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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 22,1-34: Conflicto entre las tribus

Libro de Josué 
Capítulo 22

Despedida de las tribus de Transjordania

1 Entonces Josué llamó a los de Rubén, a los de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés, 
2 y les dijo: 
   –Ustedes han obedecido las órdenes de Moisés, siervo del Señor, 
   y también me han obedecido a mí en todo lo que yo les he mandado; 
3 no han abandonado a sus hermanos desde hace muchos años; 
   han cumplido las órdenes que les dio el Señor, su Dios. 
4 Ahora bien, el Señor, su Dios, ha dado ya el descanso a sus hermanos, como les había prometido. 
   Así que ustedes márchense a casa, a la tierra de su propiedad, 
   la que les dio Moisés, siervo del Señor, en Transjordania. 
5 Cumplan a la letra los mandatos y leyes que les dio Moisés, siervo del Señor: 
   amar al Señor, su Dios, caminar por sus sendas, cumplir sus mandamientos 
   y mantenerse fieles a él, sirviéndolo con todo el corazón y toda el alma. 
6 Josué los bendijo y los despidió. Ellos marcharon a sus casas. 
7 Moisés había dado tierras en Basán a media tribu de Manasés; 
   a la otra media tribu Josué le dio tierras en medio de sus hermanos, en Cisjordania. 
   También a éstos los bendijo y los despidió diciéndoles: 
8 –Vuelvan a casa llenos de riquezas, con rebaños abundantes, 
   con plata y oro, con bronce y hierro y ropa abundante. 
   Repartan con sus hermanos el botín tomado al enemigo. 

Erección de una altar a orillas del Jordán

9 Los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés dejaron a los israelitas 
   en Siló de Canaán y emprendieron la marcha hacia el país de Galaad, la tierra de su propiedad, 
   que Moisés les había entregado por orden del Señor. 
10 Fueron a la zona del Jordán, en Canaán, y levantaron allí un altar junto al Jordán, 
     un altar grande, bien visible. 
11 Los israelitas se enteraron de que los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés 
     habían levantado un altar frente al país de Canaán, en la zona del Jordán, 
     al margen del territorio israelita, 
12 y reunieron la asamblea en Siló, para ir a luchar contra ellos. 

Reproches dirigidos a las tribus de la Transjordania

13 Los israelitas les enviaron a los de Rubén, a los de Gad y a los de la media tribu de Manasés, 
     que estaban en el país de Galaad, a Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, 
14 con diez notables, uno por cada tribu de Israel, jefes de familia. 
15 Se presentaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, del país de Galaad, 
     y les dijeron: 
16 –Así dice la asamblea del Señor: 
     ¿Qué pecado es ése que han cometido contra el Dios de Israel, apostatando hoy del Señor, 
     haciéndose un altar, rebelándose contra el Señor? 
17 ¡Como si no nos bastara el crimen de Fegor, que no hemos logrado borrar de nosotros hasta hoy, 
     y eso que vino un castigo a la comunidad del Señor! 
18 ¡Ustedes se han apartado hoy del Señor! 
      Y si ustedes se rebelan hoy contra el Señor, 
      mañana él estará encolerizado contra toda la comunidad de Israel. 
19 Si la tierra que les ha tocado está contaminada, vengan a la tierra del Señor, 
     en la que está su santuario, y elijan una propiedad entre nosotros. 
     Pero ¡no se rebelen contra el Señor, no nos hagan cómplices de su rebeldía 
     levantando otro altar además del altar oficial del Señor, nuestro Dios! 
20 Cuando Acán, hijo de Zéraj, pecó con lo consagrado, él pereció por su pecado; 
     pero la ira de Dios alcanzó a toda la comunidad de Israel, y eso que se trataba de uno sólo. 

Justificación de las tribus de la Transjordania

21 Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés 
     respondieron a los jefes de familia de Israel: 
22 –¡El Señor, Dios de los dioses; el Señor, Dios de los dioses, lo sabe bien, y que Israel lo sepa! 
     Si ha habido rebelión o pecado contra el Señor, que nos castigue hoy mismo. 
23 Si hemos hecho un altar para apostatar del Señor, para ofrecer en él holocaustos, 
     presentar ofrendas y hacer sacrificios de comunión, que el Señor nos pida cuentas. 
24 Pero no. Nosotros lo hicimos con esta preocupación: 
     el día de mañana sus hijos dirán a los nuestros: 
     ¿Qué tienen que ver ustedes con el Señor, Dios de Israel? 
25 El Señor puso el Jordán como frontera entre nosotros y ustedes, los de Rubén y los de Gad. 
     ¡Ustedes no tienen nada que ver con el Señor! 
     Y así sus hijos alejarán a los nuestros del culto del Señor. 
26 Entonces nos dijimos: 
     Vamos a hacernos un altar no para ofrecer holocaustos ni sacrificios de comunión, 
27 sino como testimonio entre ustedes y nosotros con nuestros sucesores 
     de que seguiremos dando culto al Señor en su templo 
     con nuestros holocaustos y sacrificios de comunión. 
     Que el día de mañana no digan sus hijos a los nuestros: 
     Ustedes no tienen nada que ver con el Señor. 
28 Nos dijimos: 
     Si el día de mañana nos dicen algo a nosotros y a nuestros sucesores, les diremos: 
     Fíjense en la forma de ese altar del Señor que hicieron nuestros padres: 
     no sirve para holocaustos ni sacrificios de comunión, 
     sino como testimonio entre ustedes y nosotros. 
29 Ni pensar en rebelarnos contra el Señor ni en apostatar hoy del Señor 
     levantando un altar para ofrecer holocaustos, 
     presentar ofrendas y sacrificios de comunión fuera del altar del Señor, nuestro Dios, 
     que está en su santuario. 

Restablecimiento de la concordia

30 Cuando el sacerdote Fineés, los notables de la comunidad y los cabezas de familia israelitas 
     que lo acompañaban oyeron la explicación de los rubenitas, 
     los gaditas y la media tribu de Manasés, les pareció bien. 
31 Y Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los rubenitas, 
     a los gaditas y a la media tribu de Manasés: 
     –Ahora sabemos que el Señor está entre nosotros, 
     porque no han cometido ese pecado contra él. 
     Han librado a los israelitas del castigo del Señor. 
32 Luego el sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, y los notables 
     dejaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés en el país de Galaad, 
     y se volvieron al país de Canaán, a los israelitas, y les informaron de lo ocurrido. 
33 El informe convenció a los israelitas. 
     Bendijeron al Señor, Dios de Israel, y no se habló más de subir contra ellos 
     en plan de guerra para destruir la zona donde se habían instalado los rubenitas y los gaditas. 
34 Éstos últimos llamaron a aquel altar Altar del Testimonio, explicando: 
     –Nos servirá de testimonio de que el Señor es Dios. 

Libro de Josué 21,1-45: Ciudades levíticas

Libro de Josué
Capítulo 21

Ciudades levíticas
Nm 35,1-8; 1 Cro 6,39-66

1 Los jefes de familia de la tribu de Leví se acercaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, 
   y a los jefes de familia de las tribus de Israel, 
2 en Siló, en el país de Canaán, y les dijeron: 
   –El Señor mandó, por medio de Moisés, que se nos dieran ciudades para vivir 
   y campos de pastoreo para nuestros ganados. 
3 Entonces los israelitas, siguiendo la orden del Señor, 
   dieron de sus territorios a los levitas las siguientes ciudades con sus campos de pastoreo. 
4 Se echó a suertes para el clan de Quehat; 
   a los levitas descendientes del sacerdote Aarón 
   les tocaron trece ciudades de las tribus de Judá, Simeón y Benjamín. 
5 A los otros hijos de Quehat, por clanes, 
   les tocaron en el sorteo diez ciudades de las tribus de Efraín, 
   Dan y la mitad de Manasés. 
6 A los hijos de Guersón, por clanes, 
   les tocaron en el sorteo diez ciudades de las tribus de Isacar, 
   Aser y Neftalí y de la mitad de Manasés, en Basán. 
7 A los hijos de Merarí, por clanes, 
   les tocaron doce ciudades de las tribus de Rubén, Gad y Zabulón. 
8 Los israelitas asignaron a los levitas por sorteo aquellas ciudades con sus campos de pastoreo, 
   como había mandado el Señor a Moisés. 

Parte de los queatitas

9 De las tribus de Judá y Simeón les asignaron las poblaciones que se indican a continuación: 
10 a los levitas hijos de Aarón, de los clanes de Quehat –porque a ellos les tocó primero la suerte–, 
11 Villa Arbá –el padre de Enac– o sea, Hebrón, en la sierra de Judá, 
     con sus campos de pastoreo alrededor. 
12 Los campos de cultivo y los poblados próximos se los habían dado en propiedad a Caleb, 
     hijo de Jefoné. 
13 Con derecho de asilo para los homicidas les asignaron Hebrón y sus campos de pastoreo, 
     y además asignaron Libná, 
14 Yatir, Estemó 
15 Jolón, Debir, 
16 Ayin, Yutá y Bet-Semes cada una con su correspondiente campo de pastoreo. 
     Nueve ciudades de las dos tribus dichas. 
17 De la tribu de Benjamín les dieron: Gabaón, Guibeá, 
18 Anatot y Almón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
19 Suma total de las ciudades de los sacerdotes hijos de Aarón, 
     trece ciudades con sus campos de pastoreo. 
20 A los restantes levitas descendientes de Quehat, de los clanes de Quehat, 
     les tocaron en suerte ciudades de la tribu de Efraín; 
21 les asignaron, con derecho de asilo para los homicidas, Siquén y sus campos de pastoreo, 
     en la serranía de Efraín, y también Guézer, 
22 Quibsáin y Bet-Jorón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
23 De la tribu de Dan les dieron: Elteque, Gabatón, 
24 Ayalón, Gat Rimón cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
25 Y de la media tribu de Manases les dieron: 
     Taanac y Gat Rimón cada una con sus campos de pastoreo: dos ciudades. 
26 Suma total de las ciudades con sus campos de pastoreo 
     para los clanes de los restantes hijos de Quehat: diez. 

Parte de los hijos de Guersón

27 Para los levitas hijos de Guersón y sus familias les dieron: 
     de la media tribu de Manasés, con derecho de asilo para los homicidas, 
     Golán de Basán y sus campos de pastoreo 
     y también Astarot y sus campos de pastoreo; dos ciudades. 
28 De la tribu de Isacar les dieron: Quisión, Daberat, 
29 Yarmut y En Ganim, todas con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
30 De la tribu de Aser les dieron: Misal, Abdón, 
31 Jelcá y Rejob todas con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
32 De la tribu de Neftalí les dieron, con derecho de asilo para los homicidas: 
     Cades de Galilea y sus campos de pastoreos, 
     y además Jamat de Dor y Población cada una con sus campos de pastoreo; tres ciudades.  
33 Suma total de las poblaciones de los guersonitas, por clanes, trece ciudades 
     y sus campos de pastoreo. 

Parte de los hijos de Merarí

34 Para los otros clanes levíticos descendientes de Merarí 
     les dieron de la tribu de Zabulón, Yocneán, Cartá, 
35 Dimna y Nahalal cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
36 De la tribu de Rubén, en Transjordania, les dieron con derecho de asilo para los homicidas: 
     Béser y sus campos de pastoreo, y además Yahas, 
37 Quedemot y Mepaat cada una con sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
38 De la tribu de Gad les dieron, con derecho de asilo para los homicidas: 
     Ramot de Galaad con sus campos de pastoreo y además Majnaym, 
39 Jesbón y Yazer y sus campos de pastoreo; cuatro ciudades. 
40 Suma total de poblaciones que tocaron por sorteo a los otros clanes levíticos 
     descendientes de Merarí, por clanes, doce ciudades. 
41 Suma total de ciudades levíticas en medio del territorio propiedad de los israelitas, 
     cuarenta y ocho ciudades con sus campos de pastoreo. 
42 Cada una de esas ciudades incluía los campos de pastoreo que tenían a su alrededor; 
     lo mismo sucedía con todas las ciudades mencionadas. 

Conclusión del reparto

43 Así fue como el Señor les dio a los israelitas todo el territorio que les había prometido 
     bajo juramento a sus antepasados y ellos se establecieron y vivieron allí. 
44 El Señor les dio paz con todos los pueblos vecinos, 
     exactamente como lo había jurado a sus padres; ni un enemigo pudo resistirles; 
     el Señor les entregó a todos sus enemigos. 
45 No dejó de cumplirse una palabra de todas las promesas 
     que había hecho el Señor a la casa de Israel. Todo se cumplió. 

Libro de Josué 19,1-51: Repartición del resto del país

 Libro de Josué
Capítulo 19

La tribu de Simeón
Gn 49,5-7; 1 Cro 4,28-33

1 En segundo lugar salió la suerte de Simeón, por clanes. 
   Su herencia quedaba en medio de la herencia de Judá. 
2 Les tocaron como herencia: Berseba, Semá, Molada, 
3 Jasar Suel, Balá, Esem, 
4 Eltolad, Betul, Jormá, 
5 Sicelag, Bet-Marcabot, Jasar Susá, 
6 Bet-Lebaot, Sarujén. Trece ciudades con sus poblados. 
7 Ayin, Rimón, Eter y Asán. Cuatro ciudades con sus poblados. 
8 Más todos los poblados que hay en torno a esas ciudades hasta Baalat Beer y Ramat del Negueb. 
   Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Simeón. 
9 La herencia de Simeón estaba enclavada en el lote de Judá, 
   porque a Judá le había tocado una parte demasiado grande; 
   por eso los de Simeón tenían su herencia en medio de Judá. 

La tribu de Zabulón
Jc 1,30; Gn 49,13; Dt 33,18-19

10 En tercer lugar salió la suerte de Zabulón, por clanes. 
11 Su límite llegaba hasta Sarid, subía por el oeste a Maralá, llegaba a Dabeset 
     y hasta el torrente que está frente a Yocneán, 
12 de Sarid volvía al este, hasta el término de Quislot Tabor, salía a Daberat y subía a Yapía; 
13 de allí, siguiendo hacia el este, pasaba por Guitá–Jefer hasta Itá Casín, 
     salía a Rimón y torcía hacia Neá; 
14 después daba la vuelta por el norte de Janatón, para terminar en el valle de Yiptajel. 
15 Su territorio incluía además Catat, Nahlal, Simerón, Yidalá y Belén. 
     Doce ciudades con sus poblados.  
16 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Zabulón: las ciudades y sus poblados. 
17 En cuarto lugar salió la suerte de la tribu de Isacar, por clanes. 

La tribu de Isacar
Gn 49,14-15; Dt 33,18-19

18 Su territorio comprendía: Yezrael, Quesulot, Sunán, 
19 Jafaraym, Sión, Anajarat, 
20 Harabit, Quisión, Abes, 
21 Yarmut, En Ganim, En Jadá, Bet-Fasés; 
22 el límite llegaba al Tabor, Sajasín y Bet-Semes y terminaba en el Jordán. 
     Dieciséis ciudades con sus poblados. 
23 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Isacar: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Aser
Jc 1,31-32; Gn 49,20; Dt 33,24-25

24 En quinto lugar salió la suerte de la tribu de Aser, por clanes. 
25 Su territorio comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Acsaf, 
26 Alamélec, Amad y Misal; el límite occidental llegaba al Carmelo y Sijor Libnat; 
27 volviendo al este hacia Bet-Dagón, llegaba a Zabulón y a la parte norte del Valle de Yiptajel, 
     a Bet-Emec y Nehiel, saliendo por el norte a Cabul, 
28 Abdón, Rejob, Jamón, Caná y Sidón capital; 
29 volvía hacia Ramá y la fortaleza de Tiro, volvía luego por Josá y terminaba en el mar. 
     El territorio incluía, además, la región de Aczib, 
30 Uma, Afec y Rejob. Veintidós ciudades con sus poblados. 
31 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Aser: las ciudades y sus poblados.

La tribu de Neftalí
Jc 1,33; Gn 49,21; Dt 33,23

32 En sexto lugar salió la suerte de la tribu de Neftalí, por clanes. 
33 Su límite partía de Jélef, la Encina de Sananín, Adamá Haneqeb y Yabneel, hasta Lacún, 
     y terminaba en el Jordán, 
34 volvía luego por el este, hacia Aznot Tabor; 
     de allí salía hacia Jucoc y lindaba con Zabulón por el sur, con Aser al oeste y con el Jordán al este; 
35 comprendía las ciudades fortificadas de Sidín, Ser, Jamat, Racat, Genesaret, 
36 Adamá, Haramá, Jasor, 
37 Cades, Edrey, En Jasor, 
38 Yirón, Migdalel, Jorén, BetAnat y Bet-Semes. Diecinueve ciudades con sus poblados. 
39 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Neftalí: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Dan
Gn 49,16-17; Dt 33,22

40 En séptimo lugar salió la suerte de la tribu de Dan, por clanes. 
41 El territorio de su herencia comprendía: Sorá, Estaol, Ir Semes, 
42 Salbín, Ayalón, Yitlá, 
43 Elón, Timná, Ecrón, 
44 Elteque, Gabatón, Baalá, 
45 Yehud, Bene Barac, Gat Rimón, 
46 Río Yarqón con el término frente a Jafa. 
47 Pero aquel territorio resultaba demasiado estrecho para los hijos de Dan, 
     y por eso subieron a atacar a Lais; la conquistaron, pasaron a cuchillo a sus habitantes, 
     tomaron posesión y se instalaron en ella, y la llamaron Dan, en recuerdo de su antepasado. 
48 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Dan: las ciudades y sus poblados. 
49 Así terminaron de repartir la tierra y de marcar sus límites. 
     Después los israelitas dieron a Josué, hijo de Nun, una herencia en medio de ellos. 
50 Siguiendo la orden del Señor, le dieron el pueblo que pidió: Timná Séraj, en la sierra de Efraín. 
     Josué lo reconstruyó y se instaló allí. 
51 Ésta fue la herencia que repartieron entre las tribus de Israel 
     el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia, echando a suertes en Siló, 
     en presencia del Señor, a la entrada de la tienda del encuentro. Así terminaron de repartir el país.

Libro de Josué 18,1-28: La tribu de Benjamín

Libro de Josué
Capítulo 18

DESCRIPCIÓN DE LAS OTRAS SIETE TRIBUS
Descripción del territorio

1 La asamblea israelita en pleno se reunió en Siló e instalaron allí la tienda del encuentro. 
   El país les estaba sometido. 
2 Pero quedaban siete tribus israelitas que no habían recibido aún su heredad. 
3 Josué les dijo: 
   –¿Hasta cuándo van a estar con los brazos cruzados, 
   sin ir a tomar posesión de la tierra que les ha dado el Señor, Dios de sus padres? 
4 Elijan tres hombres de cada tribu; 
   yo los mandaré a recorrer el país para que hagan un plano dividido por herencias, 
   y después volverán a mí. 
5 Dividirán el país en siete lotes. 
   Judá seguirá en su territorio, al sur, y la casa de José en el suyo, al norte. 
6 Hagan el plano del país dividiéndolo en siete lotes y tráiganme el proyecto. 
   Después lo echaré a suertes aquí, ante el Señor, nuestro Dios. 
7 A los levitas no les tocará ninguna parte porque lo que les toca a ellos es el sacerdocio del Señor. 
   Por su parte, Gad, Rubén y media tribu de Manasés ya recibieron en Transjordania 
   la herencia que les asignó Moisés, siervo del Señor. 
8 Cuando aquellos hombres emprendían el camino para hacer el mapa del país, 
   Josué les ordenó: 
   –Vayan a recorrer el país y hagan un mapa; 
   cuando vuelvan, yo lo echaré a suertes ante el Señor, aquí en Siló. 
9 Ellos marcharon y atravesaron el país, registrando por escrito las ciudades en siete lotes, 
   y se lo llevaron a Josué al campamento de Siló. 
10 Josué echó las suertes entre los israelitas, ante el Señor 
     y distribuyó la tierra a cada una de las tribus de Israel. 

La tribu de Benjamín
Gn 49,27; Dt 33,12

11 Salió la suerte de Benjamín, por clanes. 
     El territorio que le tocó está entre Judá y José. 
12 Su límite norte partía del Jordán, subía por la vertiente norte de Jericó, 
     luego el monte hacia el oeste y terminaba en el desierto de Bet-Avén. 
13 De allí pasaba a Luz –es decir, Betel– por su vertiente sur, bajando después a Atarot Adar 
     por el monte que hay al sur de Bet-Jorón de Abajo. 
14 Después torcía, dando la vuelta por la parte oeste, hacia el sur, 
     desde el monte que está frente a Bet-Jorón, al sur, y terminaba en Quiriat-Baal 
     –o sea, Quiriat Yearim–, ciudad que pertenecía a Judá. Ése era el límite occidental. 
15 Por el sur, desde el término de Quiriat Yearim, iba hacia la fuente del arroyo de Neftoj. 
16 Después, por la punta del monte que hay frente al valle de Hinnón, al norte del valle de Refaim, 
     bajaba al valle de Hinnón por la vertiente sur de los jebuseos, hasta En-Roguel; 
17 después torcía hacia el norte, llegaba a En Semes y a los cerros que hay frente a Maalé Adumim, 
     bajaba a la Piedra de Bohán, hijo de Rubén, 
18 pasaba por la vertiente norte frente a Bet-Arabá, bajaba hacia la estepa, 
19 pasaba por la vertiente norte de Bet-Joglá, terminando en el cabo del Mar Muerto, el cabo norte, 
     en la desembocadura del Jordán. Ésta era la frontera sur. 
20 Por el este, el Jordán le servía de límite. 
     Ésa fue la herencia de Benjamín, por clanes, siguiendo el trazado de sus límites. 

Ciudades de Benjamín

21 Ciudades de la tribu de Benjamín, por clanes: Jericó, Bet-Joglá, Valle Quesís, 
22 Bet-Arabá, Semaraym, Betel, 
23 Avim, Zaca, Ofrá, 
24 Villar del Amonita, Ofní, Guibeá. Doce ciudades con sus poblados. 
25 Gabaón, Haramá, Beerot, 
26 Mispá, Quefirá, Mosá, 
27 Requen, Yirfel, Tarela, 
28 Sela Haelep, Jebús –o sea, Jerusalén–, Guibeá, Quiriat Yearim. 
     Catorce ciudades con sus poblados. 
     Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Benjamín. 

viernes, 4 de agosto de 2017

1 Reyes 14,1-20: Predicción de la ruina de Jeroboám

1 Reyes 14,1-20

14:1 En aquel tiempo, cayó enfermo Abías, hijo de Jeroboám.
14:2 Entonces este dijo a su esposa: "Disfrázate para que nadie sepa que eres la mujer de Jeroboám, y ve a Silo. Allí habita Ajías, el profeta que predijo que yo reinaría sobre este pueblo.
14:3 Toma contigo diez panes, unas tortas y un tarro de miel, y ve a su casa: él te va a anunciar qué le sucederá a nuestro hijo".
14:4 Así lo hizo la mujer de Jeroboám: partió hacia Silo y entró en la casa de Ajías. Este ya no podía ver, porque había perdido la vista a causa de su vejez.
14:5 Pero el Señor le había dicho: "Mira que la mujer de Jeroboám viene a consultarte acerca de su hijo, porque está enfermo. Tú le dirás esto y esto. Cuando ella entre, se hará pasar por otra".
14:6 Apenas oyó el ruido de los pasos de la mujer, mientras ella entraba por la puerta, Ajías dijo: "Entra, mujer de Jeroboám. ¿Por qué te haces pasar por otra? Yo he sido enviado para hablarte duramente.
14:7 Ve y dile a Jeroboám: Así habla el Señor, el Dios de Israel: Yo te elevé de en medio del pueblo y te constituí jefe de mi pueblo Israel.
14:8 Arranqué la realeza a la casa de David para dártela a ti. Pero tú no has sido como mi servidor David, que observó mis mandamientos y me siguió de todo corazón, haciendo únicamente lo que es recto a mis ojos.
14:9 Tú, en cambio, has obrado peor que todos tus predecesores; has ido a fabricarte otros dioses, ídolos de metal fundido, para provocar mi indignación, y me has arrojado a tus espaldas.
14:10 Por eso, yo voy a atraer la desgracia sobre la casa de Jeroboám: extirparé a la familia de Jeroboám todos los varones, esclavos o libres en Israel, y barreré hasta los últimos restos de su casa, como se barre el estiércol, bien a fondo.
14:11 Al de la familia de Jeroboám que muera en la ciudad, lo comerán los perros, y al que muera en descampado, lo comerán las aves del cielo, porque ha hablado el Señor.
14:12 En cuanto a ti, vete ahora mismo a tu casa: apenas pongas tus pies en la ciudad, el niño morirá.
14:13 Todo Israel se lamentará por él, y le darán sepultura: él es el único en la familia de Jeroboám que entrará en una tumba, porque sólo en él se ha encontrado algo bueno para el Señor, el Dios de Israel, en la casa de Jeroboám.
14:14 El Señor suscitará para Israel un rey que habrá de extirpar la casa de Jeroboám.
14:15 El Señor golpeará a Israel, y este se agitará como el junco en las aguas. Arrancará a Israel de este hermoso suelo que dio a sus padres, y los dispersará al otro lado del Río, porque erigieron sus postes sagrados, provocando así la indignación del Señor.
14:16 Él entregará a Israel por los pecados que cometió Jeroboám y por los que hizo cometer a Israel".
14:17 La mujer de Jeroboám partió y se fue a Tirsá. Y cuando franqueaba el umbral de su casa, murió el niño.
14:18 Lo sepultaron, y todo Israel se lamentó por él, conforme a la palabra que había dicho el Señor, por medio de su servidor, el profeta Ajías.
14:19 El resto de los hechos de Jeroboám, sus batallas y su reinado, todo eso está escrito en el libro de los Anales de los reyes de Israel.
14:20 Jeroboám reinó durante veintidós años, y se fue a descansar con sus padres. Su hijo Nadab reinó en lugar de él.

lunes, 11 de enero de 2016

1 Samuel 1,9-20: Oración de Ana y nacimiento de Samuel

1 Samuel 1,9-20
Martes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

En aquellos días, después de la comida en Siló, mientras el sacerdote Elí estaba sentado en su silla junto a la puerta del templo del Señor, Ana se levantó y, desconsolada, rezó al Señor deshaciéndose en lágrimas e hizo este voto: "Señor de los ejércitos, si te dignas mirar la aflicción de tu esclava, si te acuerdas de mí y no me olvidas, si concedes a tu esclava un hijo varón, se lo ofreceré al Señor para toda la vida y la navaja no pasará por su cabeza". Mientras repetía su oración al Señor, Elí la observaba. Ana hablaba para sus adentros: movía los labios, sin que se oyera su voz. Elí, creyendo que estaba borracha, le dijo: "¿Hasta cuándo vas a seguir borracha? Devuelve el vino que has bebido". Ana respondió: "No es eso, señor; no he bebido vino ni licores; lo que pasa es que estoy afligida y me desahogo con el Señor. No me tengas por una mujer perdida, que hasta ahora he hablado movida por mi gran desazón y pesadumbre".Entonces dijo Elí: "Vete en paz. Que el Señor de Israel te conceda lo que le has pedido". Y ella respondió: "Que tu sierva halle gracia ante ti".La mujer se marchó, comió, y se transformó su semblante. A la mañana siguiente madrugaron, adoraron al señor y se volvieron. Llegados a su casa de Ramá, Elcaná se unió a su mujer, Ana, y el Señor se acordó de ella. Ana concibió, dio a luz un hijo y le puso de nombre Samuel, diciendo: "¡Al Señor se lo pedí!"

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Que se cumpla lo que has pedido  

domingo, 10 de enero de 2016

1 Samuel 1,1-8: Tristeza de Ana porque "el Señor la habia hecho estéril"

1 Samuel 1,1-8
Lunes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

Había un hombre sufita oriundo de Ramá, en la serranía de Efraím, llamado Elcaná, hijo de Yeroján, hijo de Elihú, hijo de Toju, hijo de Suf, efraimita. Tenía dos mujeres: una se llamaba Ana y la otra Fenina; Fenina tenía hijos, y Ana no los tenía. Aquel hombre solía subir todos los años desde su pueblo para adorar y ofrecer sacrificios al Señor de los ejércitos en Siló, donde estaban de sacerdotes del Señor los dos hijos de Elí, Jofní y Finés. Llegado el día de ofrecer el sacrificio, repartía raciones a su mujer Fenina para sus hijos e hijas, mientras que a Ana le daba sólo una ración; y eso que la quería, pero el Señor la había hecho estéril. Su rival la insultaba, ensañándose con ella para mortificarla, porque el Señor la había hecho estéril. Así hacía año tras año; siempre que subían al templo del Señor, solía insultarla así. Una vez Ana lloraba y no comía. Y Elcaná, su marido, le dijo: "Ana, ¿por qué lloras y no comes?, ¿por qué te afliges? ¿No te valgo yo más que diez hijos?"

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