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sábado, 15 de octubre de 2022

Orar con una sonrisa diaria, Agustin Filgueiras



Jesús proclamaba la buena noticia contando historias y parabolas; pero, ¿cómo rezaba Jesus? A los cristianos no nos es desconocido el modo como oran nuestros hermanos judíos. Conocemos muchas de sus oraciones porque están en la Biblia. El Libro de los Salmos, por ejemplo, es un libro de oraciones.

Pero las personas tambien rezamos con palabras, imagenes e historias que están presentes en nuestro corazon. La fe nos ayuda a reconocernos no solamente con ojos humanos sino también del modo como Dios nos ha creado y, de ahi, suele surgir una oración que, aunque puede ser improvisada, es expresiónde nuestro camino, experiencias, alegrias y tristezas.

Por eso, las parabolas y las historias son tan importantes en nuestro crecimiento humano y espiritual: crecemos y maduramos con nuevas experiencias que contrastan con experiencias pasadas. 

La vida se renueva cada dia, de una manera que a veces nuestros ojos no ven, y la sabiduria que se desprende de este caminar no puede ser condensada en formulas, conceptos, leyes y normas, porque las personas necesitamos mucho más que informacion para vivir.

El P. Agustín Filgueiras Pita, sacerdote de la diocesis de la Coruña (España), nos invita a "Orar con una Sonrisa Diaria", es decir, con historias, parábolas, chistes..., en los que las palabras son una introduccion a una experiencia, a una alegria, a una contradiccion, a una anecdota, a un desafio, a un enfado, a una niñez y juventud, que creíamos olvidados y, sin embargo, tienen el poder de cambiarnos de humor y estado de ánimo. Justamente eso es lo que hace la verdadera oración: transformarnos, cambiarnos, mejorarnos... 

lunes, 21 de febrero de 2022

San Pedro Damián y su Liber Gomorrhianus

 

Liber Gomorrhianus, donde san Pedro Damián
denuncia ciertas costumbres del clero de su tiempo


El papa León IX (1048-1054) inició con mano enérgica la nueva campaña contra la simonía y relajación eclesiástica, para lo cual nombró cardenal-diácono a Hildebrando, quien fue en adelante el alma del movimiento reformador. 

Por su parte, Pedro Damián publicó entonces su obra Libro Gomorriano, en alusión a la ciudad de Gomorra y en contra de las costumbres impuras de su tiempo, que dedicó al papa León IX. Su realismo vivo va encaminado a convencer a los Papas y a todos los dirigentes a poner remedio a tanto mal en las costumbres de los eclesiásticos.

Dice san Pedro Damián: “Si nosotros, por negligencia, dejamos caer en desuso las reglas, las generaciones futuras no podrán volver a la primitiva observancia. Guardémonos de incurrir en semejante culpa y transmitamos fielmente a nuestros sucesores el legado de nuestros predecesores”.

Viaja a Roma con frecuencia, donde ayuda y aconseja a los papas y a su amigo Hildebrando, el futuro Gregorio VII. Esteban IX (1057-1058) le nombra entonces cardenal y obispo de Ostia. Comprometido con la reforma de la Iglesia, no puede permitirse el lujo de residir habitualmente en su eremitorio, donde tiene su corazón, pero se refugia en él en cuanto puede. Ha tenido que dejar el gobierno de Fonte Avellana, pero, esté donde esté, sigue vigilando atentamente como cumplen los ermitaños las normas que les ha dado.

Pedro Damián denunció la infiltración en el clero de su tiempo de conductas homosexuales:

“Ha arraigado entre nosotros cierto vicio sumamente asqueroso y repugnante”, escribía a mediados del siglo XI en su Liber Gomorrhianus. “Si no se lo extirpa cuanto antes con mano dura, está claro que la espada de la cólera divina asestará sus golpes, de un momento a otro, para la perdición de muchos (…). El pecado contra natura repta como un cangrejo hasta alcanzar a los sacerdotes. Y, en ocasiones, como una bestia cruel introducida en el rebaño de Cristo, se desenvuelve con tanta astucia, que más les valdría, a muchísimos, ser apresados por los guardias que, amparados en su estado religioso, ser arrojados con tanta facilidad al férreo yugo de la tiranía del diablo, especialmente cuando media escándalo de tantas personas (…). Y, a no ser que la Santa Sede intervenga cuanto antes con contundencia, cuando queramos poner freno a esta lujuria desenfrenada, ya no habrá quien la detenga”.

El propio santo proponía medidas concretas para atajar el problema: un clérigo o un monje que moleste a los adolescentes o a los jóvenes, o que haya sido sorprendido besándolos o en algún otro comportamiento vergonzoso, sea flagelado públicamente y pierda la tonsura. Después de dejarlo calvo, sea cubierto de escupitajos e inmovilizado con cadenas de fierro, sea dejado en la angustia de la cárcel durante seis meses. Durante el tiempo de vísperas, tres veces por semana coma pan de cebada. Luego, por otros seis meses, bajo la custodia de un padre espiritual, viva segregado en un lugar pequeño, se le ocupe en labores manuales y oraciones. Sométaselo a ayunos y camine siempre vigilado por dos hermanos espirituales, sin permitirse hablar de cosas perversas. No se le permita frecuentar a personas más jóvenes que él. Este sodomita valore profundamente si ha administrado bien sus oficios eclesiásticos, ya que la autoridad sagrada juzga estos ultrajes tan ignominiosos y vergonzosos. Tampoco se deje tentar para que no tenga sexo anal con nadie, ni tampoco entre los muslos, ya que […] será sometido –y justamente– a todas las angustias provocadas por tal comportamiento vergonzoso”.

Fuentes: Aciprensa
      Carlos Esteban

martes, 28 de agosto de 2018

Las Confesiones y el gran pecado de san Agustín

Las Confesiones, uno de los libros más influyentes de la historia universal. Nadie hasta entonces se había sentido obligado a dar cuenta de su vida para presentarla ante la comunidad creyente. Agustín se sintió obligado a hacerlo, pues su vida anterior y su conversión eran hechos públicos, conocidos por gran cantidad de personas en la iglesia y en la sociedad civil; y así lo hizo tras haber sido consagrado obispo (el año 395), para presentar ante todos su vida anterior en forma de oración ante Dios, de reconocimiento personal de su pasado y de presentación de su vida ante aquellos que quisieran conocerle.

Se trata ciertamente de un libro de oración donde confiesa la grandeza de Dios. También es una obra de examen personal en la que se atreve a reconciliarse consigo mismo. Evidentemente, es un hombre sincero y así, con toda sinceridad, presenta en público el desarrollo de su vida hasta la conversión.

Escribió esta obra en tres años (del 397 al 400), pasados casi catorce desde su conversión y lo hizo como obispo para exponer su vida ante aquellos que quisieran conocerla. Suele decirse que Agustín confiesa en esta obra sus grandísimos pecados, pero desde una perspectiva actual los pecados no son tales o, por lo menos, no son tan terribles, de manera que podemos llamarles errores de juventud, pasiones de crecimiento, libertades sexuales… Sin embargo, nos parece muy importante el tema de su relación afectiva con una mujer de condición social inferior con la que se había casado y con la que tiene y educa un hijo al que interpreta como “dado por Dios” (le llama Adeodato). Según el derecho romano, se trataba de un verdadero matrimonio, aunque temporal, hasta el momento en que Agustín encontrara una mujer superior con la que pudiera casarse en matrimonio entre iguales.

Los doce largos años de convivencia de Agustín con esa mujer resultan fundamentales para interpretar su vida y su conversión, su experiencia filosófica y su forma de entender el cristianismo. Lógicamente, hoy no podemos proyectar sobre Agustín nuestra visión de las relaciones afectivas y personales, pero, en línea de Evangelio, podríamos esperar que tras convertirse al cristianismo hubiera formalizado su relación con aquella mujer, sin abandonarla, para buscar otra de condición más alta (como quería su madre, Mónica) o para quedar célibe, entre un grupo de amigos célibes (como él decidirá de hecho).

Desde nuestra perspectiva, el verdadero “pecado” de Agustín no fueron sus posibles devaneos de adolescencia, ni sus iniciaciones sexuales más o menos furtivas, ni mucho menos su matrimonio de más de doce años con la madre de su hijo, sino el hecho de abandonarla después, pues él la había querido y ella le entregó su vida, marchándose cuando él se lo exigió, sin pedirle nada a cambio (ni siquiera a su hijo), como el mismo Agustín confiesa:

«Mientras tanto, mis pecados se multiplicaban. Cuando se retiró de mi lado aquella mujer con la cual acostumbraba dormir y a la cual estaba yo profundamente apegado, mi corazón quedó hecho trizas y chorreando sangre. Ella había regresado a África no sin antes hacerte el voto de no conocer a ningún otro hombre y dejándome un hijo natural que de mí había concebido. Y yo, infeliz, no siendo capaz de imitar a esta mujer e impaciente de la dilación, pues tenía que esperar dos años para poderme casar con la esposa prometida y, no siendo amante del matrimonio mismo, sino sólo esclavo de la sensualidad, me procuré otra mujer. No como esposa ciertamente, sino para fomentar y prolongar la enfermedad de mi alma, sirviéndome de sostén en mi mala costumbre mientras llegaba el deseado matrimonio. Pero con esta mujer no se curaba la herida causada por la separación de la primera; sino que pasada la fiebre del primero y acerbo sufrimiento, la herida se enconaba, más me dolía. Y este dolor era un dolor seco y desesperado» (Confesiones 6, 15).

Éste es, a nuestro juicio, el “pecado” más grave, del que Agustín ni siquiera se confiesa. Ésta fue la voluntad de su madre Mónica, que quiso que él abandonara a su mujer anterior, para casarse con una de posición más elevada… Éste fue el error de Agustín que no supo comprender el daño que hacía a su mujer. Fue un yerro de omisión evangélica y humana, el único pecado grave de Agustín que por vivir un amor presuntamente más alto expulsó a la mujer con la que había convivido doce años…

Ciertamente, era un hombre de lucidez extraordinaria, uno de los más lucidos y sinceros de la historia del cristianismo occidental. Pero estuvo ciego ante algo que, a nuestro juicio, resulta muy importante: no descubrió el valor personal de la mujer con la que se había casado aunque fuera en un matrimonio entre desiguales. Jurídicamente, según el derecho romano, él tenía el derecho de expulsar a su mujer pero el cristianismo debería haberle capacitado para actuar de otra manera (y precisamente por su visión del cristianismo la expulsó).

Tras su conversión, Agustín pensó que la mejor manera de responder a la llamada de Dios era vivir en celibato, dedicado al cultivo de los “valores superiores”, alejado de los “peligros de la carne”, y así lo hizo, marcando con su opción y con su teología de alejamiento sexual gran parte de la historia posterior del cristianismo en occidente.

Había otra respuesta que Agustín no quiso o no pudo ver (quizá influido por el maniqueísmo anterior y por un tipo de idealismo espiritualista griego contrario a la “carne”). Esa respuesta, que en aquel tiempo era muy posible (Agustín podía haber sido obispo y casado), habría marcado de un modo distinto el pensamiento cristiano.

Autor: Xavier Pikaza

viernes, 23 de febrero de 2018

Libros: Hecha por amor... La corrección fraterna, de Leoluca Pasqua

Es urgente redescubrir la importancia de la corrección fraterna, sobre todo en un momento en que la vida del hombre y la mujer está marcada por un exacerbado individualismo y por un peligroso relativismo ético

En estas páginas, Leoluca Pasqua propone de forma práctica algunas maneras para emprender la corrección y para comprender su posible realización pero, sobre todo, su extraordinaria capacidad de crear bienestar y de poner en marcha recorridos de paz y de reconciliación.

Este libro pretende comunicar el inestimable valor de la corrección fraterna hecha por amor. Un tema que no es fácil de tratar por su carácter provocativo, ya que sacude la conciencia e invita a asumir las propias responsabilidades, a poner orden dentro de sí mismo y a reconsiderar los aspectos de la propia vida que necesitan ser corregidos.

Pero es urgente redescubrir la importancia de la corrección fraterna, sobre todo en un momento en que la vida del hombre y la mujer está marcada por un exacerbado individualismo y por un peligroso relativismo ético, que corren el riesgo de desorientar y de transformar a las personas en muchas islas, que no saben ya comunicar ni construir relaciones de amistad y de fraterna colaboración.

Por este motivo, la corrección puede llegar a ser un instrumento válido para ayudarse mutuamente a salir de este peligroso aislamiento, para caminar en la verdad y para no perseverar en el error.

Porque la corrección nos afecta a todos y se ofrece como una norma ética, que puede contribuir a mejorar la calidad de la vida y de las relaciones.

Partiendo de estas consideraciones, se desarrolla un itinerario perfilando el horizonte en el que se sitúa la corrección, su significado, la finalidad y cuándo se la puede definir como "fraterna".

sábado, 13 de enero de 2018

Cómo adaptar el lenguaje de hoy a la evangelización


Cómo llevar el mensaje del Evangelio a los alejados y a los jóvenes con un lenguaje que entiendan y de una manera que sea capaz de llamarles la atención. Esta es una cuestión muy común a la que evangelizadores y catequistas se enfrentan de manera constante en una sociedad en constante cambio y ya secularizada, que ya no entiende el lenguaje religioso.

El papa Francisco habla del anuncio de la Palabra que se da en la catequesis aunque destacando igualmente la necesidad de una “adecuada ambientación y una atractiva motivación”. Es precisamente aquí donde pretende arrojar luz el sacerdote Manuel María Bru, doctor en Periodismo, presidente de la Fundación Crónica Blanca y profesor en varias universidades.

En su nuevo libro Asombro y empatía (Ciudad Nueva) ofrece “dos claves para renovar el lenguaje de la evangelización y de la catequesis”. El libro ofrece algunas claves para una nueva evangelización cada vez más urgente.

La importancia del "asombro"

En primer lugar, Bru destaca la importancia del “asombro” en la evangelización, un lenguaje que lleve a recuperar “una verdadera catequesis de la experiencia, de iniciación y de conversión cristianas”.

Esta experiencia lleva a superar “una catequesis meramente doctrinal” que no entienden los que no han tenido la experiencia religiosa del asombro. Pero también debe ir más allá de aquella catequesis que para intentar conectar con el joven o el alejado no abre “una puerta a la experiencia del asombro ante Dios y de la conversión e Él”. “Sólo es capaz de contagiar el asombro quien vive del asombro”, explica el autor.

Sin empatía la evangelización no cala

No menos importante que el asombro es la empatía, la forma de presentarse ante el otro para anunciar el Evangelio. No sólo es ofrecer esta Buena Nueva sino cómo ofrecerla. Es por ello por lo que el papa Francisco habla de que es “bueno que puedan vernos como “alegres mensajeros”.

Es importante tener un lenguaje y una forma de transmitir que “conecte” con una sociedad que el autor define como “la cultura débil del tiempo posmoderno, de la sociedad de la información y, entre otras muchas cosas, líquida y desvinculada".

Un cambio en el lenguaje y en el enfoque

Atendiendo a esta cultura de hoy, la evangelización y sobre todo la catequesis necesitan un formato diferente al que se ha llevado a cabo durante décadas. El lenguaje religioso y el lenguaje de hoy necesitan cambiar los verbos. Hay que pasar de explicar, entender y aprender a otros “más adecuados a la naturaleza misma de la catequesis”.

Estos son los verbos a utilizar hoy que propone este libro:

1. Provocar e inquietarse

En primer lugar el catequista o cualquier cristiano tienen que “provocar” interrogantes e inquietudes vitales propias del anhelo religioso en el catecúmeno o en el alejado. La respuesta deseable por parte del destinatario de este mensaje sería el “inquietarse” ante una provocación que despierta una dimensión latente en este catecúmeno. Sin este paso, “difícilmente pueden darse los siguientes, menos aún si el planteamiento sigue siendo el de enseñar/aprender, pues, como expresa la parábola del sembrador, la semilla caería en piedra, no entraría en la entraña vital del evangelizado, y resbalaría”.

2. Promover y acoger

En este proceso catequético se pretende de manera paulatina “promover” una experiencia de Dios en la vida de la persona. En este caso, el catequista en particular y la comunidad cristiana en general tienen que ayudar, empujar y alentar este movimiento paulatino que está realizando el catecúmeno y que debe hacer suyo. Por ello, no se trata tanto de enseñar como de promover ni de aprender como de acoger.

3. Asombrar y asombrarse

Esta debería ser el punto al que se debería llegar pero “no tanto como fase final del proceso, sino momentos en que el testigo es capaz de asombrar con su testimonio y el acompañado en el itinerario catequético es capaz de asombrarse”. Y es que sin asombro ante el Misterio de Dios, explica el autor, no hay verdadera experiencia religiosa y por tanto iniciación cristiana. Por todo ello, el cristiano “debería identificarse ante todo por ser un asombrado, y como tal, alguien capaz de asombrar a quienes lo rodean”.

sábado, 6 de abril de 2013

Sobre la fe y las creencias

Tiene razón el filósofo francés Jean Guitton cuando dice que no sabemos de verdad lo que una persona cree hasta que no es perseguida por sus creencias (...) Nadie desea ser humillado, pero la persecución es la prueba definitiva para comprobar la solidez y firmeza de nuestra creencia.

Escribe el pensador francés: "Lo que yo creo es lo que acepto defender incluso sufriendo el menosprecio, la ironía, el silencio de los demás; es aquello por lo que estaría dispuesto a sufrir. Solamente creemos de verdad aquello por lo que aceptariamos sufrir, o llegado el momento, ser tomados por un imbécil".

La fe no consiste en la adhesión a una doctrina ni adoptar una filosofía de vida, sino que se trata de una relación íntima, personal e intransferible con el Misterio profundo que anima y sostiene a todos los seres. La fe, tal como yo la vivo y entiendo, está más emparentada con la duda que me impele a salir de mí mismo y a buscar la verdad, que con las certezas.

"La existencia de los ateos", dice Adolfo Gesché, "pone de manifiesto que hay hombres que pueden vivir sin creer en Dios, lo cual muestra que la afirmación de la existencia de Dios no es una afirmación coaccionadora. Si no es inevitable creer en Dios, entonces, soy libre de creer en Él. Esto me produce una gran satisfacción. Mi creencia en Dios es una elección, un acto de libertad. Viendo a los no creientes, siento que soy libre para creer. Puedo desear que las personas crean en Dios, pero también deseo que ellos sean libres para creer o no. La fe debe continuar siendo el ejercicio más grande de mi libertad".

La fe y la duda son dos dimensiones que se dan en todas las personas. Dios se nos ofrece en la fragilidad y se niega a anular nuestra libertad y a forzarnos a creer en Él. Puedo creer en Dios o no. La grandeza de Dios consiste en haber creado un ser que le puede decir que sí, pero que también le puede decir que no.



Fuente: 
JESUCRIST 2.0. El cristianisme ara i aquí. 
Francesc Torralba
Barcelona, 2011.

martes, 2 de abril de 2013

LIBROS: EL DOLOR EMOCIONAL. CRECER DESDE EL SUFRIMIENTO, por Miquel Vilardell, Tina Parayre, Ramón Bayés



EL DOLOR EMOCIONAL. CRECER DESDE EL SUFRIMIENTO
Miquel Vilardell, Tina Parayre, Ramón Bayés
Plataforma Editorial. Barcelona, 2011.

El libro El dolor emocional. Crecer desde el sufrimiento, contiene un diálogo a tres bandas entre el Dr. Miquel Vilardell, presidente del Colegio Oficial de Médicos de Barcelona y jefe del Servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Vall d´Hebron de Barcelona, Tina Parayre, psicóloga y laica cisterciense, y el Dr. Ramon Bayés, profesor emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona y doctor Honoris Causa en Psicología por la UNED.

La conversación ha sido editada por Albert Figueras, médico y profesor de la Universidad Autónoma de Barcelona, quien ha respetado en todo momento el estilo personal, siempre testimonial, de los tres contertulios. Estamos ante un libro que transmite experiencias, emociones, dudas, expectativas, fracasos, esperanzas, convicciones... antes que lecciones de medicina o psicología.

Los tres coinciden en que el dolor se puede paliar pero el sufrimiento forma parte del desarrollo emocional y espiritual de la persona. Es más, la persona no se hace adulta sin haber sentido antes el fracaso, la debilidad, el sufrimiento, la pérdida, el dolor. Entonces, el lector descubre que esto a algunas personas no les produce angustia y desesperación, sino un cierto sentimiento de felicidad serena puesto que no podemos llegar a ser la persona que estamos llamados a ser sin aceptar nuestras limitaciones y aprender a compadecernos de las debilidades y sufrimientos de los demás.

Sin embargo, aprender a familiarizarnos y reconocer el sufrimiento como una energía constructiva en lugar de humillante y aniquiladora, no es tarea fácil. Es ahí, donde el libro nos ofrece las mejores luces y las sombras de los contertulios.

sábado, 8 de diciembre de 2012

THE FIRSTBORN OF GOD. THE BIRTH OF MARY’S SON JESUS, LUKE 2:1-21, Eugene La Verdiere, SSS., Archdiocese of Chicago, 2007. Liturgy Training Publications.



















The Firstborn of God. The Birth of Mary´s Son, Jesus, Luke 2:1-21
Eugene La Verdiere, SSS
Liturgy Training Publications
Archdiocese of Chicagom 2007

Os presento un libro que nos ayuda a comprender los evangelios de la infancia de Jesús. El P. Eugenio La Verdiere, SSS., pone su atención en el relato de la infancia narrado por Lucas pero las alusiones al Evangelio de Mateo son constantes en todos los capítulos del libro.

Se trata de una obra de 104 páginas, sencilla y fácil de entender, aunque exigente en sus explicaciones, lo cual a veces no es fácil de combinar en la exégesis bíblica.

He buscado su traducción en español a través de internet y no la he encontrado. Parece ser que la única edición es en inglés. A ver si las editoriales (Paulinas, Claret, etc.) se animan porque este libro merece la pena.

sábado, 9 de junio de 2012

Flawed families of the Bible, by David E. Garland and Diana R. Garland.




















Flawed Families of the Bible.
How God’s grace works through imperfect relationships
David E. Garland and Diana R. Garland
Brazos Press,
Grand Rapids, Michigan (2007).

In this book, David and Diana Garland introduce the reader to a group of families portrayed in the Bible. They take part in God’s plan not only by bringing new life to the world but also through their dreams, expectations, struggles, weaknesses, failures, betrayals and sins.

Based on both memory and historical data, we know that human beings learned to interpret God’s will questioning their deepest wishes, dreams, fears, successes and failures, as well as within nature an miracles. This book goes a step further and recovers and insight that pervades the first chapters of the Bible and continues throughout its many books: God reveals himself through human relationships, and is there that we clearly see God does not choose holy people or holy families to carry out his plans, but ordinary men and women with doubts and flaws always present in each person.

lunes, 20 de septiembre de 2010

Libros: Luces fundidas y Vidas rehechas. Teologia y vida comun en la Iglesia primitiva, por Rowan A Greer.













Broken Lights and Mended Lives.
Theology and Common Life in the Early Church.
Rowan A Greer.
The Pennsylvania State University.
Pennsylvania, 1986.

El cristiano debe familiarizarse con las creencias y la liturgia de las primeras comunidades cristianas para conocer los primeros pasos de la fe de la Iglesia. Así también descubriremos la vida de los primeros cristianos, muchos de los cuales dejaron de pertenecer a la religión oficial y mayoritaria para bautizarse y pasar a formar parte de un grupo humillado y perseguido, a veces hasta sufrir el martirio.

La fe cristiana no se reduce a unas oraciones, ni tan siquiera a un cuerpo de ideas o doctrinas. Ser cristiano era entonces, y continúa siendo hoy un desafío. De eso trata este libro.

Los capítulos que más me han interesado han sido los que presentan la familia romana, la familia judía, y la familia de los bautizados. La Iglesia organizada como familia cristiana, la hospitalidad hacia el extranjero y los excluidos, y el compromiso de virginidad como un grito por la libertad de la persona (sobre todo de la mujer), despertaron mi interés por saber no solamente lo que había en la cabeza sino también en el corazón de las primeras generaciones de bautizados.

Los cristianos no eran los más listos, los más poderosos, los más ricos, los mejor formados y educados. La Iglesia sobrevivió en el imperio romano, no por sus ideas y doctrinas, sino por sus gestos y actitudes ante la muerte, la enfermedad, los marginados, el dolor, el fracaso... Donde otras religiones y filosofías enmudecían, la fe cristiana seguía ofreciendo su testimonio.

sábado, 19 de junio de 2010

The Spirit of the Early Christian Thought, por Robert Louis Wilken


















The Spirit of the Early Christian Thought
Robert Louis Wilken
Yale University Press, 2003

Para Robert Louis Wilken, profesor de Historia del Cristianismo en la Universidad de Virginia (USA), es evidente que no todos los que piensan creen, sin embargo, también es evidente que para llegar a creer es necesario pensar. Por eso, la finalidad de su libro, El Espíritu del Primer Pensamiento Cristiano, no consiste en exponernos las creencias de las primeras generaciones de cristianos sino cómo llegaron a creer y pensar la fe en el Señor resucitado.

Este libro no se limita a exponer la doctrina sino que se adentra en el meollo de las ideas, las intenciones, los problemas, los conflictos y la repercusiones del pensamiento de la Iglesia primitiva, el sentido de su vida y misión, sus desafíos.

La primera iglesia cristiana no enseñaba unas doctrinas en la que los catecúmenos debían creer para ser admitidos en el sacramento del bautismo; lo que quería era ganarse la mente y el corazón de los catecúmenos para que cambiaran sus vidas por la nueva vida que el espíritu del Señor resucitado transmitía a todos los fieles.

Para las primeras comunidades cristianas, Jesús no es tan solo un maestro, un profeta, o un sanador. El Cristo resucitado fue el que "iluminó" la historia del crucificado y la de los apóstoles, impulsando el nacimiento de la Iglesia.

El cristianismo no nació como una filosofía. Por eso, la Iglesia no se puede fundar sobre unas doctrinas. La prioridad de la primera comunidad cristiana no era saber o entender, sino participar en la experiencia de fe y encuentro con el Señor y los hermanos que los apóstoles y sus sucesores comunicaban en sus celebraciones.

martes, 15 de junio de 2010

Los santos no nacen, se hacen

"Los santos no nacen, se hacen". Esto es lo que nos explica Thomas J. Craughwell en su libro "Saints Behaving Badly" (Doubleday, New York 2007).



















Algunos autores de vidas de santos prefieren silenciar los pecados de hombres y mujeres reconocidos santos y beatos por la Iglesia porque de lo que se trata es de predicar con el ejemplo. Sin embargo, Thomas J. Craughwell (periodista católico estadounidense cuya columna se publica en multitud de periodicos diocesanos, habitual en la cadena de TV catolica EWTN y en CNN), no cree que olvidar el pasado escandaloso de muchos santos y santas haga un favor al pueblo de Dios. Todo lo contrario -nos dice el autor-, porque no saber con qué materiales trabaja Dios, en lugar de ser una ayuda para el creyente se convierte en piedra de escándalo.

Para los cristianos de los primeros siglos reconocer y recordar sus pecados era una manera de alabar el amor y la misericordia de Dios. Los cristianos no ocultaban sus pecados porque sin mencionarlos no hubieran podido dar su testimonio. De ahí, que durante los primeros siglos de la Iglesia y, también en la Edad Media, numerosas fuentes que nos hablan de la vida de los santos no ocultan sus dudas, pasiones, traiciones..., lo cual no disminuía la santidad de la persona, al contrario, la hacia todavía más evidente.

Thomas J. Craughell nos muestra una galería de veintiocho santos o beatos que tuvieron que vencer su naturaleza rebelde para llegar a ser la persona que Dios les llamaba a ser. Tenemos notica de Santa Olga (879-969), cuya fiesta se celebra el 11 de julio y que no descansó hasta que terminó con las vidas de los asesinos de su marido en lo que se convirtió un autentico baño de sangre; Santa María de Egipto (344-421), cuya fiesta se celebra el 2 de abril y que paseaba por las calles de Alejandría seduciendo a los hombres; San Tomas Becket (1120-1170), cuya fiesta se celebra el 29 de diciembre y siendo muy rico no hizo nada para que un mendigo no muriera de frío en la calle.

El libro "Saints Behaving Badly" (Santos comportándose mal) está escrito con respeto y audazmente para inspirar, informar y entretener, al lector creyente.

lunes, 31 de mayo de 2010

Familia: Iglesia domestica

En 1993, cuando Lisa Sowle Cahill presidía de la Sociedad de Teología Católica de America (Catholic Theological Society of America, CTSA), recibió una carta del presidente del Comité sobre el Matrimonio y la Familia  de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (United States Catholic Bishops' Committee on Marriage and Family), Cardenal Joseph Bernardin. En su carta, Card. Bernardin, pedía que estudiaran a fondo el concepto de familia como iglesia doméstica.

El debate de la familia

Una realidad que debe examinarse es que ni la familia ni otras instituciones, cuya finalidad es preparar a la personas para la vida en común, necesariamente sirven al bien común y la inclusión. La familia es donde la mayoría de la personas aprenden a convivir, la empatía y el sacrificio. Sin embargo, las familias no suelen expandir estas virtudes mas allá de su circulo privado familiar, o de otras familias que pertenecen a su mismo circulo socio-económico. La realidad es que todas las instituciones y grupos sociales muestran una tendencia a corromperse debido a sus intereses privados y a su deseo de controlar a los otros.

Los valores familiares pueden consistir en mantener la identidad de familia (como valor en si misma), lo cual para los primeros cristianos era muy sospechoso, sino condenable (=familia clan). La familia tradicional en la antiguedad exigía una fidelidad absoluta y, en contrapartida, aseguraba el status y las ventajas de sus miembros en la sociedad. Los cristianos, por su parte, forman un nueva comunidad de creyentes en Cristo. Se trata de una nueva familia que transforma el modo de entender el poder y el uso de los recursos.

Del latin familia, esta palabra hace referencia a todos los miembros de una casa bajo la autoridad del pater familias: matrimonios e hijos, esclavos, parientes solteros, y otros trabajadores de la propiedad. La autoridad del pater familiar era absoluta, gobernando la casa (domus) con afecto y prudencia.

La conexión entre prestigio, status social, honor... y la familia, era muy fuerte en el Mediterráneo. El honor y la verguenza no eran virtudes individuales sino de clan. Este honor (del clan) determinaba con quién se hacía negocio, en qué funciones sociales se podía participar, con quién se casaban, e incluso qué roles religiosos podían asumir.

En una sociedad donde el consumo todavía no existía, la casa era el lugar de trabajo, donde se hacía negocio y se protegían los intereses particulares o familiares; también era el lugar donde se ofrecía hospitalidad y albergue. Ahora podemos entender mejor por qué el apóstol Pablo dice que "el casado está ansioso por las cosas de este mundo y agradar a la esposa", (1Cor 7:32-34); y, también, por qué la escuela de los Cínicos decia que "renunciando a una familia particular, el Cínico acoge a toda la humanidad como a sus hijos y hermanos".

Durante generaciones, la familia ha servido de nexo entre relaciones sociales desiguales ayudando a mantener estructuras de procedencia y subyugación.

Jesus y las familias

La predicacion de Jesus sobre el reino de Dios no excluye a los que han sido "deshonrados" (pecadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, esclavos, gentiles, etc.); de hecho, a menudo parece que su mensaje este dirigido a ellos, lo cual no dejaba de ser escandaloso. Las Bienaventuranzas re-definen el significado del honor y la verguenza. Ademas, Jesus invita a "dar sin esperar nada a cambio" (Mateo 5:38-48). Esto era un ataque frontal a las normas sociales: identificacion de una persona con una familia, fidelidad a un patriarca, antagonismo con otras familias...

En ocasiones, Jesús parece indicar que los lazos (ataduras) familiares son incompatibles con la llamada a seguirle. Un Jesús adolescente pone en tensión las ataduras familiares cuando se separa de la familia y es encontrado en el templo (Lucas 2:41-51).

Seguir a Jesus supone la división de un tipo de familia (Marcos 14:12; Mateo 10:21,34-36; Lucas 12:51-53; Lucas 14:25-26). La fidelidad al grupo, familia o comunidad, preservando el propio status hasta el punto de ignorar otros grupos, familias o comunidades, es incompatible con una vida de servicio, compasión y misericordia hacia el prójimo.

Jesús utiliza los lazos familiares para transformar las estructuras sociales de poder y exclusión. En la parábola del Hijo Prodigo, Dios es como un padre que espera y perdona al hijo que trajo la verguenza a su familia. Jesús es compasivo hacia los padres que piden la recuperación del hijo o hija enfermo, moribundo o que ya ha muerto. Jesús muestra su misericordia por los niños (lease tambien hijos) que no han acumulado ningún derecho o merito; por eso, "quien recibe a uno de estos (niños), me recibe a mí" y "si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos".

Conflictos

El primer movimiento misionero cristiano lleva consigo radicales implicaciones sociales porque separaba a sus miembros de las obligaciones que los ligaba a la casa patriarcal. Esto era ofensivo para la sociedad y el orden político, ya que la casa patriarcal era la célula básica de la organización del estado: si solo Dios es Padre (Mateo 23:9), entonces la autoridad y el poder del pater familias quedaban muy disminuidas; "Mis hermanos y madre son los que cumplen la voluntad de Dios" (Marcos 3:34-35; Lucas 8:19-21; Mateo 12:46-50).

Los seguidores de Jesús relativizan la fidelidad que se debe a la familia de procedencia, entendiéndose la familia de procedencia como una familia unida por ataduras de dependencia, influencia y poder, con una identidad excluyente y solidaria con unos pocos. La nueva alianza que propone el evangelio está abierta a los gentiles! Recibir el bautismo suponía desafiar la manera tradicional de estructurar y regular el ordenamiento social y familiar ya que la nueva familia cristiana era una comunidad inclusiva que albergaba miembros de muy diferentes estratos sociales. El movimiento cristiano se introdujo como un intruso contra-cultural en la sociedad de la familia patriarcal.

La identidad cristiana se basa en la fe y el compromiso de la persona, mientras que en la cultura greco-romana y judía del siglo I, uno pertenecía a una comunidad religiosa en virtud de su nacimiento y familia de procedencia.

Para la mujer, la fe y el compromiso cristianos tuvieron unas repercusiones inmensas. La mujer cristiana escucha y cree en Jesús por derecho propio. El matrimonio y traer hijos al mundo deja de ser obligatorio para la mujer cristiana. La opción de la virginidad consagrada para ambos, hombres y mujeres, era una manera de acceder a un nuevo status y santidad fuera de las responsabilidades familiares.

Ciertamente, los Padres de Iglesia de los primeros cuatro siglos otorgaron poca atención a la familia en comparación con el numero de tratados que dedicaron a la virginidad y a la continencia.

"Family, A Christian Social Perspective"
by Lisa Sowle Cahill
Profesora de Teologia en la Universidad Catolica de Boston.
Minneapolis 2000.

lunes, 15 de marzo de 2010

JUDAS, JESUS Y LAS GRANDES PREGUNTAS DE LA VIDA EN "A JESUIT OFF-BROADWAY", JAMES MARTIN S.J.

"A Jesuit Off-Broadway.
Center Stage with Jesus, Judas,
and Life's Big Questions"
LoyolaPress. Chicago, 2007.

Casi al final del libro, el sacerdote y escritor jesuita James Martin dice que su definición favorita del trabajo de un jesuita es del teologo John Courtney Murray: "Los jesuitas deben explicar lo que es la Iglesia al mundo, y lo que es el mundo a la Iglesia".


Durante la Cuaresma del 2007, una companía de teatro llevó a Broadway (Nueva York) Los Ultimos Días de Judas Iscariote. En la obra se sometía a juicio a Judas, el traidor, en un intento de discernir hasta que punto había sido culpable o victima de su propia tragedia.

El autor de la obra, Stephen Adly Guirgis, llamó a las puertas de la revista religiosa más prestigiosa de Estados Unidos, "América", cuya sede está en Nueva York, pidiendo un asesor en materia religiosa que le ayudase a seguir los pasos de Judas, Jesús, y otros protagonistas de la historia.

Así fue como el padre James Martin empezó a combinar su trabajo en al redacción de la revista América con la de asesor religioso en una obra de teatro en Broadway, que le puso bajo las ordenes del director y laureado actor Philip Seymour Hoffman (Oscar al mejor actor por Capote). Fruto de aquellos meses de trabajo, ansiedades, encuentros, amistades, inspiración, es este libro.

Estaba convencido de que la lectura de este libro iba a ayudarme a preparar las celebraciones de Semana Santa, pero la intención del autor es más ambiciosa: Judas es tan solo la excusa para conocer el corazón de los actores, el director, el guionista, y al propio James Martin, que comenzó trabajando en la obra como teólogo asesor y, poco a poco, se convirtió en el capellán de la compañía de teatro.

Por eso, el protagonista de este libro no es solamente Judas o Jesús, sino los hombres y mujeres de carne y hueso que dan vida a los personajes de la obra. En la libro hay dos escenarios: el escenario de los personajes y el escenario de las personas. En su ciudad, Nueva York, el padre James Martin se mueve en un territorio hasta entonces desconocido donde en lugar de "feligreses" (léase "ovejas de su rebano") hay "actores" (léase 'lobos hambrientos').

martes, 9 de marzo de 2010

HISTORIA DE UNA FAMILIA: UNA IGLESIA DE PERSONAS EN VEZ DE IDEAS


 Christianity for the Rest of Us:
A People's History of Christianity,
The Other Side of the Story
Diana Butler Bass
New York, 2009.

Mi hermano de comunidad, P. Jim, y yo, difícilmente coincidimos cuando hablamos de libros, ideas, interpretaciones... Podemos llegar a las mismas conclusiones pero siempre por caminos distintos. De modo que cuando le dije que la historia del cristianismo, escrita por Elizabeth Butler Bass, me había entusiasmado, y Jim me preguntó "¿por qué?", deje las emociones a un lado e intente explicarle por qué este libro de historia me parecía una buena herramienta para entender a la iglesia.

Lo primero que agradezco a la autora es que nos presenta una historia de personas, de experiencias, de discernimiento y conversión. La historia de la iglesia es, en primer lugar, una historia de personas, una historia de familia, o la historia de un pueblo, por decirlo de varias maneras. Desde la primera hasta la última página del libro uno tiene la impresión de que está leyendo la historia de una familia. Se trata de una familia muy disfuncional..., pero siempre es una familia que sufre mucho, que ama mucho y que peca mucho.

Bueno, resulta que piqué en la curiosidad de Jim y me dijo "voy a leerlo"; entonces pensé "oh, oh, discusión a la vista". Pasaron los días y, por fin, llegaron los primeros comentarios de Jim: "It is very goooood", "I agree with you, Julio" ("Es muy bueno", "Estoy de acuerdo contigo"). Bueno, por una vez, hemos coincidido.

Lo mejor del trabajo de la autora, sin embargo, no es su libro... sino su modo de entender la iglesia. Seguramente el libro pasará sin pena ni gloria entre los libros de historia de la Iglesia, pero tal vez, si lo leemos muchos y nos dejamos interpelar por las personas, podamos volver a ver una Iglesia de personas en vez de ideas.

lunes, 8 de marzo de 2010

SANTOS: EL CORAZON DE UN SANTO (The Heart of a Saint, Ten Ways to Grow Closer to God, by Bert Ghezzi)

The Heart of a Saint, by Bert Ghezzi
The Word Among Us, Maryland 2007


La cuaresma es un tiempo de conversion personal, reconciliacion con quienes nos han ofendido o hemos ofendido y transformacion de la comunidad.

Hay que ser muy ingenuo para pensar que podemos cambiar nuestro corazon de piedra en uno de carne sin ayuda de nadie. Necesitamos la guia y el testimonio de alguien...

Por eso, durante la cuaresma siempre reservo alguna de mis lecturas para los santos. Acabo de finalizar "The Heart of a Saint, Ten Ways to Grow Closer to God / El Corazon de un santo, Diez maneras de crecer acercandonos mas a Dios," escrito por Bert Ghezzi, un doctor en historia por la universidad de Notre Dame, que prefiere el genero periodistico a los manuales de historia.

El corazon: lugar de las decisiones
y no solo de las emociones

Para Ghezzi el "corazon" del santo no es solamente la "cocina de las emociones" sino tambien el "lugar sagrado" donde decidimos la direccion que tomamos. La primera cita del libro no deja lugar a dudas:

"Donde esta tu tesoro, alli esta tambien tu corazon" (Mateo 6:21, Introduccion)

A continuacion hace un recorrido por el corazon de diez hombres y mujeres, algunos reconocidos oficialmente como "santos", otros reconocidos como "santos" en el corazon de muchos creyentes.

Humildad y simplicidad

Si le quitamos al libro el indice, la pagina de bibliografia, notas y fotos, nos quedamos apenas con 140 paginas, lo cual nos da una media de catorce paginas por santo. Catorce paginas es lo que necesita el autor para relatarnos de una manera muy personal (como creyente, pero tambien como hijo y como padre) el "viaje interior" (del corazon) del santo.

El ejercicio de brevedad del autor es encomiable. La cuaresma nos pide que transformemos nuestro corazon complicado en un corazon simple. Al terminar de leer el libro, uno se da cuenta que el corazon de un santo es muy simple. Por eso, puede tomar "una direccion", porque no esta dividido.

A traves de una, dos, o tres palabras podemos conocer el corazon de un santo, o al menos, ese es el intento de Bert Ghezzi. De este modo, nos presenta a diez santos que vivieron al limite:

1. Amando a Dios: Santa Teresita de Lisieux
2. Amando al projimo: San Aelred de Rievaulx
3. Conversion: San Francisco de Asis
4. Llamada: Santa Catalina Drexel
5. Oracion y estudio: Dorothy Day
6. Comunidad: Santa Angela de Merici
7. Justicia social: San Roque Gonzalez
8. Evangelizacion: Juan Pablo II
9. Perseverancia: Santa Juana de Chantal
10. Alegria: Beato Pier Giorgio Frassari