuautitlán. Hay un monumento de bronce dedicado a Juan Diego de tres metros de altura en Cuautitlán, su ciudad natal, y en el mismo sitio donde nació. Este monumento se debe al P. Lauro López Beltrán, uno de los primeros especialistas en todo lo relacionado con la Virgen de Guadalupe, y con quien estuve yo hablando en México, desde la nueve de la mañana hasta las cuatro de la tarde.

Cuautitlán es una de las ciudades más antiguas de América. Existía tres mil años antes de Cristo, como consta en el conocido Códice Vaticano no. 1, pag.335. Cuando la Virgen se le apareció a Juan Diego en el Tepeyac, en diciembre de 1531, algunos opinan que vivía en Tulpetlac, de donde era su esposa. Pero otros opinan que seguía viviendo en Cuautitlán, su ciudad natal, pues Fernando de Alva, escritor verídico y exacto, en opinión del bibliógrafo José Mariano Beristáin, en su «Nican Motecpana», de 1563, dice que Juan Diego dejó a su tío Juan Bernardino, curado por la Virgen de Guadalupe, al cuidado de la casa y de las tierras que había heredado de sus padres y abuelos, mientras él vivía en el Tepeyac al cuidado de la ermita de la Virgen. Lo mismo afirman los testigos de Cuautitlán en las «Informaciones Jurídicas Guadalupanas».

María se le apareció en el Monte Tepeyac cuando Juan Diego iba de Cuautitlán a Tlatelolco, unas tres horas de camino, a ser catequizado por los franciscanos que allí tenían la Parroquia de Santiago y el Colegio de Santa Cruz. Fue convertido y bautizado con su mujer cuando tenía cincuenta años en 1524. Le pusieron por nombre Juan Diego. Su nombre indígena era Cuauhtlatohuac, que significa «El que habla como águila».

Estaba casado con la india Malintzin que después de bautizada tomó el nombre de María Lucía, «de la misma calidad que su marido», dicen las crónicas. María Lucía murió en 1529, dos años antes de las apariciones. Juan Diego murió el 12 de junio de 1548 a los setenta y cuatro años. Cuando se le apareció la Virgen tenía cincuenta y siete. Juan Diego se caracterizó por su humildad, su castidad y su amor a la Eucaristía.

El padre jesuita Francisco de Florencia, en su libro «La estrella del Norte de México», dice que Juan Diego tenía permiso para comulgar tres veces a la semana, lo cual era insólito en aquellos tiempos, pues ni siquiera las monjas y religiosos podían comulgar más de una vez a la semana. El Obispo Zumárraga le concedió tal privilegio en atención a sus virtudes. Hoy tenemos a Juan Diego en los altares.

El misterio de la Virgen de Guadalupe: Relatos, por el P. Jorge Loring, SJ

RELATOS

El relato de las apariciones se remonta a fechas muy próximas a éstas. Hay dos escritos en lengua azteca (náhuatl). El primero es uno breve del padre Juan González, capellán, confesor e intérprete del obispo Fray Juan de Zumárraga, que no entendía al indio Juan Diego. Esta breve narración conserva frases de Juan Diego al pie de la letra. Este relato lo entregó a Juan Tonaz, a quien el virrey Martín Enríquez mandó recoger los documentos relacionados con el hecho. Se escribió el año 1580. Está en el Museo Nacional de México (manuscrito 1.475), y ha sido traducido por el P. Mario Rojas (Guadalajara. Jalisco. 1977).

Hay otro relato más extenso, también en «náhuatl», que se ha hecho tradicional, y que se debe a Antonio Valeriano, un indio muy culto y sobrino de Moctezuma, contemporáneo de las apariciones. Lo terminó en 1548, el mismo año que murieron Juan Diego y Zumárraga. Se llama «Nican Mopohua», por sus dos primeras palabras, que significan «aquí se narra». Fue traducido al castellano por el bachiller D. Luis Becerra Tanco, conocedor del idioma «náhuatl» y experto en la historiografía indígena. Titula esta traducción: « Felicidad de México».

Luis Lasso de la Vega que fue capellán de Guadalupe durante diez años (1647-1657) y gran conocedor de la lengua «náhuatl» lo hizo imprimir en 1649. Antonio Valeriano nació en Atzcapotzalco el año 1516; fue alumno del Colegio de Santa Cruz en Santiago Tlatelolco, dirigido por los PP. franciscanos. De alumno pasó a maestro y rector, y luego llegó a ser gobernador durante treinta y dos años, desde enero de 1573 a agosto de 1605 en que murió.

Gobernó con tal acierto y aceptación que mereció una carta de Felipe II haciéndole muchas mercedes. Fue un auténtico humanista que, además del castellano y el «náhuatl», su idioma propio, dominaba el latín mejor que los españoles, según dicen las crónicas. Este texto del «Nican Mopohua», también ha sido traducido al español por el P. Mario Rojas, que quizás sea hoy día el mejor conocedor del idioma «náhuatl», en frase del historiador de México, José Luis Guerrero. Con el P. Rojas estuve hablando yo en Puebla durante tres horas sobre la Virgen de Guadalupe.

Las narraciones de las apariciones tienen una ingenuidad encantadora. En una de ellas cuanta Juan Diego que para asistir a su tío Juan Bernardino, que estaba moribundo, tomó otro camino para no encontrarse con la Señora en el lugar acostumbrado y no entretenerse, pues iba en busca de un sacerdote que lo confesara.

Era el martes 12 de diciembre. Pero la Virgen le salió al paso y le dijo:
- ¿Dónde vas, hijo mío? ¿Dónde vas por aquí?
Y él, avergonzado, contestó:
- ¿Cómo amaneciste Niña mía, muy amada? Dios te guarde. No te disgustes, pero es que voy con prisa a buscar un sacerdote que confiese a mi tío moribundo. Después volveré a cumplir tu encargo.

Su tío Juan Bernardino era para él como un padre, pues vivía en su casa y era el único pariente que le quedaba vivo. Juan Bernardino fue curado por la Virgen de Guadalupe de la peste cocoliztli, que diezmaba la población.

En el Parque Oriental del Monte Tepeyac hay un monumento de bronce a Juan Bernardino, con un libro, también de bronce, explicando el hecho. En el mismo Parque está un grupo escultórico en bronce, obra de Aurelio Mendoza, artista mexicano. La Virgen tiene cinco metros de altura y representa a la Virgen de Guadalupe, con los brazos abiertos, recibiendo la ofrenda del pueblo mexicano ofrecida por Fray Juan de Zumárraga.

El padre jesuita Javier Escalada, asesor en la ornamentación de este Parque, expresa así el simbolismo de este monumento: «La tierra que pisas, peregrino, es sagrada; pues también la pisó María cuando en esta colina se apareció a Juan Diego. Sigue caminando con atento y gozoso corazón hasta encontrar la fuente que simboliza la ofrenda de México a la Virgen. De lo alto de la historia del Tepeyac brotan dos cascadas impetuosas, símbolo de la valiente raza azteca, y de la España misionera, que se unen mansamente a los pies de María, Madre y Forjadora de la Patria Mexicana».



El misterio de la Virgen de Guadalupe: Prodigios, por el P. Jorge Loring, SJ.



PRODIGIOS

El atentado con bomba

Entre los prodigios de la Virgen de Guadalupe llama la atención el ocurrido el 14 de noviembre de 1921, a las 10:30 de la mañana, cuando Luciano Pérez Carpio subió «devoto» al altar y colocó a los pies de la Virgen de Guadalupe un enorme ramo de flores en el que llevaba escondida una bomba.

Los efectos de la explosión fueron aparatosos: destruyó las gradas de mármol del altar que sostenía la imagen, hizo volar por los aires los pesados candelabros, retorció un gran crucifijo de metal que todavía se exhibe en ese estado, convirtió en polvo jarrones, floreros y vidrios de casas cercanas a la basílica, y el cristal de un cuadro de san Juan colgado detrás de la Virgen de Guadalupe.

Prodigiosamente la imagen de la Virgen de Guadalupe no recibió ni un rasguño. Más aún, quedó intacto el cristal que la protegía. Y entonces no había cristales antibala.

Los colores de la imagen

El Dr. Phillip S. Callaghan, del equipo científico de la NASA americana, biofísico de la Universidad de Kansas (EE.UU.), investigador, científico y técnico en pintura, y el Profesor Jody Brant Smith, «Master of Arts», de la Universidad de Miami, Catedrático de Filosofía de la Ciencia en la Universidad de Pensacolla, examinaron la imagen con rayos infrarrojos.

En su libro «La tilma de Juan Diego» exponen el estudio realizado, y distinguen las partes retocadas y los añadidos a la imagen de mano humana, hechos sobre el original. El padre Faustino Cervantes, especialista en temas guadalupanos y traductor del libro de Smith y Callaghan, dice que algunas de las cosas que ellos consideran añadidos pueden ser sólo «intensos retoques». Entre éstos pueden estar oro sobre los rayos y plata sobre la luna.

Franyutti opina que la imagen tiene muchos añadidos. Pero si se eliminaran el ángel, la luna, etc., la imagen perdería la «proporción áurea» que es la expresión perfecta de la armonía estética, universalmente buscada en las obras de arte de Egipto, Grecia, Roma, Renacimiento, etc., y a la que responde perfectamente la imagen de la Virgen de Guadalupe según los estudios de Juan Homero Hernández. Además, las descripciones más antiguas de la imagen, como la de Antonio Valeriano, contemporáneo de los acontecimientos, en su «Nícan Mopóhua» presenta la imagen como está actualmente.

La imagen está grabada sobre un tejido de ayate hecho con fibra de maguey, parecido a la pita, sin preparar. Es un tejido burdo. Incluso se ve a trasluz el movimiento de un brazo, como a través del enrejado de una celosía. Es transparente a pesar de lo grueso que es el hilo. Sus dimensiones son 104 x 170 centímetros, y está formada por dos partes unidas en el medio por una burda costura vertical, efectuada con un hilo de maguey. El pintor Miguel Cabrera dice en su libro «La maravilla Americana», que la imagen está también en el revés de la tilma. Es imposible que manos humanas hayan pintado esta imagen sobre este lienzo sin prepararlo previamente con aparejo, apresto o imprimación, como se dice técnicamente.

El profesor Francisco Camps Ribera, de Barcelona, reconocido mundialmente como experto en técnicas pictóricas, que ha trabajado en las primeras pinacotecas de España, Italia, Francia, Bélgica, Holanda, Inglaterra, EE.UU. y Canadá, después de examinar la tela, observó que no estaba preparada para pintar sobre ella. Y concluyó: «Ningún artista humano hubiera elegido para realizar su obra un lienzo de esta calidad sin preparación».

Tanto los científicos americanos, Smith y Callaghan, que trabajaron en la NASA americana (aunque su estudio sobre la Virgen de Guadalupe lo realizaron a nivel particular), como el pintor Francisco Camps Ribera, en su dictamen elaborado en 1954, afirman que en la imagen de la Virgen de Guadalupe no hay huella de pincel.

El Dr. D. Ricardo Kühn, Director del Departamento de Química de la Universidad de Heidelberg (Alemania), y Premio Nobel de Química, analizó las fibras del ayate de Juan Diego. Su dictamen, sin conocimiento de la procedencia de las fibras, fue que no existía colorante, ni animal, ni vegetal, ni mineral, ni sintético. Se trata de un colorante desconocido.

Los ojos

Es curioso que irregularidades del lienzo, por los hilos desiguales, resaltan más los rasgos. Por ejemplo: un hilo más grueso de lo normal pone de relieve el labio superior; y otro, el párpado del ojo derecho.

El Dr. Enrique Graue, oftalmólogo de fama internacional, director de un hospital oftalmológico en México, afirma: «Examiné los ojos con oftalmoscopio de alta potencia, y pude apreciar en ellos profundidad de ojo como al estar viendo un ojo vivo».

En estos ojos aparece el efecto Púrkinje-Sánsom: se triplica la imagen en la córnea y en las dos caras del cristalino. Este efecto fue estudiado por el Dr. Púrkinje de Breslau y Sánsom de París, y en oftalmología se conoce por el fenómeno Púrkinje-Sánsom. Este fenómeno, exclusivo del ojo vivo, fue observado también en el ojo de la Virgen de Guadalupe, por el Dr. Rafael Torija con la ayuda de un oftalmoscopio. Él lo certifica con estas palabras: «Los ojos de la Virgen de Guadalupe dan la impresión de vitalidad».

Lo mismo afirman los doctores Guillermo Silva Ribera, Ismael Ugalde, Jaime Palacio, etc. Desde el año 1950 los ojos de la Virgen de Guadalupe han sido examinados por una veintena de oftalmólogos.

En 1951 D. Carlos Salinas descubrió un rostro humano en el ojo de la Virgen de Guadalupe. D. Carlos Salinas hizo un experimento fotografiando el ojo de su hija Teresa donde se reflejaba una imagen de la persona que tenía delante. Es exactamente lo que encontramos en el ojo de la Virgen de Guadalupe.

Uno de los investigadores de los ojos de la Virgen de Guadalupe es el Dr. José Aste Tonsmann, peruano de nacimiento, doctor ingeniero, especialista en computadoras por la Universidad de Cornell, en Nueva York, y actualmente profesor de Investigación Operativa en la Universidad Iberoamericana de México, capital. Fue a México para trabajar en el Centro de Investigación para el proceso digital de imágenes enviadas por satélite para estudiar la contaminación del aire de la capital de México, que con sus veintidós millones de habitantes es una de las más contaminadas del mundo. Y al enterarse del misterio de los ojos de la Virgen de Guadalupe, esto le atrajo su atención. Cuando estuve en México para documentarme sobre este trabajo, el Dr. Aste tuvo la amabilidad de concederme una entrevista de dos horas en su propia casa. Además me invitó a una conferencia suya, sobre su investigación, que conservo grabada en vídeo.

El Dr. Aste hizo lo mismo que el Sr. Salinas con unas fotografías, tomadas sin cristal, del ojo de la imagen de la Virgen. El procedimiento consiste en dividir el ojo en cuadrículas de un milímetro cuadrado, y cada cuadrito de éstos en 1.600 cuadrículas de 15 x 15 micrones, por medio de un escáner o microdensitómetro, que es un microscopio electrónico de barrido.

Cada milímetro cuadrado del original queda fragmentado en 25.000 pequeñísimos cuadrados que se amplían 2.500 veces, con lo cual se captan detalles imposibles de captar con un microscopio convencional. El ojo humano capta alrededor de unos treinta tonos grises. Con el microdensitómetro se captan doscientos cincuenta y seis.

Esto hizo con los ojos de la imagen de la Virgen de Guadalupe. Y de esta manera descubrió en una córnea de siete milímetros, al parecer, la escena que la Virgen tenía delante, formada por un grupo de doce personas. Algunos atribuyen al Dr. Aste una interpretación subjetiva de las imágenes. Pero un especialista en análisis de «proceso digital de imágenes» interpreta estas figuras mejor que nosotros. Lo mismo que un médico interpreta una radiografía mejor que nosotros.

El Dr. Aste ve en el ojo de la imagen la cabeza de un español, que fue la primera que descubrió D. Carlos Salinas. También ve el Dr. Aste al indio Juan Diego con un gorro. No es lógico que Juan Diego permaneciera cubierto delante del Obispo, pero tenía las manos ocupadas sujetando la tilma con las rosas, y no pudo quitarse el gorro. En el otro extremo se ve un indio sentado; probablemente algún enfermo o lisiado que fue a pedir socorro al Obispo. En medio se ve la cabeza de un anciano, que podría ser la del Obispo Zumárraga.

La cara del obispo Zumárraga que el Dr. Aste descubre en el ojo de la Virgen se parece a la del obispo Zumárraga en un retrato suyo, pintado al óleo, pintado en 1548, el año que murió, que se hizo para el Hospital del Amor de Dios, que fue fundado por él, y que hoy se conserva en el Museo Nacional de Historia del Castillo de Chapultepec, en México, D.F. Este cuadro fue copiado por el célebre pintor guadalupano Miguel Cabrera, que empezó su carrera de pintor a los veinticuatro años y los cuadros de Guadalupe los empezó a pintar a los cuarenta y seis, es decir, después de veintidós años de pintor.

Tal fue su profesionalismo, que resultó elegido para pintar la copia de la Virgen de Guadalupe que se mandaría oficialmente al papa Benedicto XIV, y que llevó el padre Francisco López, de la Compañía de Jesús.

En el grupo aparece la figura de una mujer negra. En un principio pareció ser un error. No era lógico encontrar negros en México en 1531; pero revisando la «Historia de la Iglesia en México», del padre jesuita Mariano Cuevas, se enteró que Zumárraga nombró en su testamento a su sirvienta negra. Es sorprendente que el Dr. Aste descubriera una negra en la escena sin tener conocimiento previo del testamento de Fray Juan de Zumárraga.

Evidentemente que la identificación de las figuras del caballero español, Juan Diego, Zumárraga, etc. deberán ser comprobadas por ulteriores investigaciones, pero hay un hecho indudable: que las escenas gráficas que hay en estos ojos no pueden ser obra de mano humana.

Las imágenes están en los dos ojos y con la conveniente inclinación. El hecho de que en los dos ojos aparezcan las mismas imágenes, excluye toda posibilidad de casualidad. Ni siquiera con la tecnología actual sería posible «pintar» las figuras «rescatadas» por la computadora en una córnea de siete milímetros.


El misterio de la Virgen de Guadalupe: La Imagen, por el P. Jorge Loring, SJ



LA IMAGEN

La imagen, que tiene metro y medio de estatura, está hoy protegida por un cristal, pero durante 116 años, hasta 1647, estuvo sometida al polvo, a la humedad, al salitre del próximo lago Texcoco, a los excrementos de moscas e insectos, al humo de centenares de velas votivas, al contacto de los dedos, medallas, cruces, rosarios, anillos, pulseras y toda clase de objetos. Razón de sobra para que estuviera enormemente deteriorada, y no es así.

La imagen está tan fresca y el colorido es tan brillante como si se acabara de pintar. El que la imagen estuviera deteriorada después de estos avatares no le quitaría verosimilitud a las apariciones, si éstas se prueban por distintas razones, pero el que haya superado tantos avatares es una confirmación.

Es más, Carlos María Bustamante certifica que en 1791, estando unos trabajadores limpiando el marco de plata, se les derramó un frasco de ácido nítrico que recorrió el cuadro de arriba a abajo. Lo natural es que hubiera destrozado el lienzo. Pues sólo hay una leve mancha que casi no se ve. Sobre este hecho se conserva el expediente original en el archivo de la Basílica de Guadalupe.

Cuando estuve en México, para documentarme sobre este estudio, asistí en el Salón del INDOSOC (Colonia Guadalupe Inn.) de México D.F. a una conferencia de la Sra. Margarita Zubiría de Martínez Parente, miembro del Centro de Estudios Guadalupanos, y le oí decir que la tilma de Juan Diego está colocada sobre una placa metálica, cuya temperatura oscila alrededor de los quince grados centígrados, mientras que la tilma se mantiene constantemente a treinta y seis grados y medio, que es la temperatura de un cuerpo humano sano.


El misterio de la Virgen de Guadalupe: La Historia, por el P. Jorge Loring, SJ



LA HISTORIA

En diciembre de 1531 la Virgen se aparece varias veces al indio Juan Diego en el Monte Tepeyac, de sólo cuarenta metros de altura, hoy en la actual capital de México, Distrito Federal. Le dice que quiere allí un templo en el llano. Que se lo diga al Obispo. Y le añade: «Como Madre, allí mostraré mi clemencia amorosa para todos los que soliciten mi amparo. Y oiré sus lágrimas y sus ruegos para darles consuelo y alivio. Porque soy vuestra Madre compasiva».

Fray Juan de Zumárraga, primer Obispo de México, de la Orden Franciscana, recibe amablemente al indio. Pero le dice que necesita una prueba para estar seguro de que lo que le dice es verdad. Como señal, la Virgen le dice al indio que suba a la colina, coja unas rosas y se las lleve al Obispo. Era diciembre. Juan Diego no lo dudó. Allí estaban las rosas. Las recogió en la tilma y se las llevó al Obispo como señal de que Ella quería allí un templo. La tilma, era el nombre en «náhuatl» –la lengua que hablaba Juan Diego– del poncho o capa que utilizaban los indios pobres mexicanos, anudada al hombro.

Cuando Juan Diego está delante del Obispo y suelta la tilma donde llevaba las rosas, éstas cayeron al suelo. Como no era tiempo de rosas, el Obispo comprendió que la señal era verdadera. En la tilma apareció estampada la imagen de la Virgen. Esto ocurrió el 12 de diciembre de 1531. El Obispo emocionado, tomó en sus manos la tilma de Juan Diego y la colocó en su oratorio. Después la trasladó a la Iglesia Mayor de la ciudad para que fuera venerada por la multitud devota.

Esta "tilma" o "ayate" con la imagen de la Virgen fue llevada después a una ermita que se construyó en el Monte Tepeyac. Esta ermita provisional de paja y adobe se construyó en dos semanas.

El 26 de diciembre de 1531 una solemne procesión, con el Obispo y todas las autoridades, trasladaba la tilma de Juan Diego al pequeño santuario que acogió la reliquia hasta 1557.

El segundo Obispo de México, don Alonso de Montúfar, dominico, construyó otra ermita que estuvo en servicio hasta 1622. Después se han ido sucediendo siete templos, hasta la actual basílica que se dedicó el 11 de febrero de 1976 con una capacidad para diez mil personas.

El monte Tepeyac

Cuando la Virgen se apareció en el Tepeyac en el mes de diciembre de 1531, hacía sólo diez años que México había sido conquistado por Hernán Cortés, con sus quinientos soldados. Aquel año de 1519, lo que hoy es la República Mexicana, estaba habitada por trescientas tribus, enemigas entre sí, y dominadas por los aztecas. Entonces esta zona estaba prácticamente deshabitada. Al erigirse la ermita, fueron aumentando alrededor las edificaciones.

El pueblo de Guadalupe aparece por primera vez en un Acta del Ayuntamiento de México el 3 de diciembre de 1563. El 24 de junio de 1751 se le da rango de Villa (como Madrid), por cédula real, con escudo de armas, donde aparece Juan Diego con la tilma enseñando la imagen grabada en ella. El 12 de febrero de 1828 fe elevada por decreto a la categoría de ciudad, y en 1931 fue absorbida por el monstruo del Distrito Federal, y disminuida a Delegación.

La ciudad de México en 1531 se llamaba Tenochtitlán. Era la capital del Imperio Azteca y estaba rodeada de lagos. El Monte Tepeyac está junto al lago salado Texcoco. Maderas próximas a este lago salado no han durado más de cien años. El mismo hierro se pudre. La tilma de Juan Diego tiene ya más de cuatrocientos cincuenta años, y se conserva en perfecto estado. Se han hecho pruebas con tejidos de fibra de maguey, como la tilma de Juan Diego, y se ha visto que a los veinte años el tejido se descompone por putrefacción. Es inexplicable que la tilma de Juan Diego haya durado cuatrocientos cincuenta años.


12 de diciembre: NTRA. SRA. DE GUADALUPE (Lecturas)

Zacarías 2,14-17, o bien, Apocalipsis 11,19;12,1-6.10
Salmo 95: Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones, 
o bien, Judit 13: Tú eres la honra de nuestro pueblo.
Lucas 1,26-38, o bien,  Lucas 1,39-48

Zacarías 2,14-17

Festeja y aclama, joven Sión, que yo vengo a habitar en ti -oráculo del Señor-. Aquel día se incorporarán al Señor muchos pueblos y serán pueblo mío; habitaré en medio de ti, y sabrás que el Señor de los ejércitos me ha enviado a ti. El Señor tomará a Judá como lote suyo en la tierra santa y volverá a escoger a Jerusalén. ¡Silencio todos ante el Señor, que se levanta en su santa morada!

O bien:
Apocalipsis 11,19;12,1-6.10

Se abrió el templo de Dios en el cielo y dentro de él se vio el arca de la alianza. Apareció entonces en el cielo una figura prodigiosa: una mujer envuelta por el sol, con la luna bajo sus pies y con una corona de doce estrellas en la cabeza. Estaba encinta y a punto de dar a luz y gemía con los dolores del parto. Pero apareció también en el cielo otra figura: un enorme dragón, color de fuego, con siete cabezas y diez cuernos, y una corona en cada una de sus siete cabezas. Con su cola barrió la tercera parte de las estrellas del cielo y las arrojó sobre la tierra. Después se detuvo delante de la mujer que iba a dar a luz, para devorar a su hijo, en cuanto éste naciera. La mujer dio a luz un hijo varón, destinado a gobernar todas las naciones con cetro de hierro; y su hijo fue llevado hasta Dios y hasta su trono. Y la mujer huyó al desierto, a un lugar preparado por Dios. Entonces oí en el cielo una voz poderosa, que decía: “Ha sonado la hora de la victoria de nuestro Dios, de su dominio y de su reinado, y del poder de su Mesías”.


Salmo 95: Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

Cantad al Señor un cántico nuevo,
cantad al Señor, toda la tierra;
cantad al Señor,
bendecid su nombre.
R. Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

Proclamad día tras día su victoria.
Contad a los pueblos su gloria,
sus maravillas a todas las naciones.
R. Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

Familias de los pueblos, aclamad al Señor,
aclamad la gloria y el poder del Seño,
aclamad la gloria del nombre del Señor.
R. Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

Decid a los pueblos: " El Señor es rey,
el afianzó el orbe, y no se moverá;
él gobierna a los pueblos rectamente."
R. Contad las maravillas del Señor 
a todas las naciones

O bien:
Judit 13, 18bcde. 19
R. Tú eres la honra de nuestro pueblo.

Que el Altísimo te bendiga,
más que a todas las mujeres de la tierra.
Bendito sea el Señor, creador de cielo y la tierra.
R. Tú eres la honra de nuestro pueblo

Hoy el Señor te ha engrandecido tanto,
que no dejarán de alabarte aquellos hombres
que se acuerdan en la tierra del poder de Dios.
R. Tú eres la honra de nuestro pueblo



En aquel tiempo, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea, llamada Nazaret, a una virgen desposada con un varón de la estirpe de David, llamado José. La virgen se llamaba María. Entró el ángel a donde ella estaba y le dijo: “Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo”. Al oír estas palabras, ella se preocupó mucho y se preguntaba qué querría decir semejante saludo. El ángel le dijo: “No temas, María, porque has hallado gracia ante Dios. Vas a concebir y a dar a luz un hijo y le pondrás por nombre Jesús. Él será grande y será llamado Hijo del Altísimo; el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, y él reinará sobre la casa de Jacob por los siglos y su reinado no tendrá fin”. María le dijo entonces al ángel: “¿Cómo podrá ser esto, puesto que yo permanezco virgen?” El ángel le contestó: “El Espíritu Santo descenderá sobre ti y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Por eso, el Santo, que va a nacer de ti, será llamado Hijo de Dios. Ahí tienes a tu parienta Isabel, que a pesar de su vejez, ha concebido un hijo y ya va en el sexto mes la que llamaban estéril, porque no hay nada imposible para Dios”. María contestó: “Yo soy la esclava del Señor; cúmplase en mí lo que me has dicho”. Y el ángel se retiró de su presencia.


Unos días después, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel. En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre. Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: "¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre! ¿Quién soy yo para que me visite la madre de mi Señor? En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre. Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá."

jueves, 8 de diciembre de 2022

Inmaculada Madre y Fuente de la Divina Misericordia, por el Dr. Juan Antonio Mateo García, Pbro. Sociedad Mariológica Española



Hace ya varios años fui invitado, en Roma, a un encuentro de profesores de teología con el gran teólogo Leo Scheffczyk. El tema que trató no fue otro que el del pecado original. Recuerdo una cita de san Agustín que comentó para nosotros el maestro alemán: “Nada tan oscuro para comprender, nada tan necesario de predicar”.

Ayudarnos a comprendernos

El pecado original, a pesar de su gran dificultad para ser comprendido, es imprescindible no sólo para la comprensión de la fe católica por lo que respecta a la realización del designio divino de salvación, sino también para la comprensión misma del ser y del actuar del hombre.

El Catecismo de la Iglesia Católica nos recuerda que “aunque propio de cada uno, el pecado original no tiene, en ningún descendiente de Adán, un carácter de falta personal. Es la privación de la santidad y de la justicia originales, pero la naturaleza humana no está totalmente corrompida: está herida en sus propias fuerzas naturales, sometida a la ignorancia, al sufrimiento y al imperio de la muerte e inclinada al pecado” (CIC, 405).

Miseria y misericordia

Es la situación de miseria en que se encuentra la naturaleza humana y, como decía bien san Juan de la Cruz, no puede entenderse la misericordia sin hablar de la miseria. El olvido de esta miseria comporta una falta de realismo que es fatal, en el significado más profundo del término, como también enseña la Iglesia:

“La doctrina sobre el pecado original, vinculada a la de la Redención de Cristo, proporciona una mirada de discernimiento lúcido sobre la situación del hombre y de su obrar en el mundo. Por el pecado de los primeros padres, el diablo adquirió un cierto dominio sobre el hombre, aunque éste permanezca libre. Ignorar que el hombre posee una naturaleza herida, inclinada al mal, da lugar a graves errores en el dominio de la educación, de la política, de la acción social y de las costumbres” (CIC, 407).

La Inmaculada Concepción de María

Todo esto es imprescindible para comprender que es y que significa la Inmaculada Concepción de la Virgen María. Y es imprescindible para saber qué significa la misericordia de Dios.

Hay que recordar a muchos contemporáneos que “misericordia” viene de “miseria” y “corazón” y que no hay peor falsificación de la misericordia que aquella actitud que minimiza y justifica el pecado por una falsa indulgencia. Pasar por alto una situación de pecado, tranquilizar de manera engañosa al pecador, es la mayor falta de caridad posible. Nada más erróneo aquello de “humano es pecar”. Es lo más inhumano. Si no, Cristo y María no serían humanos.

Estos días he disfrutado mucho leyendo un excelente texto de Leo Scheffczyk. La obra se titula “El mundo de la fe católica. Verdad y forma” y la introducción corre a  cargo de Benedicto XVI. En esta obra se dedican páginas luminosas a la consideración de la Virgen María en la historia de la salvación. Cito el siguiente párrafo a propósito del tema sobre el que estamos reflexionando:

“La posición de María en la teología y en la religiosidad no puede compararse con la de ningún otro santo o apóstol, ya que ningún santo o apóstol tiene como persona individual una posición o un significado en el orden salvífico. Tal significado es un privilegio exclusivo de María debido a su relación singular con Cristo y con el misterio de la encarnación redentora a cuya expansión, crecimiento e integración ha contribuido, justo desde el lado humano”.

Leo Scheffczyk advierte que esta consideración de María como privilegiada no debe entenderse en el sentido de una realización arbitraria de Dios, como una excepción singular centrada en si misma desvinculada del designio universal de salvación de Dios. En una concepción semejante “la figura de María corre el riesgo del aislamiento y de constituirse únicamente como objeto de la admiración humana”. Olvidaríamos entonces algo esencial: que Dios nos eligió en Cristo para que fuéramos santos, inmaculados en su presencia.

La consideración de María en el conjunto y propósito de la historia de la salvación, según Scheffczyk, “nos hace comprensible cómo su ser pleno de gracia, su radical libertad respecto al pecado (“inmaculada concepción”)… no representan adornos arbitrarios, sino que corresponden a esa tarea que debía cumplir como mediadora en el evento redentor de Cristo”.

La inmaculada Concepción está en función de la dispensación de la misericordia de Dios que no abandona el hombre bajo el dominio del demonio, del pecado y de la muerte y que quiere reconducirlo a su designio original. María, en definitiva, por su inmaculada Concepción, se convierte así en Madre y fuente de la Misericordia.

María es la única persona humana objeto del amor de Dios en su expresión más primigenia. En Ella el Mal nunca halló nada suyo. Podríamos decir que Ella fue perfectamente amada y nunca “misericordeada”, utilizando un neologismo muy querido por el Papa Francisco. Expliquémoslo algo más.

Amor y misericordia

San Juan Pablo II, en su encíclica “Dives in misericordia” explica muy bien la diferencia entre “amor” y “misericordia”. Antes del pecado original,  la benevolencia de Dios hacia el hombre es sólo “amor”. No puede haber misericordia porque todavía no hay miseria y no olvidemos que la miseria mayor y fuente de todas las demás es el pecado. Cuando el hombre peca, pierde la gracia divina, se encuentra en una situación de extrema miseria, pero Dios le sigue amando, a pesar de su pecado e infidelidad.

En el famoso fragmento de Gn 3,15, el llamado proto-evangelio o primer anuncio de la salvación, y donde la Iglesia siempre ha reconocido la figura de la Virgen Inmaculada en la mujer que aplasta la cabeza de la serpiente, podemos decir que se inaugura el tiempo de la Divina Misericordia, tiempo que perdurará hasta la consumación de los siglos. En la comunidad celeste y definitiva de los bienaventurados ya no habrá misericordia, sino sólo amor puro pues ya nos habrá miseria.

La Virgen Inmaculada aparece así asociada a la irrupción definitiva en el mundo de la Divina Misericordia y a la dispensación de la misma a lo largo de todo el tiempo de la Iglesia. María es Madre Inmaculada de la Divina Misericordia pues Cristo sólo podía ser recibido en el mundo por alguien limpio de todo pecado.

Un año santo extraordinario de la Misericordia, por lo que hemos visto, sólo puede vivirse desde una perspectiva mariana. Eso sí, María siempre unida a Cristo. Es significativo el famoso sueño que tuvo Don Bosco sobre el combate arduo de la Iglesia y donde la victoria se sustenta en dos poderosas columnas unidas: La Eucaristía y la Inmaculada.

Que la Virgen Inmaculada nos ayude a vivir haciéndonos acoger la Misericordia de Dios en nuestras vidas y convirtiéndonos en apóstoles de esta Misericordia que el mundo necesita. Una vivencia auténtica y, por tanto, mariana de la Misericordia nos debe conducir a la permanente conversión de vida hacia la santidad.