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sábado, 21 de septiembre de 2024

Marcos 9,30-37: Segundo anuncio de la Pasión. La verdadera grandeza


Marcos 9,30-37
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año I y II

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

SOBRE EL MISMO TEMA:


sábado, 14 de septiembre de 2024

Mc 8,27-35: Sobre la identidad y misión de Jesús

Marcos 8,27-33 (Cf. Mt 16,13-20; Lc 9,18-21; Jn 6,64-71)


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: 
— El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»

lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 3,1-17: El paso del Jordán

Capítulo 3
EL PASO DEL JORDÁN
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Preliminares del paso

1 Josué madrugó, levantó el campamento de Sittim, 
   llegó hasta el Jordán con todos los israelitas y pasaron allí la noche antes de cruzarlo. 
2 Al cabo de tres días, los escribas recorrieron el campamento, 
3 dando esta orden a la gente: 
   –Cuando vean moverse el arca de la alianza del Señor, nuestro Dios, 
   llevada por los sacerdotes levitas, empiecen a caminar desde sus puestos detrás de ella. 
4 Pero dejen entre ustedes y el arca una distancia aproximada de mil metros, no se acerquen a ella. 
   Así sabrán por dónde tienen que ir, porque ninguno de ustedes ha pasado antes por ese camino. 
5 Y Josué ordenó al pueblo: 
   –Purifíquense, porque mañana el Señor hará prodigios en medio de ustedes. 
6 Josué ordenó a los sacerdotes: –Levanten el arca de la alianza y pasen el río delante de la gente. 
   Levantaron el arca de la alianza y marcharon delante de la gente.

Últimas instrucciones
 
7 El Señor dijo a Josué: 
   –Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo 
   como estuve con Moisés. 
8 Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza 
   que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán. 
9 Josué dijo a los israelitas: –Acérquense aquí a escuchar las palabras del Señor, su Dios. 
10 Y dijo Josué: Así conocerán que un Dios vivo está en medio de ustedes, 
     y que va a expulsar ante ustedes a cananeos, hititas, heveos, fereceos, guirgaseos, 
     amorreos y jebuseos. 
11 Miren, el arca de la alianza del dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes. 
12 Ahora elijan doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 
13 Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del dueño de toda la tierra 
     pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: 
     el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse. 

El paso del río

14 Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, 
     los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. 
15 Y al llegar al Jordán, en cuanto se mojaron los pies en el agua 
      –el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la cosecha–, 
16 el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, 
     hasta Adán, un pueblo cerca de Sartan, y el agua que bajaba al mar del desierto, al Mar Muerto, 
     se cortó del todo. Así, el pueblo cruzó a la altura de Jericó. 
17 Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, 
     firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, 
     hasta que todo el pueblo terminó de pasar el Jordán. 

Libro de Josué 2,1-24: los espías

Los espías de Josué en Jericó

1 Josué, hijo de Nun, mandó en secreto dos espías desde Sittim 
   con el encargo de examinar el país diciéndoles: 
   –Vayan a inspeccionar el país. 
   Ellos se fueron, llegaron a Jericó, entraron en casa de una prostituta llamada Rajab 
   y se hospedaron allí.
2 Pero alguien dio aviso al rey de Jericó diciéndole: 
   –¡Cuidado! Esta tarde han llegado aquí unos israelitas y vienen a reconocer el país.
3 El rey de Jericó mandó a decir a Rajab: 
   –Saca a los hombres que han entrado en tu casa, 
   porque son espías y han venido a reconocer todo el país.
4 Ella, que había metido a los dos hombres en un escondite, respondió: 
   –Es cierto, vinieron aquí; pero yo no sabía de dónde eran.
5 Se fueron al caer la noche cuando se iban a cerrar las puertas de la ciudad 
   y no sé adónde habrán ido. Salgan enseguida tras ellos, porque todavía pueden alcanzarlos.
6 Rajab había hecho subir a los espías a la azotea, 
   y los había escondido entre los haces de lino que tenía apilados allí.
7 Los guardias salieron a perseguirlos por el camino del Jordán, hacia los vados; 
   en cuanto salieron, se cerraron las puertas de la ciudad.

El pacto entre Rajab y los espías

8 Antes de que los espías se durmieran, Rajab subió a la azotea,
9 y les dijo: –Sé que el Señor les ha entregado el país, 
   porque el terror que ustedes inspiran se ha apoderado de nosotros 
   y todos los habitantes han quedado espantados a la vista de ustedes;
10 porque hemos oído que el Señor cuando los sacó de Egipto 
     secó el agua del Mar Rojo ante ustedes 
     y también lo que hicieron con los dos reyes amorreos de Transjordania, 
     a quienes ustedes exterminaron;
11 al enterarnos de eso nuestro corazón desfalleció, ´
     y todos se han quedado sin aliento para enfrentarse con ustedes; 
     porque el Señor, su Dios, es Dios arriba en el cielo y abajo en la tierra.
12 Ahora, júrenme por el Señor, que así como yo los he protegido, 
     ustedes tendrán compasión de mi familia. Denme una señal segura
13 de que dejarán con vida a mi padre y a mi madre, a mis hermanos y hermanas 
      y a todos los suyos y que nos librarán de la matanza.
14 Los hombres le dijeron: –¡Nuestra vida a cambio de la vida de ustedes, 
     con tal que no nos denuncies! Cuando el Señor nos entregue el país, 
     seremos buenos y leales contigo.
15 Entonces ella se puso a descolgarlos con una soga por la ventana, 
     porque la casa donde vivía estaba pegando a la muralla,
16 y les dijo: –Vayan al monte, para que no los encuentren los que andan buscándolos, 
     y quédense allí escondidos tres días, hasta que ellos regresen; 
     luego ustedes, podrán seguir su camino.
17 Ellos le contestaron: –Nosotros respondemos de ese juramento que nos has exigido, 
      con esta condición:
18 cuando nosotros entremos en el país, tú atarás esta cinta roja a la ventana 
     por la que nos descuelgas, y reunirás contigo, dentro de la casa a tu padre y tu madre, 
     a tus hermanos y toda tu familia.
19 El que salga a la calle, será responsable de su muerte, no nosotros; 
     en cambio nosotros seremos responsables de la muerte de cualquiera que esté contigo 
     en tu casa si alguien lo toca.
20 Pero si nos denuncias, no respondemos del juramento que nos has exigido.
21 Ella contestó: –De acuerdo. Y los despidió. Se marcharon, y ella ató a la ventana la cinta roja.

Vuelta de los espías

22 Se marcharon al monte, y estuvieron allí tres días, 
     hasta que regresaron los perseguidores; quienes por más que los buscaron por todo el camino, 
     no los encontraron.
23 Los dos hombres se volvieron monte abajo, cruzaron el río, 
     llegaron hasta Josué y le contaron todo lo que les había pasado
24 y le dijeron: –El Señor nos entrega todo el país. Toda la gente tiembla ante nosotros.

sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 32-52: Oración en el huerto y arresto de Jesús

Oración en el huerto
(Cf. Mt 26,36-46; cfr. Lc 22,39-46) 

32 Llegados al lugar llamado Getsemaní, dijo a sus discípulos: 
     —Siéntense aquí mientras yo voy a orar. 
33 Llevó con él a Pedro, Santiago y Juan y empezó a sentir tristeza y angustia. 
34 Entonces les dijo: —Siento una tristeza de muerte; quédense aquí y permanezcan despiertos. 
35 Se adelantó un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora. 
36 Decía: Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa. 
     Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 
37 Volvió, y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: 
     —Simón, ¿duermes? ¿No has sido capaz de estar despierto una hora? 
38 Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación. 
     El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 
39 Se retiró otra vez y oró repitiendo las mismas palabras. 
40 Al volver, los encontró otra vez dormidos, porque los ojos se les cerraban de sueño; 
     y no supieron qué contestar. 
41 Volvió por tercera vez y les dijo: —¡Todavía dormidos y descansando! 
     Basta, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre será entregado en poder de los pecadores. 
42 Vamos, levántense, se acerca el traidor. 

Arresto de Jesús
(Cf. Mt 26,47-56; Lc 22,47-53; cfr. Jn 18,1-11)

43 Todavía estaba hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce, 
     y con él gente armada de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes, 
     los letrados y los ancianos. 
44 El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo con cuidado. 
45 Enseguida, acercándose a Jesús, le dijo: ¡Maestro!, y le dio un beso. 
46 Los otros se le tiraron encima y lo arrestaron. 
47 Uno de los presentes desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja 
     al sirviente del sumo sacerdote. 
48 Jesús se dirigió a ellos: 
     —Como si se tratara de un asaltante, han salido armados de espadas y palos para capturarme. 
49 Diariamente estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron. 
     Pero se ha de cumplir la Escritura. 
50 Y todos lo abandonaron y huyeron. 

Un joven anónimo

51 Le seguía, también, un muchacho cubierto sólo por una sábana. Lo agarraron; 
52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.


sábado, 17 de junio de 2023

Exodo 19,1-15: El Señor propone la alianza

Exodo 19,1-15

1 Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, 
   llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí.
2 Partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. 
   Allí acampó Israel frente al monte.
3 Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le dijo: 
   "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel:
4 "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila 
   y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, 
   vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." 
   Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel."
7 Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo 
   y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado.
8 Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh." 
    Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.
9 Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo 
   me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre." 
   Y Moisés refirió a Yahveh las palabras del pueblo.
10 Yahveh dijo a Moisés: "Ve donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; 
     que laven sus vestidos
11 y estén preparados para el tercer día; porque al día tercero descenderá Yahveh 
     a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12 Deslinda el contorno de la montaña, y di: 
     Guardaos de subir al monte y aun de tocar su falda. Todo aquel que toque el monte morirá.
13 Pero nadie pondrá la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; 
     sea hombre o bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al monte."
14 Bajó, pues, Moisés del monte, adonde estaba el pueblo, y ellos lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: "Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer." 

jueves, 25 de mayo de 2023

Juan 21:15-19: Diálogo de Jesús con Pedro

Juan 21:15-19

Cuando terminaron de desayunar, Jesús le preguntó a Simón Pedro:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que éstos?
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero —contestó Pedro.
—Apacienta mis corderos —le dijo Jesús.
Y volvió a preguntarle:
—Simón, hijo de Juan, ¿me amas?
—Sí, Señor, tú sabes que te quiero.
—Cuida de mis ovejas.
Por tercera vez Jesús le preguntó:
—Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?
A Pedro le dolió que por tercera vez Jesús le hubiera preguntado: «¿Me quieres?» Así que le dijo:
—Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que te quiero.
—Apacienta mis ovejas —le dijo Jesús—. De veras te aseguro que cuando eras más joven te vestías tú mismo e ibas adonde querías; pero cuando seas viejo, extenderás las manos y otro te vestirá y te llevará adonde no quieras ir.
Esto dijo Jesús para dar a entender la clase de muerte con que Pedro glorificaría a Dios. Después de eso añadió:
—¡Sígueme!"

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 9 de abril de 2023

Hechos 10,34-43: Discurso de Pedro

34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 
     "Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.
36 Él envió su Palabra a los israelitas, 
     anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, 
     que es el Señor de todos.
37 Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, 
     comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. 
     Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, 
     porque Dios estaba con él.
39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. 
     Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
40 Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
41 no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, 
     que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
42 Y nos envió a predicar al pueblo, 
     y a atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
43 Todos los profetas dan testimonio de él, 
     declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, 
     en virtud de su Nombre".

martes, 28 de febrero de 2023

PRIMER MIÉRCOLES DE CUARESMA (Lecturas)

Jonás 3,1-10
Salmo 50,3-4.12-13.18-19: 
Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias
Lucas 11,29-32


Jonás 3,1-10

Vino la palabra del Señor sobre Jonás: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo." Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!" Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: "Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos." Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.


Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias



En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."

miércoles, 26 de octubre de 2022

Juan 2:13-25: Expulsión de los vendedores del templo

Juan 2:13-25 (Cf. Mt 21,12-17; Mc 11,15-19; Lc 19,45-46)


13 Se acercaba la Pascua de los judíos. Jesús subió a Jerusalén
14 y encontró en el Templo a los vendedores de bueyes, 
     ovejas y palomas y a los cambistas sentados delante de sus mesas.
15 Hizo un látigo de cuerdas y los echó a todos del Templo, junto con sus ovejas y sus bueyes; 
     desparramó las monedas de los cambistas, derribó sus mesas
16 y dijo a los vendedores de palomas: 
     "Saquen esto de aquí y no hagan de la casa de mi Padre una casa de comercio".
17 Y sus discípulos recordaron las palabras de la Escritura: 
     El celo por tu Casa me consumirá.

Anuncio de la resurrección de Jesús

18 Entonces los judíos le preguntaron: "¿Qué signo nos das para obrar así?"
19 Jesús les respondió: "Destruyan este templo y en tres días lo volveré a levantar".   
20 Los judíos le dijeron: "Han sido necesarios cuarenta y seis años para construir este Templo, 
     ¿y tú lo vas a levantar en tres días?"
21 Pero él se refería al templo de su cuerpo.
22 Por eso, cuando Jesús resucitó, sus discípulos recordaron que él había dicho esto, 
     y creyeron en la Escritura y en la palabra que había pronunciado.
23 Mientras estaba en Jerusalén, durante la fiesta de Pascua, 
     muchos creyeron en su Nombre al ver los signos que realizaba.
24 Pero Jesús no se fiaba de ellos, porque los conocía a todos
25 y no necesitaba que lo informaran acerca de nadie: él sabía lo que hay en el interior del hombre.


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sábado, 15 de octubre de 2022

Mateo 16,13-23: Profesión de fe de Pedro



Mateo 16,13-27


Llegado Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos:
— ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?
Ellos dijeron:
— Unos, que Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o uno de los profetas.
Díceles él:
— Y vosotros ¿quién decís que soy yo?
Simón Pedro contestó:
— Tú eres el Cristo, el Hijo de Dios vivo.
Replicando Jesús le dijo:
— Bienaventurado eres Simón, hijo de Jonás, porque no te ha revelado esto la carne ni la sangre, sino mi Padre que está en los cielos. Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella. A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos. Entonces mandó a sus discípulos que no dijesen a nadie que él era el Cristo. Desde entonces comenzó Jesús a manifestar a sus discípulos que él debía ir a Jerusalén y sufrir mucho de parte de los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas, y ser matado y resucitar al tercer día. Tomándole aparte Pedro, se puso a reprenderle diciendo:
— ¡Lejos de ti, Señor! ¡De ningún modo te sucederá eso!
Pero él, volviéndose, dijo a Pedro:
— ¡Quítate de mi vista, Satanás! ¡Escándalo eres para mí, porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres!

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Imágenes del Evangelio:

domingo, 9 de octubre de 2022

Lucas 11,29-32: El síndrome de Jonás, por el papa Francisco


Comentario por el papa Francisco
"El síndrome de Jonás" 

El papa alerta sobre el 'síndrome de Jonás'. Jesús los llama hipócritas, porque ellos no quieren la salvación de la pobre gente, de los ignorantes y pecadores.

Se tiene que luchar contra el "síndrome de Jonás" que nos lleva a la hipocresía de pensar que para salvarnos son suficientes nuestras obras. Así lo explicó el papa Francisco la mañana del lunes durante la misa celebrada en la Casa Santa Marta. El santo padre advirtió acerca de "una actitud de perfecta piedad", que atiende a la doctrina pero no se ocupa de la salvación de la "pobre gente".

El síndrome de Jonás 
y la señal de Jonás

El papa Francisco centró su homilía en este binomio. Jesús, explicó, en el evangelio de hoy habla de "generación perversa". Es muy fuerte con su palabra. Pero, advirtió el papa, no se refiere a las personas "que lo seguían con mucho amor", sino a los "doctores de la ley" que "trataban de probarlo y hacerlo caer en una trampa".

Estas personas "le pedían signos" y Jesús les responde que solo se les dará "la señal de Jonás”. Existe sin embargo, advirtió el papa, el "síndrome de Jonás". El Señor le pidió que fuera a Nínive, y él huye a España. Jonás, dijo, "tenía las cosas claras": "la doctrina es ésta", "se debe hacer esto" y los pecadores "que se las arreglen, yo me voy”. Los que "viven de acuerdo con este síndrome de Jonás", añadió Francisco, Jesús "los llama hipócritas , porque ellos no quieren la salvación" de la "pobre gente", de los "ignorantes " y "pecadores":

"El 'síndrome de Jonás’ no tiene el celo por la conversión del pueblo, busca una santidad –me permito la palabra--, una santidad de ‘tintorería’, toda hermosa, bien hecha, pero sin aquel celo de ir a predicar al Señor. Pero el Señor con esta generación que sufre del "síndrome de Jonás' promete la señal de Jonás.

La otra versión, la de Mateo, dice: Jonás estuvo dentro de la ballena tres días y tres noches, una referencia a Jesús en la tumba --a su muerte y a su resurrección-- y aquel es el signo que Jesús promete, contra la hipocresía, contra esta actitud de religiosidad perfecta, en contra de esta actitud de un grupo de fariseos".

Hay una parábola en el Evangelio, agregó el pontífice, que pinta muy bien este aspecto: aquella del fariseo y del publicano que oran en el templo. El fariseo, "tan seguro de sí mismo", ante el altar da gracias a Dios por no ser como el publicano que en cambio solo pide la misericordia del Señor, reconociéndose pecador.

He aquí, entonces, que "el signo que Jesús promete por su perdón, a través de su muerte y su resurrección", dijo el papa, "es su misericordia": "Misericordia quiero y no sacrificio":

"El signo de Jonás, el verdadero, es lo que nos da la confianza para ser salvados por la sangre de Cristo. ¿Cuántos cristianos, cuántos son los que piensan que van a ser salvados solo por lo que hacen, por sus obras. Las obras son necesarias, pero son una consecuencia, una respuesta al amor misericordioso que nos salva. Sin embargo, las mismas obras, sin este amor misericordioso no sirven. En cambio, el 'síndrome de Jonás’ tiene confianza solo en su justicia personal, en sus obras".

Jesús habla entonces de "generación malvada" y "a la pagana, a la reina de Saba, casi la nombra jueza: que se levantará contra los hombres de esta generación". Y esto, señaló, "porque era una mujer inquieta, una mujer que buscaba la sabiduría de Dios":

"Es así que el ‘Síndrome de Jonás' nos lleva a la hipocresía, a aquella suficiencia, a ser cristianos limpios, perfectos, ‘porque hacemos estas obras: cumplimos los mandamientos, todo’. Es una gran enfermedad.

Y está la señal de Jonás, que es la misericordia de Dios en Jesucristo, muerto y resucitado por nosotros, por nuestra salvación. Son dos palabras en la primera lectura que se conectan con esto.

Pablo dice de sí mismo que es un apóstol no porque ha estudiado esto, no: (sino) apóstol por llamada. Y a los cristianos les dice: 'Ustedes son llamados por Jesucristo’. El signo de Jonás nos llama: seguir al Señor, pecadores, somos todos, con humildad, con mansedumbre. Hay una llamada, incluso una elección".

"Aprovechemos hoy de esta liturgia --concluyó el papa--, para preguntarnos y tomar una decisión: ¿Qué prefiero? ¿El síndrome de Jonás o la señal de Jonás?"

sábado, 30 de julio de 2022

Oseas 6,1-6: Retorno pasajero de Israel al Señor

Oseas 6,1-6

Vamos a volver al Señor: él, que nos despedazó, nos sanará; él, que nos hirió, nos vendará. En dos días nos sanará; al tercero nos resucitará; y viviremos delante de él. Esforcémonos por conocer al Señor: su amanecer es como la aurora, y su sentencia surge como la luz. Bajará sobre nosotros como lluvia temprana, como lluvia tardía que empapa la tierra. "¿Qué haré de ti, Efraín? ¿Qué haré de ti, Judá? Vuestra piedad es como nube mañanera, como rocío de madrugada que se evapora. Por eso os herí por medio de los profetas, os condené con la palabra de mi boca. Quiero misericordia, y no sacrificios; conocimiento de Dios, más que holocaustos."

sábado, 23 de julio de 2022

Números 33,5-15: De Ramsés al desierto del Sinaí

Números 33,5-15:
De Ramsés al desierto del Sinaí

5 Después que partieron de Ramsés, los israelitas acamparon en Sucot.
6 Luego partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
7 De allí, se volvieron hacia Piajirot, que está frente a Baal Safón, y acamparon delante de Migdol.
8 Partiendo de Piajirot, llegaron al desierto, pasando a través del mar, 
   y después de tres días de marcha por el desierto de Etam, acamparon en Mará.
9 Partieron de Mará y llegaron a Elím, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y allí acamparon.
10 Partieron de Elím y acamparon a orillas del Mar Rojo.
11 Partieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13 Partieron de Dofcá y acamparon en Alús.
14 Partieron de Alús y acamparon en Refidím, donde el pueblo no tuvo agua para beber.
15 Partieron de Refidím y acamparon en el desierto del Sinaí.

Números 31,13-24: Las mujeres cautivas y la purificación del botín

Números 31,13-24:
Las mujeres cautivas y la purificación del botín

13 Cuando Moisés, el sacerdote Eleazar y todos los jefes de la comunidad 
     salieron a recibirlos fuera del campamento,
14 Moisés se irritó contra los comandantes del ejército y contra los oficiales de los regimientos 
     de mil y cien soldados, que volvían de la expedición,
15 y les dijo: «¿Por qué han perdonado la vida a todas las mujeres?
16 Fueron ellas las que, por instigación de Balaam indujeron a los israelitas a ser infieles al Señor 
     en el incidente de Peor, y por eso la comunidad del Señor fue azotada por la plaga.
17 Por lo tanto, maten a todos los niños varones y a todas las mujeres que hayan tenido relaciones 
     con un hombre.
18 Perdonen, en cambio, a las jóvenes que no hayan tenido relaciones con un hombre.
19 En cuanto a ustedes, quédense fuera del campamento durante siete días; 
     y en cualquiera de ustedes o de los cautivos que haya matado a una persona 
     o haya tocado un cadáver, deberá purificarse al tercero y al séptimo día.
20 También deberán purificar todas las prendas de vestir y todos los objetos de piel, 
     de cuero de cabra o de madera».
21 Entonces el sacerdote Eleazar dijo a las tropas de habían participado de la batalla: 
     «Esta es una prescripción de la ley que el Señor dictó a Moisés: «Todo lo que resiste al fuego,
22 ya sea oro, plata, bronce, hierro, estaño o plomo,
23 lo harán pasar por el fuego para que sea purificado, aunque también deberá ser purificado 
     con agua lustral; en cambio, harán pasar sólo por el agua lo que no puede resistir al fuego.
24 Al séptimo día ustedes lavarán su ropa y quedarán puros. Después podrán entrar en el campamento».

Números 24,10-25: El cuarto oráculo de Balaam

Números 24,10-25:
El cuarto oráculo de Balaam

10 Entonces Balac, enfurecido contra Balaam golpeó las manos y le dijo: 
     «Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos, y tú ya los has bendecido tres veces.
11 Huye a tu patria cuanto antes. Estaba dispuesto a colmarte de honores, 
     pero el Señor te ha privado de ellos».
12 Balaam le respondió: «Ya le había anticipado a los mensajeros que me enviaste:
13 «Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría transgredir una orden del Señor, 
     haciendo algo por mi cuenta, ni bueno ni malo. Yo debo decir únicamente lo que dice el Señor».
14 Y ahora que regreso a mi cada, déjame anunciarte lo que este pueblo hará con el tuyo en los días 
     que vendrán».
15 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
     «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
16 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo;
     del recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.
17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, 
     un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Edom será un país conquistado. Seír será conquistado por sus enemigos, 
     mientras que Israel hará proezas:
19 un vencedor sale de Jacob y elimina a los fugitivos de Ar».
20 Al ver a Amalec, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «Amalec es la primicia de las naciones, pero su destino es desaparecer para siempre».
21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
    «Firme es tu morada, Caín, y tu nido está asentado en la roca,
22 sin embargo, va ser consumido, cuando Asur te lleve prisionero».
23 Finalmente pronunció su poema, diciendo: «¿Quién subsistirá cuando Dios haga esto?
24 Vendrán barcos del lado de Quitím, oprimirán a Asur, oprimirán a Eber; 
     y ellos, a su vez, desaparecerán para siempre».
25 Entonces Balaam emprendió el camino de regreso a su patria, y también Balac siguió su camino.

Números 22,22-35: El encuentro de Balaam con el Ángel del Señor

Números 22,22-35:
El encuentro de Balaam con el Ángel del Señor

22 Pero su partida encendió la ira de Dios, y el Angel del Señor se interpuso en el camino 
     para cerrarle el paso. Balaam iba montado en su asna y lo acompañaban dos muchachos.
23 Cuando el asna vio al Angel del Señor parado en el camino, con la espada desenvainada en su mano, 
     se apartó y se fue por el campo. Pero Balaam la castigó para hacerla volver al camino.
24 El Angel del Señor se paró entonces en un sendero angosto, que pasaba por los viñedos 
     y estaba rodeado de los dos lados por un cerco.
25 Al verlo, el asna se fue contra el cerco y apretó el pie de Balaam que la castigó nuevamente.
26 Una vez más, el Angel del Señor se adelantó y fue a colocarse en un lugar tan estrecho, 
     que imposible desviarse a la derecha o a la izquierda.
27 Cuando el asna lo vio, se echó al suelo debajo de Balaam, y este, enfurecido, la golpeó con su bastón.
28 Entonces el Señor abrió la boca del asna, y ella, dijo a Balaam: 
     «¿Qué te hice para que me golpearas así tres veces?».
29 «¡Te estás burlando de mí!, respondió Balaam. 
     Si tuviera una espada en mi mano, te mataría ahora mismo».
30 El asna le respondió: «¿Acaso yo no soy tu asna, la que siempre has montado hasta el día de hoy? 
     ¿Acostumbro yo a tratarte de ese modo?». El respondió: «No».
31 El Señor abrió los ojos de Balaam, y este vio al Angel del Señor parado en la camino, 
     con la espada desenvainada en su mano; se inclinó y lo adoró con el rostro en tierra.
32 El Angel del Señor le dijo: «¿Por qué le has pegado tres veces a tu asna? 
     Era yo el que te cerraba el paso, porque tu viaje me disgusta.
33 Ella me vio y se apartó de mí tres veces. Hizo muy bien en apartarse, 
     porque de los contrario yo te hubiera matado, mientras que a ella la hubiera dejado con vida».
34 Balaam dijo al Angel del Señor: «He pecado, porque no sabía que tú estabas apostado 
     delante de mí en el camino. Si esto te desagrada, ahora mismo regreso».
35 El Angel del Señor respondió a Balaam: 
     «Ve con estos hombres, pero dirás solamente lo que yo te indique». 
     Y Balaam se fue con los jefes que le había enviado Balac.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 19,11-22: El uso del agua lustral

Números 19,11-22:
El uso del agua lustral

11 El que toque el cadáver de cualquier ser humano será impuro durante siete días.
12 El tercero y el séptimo día se purificará con el agua lustral, y será puro; 
     y si no se purifica el tercero y el séptimo día, no será puro.
13 Cualquiera que toque un cadáver –el cuerpo de un hombre que ha muerto– y no se purifique, 
     mancha la Morada del Señor y será excluido de Israel.
     Como no ha sido rociado con el agua lustral, permanece impuro: su impureza todavía está sobre él.
14 Esta es la ley que se aplicará cuando un hombre muera en una carpa: 
     todos los que entren en la carpa y todos los que se encuentren en ella, 
     serán impuros durante siete días.
15 También será impuro todo recipiente cuya abertura no haya sido cubierta con una tapa ajustada a él.
16 Y cualquiera que toque, en campo abierto, a una persona que fue asesinada o murió naturalmente, 
     o huesos humanos, o una tumba, será impuro durante siete días.
17 Para aquel que es impuro, se tomará un poco de ceniza de la víctima quemada para la purificación, 
     y se la mezclará con agua viva dentro de un recipiente.
18 Luego una persona pura tomará un ramillete de hisopo, lo sumergirá en el agua, y rociará la carpa, 
     las vasijas y las personas que estuvieron allí o que tocaron los huesos, la persona asesinada 
     o que murió de muerte natural, o la tumba.
19 La persona pura rociará a la impura el tercero y el séptimo día, y al séptimo la habrá purificado. 
     Esta última lavará su ropa y se bañará con agua, y al atardecer será pura.
20 Si alguien que ha incurrido en impureza deja de purificarse, será excluido de la asamblea, 
     porque ha manchado la Morada del Señor. El no ha sido rociado con el agua lustral, 
     y por eso es impuro.
21 Este será para ustedes un decreto válido para siempre. 
     Además, el que haga la aspersión con el agua lustral deberá lavar su ropa, 
     y cualquiera que toque el agua lustral, será impuro hasta la tarde.
22 Si toca a otra persona, esta también será impuro, y si alguien lo toca será impuro hasta la tarde.

domingo, 12 de junio de 2022

Hechos 28,11-14: Pablo llega a Roma

28,11-14: Pablo llega a Roma

11 Transcurridos tres meses nos hicimos a la mar en una nave alejandrina que había invernado en la isla 
     y llevaba por enseña los Dióscuros.
12 Arribamos a Siracusa y permanecimos allí tres días.
13 Desde allí, costeando, llegamos a Regio. Al día siguiente se levantó el viento del sur, 
     y al cabo de dos días llegamos a Pozzuoli.
14 Encontramos allí hermanos y tuvimos el consuelo de permanecer con ellos siete días. 
     Y así llegamos a Roma.Roma

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 20,1-6: Acción simbólica: Contra Egipto y Nubia

Isaías 20,1-6:
Acción simbólica: Contra Egipto y Nubia


1 El año en que el general en jefe enviado por Sargón, rey de Asiria, llegó a Azoto, 
   la atacó y la conquistó. 
2 Entonces el Señor habló por medio de Isaías, hijo de Amós [antes le había dicho]:
   –Anda, desátate el sayal de la cintura, quítate las sandalias de los pies. 
   Él lo hizo y anduvo desnudo y descalzo.
3 El Señor explicó: –Como mi siervo Isaías ha caminado desnudo y descalzo durante tres años, 
   como signo y presagio contra Egipto y Nubia, 
4 así conducirá el rey de Asiria a los cautivos egipcios y a los deportados nubios, 
   jóvenes y viejos, descalzos y desnudos, con las nalgas al aire, las vergüenzas de los egipcios. 
5 Aquel día los habitantes de esta costa quedarán apenados y defraudados por la suerte de Nubia, 
   su confianza, y de Egipto, su orgullo; 
6 y dirán: Ahí tienen a los que eran nuestra confianza, a los que acudíamos en busca de auxilio 
   para que nos libraran del rey de Asiria; y ahora nosotros ¿cómo nos salvaremos?