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sábado, 23 de julio de 2022

Génesis 18,16-33: Sodoma. El Señor es un Dios justo

Génesis 18,16-33
Lunes de la 13 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

16 Se levantaron de allí aquellos hombres y partieron hacia Sodoma, 
     y Abraham les acompañaba de despedida.
17 Dijo entonces el Señor: "¿Por ventura voy a ocultarle a Abraham lo que hago,
18 siendo así que Abraham ha de ser un pueblo grande y poderoso, 
     y se bendecirán por él los pueblos todos de la tierra?
19 Porque yo le conozco y sé que mandará a sus hijos y a su descendencia 
     que guarden el camino del Señor, practicando la justicia y el derecho, 
     de modo que pueda concederle el Señor a Abraham lo que le tiene apalabrado."

20 Dijo, pues, el Señor: "El clamor de Sodoma y de Gomorra es grande; y su pecado gravísimo.
21 Ea, voy a bajar personalmente, a ver si lo que han hecho responde en todo al clamor 
     que ha llegado hasta mí, y si no, he de saberlo."
22 Y marcharon desde allí aquellos individuos camino de Sodoma, 
     en tanto que Abraham permanecía parado delante del Señor.
23 Se acercó Abraham al Señor y le dijo: "¿Así que vas a borrar al justo con el malvado?
24 Tal vez haya cincuenta justos en la ciudad. 
     ¿Es que vas a borrarlos, y no perdonarás a aquel lugar por los cincuenta justos que hay dentro?
25 Tú no puedes hacer tal cosa: dejar morir al justo con el malvado, 
     y que corran parejos el uno con el otro. Tú no puedes. 
     El juez de toda la tierra, ¿va a fallar una injusticia?"
26 Dijo el Señor: "Si encuentro en Sodoma a cincuenta justos en la ciudad 
     perdonaré a todo el lugar por amor de aquéllos.
27 Replicó Abraham: "¡Mira que soy atrevido de interpelar a mi Señor, yo que soy polvo y ceniza!
28 Supón que los cincuenta justos fallen por cinco. ¿Destruirías por los cinco a toda la ciudad?" 
     Dijo: "No la destruiré, si encuentro allí a 45."
29 Insistió todavía: "Supón que se encuentran allí cuarenta." 
     Respondió: "Tampoco lo haría, en atención de esos cuarenta."
30 Insistió: "No se enfade mi Señor si le digo: "Tal vez se encuentren allí treinta". 
     Respondió: "No lo haré si encuentro allí a esos treinta."
31 Le dijo. "¡Cuidado que soy atrevido de interpelar a mi Señor! ¿Y si se hallaran allí veinte?"
32 Respondió: Tampoco haría destrucción en gracia de los veinte." 
     Insistió: "Vaya, no se enfade mi Señor, que ya sólo hablaré esta vez: 
     "¿Y si se encuentran allí diez?"" Dijo: "Tampoco haría destrucción, en gracia de los diez."

33 Partió el Señor así que hubo acabado de conversar con Abraham, y éste se volvió a su lugar.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 18,8-19: Los derechos de los sacerdotes

Números 18,8-19:
Los derechos de los sacerdotes

8 El Señor dijo a Aarón: Yo te encomiendo el cuidado de mis ofrendas, es decir, 
   de los dones sagrados de los israelitas. Te entrego todo eso, a ti y a tus hijos, 
   como algo que les es debido, como un derecho irrevocable.
9 Esto es lo que te corresponde de los sacrificios más santos, de las ofrendas quemadas. 
   Todas las ofrendas que me presentan como sacrificios santísimos, a saber, todas las oblaciones, 
   los sacrificios por el pecado y los sacrificios de reparación, serán para ti y para tus hijos.
10 Tú participarás de los dones más santos. 
     Sólo los varones podrán comerlos y deberás tratarlos como algo sagrado.
11 También será para ti lo que se toma de las ofrendas de los israelitas 
     para ser ofrecido con el gesto de presentación. 
     Yo te lo doy, a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable: 
     podrán comerlo todos los miembros de tu casa que sean puros.
12 Yo te doy lo mejor del aceite, del vino y del trigo, 
     o sea las partes escogidas que los israelitas presentan al Señor.
13 Las primicias de los productos de la tierra, que ellos ofrecen al Señor, serán para ti: 
     podrán comerlas todos los miembros de tu casa que sean puros.
14 Todo lo que ha sido consagrado al exterminio total en Israel será para ti.
15 También lo serán los primogénitos, tanto de hombres como de animales, ofrecidos al Señor. 
     Pero harás rescatar los primogénitos de los hombres y los primogénitos de los animales impuros.
16 Los harás rescatar dentro del mes de su nacimiento, 
     tomando como precio por el rescate cinco siclos –en siclos de Santuario– 
     que equivalen a veinte gueras.
17 Los primogénitos del ganado mayor y menor no podrán ser rescatados porque están consagrados. 
     Por eso, derramarás su sangre contra el altar y harás arder su grasa como ofrenda que se quema 
     con aroma agradable al Señor.
18 La carne, en cambio, será para ti, lo mismo que la ofrenda de presentación y la pata derecha.
19 Yo te doy todas las ofrendas que los israelitas ponen aparte para el Señor. 
     Te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable. 
     Esta será una alianza de sal –una alianza eterna– para ti y tu descendencia, delante del Señor.

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 54,1-17: Fecundidad de la estéril y reconstrucción de Jerusalén

Fecundidad de la estéril


1 Canta de gozo, la estéril que no dabas a luz; rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores; 
   porque la abandonada tendrá más hijos que la casada –dice el Señor–. 
2 Ensancha el espacio de tu tienda, despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, 
   clava bien tus estacas; 
3 porque te extenderás a derecha e izquierda, tu descendencia heredará naciones 
   y poblará ciudades desiertas. 
4 No temas, no tendrás que avergonzarte, no te sonrojes, no te afrentarán; 
   olvidarás la vergüenza de tu soltería, ya no recordarás el desprecio de tu viudez. 


5 Porque el que te hizo te toma por esposa: su Nombre es Señor Todopoderoso. 
   Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
6 Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, 
   repudiada –dice tu Dios–. 
7 Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te recogeré. 
8 En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con lealtad eterna te quiero 
   –dice el Señor, tu redentor–. 
9 Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; 
   así juro no enojarme contra ti ni reprocharte. 
10 Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, 
     no te retiraré mi lealtad ni mi alianza de paz vacilará –dice el Señor, que te quiere–.

Reconstrucción de Jerusalén

11 ¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo te coloco piedras de azabache, 
     te cimento con zafiros, 
12 te pongo almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas. 
13 Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. 
14 Tendrás firme asiento en la justicia; quedará lejos la opresión, y no tendrás que temer, y el terror, 
     que no se te acercará. 
15 Si alguno te asedia, no es de parte mía; si lucha contigo, caerá frente a ti. 
16 Yo he creado al herrero que aviva las brasas y saca una herramienta, 
     y yo he creado al devastador funesto:
17 ningún arma forjada contra ti dará resultado; y a la lengua que te acuse en juicio le probarás 
     que es culpable. Ésta es la herencia de los siervos del Señor, yo soy su vengador 
     –oráculo del Señor–

Isaías 53,1-12: Su pasión y su gloria (y 2)

1 ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién mostró el Señor su brazo? 
2 Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida: 
   no tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase. 
3 Despreciado y evitado de la gente, un hombre habituado a sufrir, curtido en el dolor; 
   al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada; 
4 a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado, 
   herido de Dios y afligido. 
5 Él, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes. 
   Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado.
6 Todos errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
7 Maltratado, aguantaba, no abría la boca; como cordero llevado al matadero, 
   como oveja muda ante el esquilador, no abría la boca. 
8 Sin arresto, sin proceso, lo quitaron de en medio, ¿quién meditó en su destino? 
   Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
9 Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores, 
   aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca. 
10 El Señor quería triturarlo con el sufrimiento: si entrega su vida como expiación, verá su descendencia, 
     prolongará sus años y por su medio triunfará el plan del Señor.
11 Por los trabajos soportados verá la luz, se saciará de saber;
     mi siervo inocente rehabilitará a todos porque cargó con sus crímenes. 
12 Por eso le asignaré una porción entre los grandes y repartirá botín con los poderosos: 
     porque desnudó el cuello para morir y fue contado entre los pecadores, 
     él cargó con el pecado de todos e intercedió por los pecadores.

Isaías 48,12-21: Msión de Ciro y salida de Babilonia

Misión de Ciro

12 Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: 
     yo soy, yo soy el primero y yo soy el último. 
13 Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; 
     cuando yo los llamo, se presentan juntos. 
14 Reúnanse todos y escuchen: ¿quién de ellos lo ha predicho? 
     Mi amigo cumplirá mi voluntad contra Babilonia y la raza de los caldeos. 
15 Yo, yo mismo he hablado y lo he llamado, lo he traído y he dado éxito a su empresa. 
16 Acérquense y escuchen esto: No hago predicciones en secreto, y cuando sucede, ya estoy yo allí 
     –y ahora el Señor Dios me ha enviado con su espíritu–. 
17 Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: 
     Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu provecho, te guío por el camino que sigues. 
18 Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; 
19 tu descendencia sería como la arena, como sus granos, los retoños de tus entrañas; 
    tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.

Salida de Babilonia

20 ¡Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos! Con gritos de júbilo anúncienlo y proclámenlo,        
     publíquenlo hasta el confín de la tierra. Digan: el Señor ha redimido a su siervo Jacob.
21 No pasaron sed cuando los guió por el desierto, agua de la roca hizo brotar, partió la roca 
     y brotó agua.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 44,1-8: Dios consuela a su pueblo

 Dios consuela a su pueblo

1 Y ahora escucha, Jacob, siervo mío; Israel, mi elegido: 
2 Así dice el Señor que te hizo, que te formó en el vientre y te auxilia: 
   No temas, siervo mío, Jacob, mi cariño, mi elegido; 
3 voy a derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes en la tierra seca; 
   voy a derramar mi aliento sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus retoños. 
4 Crecerán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las acequias. 
5 Uno dirá: Soy del Señor; otro se pondrá el nombre de Jacob; uno se tatuará en el brazo: 
   Del Señor, y se apellidará Israel.
6 Así dice el Señor, Rey de Israel, su redentor, el Señor Todopoderoso: 
   Yo soy el primero y yo soy el último; fuera de mí no hay dios. 
7 ¿Quién se parece a mí?, que hable, que lo explique y me lo exponga. 
   ¿Quién anunció de antemano el porvenir, quién nos predice lo que ha de suceder? 
8 No teman, no tiemblen: ¿no lo anuncié y lo predije por adelantado? Ustedes son testigos: 
   ¿Hay un dios fuera de mí? No existe roca que yo no conozca.

Isaías 43,1-7: Rescate del pueblo

Rescate del pueblo

1 Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: 
   No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; 
   cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará.
3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. 
   Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti; 
4 porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, 
   pueblos a cambio de tu vida: 
5 no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu descendencia, desde occidente te reuniré.
6 Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas; 
   tráeme a mis hijos de lejos y a mis hijas del confín de la tierra; 
7 a todos los que llevan mi Nombre, a los que creé para mi gloria, a los que hice y formé.

lunes, 4 de julio de 2022

65,8-16: Suerte de buenos y malos

Suerte de buenos y malos

8 Así dice el Señor: Como al encontrar jugo en un racimo se dice: 
   No lo eches a perder, que es una bendición, así haré yo en atención a mis siervos: 
   no lo echaré a perder todo.
9 Sacaré descendencia de Jacob, de Judá, quienes posean mis montañas: 
   las poseerán mis elegidos y mis siervos habitarán allí. 
10 El Sarón será un redil de ovejas, y el Valle de Acor, pastizal de vacas, 
     para mi pueblo que me ha buscado. 
11 Pero a ustedes que abandonaron al Señor olvidando mi Monte Santo, 
     que preparaban la mesa en honor de la Fortuna y levantaron la copa en honor del Destino, 
12 yo los destino a la espada, y todos se encorvarán para el degüello: 
     porque llamé y no respondieron, hablé y no escucharon, hicieron lo que no me agrada, 
     eligieron lo que no quiero. 
13 Por eso, así dice el Señor: Miren: mis siervos comerán, y ustedes pasarán hambre; 
     miren: mis siervos beberán, y ustedes tendrán sed; miren: mis siervos estarán alegres, 
     y ustedes avergonzados; 
14 miren: mis siervos cantarán de puro contento, y ustedes gritarán de puro dolor 
     y aullarán con el corazón desgarrado. 
15 Dejarán su nombre a mis elegidos como fórmula de imprecación. 
     A ustedes el Señor les dará muerte, y a sus siervos les dará otro nombre.
16 El que quiera felicitarse en el país, se felicitará con el Dios fiel; el que quiera jurar en el país, 
     jurará por el Dios fiel. Sí, se olvidarán las angustias del pasado y hasta de mi vista desaparecerán.

domingo, 3 de julio de 2022

Isaías 66,18-24: Reunión de todos los pueblos

Reunión de todos los pueblos

18 Pero yo vendré para reunir  a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria; 
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, 
     Libia, Masac, Tubal y Grecia; a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria, 
     y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos sus hermanos a caballo y en carros 
     y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi Monte Santo de Jerusalén –dice el Señor–, 
     como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura al templo del Señor. 
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas –dice el Señor–. 
22 Como el cielo nuevo y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí –oráculo del Señor–, 
     así durará su descendencia y el nombre de ustedes. 
23 Cada luna nueva y cada sábado vendrá todo mortal a postrarse ante mí –dice el Señor–. 
24 Y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí: su gusano no muere, 
     su fuego no se apaga, y serán el horror de todos los mortales

jueves, 3 de agosto de 2017

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón
Cf. 2 Crónicas 6,12-42

22 Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, 
     extendió sus manos hacia el cielo
23 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, 
     que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo 
     corazón.
24 Tú has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habías hecho, 
     y hoy mismo has realizado con tu mano lo que había dicho tu boca.
25 Y ahora, Señor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, 
     la promesa que le hiciste, diciendo: 'Nunca te faltará un descendiente que esté sentado 
     delante de mí en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, 
     caminando en mi presencia como has caminado tú'.
26 Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
27 Pero, ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? 
     Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, 
     ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido!
28 No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, 
     y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor.
29 Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: 
     'Allí residirá mi Nombre'. ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
30 ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! 
     ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
31 Cuando un hombre peque contra su prójimo, si se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, 
     y él viene a pronunciar la imprecación ante tu altar, en esta Casa,
32 escucha tú desde el cielo, actúa y juzga a tus servidores: condena al culpable, 
     dándole su merecido, y absuelve al inocente, tratándolo según su justicia.
33 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, 
     si ellos se vuelven hacia ti y celebran tu Nombre, si oran y te suplican en esta Casa,
34 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra 
     que diste a sus padres.
35 Cuando se cierre el cielo y no haya lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, 
     si celebran tu Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste,
36 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, 
     mostrándoles el buen camino que deben seguir, 
     y envía lluvia a la tierra que diste en herencia a tu pueblo.
37 Cuando haya hambre en el país, o haya peste, quemazón o plaga en los sembrados, 
     langosta o pulgón; cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, 
     o sobrevenga un flagelo o epidemia,
38 cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, 
     sintiéndose tocado en su corazón y con las manos extendidas hacia esta Casa,
39 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y actúa: 
     trátalo a cada uno según su conducta, tú que conoces su corazón, 
     porque solo tú conoces el corazón de todos los humanos.
40 Así los israelitas sentirán temor de ti mientras vivan en el suelo que diste a sus padres.


41 También al extranjero, que no pertenezca a tu pueblo Israel, 
     y llegue de un país lejano a causa de tu Nombre
42 —porque se oirá hablar de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido— 
     cuando él venga a orar hacia esta Casa,
43 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, 
     y concede al extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre, 
     sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta Casa, que yo he construido, 
     es llamada con tu Nombre.

44 Cuando tu pueblo salga a combatir contra su enemigo, por el camino que tú le señales, 
     si ellos oran al Señor y vueltos hacia la ciudad que tú has elegido 
     y hacia la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
45 escucha tú desde el cielo esa oración y esa súplica, y hazles justicia.
46 Cuando pequen contra ti —porque no hay hombre que no peque— y tú, irritado contra ellos, 
     los pongas a merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un país enemigo, 
     próximo o lejano,
47 si en el país al que han sido deportados reflexionan y se convierten, 
     si en el país de sus vencedores te suplican, diciendo: '¡Hemos pecado, somos culpables, 
     hemos cometido el mal!';
48 si en el país de los enemigos que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazón 
     y con toda el alma, si te suplican en dirección al país que diste a sus padres, 
     a la ciudad que tú has elegido y a la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
49 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, esa oración y esa súplica y hazles justicia:
50 perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti y todas las rebeldías 
     de las que se hizo culpable; concédeles que sus enemigos se compadezcan de ellos,
51 porque son tu pueblo y tu herencia, la que tú hiciste salir de Egipto, del horno de fuego.
52 Que tus ojos estén abiertos a la súplica de tu servidor y de tu pueblo Israel, 
     para escucharlos cada vez que te invoquen,
53 porque tú los separaste para ti de entre todos los pueblos, a fin de que fueran tu herencia, 
     como lo dijiste tú mismo, Señor, por medio de tu servidor Moisés, 
     cuando hiciste salir de Egipto a nuestros padres".


sábado, 19 de marzo de 2016

Romanos 4,9-25: Promesa de Dios y fe de Abraham

Romanos 4,9-25
Domingo de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Año A
   

9 Pero esta felicidad, ¿es únicamente para los que han sido circuncidados, 
   o también para los que no lo han sido? Consideremos lo que ya dijimos: 
   A Abraham le fue tenida en cuenta la fe para su justificación.
10 ¿Cuándo le fue tenida en cuenta? ¿Antes o después de la circuncisión? 
     Evidentemente antes y no después.
11 Y él recibió el signo de la circuncisión, como sello de la justicia que alcanzó por medio de la fe, 
     antes de ser circuncidado. Así llegó a ser padre de aquellos que, a pesar de no estar circuncidados, 
     tienen la fe que les es tenida en cuenta para su justificación.
12 Y es también padre de los que se circuncidan pero no se contentan con esto, 
     sino que siguen el mismo camino de la fe que tuvo nuestro padre Abraham, 
     antes de ser circuncidado.
13 En efecto, la promesa de recibir el mundo en herencia, hecha a Abraham y a su posteridad, 
     no le fue concedida en virtud de la Ley, sino por la justicia que procede de la fe.
14 Porque si la herencia pertenece a los que están bajo la Ley, 
     la fe no tiene objeto y la promesa carece de valor,
15 ya que la Ley provoca la ira y donde no hay Ley tampoco hay transgresión.
16 Por eso, la herencia se obtiene por medio de la fe, a fin de que esa herencia sea gratuita 
     y la promesa quede asegurada para todos los descendientes de Abraham, 
     no sólo los que lo son por la Ley, sino también los que lo son por la fe. 
     Porque él es nuestro padre común,
17 como dice la Escritura: Te he constituido padre de muchas naciones. 
     Abraham es nuestro padre a los ojos de aquel en quien creyó: 
     el Dios que da vida a los muertos y llama a la existencia a las cosas que no existen.
18 Esperando contra toda esperanza, Abraham creyó y llegó a ser padre de muchas naciones, 
     como se le había anunciado: Así será tu descendencia.
19 Su fe no flaqueó, al considerar que su cuerpo estaba como muerto —era casi centenario— 
     y que también lo estaba el seno de Sara.
20 Él no dudó de la promesa de Dios, por falta de fe, sino al contrario, 
     fortalecido por esa fe, glorificó a Dios,
21 plenamente convencido de que Dios tiene poder para cumplir lo que promete.
22 Por eso, la fe le fue tenida en cuenta para su justificación.
23 Pero cuando dice la Escritura: Dios tuvo en cuenta su fe, no se refiere únicamente a Abraham, 
     sino también a nosotros,
24 que tenemos fe en aquel que resucitó a nuestro Señor Jesús,
25 el cual fue entregado por nuestros pecados y resucitado para nuestra justificación.