Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Israel. Mostrar todas las entradas

sábado, 24 de junio de 2023

Isaías 49,1-13: La misión

La misión
Isaías 49,1-6

1 Escúchenme, islas; presten atención, pueblos lejanos: 
   Estaba yo en el vientre, y el Señor me llamó; en las entrañas maternas, y pronunció mi nombre. 
2 Hizo de mi boca una espada afilada, me escondió en la sombra de su mano; 
   me hizo flecha puntiaguda, me guardó en su aljaba 


3 y me dijo: Tú eres mi siervo –Israel–, de quien estoy orgulloso. 
4 Mientras yo pensaba: En vano me he cansado, en viento y en nada he gastado mis fuerzas; 
   en realidad mi derecho lo defendía el Señor, mi salario lo tenía mi Dios.
5 Y ahora habla el Señor, que ya en el vientre me formó siervo suyo, para que le trajese a Jacob, 
   para que le reuniese a Israel –tanto me honró el Señor, y mi Dios fue mi fuerza–:
6 Es poco que seas mi siervo y restablezcas las tribus de Jacob y conviertas a los supervivientes de Israel; 
   te hago luz de las naciones, para que mi salvación alcance hasta el confín de la tierra.
7 Así dice el Señor, redentor y Santo de Israel, al despreciado, al aborrecido de las naciones, 
   al esclavo de los tiranos: Te verán los reyes, y se pondrán de pie; los príncipes, y se postrarán; 
   porque el Señor es fiel, porque el Santo de Israel te ha elegido. 
8 Así dice el Señor: En tiempo de gracia te he respondido, en el día de la salvación te he auxiliado; 
   te he defendido y constituido alianza del pueblo; para restaurar el país, 
   para repartir las herencias devastadas, 
9 para decir a los cautivos: Salgan; a los que están en tinieblas: 
   Vengan a la luz; aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; 
10 no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el viento ardiente ni el sol; 
     porque los conduce el que los compadece y los guía a manantiales de agua. 
11 Convertiré mis montes en caminos y mis senderos se nivelarán. 
12 Miren, unos vienen de un país remoto; miren, otros del norte y del occidente, 
     y aquellos del país de Siene. 
13 Grita de alegría, cielo; alégrate, tierra; prorrumpan en aclamaciones, montañas, 
     porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados.

domingo, 9 de abril de 2023

Hechos 10,34-43: Discurso de Pedro

34 Entonces Pedro, tomando la palabra, dijo: 
     "Verdaderamente, comprendo que Dios no hace acepción de personas,
35 y que en cualquier nación, todo el que lo teme y practica la justicia es agradable a él.
36 Él envió su Palabra a los israelitas, 
     anunciándoles la Buena Noticia de la paz por medio de Jesucristo, 
     que es el Señor de todos.
37 Ustedes ya saben qué ha ocurrido en toda Judea, 
     comenzando por Galilea, después del bautismo que predicaba Juan:
38 cómo Dios ungió a Jesús de Nazaret con el Espíritu Santo, llenándolo de poder. 
     Él pasó haciendo el bien y curando a todos los que habían caído en poder del demonio, 
     porque Dios estaba con él.
39 Nosotros somos testigos de todo lo que hizo en el país de los judíos y en Jerusalén. 
     Y ellos lo mataron, suspendiéndolo de un patíbulo.
40 Pero Dios lo resucitó al tercer día y le concedió que se manifestara,
41 no a todo el pueblo, sino a testigos elegidos de antemano por Dios: a nosotros, 
     que comimos y bebimos con él, después de su resurrección.
42 Y nos envió a predicar al pueblo, 
     y a atestiguar que él fue constituido por Dios Juez de vivos y muertos.
43 Todos los profetas dan testimonio de él, 
     declarando que los que creen en él reciben el perdón de los pecados, 
     en virtud de su Nombre".

domingo, 27 de noviembre de 2022

Mateo 8,5-17: "Él tomó nuestras dolencias y cargó con nuestras enfermedades"

Mateo 8,5-17

Mt 8,5-13: Curación del sirviente de un centurión

5 Al entrar en Cafarnaún, se le acercó un centurión, rogándole:
6 "Señor, mi sirviente está en casa enfermo de parálisis y sufre terriblemente".
7 Jesús le dijo: "Yo mismo iré a curarlo".
8 Pero el centurión respondió: "Señor, no soy digno de que entres en mi casa; basta que digas una palabra     y mi sirviente se sanará.
9 Porque cuando yo, que no soy más que un oficial subalterno, digo a uno de los soldados que están a 
   mis órdenes: "Ve", él va, y a otro: "Ven", él viene; y cuando digo a mi sirviente: "Tienes que hacer 
   esto", él lo hace".
10 Al oírlo, Jesús quedó admirado y dijo a los que lo seguían: "Les aseguro que no he encontrado a nadie 
     en Israel que tenga tanta fe.
11 Por eso les digo que muchos vendrán de Oriente y de Occidente, y se sentarán a la mesa con 
     Abraham, Isaac y Jacob, en el Reino de los Cielos;
12 en cambio, los herederos del Reino serán arrojados afuera, a las tinieblas, donde habrá llantos y      
     rechinar de dientes". 
13 Y Jesús dijo al centurión: "Ve, y que suceda como has creído". Y el sirviente se curó en ese mismo 
     momento.

Mt 8,14-15: Curación de la suegra de Pedro
Cf. Marcos 1,29-31; Lucas 4,38-39

14 Cuando Jesús llegó a la casa de Pedro, encontró a la suegra de éste en cama con fiebre.
15 Le tocó la mano y se le pasó la fiebre. Ella se levantó y se puso a servirlo.

Mt 8,16-17: Diversas curaciones
Cf. Marcos 1,32-34; Lucas 4,40-41

16 Al atardecer, le llevaron muchos endemoniados, y él, con su palabra, expulsó a los espíritus y curó a 
     todos los que estaban enfermos,
17 para que se cumpliera lo que había sido anunciado por el profeta Isaías: Él tomó nuestras 
     debilidades y cargó sobre sí nuestras enfermedades.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 24,10-25: El cuarto oráculo de Balaam

Números 24,10-25:
El cuarto oráculo de Balaam

10 Entonces Balac, enfurecido contra Balaam golpeó las manos y le dijo: 
     «Yo te llamé para que maldijeras a mis enemigos, y tú ya los has bendecido tres veces.
11 Huye a tu patria cuanto antes. Estaba dispuesto a colmarte de honores, 
     pero el Señor te ha privado de ellos».
12 Balaam le respondió: «Ya le había anticipado a los mensajeros que me enviaste:
13 «Aunque Balac me diera su casa llena de plata y oro, yo no podría transgredir una orden del Señor, 
     haciendo algo por mi cuenta, ni bueno ni malo. Yo debo decir únicamente lo que dice el Señor».
14 Y ahora que regreso a mi cada, déjame anunciarte lo que este pueblo hará con el tuyo en los días 
     que vendrán».
15 Entonces pronunció su poema, diciendo: 
     «Oráculo de Balaam, hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
16 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo;
     del recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis pero con los ojos abiertos.
17 Lo veo, pero no ahora; lo contemplo, pero no de cerca: una estrella se alza desde Jacob, 
     un cetro surge de Israel: golpea las sienes de Moab y el cráneo de todos los hijos de Set.
18 Edom será un país conquistado. Seír será conquistado por sus enemigos, 
     mientras que Israel hará proezas:
19 un vencedor sale de Jacob y elimina a los fugitivos de Ar».
20 Al ver a Amalec, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «Amalec es la primicia de las naciones, pero su destino es desaparecer para siempre».
21 Al ver a los quenitas, Balaam pronunció su poema, diciendo: 
    «Firme es tu morada, Caín, y tu nido está asentado en la roca,
22 sin embargo, va ser consumido, cuando Asur te lleve prisionero».
23 Finalmente pronunció su poema, diciendo: «¿Quién subsistirá cuando Dios haga esto?
24 Vendrán barcos del lado de Quitím, oprimirán a Asur, oprimirán a Eber; 
     y ellos, a su vez, desaparecerán para siempre».
25 Entonces Balaam emprendió el camino de regreso a su patria, y también Balac siguió su camino.

Números 24,1-9: El tercer oráculo de Balaam

Números 24,1-9:
El tercer oráculo de Balaam

1 Pero Balaam al ver que el Señor se complacía en bendecir a Israel, no fue, como las otras veces, 
   en busca de presagios, sino que volvió su rostro hacia el desierto.
2 Cuando alzó los ojos y vio a Israel acampado por tribus, el espíritu de Dios vino sobre él
3 y pronunció su poema, diciendo: 
   «Oráculo de Balaam hijo de Beor, oráculo del hombre de mirada penetrante;
4 oráculo del que oye las palabras de Dios y conoce el pensamiento del Altísimo; 
   del que recibe visiones del Todopoderoso, en éxtasis, pero con los ojos abiertos.
5 ¡Qué hermosas son tus carpas, Jacob, y tus moradas, Israel!
6 Son como quebradas que se extienden, como jardines junto a un río, 
   como áloes que plantó el Señor, como cedros junto a las aguas.
7 El agua desborda de sus cántaros, su simiente tiene agua en abundancia. 
   Su rey se eleva por encima de Agag y su reino es exaltado.
8 Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo. 
   El devora a las naciones enemigas, les tritura los huesos y las hiere con sus flechas.
9 Se agazapa, se recuesta, como un león, como una leona. 
   ¿Quién lo hará levantar? ¡Bendito sea el que te bendiga, y maldito el que te maldiga!».

Números 23,16-30: El segundo oráculo de Balaam

Números 23,16-30:
El segundo oráculo de Balaam

16 El Señor se reveló a Balaam y se puso una palabra en su boca. 
     Luego le dijo: «Regresa adonde está Balac y háblale de esta manera».
17 Al llegar, lo encontró de pie junto a su holocausto, acompañado de los jefes de Moab. 
     Balac le preguntó: «¿Qué ha dicho el Señor?».
18 Entonces Balaam pronunció su poema, diciendo: 
     «¡Levántate, Balac, y escucha, préstame atención, hijo de Sipor!
19 Dios no es un hombre, para mentir; ni es un mortal, para desdecirse: 
     ¿Acaso él dice y no hace, promete una cosa y no cumple?
20 Yo recibí la misión de bendecir: él ha bendecido y no lo puedo contradecir.
21 No se ve ningún mal en Jacob ni se percibe ninguna desgracia en Israel. 
     El Señor, su Dios, está con él, y entre ellos se oye proclamar a un rey.
22 Dios, que lo hace salir de Egipto, es para él como los cuernos de un búfalo.
23 No hay magia en Jacob ni adivinación en Israel: 
     a su debido tiempo se le dirá a Jacob y a Israel lo que hace Dios.
24 Un pueblo se alza como una leona, se yergue como un león: 
     no se recuesta hasta devorar la presa y beber la sangre de sus víctimas».
25 Balac dijo entonces a Balaam: «Si no lo maldices, ¡por lo menos no lo bendigas!».
26 Pero Balaam respondió a Balac: «Ya te advertí que haría todo lo que el Señor me dijera».
27 Luego Balac dijo a Balaam: 
     «Ven, te llevaré a otro lugar. Tal vez Dios vea con buenos ojos que me los maldigas desde allí».
28 En seguida lo llevó a la cima del Peor, que domina la región desértica,
29 y Balaam dijo a Balac: «Constrúyeme aquí siete altares y prepárame siete novillos y siete carneros».
30 Balac hizo lo que Balaam le había indicado, y ofreció un novillo y un carnero en cada altar.

miércoles, 13 de julio de 2022

Números 3,11-13: La elección de los levitas

La elección de los levitas

11 El Señor dijo a Moisés:
12 Entre todos los israelitas, en lugar de los primogénitos –de aquellos que abren el seno materno– 
     yo elijo a los descendientes de Leví. Los levitas me pertenecen,
13 porque todo primogénito me pertenece. Cuando exterminé a todos los primogénitos de Egipto, 
     consagré para mí a todos los primogénitos de Israel, hombres y animales, a fin de que fueran míos. 
     Yo soy el Señor.

martes, 12 de julio de 2022

Números 1,20-46: Los resultados del censo

Los resultados del censo

20 Los resultados fueron los siguientes: 
     En la lista de los descendientes de Rubén, el primogénito de Israel, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
21 fueron registrados 46.500 hombres.
22 En las lista de los descendientes de Simeón, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
23 fueron registrados 59.300 hombres.
24 En la lista de los descendientes de Gad, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
25 fueron registrados 45.650 hombres.
26 En la lista de los descendientes de Judá, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
27 fueron registrados 74.600 hombres.
28 En la lista de los descendientes de Isacar, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombre de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
29 fueron registrados 54.400 hombres.
30 En la lista de los descendientes de Zabulón, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
31 fueron registrados 57.400 hombres.
32 En cuanto a los hijos de José: En la lista de los descendientes de Efraím, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
33 fueron registrados 40.500 hombres.
34 En la lista de los descendientes de Manasés, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
35 fueron registrados 32.200 hombres.
36 En la lista de los descendientes de Benjamín, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
37 fueron registrados 35.400 hombres.
38 En la lista de los descendientes de Dan, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
39 fueron registrados 62.700 hombres.
40 En la lista de los descendientes de Aser, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
41 fueron registrados 41.500 hombres.
42 En la lista de los descendientes de Neftalí, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todo los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
43 fueron registrados 53.400 hombres.
44 Estos fueron los registrados por Moisés y Aarón, y por los jefes de Israel, que eran doce, 
     uno por cada casa paterna.
45 Todos los israelitas que tenían más de veinte años, 
     todos los hombres de Israel aptos para la guerra, fueron registrados por familias,
46 y los registrados fueron en total 603.550 hombres.

Números 1,5-16: Los encargados del censo

Los encargados del censo

5 Los nombres de las personas que les ayudarán son los siguientes: 
   Por la tribu de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur;
6 por la tribu de Simeón, Selumiel, hijo de Surisadai;
7 por la tribu de Judá, Najsón, hijo de Aminadab;
8 por la tribu de Isacar, Natanael, hijo de Suar;
9 por la tribu de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón;
10 por las tribus de los hijos de José: Elisamá, hijo de Amihud, de la tribu de Efraím, 
     y Gamaliel, hijo de Padasur, de la tribu de Manasés;
11 por la tribu de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón;
12 por la tribu de Dan, Ajiézer, hijo de Amisaddai;
13 por la tribu de Aser, Paguiel, hijo de Ocrán;
14 por la tribu de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;
15 por la tribu de Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.
16 Estos eran los representantes de la comunidad, los jefes de las tribus de sus antepasados, 
     los jefes de los clanes de Israel.

Números 1,1-4: El censo de las doce tribus

El censo de las doce tribus

1 En el segundo año después de la salida de Egipto, el primer día del segundo mes, 
   el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí, en la Carpa del Encuentro:
2 Hagan un censo de toda la comunidad de los israelitas, por clanes y por familias, 
   anotando uno por uno los nombres de todos los varones,
3 Tú y Aarón registrarán a todos los hombres de Israel que son aptos para la guerra, es decir, 
   a los que tienen más de veinte años, agrupados por regimientos.
4 Para ello contarán con la ayuda de un jefe de familia por cada tribu.

Isaías 48,12-21: Msión de Ciro y salida de Babilonia

Misión de Ciro

12 Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: 
     yo soy, yo soy el primero y yo soy el último. 
13 Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; 
     cuando yo los llamo, se presentan juntos. 
14 Reúnanse todos y escuchen: ¿quién de ellos lo ha predicho? 
     Mi amigo cumplirá mi voluntad contra Babilonia y la raza de los caldeos. 
15 Yo, yo mismo he hablado y lo he llamado, lo he traído y he dado éxito a su empresa. 
16 Acérquense y escuchen esto: No hago predicciones en secreto, y cuando sucede, ya estoy yo allí 
     –y ahora el Señor Dios me ha enviado con su espíritu–. 
17 Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: 
     Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu provecho, te guío por el camino que sigues. 
18 Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; 
19 tu descendencia sería como la arena, como sus granos, los retoños de tus entrañas; 
    tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.

Salida de Babilonia

20 ¡Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos! Con gritos de júbilo anúncienlo y proclámenlo,        
     publíquenlo hasta el confín de la tierra. Digan: el Señor ha redimido a su siervo Jacob.
21 No pasaron sed cuando los guió por el desierto, agua de la roca hizo brotar, partió la roca 
     y brotó agua.

Isaías 48,1-11: Pleito con el pueblo

Pleito con el pueblo

1 Escuchen esto, casa de Jacob, que llevan el nombre de Israel, y brotan de la semilla de Judá, 
   que juran por el Nombre del Señor, e invocan al Dios de Israel, pero sin verdad ni rectitud, 
2 aunque toman nombre de la Ciudad Santa y se apoyan en el Dios de Israel, 
   cuyo nombre es Señor Todopoderoso. 
3 El pasado lo predije de antemano: de mi boca salió y lo anuncié; de repente lo realicé y sucedió. 
4 Porque sé que eres obstinado, que tu cuello es una barra de hierro y tu frente es de bronce; 
5 por eso te lo anuncié de antemano, antes de que sucediera te lo predije, para que no dijeras: 
   Mi ídolo lo ha hecho, mi estatua de leño o metal lo ha ordenado.
6 Lo oíste; míralo todo, ¿por qué no lo anuncias?, 
   y ahora te predigo algo nuevo, secretos que no conoces; 
7 ahora son creados, y no antes, ni de antemano los oíste, para que no digas: Ya lo sabía. 
8 Ni lo habías oído ni lo sabías, aún no estaba abierta tu oreja; porque yo sabía lo pérfido que eres, 
   que desde el vientre de tu madre te llaman rebelde.
9 Por mi Nombre modero mi cólera, por mi honor me contengo para no aniquilarte. 
10 Mira, yo te he refinado como plata, te he probado en el crisol de la desgracia; 
11 por mí, por mí lo hago: porque mi Nombre no ha de ser profanado y mi gloria no la cedo a nadie.

Isaías 46,8-13: Dios, dueño del futuro

Dios, dueño del futuro

8 Recuerden esto y medítenlo: reflexionen, rebeldes, 
9 recordando el pasado predicho. Yo soy Dios, y no hay otro; no hay otro dios como yo. 
10 De antemano yo anuncio el futuro; por adelantado, lo que aún no ha sucedido. 
     Digo: Mi designio se cumplirá, mi voluntad la realizo.
11 Llamo al buitre de oriente, de tierra lejana al hombre de mi designio. 
     Tal como lo dije, lo haré; así como lo pensé, lo realizaré. 
12 Escúchenme, los valientes, que se quedan lejos de la victoria: 
13 Yo acerco mi victoria, no está lejos; mi salvación no tardará; 
     traeré la salvación a Sión y mi honor a Israel.

Isaías 46,1-7: Contra los dioses de Babilonia

Contra los dioses de Babilonia

1 Se encorva Bel, se desploma Nebo; cargan sus imágenes sobre bestias y animales de carga, 
   y las estatuas que les cargan en andas son una carga abrumadora; 
2 a una se encorvan y se desploman: incapaces de librar al que los lleva, 
   ellos mismos marchan al destierro.
3 Escúchenme, casa de Jacob, resto de la casa de Israel, con quien he cargado desde que nacieron, 
   a quien he llevado desde que salieron de las entrañas: 
4 hasta que envejezcan yo seré el mismo, hasta las canas yo los sostendré; yo lo he hecho, 
   yo los seguiré llevando, yo los sostendré y los libraré. 
5 ¿A quién me compararán, me igualarán o me asemejarán? ¿Quién se me puede comparar? 
6 Sacan oro de la bolsa y pesan plata en la balanza; asalarian un orfebre que con ello fabrique un dios, 
   se postran y lo adoran. 
7 Se lo cargan a hombros, lo transportan; donde lo ponen, allí se queda; no se mueve de su sitio. 
   Por mucho que le griten, no responde, no los salva del peligro.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 45.1-25: Investidura de Ciro

Investidura de Ciro

1 Así dice el Señor a su ungido, Ciro, a quien lleva de la mano: 
   Doblegaré ante él naciones, desarmaré a los reyes, abriré ante él las puertas, 
   los batientes no se le cerrarán.
2 Yo iré delante de ti allanándote cerros; haré trizas las puertas de bronce, 
   arrancaré los cerrojos de hierro, 
3 te daré tesoros ocultos, caudales escondidos. 
   Así sabrás que yo soy el Señor, que te llamo por tu nombre, el Dios de Israel.
4 Por mi siervo, Jacob; por Israel, mi elegido. 
   Te llamé por tu nombre, te di un título, aunque no me conocías. 
5 Yo soy el Señor, y no hay otro; fuera de mí no hay dios. 
   Te pongo la insignia, aunque no me conoces, 
6 para que sepan de oriente a occidente que no hay otro fuera de mí. Yo soy el Señor, y no hay otro: 
7 artífice de la luz, creador de las tinieblas, autor de la paz, creador de la desgracia; 
   yo, el Señor, hago todo esto.  
8 Cielos, destilen el rocío; nubes, derramen la victoria; 
   ábrase la tierra y brote la salvación, y con ella germine la justicia: yo, el Señor, lo he creado. 
9 ¡Ay del que pleitea con su artífice, vasija contra el alfarero! 
   ¿Acaso dice la arcilla al artesano: Qué estás haciendo, tu vasija no tiene asas? 
10 ¡Ay del que le dice al padre: ¿Qué engendras?, o a la mujer: ¿Por qué te retuerces? 
11 Así dice el Señor, el Santo de Israel, su artífice: Y ustedes, ¿van a pedirme cuentas de mis hijos? 
    ¿Me van a dar instrucciones sobre la obra de mis manos?
12 Yo hice la tierra y creé sobre ella al hombre; mis propias manos desplegaron el cielo, 
     y doy órdenes a su entero ejército. 
13 Yo lo he suscitado para la victoria y allanaré todos sus caminos: 
     él reconstruirá mi ciudad, libertará a mis deportados sin precio ni soborno 
     –dice el Señor Todopoderoso–. 
14 Así dice el Señor: Los obreros de Egipto, los mercaderes de Nubia 
     y los sabeos de alta estatura a ti pasarán, tuyos serán, tras de ti marcharán, 
     desfilarán en cadenas; se postrarán ante ti y te suplicarán: 
     Sólo en ti está Dios, y no hay más dioses.
15 Es verdad: Tú eres el Dios escondido, el Dios de Israel, el Salvador. 
16 Derrotados, fracasados todos juntos, se marchan con su fracaso los fabricantes de ídolos, 
17 mientras el Señor salva a Israel con una salvación perpetua, 
     y no serán derrotados ni fracasarán nunca jamás. 
18 Así dice el Señor, creador del cielo –él es Dios–, el que modeló la tierra, la fabricó y la afianzó; 
     no la creó vacía, sino que la formó habitable: Yo soy el Señor y no hay otro. 
19 No hablé a escondidas, en un país tenebroso; no dije a la estirpe de Jacob: 
     Búsquenme en el vacío. Yo soy el Señor que pronuncia sentencia y declara lo que es justo. 
20 Reúnanse, vengan, acérquense juntos, supervivientes de las naciones: 
     No discurren los que llevan su ídolo de madera y rezan a un dios que no puede salvar. 
21 Declaren, expongan las pruebas, que deliberen juntos: 
     ¿quién anunció esto desde antiguo, quién lo predijo desde entonces? 
     ¿No fui yo, el Señor? No hay otro Dios fuera de mí. 
     Yo soy un Dios justo y salvador, y no hay ninguno más. 
22 Vengan a mí para ser salvados, confines de la tierra, porque yo soy Dios, y no hay otro. 
23 Lo juro por mi Nombre, de mi boca sale una sentencia, una palabra irrevocable: 
     Ante mí se doblará toda rodilla, por mí jurará toda lengua. 
24 Dirán: Sólo el Señor tiene la justicia y el poder. 
     A él vendrán derrotados los que se enfurecían contra él, 
25 por el Señor triunfará y se gloriará la estirpe de Israel.

Isaías 44,21-23: Redención de Israel

Redención de Israel

21Acuérdate de esto, Jacob; de que eres mi siervo, Israel. 
    Te formé, y eres mi siervo, Israel, no te olvidaré. 
22 He disipado como niebla tus rebeliones; como nube tus pecados: vuelve a mí, que soy tu redentor. 
23 Aclamen, cielos, porque el Señor ha actuado; griten de alegría, profundidades de la tierra, 
     rompan en aclamaciones, montañas, y tú, bosque, con todos tus árboles; 
     porque el Señor ha redimido a Jacob y se gloría de Israel.

Isaías 44,1-8: Dios consuela a su pueblo

 Dios consuela a su pueblo

1 Y ahora escucha, Jacob, siervo mío; Israel, mi elegido: 
2 Así dice el Señor que te hizo, que te formó en el vientre y te auxilia: 
   No temas, siervo mío, Jacob, mi cariño, mi elegido; 
3 voy a derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes en la tierra seca; 
   voy a derramar mi aliento sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus retoños. 
4 Crecerán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las acequias. 
5 Uno dirá: Soy del Señor; otro se pondrá el nombre de Jacob; uno se tatuará en el brazo: 
   Del Señor, y se apellidará Israel.
6 Así dice el Señor, Rey de Israel, su redentor, el Señor Todopoderoso: 
   Yo soy el primero y yo soy el último; fuera de mí no hay dios. 
7 ¿Quién se parece a mí?, que hable, que lo explique y me lo exponga. 
   ¿Quién anunció de antemano el porvenir, quién nos predice lo que ha de suceder? 
8 No teman, no tiemblen: ¿no lo anuncié y lo predije por adelantado? Ustedes son testigos: 
   ¿Hay un dios fuera de mí? No existe roca que yo no conozca.

Isaías 43,22-28: Requisitoria contra el pueblo

Requisitoria contra el pueblo

22 Pero tú no me invocabas, Jacob; ni te esforzabas por mí, Israel; 
23 no me ofrecías ovejas en holocausto, no me honrabas con tus sacrificios; 
     yo no te avasallé exigiéndote ofrendas, ni te cansé pidiéndote incienso, 
24 no me comprabas canela con dinero, no me saciabas con la grasa de tus sacrificios; 
     pero me avasallabas con tus pecados, y me cansabas con tus culpas. 
25 Yo, yo era quien por mi cuenta borraba tus crímenes y no me acordaba de tus pecados; 
26 recuérdamelo tú, y discutiremos; razona tú, y saldrás absuelto. 
27 Ya tu primer padre pecó, tus jefes se rebelaron contra mí; 
28 por eso profané a príncipes consagrados, entregué a Jacob al exterminio y a Israel a los insultos.

Isaías 43,1-7: Rescate del pueblo

Rescate del pueblo

1 Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: 
   No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; 
   cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará.
3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. 
   Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti; 
4 porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, 
   pueblos a cambio de tu vida: 
5 no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu descendencia, desde occidente te reuniré.
6 Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas; 
   tráeme a mis hijos de lejos y a mis hijas del confín de la tierra; 
7 a todos los que llevan mi Nombre, a los que creé para mi gloria, a los que hice y formé.

Isaías 42,18-25: Ceguera del pueblo

Ceguera del pueblo

18 Sordos, escuchen y oigan; ciegos, miren y vean: 
19 ¿quién es ciego sino mi siervo, quién es sordo sino el mensajero que envío? 
     ¿Quién es ciego como mi enviado, quién es sordo como el siervo del Señor?
20 Mucho mirar y no sacabas nada, con los oídos abiertos no te enterabas.
21 El Señor, por amor de su justicia, quería glorificar y engrandecer su ley;
22 pero son un pueblo saqueado y despojado, atrapados todos en cuevas, encerrados en cárceles. 
     Lo saqueaban, y nadie lo libraba; lo despojaban, y nadie decía: Devuélvelo. 
23 ¿Quién de ustedes prestará oído a esto, y atento escuchará el futuro? 
24 ¿Quién entregó a Jacob al saqueo, a Israel al despojo? 
     ¿No fue el Señor, contra quien pecamos no queriendo seguir sus caminos ni obedecer su ley? 
25 Descargó sobre él el ardor de su ira, el furor de la guerra; 
     lo rodeaban sus llamas, y no se daba cuenta; lo quemaban, y no hacía caso.