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martes, 25 de octubre de 2022

Exodo 17,8-16: Victoria sobre los amalecitas

Exodo 17,8-16

8 Vinieron los amalecitas y atacaron a Israel en Refidim.
9 Moisés dijo a Josué: "Elígete algunos hombres, y sal mañana a combatir contra Amalec. 
   Yo me pondré en la cima del monte, con el cayado de Dios en mi mano."
10 Josué cumplió las órdenes de Moisés, y salió a combatir contra Amalec.
     Mientras tanto, Moisés, Aarón y Jur subieron a la cima del monte.
11 Y sucedió que, mientras Moisés tenía alzadas las manos, prevalecía Israel; 
     pero cuando las bajaba, prevalecía Amalec.
12 Se le cansaron las manos a Moisés, y entonces ellos tomaron una piedra y se la pusieron debajo; 
     él se sentó sobre ella, mientras Aarón y Jur le sostenían las manos, uno a un lado y otro al otro. 
     Y así resistieron sus manos hasta la puesta del sol.
13 Josué derrotó a Amalec y a su pueblo a filo de espada.
14 Yahveh dijo Moisés: "Escribe esto en un libro para que sirva de recuerdo, 
     y haz saber a Josué que yo borraré por completo la memoria de Amalec de debajo de los cielos."
15 Después edificó Moisés un altar, al que puso por nombre Yahveh Nissí
16 diciendo: "La bandera de Yahveh en la mano; 
     Yahveh está en guerra con Amalec de generación en generación."

martes, 19 de julio de 2022

Números 14,39-45: La presunción y la derrota de los israelitas

Números 14,39-45: 
La presunción y la derrota de los israelitas

39 Cuando Moisés repitió estas palabras a todos los israelitas, el pueblo quedó muy afligido.
40 Y a la madrugada del día siguiente subieron a la parte más alta de la montaña, diciendo: 
     «Estamos preparados para ir al lugar que el Señor ha indicado, 
     porque en realidad estábamos en un error».
41 Pero Moisés replicó: «¿Por qué están transgrediendo la orden del Señor? 
     Eso no va a dar buen resultado.
42 No suban, y así no serán derrotados por sus enemigos, ya que el Señor no está en medio de ustedes.
43 Los amalecitas y los cananeos saldrán a hacerles frente, y ustedes caerán bajo la espada, 
     porque se han apartado del Señor y él no estará con ustedes».
44 Pero ellos se obstinaron en subir a la cima de la montaña, a pesar de que ni el Arca de la Alianza del Señor ni Moisés se movieron del campamento.
45 Entonces bajaron los amalecitas y los cananeos que habitaban en aquella región montañosa, 
     derrotaron a los israelitas y los fueron exterminando hasta Jormá.

Números 14,20-38: El castigo de la infidelidad

Números 14,20-38:
El castigo de la infidelidad

20 El Señor respondió: «Lo perdono, como tú me lo has pedido.
21 Sin embargo –tan cierto como que yo vivo, y que la gloria del Señor llena toda la tierra–
22 ninguno de los hombres que vieron mi gloria y los prodigios que realicé en Egipto y en el desierto, 
     ninguno de los que ya me han puesto a prueba diez veces y no me han obedecido,
23 verá la tierra que prometí a sus padres con un juramento; 
     no la verá ninguno de los que me han despreciado.
24 En cuanto a mi servidor Caleb, por estar animado de otro espíritu y haberse mantenido fiel a mí, 
     lo llevaré a la tierra donde ya entró una vez, y sus descendientes la poseerán.
25 Pero como los amalecitas y los cananeos ocupan el valle, 
     den vuelta mañana y partan para el desierto por el camino del Mar Rojo».
26 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
27 «¿Hasta cuándo esta comunidad perversa va a seguir protestando contra mí? 
     Ya escuché las incesantes protestas de los israelitas.
28 Por eso, diles: «Juro por mi vida, palabra del Señor, 
     que los voy a tratar conforme a las palabras que ustedes han pronunciado.
29 Por haber protestado contra mí, sus cadáveres quedarán tendidos en el desierto: 
     los cadáveres de todos los registrados en el censo, de todos los que tienen más de veinte años.
30 Ni uno solo entrará en la tierra donde juré establecerlos, 
     salvo Caleb hijo de Iefuné y Josué hijo de Nun.
31 A sus hijos, en cambio, a los que ustedes decían que iban a ser llevados como botín, 
     sí los haré entrar; ellos conocerán la tierra que ustedes han despreciado.
32 Pero los cadáveres de ustedes quedarán tendidos en este desierto.
33 Mientras tanto, sus hijos andarán vagando por el desierto durante cuarenta años, 
     sufriendo por las prostituciones de ustedes, hasta que el último cadáver quede tendido en el desierto.
34 Ustedes cargarán con su culpa durante cuarenta años, por los cuarenta días que emplearon 
     en explorar la tierra: a razón de un año por cada día. 
     Entonces conocerán lo que significa rebelarse contra mí.
35 Así lo he dispuesto yo, el Señor. De esa manera trataré a toda esta comunidad perversa que se ha 
     confabulado contra mí: hasta el último hombre morirá en este desierto».
36 Los hombres que Moisés envió a explorar el territorio –esos que al volver instigaron a toda la 
     comunidad a protestar contra él, difundiendo falsos rumores
37 y propagando malas noticias acerca de la tierra– cayeron muertos en las presencia del Señor.
38 De los que habían ido a explorar el territorio, solamente sobrevivieron Josué, hijo de Nun, y Caleb, 
     hijo de Iefuné.

Números 13,25-33: El informe de los exploradores

Números 13,25-33:
El informe de los exploradores

25 Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país.
26 Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas en Cades, 
     en el desierto de Parán, y les presentaron su informe, 
     al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país.
27 Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; 
     es realmente un país que mana leche y miel, y estos son sus frutos.
28 Pero, ¡qué poderosa es la gente que ocupa el país! 
     Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los anaquitas.
29 Los amalecitas habitan en la región del Négueb; 
     los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región montañosa; 
     y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán».
30 Caleb trató de animar al pueblo que estaba junto a Moisés, diciéndole: 
     «Subamos en seguida y conquistemos el país, porque ciertamente podremos contra él».
31 Pero los hombres que habían subido con él replicaron: 
     «No podemos atacar a esa gente, porque es más fuerte que nosotros».
32 Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores acerca del país que habían explorado, diciendo: 
     «La tierra que recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. 
     Toda la gente que vimos allí es muy alta.
33 Vimos a los gigantes –los anaquitas son raza de gigantes–. 
     Nosotros nos sentíamos como langostas delante de ellos, y esa es la impresión que debimos darles».