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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 23,1-16: Despedida de Josué

Libro de Josué
Capítulo 23 

ÚLTIMO DISCURSO DE JOSUÉ
Despedida de Josué

1 Habían pasado muchos años desde que el Señor puso fin a las hostilidades de Israel 
   con sus enemigos fronterizos. Josué era ya de edad avanzada, 
2 y convocó a todo Israel, a los ancianos, a los jefes de familias, a los jueces y escribas y les dijo: 
   –Yo ya soy viejo, de edad avanzada. 
3 Ustedes han visto cómo ha tratado el Señor, su Dios, a todos esos pueblos ante ustedes; 
   el Señor, su Dios, es quien peleó por ustedes. 
4 Ahora miren bien: yo les he sorteado como herencia para cada tribu tanto a los pueblos 
   que todavía quedan por conquistar como a los que yo aniquilé, 
   desde el Jordán hasta el Mediterráneo, en occidente. 
5 El Señor, su Dios, se los quitará de delante y los despojará de sus dominios 
   para que ustedes puedan tomar posesión de sus tierras, tal como se los prometió el Señor, su Dios.

Cómo proceder en medio de las poblaciones extranjeras

6 Por eso, esfuércense en cumplir todo lo escrito en el libro de la Ley de Moisés, 
   sin desviarse ni a derecha ni a izquierda, 
7 y sin mezclarse con esos pueblos que todavía quedan entre ustedes. 
   No invoquen a sus dioses, ni juren por ellos, ni les den culto, ni se postren ante ellos; 
8 al contrario, manténganse fieles a su Dios como lo han hecho hasta hoy. 
9 El Señor ha arrojado de delante de ustedes a pueblos grandes y fuertes, 
   sin que nadie se les haya resistido hasta hoy. 
10 Uno solo de ustedes puede perseguir a mil, porque el Señor, su Dios, lucha por ustedes, 
     como les ha prometido.  
11 Pongan toda el alma en amar al Señor, su Dios; 
12 pero si se vuelven atrás y se unen a esos pueblos que quedan entre ustedes 
     y se emparientan con ellos, si ustedes se mezclan con ellos y ellos con ustedes, 
13 estén seguros de que el Señor, su Dios, no se los volverá a quitar de delante 
     y ellos serán para ustedes un lazo y una trampa, 
     látigo sobre sus costados y espinas en los ojos, 
     hasta que ustedes desaparezcan de esa tierra magnífica que les ha dado el Señor, su Dios. 
14 Yo emprendo hoy el viaje que a todos les toca recorrer. 
    Reconozcan de todo corazón y con toda el alma 
    que no ha dejado de cumplirse una sola de todas las promesas que les hizo el Señor, su Dios. 
    Todas se han cumplido, ni una sola ha dejado de cumplirse. 
15 Porque del mismo modo que han venido sobre ustedes todas las bendiciones 
     que les anunció el Señor, su Dios, lo mismo enviará el Señor contra ustedes 
     todas las maldiciones, hasta exterminarlos de esta tierra magnífica que les ha dado el Señor, 
     su Dios. 
16 Si quebrantan la alianza que el Señor, su Dios, les dio, 
     y van a servir a otros dioses rindiéndoles adoración, 
     el Señor se encolerizará contra ustedes 
     y serán expulsados inmediatamente de la tierra magnífica que les ha dado.

lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 8,1-35: Conquista de Ay

Libro de Josué 
LA CONQUISTA DE AY
Eclo 46,2

Capítulo 8
Orden dada a Josué

1 El Señor dijo a Josué: –No temas ni te acobardes. 
    Vete con tu ejército a atacar Ay, que yo te pongo en las manos a su rey, 
    su gente, la ciudad y sus campos. 
2 Trata a la ciudad y a su rey como trataste a Jericó y a su rey. 
   Sólo se llevarán el botín y el ganado. Pon emboscadas al otro lado del pueblo. 
3 Josué y su ejército prepararon el ataque de Ay. 
   Josué escogió treinta mil soldados y los envió durante la noche 
4 con estas instrucciones: –Presten atención, ustedes estarán emboscados detrás del pueblo, 
   pero sin alejarse mucho, manténganse alerta; 
5 yo y los míos nos acercaremos. Cuando el enemigo salga contra nosotros, 
   como la primera vez, huiremos ante ellos; 
6 ellos saldrán detrás, pensando que huimos como la primera vez, 
   y así lograremos alejarlos del pueblo. 
7 Entonces salgan de la emboscada y apodérense de la ciudad –el Señor se las entregará– 
8 y en cuanto la ocupen, la incendiarán. Hagan lo que ha dicho el Señor. Éstas son mis órdenes. 
9 Los despachó, y fueron a ubicarse en el lugar de la emboscada entre Betel y Ay, al oeste de Ay. 
   Josué pasó aquella noche entre la tropa. 
10 Se levantó temprano, pasó revista a la tropa y marchó contra Ay. 
     El iba a la cabeza, con los ancianos de Israel. 
11 Todos los soldados que los acompañaban fueron acercándose a Ay, hasta llegar frente a ella, 
     y acamparon al norte, dejando el valle entre ellos y el pueblo. 
12 Josué había tomado unos cinco mil hombres y los había emboscado entre Betel y Ay, 
     al oeste de la villa. 
13 El grueso del ejército acampó al norte, la retaguardia al oeste de la villa. 
     Josué fue aquella noche hasta la mitad del valle. 

Batalla de Ay

14 Cuando el rey de Ay lo descubrió, despertó a toda prisa a la gente 
     y salió con su ejército a presentar batalla a Israel, en la bajada frente al desierto, 
     sin saber que le habían tendido una emboscada detrás de la ciudad. 
15 Josué y los israelitas cedieron ante ellos y emprendieron la fuga camino del desierto. 
16 Los de Ay salieron gritando tras ellos y persiguieron a Josué, alejándose de la ciudad; 
17 no quedó uno en Ay que no saliera en persecución de los israelitas 
     y por perseguirlos dejaron la ciudad desguarnecida. 
18 El Señor dijo a Josué: –Extiende en dirección de Ay la lanza que llevas en la mano, 
     porque la entrego en tu poder. 
19 Josué extendió en dirección de Ay la lanza que llevaba en la mano, 
     y los de la emboscada salieron corriendo de sus posiciones, entraron en la ciudad, 
     la ocuparon y la incendiaron en seguida. 

Desastre de la gente de Ay

20 Los de Ay se volvieron a mirar y vieron que subía de la ciudad una humareda hasta el cielo 
     y que no tenían escapatoria por ninguna parte, porque los que habían huido hacia el desierto 
     se volvieron contra sus perseguidores. 
21 Ya que Josué y los israelitas, viendo que los de la emboscada habían incendiado la ciudad, 
     por la humareda que subía, se dieron la vuelta y atacaron a los de Ay 
22 y por su parte los de la emboscada salieron de Ay a su encuentro, 
     y así se vieron encerrados entre dos ejércitos israelitas. 
     Israel los derrotó hasta no dejarles un superviviente ni un fugitivo. 
23 Al rey de Ay lo apresaron vivo y se lo llevaron a Josué. 
24 Cuando los israelitas acabaron de matar a todos los de Ay que habían salido a campo abierto 
     en su persecución, haciéndolos caer a todos a filo de cuchillo, hasta el último, 
     se volvieron contra Ay y pasaron a cuchillo a sus habitantes. 
25 Las bajas de aquel día fueron doce mil entre hombres y mujeres, toda gente de Ay. 

El anatema y la ruina

26 Josué tuvo extendido el brazo con la lanza hasta que exterminaron a todos los de Ay. 
27 Los israelitas se llevaron sólo el ganado y el botín, como había ordenado el Señor a Josué. 
28 Josué incendió la ciudad, reduciéndola a un montón de escombros, que dura hasta hoy. 
29 Al rey de Ay lo ahorcó de un árbol y lo dejó allí hasta la tarde; 
     al ponerse el sol mandó bajar del árbol el cadáver, 
     lo tiraron junto a la puerta de la ciudad y lo cubrieron con un montón enorme de piedras, 
     que se conserva hasta hoy. 

SACRIFICIO Y LECTURA DE LA LEY SOBRE EL MONTE EBAL
El altar de piedras sin labrar

30 Entonces levantó Josué un altar al Señor, Dios de Israel, en el monte Ebal, 
31 como había mandado Moisés, siervo del Señor, a los israelitas 
     –está escrito en el libro de la ley de Moisés–: un altar de piedras enteras, no labradas a hierro, 
     y ofrecieron sobre él holocaustos y sacrificios de comunión. 

Lectura de la Ley

32 Allí escribió Josué sobre las piedras una copia de la ley 
     que Moisés había escrito en presencia de los israelitas. 
33 Todo Israel, los ancianos, los escribas y los jueces estaban a ambos lados del arca, 
     frente a los sacerdotes levitas portadores del arca de la alianza del Señor. 
     Tanto el extranjero como el nativo: la mitad hacia el monte Garizín, 
     la otra mitad hacia el monte Ebal, 
     como había mandado Moisés, siervo del Señor, 
     cuando bendijo por primera vez al pueblo israelita. 
34 Josué leyó todo el texto de la ley, bendiciones y maldiciones, 
     tal como está escrito en el libro de la Ley. 
35 De cuanto prescribió Moisés no quedó ni una palabra 
     que Josué no leyera ante la asamblea de Israel, 
     incluidos niños, mujeres y los extranjeros que iban con ellos. 

jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 21,17-26: Llegada a Jerusalén

21,17-26: Llegada a Jerusalén

17 Al llegar a Jerusalén, los hermanos nos recibieron contentos. 
18 Al día siguiente fuimos con Pablo a visitar a Santiago; se presentaron los ancianos en pleno. 
19 Después de saludarlos, les expuso detalladamente todo lo que Dios había realizado 
     por su medio entre los paganos. 
20 Al oírlo, dieron gloria a Dios y dijeron a Pablo: —Ya ves, hermano, cuántas decenas de miles 
     de judíos se han convertido a la fe, y todos son observantes de la ley. 
21 Corre el rumor de que a los judíos que viven entre paganos les enseñas a abandonar la ley de Moisés 
     y les dices que no circunciden a sus hijos ni sigan nuestras costumbres. 
22 ¿Qué hacer? Seguro que se enterarán de que has llegado; 
23 sigue nuestro consejo: hay entre nosotros cuatro hombres que han hecho un voto. 
24 Acude a purificarte con ellos y paga los gastos para que se afeiten la cabeza; así sabrán todos 
     que los rumores que corren acerca de ti no tienen fundamento y que eres un judío observante de la ley. 
25 A los paganos convertidos a la fe les hemos comunicado nuestros decretos: que se abstengan 
     de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de las relaciones 
     sexuales prohibidas. 
26 Al día siguiente Pablo tomó consigo a aquellos hombres, se purificó con ellos y fue al templo para 
     avisar de la fecha en que terminaría la purificación y se llevaría la ofrenda por cada uno de ellos.

lunes, 6 de junio de 2022

Hechos 15,1-6: Controversia de Antioquía y Jerusalén

 Hechos 15,1-6: Controversia de Antioquía y Jerusalén

1 Algunos venidos de Judea enseñaban a los hermanos que, si no se circuncidaban 
   según el rito de Moisés, no podían salvarse. 
2 Pablo y Bernabé tuvieron una fuerte discusión con ellos; de modo que se decidió 
   que Pablo y Bernabé con algunos más acudieran a Jerusalén, para tratar este asunto con los apóstoles 
   y los ancianos. 
3 Los enviados por la comunidad atravesaron Fenicia y Samaría, contando a los hermanos la conversión 
   de los paganos y llenándolos de alegría. 
4 Llegados a Jerusalén fueron recibidos por la comunidad, los apóstoles y los ancianos, 
   y les contaron lo que Dios había hecho por su medio. 
5 Pero algunos de la secta farisea que habían abrazado la fe se levantaron y dijeron 
   que era necesario circuncidar a los paganos convertidos y obligarlos a observar la ley de Moisés.
6 Los apóstoles y los ancianos se reunieron para examinar el asunto.