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sábado, 5 de octubre de 2024

Marcos 10,1-12: El matrimonio y el divorcio



Marcos 10,1-12
Viernes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandorá el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre."En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."

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sábado, 3 de junio de 2023

Juan 3,14-21: "Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna".



En aquel tiempo, Jesús dijo a Nicodemo: “Así como levantó Moisés la serpiente en el desierto, así tiene que ser levantado el Hijo del hombre, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. Porque tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna. Porque Dios no envió a su Hijo para condenar al mundo, sino para que el mundo se salvara por él. El que cree en él no será condenado; pero el que no cree ya está condenado, por no haber creído en el Hijo único de Dios. La causa de la condenación es ésta: habiendo venido la luz al mundo, los hombres prefirieron las tinieblas a la luz, porque sus obras eran malas. Todo aquel que hace el mal, aborrece la luz y no se acerca a ella, para que sus obras no se descubran. En cambio, el que obra, el bien conforme a la verdad, se acerca a la luz, para que se vea que sus obras están hechas según Dios”.

domingo, 23 de abril de 2023

Hechos 6,8-15: Arresto de Esteban

Hechos 6,8-15


En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Indujeron a unos que asegurasen: "Le hemos oído palabras blasfemas contra Moisés y contra Dios." Alborotaron al pueblo, a los ancianos y a los escribas, agarraron a Esteban por sorpresa y lo condujeron al Sanedrín, presentando testigos falsos que decían: "Este individuo no para de hablar contra el templo y la Ley. Le hemos oído decir que ese Jesús de Nazaret destruirá el templo y cambiará las tradiciones que recibimos de Moisés." Todos los miembros del Sanedrín miraron a Esteban, y su rostro les pareció el de un ángel.

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viernes, 21 de abril de 2023

Lucas 24,13-35: Los discípulos de Emaús

Lucas 24,13-35


Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo:
— ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replico:
— ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?
Él les pregunto:
— ¿Qué?
Ellos le contestaron:
— Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo:
— ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
— Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron:
— ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
— Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


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lunes, 17 de abril de 2023

Juan 3,5a.7b-15: "De lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio"

Juan 3,5a.7b-15

En aquel tiempo, dijo Jesús a Nicodemo: "Tenéis que nacer de nuevo; el viento sopla donde quiere y oyes su ruido, pero no sabes de dónde viene ni a dónde va. Así es todo el que ha nacido del Espíritu." Nicodemo le preguntó: "¿Cómo puede suceder eso?" Le contestó Jesús: "Y tú, el maestro de Israel, ¿no lo entiendes? Te lo aseguro, de lo que sabemos hablamos; de lo que hemos visto damos testimonio, y no aceptáis nuestro testimonio. Si no creéis cuando os hablo de la tierra, ¿cómo creeréis cuando os hable del cielo? Porque nadie ha subido al cielo, sino el que bajó del cielo, el Hijo del hombre. Lo mismo que Moisés elevó la serpiente en el desierto, así tiene que ser elevado el Hijo del hombre, para que todo el que cree en él tenga vida eterna."

domingo, 26 de marzo de 2023

Juan 8,1-11: La mujer adúltera

Juan 8,1-11


En aquel tiempo, Jesús se retiró al monte de los Olivos. Al amanecer se presentó de nuevo en el templo, y todo el pueblo acudía a él, y, sentándose, les enseñaba. Los escribas y los fariseos le traen una mujer sorprendida en adulterio y, colocándola en medio, le dijeron: "Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en flagrante adulterio. La ley de Moisés nos manda apedrear a las adúlteras; tú, ¿qué dices?" Le preguntaban esto para comprometerlo y poder acusarlo. Pero Jesús, inclinándose, escribía con el dedo en el suelo. Como insistían en preguntarle, se incorporó y les dijo: "El que esté sin pecado, que le tire la primera piedra." E inclinándose otra vez, siguió escribiendo. Ellos, al oírlo, se fueron escabullendo uno a uno, empezando por los más viejos. Y quedó solo Jesús, con la mujer, que seguía allí delante. Jesús se incorporó y le preguntó: "Mujer, ¿dónde están tus acusadores?; ¿ninguno te ha condenado?" Ella contestó: "Ninguno, Señor." Jesús dijo: "Tampoco yo te condeno. Anda, y en adelante no peques más."

miércoles, 22 de marzo de 2023

Juan 5,31-47: Testimonio del Padre en favor de Jesús

Juan 5,31-47


En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos: "Si yo doy testimonio de mí mismo, mi testimonio no es válido. Hay otro que da testimonio de mí, y sé que es válido el testimonio que da de mí. Vosotros enviasteis mensajeros a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad. No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para que vosotros os salvéis. Juan era la lámpara que ardía y brillaba, y vosotros quisisteis gozar un instante de su luz. Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: las obras que el Padre me ha concedido realizar; esas obras que hago dan testimonio de mí: que el Padre me ha enviado. Y el Padre que me envió, él mismo ha dado testimonio de mí. Nunca habéis escuchado su voz, ni visto su semblante, y su palabra no habita en vosotros, porque al que él envió no le creéis. Estudiáis las Escrituras pensando encontrar en ellas vida eterna; pues ellas están dando testimonio de mí, ¡y no queréis venir a mí para tener vida! No recibo gloria de los hombres; además, os conozco y sé que el amor de Dios no está en vosotros. Yo he venido en nombre de mi Padre, y no me recibisteis; si otro viene en nombre propio, a ése sí lo recibiréis. ¿Cómo podréis creer vosotros, que aceptáis gloria unos de otros y no buscáis la gloria que viene del único Dios? No penséis que yo os voy a acusar ante el Padre, hay uno que os acusa: Moisés, en quien tenéis vuestra esperanza. Si creyerais a Moisés, me creeríais a mí, porque de mí escribió él. Pero, si no dais fe a sus escritos, ¿cómo daréis fe a mis palabras?"

domingo, 19 de marzo de 2023

Juan 9,1-41: El ciego de nacimiento

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron:
— Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
Jesús contestó:
— Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
— Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
— ¿No es ése el que se sentaba a pedir?
Unos decían:
— El mismo.
Otros decían:
— No es él, pero se le parece.
Él respondía:
— Soy yo.
Y le preguntaban:
— ¿Y cómo se te han abierto los ojos?
Él contestó:
— Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.
Le preguntaron:
— ¿Dónde está él?
Contestó:
— No sé.
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó:
— Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.
Algunos de los fariseos comentaban:
— Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.
Otros replicaban:
— ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?
Y estaban divididos. Volvieron a preguntarle al ciego:
— Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?
Él contestó:
— Que es un profeta.
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
— ¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
Sus padres contestaron:
— Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse. Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él."
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
— Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.
Contestó él:
— Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.
Le preguntan de nuevo:
— ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?
Les contestó:
— Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
— Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.
Replicó él:
— Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.
Le replicaron:
— Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
— ¿Crees tú en el Hijo del hombre?
Él contestó:
— ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
Jesús les dijo:
— Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.
Él dijo:
— Creo, señor.
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
— Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos.
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
— ¿También nosotros estamos ciegos?
Jesús les contestó:
— Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.


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sábado, 25 de febrero de 2023

Romanos 5,12-21: Adán y Jesucristo

Romanos 5,12-21

12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, 
     y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
13 En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, 
     el pecado no se tiene en cuenta.
14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, 
     cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
15 Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte 
      de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, 
      fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.
16 Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, 
     ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la 
     justificación después de muchas faltas.
17 En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán 
     por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia 
     y el don de la justicia.
18 Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto 
     de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida.
19 Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron 
     en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
20 Es verdad que la Ley entró para que se multiplicaran las transgresiones, pero donde abundó el pecado, 
     sobreabundó la gracia.
21 Porque así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio 
     de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.  

sábado, 19 de noviembre de 2022

Lucas 20,27-38: Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer?"

Lucas 20,27-40
Sábado de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos saduceos, que niegan la resurrección, y le preguntaron: "Maestro, Moisés nos dejó escrito: Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer, pero sin hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano. Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos. Y el segundo y el tercero se casaron con ella, y así los siete murieron sin dejar hijos. Por último murió la mujer. Cuando llegue la resurrección, ¿de cuál de ellos será la mujer? Porque los siete han estado casados con ella."Jesús les contestó: "En esta vida, hombres y mujeres se casan; pero los que sean juzgados dignos de la vida futura y de la resurrección de entre los muertos no se casarán. Pues ya no pueden morir, son como ángeles; son hijos de Dios, porque participan en la resurrección. Y que resucitan los muertos, el mismo Moisés lo indica en el episodio de la zarza, cuando llama al Señor "Dios de Abrahán, Dios de Isaac, Dios de Jacob". No es Dios de muertos, sino de vivos; porque para él todos están vivos." Intervinieron unos escribas: "Bien dicho, Maestro." Y no se atrevían a hacerle más preguntas.


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miércoles, 12 de octubre de 2022

Lucas 16,19-31: Parábola del hombre rico y el pobre Lázaro



Lucas 16,19-31

En aquellos días dijo Jesús esta parábola: «Era un hombre rico que vestía de púrpura y lino, y celebraba todos los días espléndidas fiestas. Y uno pobre, llamado Lázaro, que, echado junto a su portal, cubierto de llagas, deseaba hartarse de lo que caía de la mesa del rico... pero hasta los perros venían y le lamían las llagas. Sucedió, pues, que murió el pobre y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham. Murió también el rico y fue sepultado. «Estando en el Hades entre tormentos, levantó los ojos y vio a lo lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. Y, gritando, dijo: "Padre Abraham, ten compasión de mí y envía a Lázaro a que moje en agua la punta de su dedo y refresque mi lengua, porque estoy atormentado en esta llama." Pero Abraham le dijo: "Hijo, recuerda que recibiste tus bienes durante tu vida y Lázaro, al contrario, sus males; ahora, pues, él es aquí consolado y tú atormentado. Y además, entre nosotros y vosotros se interpone un gran abismo, de modo que los que quieran pasar de aquí a vosotros, no puedan; ni de ahí puedan pasar donde nosotros." «Replicó: "Con todo, te ruego, padre, que le envíes a la casa de mi padre, porque tengo cinco hermanos, para que les dé testimonio, y no vengan también ellos a este lugar de tormento." Díjole Abraham: "Tienen a Moisés y a los profetas; que les oigan." El dijo: "No, padre Abraham; sino que si alguno de entre los muertos va donde ellos, se convertirán." Le contestó: "Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se convencerán, aunque un muerto resucite."»


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viernes, 21 de julio de 2017

Exodo 7,8-13: El bastón maravilloso

Exodo 7,8-13: El bastón maravilloso 
Cf. Nehemías 9,10; Salmo 78, 12 

7:8 Habló Yahveh a Moisés y Aarón, y dijo:
7:9 "Cuando Faraón os diga: Haced algún prodigio, dirás a Aarón: "Toma tu cayado y échalo delante de Faraón, y que se convierta en serpiente.""
7:10 Presentáronse, pues, Moisés y Aarón a Faraón, e hicieron lo que Yahveh había ordenado: Aarón echó su cayado delante de Faraón y de sus servidores, y se convirtió en serpiente.
7:11 También Faraón llamó a los sabios y a los hechiceros, y también ellos, los sabios egipcios, hicieron con sus encantamientos las mismas cosas.
7:12 Echó cada cual su vara, y se trocaron en serpientes; pero el cayado de Aarón devoró sus varas.
7:13 Sin embargo el corazón de Faraón se endureció, y no les escuchó, conforme había predicho Yahveh. 

jueves, 20 de julio de 2017

Exodo 6,28-7,1-7: Aarón, profeta de Moisés

Exodo 6,28-7,1-7  

6:28 El día en que Yahveh habló a Moisés en el país de Egipto,
6:29 le dijo: "Yo soy Yahveh; di a Faraón, rey de Egipto, cuanto yo te diga."
6:30 Moisés respondió ante Yahveh: "Siendo yo torpe de palabra, ¿cómo me va a escuchar Faraón?"
7:1 Dijo Yahveh a Moisés: "Mira que te he constituido como dios para Faraón y Aarón, tu hermano, será tu profeta;
7:2 tú le dirás cuanto yo te mande; y Aarón, tu hermano, se lo dirá a Faraón, para que deje salir de su país a los israelitas.
7:3 Yo, por mi parte, endureceré el corazón de Faraón, y multiplicaré mis señales y mis prodigios en el país de Egipto.
7:4 Faraón no os escuchará, pero yo pondré mi mano sobre Egipto y sacaré de la tierra de Egipto a mi ejército, mi pueblo, los israelitas, a fuerza de duros castigos.
7:5 Y los egipcios reconocerán que yo soy Yahveh, cuando extienda mi mano sobre Egipto y saque de en medio de ellos a los hijos de Israel."
7:6 Moisés y Aarón hicieron lo que les mandó Yahveh.
7:7 Tenía Moisés ochenta años, y Aarón 83 cuando hablaron a Faraón. 

Exodo 3,1-22: Vocación de Moisés

Ex 3,1-22      
Ex 3,1-8a.13-15
   Domingo de la 3 Semana de Cuaresma, ciclo C
Ex 3,1-6.9-12
   Miércoles de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Ex 3,13-30
   Jueves de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I  

3:1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.
3:2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.
3:3 Dijo, pues, Moisés: "Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza."
3:4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Heme aquí."
3:5 Le dijo: "No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada."
3:6 Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
3:7 Dijo Yahveh: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.
3:8 He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.
3:9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.
3:10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto."
3:11 Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?"
3:12 Respondió: "Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte."
3:13 Contestó Moisés a Dios: "Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de los padres de ustedes me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?"
3:14 Dijo Dios a Moisés: "Yo soy el que soy." Y añadió: "Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros."
3:15 Siguió Dios diciendo a Moisés: "Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación."
3:16 "Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto.
3:17 Y he decidido sacaros de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel."
3:18 Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los ancianos de Israel donde el rey de Egipto; y le diréis: "Yahveh, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto, para ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios."
3:19 Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.
3:20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios que obraré en medio de ellos y después os dejará salir."
3:21 "Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, de modo que cuando partáis, no saldréis con las manos vacías,
3:22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que mora en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios."

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por Reflexiones Católicas  
¿Quién es Jetró, Raguel, Jobab?   

miércoles, 19 de julio de 2017

Éxodo 5,1-23: Encuentro con el faraón

Éxodo 5,1-23  

5:1 Después se presentaron Moisés y Aarón a Faraón y le dijeron: "Así dice Yahveh, el Dios de Israel: Deja salir a mi pueblo para que me celebre una fiesta en el desierto."
5:2 Respondió Faraón: "¿Quién es Yahveh para que yo escuche su voz y deje salir a Israel? No conozco a Yahveh y no dejaré salir a Israel."
5:3 Ellos dijeron: "El Dios de los hebreos se nos ha aparecido; permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto para ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios, no sea que nos castigue con peste o espada."
5:4 El rey de Egipto les replicó: "¿Por qué vosotros, Moisés y Aarón, apartáis al pueblo de sus trabajos? Idos a vuestra tarea."
5:5 Y añadió Faraón: "Ahora que el pueblo de esa región es numeroso ¿queréis interrumpir sus trabajos?"
5:6 Aquel mismo día dio Faraón esta orden a los capataces del pueblo y a los escribas:
5:7 "Ya no daréis como antes paja al pueblo para hacer ladrillos; que vayan ellos mismos a buscársela.
5:8 Pero que hagan la misma cantidad de ladrillos que hacían antes, sin rebajarla; pues son unos perezosos. Y por eso claman diciendo: Vamos a ofrecer sacrificios a nuestro Dios.
5:9 Que se aumente el trabajo de estos hombres para que estén ocupados en él y no den oídos a palabras mentirosas.
5:10 Salieron los capataces del pueblo diciendo: "Esto dice Faraón: No os daré ya más paja;
5:11 id vosotros mismos a buscárosla donde la podáis hallar. Pero vuestra tarea no se disminuirá en nada."
5:12 Esparcióse, pues, el pueblo por el país de Egipto en busca de rastrojo para emplearlo como paja.
5:13 Los capataces por su lado los apremiaban, diciendo: "Terminad la tarea que os ha sido fijada para cada día, como cuando había paja."
5:14 A los escribas de los israelitas, que los capataces de Faraón habían puesto al frente de aquéllos, se les castigó, diciéndoles: "¿Por qué no habéis hecho, ni ayer ni hoy, la misma cantidad de ladrillos que antes?"
5:15 Los escribas de los israelitas fueron a quejarse a Faraón, diciendo: "¿Por qué tratas así a tus siervos?
5:16 No se da paja a tus siervos y sin embargo nos dicen: "Haced ladrillos." Y he aquí que tus siervos son castigados..."
5:17 El respondió: "Haraganes sois, grandes haraganes; por eso decís: "Vamos a ofrecer sacrificios a Yahveh."
5:18 Pues, id a trabajar; no se os dará paja, y habéis de entregar la cantidad de ladrillos señalada."
5:19 Los escribas de los israelitas se vieron en grande aprieto, pues les ordenaron: "No disminuiréis vuestra producción diaria de ladrillos."
5:20 Encontráronse, pues, con Moisés y Aarón, que les estaban esperando a la salida de su entrevista con Faraón,
5:21 y les dijeron: Que Yahveh os examine y que él os juzgue por habernos hecho odiosos a Faraón y a sus siervos y haber puesto la espada en sus manos para matarnos."
5:22 Volvióse entonces Moisés a Yahveh y dijo: "Señor, ¿por qué maltratas a este pueblo? ¿por qué me has enviado?
5:23 Pues desde que fui a Faraón para hablarle en tu nombre está maltratando a este pueblo, y tú no haces nada por librarle."

Exodo 4,1-31: Moisés regresa a Egipto

Exodo 4,1-31  

4:1 Respondió Moisés y dijo: "No van a creerme, ni escucharán mi voz; pues dirán: "No se te ha aparecido Yahveh.""
4:2 Díjole Yahveh: "¿Qué tienes en tu mano?" "Un cayado", respondió él.
4:3 Yahveh le dijo: "Échalo a tierra." Lo echó a tierra y se convirtió en serpiente; y Moisés huyó de ella.
4:4 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano y agárrala por la cola." Extendió la mano, la agarró, y volvió a ser cayado en su mano...
4:5 "Para que crean que se te ha aparecido Yahveh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob."
4:6 Y añadió Yahveh: "Mete tu mano en el pecho." Metió él la mano en su pecho y cuando la volvió a sacar estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
4:7 Y le dijo: "Vuelve a meter la mano en tu pecho." La volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su carne.
4:8 "Así pues, si no te creen ni escuchan la voz por la primera señal, creerán por la segunda.
4:9 Y si no creen tampoco por estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo."
4:10 Dijo Moisés a Yahveh: "¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua."
4:11 Le respondió Yahveh: "¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?
4:12 Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir."
4:13 El replicó: "Por favor, envía a quien quieras."
4:14 Entonces se encendió la ira de Yahveh contra Moisés, y le dijo: "¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; he aquí que justamente ahora sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón.
4:15 Tu le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.
4:16 El hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios.
4:17 Toma también en tu mano este cayado, porque con él has de hacer las señales."

Moisés regresa a Egipto

4:18 Moisés volvió y regresó a casa de Jetró, su suegro, y le dijo: "Con tu permiso, me vuelvo a ver a mis hermanos de Egipto para saber si viven todavía." Dijo Jetró a Moisés: "Vete en paz."
4:19 Yahveh dijo a Moisés en Madián: "Anda, vuelve a Egipto ; pues han muerto todos los que buscaban tu muerte."
4:20 Tomó, pues, Moisés a su mujer y a su hijo y, montándolos sobre un asno, volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moisés el cayado de Dios en su mano.
4:21 Y dijo Yahveh a Moisés: "Cuando vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo.
4:22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23 Yo te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me dé culto," pero como tú no quieres dejarle partir, mira que yo voy a matar a tu hijo, a tu primogénito."
4:24 Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte.
4:25 Tomó entonces Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los pies de Moisés, diciendo: "Tú eres para mí esposo de sangre."
4:26 Y Yahveh le soltó; ella había dicho: "esposo de sangre", por la circuncisión.
4:27 Dijo Yahveh a Aarón: "Vete al desierto al encuentro de Moisés." Partió, pues, y le encontró en el monte de Dios y le besó.
4:28 Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yahveh le había encomendado y todas las señales que le había mandado hacer.
4:29 Fueron, pues, Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los israelitas.
4:30 Aarón refirió todas las palabras que Yahveh había dicho a Moisés, el cual hizo las señales delante del pueblo.
4:31 El pueblo creyó, y al oír que Yahveh había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

Exodo 2,1-25: Nacimiento y salvación de Moisés

Exodo 2,1-25

2:1 Un hombre de la casa de Leví fue a tomar por mujer una hija de Leví.
2:2 Concibió la mujer y dio a luz un hijo; y viendo que era hermoso lo tuvo escondido durante tres meses.
2:3 Pero no pudiendo ocultarlo ya por más tiempo, tomó una cestilla de papiro, la calafateó con betún y pez, metió en ella al niño, y la puso entre los juncos, a la orilla del Río.
2:4 La hermana del niño se apostó a lo lejos para ver lo que le pasaba.
2:5 Bajó la hija de Faraón a bañarse en el río y, mientras sus doncellas se paseaban por la orilla del Río, divisó la cestilla entre los juncos, y envió una criada suya para que la cogiera.
2:6 Al abrirla, vio que era un niño que lloraba. Se compadeció de él y exclamó: "Es uno de los niños hebreos."
2:7 Entonces dijo la hermana a la hija de Faraón: "¿Quieres que yo vaya y llame una nodriza de entre las hebreas para que te críe este niño?"
2:8 "Vete", le contestó la hija de Faraón. Fue, pues, la joven y llamó a la madre del niño.
2:9 Y la hija de Faraón le dijo: "Toma este niño y críamelo que yo te pagaré." Tomó la mujer al niño y lo crió.
2:10 El niño creció, y ella lo llevó entonces a la hija de Faraón, que lo tuvo por hijo, y le llamó Moisés, diciendo: "De las aguas lo he sacado."

Huida de Moisés a Madián

2:11 En aquellos días, cuando Moisés ya fue mayor, fue a visitar a sus hermanos, y comprobó sus penosos trabajos; vio también cómo un egipcio golpeaba a un hebreo, a uno de sus hermanos.
2:12 Miró a uno y a otro lado, y no viendo a nadie, mató al egipcio y lo escondió en la arena.
2:13 Salió al día siguiente y vio a dos hebreos que reñían. Y dijo al culpable: "¿Por qué pegas a tu compañero?"
2:14 El respondió: "¿Quién te ha puesto de jefe y juez sobre nosotros? ¿Acaso estás pensando en matarme como mataste al egipcio?" Moisés, lleno de temor, se dijo: "La cosa ciertamente se sabe."
2:15 Supo Faraón lo sucedido y buscaba a Moisés para matarle; pero él huyó de la presencia de Faraón, y se fue a vivir al país de Madián. Se sentó junto a un pozo.
2:16 Tenía un sacerdote de Madián siete hijas, que fueron a sacar agua y llenar los pilones para abrevar las ovejas de su padre.
2:17 Pero vinieron los pastores y las echaron. Entonces, levantándose Moisés, salió en su defensa y les abrevó el rebaño.
2:18 Al volver ellas a donde su padre Reuel, éste les dijo: "Cómo es que venís hoy tan pronto?"
2:19 Respondieron: "Un egipcio nos libró de las manos de los pastores, y además sacó agua para nosotras y abrevó el rebaño."
2:20 Preguntó entonces a sus hijas: "¿Y dónde está? ¿Cómo así habéis dejado a ese hombre? Llamadle para que coma."
2:21 Aceptó Moisés morar con aquel hombre, que dio a Moisés su hija Séfora.
2:22 Esta dio a luz un hijo y llamóle Guersom, pues dijo: "Forastero soy en tierra extraña."

Dios se acuerda de su promesa

2:23 Durante este largo período murió el rey de Egipto; los israelitas, gimiendo bajo la servidumbre, clamaron, y su clamor, que brotaba del fondo de su esclavitud, subió a Dios.
2:24 Oyó Dios sus gemidos, y acordóse Dios de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob.
2:25 Y miró Dios a los hijos de Israel y conoció...

viernes, 30 de junio de 2017

Mateo 8,1-4: "Si quieres puedes limpiarme"

Mateo 8,1-4
Viernes de la 12 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, al bajar Jesús del monte, lo siguió mucha gente. En esto, se le acercó un leproso, se arrodilló y le dijo: "Señor, si quieres, puedes limpiarme." Extendió la mano y lo tocó, diciendo: "Quiero, queda limpio." Y en seguida quedó limpio de la lepra. Jesús le dijo: "No se lo digas a nadie, pero, para que conste, ve a presentarte al sacerdote y entrega la ofrenda que mandó Moisés."

SOBRE EL MISMO TEMA: 

viernes, 19 de mayo de 2017

15,22-29: Carta a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicea

15,22-29: Carta a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicea

22 Entonces los apóstoles, los ancianos y la comunidad entera decidieron escoger algunos dirigentes 
     de los hermanos, para enviarlos con Pablo, Bernabé, Judas, por sobrenombre Barsabás, y Silas a 
     Antioquía. 
23 Les dieron una carta autógrafa que decía: —Los hermanos apóstoles y ancianos saludan 
     a los hermanos convertidos del paganismo de Antioquía, Siria y Cilicia: 
24 Nos hemos enterado de que algunos de los nuestros, sin nuestra autorización, 
     han sembrado entre ustedes la inquietud y provocado el desconcierto. 
25 Por eso hemos decidido de común acuerdo elegir unos delegados y enviárselos 
     con nuestros queridos Bernabé y Pablo, 
26 hombres que han entregado su vida a la causa de nuestro Señor Jesucristo.
27 Por eso les enviamos a Judas y Silas, que les explicarán esto de palabra.
28 Es decisión del Espíritu Santo y nuestra no imponerles ninguna carga más que estas cosas
     indispensables: 
29 absténganse de alimentos ofrecidos a los ídolos, de sangre, de animales estrangulados 
     y de relaciones sexuales prohibidas. Harán bien si se privan de estas cosas. Adiós. 

SOBRE EL MISMO TEMA:

viernes, 24 de febrero de 2017

VIERNES DE LA SÉPTIMA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (lecturas)

Eclesiástico 6,5-17
Salmo 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos
Marcos 10,1-12

Eclesiástico 6,5-17

Una voz suave aumenta los amigos, unos labios amables aumentan los saludos. Sean muchos los que te saludan, pero confidente, uno entre mil; si adquieres un amigo, hazlo con tiento, no te fíes en seguida de él; porque hay amigos de un momento que no duran en tiempo de peligro; hay amigos que se vuelven enemigos y te afrentan descubriendo tus riñas; hay amigos que acompañan en la mesa y no aparecen a la hora de la desgracia; cuando te va bien, están contigo, cuando te va mal, huyen de ti; si te alcanza la desgracia, cambian de actitud y se esconden de tu vista. Apártate de tu enemigo y sé cauto con tu amigo. Al amigo fiel tenlo por amigo, el que lo encuentra encuentra un tesoro; un amigo fiel no tiene precio ni se puede pagar su valor; un amigo fiel es un talismán, el que teme a Dios lo alcanza; su camarada será como él, y sus acciones como su fama.

Salmo 118: Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Bendito eres, Señor,
enséñame tus leyes.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Tu voluntad es mi delicia,
no olvidaré tus palabras.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Ábreme los ojos, y contemplaré
las maravillas de tu voluntad.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Instrúyeme en el camino de tus decretos,
y meditaré tus maravillas.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Enséñame a cumplir tu voluntad
y a guardarla de todo corazón.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Guíame por la senda de tus mandatos,
porque ella es mi gozo.
R. Guíame, Señor, por la senda de tus mandatos

Marcos 10,1-12

En aquel tiempo, Jesús se marchó a Judea y a Transjordania; otra vez se le fue reuniendo gente por el camino, y según costumbre les enseñaba. Se acercaron unos fariseos y le preguntaron, para ponerlo a prueba: "¿Le es lícito a un hombre divorciarse de su mujer?" Él les replicó: "¿Qué os ha mandado Moisés?" Contestaron: "Moisés permitió divorciarse, dándole a la mujer un acta de repudio." Jesús les dijo: "Por vuestra terquedad dejó escrito Moisés este precepto. Al principio de la creación Dios "los creó hombre y mujer. Por eso abandorá el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer, y serán los dos una sola carne." De modo que ya no son dos, sino una sola carne. Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre." En casa, los discípulos volvieron a preguntarle sobre lo mismo. Él les dijo: "Si uno se divorcia de su mujer y se casa con otra, comete adulterio contra la primera. Y si ella se divorcia de su marido y se casa con otro, comete adulterio."