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sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 14, 12-31: Preparación de la cena pascual. Institución de la Eucaristía. Anuncio del abandono de sus discípulos

Preparación de la cena pascual
(Cf. Mt 26,17-19; Lc 22,7-13)

12 El primer día de los Ázimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, le dijeron los discípulos: 
     —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? 
13 Él envió a dos discípulos encargándoles:
      —Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo 
14  y donde entre, digan al dueño de casa: 
      Dice el Maestro que dónde está la sala en la que va a comer la cena de Pascua con sus discípulos. 
15 Él les mostrará un salón en el piso superior, preparado con divanes. Preparen allí la cena. 
16 Salieron los discípulos, se dirigieron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho 
     y prepararon la cena de Pascua. 

Anuncio de la traición
(Cf. Mt 26,20-25; cfr. Lc 22,21-23; Jn 13,21-30) 

17 Al atardecer llegó con los Doce. 
18 Se pusieron a la mesa y, mientras comían, dijo Jesús: 
     —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que come conmigo. 
19 Entristecidos, empezaron a preguntarle uno por uno: —¿Soy yo? 
20 Les respondió: —Uno de los Doce, que moja el pan conmigo en la fuente. 
21 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; 
     pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre será entregado! 
     Más le valdría a ese hombre no haber nacido. 

Institución de la Eucaristía 
(Cf. Mt 26,26-30; Lc 22,14-20; cfr. Jn 6,51-59; 1 Cor 11,23-25) 

22 Mientras cenaban, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: 
      —Tomen, esto es mi cuerpo. 
23 Y tomando la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y bebieron todos de ella. 
24 Les dijo: —Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. 
25 Les aseguro que no volveré a beber el fruto de la vid hasta el día 
     en que beba el vino nuevo en el reino de Dios. 
26 Después cantaron los salmos y salieron hacia el monte de los Olivos. 

Anuncia el abandono de sus discípulos 
(Cf. Mt 26,31-35; Lc 22,31-34; cfr. Jn 13,36-38) 

27 Jesús les dijo: —Todos van a fallar, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. 
28 Pero, cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea. 
29 Pedro le contestó: —Aunque todos fallen, yo no. 
30 Le dijo Jesús: —Te aseguro que tú hoy mismo, esta noche, antes de que el gallo cante dos veces, 
     me habrás negado tres. 
31 Él insistió: —Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Lo mismo decían los demás


viernes, 12 de agosto de 2022

Pésaj



Pésaj (en hebreo פֶּסַח) literalmente "saltar", es la festividad judía que conmemora la salida del pueblo judío de Egipto, relatada en el libro del Éxodo. El pueblo judío ve en el relato de la salida de Egipto como el hito que marca el nacimiento del pueblo como tal.

La festividad es una de las tres Fiestas de Peregrinaje del Judaísmo, ya que durante la época en que el Templo de Jerusalén existía, se acostumbraba a peregrinar al mismo y realizar ofrendas.

La festividad dura siete días (ocho en la Diáspora), y durante la misma está prohibida la ingestión de alimentos derivados de cereales (trigo, cebada, centeno, avena y espelta) fermentados, llamados en hebreo Jametz (חמץ) (la raíz de la palabra indica "fermentación"). En su lugar, durante la festividad se acostumbra a comer Matzá (מצה), o pan ácimo. Según la tradición, el pueblo judío salió de Egipto con mucha prisa y sin tiempo de prepararse, por lo que no hubo tiempo para dejar leudar el pan para el camino, y de esta creencia deriva la prohibición de ingerir Jametz.

Seder

Durante la primera noche de la festividad (las dos primeras en la Diáspora) se acostumbra a llevar a cabo una tradicional cena, llamada "Séder" (סדר), durante la cual se relata la historia de la salida de Egipto.

La festividad también recibe el nombre de Fiesta de la Primavera, ya que en el hemisferio Norte marca el inicio de dicha estación.

La Pascua cristiana tiene sus orígenes en la festividad de Pésaj. Es bastante probable que la Última Cena haya sido el tradicional Séder pascual. De hecho, la hostia católica tiene su origen en la Matzá. Sin embargo, la hostia católica sólo toma sentido en las palabras del mismo Jesús "tomad y comed todos de él", "este es mi cuerpo que será entregado por vosotros". En este sentido, es un hecho que la Matzá sea el origen material, pero en la fe, lo son las palabras de Jesucristo que dice claramente "este es mi cuerpo".

lunes, 7 de agosto de 2017

Juan 19,20-30: La Cuarta Copa que bebió Jesús, por Luciana Rogowicz


Estudiando el tema de las raíces judías de la eucaristía, y los paralelismos entre la Pesaj (Pascua judía) y la Pascua católica, me encontré con un dato que me pareció fascinante. Este texto lo escribo en base a la conferencia de Scott Hahn sobre “la Cuarta Copa” y también al capítulo sobre la cuarta copa del libro de Dr. Brant Pitre, Jesus and the Jewish roots of the Eucharist.

— “Todo se ha cumplido” (Jn 19,30)

¿A qué se refiere Jesús con estas palabras, las últimas pronunciadas antes de “entregar su espíritu”? En un primer análisis, o según una interpretación clásica, se le atribuye a la redención del hombre. Se ha cumplido, consumado la salvación. Sin embargo, para esto era necesario que Jesús resucitara (Rom 4,25).

La salvación, la justificación, como dice san Pablo, no se consuma con la muerte de Jesús, sino con su resurrección. De este modo podemos afirmar que Jesús no se podría haber referido a eso con la frase “todo se ha cumplido”.

Para poder entenderlo hay que ir más atrás y comprender el contexto en donde esto fue dicho. Y en particular, una singularidad de la celebración de la pascua judía.

La Pascua judía, Pesaj, es la festividad más importante del judaísmo, donde se conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. Esta libertad fue conseguida gracias a la intervención de Dios.

Con la última plaga de las diez, la muerte de los primogénitos, Dios da específicas indicaciones acerca de cómo debían celebrar la Pascua los israelitas esa noche. Indica detalladamente los ritos que debían hacer y cómo tenían que comer el cordero pascual. En el capítulo 12 del libro del Éxodo están todas las regulaciones y lo que se debía hacer esa noche, cuando finalmente el faraón iba a permitir al pueblo de Israel que se fuese.

En este relato no sólo se cuenta la historia, sino que al mismo tiempo se establece la liturgia pascual, que debía ser llevada a cabo por el pueblo hebreo esa misma noche y conmemorarlo todos los años, para siempre.

Hoy en día se sigue celebrando cada año esta festividad y desde sus inicios se le han sumado también tradiciones que es esencial analizar y conocer para comprender el modo en que se celebraba la Pascua en la época de Jesús. La cena de Pascua se llama Seder, que significa orden. Y éste se constituye en torno a cuatro copas de vino:

“En la víspera de pascua, cuando se avecina el tiempo de Minjá (sacrificio vespertino), nadie debe comer hasta que no anochezca. Incluso el más pobre de Israel no comerá mientras no esté reclinado en la mesa, y no tendrá menos de cuatro copas de vino, aunque sea de los de la olla popular” (Mishná, capítulo 10, Masejet Pesajim).

Tomar las cuatro copas de vino era obligatorio para todos, incluso hasta para el más pobre, a quien le resultaba muy difícil poder acceder al vino.

— Breve descripción de los rituales de las cuatro copas

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa de la bendición, el Kiddush.

La segunda copa se sirve y da inicio a la liturgia pascual, donde se relata la historia de lo que pasó en el éxodo a través de un orden particular, y otros ritos entre el padre de la mesa y el niño menor. Se explican los símbolos de las comidas especiales de este día y se canta el salmo 113.

La tercera copa está relacionada con la cena, la comida. El pan sin levadura, las hiervas amargas, y demás.

De acuerdo a la Mishná, está prohibido tomar vino entre la tercer y cuarta copa (Mishná, capítulo 10.7, Pesajim). Entre éstas, se cantan los salmos del 114 al 118 y al finalizarlos se toma la copa final.

La cuarta copa, la copa de la alabanza, da fin a la celebración y completa el rito pascual.

— ¿Cuántas copas hubo en la Última Cena de Jesús?

Los estudiosos de la Biblia, analizando la última cena en los Evangelios, identificaron la presencia de tres copas.

“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios» .Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes» (Lc 22,14)".

De acuerdo al evangelista Lucas, esta copa fue la que se tomó luego de la comida: “Después de la cena hizo lo mismo con la copa” (Lc 22,20), lo que implica que fue la tercera copa.

En el evangelio de Marcos (Mc14,24) y en el de Mateo aparece lo mismo y luego cuenta que “Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos” (Mt 27,30), indicando una vez más que no se tomó la copa final.

San Pablo, en su primera carta a los Corintios, hace referencia a la copa de la bendición, que es la tercera, cuando habla de la copa eucarística de la sangre de Jesús:  “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?” (1Cor 10,12)

Teniendo en cuenta esto podemos ver que no sólo Jesús no tomó la cuarta copa, sabiendo el significado que eso tenía, sino que aseguró que no volvería a beber del fruto de la vid hasta que llegase el reino de Dios. Viéndolo desde el punto de vista judío, Jesús no finalizó la celebración de la Pascua judía, y por lo que pudimos evaluar, lo hizo intencionalmente.

— ¿Por qué Jesús no tomó la cuarta copa en la última cena?
Continuemos el trayecto de esa noche

Cuando salieron de la cena, del cuarto donde estaban celebrando la pascua, se dirigieron al jardín de Getsemaní donde Jesús “cayó con el rostro en tierra, orando así: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Mt 26,39).

Y nuevamente… “Se alejó por segunda vez y suplicó: «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad» (Mt 26,42). "Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras" (Mt 26,44).

En el jardín de Getsemaní Jesús reza al Padre tres veces pidiéndole que lo libre del “cáliz”. Es normal asociar esto hoy a la cruz, a la pasión, pero ¿no era algo extraño para ese momento acaso, comparar esto con un cáliz, con una copa?

Jesús está hablando sobre la cuarta copa, la copa que lleva a la culminación la liturgia pascual.

¿Cuándo tomó Jesús la cuarta copa?

En el camino de la pasión: “Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo», le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo” (Mt 27,31).

Y luego de ser crucificado nos encontramos al final de todo con esta escena tan conmovedora descripta por el evangelista Juan: “Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: «Tengo sed». Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu” (Jn 19,23-30).

Retomando la pregunta inicial acerca de a qué se refirió Jesús con «Todo se ha cumplido», podemos ver que aquí Jesús toma la cuarta copa, y culmina así la celebración pascual, su sacrificio pascual. Jesús no finalizó la celebración pascual en el cuarto de la Última Cena, él la extendió para consumarla en la cruz, con su propia muerte, el sacrificio pascual por excelencia.

El sacrificio de Jesús no comenzó con la pasión, sino en la cena de Pesaj. Y esta celebración a la vez, no terminó en el cuarto de arriba, sino en el Calvario. Jesús une la cena de Pascua con su muerte en la cruz y lleva los sacrificios pascuales de la Torá a su plenitud.

“No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mt 5,17).

Reflexión personal

Es hermoso ir descubriendo cómo Jesús fue dejando huellas en su vida que sólo pueden ser descubiertas analizando las raíces judías, su propia identidad.

Meditando este tema de las cuatro copas, pienso que de algún modo Jesús se nos ofrece Él mismo como la cuarta copa. Por eso al “traspasarlo” brotan de su interior sangre y agua, del mismo modo que las copas de vino del Seder de Pesaj eran diluidas con un poco de agua.

Jesús se brinda tomando la cuarta copa en la cruz, y a la vez se hace para nosotros ese cáliz. Para que podamos beber de él, ya no una vez al año en la Pascua, sino todos los días. Recordando y dando gracias por el nuevo éxodo, la nueva liberación, la “nueva alianza”. Saboreando este nuevo maná, llevado a la plenitud, mediante el cual “jamás volveremos a tener sed”.

martes, 12 de abril de 2016

1 Corintios 11,27-34: Condiciones para celebrar la Eucaristía

1 Corintios 11,27-34: Condiciones para celebrar la Eucaristía

Por eso, el que coma el pan o beba la copa del Señor indignamente tendrá que dar cuenta del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Que cada uno se examine a sí mismo antes de comer este pan y beber esta copa; porque si come y bebe sin discernir el Cuerpo del Señor, come y bebe su propia condenación. Por eso, entre ustedes hay muchos enfermos y débiles, y son muchos los que han muerto. Si nos examináramos a nosotros mismos, no seríamos condenados. Pero el Señor nos juzga y nos corrige para que no seamos condenados con el mundo. Así, hermanos, cuando se reúnan para participar de la Cena, espérense unos a otros. Y si alguien tiene hambre, que coma en su casa, para que sus asambleas no sean motivo de condenación. Lo demás lo arreglaré cuando vaya.

1 Corintios 11,17-22: Abusos en las celebraciones eucarísticas

1 Corintios 11,17-22: Abusos en las celebraciones eucarísticas

Y ya que les hago esta advertencia, no puedo felicitarlos por sus reuniones, que en lugar de beneficiarlos, los perjudican. Ante todo, porque he oído decir que cuando celebran sus asambleas, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Sin embargo, es preciso que se formen partidos entre ustedes, para que se pongan de manifiesto los que tienen verdadera virtud. Cuando se reúnen, lo que menos hacen es comer la Cena del Señor, porque apenas se sientan a la mesa, cada uno se apresura a comer su propia comida, y mientras uno pasa hambre, el otro se pone ebrio. ¿Acaso no tienen sus casas para comer y beber? ¿O tan poco aprecio tienen a la Iglesia de Dios, que quieren hacer pasar vergüenza a los que no tienen nada? ¿Qué les diré? ¿Los voy a alabar? En esto, no puedo alabarlos.