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sábado, 22 de octubre de 2022

Sobre la Domus ecclesiae

Domus ecclesiae es una expresión latina que significa Casa de la Iglesia. Se refiere a las casas privadas que los cristianos donaron a las primeras comunidades, las cuales adaptaron su interior a las necesidades del culto.

Son los vestigios de lo que más adelante llegarán a ser nuestras parroquias actuales. San Pablo menciona en la carta a los Romanos 16,3-5 la existencia de la casa privada de un matrimonio cristiano que se utiliza como iglesia:

“Saluden a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús. Ellos arriesgaron su vida para salvarme, y no sólo yo, sino también todas las Iglesias de origen pagano, tienen con ellos una deuda de gratitud. Saluden, igualmente, a la Iglesia que se reúne en su casa.”

El mismo San Pablo menciona en Hechos 28, 30-31:

“Pablo estuvo dos años en una casa alquilada; allí recibía a todos los que iban a verlo, predicando el reino de Dios y enseñando las cosas referentes al Señor Jesucristo con toda libertad y sin obstáculo alguno.”

Otro testimonio es el del Padre de la Iglesia, Justino (100-165), quien en varios de sus textos menciona que los cristianos se reúnen en sus casas para celebrar los Misterios. Las domus ecclesiae podían recibir también el nombre de titulus y solían ser las típicas viviendas romanas de dos plantas en las cuales, por medio de nuevos tabiques, se construían las salas necesarias para el buen desarrollo del acto eucarístico, bautizos, ágapes...



• “En el dibujo se ve cómo los cristianos se encuentran bajo el pórtico de un bloque de viviendas, a la puerta de su local, en una calle típica de la Roma imperial. En los pilares de este pórtico hay dibujos que muestran los primeros símbolos cristianos: el pez, el crismón, el ancla y el anagrama de Jesús, para identificar la proximidad de una domus ecclesiae”. (J. Oliver-Bonjoch)

A medida que se fue desarrollando la comunidad cristiana, también se fueron modificando las domus ecclesiae para adaptarse mejor al uso que los primeros cristianos hacían de ellas, incluyendo espacios específicos para cada una de las actividades que realizaban. Además de las salas que ya hemos mencionado, van apareciendo otras dedicadas a la formación doctrinal, tanto a los ya bautizados (fieles) como a los catecúmenos, salas de tipo administrativo o incluso se les añade una sala que sirve de modesta vivienda al presbítero a cargo de la domus ecclesiae.

La sala más importante es la destinada a la celebración de la Eucarístia. Era la de mayor tamaño y se dividía en dos partes a través de un arco o puerta. En la primera estancia se reunían los fieles y los catecúmenos hasta que, durante la celebración Eucarística, fuera a dar comienzo la Consagración. En este momento los catecúmenos debían retirarse a la segunda estancia junto con los demás oyentes que todavía no formaban parte de la comunidad de fieles, mientras se realizaba una oración especial dedicada a ellos, pues tenían vedado ver como se realizaba la Consagración.



• Dibujo de una domus ecclesiae.

Era habitual que las domus ecclesiae o titulus llevaran por nombre el del propietario original de la vivienda. Estos nombres se han ido manteniendo a pesar de nuevas construcciones de templos posteriores en el mismo lugar. Un claro ejemplo lo tenemos en la titulus Clementis, la cual originariamente pertenecía a un tal Clemens, que con el tiempo se convirtió en iglesia de Clementis, y que en la actualidad se conoce como la Basílica de San Clemente de Letrán. En una época posterior solamente los mártires y, más adelante, los santos podrán dar su nombre a un templo católico.

En torno a la mitad del siglo II y mediados del III, las domus ecclesiae se habían convertido en las principales estructuras del cristianismo en Roma, Dura Europos, Antioquia, Capharnaum, Parentium, Mediolanum, Aquileia y otras ciudades de Hispania. Este hecho está avalado por una gran cantidad de datos escritos así como por excavaciones arqueológicas. Paulatinamente la religión cristiana fue aceptada dentro del Imperio romano, hasta llegar a convertirse en la religión oficial. Fruto de esa aceptación social, durante este nuevo período las domus ecclesiae fueron poco a poco dejando paso al uso de basílicas, grandes edificios de origen pagano, que fueron adaptadas para el culto cristiano.

Ejemplos de Domus Ecclesiae:

La Casa de San Pedro





• Reconstrucción hipotética de la domus ecclesiae de san Pedro en el siglo IV.

Según la tradición, se trata de la casa del apóstol Simón Pedro. Se sitúa en Cafarnaún y ha sufrido un gran número de intervenciones a lo largo de su historia. Una de sus primeras transformaciones fue al convertirse en una domus ecclesiae a mediados del siglo IV. Además de celebrarse el rito Eucarístico, era un centro de peregrinación de los primeros cristianos, pues en la Casa de San Pedro, Jesucristo curó, enseñó e instruyó a los discípulos (Mc 3,20; Mc 4,10-11; Mc 3,31-35).

“Mediante un nuevo atrio, construido en la parte oriental de la sala y pavimentado con cal blanca, los fieles podían acceder al lugar venerado, repavimentado con yeso policromado y dividido en dos por una gran arcada mediana que sostenía el nuevo techo de terraza. Una renovada decoración pictórica recubrió las paredes de la sala: sobre un fondo homogéneo blanco-crema se pintaron sujetos no ilustrados como paneles geométricos, bandas de color y racimos de fruta y flores.

Los cristianos que llegaron a Cafarnaún comenzaron a dejar huella de su paso escribiendo su nombre o el monograma de Jesús y algunas invocaciones litúrgicas en las paredes de la sala.





• Grafitos en lengua griega ,en siriaco, arameo y latín hechos por los peregrinos.
Entre estos peregrinos se encuentra también la famosa Egeria Pedro. Hecho excepcional fue el hallazgo de fragmentos de yeso pintados y grafitos en el interior de la sala venerada, que fueron reutilizados para elevar las cotas del pavimento de la iglesia posterior.




• Patio sur de la domus ecclesiae.

La disposición de la zona se concluyó con la construcción de una maciza pared de protección de las estructuras que la aisló del resto de la ciudad y que supuso también la demolición de alguna habitación. El acceso a toda la zona sagrada se realizaba por el norte y daba acceso a una nueva arteria de caminos.






• Patio norte de la domus ecclesiae.

Por los dos lados del nuevo atrio de acceso a la sala de oración se creó un espacio pavimentado de tierra batida y cal, superficie sólida para el tráfico peatonal. Un par de habitaciones adosadas al norte de la sala venerada servían probablemente para contener accesorios litúrgicos y las ofertas de los fieles.

Los hallazgos encontrados en las otras habitaciones de la ínsula indican su uso continuado como vivienda.”
 
Titulus de Dura Europos (Siria)


Dura Europos es una antigua población siria que fue destruida por los sasánidas probablemente entre el siglo II y III. Gracias a excavaciones arqueológicas iniciadas en el siglo XX hemos podido conocer la existencia en ella de una domus ecclesiae.





• Plano de Dura Europos.

Alrededor de la domus ecclesiae o titulus de Dura Europos se construyó un barrio cristiano, al igual que el barrio judío se organizaba en torno a la sinagoga. La domus ecclesiae de Dura Europos se organizaba en torno a un patio principal y parece ser que constaba de dos alturas, pues en las excavaciones se encontró una escalera.



• Planta y axonometría de la Titulus de Dura Europos.

Las estancias de la domus ecclesiae estaban comunicadas entre sí. Como es característico, estaba dividida en dos salas para separar a los fieles de los catecúmenos, y se accedía a ella por medio de una gran entrada con escalones.






• Dibujos sobre interior del Titulus Dura Europos.

Existía un salón de grandes dimensiones al fondo, que poseía otra entrada, el cual se cree que servía para celebrar los ágapes.  En esta domus ecclesiae podemos encontrar un baptisterio con una piscina bautismal de reducidas dimensiones, decorada con pinturas religiosas de temática salvífica. La capilla cristiana, recubierta de frescos, fue descubierta en 1933 y trasladada íntegramente a la Universidad de Yale.




• Restos de la capilla en la Universidad de Yale.
 
Títulus de San Martino ai Monti (Roma)
Bajo la actual basílica de San Martino ai Monti se han encontrado vestigios de una domus ecclesiae identificada como Titulus Aequitii. Como hemos comentando al principio del artículo, era habitual que estas pequeñas iglesias tomaran el nombre del propietario de la casa: en este caso el dueño de la casa privada romana se llamaba Equizio.

Esta domus ecclesiae fue construida entre el siglo II y III y, según los restos arqueológicos, se trataba de un edificio rectangular de dos plantas con un patio central. Se cree que era en la planta baja dónde se realizaba el culto. Es una planta que contiene una gran sala a la izquierda, la cual estaría destinada a la celebración Eucarística, dividida por un arco detrás del cual se situarían los catecúmenos.





• El titulus Equitii bajo la iglesia de San Martino ai Monti.

Al fondo habría otras dos salas que podrían haber servido para dar catequesis. La sala de la derecha probablemente sería utilizada para los ágapes. En la Titulus Aequitii  no se han encontrado restos de piscina bautismal. La planta superior seguramente se siguiera utilizando como vivienda privada.




• Titulus Aequitii.


viernes, 17 de junio de 2022

Carta de San Pablo a Filemón 1,1-25

Salutación

1 Pablo, preso de Cristo Jesús, y Timoteo, el hermano, 
   a nuestro querido amigo y colaborador Filemón,
2 a la hermana Apfia, a nuestro compañero de armas, Arquipo, y a la Iglesia de tu casa.
3 Gracia y paz a vosotros de parte de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
4 Doy gracias sin cesar a mi Dios, recordándote en mis oraciones,
5 pues tengo noticia de tu caridad y de tu fe para con el Señor Jesús y para bien de todos los santos,
6 a fin de que tu participación en la fe se haga eficiente mediante el conocimiento perfecto 
   de todo el bien que hay en nosotros en orden a Cristo.
7 Pues tuve gran alegría y consuelo a causa de tu caridad, 
   por el alivio que los corazones de los santos han recibido de ti, hermano.

Pablo intercede por Onésimo

8 Por lo cual, aunque tengo en Cristo bastante libertad para mandarte lo que conviene,
9 prefiero más bien rogarte en nombre de la caridad, yo, este Pablo ya anciano, 
   y además ahora preso de Cristo Jesús.
10 Te ruego en favor de mi hijo, a quien engendré entre cadenas, Onésimo,
11 que en otro tiempo te fue inútil, pero ahora muy útil para ti y para mí.
12 Te lo devuelvo, a éste, mi propio corazón.
13 Yo querría retenerle conmigo, para que me sirviera en tu lugar, en estas cadenas por el Evangelio;
14 mas, sin consultarte, no he querido hacer nada, para que esta buena acción tuya no fuera forzada 
     sino voluntaria.
15 Pues tal vez fue alejado de ti por algún tiempo, precisamente para que lo recuperaras para siempre,
16 y no como esclavo, sino como algo mejor que un esclavo, como un hermano querido, que, 
     siéndolo mucho para mí, ¡cuánto más lo será para ti, no sólo como amo, sino también en el Señor!.
17 Por tanto, si me tienes como algo unido a ti, acógele como a mí mismo.
18 Y si en algo te perjudicó, o algo te debe, ponlo a mi cuenta.
19 Yo mismo, Pablo, lo firmo con mi puño; yo te lo pagaré... 
     Por no recordarte deudas para conmigo, pues tú mismo te me debes.
20 Sí, hermano, hazme este favor en el Señor. ¡Alivia mi corazón en Cristo!
21 Te escribo confiado en tu docilidad, seguro de que harás más de lo que te pido.
22 Y al mismo tiempo, prepárame hospedaje; pues espero que por vuestras oraciones 
     se os concederá la gracia de mi presencia.

Salutaciones y bendición final

23 Te saludan Epafras, mi compañero de cautiverio en Cristo Jesús,
24 Marcos, Aristarco, Demás y Lucas, mis colaboradores.
25 Que la gracia del Señor Jesucristo sea con vuestro espíritu.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 4,10-18: Saludos y despedida

Col 4,10-18

4:10 Aristarco, mi compañero de prisión, los saluda; lo mismo que Marcos, el primo de Bernabé, acerca del cual ya recibieron instrucciones: si él va a verlos, recíbanlo bien.
4:11 Igualmente los saluda Jesús, el que es llamado Justo. De los que provienen del Judaísmo, estos son los únicos que trabajan conmigo por el Reino de Dios: por eso han sido un consuelo para mí.
4:12 También los saluda Epafras, su compatriota, este servidor de Cristo Jesús que ora incansablemente por ustedes, para que se mantengan firmes en la perfección, cumpliendo plenamente la voluntad de Dios.
4:13 Yo doy testimonio de lo mucho que él hace por ustedes y por los de Laodicea y de Hierápolis.
4:14 Finalmente, los saludan Lucas, el querido médico, y Demas.
4:15 Saluden a los hermanos de Laodicea, especialmente a Ninfas y a la Iglesia que se reúne en su casa.
4:16 Una vez que hayan leído esta carta, háganla leer también en la Iglesia de Laodicea, y ustedes, a su vez, lean la carta que yo envié a esa Iglesia.
4:17 Digan a Arquipo Filemón que esté atento al ministerio que recibió para servir al Señor y que lo cumpla bien.
4:18 El saludo es de mi puño y letra, Pablo. Acuérdense de mis cadenas.
La gracia esté con ustedes.

viernes, 1 de mayo de 2015

San José, patrono de la gente anónima, por Leonardo Boff


Durante más de veinte años investigué sobre San José en las mejores bibliotecas del mundo. De esa búsqueda resultó un libro de tamaño considerable, «San José, la personificación del Padre» (2005), que personalmente considero, por la edad que tengo, mi "nunc dimitis" (mi despedida) de una reflexión dogmático-sistemática sobre la fé cristiana.

Como todas las cosas, así también José, además de su lado visible de artesano, esposo, padre, educador, posee otro invisible, ligado al Misterio que adquirió una expresión singular en el camino de María, en el de Jesús y en su propio camino. En el libro intento mostrar que él significa la personificación del Padre, así como Jesús lo es del Hijo y María, del Espíritu Santo (...)

San José es una figura de sombra. No dejó ninguna palabra, sólo tuvo sueños que, no sin dificultad, acató y siguió. No sabemos cuando nació ni cuando murió. Sólo sabemos que, valiente y decidido, llevó a su casa a una muchacha embarazada y asumió al hijo poniéndole el nombre de Jesús. Luego tuvo que hacer frente con su familia a la persecución de un monarca sanguinario, huyó al exilio y, al volver, se escondió en un pueblecito del norte, en Nazaret. Inició al hijo en las tradiciones religiosas de su pueblo y le transmitió la profesión de artesano-carpintero. Se dice de él que era un hombre justo. Después, desapareció sin dejar rastro. Únicamente los apócrifos (libros tardíos no aceptados por la Iglesia oficial) saben mucho de José pero de manera fantasiosa y, a veces, ridícula. Llegan a decir que, viudo con seis hijos, se casó con María a los 93 años, estuvo con ella 18 años y murió a los 111.

San José nunca tuvo centralidad en la Iglesia. Solamente después de 800 años aparecieron los primeros sermones sobre él. En 1870 fue proclamado patrono de la Iglesia Universal. En los años 60 el Papa Juan XXIII incluyó su nombre en el canon de la misa (...)

Existe un cristianismo popular, cotidiano y anónimo del que nadie toma nota. En él viven la gran mayoría de los cristianos, nuestros padres, abuelos y parientes que toman en serio el evangelio y el seguimiento de Jesús. Más que patrono de la Iglesia universal, es el patrono de la Iglesia doméstica, de los hermanos y hermanas más pequeños de Jesús. Es un representante de la "buena gente", de la "gente humilde", sepultada en su día-a-día gris, que se gana la vida con mucho trabajo y lleva honradamente a sus familias por los caminos de la honestidad. Se orientan más por el sentimiento profundo de Dios que por doctrinas teológicas sobre Dios. Para ellos, como para José, Dios no es un problema sino una luz poderosa para solucionarlos.

En este ambiente creció Jesús. Su relación con José a quien llamaba padre debe haber sido tan íntima que sirvió de base para sentir a Dios como “Papá” (Abba) y trasmitirnos esa experiencia liberadora. Esto ya es suficiente para estarle eternamente agradecidos.

OTROS ARTÍCULOS SOBRE SAN JOSÉ:
     La Paternidad de San José en el Evangelio de Mateo,
     La Paternidad de San José en el Evangelio de Lucas,
     ¿Qué sabemos de san José?,
     Santo patrono de la familia
     Reseña histórica de la fiesta de san José obrero
     ¿Qué nos dicen de san José los evangelios apócrifos?

lunes, 31 de mayo de 2010

Familia: Iglesia domestica

En 1993, cuando Lisa Sowle Cahill presidía de la Sociedad de Teología Católica de America (Catholic Theological Society of America, CTSA), recibió una carta del presidente del Comité sobre el Matrimonio y la Familia  de la Conferencia Episcopal de Estados Unidos (United States Catholic Bishops' Committee on Marriage and Family), Cardenal Joseph Bernardin. En su carta, Card. Bernardin, pedía que estudiaran a fondo el concepto de familia como iglesia doméstica.

El debate de la familia

Una realidad que debe examinarse es que ni la familia ni otras instituciones, cuya finalidad es preparar a la personas para la vida en común, necesariamente sirven al bien común y la inclusión. La familia es donde la mayoría de la personas aprenden a convivir, la empatía y el sacrificio. Sin embargo, las familias no suelen expandir estas virtudes mas allá de su circulo privado familiar, o de otras familias que pertenecen a su mismo circulo socio-económico. La realidad es que todas las instituciones y grupos sociales muestran una tendencia a corromperse debido a sus intereses privados y a su deseo de controlar a los otros.

Los valores familiares pueden consistir en mantener la identidad de familia (como valor en si misma), lo cual para los primeros cristianos era muy sospechoso, sino condenable (=familia clan). La familia tradicional en la antiguedad exigía una fidelidad absoluta y, en contrapartida, aseguraba el status y las ventajas de sus miembros en la sociedad. Los cristianos, por su parte, forman un nueva comunidad de creyentes en Cristo. Se trata de una nueva familia que transforma el modo de entender el poder y el uso de los recursos.

Del latin familia, esta palabra hace referencia a todos los miembros de una casa bajo la autoridad del pater familias: matrimonios e hijos, esclavos, parientes solteros, y otros trabajadores de la propiedad. La autoridad del pater familiar era absoluta, gobernando la casa (domus) con afecto y prudencia.

La conexión entre prestigio, status social, honor... y la familia, era muy fuerte en el Mediterráneo. El honor y la verguenza no eran virtudes individuales sino de clan. Este honor (del clan) determinaba con quién se hacía negocio, en qué funciones sociales se podía participar, con quién se casaban, e incluso qué roles religiosos podían asumir.

En una sociedad donde el consumo todavía no existía, la casa era el lugar de trabajo, donde se hacía negocio y se protegían los intereses particulares o familiares; también era el lugar donde se ofrecía hospitalidad y albergue. Ahora podemos entender mejor por qué el apóstol Pablo dice que "el casado está ansioso por las cosas de este mundo y agradar a la esposa", (1Cor 7:32-34); y, también, por qué la escuela de los Cínicos decia que "renunciando a una familia particular, el Cínico acoge a toda la humanidad como a sus hijos y hermanos".

Durante generaciones, la familia ha servido de nexo entre relaciones sociales desiguales ayudando a mantener estructuras de procedencia y subyugación.

Jesus y las familias

La predicacion de Jesus sobre el reino de Dios no excluye a los que han sido "deshonrados" (pecadores, prostitutas, recaudadores de impuestos, esclavos, gentiles, etc.); de hecho, a menudo parece que su mensaje este dirigido a ellos, lo cual no dejaba de ser escandaloso. Las Bienaventuranzas re-definen el significado del honor y la verguenza. Ademas, Jesus invita a "dar sin esperar nada a cambio" (Mateo 5:38-48). Esto era un ataque frontal a las normas sociales: identificacion de una persona con una familia, fidelidad a un patriarca, antagonismo con otras familias...

En ocasiones, Jesús parece indicar que los lazos (ataduras) familiares son incompatibles con la llamada a seguirle. Un Jesús adolescente pone en tensión las ataduras familiares cuando se separa de la familia y es encontrado en el templo (Lucas 2:41-51).

Seguir a Jesus supone la división de un tipo de familia (Marcos 14:12; Mateo 10:21,34-36; Lucas 12:51-53; Lucas 14:25-26). La fidelidad al grupo, familia o comunidad, preservando el propio status hasta el punto de ignorar otros grupos, familias o comunidades, es incompatible con una vida de servicio, compasión y misericordia hacia el prójimo.

Jesús utiliza los lazos familiares para transformar las estructuras sociales de poder y exclusión. En la parábola del Hijo Prodigo, Dios es como un padre que espera y perdona al hijo que trajo la verguenza a su familia. Jesús es compasivo hacia los padres que piden la recuperación del hijo o hija enfermo, moribundo o que ya ha muerto. Jesús muestra su misericordia por los niños (lease tambien hijos) que no han acumulado ningún derecho o merito; por eso, "quien recibe a uno de estos (niños), me recibe a mí" y "si no os hacéis como niños no entraréis en el reino de los cielos".

Conflictos

El primer movimiento misionero cristiano lleva consigo radicales implicaciones sociales porque separaba a sus miembros de las obligaciones que los ligaba a la casa patriarcal. Esto era ofensivo para la sociedad y el orden político, ya que la casa patriarcal era la célula básica de la organización del estado: si solo Dios es Padre (Mateo 23:9), entonces la autoridad y el poder del pater familias quedaban muy disminuidas; "Mis hermanos y madre son los que cumplen la voluntad de Dios" (Marcos 3:34-35; Lucas 8:19-21; Mateo 12:46-50).

Los seguidores de Jesús relativizan la fidelidad que se debe a la familia de procedencia, entendiéndose la familia de procedencia como una familia unida por ataduras de dependencia, influencia y poder, con una identidad excluyente y solidaria con unos pocos. La nueva alianza que propone el evangelio está abierta a los gentiles! Recibir el bautismo suponía desafiar la manera tradicional de estructurar y regular el ordenamiento social y familiar ya que la nueva familia cristiana era una comunidad inclusiva que albergaba miembros de muy diferentes estratos sociales. El movimiento cristiano se introdujo como un intruso contra-cultural en la sociedad de la familia patriarcal.

La identidad cristiana se basa en la fe y el compromiso de la persona, mientras que en la cultura greco-romana y judía del siglo I, uno pertenecía a una comunidad religiosa en virtud de su nacimiento y familia de procedencia.

Para la mujer, la fe y el compromiso cristianos tuvieron unas repercusiones inmensas. La mujer cristiana escucha y cree en Jesús por derecho propio. El matrimonio y traer hijos al mundo deja de ser obligatorio para la mujer cristiana. La opción de la virginidad consagrada para ambos, hombres y mujeres, era una manera de acceder a un nuevo status y santidad fuera de las responsabilidades familiares.

Ciertamente, los Padres de Iglesia de los primeros cuatro siglos otorgaron poca atención a la familia en comparación con el numero de tratados que dedicaron a la virginidad y a la continencia.

"Family, A Christian Social Perspective"
by Lisa Sowle Cahill
Profesora de Teologia en la Universidad Catolica de Boston.
Minneapolis 2000.