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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 24,1-33: El pacto de Siquem

Libro de Josué
Capítulo 24

LA GRAN ASAMBLEA DE SIQUEM
Recuerdo de la vocación de Israel

1 Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. 
   Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes de familia, a los jueces y escribas, 
   y se presentaron ante el Señor. 
2 Josué habló al pueblo: 
   –Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antiguamente sus padres, 
   Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. 
3 Pero yo tomé a Abrahán, su padre, del otro lado del río, 
   lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. 
4 A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, 
   mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 
5 Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, 
   y después los saqué de allí. 
6 Saqué de Egipto a sus padres, y llegaron al mar. 
   Los egipcios persiguieron a sus padres con caballería y carros hasta el Mar Rojo; 
7 pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre ustedes y los egipcios; 
   después desplomó sobre ellos el mar, cubriéndolos. 
   Sus ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivieron en el desierto muchos años. 
8 Los llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; 
   los atacaron y se los entregué; ustedes se apoderaron de sus territorios; 
    y yo se los quité de delante. 
9 Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; 
   mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera; 
10 pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendecirlos, 
     y los libré de sus manos. 
11 Pasaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los jefes de Jericó los atacaron: 
     los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo se los entregué; 
12 sembré el pánico ante ustedes, y expulsaron a los dos reyes amorreos 
     no con tu espada ni con tu arco; 
13 y les di una tierra por la que no habían sudado, ciudades que no habían construido 
     y en las que ahora viven; viñedos y olivares que no habían plantado y de los que ahora comen.

Israel elige a Yahvé
 
14 Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con toda sinceridad; 
     dejen de lado a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, 
     y sirvan al Señor. 
15 Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: 
     a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río 
     o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor. 
16 El pueblo respondió: 
     –¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! 
17 Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros 
     y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos 
     aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar 
     y entre todos los pueblos que atravesamos. 
18 El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. 
     Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios! 
19 Josué dijo al pueblo: 
     –No podrán servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. 
     No perdonará sus delitos ni sus pecados. 
20 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá contra ustedes, 
     y después de haberlos tratado bien, los maltratará y aniquilará. 
21 El pueblo respondió: –¡No! Serviremos al Señor. 
22 Josué insistió: 
     –Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor. 
     Respondieron: 
     –¡Somos testigos! 
23 –Entonces dejen de lado los dioses extranjeros que conservan 
     y pónganse de parte del Señor, Dios de Israel. 
24 El pueblo respondió: 
     –Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos. 

El pacto de Siquén

25 Aquel día Josué selló una alianza con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. 
26 Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, 
     bajo la encina del santuario del Señor, 
27 y dijo a todo el pueblo: 
    –Miren esta piedra, que será testigo contra nosotros, 
    porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. 
    Será testigo contra ustedes para que no renieguen de su Dios. 
28 Luego despidió al pueblo, cada cual a su herencia. 

Muerte de Josué
Jc 2,6-10

29 Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. 
30 Lo enterraron en el territorio de su herencia, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, 
     al norte del monte Gaas. 
31 Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y durante toda la vida de los ancianos 
     que le sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel. 

Los huesos de José
Muerte de Eleazar

32 Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, 
     en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, 
     y que pertenecía a los hijos de José. 
33 También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, 
     que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.


martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 12,1-24: Reyes vencidos al este y oeste del Jordán

Libro de Josué 
Capítulo 12

Los reyes vencidos al este del Jordán

1 Reyes de Transjordania a los que derrotaron los israelitas y de cuyas tierras se apoderaron, 
   desde el río Arnón hasta el monte Hermón, incluyendo toda la estepa oriental: 
2 Sijón, rey amorreo con residencia en Jesebón. Sus dominios eran: 
   desde Aroer, a orillas del Arnón, y desde la parte central del valle, 
   la mitad de Galaad hasta el Yaboc, frontera de los amonitas, 
3 la estepa, desde la parte oriental del Mar de Galilea hasta la parte oriental del mar del desierto, 
   el Mar Muerto, hasta el camino de Bet-Yesimot y las estribaciones del Fasga, en el sur. 
4 Og, rey de Basán, de los últimos refaimitas, con residencia en Astarot y Edrey. 
5 Sus dominios eran: el monte Hermón, Salcá y todo Basán hasta la frontera de los guesureos 
   y macateos, además de medio Galaad, hasta la frontera de Sijón, rey de Jesbón. 
6 Moisés, siervo del Señor, y los israelitas los derrotaron, y Moisés, siervo del Señor, 
   dio sus tierras en propiedad a los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés.

Los reyes vencidos al oeste del Jordán
 
7 Reyes de Cisjordania a los que derrotaron Josué y los israelitas, desde BaalGad, 
   en el valle del Líbano, hasta el Monte Jalac, que sube a Seír, 
   cuyas tierras dio Josué en propiedad a las tribus de Israel, repartiéndolas en lotes; 
8 en la montaña, en la Sefela, en la estepa, en las estribaciones de la sierra, en el desierto 
   y en el Negueb, donde estaban los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos: 
9 el rey de Jericó y el rey de Ay, junto a Betel; 
10 el rey de Jerusalén y el rey de Hebrón; 
11 el rey de Yarmut y el rey de Laquis; 
12 el rey de Eglón y el rey de Guézer; 
13 el rey de Debir y el rey de Gueder; 
14 el rey de Jormá y el rey de Arad; 
15 el rey de Libná y el rey de Adulán; 
16 el rey de Maqueda y el rey de Betel; 
17 el rey de Tapuj y el rey de Jéfer; 
18 el rey de Afec y el rey de Sarón; 
19 el rey de Madón y el rey de Jasor; 
20 el rey de Simerón y el rey de Acsaf; 
21 el rey de Taanac y el rey de Meguido; 
22el rey de Cades y el rey de Yocneán del Carmelo; 
23 el rey de Dor, en el distrito de Dor; el rey de los pueblos de Galilea; 
24 y el rey de Tirsá. Suma total: treinta y un reyes.

Libro de Josué 10,1-43: Conquista del sur de Palestina

Libro de Josué
Capítulo 10

COALICIÓN DE LOS CINCO REYES AMORREOS
CONSQUISTA DEL SUR DE PALESTINA
Jc 1,1-8

Cinco Reyes hacen la guerra contra Gabaón

1 Cuando Adoni-Sedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué había tomado Ay y la había arrasado 
   y que había hecho con ella y con su rey lo mismo que con Jericó y su rey y que los de Gabaón 
   habían hecho las paces con Israel y vivían con los israelitas, 
2 se asustó enormemente. Porque Gabaón era toda una ciudad, como una de las capitales reales, 
   mayor que Ay, y todos sus hombres eran valientes. 
3 Entonces envió este mensaje a Ohán, rey de Hebrón; 
   a Pirán, rey de Yarmut; a Yafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón: 
4 –Vengan con refuerzos para derrotar a Gabaón, que ha hecho las paces con Josué y los israelitas. 
5 Entonces se aliaron los cinco reyes amorreos –el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, 
   el de Laquis y el de Eglón– subieron con sus ejércitos, acamparon frente a Gabaón y la atacaron. 

Josué socorre a Gabaón

6 Los de Gabaón despacharon emisarios a Josué, al campamento de Guilgal, con este ruego: 
   –No dejes solos a tus vasallos. Ven en seguida a salvarnos. 
   Ayúdanos, porque se han aliado contra nosotros los reyes amorreos de la montaña. 
7 Entonces Josué subió desde Guilgal con todo su ejército, todos sus guerreros, 
8 y el Señor le dijo: –No les tengas miedo, que yo te los entrego; ni uno de ellos podrá resistirte. 
9 Josué caminó toda la noche desde Guilgal y cayó sobre ellos de repente; 

El socorro de lo alto

10 el Señor los desbarató ante Israel, que les infligió una gran derrota junto a Gabaón, 
     y los persiguió por la Cuesta de Bet-Jorón, destrozándolos hasta Azecá y Maqueda. 
11 Y cuando iban huyendo de los israelitas por la cuesta de Bet-Jorón, 
     el Señor les lanzó desde el cielo un pedrisco fuerte y mortífero en el camino hasta Azecá; 
     murieron más por la granizada que por la espada de los israelitas. 
12 Cuando el Señor puso en manos de los israelitas a los amorreos, 
     Josué habló al Señor y gritó en presencia de Israel: 
     –¡Sol, quieto en Gabaón! ¡Y tú, luna, en el valle de Ayalón! 
13 Y el sol quedó quieto y la luna inmóvil, hasta que se vengó el pueblo de sus enemigos. 
     Así consta en el libro de Yasar: 
     El sol se detuvo en medio del cielo y tardó un día entero en ponerse. 
14 Ni antes ni después ha habido un día como aquél, 
     cuando el Señor obedeció a la voz de un hombre, porque el Señor luchaba por Israel. 
15 Josué y los israelitas se volvieron al campamento de Guilgal. 

Los cinco reyes en la cueva de Maqueda

16 Los cinco reyes lograron huir y se escondieron en la cueva de Maqueda. 
17 Avisaron a Josué: –Los cinco reyes están escondidos en la cueva de Maqueda. 
18 Josué ordenó: –Hagan rodar piedras grandes hasta la entrada de la cueva 
     y dejen allí apostados algunos centinelas para que los vigilen. 
19 Ustedes no dejen de perseguir al enemigo, córtenles la retirada; 
     no los dejen llegar a sus poblados, porque el Señor, su Dios, se los entrega. 
20 Cuando Josué y los israelitas los derrotaron hasta acabar con ellos –fue una gran derrota–, 
     los que lograron salvarse huyendo se refugiaron en las ciudades fortificadas. 
21 Todo el ejército volvió victorioso al campamento de Josué, en Maqueda. 
     Nadie se atrevió a hablar mal de los israelitas. 
22 Josué ordenó: –Destapen la entrada de la cueva y saquen a esos cinco reyes. 
23 Cumpliendo sus órdenes, sacaron de la cueva a los cinco reyes: 
     el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón. 
24 Cuando se los presentaron, Josué convocó a todos los israelitas y dijo a sus oficiales:
     –Acérquense y pisen la nuca a esos reyes. 
     Ellos se acercaron y pusieron el pie en la nuca de los reyes. 
25 Josué les dijo: –No teman ni se acobarden. ¡Sean fuertes y valientes!, 
     que así tratará el Señor a todos los enemigos con los que van a luchar. 
26 Dicho esto, los ajustició y los colgó de cinco árboles; allí estuvieron colgados hasta la tarde. 
27 A la puesta del sol mandó bajarlos de los árboles y tirarlos a la cueva donde se habían escondido; después colocaron grandes piedras a la entrada de la cueva, y allí están todavía hoy. 

Conquista de las ciudades meridionales de Canaán

28 Aquel día Josué tomó Maqueda. La pasó a cuchillo, consagrando al exterminio a su rey 
     y a todos sus habitantes. No quedó un superviviente; trató al rey de Maqueda como al de Jericó. 
29 Desde Maqueda Josué y los israelitas pasaron a Libná y la atacaron. 
30 El Señor les entregó también Libna y a su rey, y pasaron a cuchillo a todos los habitantes. 
     No quedó en ella un superviviente; a su rey lo trató Josué como al de Jericó. 
31 Desde Libna Josué y los israelitas pasaron a Laquis, acamparon frente a ella y la atacaron. 
32 El Señor se la entregó: tomaron Laquis al segundo día y pasaron a cuchillo a todos los habitantes, 
     lo mismo que habían hecho en Libna. 
33 Horán, rey de Guézer, subió en auxilio de Laquis, pero Josué lo derrotó a él y a su ejército, 
     sin dejarle un superviviente. 
34 Desde Laquis Josué y los israelitas pasaron a Eglón; acamparon frente a ella y la atacaron. 
35 La tomaron aquel mismo día y la pasaron a cuchillo, consagrando al exterminio a todos sus 
     habitantes, lo mismo que habían hecho con Laquis. 
36 Desde Eglón, Josué y los israelitas con él, pasaron a Hebrón y la atacaron. 
37 La tomaron y pasaron a cuchillo a su rey y a toda la población. 
     No quedó un superviviente, lo mismo que habían hecho en Eglón; 
     la consagraron al exterminio con todos sus habitantes. 
38 Después Josué y los israelitas con él se volvieron contra Debir y la atacaron. 
39 Se apoderaron de ella, del rey y sus poblados y los pasaron a cuchillo, 
     consagrando al exterminio a todos sus habitantes. 
     No quedó un superviviente; trataron a Debir y a su rey lo mismo que a Hebrón y a su rey, 
     a Libna y a su rey. 

Recapitulación de las conquistas del sur

40 Así fue como conquistó Josué toda la montaña, el Negueb y la Sefela 
     y las estribaciones de la sierra, con sus reyes. No quedó un superviviente. 
     Consagraron al exterminio a todo ser viviente, como había mandado el Señor, Dios de Israel. 
41 Josué conquistó desde Cades Barnea hasta Gaza, y todo el país de Gosén hasta Gabaón. 
42 En una sola ofensiva se apoderó de todos aquellos reyes y sus tierras, porque el Señor, 
     Dios de Israel, combatía por Israel. 
43 Josué y los israelitas que iban con él se volvieron después al campamento de Guilgal. 


Libro de Josue 9,1-27: Tratado entre Israel y los gabonitas

Libro de Josué
Capítulo 9
EL TRATADO ENTRE ISRAEL Y LOS GABAONITAS

Coalición contra Israel

1 Cuando se enteraron los reyes de Cisjordania, de la montaña, de la Sefela 
   y de toda la costa mediterránea hasta el Líbano –hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos 
   y jebuseos– 
2 se aliaron para luchar contra Josué e Israel bajo un mando único. 
3 Los de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay

Engaño de los gabaonitas
 
4 y actuaron por su parte astutamente; fueron y tomaron provisiones, 
   cargaron los burros con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos; 
5 se pusieron sandalias viejas y remendadas y se echaron encima unos mantos viejos; 
   todo el pan que llevaban de comida era pan duro y desmigajado. 
6 Fueron al campamento de Guilgal y dijeron a Josué y a los israelitas: 
   –Venimos de un país lejano. Hagan un tratado de paz con nosotros. 
7 Los israelitas respondieron a aquellos heveos: 
   –A lo mejor viven aquí cerca. ¿Cómo vamos a hacer un tratado de paz con ustedes? 
8 Ellos contestaron a Josué: 
   –Somos vasallos tuyos. Él insistió: 
   –¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen? 
9 Le respondieron: –Venimos de un país muy lejano, atraídos por la fama del Señor, tu Dios; 
   porque hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto, 
10 y de la manera cómo trató a los dos reyes amorreos de Transjordania: 
     Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, en Astarot. 
11 Nuestros ancianos y la gente de nuestro país nos encargaron: 
     Tomen provisiones para el viaje y marchen a su encuentro a ofrecerse como vasallos suyos. 
     Hagan por tanto una alianza con nosotros. 
12 Miren nuestro pan: lo tomamos caliente en casa el día que emprendimos el viaje hasta aquí, 
     y ya lo ven, está duro y convertido en migajas. 
13 Éstos son los odres de vino: los llenamos nuevos, y ahora están rotos. 
     Éstos son nuestros mantos y las sandalias, gastados por el largo camino.
14 Entonces los israelitas probaron de las provisiones de los viajeros, sin consultar al Señor. 
15 Y Josué les firmó un tratado de paz, comprometiéndose a respetar sus vidas; 
     así se lo juraron también los representantes de la asamblea. 
16 Pero tres días después de haber pactado con ellos se enteraron de que eran vecinos, 
     que vivían allí cerca; 
17 porque los israelitas levantaron el campamento 
     y al tercer día de marcha llegaron a sus poblados: Gabaón, Quefira, Beerot y Quiriat Yearim. 
18 No los atacaron, porque los representantes de la asamblea les habían hecho un juramento 
     por el Señor, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuró contra sus representantes.

Estatuto de los gabaonitas

19 Entonces los representantes dieron explicaciones a la asamblea: 
     –Nosotros les hicimos un juramento por el Señor, Dios de Israel; 
     así que ahora no podemos atacarlos. 
20 Pero vamos a hacer lo siguiente: respetaremos sus vidas, 
     y así no nos vendrá un castigo por quebrar el juramento que les hicimos. 
21 Los representantes les dijeron: Que queden con vida, 
     pero que sean leñadores y aguateros de todo el pueblo.
     Se acordó lo que habían propuesto los representantes. 
22 Josué mandó llamar a los gabaonitas y les dijo: 
     –¿Por qué nos engañaron, diciendo que eran de muy lejos, 
     siendo así que viven cerca de nosotros? 
23 Ahora pesa sobre ustedes una maldición, 
     serán para siempre leñadores y aguateros del templo de mi Dios. 
24 Le contestaron: –Nosotros, servidores tuyos, estábamos informados de lo que el Señor, 
     tu Dios, había dicho a su siervo Moisés: que les daría todo el país, 
     y a todos sus habitantes los aniquilaría ante ustedes; 
     entonces, temblando por nuestra vida, discurrimos aquello. 
25 Ahora estamos en tus manos: haz de nosotros lo que te parezca bien y justo. 
26 Josué los trató como había dicho: los protegió de los israelitas para que no los mataran, 
27 pero aquel día los hizo leñadores y aguateros de la asamblea y del altar del Señor, 
     hasta el día de hoy, donde el Señor quisiera. 


lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 5,1-15: Circuncisión y celebración de la pascua en Guilgal. Teofanía

Libro de Josué
Capítulo 5
Terror de las poblaciones del oeste del Jordán

1 Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron 
   que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que ellos pasaron, 
   quedaron llenos de temor y no tuvieron ánimo para oponerles resistencia. 

La circuncisión de los hebreos en Guilgal
(Gn 17,23-27; Éx 12,44-49)

2 En aquella ocasión dijo el Señor a Josué: 
   –Hazte cuchillos de piedra, siéntate y vuelve a circuncidar a los israelitas. 
3 Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot.  
4 El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, 
   como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto. 
5 Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, 
   los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar. 
6 Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, 
   hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor 
   se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor 
   había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel. 
7 Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, 
   ya que no los habían circuncidado durante el viaje. 
8 Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron. 
9 Entonces el Señor dijo a Josué: –Hoy les he quitado de encima la vergüenza de Egipto. 
   Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así.

La celebración de la Pascua
Ex 12; 16
 
10 Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, 
     por la tarde, en la llanura de Jericó. 
11 A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; 
     el día de Pascua comieron panes sin levadura y grano tostado. 
12 A partir del día siguiente que comieron de los productos del país, faltó el maná. 
     Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán.

LA CONQUISTA DE JERICÓ
Preludio: Teofanía

13 Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él 
     con la espada desenvainada en la mano. Josué fue hacia él y le preguntó: 
     –¿Eres de los nuestros o del enemigo? 
14 Contestó: –No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. 
     Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. 
     Después le preguntó: –¿Qué orden trae mi señor a su siervo? 
15 El general del ejército del Señor le contestó: 
     –Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado. Josué se descalzó. 


sábado, 23 de julio de 2022

Números 32,33-42: El reparto de la Transjordania

Números 32,33-42:
El reparto de la Transjordania

33 Así Moisés asignó a los gaditas, a los rubenitas y a la mitad de la tribu de Manasés, hijo de José, 
     el reino de Sijón, rey de los amorreos, y el reino de Og, rey de Basán: el territorio con sus diversas ciudades y el territorio de los poblados vecinos.
34 Los gaditas reedificaron las ciudades fortificadas de Dibón, Atarot, Aroer,
35 Atarot Sofán, Iázer, Iogboa,
36 Bet Nimrá y Bet Jarán, e hicieron corrales para el ganado.
37 Los rubenitas reedificaron Jesbón, Elalé, Quiriataim,
38 Nebo, Baal Meón –algunos nombres fueron cambiados– y Sibmá: 
     ellos pusieron sus propios nombres a las ciudades reedificadas.
39 Los descendientes de Maquir, hijo de Manasés, partieron para Galaad y lo conquistaron, 
     despojando a los amorreos que se encontraban allí.
40 Moisés dio el territorio de Galaad a Maquir, hijo de Manasés, quien se estableció allí.
41 Iaír, hijo de Manasés, fue a conquistar sus poblados y los llamó Campamento de Iaír.
42 Nobá fue a conquistar Quenat y sus ciudades dependientes, y les puso su propio nombre: Nobá.

Números 22,1-14: El primer llamado de Balac a Balaam

Números 22,1-14:
El primer llamado de Balac a Balaam

1 Luego los israelitas reanudaron la marcha y fueron a acampar en las estepas de Moab, 
   el otro lado del Jordán, a la altura de Jericó.
2 Balac, hijo de Sipor, vio todo lo que los israelitas habían hecho a los amorreos,
3 y los moabitas sintieron un gran temor a la vista de ese pueblo tan numeroso. 
   Atemorizados por la presencia de los israelitas,
4 los moabitas dijeron a los ancianos de Madián: 
   «Ahora esta turba va a devorarlo todo a nuestro alrededor como un buey devora la hierba del campo». 
   Entonces Balac, hijo de Sipor, que era rey de Moab en aquel tiempo,
5 envió unos mensajeros a Balaam, hijo de Beor –que vivía en Petor, junto al Eufrates, 
   en el país en Petor, junto al Eufrates, en el país de los descendientes de Amav– 
   para que le hicieran esta invitación: «Un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra se ha 
   establecido frente a mí.
6 Ven, por favor, y maldíceme a este pueblo, porque es más fuerte que yo. 
   Tal vez así podré derrotarlo y expulsarlo del país. Porque yo sé que el que tú bendices, 
   queda bendecido, y el que maldices, queda maldecido».
7 Los ancianos de Moab y de Madián partieron, llevando la retribución para el adivino. 
   Cuando se presentaron a Balaam y le transmitieron el mensaje de Balac,
8 Balaam les respondió: «Pasen aquí la noche, y yo les daré la respuesta que el Señor me inspire». 
   Entonces los jefes de Moab se quedaron con Balaam.
9 Pero Dios se manifestó a Balaam y le dijo: «¿Quiénes son esos hombres que están contigo?».
10 Balaam respondió a Dios: «Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, me envió este mensaje:
11 «Aquí hay un pueblo que salió de Egipto y cubrió toda la tierra. 
     Por eso, ven a maldecírmelo. Tal vez así podré combatir contra él y expulsarlo».
12 Dios dijo a Balaam: «No vayas con ellos ni maldigas a ese pueblo, porque está bendecido».
13 A la mañana siguiente, Balaam se levantó y dijo a los jefes enviados por Balac: 
     «Vuélvanse a su país, porque el Señor me prohíbe acompañarlos».
14 Entonces los jefes de Moab partieron, y cuando estuvieron de regreso dijeron a Balac: 
     «Balaam se niega a venir con nosotros».

Números 21,33-35: La derrota de Og, rey de Basán

Números 21,33-35:
La derrota de Og, rey de Basán

33 Cuando reanudaron la marcha y avanzaron en dirección a Basán, Og, rey de Basán, 
     les salió al encuentro con todas sus tropas, para presentarles batalla en Edrei.
34 Entonces el Señor dijo a Moisés: 
     «No le tengas miedo, porque yo lo puse en tus manos con todo su pueblo y todo su territorio. 
     Harás con él lo mismo que hiciste con Sijón, el rey de los amorreos que habitaba en Jesbón».
35 Los israelitas lo derrotaron, a él a sus hijos y a todo su pueblo, sin dejar ningún sobreviviente. 
     Así se apoderaron de su territorio.

Números 21,21-32: La derrota de Sijón, rey de los amorreos

Números 21,21-32:
La derrota de Sijón, rey de los amorreos

21 Israel envió unos mensajeros a Sijón, rey de los amorreos, con esta propuesta:
22 «Déjame pasar por tu país. No nos desviaremos hacia los campos o los viñedos, 
     ni beberemos agua de los pozos. Iremos por el camino principal, 
     hasta que hayamos atravesado tu territorio».
23 Sijón no permitió que Israel pasara por su territorio, sino que reunió todas sus fuerzas 
     y fue a combatir contra Israel en el desierto. Cuando llegó a Iahás, presentó batalla a Israel,
24 pero Israel lo pasó al filo de la espada y se apoderó de su territorio, desde el Arnón hasta el Iaboc, 
     y hasta Az de los amonitas, porque Az servía de frontera con los amonitas.
25 Israel se apoderó de todas esas ciudades, y se estableció en las ciudades de los amorreos, 
     en Jesbón y en sus ciudades dependientes.
26 Jesbón era la ciudad de Sijón, el rey de los amorreos que había luchado contra un rey anterior 
     de Moab y le había arrebatado su territorio hasta el Arnón.
27 Por eso los poetas recitan: 
     «¡Vengan a Jesbón! Que sea reconstruida, que sea restaurada la ciudad de Sijón.
28 Porque ha salido fuego de Jesbón, una llamarada de la ciudad de Sijón, 
     que consumió a Ar de Moab y a los jefes de las alturas del Arnón.
29 ¡Ay de ti, Moab! ¡Estás perdido, pueblo de Quemós! 
     El puso en fuga a sus hijos, e hizo prisioneras a sus hijas en manos de Sijón, un rey amorreo.
30 Los hemos traspasado a flechazos, está en ruinas Jesbón hasta Dibón; 
     hemos arrasado hasta Nofaj, que está junto a Mádaba».
31 De esta manera, Israel ocupó el país de los amorreos.
32 Luego Moisés mandó a explorar Iázer, y los israelitas conquistaron las ciudades dependientes de ella, 
     y despojaron a los amorreos que estaban allí.

viernes, 22 de julio de 2022

Números 21,10-20: Las etapas hacia la Transjordania

Números 21,10-20:
Las etapas hacia la Transjordania

10 Los israelitas partieron y acamparon en Obot.
11 Luego siguieron avanzando y acamparon en Iyé Ha Abarím, 
    en el desierto que está en el límite con Moab, hacia oriente.
12 Partiendo de allí, acamparon junto al torrente Zéred.
13 Después continuaron avanzando y acamparon más allá del Arnón, 
     en el desierto que se extiende desde el territorio de los amorreos, 
     porque el Arnón sirve de frontera entre Moab y los amorreos.
14 Por eso, el Libro de las Guerras del Señor habla de 
     «...Vaheb en Sufá, y los torrentes; el Arnón,
15 con sus afluentes, que se extiende hasta el territorio de Moab...».
16 De allí partieron para Beer, el pozo donde el Señor dijo a Moisés: 
     «Reúne al pueblo y le daré agua».
17 Entonces Israel entonó este canto: 
     «¡Surge, Pozo! ¡Entónenle un canto!
18 Pozo que cavaron los jefes, que perforaron los nobles del pueblo, 
     con sus cetros, con sus bastones». De Mibdar fueron a Mataná,
19 de Mataná a Najaliel, de Najaliel a Bamot,
20 y de Bamot al valle que está en el campo de Moab, 
     hacia la cima del Pisgá, dominando el desierto.

martes, 19 de julio de 2022

Números 13,25-33: El informe de los exploradores

Números 13,25-33:
El informe de los exploradores

25 Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país.
26 Entonces fueron a ver a Moisés, a Aarón y a toda la comunidad de los israelitas en Cades, 
     en el desierto de Parán, y les presentaron su informe, 
     al mismo tiempo que les mostraban los frutos del país.
27 Les contaron lo siguiente: «Fuimos al país donde ustedes nos enviaron; 
     es realmente un país que mana leche y miel, y estos son sus frutos.
28 Pero, ¡qué poderosa es la gente que ocupa el país! 
     Sus ciudades están fortificadas y son muy grandes. Además, vimos allí a los anaquitas.
29 Los amalecitas habitan en la región del Négueb; 
     los hititas, los jebuseos y los amorreos ocupan la región montañosa; 
     y los cananeos viven junto al mar y a lo largo del Jordán».
30 Caleb trató de animar al pueblo que estaba junto a Moisés, diciéndole: 
     «Subamos en seguida y conquistemos el país, porque ciertamente podremos contra él».
31 Pero los hombres que habían subido con él replicaron: 
     «No podemos atacar a esa gente, porque es más fuerte que nosotros».
32 Y divulgaron entre los israelitas falsos rumores acerca del país que habían explorado, diciendo: 
     «La tierra que recorrimos y exploramos devora a sus propios habitantes. 
     Toda la gente que vimos allí es muy alta.
33 Vimos a los gigantes –los anaquitas son raza de gigantes–. 
     Nosotros nos sentíamos como langostas delante de ellos, y esa es la impresión que debimos darles».