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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 19,1-51: Repartición del resto del país

 Libro de Josué
Capítulo 19

La tribu de Simeón
Gn 49,5-7; 1 Cro 4,28-33

1 En segundo lugar salió la suerte de Simeón, por clanes. 
   Su herencia quedaba en medio de la herencia de Judá. 
2 Les tocaron como herencia: Berseba, Semá, Molada, 
3 Jasar Suel, Balá, Esem, 
4 Eltolad, Betul, Jormá, 
5 Sicelag, Bet-Marcabot, Jasar Susá, 
6 Bet-Lebaot, Sarujén. Trece ciudades con sus poblados. 
7 Ayin, Rimón, Eter y Asán. Cuatro ciudades con sus poblados. 
8 Más todos los poblados que hay en torno a esas ciudades hasta Baalat Beer y Ramat del Negueb. 
   Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Simeón. 
9 La herencia de Simeón estaba enclavada en el lote de Judá, 
   porque a Judá le había tocado una parte demasiado grande; 
   por eso los de Simeón tenían su herencia en medio de Judá. 

La tribu de Zabulón
Jc 1,30; Gn 49,13; Dt 33,18-19

10 En tercer lugar salió la suerte de Zabulón, por clanes. 
11 Su límite llegaba hasta Sarid, subía por el oeste a Maralá, llegaba a Dabeset 
     y hasta el torrente que está frente a Yocneán, 
12 de Sarid volvía al este, hasta el término de Quislot Tabor, salía a Daberat y subía a Yapía; 
13 de allí, siguiendo hacia el este, pasaba por Guitá–Jefer hasta Itá Casín, 
     salía a Rimón y torcía hacia Neá; 
14 después daba la vuelta por el norte de Janatón, para terminar en el valle de Yiptajel. 
15 Su territorio incluía además Catat, Nahlal, Simerón, Yidalá y Belén. 
     Doce ciudades con sus poblados.  
16 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Zabulón: las ciudades y sus poblados. 
17 En cuarto lugar salió la suerte de la tribu de Isacar, por clanes. 

La tribu de Isacar
Gn 49,14-15; Dt 33,18-19

18 Su territorio comprendía: Yezrael, Quesulot, Sunán, 
19 Jafaraym, Sión, Anajarat, 
20 Harabit, Quisión, Abes, 
21 Yarmut, En Ganim, En Jadá, Bet-Fasés; 
22 el límite llegaba al Tabor, Sajasín y Bet-Semes y terminaba en el Jordán. 
     Dieciséis ciudades con sus poblados. 
23 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Isacar: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Aser
Jc 1,31-32; Gn 49,20; Dt 33,24-25

24 En quinto lugar salió la suerte de la tribu de Aser, por clanes. 
25 Su territorio comprendía: Jelcat, Jalí, Beten, Acsaf, 
26 Alamélec, Amad y Misal; el límite occidental llegaba al Carmelo y Sijor Libnat; 
27 volviendo al este hacia Bet-Dagón, llegaba a Zabulón y a la parte norte del Valle de Yiptajel, 
     a Bet-Emec y Nehiel, saliendo por el norte a Cabul, 
28 Abdón, Rejob, Jamón, Caná y Sidón capital; 
29 volvía hacia Ramá y la fortaleza de Tiro, volvía luego por Josá y terminaba en el mar. 
     El territorio incluía, además, la región de Aczib, 
30 Uma, Afec y Rejob. Veintidós ciudades con sus poblados. 
31 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Aser: las ciudades y sus poblados.

La tribu de Neftalí
Jc 1,33; Gn 49,21; Dt 33,23

32 En sexto lugar salió la suerte de la tribu de Neftalí, por clanes. 
33 Su límite partía de Jélef, la Encina de Sananín, Adamá Haneqeb y Yabneel, hasta Lacún, 
     y terminaba en el Jordán, 
34 volvía luego por el este, hacia Aznot Tabor; 
     de allí salía hacia Jucoc y lindaba con Zabulón por el sur, con Aser al oeste y con el Jordán al este; 
35 comprendía las ciudades fortificadas de Sidín, Ser, Jamat, Racat, Genesaret, 
36 Adamá, Haramá, Jasor, 
37 Cades, Edrey, En Jasor, 
38 Yirón, Migdalel, Jorén, BetAnat y Bet-Semes. Diecinueve ciudades con sus poblados. 
39 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Neftalí: las ciudades y sus poblados. 

La tribu de Dan
Gn 49,16-17; Dt 33,22

40 En séptimo lugar salió la suerte de la tribu de Dan, por clanes. 
41 El territorio de su herencia comprendía: Sorá, Estaol, Ir Semes, 
42 Salbín, Ayalón, Yitlá, 
43 Elón, Timná, Ecrón, 
44 Elteque, Gabatón, Baalá, 
45 Yehud, Bene Barac, Gat Rimón, 
46 Río Yarqón con el término frente a Jafa. 
47 Pero aquel territorio resultaba demasiado estrecho para los hijos de Dan, 
     y por eso subieron a atacar a Lais; la conquistaron, pasaron a cuchillo a sus habitantes, 
     tomaron posesión y se instalaron en ella, y la llamaron Dan, en recuerdo de su antepasado. 
48 Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Dan: las ciudades y sus poblados. 
49 Así terminaron de repartir la tierra y de marcar sus límites. 
     Después los israelitas dieron a Josué, hijo de Nun, una herencia en medio de ellos. 
50 Siguiendo la orden del Señor, le dieron el pueblo que pidió: Timná Séraj, en la sierra de Efraín. 
     Josué lo reconstruyó y se instaló allí. 
51 Ésta fue la herencia que repartieron entre las tribus de Israel 
     el sacerdote Eleazar, Josué, hijo de Nun, y los cabezas de familia, echando a suertes en Siló, 
     en presencia del Señor, a la entrada de la tienda del encuentro. Así terminaron de repartir el país.

sábado, 12 de agosto de 2017

Mateo 14,22-36: "¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?"

Mateo 14,22-36 (Cf. Marcos 6,45-52; Juan 6,16-21)
Martes de la 18 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Domingo de la 19 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

Después que la gente se hubo saciado, Jesús apremió a sus discípulos a que subieran a la barca y se le adelantaran a la otra orilla, mientras él despedía a la gente. Y, después de despedir a la gente, subió al monte a solas para orar. Llegada la noche, estaba allí solo. Mientras tanto, la barca iba ya muy lejos de tierra, sacudida por las olas, porque el viento era contrario. De madrugada se les acercó Jesús, andando sobre el agua. Los discípulos, viéndole andar sobre el agua, se asustaron y gritaron de miedo, pensando que era un fantasma. Jesús les dijo en seguida: «¡Ánimo, soy yo, no tengáis miedo!» Pedro le contestó: «Señor, si eres tú, mándame ir hacia ti andando sobre el agua.» Él le dijo: «Ven.» Pedro bajó de la barca y echó a andar sobre el agua, acercándose a Jesús; pero, al sentir la fuerza del viento, le entró miedo, empezó a hundirse y gritó: «Señor, sálvame.» En seguida Jesús extendió la mano, lo agarró y le dijo: «¡Qué poca fe! ¿Por qué has dudado?» En cuanto subieron a la barca, amainó el viento. Los de la barca se postraron ante él, diciendo: «Realmente eres Hijo de Dios.» Terminada la travesía, llegaron a tierra en Genesaret. Y los hombres de aquel lugar, apenas lo reconocieron, pregonaron la noticia por toda aquella comarca y trajeron donde él a todos los enfermos. Le pedían tocar siquiera la orla de su manto, y cuantos la tocaron quedaron curados.

SOBRE EL MISMO TEMA:
En medio de la crisis 
Verdaderamente eres Hijo de Dios  
Yo soy; ¿Si eres Tú...?   

lunes, 6 de febrero de 2017

Marcos 6,53-56: Curaciones en la región de Genesaret

Marcos 6,53-56
Lunes de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Testimonio del Reino

Imágenes del Evangelio:  
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lunes, 8 de febrero de 2016

Marcos 6,53-56: Testimonio del Reino

Marcos 6,53-56

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos, terminada la travesía, tocaron tierra en Genesaret, y atracaron. Apenas desembarcados, algunos lo reconocieron, y se pusieron a recorrer toda la comarca; cuando se enteraba la gente dónde estaba Jesús, le llevaban los enfermos en camillas. En la aldea o pueblo o caserío donde llegaba, colocaban a los enfermos en la plaza y le rogaban que les dejase tocar al menos el borde de su manto; y los que lo tocaban se ponían sanos.

— Comentario por Orden Carmelita

El texto del Evangelio de hoy es la parte final del conjunto más amplio de Marcos 6,45-56 que comprende tres asuntos diferentes:

a) Jesús sube solo a la montaña para rezar (Mc 6,45-46)
b) Va al encuentro de los discípulos que luchan contra las olas del mar (Mc 6,47-52)
c) La gente busca a Jesús para que sane sus enfermedades (Mc 6,53-56)

Marcos 6,53-56: La gente le busca

La gente busca a Jesús. Viene de todos los lados, cargando a los enfermos. Llama la atención el entusiasmo de la gente que reconoce a Jesús. Lo que impulsa a esta búsqueda no es sólo el deseo de encontrarse con él sino también el deseo de que sane sus enfermedades.

“Recorrieron toda aquella región y comenzaron a traer a los enfermos en camillas adonde oían que él estaba. Y dondequiera que entraba, en pueblos, ciudades o aldeas, colocaban a los enfermos en las plazas y le pedían que tocaran siquiera la orla de su manto; y cuantos la tocaron quedaban salvados”. El evangelio de Mateos comenta este hecho citando la figura del Siervo de Yahvé, del cual Isaías dice: “Cargó sobre sí todas nuestras enfermedades” (Is 53,4 y Mt 8,16-17).

• Enseñar y curar, curar y enseñar:

Jesús recorre los poblados de Galilea para hablar a la gente sobre el Reino de Dios que está por llegar (Mc 1,14-15). Allí donde encuentra gente para escucharle, habla y transmite la Buena Nueva de Dios, acoge y sana a los enfermos. Cualquier lugar sirve para hablar a la gente:

  • Sinagogas durante el sábado (Mc 1,21; 3,1; 6,2); 
  • En casas de amigos (Mc 2,1.15; 7,17; 9,28; 10,10)
  • Por el camino con los discípulos (Mc 2,23) 
  • En la playa, sentado en un barco (Mc 4,1)
  • En el desierto (Mc 1,45; 6,32-34)
  • En la montaña (Mt 5,1)
  • En las plazas de las aldeas y ciudades (Mc 6,55-56)
  • En el Templo de Jerusalén (Mc 14,49)

Curar y enseñar, enseñar y curar era lo que Jesús más hacía (Mc 2,13; 4,1-2; 6,34). Era lo que siempre hacía (Mc 10,1). La gente quedaba admirada (Mc 12,37; 1,22.27; 11,18) y le buscaba.

En la raíz de este gran entusiasmo estaba, por un lado, la persona de Jesús, que llamaba y atraía, y, por el otro, el abandono de la gente que era como oveja sin pastor (cf. Mc 6,34).

En Jesús, ¡todo es revelación de aquello que lo anima por dentro! El no solamente habla sobre Dios, sino que, más bien, comunica algo que el mismo vive. No sólo anuncia la Buena Nueva del Reino. Él es un testimonio vivo del Reino.

En Jesús aparece aquello que acontece cuando un ser humano deja que Dios reine en su vida. Lo que vale no son sólo sus palabras, sino sobre todo el testimonio, el gesto concreto. ¡Esta es la Buena Nueva del Reino que atrae!