Hermanos y hermanas: La esperanza no defrauda porque Dios ha infundido su amor en nuestros corazones por medio del Espíritu Santo, que el mismo nos ha dado. En efecto, cuando todavía no teníamos fuerzas para salir del pecado, Cristo murió por los pecadores en el tiempo señalado. Difícilmente habrá alguien que quiera morir por un justo, aunque puede haber alguno que esté dispuesto a morir por una persona sumamente buena. Y la prueba de que Dios nos ama está en que Cristo murió por nosotros, cuando aún éramos pecadores. Con mayor razón, ahora que ya hemos sido justificados por su sangre, seremos salvados por el del castigo final. Porque, si cuando éramos enemigos de Dios, fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con mucho más razón, estando ya reconciliados, recibiremos la salvación participando de la vida de su Hijo, y no solo esto, sino que también nos gloriamos en dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.
Desideria es el nombre de uno de los personajes creados por San Jose Manyanet (1833-1901) para ilustrar su espiritualidad y su pensamiento. Desideria puede ser un hombre o una mujer, una persona joven o adulta. Pero Desideria es, ante todo, un espiritu ingenuo, inquieto e infantil, cuyo deseo de aprender y ser feliz parece no tener limites.
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sábado, 15 de junio de 2024
sábado, 23 de marzo de 2024
Mc 32-52: Oración en el huerto y arresto de Jesús
Oración en el huerto
(Cf. Mt 26,36-46; cfr. Lc 22,39-46)
32 Llegados al lugar llamado Getsemaní, dijo a sus discípulos:
—Siéntense aquí mientras yo voy a orar.
33 Llevó con él a Pedro, Santiago y Juan y empezó a sentir tristeza y angustia.
34 Entonces les
dijo:
—Siento una tristeza de muerte; quédense aquí y permanezcan despiertos.
35 Se adelantó un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora.
36 Decía: Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa.
35 Se adelantó un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora.
36 Decía: Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa.
Pero no se haga mi voluntad, sino la
tuya.
37 Volvió, y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
37 Volvió, y los encontró dormidos. Dijo a Pedro:
—Simón, ¿duermes? ¿No has sido capaz de estar despierto una hora?
38 Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación.
38 Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación.
El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil.
39 Se retiró otra vez y oró repitiendo las mismas palabras.
40 Al volver, los encontró otra vez dormidos, porque los ojos se les cerraban de sueño;
39 Se retiró otra vez y oró repitiendo las mismas palabras.
40 Al volver, los encontró otra vez dormidos, porque los ojos se les cerraban de sueño;
y no supieron qué contestar.
41 Volvió por tercera vez y les dijo: —¡Todavía dormidos y descansando!
41 Volvió por tercera vez y les dijo: —¡Todavía dormidos y descansando!
Basta, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre será
entregado en poder de los pecadores.
42 Vamos, levántense, se acerca el traidor.
42 Vamos, levántense, se acerca el traidor.
Arresto de Jesús
(Cf. Mt 26,47-56; Lc 22,47-53; cfr. Jn 18,1-11)
43 Todavía estaba hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce,
y con él gente armada
de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes,
los letrados y los ancianos.
44 El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo con cuidado.
45 Enseguida, acercándose a Jesús, le dijo: ¡Maestro!, y le dio un beso.
46 Los otros se le tiraron encima y lo arrestaron.
47 Uno de los presentes desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja
44 El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo con cuidado.
45 Enseguida, acercándose a Jesús, le dijo: ¡Maestro!, y le dio un beso.
46 Los otros se le tiraron encima y lo arrestaron.
47 Uno de los presentes desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja
al sirviente del sumo
sacerdote.
48 Jesús se dirigió a ellos:
48 Jesús se dirigió a ellos:
—Como si se tratara de un asaltante, han salido armados de espadas y palos para capturarme.
49 Diariamente estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron.
49 Diariamente estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron.
Pero se ha de
cumplir la Escritura.
50 Y todos lo abandonaron y huyeron.
50 Y todos lo abandonaron y huyeron.
Un joven anónimo
51 Le seguía, también, un muchacho cubierto sólo por una sábana. Lo agarraron;
52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.
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domingo, 30 de octubre de 2022
Sobre los publicanos
Sobre Mateo, el publicano:
Zaqueo, el publicano:
Parábola del fariseo y el publicano:
Lucas 18,9-14: Parábola del fariseo y el publicano
Lucas 18,9-14
9 Y refiriéndose a algunos que se tenían por justos y despreciaban a los demás,
dijo también esta parábola:
10 "Dos hombres subieron al Templo para orar: uno era fariseo y el otro, publicano.
11 El fariseo, de pie, oraba en voz baja:
"Dios mío, te doy gracias porque no soy como los demás hombres,
que son ladrones, injustos y adúlteros; ni tampoco como ese publicano.
12 Ayuno dos veces por semana y pago la décima parte de todas mis entradas".
13 En cambio el publicano, manteniéndose a distancia,
no se animaba siquiera a levantar los ojos al cielo,
sino que se golpeaba el pecho, diciendo:
"¡Dios mío, ten piedad de mí, que soy un pecador!"
14 Les aseguro que este último volvió a su casa justificado, pero no el primero.
Porque todo el que se ensalza será humillado y el que se humilla será ensalzado".
SOBRE EL MISMO TEMA:
Lucas 5,27-32: Jesús llama a Leví
Lucas 5,27-32
(Cf. Mt 9,9; Mc 2,13-14)
Marcos 2,13-17: Jesús llama a Leví, el cobrador de impuestos
Marcos 2,13-17
Cf. Mt 9,9-13
En aquel tiempo, Jesús salió de nuevo a la orilla del lago; la gente acudía a él y les enseñaba. Al pasar vio a Leví, el de Alfeo, sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". Se levantó y lo siguió. Estando Jesús a la mesa en su casa, de entre los muchos que lo seguían, un grupo de recaudadores y otra gente de mala fama se sentaron con Jesús y sus discípulos. Algunos letrados fariseos, al ver que comía con recaudadores y otra gente de mala fama, les dijeron a los discípulos: "¡De modo que come con recaudadores y pecadores!"Jesús lo oyó y les dijo: "No necesitan médico los sanos, sino los enfermos. No he venido a llamar justos, sino pecadores".
SOBRE EL MISMO TEMA:
Mateo 9,9-13: Jesús llama a Mateo
Mateo 9,9-13
Cf. Mc 2,13-17
21 de septiembre: San Mateo, Apóstol y Evangelista
En aquel tiempo vio Jesús a un hombre llamado Mateo sentado al mostrador de los impuestos, y le dijo: "Sígueme". El se levantó y lo siguió. Y estando en la mesa en casa de Mateo, muchos publicanos y pecadores, que habían acudido, se sentaron con Jesús y sus discípulos. Los fariseos, al verlo, preguntaron a los discípulos: "¿Cómo es que vuestro maestro come con publicanos y pecadores?" Jesús lo oyó y dijo: "No tienen necesidad de médico los sanos, sino los enfermos. Andad, aprended lo que significa "misericordia quiero y no sacrificios": que no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores".
SOBRE EL MISMO TEMA
sábado, 29 de octubre de 2022
Lucas 19,1-10: La conversión de Zaqueo
Lucas 19,1-10
Cf. Mt 9,9-13;
En aquel tiempo entró Jesús en Jericó y atravesaba la ciudad. Un hombre llamado Zaqueo, jefe de publicanos y rico, trataba de distinguir quién era Jesús, pero la gente se lo impedía, porque era bajo de estatura. Corrió más adelante y se subió en una higuera para verlo, porque tenía que pasar por allí. Jesús, al llegar a aquel sitio, levantó los ojos y dijo: "Zaqueo, baja en seguida, porque hoy tengo que alojarme en tu casa". El bajó en seguida, y lo recibió muy contento. Al ver esto, todos murmuraban diciendo: "Ha entrado ha hospedarse en casa de un pecador". Pero Zaqueo se puso en pie, y dijo al Señor: "Mira, la mitad de mis bienes, Señor, se la doy a los pobres; y si de alguno me he aprovechado, le restituiré cuatro veces más". Jesús le contestó: "Hoy ha sido la salvación de esta casa; también éste es hijo de Abrahán. Porque el Hijo del hombre ha venido a buscar y a salvar lo que estaba perdido".
SOBRE EL MISMO TEMA:
viernes, 29 de julio de 2022
Romanos 3,21-26: La revelación de la justicia de Dios
Romanos 3,21-26:
La revelación de la justicia de Dios
21 Pero ahora, sin la Ley, se ha manifestado la justicia de Dios atestiguada por la Ley
y los Profetas:
22 la justicia de Dios, por la fe en Jesucristo, para todos los que creen.
Porque no hay ninguna distinción:
23 todos han pecado y están privados de la gloria de Dios,
24 pero son justificados gratuitamente por su gracia,
en virtud de la redención cumplida en Cristo Jesús.
25 Él fue puesto por Dios como instrumento de propiciación por su propia sangre,
gracias a la fe. De esa manera, Dios ha querido mostrar su justicia:
26 en el tiempo de la paciencia divina, pasando por alto los pecados cometidos anteriormente,
y en el tiempo presente, siendo justo y justificando a los que creen en Jesús.
Romanos 3,9-20: La universalidad del pecado
Romanos 3,9-20:
La universalidad del pecado
9 En definitiva, entonces, ¿somos o no superiores a los paganos? De ninguna manera.
10 Porque acabamos de probar que todos están sometidos al pecado, tanto los judíos
como los que no lo son. Así lo afirma la Escritura: No hay ningún justo, ni siquiera uno;
11 no hay nadie que comprenda, nadie que busque a Dios.
12 Todos están extraviados, igualmente corrompidos; nadie practica el bien, ni siquiera uno solo.
13 Su garganta es un sepulcro abierto; engañan con su lengua,
sus labios destilan veneno de víboras,
14 su boca está llena de maldición y amargura.
15 Sus pies son rápidos para derramar sangre,
16 en sus caminos hay ruina y miseria,
17 no conocen la senda de la paz.
18 El temor de Dios no está ante sus ojos.
19 Ahora bien, nosotros sabemos que todo lo que dice la Ley es válido solamente
para los que están bajo la Ley, a fin de que nadie pueda alegar inocencia
y todo el mundo sea reconocido culpable delante de Dios.
20 Porque a los ojos de Dios, nadie será justificado por las obras de la Ley,
ya que la Ley se limita a hacernos conocer el pecado.
martes, 12 de julio de 2022
Isaías 53,1-12: Su pasión y su gloria (y 2)
1 ¿Quién creyó nuestro anuncio? ¿A quién mostró el Señor su brazo?
2 Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida:
2 Creció en su presencia como brote, como raíz en tierra árida:
no tenía presencia ni belleza que atrajera nuestras miradas ni aspecto que nos cautivase.
3 Despreciado y evitado de la gente, un hombre habituado a sufrir, curtido en el dolor;
3 Despreciado y evitado de la gente, un hombre habituado a sufrir, curtido en el dolor;
al verlo se tapaban la cara; despreciado, lo tuvimos por nada;
4 a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado,
4 a él, que soportó nuestros sufrimientos y cargó con nuestros dolores, lo tuvimos por un contagiado,
herido de Dios y afligido.
5 Él, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.
5 Él, en cambio, fue traspasado por nuestras rebeliones, triturado por nuestros crímenes.
Sobre él descargó el castigo que nos sana y con sus cicatrices nos hemos sanado.
6 Todos errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
7 Maltratado, aguantaba, no abría la boca; como cordero llevado al matadero,
6 Todos errábamos como ovejas, cada uno por su lado, y el Señor cargó sobre él todos nuestros crímenes.
7 Maltratado, aguantaba, no abría la boca; como cordero llevado al matadero,
como oveja muda ante el esquilador, no abría la boca.
8 Sin arresto, sin proceso, lo quitaron de en medio, ¿quién meditó en su destino?
8 Sin arresto, sin proceso, lo quitaron de en medio, ¿quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de la tierra de los vivos, por los pecados de mi pueblo lo hirieron.
9 Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores,
9 Le dieron sepultura con los malvados y una tumba con los malhechores,
aunque no había cometido crímenes ni hubo engaño en su boca.
10 El Señor quería triturarlo con el sufrimiento: si entrega su vida como expiación, verá su descendencia,
10 El Señor quería triturarlo con el sufrimiento: si entrega su vida como expiación, verá su descendencia,
prolongará sus años y por su medio triunfará el plan del Señor.
11 Por los trabajos soportados verá la luz, se saciará de saber;
mi siervo inocente rehabilitará a todos porque cargó con sus crímenes.
11 Por los trabajos soportados verá la luz, se saciará de saber;
mi siervo inocente rehabilitará a todos porque cargó con sus crímenes.
12 Por eso le asignaré una porción entre los grandes y repartirá botín con los poderosos:
porque desnudó el cuello para morir y fue contado entre los pecadores,
él cargó con el pecado de todos e intercedió por los pecadores.
jueves, 23 de junio de 2022
Lucas 15,1-32: Parábolas de la misericordia de Dios
Parábolas de la misericordia de Dios
1 Todos los publicanos y pecadores se acercaban a Jesús para escucharlo.
2 Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:
2 Los fariseos y los escribas murmuraban, diciendo:
"Este hombre recibe a los pecadores y come con ellos".
3 Jesús les dijo entonces esta parábola:
4 "Si alguien tiene cien ovejas y pierde una, ¿no deja acaso las noventa y nueve en el campo
y va a buscar la que se había perdido, hasta encontrarla?
5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
6 y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice:
5 Y cuando la encuentra, la carga sobre sus hombros, lleno de alegría,
6 y al llegar a su casa llama a sus amigos y vecinos, y les dice:
"Alégrense conmigo, porque encontré la oveja que se me había perdido".
7 Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador
7 Les aseguro que, de la misma manera, habrá más alegría en el cielo por un solo pecador
que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse".
8 Y les dijo también: "Si una mujer tiene diez dracmas y pierde una,
La moneda perdida y encontrada
Cf. Mt 18,12-14
¿no enciende acaso la lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?
9 Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice:
9 Y cuando la encuentra, llama a sus amigas y vecinas, y les dice:
"Alégrense conmigo, porque encontré la dracma que se me había perdido".
10 Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador
10 Les aseguro que, de la misma manera, se alegran los ángeles de Dios por un solo pecador
que se convierte".
11 Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos.
12 El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde".
SOBRE EL MISMO TEMA:
por el papa Francisco
Parábola del padre misericordioso
11 Jesús dijo también: "Un hombre tenía dos hijos.
12 El menor de ellos dijo a su padre: "Padre, dame la parte de herencia que me corresponde".
Y el padre les repartió sus bienes.
13 Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano,
13 Pocos días después, el hijo menor recogió todo lo que tenía y se fue a un país lejano,
donde malgastó sus bienes en una vida licenciosa.
14 Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país,
14 Ya había gastado todo, cuando sobrevino mucha miseria en aquel país,
y comenzó a sufrir privaciones.
15 Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo
15 Entonces se puso al servicio de uno de los habitantes de esa región, que lo envió a su campo
para cuidar cerdos.
16 Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos,
16 Él hubiera deseado calmar su hambre con las bellotas que comían los cerdos,
pero nadie se las daba.
17 Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia,
17 Entonces recapacitó y dijo: "¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan en abundancia,
y yo estoy aquí muriéndome de hambre!
18 Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".
20 Entonces partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente;
18 Ahora mismo iré a la casa de mi padre y le diré: Padre, pequé contra el Cielo y contra ti;
19 ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros".
20 Entonces partió y volvió a la casa de su padre.
Cuando todavía estaba lejos, su padre lo vio y se conmovió profundamente;
corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó.
21 El joven le dijo: "Padre, pequé contra el Cielo y contra ti; no merezco ser llamado hijo tuyo".
22 Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo,
22 Pero el padre dijo a sus servidores: "Traigan en seguida la mejor ropa y vístanlo,
pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies.
23 Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
24 porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado".
23 Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y festejemos,
24 porque mi hijo estaba muerto y ha vuelto a la vida, estaba perdido y fue encontrado".
Y comenzó la fiesta.
25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música
25 El hijo mayor estaba en el campo. Al volver, ya cerca de la casa, oyó la música
y los coros que acompañaban la danza.
26 Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso.
27 Él le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado,
26 Y llamando a uno de los sirvientes, le preguntó qué significaba eso.
27 Él le respondió: "Tu hermano ha regresado, y tu padre hizo matar el ternero engordado,
porque lo ha recobrado sano y salvo".
28 Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
29 pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás
28 Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió para rogarle que entrara,
29 pero él le respondió: "Hace tantos años que te sirvo, sin haber desobedecido jamás
ni una sola de tus órdenes, y nunca me diste un cabrito para hacer una fiesta con mis amigos.
30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres,
30 ¡Y ahora que ese hijo tuyo ha vuelto, después de haber gastado tus bienes con mujeres,
haces matar para él el ternero engordado!"
31 Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
32 Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida,
31 Pero el padre le dijo: "Hijo mío, tú estás siempre conmigo, y todo lo mío es tuyo.
32 Es justo que haya fiesta y alegría, porque tu hermano estaba muerto y ha vuelto a la vida,
estaba perdido y ha sido encontrado"".
sábado, 11 de junio de 2022
Hechos 24,10-21: Discurso de Pablo ante el gobernador romano
24,10-21: Discurso de Pablo ante el gobernador romano
10 Entonces el procurador concedió la palabra a Pablo y éste respondió:
«Yo sé que desde hace muchos años vienes juzgando a esta nación;
por eso con toda confianza voy a exponer mi defensa.
11 Tú mismo lo puedes comprobar: No hace más de doce días que yo subí a Jerusalén en peregrinación.
12 Y ni en el Templo, ni en las sinagogas ni por la ciudad me han encontrado discutiendo con nadie ni
11 Tú mismo lo puedes comprobar: No hace más de doce días que yo subí a Jerusalén en peregrinación.
12 Y ni en el Templo, ni en las sinagogas ni por la ciudad me han encontrado discutiendo con nadie ni
alborotando a la gente.
13 Ni pueden tampoco probarte las cosas de que ahora me acusan.
14 «En cambio te confieso que según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis padres,
13 Ni pueden tampoco probarte las cosas de que ahora me acusan.
14 «En cambio te confieso que según el Camino, que ellos llaman secta, doy culto al Dios de mis padres,
creo en todo lo que se encuentra en la Ley y está escrito en los Profetas
15 y tengo en Dios la misma esperanza que éstos tienen, de que habrá una resurrección,
15 y tengo en Dios la misma esperanza que éstos tienen, de que habrá una resurrección,
tanto de los justos como de los pecadores.
16 Por eso yo también me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Dios
16 Por eso yo también me esfuerzo por tener constantemente una conciencia limpia ante Dios
y ante los hombres.
17 «Al cabo de muchos años he venido a traer limosnas a los de mi nación y a presentar ofrendas.
18 Y me encontraron realizando estas ofrendas en el Templo después de haberme purificado,
17 «Al cabo de muchos años he venido a traer limosnas a los de mi nación y a presentar ofrendas.
18 Y me encontraron realizando estas ofrendas en el Templo después de haberme purificado,
y no entre tumulto de gente.
19 Y fueron algunos judíos de Asia... - que son los que debieran presentarse ante ti
19 Y fueron algunos judíos de Asia... - que son los que debieran presentarse ante ti
y acusarme si es que tienen algo contra mí;
20 o si no, que digan estos mismos qué crimen hallaron en mí cuando comparecí ante el Sanedrín,
21 a no ser este solo grito que yo lancé estando en medio de ellos:
20 o si no, que digan estos mismos qué crimen hallaron en mí cuando comparecí ante el Sanedrín,
21 a no ser este solo grito que yo lancé estando en medio de ellos:
“Yo soy juzgado hoy por vosotros a causa de la resurrección de los muertos.»
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viernes, 3 de diciembre de 2021
Isaías 13,1-22: Contra Babilonia
Isaías 13,1-22:
ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES
Contra Babilonia
2 Sobre un monte pelado levanten la bandera, grítenles con fuerza agitando la mano,
para que entren por las puertas de los príncipes.
3 Yo he dado órdenes a mis consagrados, he reclutado a mis guerreros, entusiastas de mi honor,
3 Yo he dado órdenes a mis consagrados, he reclutado a mis guerreros, entusiastas de mi honor,
para ejecutar mi ira.
4 Escuchen: tumulto en los montes, como de un gran ejército, escuchen: estruendo de reinos,
4 Escuchen: tumulto en los montes, como de un gran ejército, escuchen: estruendo de reinos,
de naciones aliadas; el Señor Todopoderoso revisa su ejército para el combate.
5 Van llegando de tierra lejana, del confín del cielo: el Señor con las armas de su ira,
5 Van llegando de tierra lejana, del confín del cielo: el Señor con las armas de su ira,
para arrasar la tierra entera.
6 Den alaridos, que está cerca el día del Señor y llegará como azote del Todopoderoso;
7 por eso los brazos desfallecerán y se desmayarán los corazones humanos;
8 espasmos y angustias los agarrarán, se turbarán y se retorcerán como parturientas.
6 Den alaridos, que está cerca el día del Señor y llegará como azote del Todopoderoso;
7 por eso los brazos desfallecerán y se desmayarán los corazones humanos;
8 espasmos y angustias los agarrarán, se turbarán y se retorcerán como parturientas.
Se mirarán espantados unos a otros: rostros febriles, sus rostros.
9 Miren, llega implacable el día del Señor, su cólera y el estallido de su ira,
9 Miren, llega implacable el día del Señor, su cólera y el estallido de su ira,
para dejar la tierra desolada exterminando de ella a los pecadores.
10 Las estrellas del cielo y las constelaciones no destellan su luz, se entenebrece el sol al salir,
10 Las estrellas del cielo y las constelaciones no destellan su luz, se entenebrece el sol al salir,
la luna no irradia su luz.
11 Tomaré cuentas al mundo de su maldad, a los perversos de sus crímenes;
11 Tomaré cuentas al mundo de su maldad, a los perversos de sus crímenes;
terminaré con la soberbia de los insolentes y el orgullo de los tiranos lo humillaré.
12 Haré que los hombres escaseen más que el oro, y los mortales, más que el metal de Ofir.
13 Porque sacudiré el cielo y temblará la tierra en su asiento por la cólera del Señor Todopoderoso,
12 Haré que los hombres escaseen más que el oro, y los mortales, más que el metal de Ofir.
13 Porque sacudiré el cielo y temblará la tierra en su asiento por la cólera del Señor Todopoderoso,
el día que estalle su ira.
14 Entonces, como cierva acosada o como rebaño que nadie congrega, volverán unos a su pueblo,
14 Entonces, como cierva acosada o como rebaño que nadie congrega, volverán unos a su pueblo,
huirán otros a su tierra;
15 el que es atrapado, muere atravesado, el que es capturado cae a espada;
16 sus niños son estrellados ante sus ojos, sus casas saqueadas, sus mujeres violadas.
17 Miren: yo incito contra ellos a los medos, que no aprecian la plata ni les importa el oro;
18 sus arcos acribillan a los jóvenes, no perdonan a los niños, no se apiadan de las criaturas.
19 Quedará Babilonia, la perla de los reinos, joya y orgullo de los caldeos,
15 el que es atrapado, muere atravesado, el que es capturado cae a espada;
16 sus niños son estrellados ante sus ojos, sus casas saqueadas, sus mujeres violadas.
17 Miren: yo incito contra ellos a los medos, que no aprecian la plata ni les importa el oro;
18 sus arcos acribillan a los jóvenes, no perdonan a los niños, no se apiadan de las criaturas.
19 Quedará Babilonia, la perla de los reinos, joya y orgullo de los caldeos,
como Sodoma y Gomorra cuando Dios las arrasó;
20 jamás la habitarán, nunca más será poblada; el beduino no acampará allí ni los pastores
20 jamás la habitarán, nunca más será poblada; el beduino no acampará allí ni los pastores
apacentarán sus rebaños;
21 allí se apacentarán las fieras, sus casas se llenarán de búhos, morarán allí avestruces
21 allí se apacentarán las fieras, sus casas se llenarán de búhos, morarán allí avestruces
y brincarán chivos allí;
22 aullarán hienas en sus mansiones y chacales en sus lujosos palacios.
22 aullarán hienas en sus mansiones y chacales en sus lujosos palacios.
Está a punto de llegar su hora, no serán prolongados sus días.
jueves, 2 de diciembre de 2021
Isaías 1,1-9: Requisitoria de Dios y confesión del pueblo
Capítulo 1
Visión de Isaías
1 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén en tiempos de Ozías, de Yotán, de Acaz
y de Ezequías, reyes de Judá.
y de Ezequías, reyes de Judá.
Requisitoria de Dios y confesión del pueblo
2 Escuchen, cielos; presta oído, tierra; que habla el Señor: He criado y educado hijos, y ellos se han
rebelado contra mí.
3 Conoce el buey a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; pero Israel no me conoce, mi pueblo no
3 Conoce el buey a su amo, y el asno el pesebre de su dueño; pero Israel no me conoce, mi pueblo no
recapacita.
4 ¡Ay, gente pecadora, pueblo cargado de culpas, raza de malvados, hijos degenerados! Han abandonado
4 ¡Ay, gente pecadora, pueblo cargado de culpas, raza de malvados, hijos degenerados! Han abandonado
al Señor, han despreciado al Santo de Israel, han vuelto la espalda.
5 ¿Dónde seguirlos hiriendo, si acumulan más delitos? La cabeza es una llaga, el corazón está agotado,
6 de la planta del pie a la cabeza no les queda parte sana: llagas, moretones, heridas recientes, no sanadas
6 de la planta del pie a la cabeza no les queda parte sana: llagas, moretones, heridas recientes, no sanadas
ni vendadas, ni aliviadas con ungüento.
7 Su país está desolado; sus ciudades, incendiadas; sus campos, ante sus propios ojos, los devoran
7 Su país está desolado; sus ciudades, incendiadas; sus campos, ante sus propios ojos, los devoran
extranjeros. ¡Desolación como en la catástrofe de Sodoma!
8 Y Sión, la capital, ha quedado como cabaña de viñedo, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
9 Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado un resto, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos
8 Y Sión, la capital, ha quedado como cabaña de viñedo, como choza de melonar, como ciudad sitiada.
9 Si el Señor Todopoderoso no nos hubiera dejado un resto, seríamos como Sodoma, nos pareceríamos
a Gomorra.
jueves, 24 de junio de 2021
Carta de San Pablo a los Gálatas 2,15-21: El Evangelio de Pablo
2,15-21: El Evangelio de Pablo
15 Nosotros somos judíos de nacimiento y no pecadores venidos del paganismo.
16 Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley,
sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo
y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley.
17 Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos
pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser,
18 porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido,
me declaro a mí mismo transgresor de la Ley.
19 Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios.
Yo estoy crucificado con Cristo,
20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne,
la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
16 Pero como sabemos que el hombre no es justificado por las obras de la Ley,
sino por la fe en Jesucristo, hemos creído en él, para ser justificados por la fe en Cristo
y no por las obras de la Ley: en efecto, nadie será justificado en virtud de las obras de la Ley.
17 Ahora bien, si al buscar nuestra justificación en Cristo, resulta que también nosotros somos
pecadores, entonces Cristo está al servicio del pecado. Esto no puede ser,
18 porque si me pongo a reconstruir lo que he destruido,
me declaro a mí mismo transgresor de la Ley.
19 Pero en virtud de la Ley, he muerto a la Ley, a fin de vivir para Dios.
Yo estoy crucificado con Cristo,
20 y ya no vivo yo, sino que Cristo vive en mí: la vida que sigo viviendo en la carne,
la vivo en la fe en el Hijo de Dios, que me amó y se entregó por mí.
21 Yo no anulo la gracia de Dios: si la justicia viene de la Ley, Cristo ha muerto inútilmente.
lunes, 27 de agosto de 2018
1 Timoteo 1,12-17: La vocación de Pablo
12 Doy gracias a nuestro Señor Jesucristo,
porque me ha fortalecido y me ha considerado digno de confianza, llamándome a su servicio
13 a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores.
13 a pesar de mis blasfemias, persecuciones e insolencias anteriores.
Pero fui tratado con misericordia, porque cuando no tenía fe, actuaba así por ignorancia.
14 Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.
15 Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores,
14 Y sobreabundó en mí la gracia de nuestro Señor, junto con la fe y el amor de Cristo Jesús.
15 Es doctrina cierta y digna de fe que Jesucristo vino al mundo para salvar a los pecadores,
y yo soy el peor de ellos.
16 Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia,
16 Si encontré misericordia, fue para que Jesucristo demostrara en mí toda su paciencia,
poniéndome como ejemplo de los que van a creer en él para alcanzar la Vida eterna.
17 ¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único,
17 ¡Al Rey eterno y universal, al Dios incorruptible, invisible y único,
honor y gloria por los siglos de los siglos! Amén.
1 Carta a Timoteo 1,8-11: El verdadero alcance de la Ley
El verdadero alcance de la Ley
1:8 Ya sabemos que la Ley es buena, si se la usa debidamente,
1:9 es decir, si se tiene en cuenta que no fue establecida para los justos, sino para los malvados y los rebeldes, para los impíos y pecadores, los sacrílegos y profanadores, los parricidas y matricidas, los asesinos,
1:10 los impúdicos y pervertidos, los traficantes de seres humanos, los tramposos y los perjuros. En una palabra, la Ley está contra todo lo que se opone a la sana doctrina
1:11 del Evangelio que me ha sido confiado, y que nos revela la gloria del bienaventurado Dios.
1:8 Ya sabemos que la Ley es buena, si se la usa debidamente,
1:9 es decir, si se tiene en cuenta que no fue establecida para los justos, sino para los malvados y los rebeldes, para los impíos y pecadores, los sacrílegos y profanadores, los parricidas y matricidas, los asesinos,
1:10 los impúdicos y pervertidos, los traficantes de seres humanos, los tramposos y los perjuros. En una palabra, la Ley está contra todo lo que se opone a la sana doctrina
1:11 del Evangelio que me ha sido confiado, y que nos revela la gloria del bienaventurado Dios.
domingo, 12 de agosto de 2018
Mateo 26,36-46: La oración de Jesús en Getsemaní
Oración de Jesús en Getsemaní
Cf. Mc 14,32-42; Lc 22,39-46; Jn 18,1
36 Cuando Jesús llegó con sus discípulos a una propiedad llamada Getsemaní, les dijo:
"Quédense aquí, mientras yo voy allí a orar".
37 Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.
38 Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo".
39 Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así:
37 Y llevando con él a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, comenzó a entristecerse y a angustiarse.
38 Entonces les dijo: "Mi alma siente una tristeza de muerte. Quédense aquí, velando conmigo".
39 Y adelantándose un poco, cayó con el rostro en tierra, orando así:
"Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya".
40 Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro:
40 Después volvió junto a sus discípulos y los encontró durmiendo. Jesús dijo a Pedro:
"¿Es posible que no hayan podido quedarse despiertos conmigo, ni siquiera una hora?
41 Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto,
41 Estén prevenidos y oren para no caer en la tentación, porque el espíritu está dispuesto,
pero la carne es débil".
42 Se alejó por segunda vez y suplicó:
42 Se alejó por segunda vez y suplicó:
"Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad".
43 Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño.
44 Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45 Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo:
43 Al regresar los encontró otra vez durmiendo, porque sus ojos se cerraban de sueño.
44 Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras.
45 Luego volvió junto a sus discípulos y les dijo:
"Ahora pueden dormir y descansar: ha llegado la hora en que el Hijo del hombre
va a ser entregado en manos de los pecadores.
46 ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".
46 ¡Levántense! ¡Vamos! Ya se acerca el que me va a entregar".
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viernes, 15 de diciembre de 2017
Mateo 11:16-19: Hemos tocado la flauta y no habéis bailado..., por Julio González, SF.
Mateo 11:16-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.
— Comentario por el P. Julio González, SF.
Hay gente que nunca está contenta o, tal vez, debería decir: hay gente que solamente está contenta cuando les va bien a ellos.
Un médico le explicaba a una mamá la apatía de su hijo:
“El niño está sano. El problema de su hijo no es que nunca esté contento, su problema (de la madre) es que le pone tanta atención que el niño no puede disfrutar de los demás, de la naturaleza y de las cosas cotidianas, porque está absorbido por sí mismo”.
“Y eso ¿se cura?”, pregunta la madre.
“Por supuesto, motive a su hijo para que dirija su atención sobre las vivencias de otras personas y verá que el niño comienza a mostrar interés por algo”.
Este ejemplo sirve para explicar que la espiritualidad del Adviento no puede ser apreciada por personas que solamente están interesadas en ellas mismas, en cómo les va a ellos.
Jesús no habla de unas personas sino de toda una “generación”, poniendo en evidencia una mentalidad y un estilo de vida.
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado”, ¿Cómo pueden bailar o llorar por lo que otros hacen si solamente tienen ojos y oidos para sí mismos?
La espiritualidad del Adviento es la espiritualidad del caminante; por eso, los sabios que vienen que oriente, los pastores, Abraham, Moisés, los profetas, Juan el Bautista, María y José, pueden ayudarnos a llenar de significado y propósito nuestra espera.
A través de Zacarías, Isabel, José, Herodes y sus consejeros, descubrimos que ese peregrinaje pone a prueba no solamente nuestra resistencia física sino también nuestra resistencia a cambiar, a ver a los demás sin temor, como una buena noticia.
Los episodios del Evangelio que meditamos durante el Adviento muestran que quienes se preocupan por mantener su bienestar y privilegios, no solamente no se alegran con la llegada del mesías sino que le ven como una amenaza.
En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente: ¿A quién se parece esta generación? Se parece a los niños sentados en la plaza, que gritan a otros: “Hemos tocado la flauta, y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones, y no habéis llorado”. Porque vino Juan, que ni comía ni bebía, y dicen: “Tiene un demonio.” Vino el Hijo del hombre, que come y bebe, y dicen: “Ahí tenéis a un comilón y borracho, amigo de publicanos y pecadores.” Pero los hechos dan razón a la sabiduría de Dios.
— Comentario por el P. Julio González, SF.
Hay gente que nunca está contenta o, tal vez, debería decir: hay gente que solamente está contenta cuando les va bien a ellos.
Un médico le explicaba a una mamá la apatía de su hijo:
“El niño está sano. El problema de su hijo no es que nunca esté contento, su problema (de la madre) es que le pone tanta atención que el niño no puede disfrutar de los demás, de la naturaleza y de las cosas cotidianas, porque está absorbido por sí mismo”.
“Y eso ¿se cura?”, pregunta la madre.
“Por supuesto, motive a su hijo para que dirija su atención sobre las vivencias de otras personas y verá que el niño comienza a mostrar interés por algo”.
Este ejemplo sirve para explicar que la espiritualidad del Adviento no puede ser apreciada por personas que solamente están interesadas en ellas mismas, en cómo les va a ellos.
Jesús no habla de unas personas sino de toda una “generación”, poniendo en evidencia una mentalidad y un estilo de vida.
“Hemos tocado la flauta y no habéis bailado; hemos cantado lamentaciones y no habéis llorado”, ¿Cómo pueden bailar o llorar por lo que otros hacen si solamente tienen ojos y oidos para sí mismos?
La espiritualidad del Adviento es la espiritualidad del caminante; por eso, los sabios que vienen que oriente, los pastores, Abraham, Moisés, los profetas, Juan el Bautista, María y José, pueden ayudarnos a llenar de significado y propósito nuestra espera.
A través de Zacarías, Isabel, José, Herodes y sus consejeros, descubrimos que ese peregrinaje pone a prueba no solamente nuestra resistencia física sino también nuestra resistencia a cambiar, a ver a los demás sin temor, como una buena noticia.
Los episodios del Evangelio que meditamos durante el Adviento muestran que quienes se preocupan por mantener su bienestar y privilegios, no solamente no se alegran con la llegada del mesías sino que le ven como una amenaza.
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