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lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 44,1-8: Dios consuela a su pueblo

 Dios consuela a su pueblo

1 Y ahora escucha, Jacob, siervo mío; Israel, mi elegido: 
2 Así dice el Señor que te hizo, que te formó en el vientre y te auxilia: 
   No temas, siervo mío, Jacob, mi cariño, mi elegido; 
3 voy a derramar agua sobre el suelo sediento y torrentes en la tierra seca; 
   voy a derramar mi aliento sobre tu descendencia y mi bendición sobre tus retoños. 
4 Crecerán como hierba junto a la fuente, como sauces junto a las acequias. 
5 Uno dirá: Soy del Señor; otro se pondrá el nombre de Jacob; uno se tatuará en el brazo: 
   Del Señor, y se apellidará Israel.
6 Así dice el Señor, Rey de Israel, su redentor, el Señor Todopoderoso: 
   Yo soy el primero y yo soy el último; fuera de mí no hay dios. 
7 ¿Quién se parece a mí?, que hable, que lo explique y me lo exponga. 
   ¿Quién anunció de antemano el porvenir, quién nos predice lo que ha de suceder? 
8 No teman, no tiemblen: ¿no lo anuncié y lo predije por adelantado? Ustedes son testigos: 
   ¿Hay un dios fuera de mí? No existe roca que yo no conozca.

Isaías 43,8-13: El pueblo, testigo de Dios

El pueblo, testigo de Dios

8 Saquen al pueblo ciego, aunque tiene ojos; a los sordos, aunque tienen oídos; 
9 que se reúnan las naciones y se junten los pueblos: 
   ¿quién de ellos puede contárnoslo o informarnos de predicciones pasadas? 
   Que presenten testigos para ganar su causa, que lo oigamos, y diremos: Es verdad. 
10 Ustedes son mis testigos –oráculo del Señor– y mis siervos, a quienes escogí, 
     para que conocieran y me creyeran, para que comprendieran quién soy yo. 
     Antes de mí no habían fabricado ningún dios y después de mí ninguno habrá: 
11Yo soy el Señor; fuera de mí no hay salvador. 
12 Yo predije, y salvé; yo anuncié, y no tenían dios extranjero. 
     Ustedes son mis testigos –oráculo del Señor–; 
13 yo soy Dios, desde siempre lo soy. No hay quien libre de mi mano; lo que yo hago, 
    ¿quién lo deshará?

miércoles, 15 de junio de 2022

2 Corintios 13,1-10: Desafío del apóstol

13,1-10

1 Por tercera vez voy a vosotros. Por la palabra de dos o tres testigos se zanjará todo asunto.
2 Ya lo tengo dicho a los que anteriormente pecaron y a todos los demás, 
   y vuelvo a decirlo de antemano ahora que estoy ausente, 
   lo mismo que la segunda vez estando presente: 
   Si vuelvo otra vez, obraré sin miramientos,
3 ya que queréis una prueba de que habla en mí Cristo, 
   el cual no es débil para con vosotros, sino poderoso entre vosotros.
4 Pues, ciertamente, fue crucificado en razón de su flaqueza, pero está vivo por la fuerza de Dios. 
   Así también nosotros: somos débiles en él, pero viviremos con él por la fuerza de Dios sobre vosotros.
5 Examinaos vosotros mismos si estáis en la fe. Probaos a vosotros mismos. 
   ¿No reconocéis que Jesucristo está en vosotros? ¡A no ser que os encontréis ya reprobados!
6 Espero que reconoceréis que nosotros no estamos reprobados.
7 Rogamos a Dios que no hagáis mal alguno. No para que nosotros aparezcamos probados, 
   sino para que obréis el bien, aun cuando quedáramos nosotros reprobados.
8 Pues nada podemos contra la verdad, sino sólo a favor de la verdad.
9 Ciertamente, nos alegramos cuando somos nosotros débiles y vosotros fuertes. 
   Lo que pedimos es vuestro perfeccionamiento.
10 Por eso os escribo esto ausente, para que, presente, 
     no tenga que obrar con severidad conforme al poder que me otorgó el Señor para edificar 
     y no para destruir.