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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 24,1-33: El pacto de Siquem

Libro de Josué
Capítulo 24

LA GRAN ASAMBLEA DE SIQUEM
Recuerdo de la vocación de Israel

1 Josué reunió a las tribus de Israel en Siquén. 
   Convocó a los ancianos de Israel, a los jefes de familia, a los jueces y escribas, 
   y se presentaron ante el Señor. 
2 Josué habló al pueblo: 
   –Así dice el Señor, Dios de Israel: Al otro lado del río Éufrates vivieron antiguamente sus padres, 
   Téraj, padre de Abrahán y de Najor, sirviendo a otros dioses. 
3 Pero yo tomé a Abrahán, su padre, del otro lado del río, 
   lo conduje por todo el país de Canaán y multipliqué su descendencia dándole a Isaac. 
4 A Isaac le di Jacob y Esaú. A Esaú le di en propiedad la montaña de Seír, 
   mientras que Jacob y sus hijos bajaron a Egipto. 
5 Envié a Moisés y a Aarón para castigar a Egipto con los portentos que hice, 
   y después los saqué de allí. 
6 Saqué de Egipto a sus padres, y llegaron al mar. 
   Los egipcios persiguieron a sus padres con caballería y carros hasta el Mar Rojo; 
7 pero gritaron al Señor, y él puso una nube oscura entre ustedes y los egipcios; 
   después desplomó sobre ellos el mar, cubriéndolos. 
   Sus ojos vieron lo que hice en Egipto. Después vivieron en el desierto muchos años. 
8 Los llevé al país de los amorreos, que vivían en Transjordania; 
   los atacaron y se los entregué; ustedes se apoderaron de sus territorios; 
    y yo se los quité de delante. 
9 Entonces Balac, hijo de Sipor, rey de Moab, atacó a Israel; 
   mandó llamar a Balaán, hijo de Beor, para que los maldijera; 
10 pero yo no quise oír a Balaán, que no tuvo más remedio que bendecirlos, 
     y los libré de sus manos. 
11 Pasaron el Jordán y llegaron a Jericó. Los jefes de Jericó los atacaron: 
     los amorreos, fereceos, cananeos, hititas, guirgaseos, heveos y jebuseos, pero yo se los entregué; 
12 sembré el pánico ante ustedes, y expulsaron a los dos reyes amorreos 
     no con tu espada ni con tu arco; 
13 y les di una tierra por la que no habían sudado, ciudades que no habían construido 
     y en las que ahora viven; viñedos y olivares que no habían plantado y de los que ahora comen.

Israel elige a Yahvé
 
14 Por lo tanto, teman al Señor y sírvanlo con toda sinceridad; 
     dejen de lado a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río y en Egipto, 
     y sirvan al Señor. 
15 Y si no están dispuestos a servir al Señor, elijan hoy a quién quieren servir: 
     a los dioses que sirvieron sus padres al otro lado del río 
     o a los dioses de los amorreos en cuyo país habitan, que yo y mi familia serviremos al Señor. 
16 El pueblo respondió: 
     –¡Lejos de nosotros abandonar al Señor para ir a servir a otros dioses! 
17 Porque el Señor, nuestro Dios, es quien nos sacó a nosotros 
     y a nuestros padres de la esclavitud de Egipto, quien hizo ante nuestros ojos 
     aquellos grandes prodigios, nos guardó en todo nuestro peregrinar 
     y entre todos los pueblos que atravesamos. 
18 El Señor expulsó ante nosotros a los pueblos amorreos que habitaban el país. 
     Por eso también nosotros serviremos al Señor: ¡él es nuestro Dios! 
19 Josué dijo al pueblo: 
     –No podrán servir al Señor, porque es un Dios santo, un Dios celoso. 
     No perdonará sus delitos ni sus pecados. 
20 Si abandonan al Señor y sirven a dioses extranjeros, se volverá contra ustedes, 
     y después de haberlos tratado bien, los maltratará y aniquilará. 
21 El pueblo respondió: –¡No! Serviremos al Señor. 
22 Josué insistió: 
     –Son testigos contra ustedes mismos de que han elegido servir al Señor. 
     Respondieron: 
     –¡Somos testigos! 
23 –Entonces dejen de lado los dioses extranjeros que conservan 
     y pónganse de parte del Señor, Dios de Israel. 
24 El pueblo respondió: 
     –Nosotros serviremos al Señor, nuestro Dios, y le obedeceremos. 

El pacto de Siquén

25 Aquel día Josué selló una alianza con el pueblo y les dio leyes y mandatos en Siquén. 
26 Escribió las cláusulas en el libro de la ley de Dios, agarró una gran piedra y la erigió allí, 
     bajo la encina del santuario del Señor, 
27 y dijo a todo el pueblo: 
    –Miren esta piedra, que será testigo contra nosotros, 
    porque ha oído todo lo que el Señor nos ha dicho. 
    Será testigo contra ustedes para que no renieguen de su Dios. 
28 Luego despidió al pueblo, cada cual a su herencia. 

Muerte de Josué
Jc 2,6-10

29 Algún tiempo después murió Josué, hijo de Nun, siervo del Señor, a la edad de ciento diez años. 
30 Lo enterraron en el territorio de su herencia, en Timná Séraj, en la serranía de Efraín, 
     al norte del monte Gaas. 
31 Israel sirvió al Señor mientras vivió Josué y durante toda la vida de los ancianos 
     que le sobrevivieron y que habían visto las hazañas del Señor en favor de Israel. 

Los huesos de José
Muerte de Eleazar

32 Los huesos de José, traídos por los israelitas de Egipto, los enterraron en Siquén, 
     en el campo que había comprado Jacob a los hijos de Jamor, padre de Siquén, por cien pesos, 
     y que pertenecía a los hijos de José. 
33 También murió Eleazar, hijo de Aarón. Lo enterraron en Guibeá, población de su hijo Fineés, 
     que la había recibido en propiedad en la serranía de Efraín.


Libro de Josué 18,1-28: La tribu de Benjamín

Libro de Josué
Capítulo 18

DESCRIPCIÓN DE LAS OTRAS SIETE TRIBUS
Descripción del territorio

1 La asamblea israelita en pleno se reunió en Siló e instalaron allí la tienda del encuentro. 
   El país les estaba sometido. 
2 Pero quedaban siete tribus israelitas que no habían recibido aún su heredad. 
3 Josué les dijo: 
   –¿Hasta cuándo van a estar con los brazos cruzados, 
   sin ir a tomar posesión de la tierra que les ha dado el Señor, Dios de sus padres? 
4 Elijan tres hombres de cada tribu; 
   yo los mandaré a recorrer el país para que hagan un plano dividido por herencias, 
   y después volverán a mí. 
5 Dividirán el país en siete lotes. 
   Judá seguirá en su territorio, al sur, y la casa de José en el suyo, al norte. 
6 Hagan el plano del país dividiéndolo en siete lotes y tráiganme el proyecto. 
   Después lo echaré a suertes aquí, ante el Señor, nuestro Dios. 
7 A los levitas no les tocará ninguna parte porque lo que les toca a ellos es el sacerdocio del Señor. 
   Por su parte, Gad, Rubén y media tribu de Manasés ya recibieron en Transjordania 
   la herencia que les asignó Moisés, siervo del Señor. 
8 Cuando aquellos hombres emprendían el camino para hacer el mapa del país, 
   Josué les ordenó: 
   –Vayan a recorrer el país y hagan un mapa; 
   cuando vuelvan, yo lo echaré a suertes ante el Señor, aquí en Siló. 
9 Ellos marcharon y atravesaron el país, registrando por escrito las ciudades en siete lotes, 
   y se lo llevaron a Josué al campamento de Siló. 
10 Josué echó las suertes entre los israelitas, ante el Señor 
     y distribuyó la tierra a cada una de las tribus de Israel. 

La tribu de Benjamín
Gn 49,27; Dt 33,12

11 Salió la suerte de Benjamín, por clanes. 
     El territorio que le tocó está entre Judá y José. 
12 Su límite norte partía del Jordán, subía por la vertiente norte de Jericó, 
     luego el monte hacia el oeste y terminaba en el desierto de Bet-Avén. 
13 De allí pasaba a Luz –es decir, Betel– por su vertiente sur, bajando después a Atarot Adar 
     por el monte que hay al sur de Bet-Jorón de Abajo. 
14 Después torcía, dando la vuelta por la parte oeste, hacia el sur, 
     desde el monte que está frente a Bet-Jorón, al sur, y terminaba en Quiriat-Baal 
     –o sea, Quiriat Yearim–, ciudad que pertenecía a Judá. Ése era el límite occidental. 
15 Por el sur, desde el término de Quiriat Yearim, iba hacia la fuente del arroyo de Neftoj. 
16 Después, por la punta del monte que hay frente al valle de Hinnón, al norte del valle de Refaim, 
     bajaba al valle de Hinnón por la vertiente sur de los jebuseos, hasta En-Roguel; 
17 después torcía hacia el norte, llegaba a En Semes y a los cerros que hay frente a Maalé Adumim, 
     bajaba a la Piedra de Bohán, hijo de Rubén, 
18 pasaba por la vertiente norte frente a Bet-Arabá, bajaba hacia la estepa, 
19 pasaba por la vertiente norte de Bet-Joglá, terminando en el cabo del Mar Muerto, el cabo norte, 
     en la desembocadura del Jordán. Ésta era la frontera sur. 
20 Por el este, el Jordán le servía de límite. 
     Ésa fue la herencia de Benjamín, por clanes, siguiendo el trazado de sus límites. 

Ciudades de Benjamín

21 Ciudades de la tribu de Benjamín, por clanes: Jericó, Bet-Joglá, Valle Quesís, 
22 Bet-Arabá, Semaraym, Betel, 
23 Avim, Zaca, Ofrá, 
24 Villar del Amonita, Ofní, Guibeá. Doce ciudades con sus poblados. 
25 Gabaón, Haramá, Beerot, 
26 Mispá, Quefirá, Mosá, 
27 Requen, Yirfel, Tarela, 
28 Sela Haelep, Jebús –o sea, Jerusalén–, Guibeá, Quiriat Yearim. 
     Catorce ciudades con sus poblados. 
     Ésa fue la herencia que recibieron los clanes de la tribu de Benjamín. 

Libro de Josué 17, 1-18: La tribu de Manasés. Reclamaciones

Libro de Josué
Capítulo 17

La tribu de Manasés
Gn 49,22-26; Dt 33,13-17

1 Suerte de la tribu de Manasés, primógénito de José. 
   A Maquir, primogénito de Manasés, padre de Galaad, que era hombre belicoso, 
   le tocaron Galaad y Basán. 
2 También se sortearon las tierras que les tocarían, según el número de sus clanes, 
   a los otros hijos de Manases: a Abiézer, Jélec, Asriel, Siquén, Jéfer y Semidá, 
   o sea, los hijos varones de Manasés, nietos de José. 
3 Pero Salfajad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, hijo de Manases, 
   no tuvo hijos varones, sino sólo hijas; se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 
4 Éstas se presentaron al sacerdote Eleazar, a Josué, hijo de Nun, y a los representantes de tribus, 
   reclamando: 
   –El Señor mandó a Moisés que nos diera una herencia entre nuestros parientes. 
   Entonces les dieron, según la orden del Señor, una herencia entre los parientes de su padre. 
5 Así, le tocaron a Manasés diez partes, además de Galaad y Basán, en Transjordania, 
6 porque las hijas de Manasés recibieron una herencia entre sus parientes, 
   mientras que el país de Galaad fue para los otros hijos de Manasés. 
7 La frontera Manasés por el lado de Aser iba por Micmetá, frente a Siquén, 
   seguía por el sur de En Tapuj 
8–la zona de Tapuj pertenecía a Manasés, pero el poblado, en el confín de Manasés, era de Efraín–, 
9 y bajaba al torrente de Caná; las ciudades al sur del torrente eran las ciudades que tenía Efraín 
   en medio de Manasés; Manasés llegaba hasta la parte norte del torrente; 
   su límite terminaba en el mar. 
10 Limitaban con el mar: al sur, Efraín, y al norte, Manasés éste limitaba al norte con Aser, 
     al este con Isacar. 
11 Manasés tenía enclaves en Isacar y Aser: Beisán y sus poblados, Yiblán y sus poblados, 
     los vecinos de Dor y sus poblados, los vecinos de Endor y sus poblados, 
     los vecinos de Taanac y sus poblados, los vecinos de Meguido y sus poblados; 
     y la tercera parte de la región. 
12 Pero Manasés no logró desalojar aquellas ciudades, 
     y los cananeos pudieron seguir en aquella región. 
13 Cuando los israelitas se hicieron fuertes, los sometieron a trabajos forzados, 
     aunque no llegaron a expulsarlos. 

Reclamación de los hijos de José

14 Los hijos de José reclamaron ante Josué: 
     –¿Por qué nos has asignado como herencia en el sorteo sólo una porción de territorio, 
     cuando somos tantos, gracias a Dios? 
15 Josué les contestó: 
     –Si son tantos que no caben en los montes de Efraín, 
     suban a los bosques y desmonten tierras en la región de los fereceos y refaimitas.  
16 Los de José replicaron: 
     –Es verdad que estos montes no nos alcanzan. Pero los cananeos que viven en el valle 
     –los de Beisán y los del valle de Yezrael– tienen carros de hierro. 
17 Josué contestó a los hijos de José, a Efraín y Manasés: 
     –Ustedes son muchos y fuertes: no tendrán una sola porción de territorio. 
18 De ustedes será una montaña; es verdad que es boscosa, 
     ero la talarán y sus confines serán de ustedes. 
     Además, expulsarán a los cananeos, aunque tengan carros de hierro y sean poderosos. 

Libro de Josué 16,1-10: La tribu de Efraim

Libro de Josué
Capítulo 16

La tribu de Efraín (José)
Gn 49,22-26; Dt 33,13-17

1 Suerte de la tribu de José. 
   El límite del territorio iba desde el Jordán, al este de Jericó, 
   y subía desde Jericó a la montaña de Betel. 
2 Saliendo de Betel –es decir Luz– iba hasta la frontera de los arquitas, en Atarot, 
3 bajaba por el oeste hasta la frontera de los yafletitas, 
   hasta el término de Bet-Jorón de Abajo y Guézer, y terminaba en el mar. 
4 Ésa fue la herencia de Manasés y Efraín, hijos de José. 
5 Territorio de los efraimitas por clanes. 
   El límite de su herencia iba desde Atarot Adar, al este, hasta Bet-Jorón de Arriba 
6 y terminaba en el mar; desde Micmetá, en el norte, daba un rodeo hacia el este de Taanat de Siló,
   pasaba después al este de Yanoj; 
7 bajaba desde Yanoj a Atarot y Naará, llegaba a Jericó y terminaba en el Jordán. 
8 Desde Tapuj iba en dirección oeste por el torrente de Caná y terminaba en el mar. 
   Ésa fue la herencia de la tribu de Efraín por clanes, 
9 además de las ciudades reservadas a los efraimitas en las posesiones de Manasés, 
   todas las ciudades con sus poblados. 
10 Efraín no pudo expulsar a los cananeos de Guézer; 
     los cananeos siguieron viviendo en medio de Efraín, hasta hoy, 
     aunque sometidos a trabajos forzados. 

miércoles, 5 de abril de 2023

Génesis 37,1-36: José vendido por sus hermanos

Génesis 37,1-36:
Sueños de gloria de José. José vendido por sus hermanos

Gn 37,3-4.12-13a.17b-28:

Génesis 37,1-11: Sueños de gloria de José

1 Jacob, por su parte, se estableció en el que fue país residencial de su padre, el país de Canaán.
2 Esta es la historia de Jacob. José tenía diecisiete años. 
   Estaba de pastor de ovejas con sus hermanos, él, muchacho todavía, 
   con los hijos de Bilhá y los de Zilpá, mujeres de su padre. 
   Y José comunicó a su padre lo mal que se hablaba de ellos.
3 Israel amaba a José más que a todos los demás hijos, por ser para él el hijo de la ancianidad. 
   Le había hecho una túnica de manga larga.
4 Vieron sus hermanos cómo le prefería su padre a todos sus otros hijos 
   y le aborrecieron hasta el punto de no poder ni siquiera saludarle.
5 José tuvo un sueño y lo manifestó a sus hermanos, quienes le odiaron más aún.
6 Les dijo: "Oíd el sueño que he tenido.
7 Me parecía que nosotros estábamos atando gavillas en el campo, 
   y he aquí que mi gavilla se levantaba y se tenía derecha, 
   mientras que vuestras gavillas le hacían rueda y se inclinaban hacia la mía."
8 Sus hermanos le dijeron: "¿Será que vas a reinar sobre nosotros o que vas a tenernos domeñados?" 
   Y acumularon todavía más odio contra él por causa de sus sueños y de su palabras.
9 Volvió a tener otro sueño, y se lo contó a sus hermanos. 
   Díjoles: "He tenido otro sueño: Resulta que el sol, la luna y once estrellas se inclinaban ante mí".
10 Se lo contó a su padre y a sus hermanos, y su padre le reprendió y le dijo: 
     "¿Qué sueño es ése que has tenido? 
     ¿Es que yo, tu madre y tus hermanos vamos a venir a inclinarnos ante ti hasta el suelo?"
11 Sus hermanos le tenían envidia, mientras que su padre reflexionaba.

Génesis 37,12-36: José vendido por sus hermanos

12 Fueron sus hermanos a apacentar las ovejas de su padre en Siquem,
13 y dijo Israel a José: "¿No están tus hermanos pastoreando en Siquem? 
     Ve de mi parte a donde ellos." Dijo: "Estoy listo."
14 Díjole: "Anda, vete a ver si tus hermanos siguen sin novedad, y lo mismo el ganado, 
     y tráeme noticias." Le envió, pues, desde el valle de Hebrón, y José fue a Siquem.
15 Encontróse con él un hombre mientras estaba discurriendo por el campo. 
     El hombre le preguntó: "¿Qué buscas?"
16 Díjole: "Estoy buscando a mis hermanos. Indícame, por favor, dónde están pastoreando."
17 El hombre le dijo: "Partieron de aquí, pues yo les oí decir: "Vamos a Dotán."" 
     José fue detrás de sus hermanos y los encontró en Dotán.
18 Ellos le vieron de lejos, y antes que se les acercara, conspiraron contra él para matarle,
19 y se decían mutuamente: "Por ahí viene el soñador.
20 Ahora, pues, venid, matémosle y echémosle en un pozo cualquiera, 
     y diremos que algún animal feroz le devoró. Veremos entonces en qué paran sus sueños."
21 Rubén lo oyó y le libró de sus manos. Dijo: "No atentemos contra su vida."
22 Rubén les dijo: "No derraméis sangre. Echadle a ese pozo que hay en el páramo, 
     pero no pongáis la mano sobre él." 
     Su intención era de salvarle de sus hermanos para devolverle a su padre.
23 Y ocurrió, que cuando llegó José donde sus hermanos, éstos despojaron a José de su túnica 
     —aquella túnica de manga larga que llevaba puesta—,
24 y echándole mano le arrojaron al pozo. Aquel pozo estaba vacío, sin agua.
25 Luego se sentaron a comer. Y levantando los ojos divisaron una caravana de ismaelitas 
     que venían de Galaad, con camellos cargados de almáciga, sandáraca y ládano, 
     que iban bajando hacia Egipto.
26 Entonces dijo Judá a sus hermanos: 
     "¿Qué aprovecha el que asesinemos a nuestro hermano y luego tapemos su sangre?
27 Venid vamos a venderle a los ismaelitas, pero no pongamos la mano en él, 
     porque es nuestro hermano, carne nuestra." Y sus hermanos asintieron.
28 Pasaron unos madianitas mercaderes, y descubriéndole subieron a José del pozo. 
     Vendieron a José a los ismaelitas  por veinte piezas de plata, y éstos se llevaron a José a Egipto.
29 Vuelve Rubén al pozo, y he aquí que José no estaba en el pozo. El desgarró sus ropas,
30 y volviendo donde sus hermanos les dijo: "El niño no aparece, y yo ¿qué hago ahora?"
31 Entonces tomaron la túnica de José, y degollando un cabrito, tiñeron la túnica en sangre,
32 y enviaron la túnica de manga larga, haciéndola llegar hasta su padre con este recado: 
     "Esto hemos encontrado: examina si se trata de la túnica de tu hijo, o no."
33 El la examinó y dijo: "¡Es la túnica de mi hijo! ¡Algún animal feroz le ha devorado! 
     ¡José ha sido despedazado!"
34 Jacob desgarró su vestido, se echó un sayal a la cintura 
     e hizo duelo por su hijo durante muchos días.
35 Todos sus hijos e hijas acudieron a consolarle, pero él rehusaba consolarse y decía: 
     "Voy a bajar en duelo al seol donde mi hijo." Y su padre le lloraba.
36 Por su parte, los madianitas, llegados a Egipto, 
     le vendieron a Putifar, eunuco de Faraón y capitán de los guardias.

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 24 de julio de 2022

Números 36,1-13: La herencia de la mujer casada

Números 36,1-13:
La herencia de la mujer casada

1 Los jefes de familia del clan de los descendientes de Galaad –hijo de Maquir, hijo de Manasés, 
    uno de los clanes de los descendientes de José– se presentaron delante de Moisés 
    y de los principales jefes de familia de Israel
2 y les dijeron: El Señor mandó a Moisés que repartiera el país entre los israelitas mediante un sorteo, 
   y Moisés también recibió del Señor la orden de entregar a sus hijas la herencia de nuestro hermano 
   Selofjad.
3 Ahora bien, si ellas se casan con un miembro de otra tribu de Israel, 
   su parte será sustraída de la herencia de la tribu a la que van a pertenecer. 
   De esa manera, disminuirá la herencia que nos ha tocado en suerte.
4 Y cuando los israelitas celebren el año del jubileo, 
   la herencia de ellas se sumará a la de la otra tribu y será sustraída del patrimonio de nuestra tribu.
5 Entonces Moisés, por orden del Señor, dio estas instrucciones a los israelitas: 
   La tribu de los descendientes de José tiene razón.
6 Esto es lo que el Señor ha ordenado respecto de las hijas de Selofjad: 
   Ellas pueden casarse con quien les parezca mejor, con tal que lo hagan dentro de un clan perteneciente 
   a la tribu de su padre.
7 La parte hereditaria de los israelitas no pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada israelita deberá retener la herencia de su tribu paterna.
8 Por lo tanto, toda joven que posea una herencia en alguna tribu de los israelitas, 
   se casará dentro de un clan de su tribu paterna, 
   de manera que los israelitas conserven cada uno la herencia de sus padres.
9 Así, ninguna herencia pasará de una tribu a otra, 
   sino que cada una de las tribus de los israelitas retendrá su parte.
10 Las hijas de Selofjad procedieron como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
11 Majlá, Tirsá, Joglá, Milcá y Noá, hijas de Selofjad, se casaron con hijos de sus tíos paternos.
12 Y como lo hicieron dentro de los clanes de los descendientes de Manasés, 
     la herencia de ellas quedó en la tribu del clan de su padre.

Conclusión

13 Estos son los mandamientos y las leyes que el Señor dio a los israelitas por medio de Moisés, 
     en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.

Números 34,16-29: Los jefes encargados de repartir la tierra

Números 34,16-29:
Los jefes encargados de repartir la tierra

16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 Las personas que les repartirán el territorio serán el sacerdote Eleazar y Josué, hijo de Nun.
18 Además, ustedes tomarán un jefe de cada tribu para la repartición del país.
19 Los nombres de esas personas son los siguientes: Por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné;
20 por la tribu de Simeón, Semuel, hijo de Amihud;
21 por la tribu de Benjamín, Elidad, hijo de Quislón;
22 por la tribu de Dan, el jefe Buquí, hijo de Ioglí;
23 por las tribus de los hijos de José: el jefe Janiel, hijo de Efod, por la tribu de Manasés;
24 y el jefe Quemuel, hijo de Siftán, por la tribu de Efraím;
25 por la tribu de Zabulón, el jefe Elisafán, hijo de Parnac;
26 por la tribu de Isacar, el jefe Paltiel, hijo de Azán;
27 por la tribu de Aser, el jefe Ajihud, hijo de Selomí;
28 por la tribu de Neftalí, el jefe Padael, hijo de Amihud.
29 Estas son las personas que designó el Señor para repartir el territorio de Canaán 
     como herencia entre los israelitas.

sábado, 23 de julio de 2022

Números 26,1-51: El segundo censo

Números 26,1-51:
El segundo censo

1 el Señor dijo a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón:
2 «Hagan un censo de toda la comunidad de israelitas, anotando por familias 
   a todos los que tengan más de veinte años, a los aptos para la guerra en Israel».
3 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar dieron las instrucciones correspondientes, 
   en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó,
4 acerca de los tenían más de veinte años, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. 
   Los israelitas que salieron de Egipto fueron:
5 Los clanes de los descendientes de Rubén, el primogénito de Israel, fueron: 
   de Janoc, el clan de los janoquitas; de Palú, el clan de los paluitas;
6 de Jesrón, el clan de los carmitas.
7 Estos eran los clanes de los rubenitas, según el censo: 43.730 hombres.
8 El hijo de Palú fue Eliab.
9 Los hijos de Eliab fueron Nemuel, Datán y Abirón. Datán y Abirón 
   –representantes de la comunidad– son los mismos que se amotinaron contra Moisés y Aarón, 
   junto con los secuaces de Coré, cuando se produjo el amotinamiento contra el Señor.
10 Después de lo cual la tierra abrió sus fauces y los devoró junto con Coré, 
     cuando murió aquel grupo y el fuego devoró a los doscientos cincuenta hombres, 
     para que sirvieran de escarmiento.
11 Los hijos de Coré, sin embargo, no murieron.
12 Los clanes de los descendientes de Simeón fueron: de Nemuel, el clan de los nemuelitas; ´
     de Iamín, el clan de los iaminitas; de Iaquín, el clan de los iaquinitas;
13 de Zéraj, el clan de los zerajitas; de Saúl, el clan de los saulitas.
14 Estos eran los clanes de los simeonitas: 22.200 hombres.
15 Los clanes de los descendientes de Gad fueron: 
     de Sefón, el clan de los sefonitas; de Jaguí, el clan de los jaguitas; de Suní, el clan de los sunitas;
16 de Ozní, el clan de los oznitas; de Erí, el clan de los eritas;
17 de Arod, el clan de los aroditas; de Arelí, el clan de los arelitas.
18 Estos eran los clanes de los gaditas, según el censo: 40.500 hombres.
19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán. Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
20 Los clanes de los descendientes de Judá fueron: de Selá, el clan de los selaítas; 
     de Péres, el clan de los peresitas; de Séraj, el clan de los serajitas.
21 Los descendientes de Péres fueron: de Jesrón, el clan de los jesronitas; 
     de Jamul, el clan de los jamulitas.
22 Estos eran los descendientes de Judá, según el censo: 76.500 hombres.
23 Los clanes de los hijos de Isacar fueron: de Tolá, el clan de los tolaítas; 
     de Puá, el clan de los puaítas;
24 de Iasub, el clan de los iasubitas; de Simrón, el clan de los simronitas.
25 Estos eran los clanes de Isacar, según el censo: 64.300 hombres.
26 Los clanes de los descendientes de Zabulón fueron: 
     de Séred, el clan de los sereditas; de Elón, el clan de los elonitas; de Iajlel, el clan de los iajlelitas.
27 Estos eran los clanes de los zabulonitas, según el censo: 60.500 hombres.
28 Los descendientes de José fueron Manasés y Efraím con sus clanes.
29 Los descendientes de Manasés fueron: de Maquir, el clan de los maquiritas 
     –Maquir fue padre de Galaad–. De Galaad, el clan de los galaaditas.
30 Los descendientes de Galaad fueron: 
     de Iézer, el clan de los iezeritas; de Jélec, el clan de los jelequitas;
31 de Asriel, el clan de los asrielitas; de Sequém, el clan de los sequemitas;
32 de Semidá, el clan de los semidaítas; de Jéfer, el clan de los jeferitas.
33 Selofjad, hijo de Jéfer, no tuvo hijos, sino solamente hijas.
34 Los nombres de estas fueron Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. 
     Estos eran los clanes de Manasés, según el censo: 52.700 hombres.
35 Los clanes de los descendientes de Efraím fueron los siguientes: 
     de Sutélaj, el clan de los sutelajitas; de Béquer, el clan de los bequeritas; 
     de Taján, el clan de los tajanitas.
36 Los descendientes de Sutélaj fueron los siguientes: de Erán, el clan de los eranitas.
37 Estos eran los clanes de Efraím, según el censo: 32.500 hombres. 
     Todos estos eran los clanes de los hijos de José.
38 Los clanes de los descendientes de Benjamín fueron los siguientes: 
     de Belá, el clan de los belaítas; de Asbel, el clan de los asbelitas; 
     de Ajiram, el clan de los ajiramitas;
39 de Sufam el clan de los sufamitas; de Jufam, el clan de los jufamitas.
40 Los hijos de Belá fueron Ard y Naamán, De Ard, el clan de los arditas; 
     de Naamán, el clan de los naamanitas.
41 Estos eran los clanes de los descendientes de Benjamín, según el censo: 45.600 hombres.
42 Los clanes de los descendientes de Dan fueron los siguientes: 
     de Sujam, el clan de los sujamitas. Estos eran los clanes de los descendientes de Dan.
43 Todos los clanes de los sujamitas, según el censo, comprendían 64.400 hombres.
44 Los clanes de los descendientes de Aser fueron: 
     de Imná, el clan de los imnanitas; de Isví, el clan de los isvitas; de Beriá, el clan de los beriaítas.
45 De los descendientes de Beriá: de Jéber, el clan de los jeberitas; 
     de Malquiel, el clan de los malquielitas.
46 La hija de Aser se llamaba Séraj.
47 Estos eran los clanes de Aser, según el censo: 53.400 hombres.
48 Los clanes de los descendientes de Neftalí fueron: 
     de Iajsel, el clan de los iajselitas; de Guní, el clan de los gunitas;
49 de Iéser, el clan de los ieseritas; de Silém, el clan de los silemitas.
50 Estos eran los clanes de Neftalí, según el censo: 45.400 hombres.
51 Los israelitas registrados en el censo eran en total 601.730 hombres.

martes, 19 de julio de 2022

Números 13,1-24: La exploración de Canaán

Números 13,1-24:
La exploración de Canaán

1 El Señor dijo a Moisés:
2 «Envía unos hombres a explorar el país de Canaán, que yo doy a los israelitas; 
   enviarás a un hombre por cada una de sus tribus paternas, todos ellos jefes de tribu».
3 Entonces Moisés los envió desde el desierto de Parán, según la orden del Señor. 
   Todos estos hombres eran jefes de los israelitas,
4 y sus nombres eran los siguientes: Por la tribu de Rubén, Samuá, hijo de Zacur;
5 por la tribu de Simeón, Safat, hijo de Jorí,
6 por la tribu de Judá, Caleb, hijo de Iefuné;
7 por la tribu de Isacar, Igal, hijo de José;
8 por la tribu de Efraím, Oseas, hijo de Nun;
9 por la tribu de Benjamín, Paltí, hijo de Rafú;
10 por la tribu de Zabulón, Gadiel, hijo de Sodí;
11 por la tribu de José, o sea, por la tribu de Manasés, Gadí, hijo de Susí;
12 por la tribu de Dan, Amiel, hijo de Guemalí;
13 por la tribu de Aser, Setur, hijo de Miguel;
14 por la tribu de Neftalí, Najbí, hijo de Vofsí;
15 por la tribu de Gad, Gueuel, hijo de Maquí.
16 Estos son los nombres de las personas que envió Moisés a explorar el país. 
     Y a Oseas, hijo de Nun, Moisés lo llamó Josué.
17 Cuando Moisés los envió a explorar el territorio de Canaán, les dijo: 
     «Suban ahí, por el Négueb, y luego avancen hasta la región montañosa.
18 Observen cómo es el país, y la gente que lo ocupa es fuerte o débil, escasa o numerosa.
19 Fíjense también si la tierra donde viven es buena o mala, 
     y si las ciudades en que habitan son abiertas o fortificadas;
20 si el suelo es fértil o árido, y si está arbolado o no. 
     Tengan valor, y traigan algunos frutos de la región». 
     Esto sucedió en el tiempo de las primeras uvas.
21 Los hombres fueron a explorar el país, desde el desierto de Sin hasta Rejob, 
     a la Entrada de Jamat.
22 Subieron por el Negueb y llegaron a Hebrón, donde vivían Ajimán, Sesai y Talmai, 
     descendientes de Anac –Hebrón había sido fundada siete años antes que Tanis de Egipto–.
23 Cuando llegaron al valle de Escol, cortaron una rama de vi con un racimo de uvas, 
     y tuvieron que llevarla entre dos, sostenida con una vara. También recogieron granadas e higos.
24 Ese lugar fue llamado valle de Escol –que significa Racimo– 
     a causa del racimo que los israelitas habían cortado allí.

martes, 12 de julio de 2022

Números 1,20-46: Los resultados del censo

Los resultados del censo

20 Los resultados fueron los siguientes: 
     En la lista de los descendientes de Rubén, el primogénito de Israel, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
21 fueron registrados 46.500 hombres.
22 En las lista de los descendientes de Simeón, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
23 fueron registrados 59.300 hombres.
24 En la lista de los descendientes de Gad, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
25 fueron registrados 45.650 hombres.
26 En la lista de los descendientes de Judá, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
27 fueron registrados 74.600 hombres.
28 En la lista de los descendientes de Isacar, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombre de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
29 fueron registrados 54.400 hombres.
30 En la lista de los descendientes de Zabulón, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
31 fueron registrados 57.400 hombres.
32 En cuanto a los hijos de José: En la lista de los descendientes de Efraím, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
33 fueron registrados 40.500 hombres.
34 En la lista de los descendientes de Manasés, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
35 fueron registrados 32.200 hombres.
36 En la lista de los descendientes de Benjamín, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
37 fueron registrados 35.400 hombres.
38 En la lista de los descendientes de Dan, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
39 fueron registrados 62.700 hombres.
40 En la lista de los descendientes de Aser, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todos los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
41 fueron registrados 41.500 hombres.
42 En la lista de los descendientes de Neftalí, por clanes y por familias 
     –una vez anotados uno por uno los nombres de todo los varones que tenían más de veinte años, 
     o sea, de los aptos para la guerra–
43 fueron registrados 53.400 hombres.
44 Estos fueron los registrados por Moisés y Aarón, y por los jefes de Israel, que eran doce, 
     uno por cada casa paterna.
45 Todos los israelitas que tenían más de veinte años, 
     todos los hombres de Israel aptos para la guerra, fueron registrados por familias,
46 y los registrados fueron en total 603.550 hombres.

Números 1,5-16: Los encargados del censo

Los encargados del censo

5 Los nombres de las personas que les ayudarán son los siguientes: 
   Por la tribu de Rubén, Elisur, hijo de Sedeur;
6 por la tribu de Simeón, Selumiel, hijo de Surisadai;
7 por la tribu de Judá, Najsón, hijo de Aminadab;
8 por la tribu de Isacar, Natanael, hijo de Suar;
9 por la tribu de Zabulón, Eliab, hijo de Jelón;
10 por las tribus de los hijos de José: Elisamá, hijo de Amihud, de la tribu de Efraím, 
     y Gamaliel, hijo de Padasur, de la tribu de Manasés;
11 por la tribu de Benjamín, Abidán, hijo de Gedeón;
12 por la tribu de Dan, Ajiézer, hijo de Amisaddai;
13 por la tribu de Aser, Paguiel, hijo de Ocrán;
14 por la tribu de Gad, Eliasaf, hijo de Deuel;
15 por la tribu de Neftalí, Ajirá, hijo de Enán.
16 Estos eran los representantes de la comunidad, los jefes de las tribus de sus antepasados, 
     los jefes de los clanes de Israel.

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos 7,1-53: Discurso de Esteban

Discurso de Esteban
7:1 El Sumo Sacerdote preguntó a Esteban: "¿Es verdad lo que estos dicen?"
7:2 Él respondió: "Hermanos y padres, escuchen: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Jarán,
7:3 y le dijo: "Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré".
7:4 Abraham salió de Caldea para establecerse en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ustedes ahora están viviendo.
7:5 Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos.
7:6 Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
7:7 Pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará —dice el Señor— y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar.
7:8 Le dio luego la alianza sellada con la circuncisión y así Abraham, cuando nació su hijo Isaac, lo circuncidó al octavo día; Isaac hizo lo mismo con Jacob, y Jacob con los doce patriarcas.
7:9 Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a su hermano José para que fuera llevado a Pero Dios estaba con él
7:10 y lo salvó de todas sus tribulaciones, le dio sabiduría, y lo hizo grato al Faraón, rey de Egipto, el cual lo nombró gobernador de su país y lo puso al frente de su casa real.
7:11 Luego sobrevino una época de hambre y de extrema miseria en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y nuestros padres no tenían qué comer.
7:12 Jacob, al enterarse de que en Egipto había trigo, decidió enviar allí a nuestros padres. Esta fue la primera visita.
7:13 Cuando llegaron por segunda vez, José se dio a conocer a sus hermanos, y el mismo Faraón se enteró del origen de José.
7:14 Éste mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, unas setenta y cinco personas.
7:15 Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres.
7:16 Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.
7:17 Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
7:18 hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José.
7:19 Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran.
7:20 En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre,
7:21 y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo.
7:22 Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras.
7:23 Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas.
7:24 Y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio.
7:25 Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así.
7:26 Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño?"
7:27 Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?
7:28 ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?"
7:29 A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián, donde tuvo dos hijos.
7:30 Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente.
7:31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía:
7:32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar.
7:33 Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado.
7:34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".
7:35 Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza.
7:36 Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años.
7:37 Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: Dios suscitará de entre ustedes un profeta semejante a mí.
7:38 Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
7:39 Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto,
7:40 dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
7:41 Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos.
7:42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto?
7:43 Por el contrario, llevaron consigo la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán, esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos. Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.
7:44 En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto.
7:45 Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.
7:46 David, que gozó del favor de Dios, le pidió la gracia de construir una Morada para el Dios de Jacob.
7:47 Pero fue Salomón el que le edificó una casa,
7:48 si bien es cierto que el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre. Así lo dice el Profeta:
7:49 El cielo es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificarán ustedes,  dice el Señor, o dónde podrá estar mi lugar de reposo?
7:50 ¿No fueron acaso mis manos las que hicieron todas las cosas?
7:51 ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres.
7:52 ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes,
7:53 los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron".

domingo, 13 de agosto de 2017

Génesis 50,22-26: Muerte de José

Génesis 50,22-26

50:22 José permaneció en Egipto junto con la familia de su padre, y alcanzó José la edad de 110 años.
50:23 José vio a los biznietos de Efraím; asimismo los hijos de Makir, hijo de Manasés, nacieron sobre las rodillas de José.
50:24 Por último, José dijo a sus hermanos: "Yo muero, pero Dios se ocupará sin falta de vosotros y os hará subir de este país al país que juró a Abraham, a Isaac y a Jacob."
50:25 José hizo jurar a los hijos de Israel, diciendo: "Dios os visitará sin falta, y entonces os llevaréis mis huesos de aquí."
50:26 Y José murió a la edad de 110 años; le embalsamaron, y se le puso en una caja en Egipto.

Génesis 50,1-21: Temor de los hermanos de José

Génesis 50,1-21

50:1 José cayó sobre el rostro de su padre, lloró sobre él y lo besó.
50:2 Luego encargó José a sus servidores médicos que embalsamaran a su padre, y los médicos embalsamaron a Israel.
50:3 Emplearon en ellos cuarenta días, porque este es el tiempo que se emplea con los embalsamados. Y los egipcios le lloraron durante setenta días.
50:4 Transcurridos los días de luto por él, habló José a la casa de Faraón en estos términos: "Si he hallado gracia a vuestros ojos, por favor, haced llegar a oídos de Faraón esta palabra:
50:5 Mi padre me tomó juramento diciendo: "Yo me muero. En el sepulcro que yo me labré en el país de Canaán, allí me has de sepultar." Ahora, pues, permíteme que suba a sepultar a mi padre, y luego volveré."
50:6 Dijo Faraón: "Sube y sepulta a tu padre como él te hizo jurar."
50:7 Subió José a enterrar a su padre, y con él subieron todos los servidores de Faraón, los más viejos de palacio, y todos los ancianos de Egipto,
50:8 así como toda la familia de José, sus hermanos y la familia de su padre. Tan sólo a sus pequeñuelos, sus rebaños y vacadas, dejaron en el país de Gosen.
50:9 Subieron con él además carros y aurigas: un cortejo muy considerable.
50:10 Llegados a Goren Haatad, que está allende el Jordán, hicieron allí un duelo muy grande y solemne, y José lloró a su padre durante siete días.
50:11 Los cananeos, habitantes del país, vieron el duelo en Goren Haatad y dijeron: "Duelo de importancia es ése de los egipcios." Por eso se llamó el lugar Abel Misráyim, que está allende el Jordán.
50:12 Sus hijos, pues, hicieron por él como él se lo había mandado;
50:13 le llevaron sus hijos al país de Canaán, y le sepultaron en la cueva del campo de la Makpelá, el campo que había comprado Abraham en propiedad sepulcral a Efrón el hitita, enfrente de Mambré.
50:14 Regresó José a Egipto con sus hermanos, y todos cuantos habían subido con él a sepultar a su padre.
50:15 Vieron los hermanos de José que había muerto su padre y dijeron: "A ver si José nos guarda rencor y nos devuelve todo el daño que le hicimos."
50:16 Por eso mandaron a José este recado: "Tu padre encargó antes de su muerte:
50:17 "Así diréis a José: Por favor, perdona el crimen de tus hermanos y su pecado." Cierto que te hicieron daño, pero ahora tú perdona el crimen de los siervos del Dios de tu padre." Y José lloró mientras le hablaban.
50:18 Fueron entonces sus hermanos personalmente y cayendo delante de él dijeron: "Henos aquí, esclavos tuyos somos."
50:19 Replicóles José: "No temáis, ¿estoy yo acaso en vez de Dios?
50:20 Aunque vosotros pensasteis hacerme daño, Dios lo pensó para bien, para hacer sobrevivir, como hoy ocurre, a un pueblo numeroso.
50:21 Así que no temáis; yo os mantendré a vosotros y a vuestros pequeñuelos." Y les consoló y les habló con afecto. 

Génesis 49,1-28: Bendiciones y presagios

Génesis 49,1-28
17 de diciembre

1 Jacob llamó a sus hijos y dijo: "Juntaos, y os anunciaré lo que os ha de acontecer en días venideros:
2 Apiñaos y oíd, hijos de Jacob, y escuchad a Israel, vuestro padre.
3 Rubén, mi primogénito eres tú, mi vigor y las primicias de mi virilidad , 
   plétora de pasión y de ímpetu,
4 espumas como el agua: ¡Cuidado, no te desbordes! porque subiste al lecho de tu padre; entonces violaste mi tálamo al subir.
5 Simeón y Leví, hermanos; llevaron al colmo la violencia con sus intrigas.
6 ¡En su conciliábulo no entres, alma mía; a su asamblea no te unas, corazón mío!, porque estando 
   de malas, mataron hombres, y estando de buenas, desjarretaron toros.
7 ¡Maldita su ira, por ser tan impetuosa, y su cólera, por ser tan cruel! 
   Los dividiré en Jacob, y los dispersaré en Israel.
8 A ti, Judá, te alabarán tus hermanos; tu mano en la cerviz de tus enemigos; 
   inclínense a ti los hijos de tu padre.
9 Cachorro de león es Judá; de la presa, hijo mío, has vuelto; se recuesta, se echa cual león, 
   o cual leona, ¿quién le hará alzar?
10 No se irá de Judá el báculo, el bastón de mando de entre tus piernas, 
     hasta tanto que se le traiga el tributo y a quien rindan homenaje las naciones;

11 el que ata a la vid su borriquillo y a la cepa el pollino de su asna; lava en vino su vestimenta, 
     y en sangre de uvas su sayo;
12 el de los ojos encandilados de vino, el de los dientes blancos de leche.
13 Zabulón habita en la ribera del mar, y es tripulante de barcos, a horcajadas sobre Sidón.
14 Isacar es un borrico corpulento echado entre las aguaderas.
15 Aunque ve que el reposo es bueno, y que el suelo es agradable,
    ofrece su lomo a la carga y termina sometiéndose al trabajo.
16 Dan juzgará a su pueblo como cualquiera de las tribus de Israel.
17 Sea Dan una culebra junto al camino, una víbora junto al sendero, 
     que pica al caballo en los jarretes y cae su jinete de espaldas.
18 En tu salvación espero, el Señor.
19 A Gad atracadores le atracan, pero él atraca su retaguardia.

20 Aser tiene pingüe su pan, y da manjares de rey
21 Neftalí es una cierva suelta, que da cervatillos hermosos.
22 Un retoño es José, retoño junto a la fuente, cuyo vástagos trepan sobre el muro.
423 Le molestan y acribillan, le asaltan los flecheros;
24 pero es roto su arco violentamente y se aflojan los músculos de sus brazos por las manos 
     del Fuerte de Jacob, por el Nombre del Pastor, la Piedra de Israel,
25 por el Dios de tu padre, pues él te ayudará, el Dios Sadday, pues él te bendecirá con bendiciones 
     de los cielos desde arriba, bendiciones del abismo que yace abajo, bendiciones de los pechos 
     y del seno,
26 bendiciones de espigas y de frutos, amén de las bendiciones de los montes seculares, 
     y el anhelo de los collados eternos. ¡Sean para la cabeza de José, 
     y para la frente del consagrado entre sus hermanos!
27 Benjamín, lobo rapaz; de mañana devora su presa, y a la tarde reparte el despojo."
28 Todas estas son las tribus de Israel, doce en total, y esto es lo que les dijo su padre, 
     bendiciéndoles a cada uno con su bendición correspondiente. 

Génesis 47,13-26: Política de José

Génesis 47,13-26  

47:13 No había pan en todo el país, porque el hambre era gravísima y tanto Egipto como Canaán estaban muertos de hambre.
47:14 Entonces José se hizo con toda la plata existente en Egipto y Canaán a cambio del grano que ellos compraban, y llevó José aquella plata al palacio de Faraón.
47:15 Agotada la plata de Egipto y de Canaán, acudió Egipto en masa a José diciendo: "Danos pan. ¿Por qué hemos de morir en tu presencia ahora que se ha agotado la plata?"
47:16 Dijo José: "Entregad vuestros ganados y os daré pan por vuestros ganados, ya que se ha agotado la plata."
47:17 Trajeron sus ganados a José y José les dio pan a cambio de caballos, ovejas, vacas y burros. Y les abasteció de pan a trueque de todos sus ganados por aquel año.
47:18 Cumplido el año, acudieron al año siguiente y le dijeron: "No disimularemos a nuestro señor que se ha agotado la plata, y también los ganados pertenecen ya a nuestro señor; no nos queda a disposición de nuestro señor nada, salvo nuestros cuerpos y nuestras tierras.
47:19 ¿Por qué hemos de morir delante de tus ojos así nosotros como nuestras tierras? Aprópiate de nosotros y de nuestras tierras a cambio de pan, y nosotros con nuestras tierras pasaremos a ser esclavos de Faraón. Pero danos simiente para que vivamos y no muramos, y el suelo no quede desolado."
47:20 De este modo se apropió José todo el suelo de Egipto para Faraón, pues los egipcios vendieron cada uno su campo porque el hambre les apretaba, y la tierra vino a ser de Faraón.
47:21 En cuanto al pueblo, lo redujo a servidumbre, de cabo a cabo de las fronteras de Egipto.
47:22 Tan sólo las tierras de los sacerdotes no se las apropió, porque los sacerdotes tuvieron tal privilegio de Faraón, y comieron de dicho privilegio que les concedió Faraón. Por lo cual no vendieron sus tierras.
47:23 Dijo entonces José al pueblo: "He aquí que os he adquirido hoy para Faraón a vosotros y vuestras tierras. Ahí tenéis simiente: sembrad la tierra,
47:24 y luego, cuando la cosecha, daréis el quinto a Faraón y las otras cuatro partes serán para vosotros, para siembra del campo, y para alimento vuestro y de vuestros familiares, para alimento de vuestras criaturas."
47:25 Dijeron ellos: "Nos has salvado la vida. Hallemos gracia a los ojos de mi señor, y seremos siervos de Faraón."
47:26 Y José les impuso por norma, vigente hasta la fecha respecto a todo el agro egipcio, dar el quinto a Faraón. Tan sólo el territorio de los sacerdotes no pasó a ser de Faraón. 

Génesis 47,1-12: José provee por su padre y sus hermanos

Génesis 47,1-12  

47:1 Vino, pues, José a dar parte a Faraón, diciendo: "Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de Gosen."
47:2 Luego, de entre todos sus hermanos tomó consigo a cinco varones y se los presentó a Faraón.
47:3 Dijo Faraón a los hermanos: "¿Cuál es vuestro oficio?" Respondieron a Faraón: "Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros padres."
47:4 Y dijeron a Faraón: "Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser grave el hambre en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de Gosen."
47:5a Y dijo Faraón a José:
47:5b Jacob, y sus hijos vinieron a Egipto donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y dijo a José: "Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
47:6a Tienes el territorio egipcio por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y tus hermanos."
47:6b "Que residan en el país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente capacitada, ponles por rabadanes de lo mío."
47:7 José llevó a su padre Jacob y le presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
47:8 Dijo Faraón a Jacob: "¿Cuántos años tienes?"
47:9 Respondió Jacob a Faraón: "Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas."
47:10 Bendijo, pues, Jacob a Faraón, y salió de su presencia.
47:11 José instaló a su padre y sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo mejor del país, en el país de Ramsés, según lo había mandado Faraón.
47:12 Y José proveyó al sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de su padre. 

Génesis 46,28-34: Llegada a Egipto

Génesis 46,28-34  

46:28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
46:29 José engancho su carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su cuello.
46:30 Y dijo Israel a José: "Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía."
46:31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Voy a subir a avisar a Faraón y decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en Canaán.
46:32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y todo lo suyo."
46:33 Así, cuando os llame Faraón y os diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
46:34 le decís: "Ganaderos hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta suerte os quedaréis en el país de Gosen." Porque los egipcios detestan a todos los pastores de ovejas.

Génesis 46,1-27: Israel va a Egipto

Génesis 46,1-27

46:1 Partió Israel con todas sus pertenencias y llegó a Berseba, donde hizo sacrificios al Dios de su padre Isaac.
46:2 Y dijo Dios a Israel en visión nocturna: "¡Jacob, Jacob!" —"Heme aquí", respondió.—
46:3 "Yo soy Dios, el Dios de tu padre; no temas bajar a Egipto, porque allí te haré una gran nación.
46:4 Y bajaré contigo a Egipto y yo mismo te subiré también. José te cerrará los ojos."
46:5 Jacob partió de Berseba y los hijos de Israel montaron a su padre Jacob, así como a sus pequeños y mujeres, en las carretas que había mandado Faraón para trasportarle.
46:6 También tomaron sus ganados y la hacienda lograda en Canaán, y fueron a Egipto, Jacob y toda su descendencia con él.
46:7 Sus hijos y nietos, sus hijas y nietas: a toda su descendencia se la llevó consigo a Egipto.
46:8 Estos son los nombres de los hijos de Israel que entraron en Egipto: Jacob y sus hijos. El primogénito de Jacob: Rubén,
46:9 y los hijos de Rubén: Enoc, Pallú, Jesrón y Karmí;
46:10 los hijos de Simeón: Yemuel, Yamín, Ohad, Yakín, Sójar y Saúl, hijo de la cananea;
46:11 los hijos de Leví: Guersón, Quehat y Merarí;
46:12 los hijos de Judá: Er, Onán, Selá, Peres y Zéraj, (¡pero Er y Onán ya habían muerto en Canaán!) y los hijos de Peres: Jesrón y Jamul;
46:13 los hijos de Isacar: Tolá, Puvá, Yasub y Simrón;
46:14 los hijos de Zabulón: Séred, Elón, Yajleel.
46:15 Estos fueron los hijos que Lía había dado a Jacob en Paddán Aram, y también su hija Dina. Sus hijos y sus hijas eran en total 33 personas.
46:16 Los hijos de Gad: Sefón, Jagguí, Suní, Esbón, Erí, Arodí y Arelí.
46:17 Los hijos de Aser: Yimná, Yisvá, Yisví, Beriá y Séraj, hermana de ellos. Hijos de Beriá: Jéber y Malkiel.
46:18 Estos son los hijos de Zilpá, la que Labán diera a su hija Lía; ella engendró para Jacob estas dieciséis personas.
46:19 Los hijos de Raquel, mujer de Jacob: José y Benjamín.
46:20 A José le nacieron en Egipto Manasés y Efraím, de Asnat, hija de Poti Fera, sacerdote de On.
46:21 Los hijos de Benjamín: Belá, Béker, Asbel, Guerá, Naamán, Ejí, Ros, Muppim, Juppim y Ard.
46:22 Estos son los hijos que Raquel dio a Jacob. En total catorce personas.
46:23 Los hijos de Dan: Jusim.
46:24 Los hijos de Neftalí: Yajseel, Guní, Yéser y Sillem.
46:25 Estos son los hijos de Bilhá, la que Labán diera a su hija Raquel, y que aquélla engendró para Jacob: en total siete personas.
46:26 Todas las personas que entraron con Jacob en Egipto, nacidas de sus entrañas, —salvo las mujeres de los hijos de Jacob— hacían un total de 66 personas.
46:27 Los hijos de José, que le habían nacido en Egipto, eran dos. Todas las personas de la casa de Jacob que entraron en Egipto eran setenta.

Génesis 45,1-28: José se da a conocer

Génesis 45,1-28  

45:1 Ya no pudo José contenerse delante de todos los que en pie le asistían y exclamó: "Echad a todo el mundo de mi lado." Y no quedó nadie con él mientras se daba a conocer José a sus hermanos.
45:2 (Y se echó a llorar a gritos, y lo oyeron los egipcios, y lo oyó hasta la casa de Faraón.)
45:3 José dijo a sus hermanos: "Yo soy José. ¿Vive aún mi padre?" Sus hermanos no podían contestarle, porque se habían quedado atónitos ante él.
45:4 José dijo a sus hermanos: "Vamos, acercaos a mí." Se acercaron, y él continuó: "Yo soy vuestro hermano José, a quien vendisteis a los egipcios.
45:5 Ahora bien, no os pese mal, ni os dé enojo el haberme vendido acá, pues para salvar vidas me envió Dios delante de vosotros.
45:6 Porque con éste van dos años de hambre por la tierra, y aún quedan cinco años en que no habrá arada ni siega.
45:7 Dios me ha enviado delante de vosotros para que podáis sobrevivir en la tierra y para salvaros la vida mediante una feliz liberación.
45:8 O sea, que no fuisteis vosotros los que me enviasteis acá, sino Dios, y él me ha convertido en padre de Faraón, en dueño de toda su casa y amo de todo Egipto.
45:9 Subid de prisa a donde mi padre, y decidle: "Así, dice tu hijo José: Dios me ha hecho dueño de todo Egipto; baja a mí sin demora.
45:10 Vivirás en el país de Gosen, y estarás cerca de mí, tú y tus hijos y nietos, tus ovejas y tus vacadas y todo cuanto tienes.
45:11 Yo te sustentaré allí, pues todavía faltan cinco años de hambre, no sea que quedéis en la miseria tú y tu casa y todo lo tuyo."
45:12 Con vuestros propios ojos estáis viendo, y también mi hermano Benjamín con los suyos, que es mi boca la que os habla.
45:13 Notificad, pues, a mi padre toda mi autoridad en Egipto y todo lo que habéis visto, y en seguida bajad a mi padre acá."
45:14 Y echándose al cuello de su hermano Benjamín, lloró; también Benjamín lloraba sobre el cuello de José.
45:15 Luego besó a todos sus hermanos, llorando sobre ellos; después de lo cual sus hermanos estuvieron conversando con él.
45:16 En el palacio de Faraón corrió la voz: "Han venido los hermanos de José." La cosa cayó bien a Faraón y sus siervos,
45:17 y Faraón dijo a José: "Di a tus hermanos: Haced esto: Cargad vuestras acémilas y poneos inmediatamente en Canaán ,
45:18 tomad a vuestro padre y vuestras familias, y venid a mí, que yo os daré lo mejor de Egipto, y comeréis lo más pingüe del país.
45:19 Por tu parte, ordénales: Haced esto: Tomad de Egipto carretas para vuestros pequeños y mujeres, y os traéis a vuestro padre.
45:20 Y vosotros mismos no tengáis pena de vuestras cosas, que le mejor de Egipto será para vosotros."
45:21 Así lo hicieron los hijos de Israel; José les proporcionó carretas por orden de Faraón; y les dio provisiones para el camino.
45:22 A todos ellos dio sendas mudas, pero a Benjamín le dio trescientas piezas de plata y cinco mudas.
45:23 A su padre le envió asimismo diez burros cargados de lo mejor de Egipto y diez asnas cargadas de trigo, pan y víveres para el viaje de su padre.
45:24 Luego despidió a sus hermanos, y cuando se iban les dijo: "No os excitéis en el camino."
45:25 Subieron, pues, de Egipto y llegaron a Canaán, a donde su padre Jacob,
45:26 y le anunciaron: "Todavía vive José, y es el amo de todo Egipto." Pero él se quedó impasible, porque no les creía.
45:27 Entonces le repitieron todas las palabras que José les había dicho, vio las carretas que José había enviado para trasportarle, y revivió el espíritu de su padre Jacob.
45:28 Y dijo Israel: "¡Esto me basta! Todavía vive mi hijo José: iré y le veré antes de morirme."