Mostrando entradas con la etiqueta Corinto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Corinto. Mostrar todas las entradas

jueves, 16 de junio de 2022

4,9-18 Instrucciones personales. Saludos y bendición final

4,9-18 Instrucciones personales

9 Apresúrate a venir a mí cuanto antes,
10 porque me ha abandonado Demás por amor a este mundo y se ha marchado a Tesalónica; 
     Crescente, a Galacia; Tito, a Dalmacia.
11 El único que está conmigo es Lucas. Toma a Marcos y tráele contigo, 
     pues me es muy útil para el ministerio.
12 A Tíquico le he mandado a Éfeso.
13 Cuando vengas, tráeme el abrigo que me dejé en Tróada, en casa de Carpo, y los libros, 
     en especial los pergaminos.
14 Alejandro, el herrero, me ha hecho mucho mal. El Señor le retribuirá según sus obras.
15 Tú también guárdate de él, pues se ha opuesto tenazmente a nuestra predicación.
16 En mi primera defensa nadie me asistió, antes bien todos me desampararon. 
     Que no se les tome en cuenta.
17 Pero el Señor me asistió y me dio fuerzas para que, por mi medio, 
     se proclamara plenamente el mensaje y lo oyeran todos los gentiles. Y fui librado de la boca del león.
18 El Señor me librará de toda obra mala y me salvará guardándome para su Reino celestial. 
     A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

4,19-22: Saludos y bendición final

19 Saluda a Prisca y Aquila y a la familia de Onesíforo.
20 Erasto se quedó en Corinto; a Trófimo le dejé enfermo en Mileto.
21 Date prisa en venir antes del invierno. Te saludan Eubulo, Pudente, Lino, Claudia 
     y todos los hermanos.
22 El Señor sea con tu espíritu. La gracia sea con vosotros.

lunes, 5 de julio de 2021

2 Corintios 1,23-2,1-4: Razones de Pablo para no volver a Corinto

23 Pongo a Dios por testigo, y lo juro por mi propia vida, que si no volví a Corinto fue por 
     consideración hacia ustedes. 
24 Porque no pretendemos imponer nuestro dominio sobre la fe de ustedes, ya que ustedes 
     permanecen firmes en la fe: lo que queremos es aumentarles el gozo.

2 1 Estoy decidido a no hacerles otra visita que sea para ustedes motivo de tristeza.
2 Porque si yo los entristezco, ¿quién me podrá alegrar, sino el mismo a quien yo entristecí? 
3 Y si les he escrito lo que ustedes ya saben, fue para no apenarme al llegar, a causa de aquellos que 
   debían alegrarme, porque estoy convencido de que mi alegría es también la de ustedes. 
4 Verdaderamente les escribí con gran aflicción y angustia, y con muchas lágrimas, no para 
   entristecerlos, sino para demostrarles el profundo afecto que les tengo.

2 Corintios 1,1-11: Saludo inicial y acción de gracias

2 Corintios 1,1-11

1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Timoteo, saludan a la Iglesia de Dios 
   que reside en Corinto, junto con todos los santos que viven en la provincia de Acaya. 
2 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
3 Bendito sea Dios, el Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de las misericordias y Dios de todo 
   consuelo, 
4 que nos reconforta en todas nuestras tribulaciones, para que nosotros podamos dar a los que sufren el 
   mismo consuelo que recibimos de Dios. 
5 Porque así como participamos abundantemente de los sufrimientos de Cristo, también por medio de 
   Cristo abunda nuestro consuelo. 
6 Si sufrimos, es para consuelo y salvación de ustedes; si somos consolados, también es para consuelo 
   de ustedes, y esto les permite soportar con constancia los mismos sufrimientos que nosotros 
   padecemos. 
7 Por eso, tenemos una esperanza bien fundada con respecto a ustedes, sabiendo que si comparten 
   nuestras tribulaciones, también compartirán nuestro consuelo.
8 Queremos, hermanos, que ustedes conozcan la tribulación que debimos sufrir en la provincia de Asia: la 
   carga fue tan grande que no podíamos sobrellevarla, al extremo de pensar que estábamos a punto de 
   perder la vida. 
9 Soportamos en nuestra propia carne una sentencia de muerte, y así aprendimos a no poner nuestra 
   confianza en nosotros mismos, sino en Dios que resucita a los muertos. 
10 Él nos libró y nos librará de ese peligro mortal. Sí, esperamos que también nos librará en el futuro. 
11 Ustedes también nos ayudarán con su oración, y de esa manera, siendo muchos los que interceden por 
     nosotros, también serán muchos los que darán gracias por el beneficio recibido.

viernes, 6 de mayo de 2016

Hechos 18,9-18: Fundación de la Iglesia en Corinto

Hechos 18,9-18

Estando Pablo en Corinto, una noche le dijo el Señor en una visión: "No temas, sigue hablando y no te calles, que yo estoy contigo, y nadie se atreverá a hacerte daño; muchos de esta ciudad son pueblo mío." Pablo se quedó allí un año y medio, explicándoles la palabra de Dios. Pero, siendo Galión procónsul de Acaya, los judíos se abalanzaron en masa contra Pablo, lo condujeron al tribunal y lo acusaron: "Éste induce a la gente a dar a Dios un culto contrario a la Ley." Iba Pablo a tomar la palabra, cuando Galión dijo a los judíos: "Judíos, si se tratara de un crimen o de un delito grave, sería razón escucharos con paciencia; pero, si discutís de palabras, de nombres y de vuestra ley, arreglaos vosotros. Yo no quiero meterme a juez de esos asuntos." Y ordenó despejar el tribunal. Entonces agarraron a Sóstenes, jefe de la sinagoga, y le dieron una paliza delante del tribunal. Galión no hizo caso. Pablo se quedó allí algún tiempo; luego se despidió de los hermanos y se embarcó para Siria con Priscila y Aquila. En Cencreas se afeitó la cabeza, porque había hecho un voto.

jueves, 5 de mayo de 2016

Hechos 18,1-8: Fundación de la Iglesia de Corinto

Hechos 18,1-8

En aquellos días, Pablo dejó Atenas y se fue a Corinto. Allí encontró a un tal Aquila, judío natural del Ponto, y a su mujer Priscila; habían llegado hacía poco de Italia, porque Claudio había decretado que todos los judíos abandonasen Roma. Se juntó con ellos y, como ejercía el mismo oficio, se quedó a trabajar en su casa; eran tejedores de lona. Todos los sábados discutía en la sinagoga, esforzándose por convencer a judíos y griegos. Cuando Silas y Timoteo bajaron de Macedonia, Pablo se dedicó enteramente a predicar, sosteniendo ante los judíos que Jesús es el Mesías. Como ellos se oponían y respondían con insultos, Pablo se sacudió la ropa y les dijo: "Vosotros sois responsables de lo que os ocurra, yo no tengo culpa. En adelante me voy con los gentiles." Se marcho de allí y se fue a casa de Ticio Justo, hombre temeroso de Dios, que vivía al lado de la sinagoga. Crispo, el jefe de la sinagoga, creyó en el Señor con toda su familia; también otros muchos corintios que escuchaban creían y se bautizaban.