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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 17, 1-18: La tribu de Manasés. Reclamaciones

Libro de Josué
Capítulo 17

La tribu de Manasés
Gn 49,22-26; Dt 33,13-17

1 Suerte de la tribu de Manasés, primógénito de José. 
   A Maquir, primogénito de Manasés, padre de Galaad, que era hombre belicoso, 
   le tocaron Galaad y Basán. 
2 También se sortearon las tierras que les tocarían, según el número de sus clanes, 
   a los otros hijos de Manases: a Abiézer, Jélec, Asriel, Siquén, Jéfer y Semidá, 
   o sea, los hijos varones de Manasés, nietos de José. 
3 Pero Salfajad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manases, 
   no tuvo hijos varones, sino sólo hijas; se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 
4 Éstas se presentaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los representantes de tribus, 
   reclamando: 
   –El Señor mandó a Moisés que nos diera una herencia entre nuestros parientes. 
   Entonces les dieron, según la orden del Señor, una herencia entre los parientes de su padre. 
5 Así, le tocaron a Manasés diez partes, además de Galaad y Basán, en Transjordania, 
6 porque las hijas de Manasés recibieron una herencia entre sus parientes, 
   mientras que el país de Galaad fue para los otros hijos de Manasés. 
7 La frontera Manasés por el lado de Aser iba por Micmetá, frente a Siquén, 
   seguía por el sur de En Tapuj 
8–la zona de Tapuj pertenecía a Manasés, pero el poblado, en el confín de Manasés, era de Efraín–, 
9 y bajaba al torrente de Caná; las ciudades al sur del torrente eran las ciudades que tenía Efraín 
   en medio de Manasés; Manasés llegaba hasta la parte norte del torrente; 
   su límite terminaba en el mar. 
10 Limitaban con el mar: al sur, Efraín, y al norte, Manasés éste limitaba al norte con Aser, 
     al este con Isacar. 
11 Manasés tenía enclaves en Isacar y Aser: Beisán y sus poblados, Yiblán y sus poblados, 
     los vecinos de Dor y sus poblados, los vecinos de Endor y sus poblados, 
     los vecinos de Taanac y sus poblados, los vecinos de Meguido y sus poblados; 
     y la tercera parte de la región. 
12 Pero Manasés no logró desalojar aquellas ciudades, 
     y los cananeos pudieron seguir en aquella región. 
13 Cuando los israelitas se hicieron fuertes, los sometieron a trabajos forzados, 
     aunque no llegaron a expulsarlos. 

Reclamación de los hijos de José

14 Los hijos de José reclamaron ante Josué: 
     –¿Por qué nos has asignado como herencia en el sorteo sólo una porción de territorio, 
     cuando somos tantos, gracias a Dios? 
15 Josué les contestó: 
     –Si son tantos que no caben en los montes de Efraín, 
     suban a los bosques y desmonten tierras en la región de los fereceos y refaimitas.  
16 Los de José replicaron: 
     –Es verdad que estos montes no nos alcanzan. Pero los cananeos que viven en el valle 
     –los de Beisán y los del valle de Yezrael– tienen carros de hierro. 
17 Josué contestó a los hijos de José, a Efraín y Manasés: 
     –Ustedes son muchos y fuertes: no tendrán una sola porción de territorio. 
18 De ustedes será una montaña; es verdad que es boscosa, 
     ero la talarán y sus confines serán de ustedes. 
     Además, expulsarán a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y sean poderosos. 

Libro de Josué 16,1-10: La tribu de Efraim

Libro de Josué
Capítulo 16

La tribu de Efraín (José)
Gn 49,22-26; Dt 33,13-17

1 Suerte de la tribu de José. 
   El límite del territorio iba desde el Jordán, al este de Jericó, 
   y subía desde Jericó a la montaña de Betel. 
2 Saliendo de Betel –es decir Luz– iba hasta la frontera de los arquitas, en Atarot, 
3 bajaba por el oeste hasta la frontera de los yafletitas, 
   hasta el término de Bet-Jorón de Abajo y Guézer, y terminaba en el mar. 
4 Ésa fue la herencia de Manasés y Efraín, hijos de José. 
5 Territorio de los efraimitas por clanes. 
   El límite de su herencia iba desde Atarot Adar, al este, hasta Bet-Jorón de Arriba 
6 y terminaba en el mar; desde Micmetá, en el norte, daba un rodeo hacia el este de Taanat de Siló,
   pasaba después al este de Yanoj; 
7 bajaba desde Yanoj a Atarot y Naará, llegaba a Jericó y terminaba en el Jordán. 
8 Desde Tapuj iba en dirección oeste por el torrente de Caná y terminaba en el mar. 
   Ésa fue la herencia de la tribu de Efraín por clanes, 
9 además de las ciudades reservadas a los efraimitas en las posesiones de Manasés, 
   todas las ciudades con sus poblados. 
10 Efraín no pudo expulsar a los cananeos de Guézer; 
     los cananeos siguieron viviendo en medio de Efraín, hasta hoy, 
     aunque sometidos a trabajos forzados. 

martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 13,1-33: Reparto del país entre las tribus

Libro de Josué
Capítulo 13
REPARTO DEL PAÍS ENTRE LAS TRIBUS

Tierras que quedan sin conquistar
 
1 Josué era viejo, de edad avanzada, y el Señor le dijo: 
   –Ya eres viejo, de edad avanzada, y queda aún mucha tierra por ocupar, 
2 toda la parte filistea y todo Guesur; 
3 desde el Sijor, en tierra de Egipto, hasta el límite de Ecrón, al norte, 
   zona considerada como cananea; 
   allí están los cinco principados filisteos –Gaza, Asdod, Ascalón, Gat, y Ecrón– y los heveos 
4 del sur. Además queda todo el país cananeo, desde la Cueva de los Fenicios hasta Afec, 
   y hasta la frontera de los amorreos. 
5 Y por último todo el país de Biblos y el Líbano oriental, desde Baal-Gad, al pie del Hermón, 
   hasta el Paso de Jamat. 
6 Yo expulsaré ante los israelitas a todos los habitantes de la montaña, 
   desde el Líbano hasta Misrepot Maym, y a todos los fenicios. 
   Tú sólo tienes que repartir el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   según te lo he mandado. 
7 Sí, ya es hora de que repartas esta tierra entre las nueve tribus 
   y la media tribu de Manasés para que la posean como herencia.

DESCRIPCIÓN DE LAS TRIBUS DE LA TRANSJORDANIA
Nm 32; Dt 3,12-17

8 La otra media tribu de Manasés, los de Rubén y los de Gad habían recibido ya la herencia 
   que Moisés, siervo del Señor, les había asignado en Transjordania: 
9 desde Aroer a la orilla del Arnón, con la ciudad que está en medio del valle, 
   toda la llanura de Mandaba hasta Dibón, 
10 y todas las ciudades de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     hasta la frontera de los amonitas. 
11 Además les había asignado Galaad, el territorio de los guesureos y macateos, 
     todo el Hermón y todo el Basán hasta Salcá, 
12 y todo el reino de Og de Basán, que reinaba en Astarot y Edrey, 
     y era uno de los últimos refaimitas a los que Moisés derrotó y expulsó. 
13 En cambio, los israelitas no pudieron expulsar a guesureos y macateos, 
     que han seguido viviendo en medio de Israel hasta hoy. 
14 Sólo a la tribu de Leví no le asignó Moisés una herencia; 
    el Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

La tribu de Rubén
Gn 49,3-4; Dt 33,6

15 A la tribu de Rubén Moisés le asignó, por clanes, 
16 una herencia cuyo territorio era: desde Aroer a la orilla del Arnón, 
     con la ciudad que está en medio del valle, toda la llanura de Madabá; 
17 Jesbón y todos los pueblos de la meseta: Dibón, MotBaal, Bet-Baal-Maón, 
18 Yasá, Cademot, Mepaat, 
19 Quiriataym, Sibmá y Séret Sajar, en el monte y en el valle, 
20 Bet-Fegor, las estribaciones del Fasga y Bet-Yesimot: 
21 todos los pueblos de la llanura y todo el reino de Sijón, rey amorreo que reinaba en Jesbón, 
     al que derrotó Moisés, lo mismo que a los príncipes de Madián: Eví, Requen, Sur, 
     Hur y Reba, vasallos de Sijón que vivían en el país. 
22 Al adivino Balaán, hijo de Beor, los israelitas lo acuchillaron con los demás. 
23 Así que el territorio de los rubenitas fue el Jordán y su ribera. 
     Ésa fue, con sus ciudades y poblados, la herencia de los rubenitas, repartida por clanes. 

La tribu de Gad
Gn 49,19; Dt 33,20-21

24 A la tribu de Gad –a los gaditas– Moisés le asignó, por clanes, 
25 una herencia cuyo territorio comprendía Jezer, todos los pueblos de Galaad, 
     la mitad del país amonita, hasta Aroer, frente a Rabat, 
26 y a partir de Jesbón hasta Ramat Hammispe y Betonim, 
     desde Majnaym hasta los términos de Lodabar. 
27 En el valle: Bet Haram y Bet-Nimrá, Sucot y Safón, 
     lo que quedaba del reino de Sihón, rey de Jesbón. 
     El Jordán servía de límite hasta la orilla del Mar de Galilea en Transjordania. 
28 Ésa fue, con ciudades y poblados, la herencia de los gaditas, repartida por clanes. 

La media tribu de Manasés

29 A la media tribu de Manases, Moisés le había asignado, por clanes, 
30 una herencia cuyo territorio comprendía desde Majanaim, todo Basán, 
     todo el reino de Og, rey de Basán, todas las villas de Yair en Basán: sesenta poblaciones. 
31 Medio Galaad, Astarot y Edrey, ciudades del reino de Og de Basán, 
     les tocaron a los mauiritas de Manases, media tribu de Manasés, por clanes. 
32 Ésa fue la tierra que Moisés repartió en herencia en los llanos de Moab, en Transjordania, 
     al este de Jericó. 
33 A la tribu de Leví no le asignó herencia. El Señor, Dios de Israel, es su herencia, como les había prometido. 

Libro de Josué 12,1-24: Reyes vencidos al este y oeste del Jordán

Libro de Josué 
Capítulo 12

Los reyes vencidos al este del Jordán

1 Reyes de Transjordania a los que derrotaron los israelitas y de cuyas tierras se apoderaron, 
   desde el río Arnón hasta el monte Hermón, incluyendo toda la estepa oriental: 
2 Sijón, rey amorreo con residencia en Jesebón. Sus dominios eran: 
   desde Aroer, a orillas del Arnón, y desde la parte central del valle, 
   la mitad de Galaad hasta el Yaboc, frontera de los amonitas, 
3 la estepa, desde la parte oriental del Mar de Galilea hasta la parte oriental del mar del desierto, 
   el Mar Muerto, hasta el camino de Bet-Yesimot y las estribaciones del Fasga, en el sur. 
4 Og, rey de Basán, de los últimos refaimitas, con residencia en Astarot y Edrey. 
5 Sus dominios eran: el monte Hermón, Salcá y todo Basán hasta la frontera de los guesureos 
   y macateos, además de medio Galaad, hasta la frontera de Sijón, rey de Jesbón. 
6 Moisés, siervo del Señor, y los israelitas los derrotaron, y Moisés, siervo del Señor, 
   dio sus tierras en propiedad a los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés.

Los reyes vencidos al oeste del Jordán
 
7 Reyes de Cisjordania a los que derrotaron Josué y los israelitas, desde BaalGad, 
   en el valle del Líbano, hasta el Monte Jalac, que sube a Seír, 
   cuyas tierras dio Josué en propiedad a las tribus de Israel, repartiéndolas en lotes; 
8 en la montaña, en la Sefela, en la estepa, en las estribaciones de la sierra, en el desierto 
   y en el Negueb, donde estaban los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos: 
9 el rey de Jericó y el rey de Ay, junto a Betel; 
10 el rey de Jerusalén y el rey de Hebrón; 
11 el rey de Yarmut y el rey de Laquis; 
12 el rey de Eglón y el rey de Guézer; 
13 el rey de Debir y el rey de Gueder; 
14 el rey de Jormá y el rey de Arad; 
15 el rey de Libná y el rey de Adulán; 
16 el rey de Maqueda y el rey de Betel; 
17 el rey de Tapuj y el rey de Jéfer; 
18 el rey de Afec y el rey de Sarón; 
19 el rey de Madón y el rey de Jasor; 
20 el rey de Simerón y el rey de Acsaf; 
21 el rey de Taanac y el rey de Meguido; 
22el rey de Cades y el rey de Yocneán del Carmelo; 
23 el rey de Dor, en el distrito de Dor; el rey de los pueblos de Galilea; 
24 y el rey de Tirsá. Suma total: treinta y un reyes.

Libro de Josue 9,1-27: Tratado entre Israel y los gabonitas

Libro de Josué
Capítulo 9
EL TRATADO ENTRE ISRAEL Y LOS GABAONITAS

Coalición contra Israel

1 Cuando se enteraron los reyes de Cisjordania, de la montaña, de la Sefela 
   y de toda la costa mediterránea hasta el Líbano –hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos 
   y jebuseos– 
2 se aliaron para luchar contra Josué e Israel bajo un mando único. 
3 Los de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay

Engaño de los gabaonitas
 
4 y actuaron por su parte astutamente; fueron y tomaron provisiones, 
   cargaron los burros con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos; 
5 se pusieron sandalias viejas y remendadas y se echaron encima unos mantos viejos; 
   todo el pan que llevaban de comida era pan duro y desmigajado. 
6 Fueron al campamento de Guilgal y dijeron a Josué y a los israelitas: 
   –Venimos de un país lejano. Hagan un tratado de paz con nosotros. 
7 Los israelitas respondieron a aquellos heveos: 
   –A lo mejor viven aquí cerca. ¿Cómo vamos a hacer un tratado de paz con ustedes? 
8 Ellos contestaron a Josué: 
   –Somos vasallos tuyos. Él insistió: 
   –¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen? 
9 Le respondieron: –Venimos de un país muy lejano, atraídos por la fama del Señor, tu Dios; 
   porque hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto, 
10 y de la manera cómo trató a los dos reyes amorreos de Transjordania: 
     Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, en Astarot. 
11 Nuestros ancianos y la gente de nuestro país nos encargaron: 
     Tomen provisiones para el viaje y marchen a su encuentro a ofrecerse como vasallos suyos. 
     Hagan por tanto una alianza con nosotros. 
12 Miren nuestro pan: lo tomamos caliente en casa el día que emprendimos el viaje hasta aquí, 
     y ya lo ven, está duro y convertido en migajas. 
13 Éstos son los odres de vino: los llenamos nuevos, y ahora están rotos. 
     Éstos son nuestros mantos y las sandalias, gastados por el largo camino.
14 Entonces los israelitas probaron de las provisiones de los viajeros, sin consultar al Señor. 
15 Y Josué les firmó un tratado de paz, comprometiéndose a respetar sus vidas; 
     así se lo juraron también los representantes de la asamblea. 
16 Pero tres días después de haber pactado con ellos se enteraron de que eran vecinos, 
     que vivían allí cerca; 
17 porque los israelitas levantaron el campamento 
     y al tercer día de marcha llegaron a sus poblados: Gabaón, Quefira, Beerot y Quiriat Yearim. 
18 No los atacaron, porque los representantes de la asamblea les habían hecho un juramento 
     por el Señor, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuró contra sus representantes.

Estatuto de los gabaonitas

19 Entonces los representantes dieron explicaciones a la asamblea: 
     –Nosotros les hicimos un juramento por el Señor, Dios de Israel; 
     así que ahora no podemos atacarlos. 
20 Pero vamos a hacer lo siguiente: respetaremos sus vidas, 
     y así no nos vendrá un castigo por quebrar el juramento que les hicimos. 
21 Los representantes les dijeron: Que queden con vida, 
     pero que sean leñadores y aguateros de todo el pueblo.
     Se acordó lo que habían propuesto los representantes. 
22 Josué mandó llamar a los gabaonitas y les dijo: 
     –¿Por qué nos engañaron, diciendo que eran de muy lejos, 
     siendo así que viven cerca de nosotros? 
23 Ahora pesa sobre ustedes una maldición, 
     serán para siempre leñadores y aguateros del templo de mi Dios. 
24 Le contestaron: –Nosotros, servidores tuyos, estábamos informados de lo que el Señor, 
     tu Dios, había dicho a su siervo Moisés: que les daría todo el país, 
     y a todos sus habitantes los aniquilaría ante ustedes; 
     entonces, temblando por nuestra vida, discurrimos aquello. 
25 Ahora estamos en tus manos: haz de nosotros lo que te parezca bien y justo. 
26 Josué los trató como había dicho: los protegió de los israelitas para que no los mataran, 
27 pero aquel día los hizo leñadores y aguateros de la asamblea y del altar del Señor, 
     hasta el día de hoy, donde el Señor quisiera. 


lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 5,1-15: Circuncisión y celebración de la pascua en Guilgal. Teofanía

Libro de Josué
Capítulo 5
Terror de las poblaciones del oeste del Jordán

1 Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron 
   que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que ellos pasaron, 
   quedaron llenos de temor y no tuvieron ánimo para oponerles resistencia. 

La circuncisión de los hebreos en Guilgal
(Gn 17,23-27; Éx 12,44-49)

2 En aquella ocasión dijo el Señor a Josué: 
   –Hazte cuchillos de piedra, siéntate y vuelve a circuncidar a los israelitas. 
3 Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot.  
4 El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, 
   como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto. 
5 Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, 
   los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar. 
6 Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, 
   hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor 
   se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor 
   había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel. 
7 Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, 
   ya que no los habían circuncidado durante el viaje. 
8 Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron. 
9 Entonces el Señor dijo a Josué: –Hoy les he quitado de encima la vergüenza de Egipto. 
   Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así.

La celebración de la Pascua
Ex 12; 16
 
10 Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, 
     por la tarde, en la llanura de Jericó. 
11 A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; 
     el día de Pascua comieron panes sin levadura y grano tostado. 
12 A partir del día siguiente que comieron de los productos del país, faltó el maná. 
     Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán.

LA CONQUISTA DE JERICÓ
Preludio: Teofanía

13 Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él 
     con la espada desenvainada en la mano. Josué fue hacia él y le preguntó: 
     –¿Eres de los nuestros o del enemigo? 
14 Contestó: –No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. 
     Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. 
     Después le preguntó: –¿Qué orden trae mi señor a su siervo? 
15 El general del ejército del Señor le contestó: 
     –Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado. Josué se descalzó. 


sábado, 23 de julio de 2022

Números 33,37-49: De Cades a Moab

Números 33,37-49:
De Cades a Moab

37 Partieron de Cades y acamparon el monte Hor, en los límites de Edom.
38 El sacerdote Aarón, por orden del Señor, subió al monte Hor y allí murió, 
     el primer día del quinto mes, cuarenta años después que los israelitas salieron de Egipto.
39 Cuando murió en el monte Hor, Aarón tenía ciento veintitrés años.
40 El cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Négueb, en el país de Canaán, 
     recibió entonces la noticia de la llegada de los israelitas.
41 Luego partieron del monte Hor y acamparon en Salmoná.
42 Partieron de Salmoná y acamparon en Punón.
43 Partieron de Punón y acamparon en Obot.
44 Partieron de Obot y acamparon sobre el territorio de Moab, en Iyé Ha Abarím.
45 Partieron de Iyím y acamparon en Dibón Gad.
46 Partieron de Dibón Gad y acamparon en Almón Diblataim.
47 Partieron de Almón Diblataim y acamparon en las montañas de Abarím, frente al Nebo.
48 Partieron de las montañas de Abarím y acamparon en las estepas de Moab, junto al Jordán, 
     a la altura de Jericó.
49 Acamparon junto al Jordán, desde Bet Ha Iesimot hasta Abel Sitím, en las estepas de Moab.

viernes, 22 de julio de 2022

Números 21,1-3: La conquista de Jormá

Números 21,1-3:
La conquista de Jormá

1 Cuando el cananeo, rey de Arad, que habitaba en el Négueb, 
   supo que Israel llegaba por el camino de Atarím, lo atacó y se llevó algunos prisioneros.
2 Entonces Israel hizo este voto al Señor: 
   «Si pones a este pueblo en nuestra manos, consagraremos sus ciudades al exterminio total».
3 El Señor oyó la súplica de Israel y les entregó a los cananeos, 
   que fueron consagrados al exterminio, junto con sus ciudades. 
   Por eso aquel lugar se llamó Jormá.

martes, 19 de julio de 2022

Números 14,39-45: La presunción y la derrota de los israelitas

Números 14,39-45: 
La presunción y la derrota de los israelitas

39 Cuando Moisés repitió estas palabras a todos los israelitas, el pueblo quedó muy afligido.
40 Y a la madrugada del día siguiente subieron a la parte más alta de la montaña, diciendo: 
     «Estamos preparados para ir al lugar que el Señor ha indicado, 
     porque en realidad estábamos en un error».
41 Pero Moisés replicó: «¿Por qué están transgrediendo la orden del Señor? 
     Eso no va a dar buen resultado.
42 No suban, y así no serán derrotados por sus enemigos, ya que el Señor no está en medio de ustedes.
43 Los amalecitas y los cananeos saldrán a hacerles frente, y ustedes caerán bajo la espada, 
     porque se han apartado del Señor y él no estará con ustedes».
44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cima de la montaña, a pesar de que ni el Arca de la Alianza del Señor ni Moisés se movieron del campamento.
45 Entonces bajaron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa, 
     derrotaron a los israelitas y los fueron exterminando hasta Jormá.

Números 14,20-38: El castigo de la infidelidad

Números 14,20-38:
El castigo de la infidelidad

20 El Señor respondió: «Lo perdono, como tú me lo has pedido.
21 Sin embargo –tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Señor llena toda la tierra–
22 ninguno de los hombres que vieron mi gloria y los prodigios que realicé en Egipto y en el desierto, 
     ninguno de los que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido,
23 verá la tierra que prometí a sus padres con un juramento; 
     no la verá ninguno de los que me han despreciado.
24 En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, 
     lo llevaré a la tierra donde ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán.
25 Pero como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, 
     den vuelta mañana y partan para el desierto por el camino del Mar Rojo».
26 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
27 «¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? 
     Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas.
28 Por eso, diles: «Juro por mi vida, palabra del Señor, 
     que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado.
29 Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: 
     los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años.
30 Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, 
     salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun.
31 A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, 
     sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado.
32 Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto.
33 Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto durante cuarenta años, 
     sufriendo por las prostituciones de ustedes, hasta que el último cadáver quede tendido en el desierto.
34 Ustedes cargarán con su culpa durante cuarenta años, por los cuarenta días que emplearon 
     en explorar la tierra: a razón de un año por cada día. 
     Entonces conocerán lo que significa rebelarse contra mí.
35 Así lo he dispuesto yo, el Señor. De esa manera trataré a toda esta comunidad perversa que se ha 
     confabulado contra mí: hasta el último hombre morirá en este desierto».
36 Los hombres que Moisés envió a explorar el territorio –esos que al volver instigaron a toda la 
     comunidad a protestar contra él, difundiendo falsos rumores
37 y propagando malas noticias acerca de la tierra– cayeron muertos en las presencia del Señor.
38 De los que habían ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y Caleb, 
     hijo de Iefuné.

Números 13,25-33: El informe de los exploradores

Números 13,25-33:
El informe de los exploradores

25 Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país.
26 Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas en Cades, 
     en el desierto de Parán, y les presentaron su informe, 
     al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país.
27 Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; 
     es realmente un país que mana leche y miel, y estos son sus frutos.
28 Pero, ¡qué poderosa es la gente que ocupa el país! 
     Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los anaquitas.
29 Los amalecitas habitan en la región del Négueb; 
     los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región montañosa; 
     y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán».
30 Caleb trató de animar al pueblo que estaba junto a Moisés, diciéndole: 
     «Subamos en seguida y conquistemos el país, porque ciertamente podremos contra él».
31 Pero los hombres que habían subido con él replicaron: 
     «No podemos atacar a esa gente, porque es más fuerte que nosotros».
32 Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores acerca del país que habían explorado, diciendo: 
     «La tierra que recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. 
     Toda la gente que vimos allí es muy alta.
33 Vimos a los gigantes –los anaquitas son raza de gigantes–. 
     Nosotros nos sentíamos como langostas delante de ellos, y esa es la impresión que debimos darles».