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sábado, 23 de julio de 2022

Números 32,6-15: La respuesta de Moisés

Números 32,6-15:
La respuesta de Moisés

6 Pero Moisés respondió a los gaditas y a los rubenitas: 
   «¿Así que ustedes se quedarán aquí, mientras sus hermanos van a la guerra?
7 ¿Por qué desalientan a los israelitas para no crucen al país que el Señor les ha dado?
8 Esto es lo hicieron sus padres cuando yo los envié desde Cades Barné a reconocer el país.
9 Después que fueron al valle de Escol y vieron al país, ellos desalentaron a los israelitas, 
   a fin de que no invadieran la tierra que el Señor les había dado.
10 Por eso, aquel día el Señor se indignó y pronunció este juramento:
11 «Ninguno de los hombres mayores de veinte años que salieron de Egipto verá la tierra que prometí 
     con el juramento a Abraham, a Isaac y a Jacob, porque ellos me han sido infieles.
12 Ninguno, excepto Caleb, hijo de Iefuné, el quenizita, y Josué, hijo de Nun, 
     que permanecieron fieles al Señor».
13 Así se indignó el Señor contra Israel y los hizo andar errantes por el desierto, 
     hasta que desapareció toda aquella generación que había desagradado al Señor.
14 Y ahora ustedes, raza de pecadores, ocupan el lugar de sus padres para añadir 
     todavía más al enojo del Señor contra Israel.
15 Si se apartan del Señor, él los dejará todavía en el desierto, 
     y así ustedes causarán la ruina de todo este pueblo».

domingo, 18 de mayo de 2014

1 Pedro 2,4-9: "También vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo (...) Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa"

1 Pedro 2,4-9
5 Domingo de Pascua A,

Queridos hermanos: Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado, para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo. Dice la Escritura: "Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado." Para vosotros, los creyentes, es de gran precio, pero para los incrédulos es la "piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular", en piedra de tropezar y en roca de estrellarse. Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino. Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que os llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa.