Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Corintios 1. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Corintios 1. Mostrar todas las entradas

martes, 10 de septiembre de 2024

1 Corintios 6,1-11: El recurso a los tribunales paganos

1 Corintios 6,1-11

Cuando uno de vosotros está en pleito con otro, ¿cómo tiene el descaro de llevarlo a un tribunal pagano y no ante los santos? ¿Habéis olvidado que los santos juzgarán el universo? Pues si vosotros vais a juzgar al mundo, ¿no estaréis a la altura de juzgar minucias? Recordad que juzgaremos a ángeles: cuánto más asuntos de la vida ordinaria. De manera que para juzgar los asuntos ordinarios dais jurisdicción a ésos que en la Iglesia no pintan nada. ¿No os da vergüenza? ¿Es que no hay entre vosotros ningún entendido que sea capaz de arbitrar entre dos hermanos? No señor, un hermano tiene que estar en pleito con otro, y además entre no creyentes. Desde cualquier punto de vista ya es un fallo que haya pleitos entre vosotros. ¿No estaría mejor sufrir la injusticia? ¿No estaría mejor dejarse robar? En cambio, sois vosotros los injustos y los ladrones, y eso con hermanos vuestros. Sabéis muy bien que la gente injusta no heredará el reino de Dios. No os llaméis a engaño: los inmorales, idólatras, adúlteros, afeminados, invertidos, ladrones, codiciosos, borrachos, difamadores o estafadores no heredarán el reino de Dios. Así erais algunos antes. Pero os lavaron, os consagraron, os perdonaron en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y por Espíritu de nuestro Dios.

Comentarios:

Pleitos y corrección fraterna (1 Cor 6,1-11)

No es bueno que haya pleito entre vosotros (1 Cor 6,1-11)
por Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.,

En estos primeros capítulos de la carta, S. Pablo les dice expresamente que les escribe no para avergonzarlos, sino para amonestarlos sobre algunos asuntos que estaban ocurriendo en esa comunidad, motivados por las distintas predicaciones que están recibiendo.

En el capítulo 5 y 6 trata de salir al paso y dar una orientación sobre tres casos de inmoralidad: El incesto, la fornicación y el recurrir a tribunales civiles. Además de lamentar estas situaciones, se nos narra todos los que acudían a escuchar la predicación. 

En concreto, en la lectura de hoy, lamenta el saber que siempre existen pleitos. Existen en una comunidad formada por personas de distintas ideologías y filosofías. Entre comunidades de distinta procedencia, e incluso dentro de la misma comunidad de los seguidores de Jesús.

Para solucionar estos pleitos que se dan entre los creyentes Pablo les aconseja, que no escojan a personas ajenas al seguimiento de Jesús, pues igual no hacen bien la corrección fraterna. Ante los pleitos, es decir, los motivados por estos pecados, no se debe recurrir a gente civil sino a miembros de la comunidad, personas creyentes en Cristo Jesús, que seguro lo harán mejor, pues son los justos, los creyentes en Cristo Resucitado.


domingo, 8 de septiembre de 2024

1 Corintios 5,1-5: Un caso de incesto


1 Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, 
   como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, 
   ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre!
2 ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo 
   para que se expulse al que cometió esa acción!
3 En lo que a mí respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, 
   ya lo he juzgado, como si yo mismo estuviera allí.
4 Es necesario que ustedes y yo nos reunamos espiritualmente, 
   en el nombre y con el poder de nuestro Señor Jesús,
5 para que este hombre sea entregado a Satanás: 
   así se perderá su carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor.

jueves, 6 de abril de 2023

1 Corintios 11,23-26: La Cena del Señor



Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomó pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: "Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros. Haced esto en memoria mía." Lo mismo hizo con él cáliz, después de cenar, diciendo: "Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía." Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

sábado, 18 de febrero de 2023

1 Corintios 3,18-23: Edificación del Templo de Dios y la verdadera sabiduría

1 Corintios 3,16-23


Edificación del Templo de Dios
16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. 
     Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

La verdadera sabiduría
18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, 
     que se haga insensato para ser realmente sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. 
     En efecto, dice la Escritura: Él sorprende a los sabios en su propia astucia,
20 y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Primera Carta a los Corintios

 PRIMERA CARTA DE SAN PABLO
A LA COMUNIDAD DE CORINTO

Capítulo 1
     1,1-9: Saludo inicial
     1,10-17: Reprobación de las discordias
     1,18-25: Sabiduría del mundo y sabiduría cristiana
     1,26-31: El llamado de Dios a los pobres

Capítulo 2
     2,1-9: Predicación de Pablo
     2,6-10: Una sabiduría que no es de este mundo
     2,10-16: El poder del Espíritu

Capítulo 3
     3,1-4: La inmadurez de los corintios
     3,5-9: El ministerio apóstolico
     3,10-17: La edificación del templo de Dios
     3,18-23: La verdadera sabiduría

Capítulo 4
     4,1-5: El juicio reservado a Jesucristo
     4,6b-15: Situación de los ministros de Cristo
     4,14-21: Amonestación paternal

Capítulo 5
     5,1-5: Un caso de incesto
     5,6-8: El pan ácimo de la santidad
     5,9-13: La actitud frente a los hermanos deshonestos

Capítulo 6
     6,1-11: El recurso a los tribunales paganos
     6,12-20: La fornicación

Capítulo 7  
     7,1-11: Los deberes conyugales
     7,12-16: Los matrimonios entre cristianos y paganos
     7,17-24: La condición social del cristiano
     7,25-31: La excelencia de la virginidad
     7,32-40: La consagración a Dios

Capítulo 8
     8,1-6: La carne sacrificada a los ídolos
     8,7-13: Evitar la caída del hermano

Capítulo 9
     9,1-11: Los derechos del Apóstol
     9,12-27: Desprendimiento y celo apostólico

Capítulo 10  
     10,1-6.10-12: Lecciones de la historia de Israel
     10,14-22: Los sacrificios paganos y la Eucaristía
     10,23-30: Libertad de conciencia
     10,31-33: Gloria de Dios y salvación del prójimo

Capítulo 11    
     11,1-16: El velo de las mujeres
     11,17-34: Sobre la Eucaristía
         11,17-22: Abusos en las celebraciones eucarísticas
         11,23-26: La Cena del Señor
         11,27-34: Condiciones para celebrar la Eucaristía

Capítulo 12
     12,1-11: Los dones espirituales
     12,12-30: El Cuerpo de Cristo

Capítulo 13
     13,1-13: Preeminencia del amor

Corintios 14 
     14,1-5: La profecía y el don de lenguas
     14,6-25: Los carismas al servicio de la comunidad
     14,26-35: El orden en las asambleas
     14,36-40: Los carismas y la autoridad

Capítulo 15
     15,1-11: El Evangelio de Pablo
     15,12-28: La Resurrección de Cristo
     15,29-34: La resurrección, fundamento de la esperanza
     15,35-49: La condición de los cuerpos resucitados
     15,50-58: Victoria sobre la muerte

Capítulo 16
     16,1-4: Colecta para la comunidad de Jerusalén
     16,5-9: Próxima visita de Pablo
     16,10-18: Recomendaciones y noticias finales
     16,19-24: Saludos y despedida

lunes, 3 de septiembre de 2018

1 Corintios 2,1-9: Predicación de Pablo

Lunes de la 22 Semana del Tiempo Ordinario II

2:1 Por mi parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.
2:2 Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.
2:3 Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
2:4 Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu,
2:5 para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
2:6 Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.
2:7 Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo;
2:8 aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
2:9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.

viernes, 31 de agosto de 2018

1 Corintios 1,18-25: Sabiduría del mundo y sabiduría cristiana

Viernes de la 21 Semana del Tiempo Ordinario II, 1 Cor 1,17-25

El mensaje de la Cruz es locura para los que se pierden pero para los que se salvan –para nosotros- es fuerza de Dios. Porque está escrito: Destruiré la sabiduría de los sabios y rechazaré la ciencia del os inteligentes ¿Dónde está el sabio? ¿Dónde está el hombre culto? ¿Dónde está el raznonador sutil de este mundo? ¿Acaso Dios no ha demostrado que la sadiduría del mundo es una necedad? En efecto, ya que el mundo con su sabiduría, no reconoció a Dios en las obras que manifiestas su sabiduría, Dios quiso salvar a los que creen por la locura de la predicación. Mientras los judíos piden milagros y los griegos van en busca de sabiduría, nosotros, en cambio predicamos a un Cristo cruficificado, escándalo para los judíos y locura para los paganos, pero fuerza y sabiduría de Dios para los que han sido llamados, tanto judíos como griegos. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres y la debilidad de Dios más fuerte que la fortaleza de los hombres”.

SOBRE EL MISMO TEMA:  
¿Por qué los católicos presentan a Jesús sobre una Cruz?


jueves, 30 de agosto de 2018

1 Corintios 1:1-9: Saludo inicial

1 Corintios 1:1-9
Domingo de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, A: 1 Cor 1:1-3
Jueves de la 21 Semana del Tiempo Ordinario, II

1:1 Pablo, llamado a ser Apóstol de Jesucristo por la voluntad de Dios, y el hermano Sóstenes,
1:2 saludan a la Iglesia de Dios que reside en Corinto, a los que han sido santificados en Cristo Jesús y llamados a ser santos, junto con todos aquellos que en cualquier parte invocan el nombre de Jesucristo, nuestro Señor, Señor de ellos y nuestro.
1:3 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
1:4 No dejo de dar gracias a Dios por ustedes, por la gracia que él les ha concedido en Cristo Jesús.
1:5 En efecto, ustedes han sido colmados en él con toda clase de riquezas, las de la palabra y las del conocimiento,
1:6 en la medida que el testimonio de Cristo se arraigó en ustedes.
1:7 Por eso, mientras esperan la Revelación de nuestro Señor Jesucristo, no les falta ningún don de la gracia.
1:8 ´Él los mantendrá firmes hasta el fin, para que sean irreprochables en el día de la Venida de nuestro Señor Jesucristo.
1:9 Porque Dios es fiel, y él los llamó a vivir en comunión con su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

domingo, 19 de agosto de 2018

1 Corintios 11,1-16: El velo de las mujeres

11:1 Sigan mi ejemplo así como yo sigo el ejemplo de Cristo.

El velo de las mujeres
11:2 Los felicito porque siempre se acuerdan de mí y guardan las tradiciones tal como yo se las he transmitido.
11:3 Sin embargo, quiero que sepan esto: Cristo es la cabeza del hombre; la cabeza de la mujer es el hombre y la cabeza de Cristo es Dios.
11:4 En consecuencia, el hombre que ora o profetiza con la cabeza cubierta deshonra a su cabeza;
11:5 y la mujer que ora o profetiza con la cabeza descubierta deshonra a su cabeza, exactamente como si estuviera rapada.
11:6 Si una mujer no se cubre con el velo, que se corte el cabello. Pero si es deshonroso para una mujer cortarse el cabello o raparse, que se ponga el velo.
11:7 El hombre, no debe cubrir su cabeza, porque él es la imagen y el reflejo de Dios, mientras que la mujer es el reflejo del hombre.
11:8 En efecto, no es el hombre el que procede de la mujer, sino la mujer del hombre;
11:9 ni fue creado el hombre a causa de la mujer, sino la mujer a causa del hombre.
11:10 Por esta razón, la mujer debe tener sobre su cabeza un signo de sujeción, por respeto a los ángeles.
11:11 Por supuesto que para el Señor, la mujer no existe sin el hombre ni el hombre sin la mujer.
11:12 Porque si la mujer procede del hombre, a su vez, el hombre nace de la mujer y todo procede de Dios.
11:13 Juzguen por ustedes mismos: ¿Les parece conveniente que la mujer ore con la cabeza descubierta?
11:14 ¿Acaso la misma naturaleza no nos enseña que es una vergüenza para el hombre dejarse el cabello largo,
11:15 mientras que para la mujer es una gloria llevarlo así? Porque la cabellera le ha sido dada a manera de velo.
11:16 Por lo demás, si alguien es amigo de discusiones, le advertimos que entre nosotros se acostumbra usar el velo y también en las Iglesias de Dios.

1 Corintios 10,31-33: La gloria de Dios y la salvación del prójimo

La gloria de Dios y la salvación del prójimo
10:31 En resumen, sea que ustedes coman, sea que beban, o cualquier cosa que hagan, háganlo todo para la gloria de Dios.
10:32 No sean motivo de escándalo ni para los judíos ni para los paganos ni tampoco para la Iglesia de Dios.
10:33 Hagan como yo, que me esfuerzo por complacer a todos en todas las cosas, no buscando mi interés personal, sino el del mayor número, para que puedan salvarse.

1 Corintios 10,23-30: La libertad de conciencia

La libertad de conciencia
10:23 "Todo está permitido", pero no todo es conveniente. "Todo está permitido", pero no todo es edificante.
10:24 Que nadie busque su propio interés, sino el de los demás.
10:25 Coman de todo lo que se vende en el mercado, sin hacer averiguaciones por escrúpulos de conciencia.
10:26 Porque del Señor es la tierra y todo lo que hay en ella.
10:27 Si un pagano los invita a comer y ustedes aceptan, coman de todo aquello que les sirva, sin preguntar nada por motivos de conciencia.
10:28 Pero si alguien les dice: "Esto ha sido sacrificado a los ídolos", entonces no lo coman, en consideración del que los previno y por motivos de conciencia.
10:29 Me refiero a la conciencia de ellos, no a la de ustedes: ¿acaso mi libertad va a ser juzgada por la conciencia de otro?
10:30 Si yo participo de la comida habiendo dado gracias, ¿seré reprendido por aquello mismo de lo que he dado gracias?

domingo, 11 de febrero de 2018

1 Corintios 10,31-11,1: "Hacedlo todo para gloria de Dios"

1 Corintios 10,31-11,1 
Domingo de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año B 

Hermanos: Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios. Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

Comentarios:
Para dar gloria a Dios    

1 Corintios 10,31-11,1: "Para gloria de Dios"

1 Corintios 10,31-11,1 

Hermanos: Cuando comáis o bebáis o hagáis cualquier otra cosa, hacedlo todo para gloria de Dios. No deis motivo de escándalo a los judíos, ni a los griegos, ni a la Iglesia de Dios. Por mi parte, yo procuro contentar en todo a todos, no buscando mi propio bien, sino el de ellos, para que todos se salven. Seguid mi ejemplo, como yo sigo el de Cristo.

¿Qué significa “dar gloria” de Dios? 

La Iglesia nos exhorta a decir con frecuencia la doxología “Gloria al Padre y al Hijo y al Espíritu Santo”. En los domingos del año litúrgico se entona en la Misa el “Gloria”, que recoge el canto de los ángeles. Pero corremos el riesgo de habituarnos a usar una palabra cuyo significado no entendemos bien.

En Navidad resuenan las palabras del coro de los ángeles a los pastores de Belén: “Gloria a Dios en el cielo y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor” (Lc 2,14). Hablamos de paz pero no podemos olvidar de la primera parte del canto celeste: “Gloria a Dios en el cielo”.

Significado y etimología de la palabra “Gloria”

"Gloria" es una de las palabras más comunes en la Biblia. En el Antiguo Testamento se usa para traducir varias palabras hebreas, como “hod”  (הוד) y “kabod”  (כבד K-B-D); y en el Nuevo Testamento para traducir la palabra griega “doxa” (δόξα).

La palabra hebrea “kabod” originalmente significaba "peso" o "gravedad". La misma palabra se usa para expresar "importancia", "honor" y "majestad".

Las versiones griegas de la Biblia hebrea (Septuaginta) tradujeron este concepto con la palabra “doxa”, lo que explica que los autores del Nuevo Testamento la usaran a su vez. "Doxa" originalmente significaba "juicio" u "opinión", y por extensión "buena reputación", "honor".

Gloria procede del latín “gloria” (fama, renombre). A esta palabra se la relaciona con la raíz indoeuropea “kleu” (fama, gloria) que dio lugar al griego “kleos”, que aparece en los nombres: Cleopatra, Damocles y Sofocles.

¿Qué significa reconocer “la gloria de Dios”? 

Significa ante todo reconocer su peso, su grandeza, su omnipotencia, su fama. La gloria divina es, según la etimología de la palabra, su “peso”, lo que Dios es en su esencia. Dios es denominado "el más glorioso" de los seres. La creación del hombre "a su imagen y semejanza" implica que el hombre puede participar, imperfectamente, de la gloria divina como portador de su imagen.

Para el cristiano, que ha visto la gloria de Dios reflejada en Jesuristo, la gloria divina se manifiesta en su amor: “Tanto ha amado Dios al mundo que le dio su Hijo único” (Jn 3,16). Por ello, la tradición cristiana ha visto sobre todo en el momento de la cruz, junto con la encarnación, la gran manifestación de la gloria de Dios, el momento supremo de la manifestación de su amor misericordioso por nosotros.

María, tanto en Nazaret, Belén como en el Calvario, es testigo privilegiado de esta glorificación, Ella que había hecho de su vida un perenne Magnificat, un continuo acto de glorificación de Dios.

Oración y gloria de Dios

La oración es un momento en el que tenemos que dar espacio a la contemplación de la gloria de Dios, de su amor infinito hacia nosotros. No puede ser la oración simplemente una lista de peticiones ni de intenciones, aunque esto es lícito y bueno.

En la oración debemos aprender el arte de la adoración de la gloria de Dios. Glorificamos a Dios en la oración y recocemos su gloria en la medida en que más nos parezcamos a Él por el amor. Amando somos capaces de ver la realidad y Dios mismo con un corazón nuevo. Somos capaces de penetrar su intimidad trinitaria, somos capaces de amar como nunca habíamos amado y de percibir su amor en un modo experiencial que llega a ser inefable.

Fuente: P. Pedro Barrajón, LC

domingo, 18 de junio de 2017

1 Corintios 10,14-22: Los sacrificios paganos y la Eucaristía

1 Corintios 10,14-22
Solemnidad del Corpus Christi (10,16-17)   
Sábado de la 23 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

10:14 Por esto, queridos míos, eviten la idolatría.
10:15 Les hablo como a gente sensata; juzguen ustedes mismos lo que voy a decirles.
10:16 La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?
10:17 Ya que hay un solo pan, todos nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo Cuerpo, porque participamos de ese único pan.
10:18 Pensemos en Israel según la carne: aquellos que comen las víctimas, ¿no están acaso en comunión con el altar?
10:19 ¿Quiero decir con esto que la carne sacrificada a los ídolos tiene algún valor, o que el ídolo es algo?
10:20 No, afirmo sencillamente que los paganos ofrecen sus sacrificios a los demonios y no a Dios. Ahora bien, yo no quiero que ustedes entren en comunión con los demonios.
10:21 Ustedes no pueden beber de la copa del Señor y de la copa de los demonios; tampoco pueden sentarse a la mesa del Señor y a la mesa de los demonios.
10:22 ¿O es que queremos provocar los celos del Señor? ¿Pretendemos ser más fuertes que él?

SOBRE EL MISMO TEMA:  
10,16-27: Los dos cuerpos de Cristo

Los dos cuerpos de Cristo, por el P. Raniero Cantalamessa


1 Corintios 10,16-17

El cáliz de la bendición que bendecimos, ¿no es comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.

— Comentario por el P. Raniero Cantalamessa
“Los dos cuerpos de Cristo”


En la segunda lectura San Pablo nos presenta la Eucaristía como misterio de comunión: "El cáliz que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo?". Comunión significa intercambio, compartir. La regla fundamental de compartir es ésta: lo que es mío es tuyo, y lo que es tuyo es mío. Probemos a aplicar esta regla a la comunión eucarística y nos daremos cuenta de la "enormidad" del tema.

¿"Qué tengo yo específicamente 'mío' "? La miseria, el pecado: esto es exclusivamente mío. ¿Y qué tiene "suyo" Jesús que no sea santidad, perfección de todas las virtudes? Entonces la comunión consiste en el hecho de que yo doy a Jesús mi pecado y mi pobreza, y Él me da su santidad. Se realiza el "maravilloso intercambio", como lo define la liturgia.

Conocemos diversos tipos de comunión. Una comunión bastante íntima es la que se produce entre nosotros y el alimento que comemos, pues éste se hace carne de nuestra carne y sangre de nuestra sangre. He oído a madres decir a su niño, estrechándole hacia su pecho y besándole: "¡Te quiero tanto que te comería!".

Es verdad que la comida no es una persona viva e inteligente con la que podemos intercambiar pensamientos y afectos, pero supongamos por un momento que lo fuera. ¿Acaso no se tendría la perfecta comunión? Pues es lo que precisamente sucede en la comunión eucarística. Jesús, en el pasaje evangélico, dice: "Yo soy el pan vivo, bajado del cielo... Mi carne es verdadera comida... El que come mi carne tiene vida eterna". Aquí el alimento no es una simple cosa, sino una persona viva. Se tiene la más íntima, si bien la más misteriosa, de las comuniones.

Observemos qué sucede en la naturaleza, en el ámbito de la nutrición. Es el principio vital más fuerte el que asimila al menos fuerte. Es el vegetal el que asimila al mineral; es el animal el que asimila al vegetal. También en las relaciones entre el hombre y Cristo se verifica esta ley. Es Cristo quien nos asimila; nosotros nos transformamos en Él, no Él en nosotros.

Un famoso materialista ateo dijo: "El hombre es lo que come". Sin saberlo dio una definición óptima de la Eucaristía, gracias a la cual el hombre se convierte verdaderamente en lo que come, esto es, ¡en el cuerpo de Cristo!

Leamos cómo prosigue el texto inicial de San Pablo: "Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan". Está claro que en este segundo caso la palabra "cuerpo" no indica ya el cuerpo de Cristo nacido de María, sino que nos indica a "todos nosotros", indica aquel cuerpo de Cristo más amplio, que es la Iglesia. Esto significa que la comunión eucarística es siempre también comunión entre nosotros. Comiendo todos del único alimento, formamos un solo cuerpo.

¿Cuál es la consecuencia? Que no podemos tener verdadera comunión con Cristo si estamos divididos entre nosotros, nos odiamos, no estamos dispuestos a reconciliarnos. Si has ofendido a tu hermano, decía San Agustín, si has cometido una injusticia contra él, y después vas a recibir la comunión como si nada hubiera pasado, tal vez lleno de fervor ante Cristo, te pareces a quien ve llegar a un amigo al que no ve desde hace mucho tiempo. Corre a su encuentro, le echa los brazos al cuello y se pone de puntillas para besarle en la frente. Pero al hacer esto no se percata de que le está pisando los pies con su calzado embarrado. Los hermanos, en efecto, especialmente los más pobres y desvalidos, son los miembros de Cristo, son sus pies posados aún en la tierra. Al darnos la sagrada forma, el sacerdote dice: "El cuerpo de Cristo", y respondemos: "¡Amén!". Ahora sabemos a quién decimos "Amen", o sea, sí, te acojo: no sólo a Jesús, el Hijo de Dios, sino también al prójimo.

En la fiesta del Corpus Domini no puedo ocultar un pesar. Hay formas de enfermedad mental que impiden reconocer a las personas cercanas. Es cuando hay quien grita durante horas: "¿Dónde está mi hijo? ¿dónde está mi esposa? ¿qué fue de ellos?", y tal vez el hijo o la esposa están ahí, le toman de la mano y le repiten: "Estoy aquí, ¿no me ves? ¡Estoy contigo!". Así le ocurre también a Dios.

Los hombres, nuestros contemporáneos, buscan a Dios en el cosmos o en el átomo; discuten si hubo o no un creador en el inicio del mundo. Seguimos preguntando: "¿Dónde está Dios?", y no nos percatamos de que está con nosotros y se ha hecho comida y bebida para estar aún más íntimamente unido a nosotros. Juan el Bautista debería repetir tristemente: "En medio de vosotros hay uno a quien no conocéis".

La solemnidad del Corpus Domini nació precisamente para ayudar a los cristianos a tomar conciencia de esta presencia de Cristo entre nosotros, para mantener despierto lo que Juan Pablo II llamaba "estupor eucarístico".

sábado, 25 de febrero de 2017

1 Corintios 4,1-5: El juicio reservado a Jesucristo


1 Los hombres deben considerarnos simplemente como servidores de Cristo y administradores 
   de los misterios de Dios.
2 Ahora bien, lo que se pide a un administrador es que sea fiel.
3 En cuanto a mí, poco me importa que me juzguen ustedes o un tribunal humano; 
   ni siquiera yo mismo me juzgo.
4 Es verdad que mi conciencia nada me reprocha, pero no por eso estoy justificado: mi juez es el Señor.
5 Por eso, no hagan juicios prematuros. Dejen que venga el Señor: él sacará a la luz lo que está oculto 
   en las tinieblas y manifestará las intenciones secretas de los corazones. Entonces, cada uno recibirá 
   de Dios la alabanza que le corresponda.

sábado, 11 de febrero de 2017

1 Corintios 2,6-10: Una sabiduría que no es de este mundo

1 Corintios 2,6-10
Domingo de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año A

Hermanos: Hablamos, entre los perfectos, una sabiduría que no es de este mundo, ni de los príncipes de este mundo, que quedan desvanecidos, sino que enseñamos una sabiduría divina, misteriosa, escondida, predestinada por Dios antes de los siglos para nuestra gloria. Ninguno de los príncipes de este mundo la ha conocido; pues, si la hubiesen conocido, nunca hubieran crucificado al Señor de la gloria. Sino, como está escrito: "Ni el ojo vio, ni el oído oyó, ni el hombre puede pensar lo que Dios ha preparado para los que lo aman." Y Dios nos lo ha revelado por el Espíritu. El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios.

jueves, 15 de septiembre de 2016

1 Corintios 15,1-11: El Evangelio de Pablo

1 Corintios 15,1-11
Domingo de la 5 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo C
3 de mayo: Fiesta de San Felipe y Santiago (1 Cor 15,1-8)
15 de septiembre: Ntra. Sra. de los Dolores

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los me apareció también a mí. Porque yo soy el menor de los apóstoles y no soy digno de llamarme apóstol, porque he perseguido a la Iglesia de Dios. Pero por la gracia de Dios soy lo que soy, y su gracia no se ha frustrado en mí. Antes bien, he trabajado más que todos ellos. Aunque no he sido yo, sino la gracia de Dios conmigo. Pues bien; tanto ellos como yo esto es lo que predicamos; esto es lo que habéis creído.

SOBRE EL MISMO TEMA:
En preparación  

viernes, 9 de septiembre de 2016

1 Corintios 9,16-19.22b-27: Evangelizar a través del testimonio, por el papa Francisco

1 Corintios 9,16-19.22b-27  

El hecho de predicar no es para mí motivo de orgullo. No tengo más remedio y, ¡ay de mí si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por mi propio gusto, eso mismo sería mi paga. Pero, si lo hago a pesar mío, es que me han encargado este oficio. Entonces, ¿cuál es la paga? Precisamente dar a conocer el Evangelio, anunciándolo de balde, sin usar el derecho que me da la predicación del Evangelio. Porque, siendo libre como soy, me he hecho esclavo de todos para ganar a los más posibles. Me he hecho todo a todos, para ganar, sea como sea, a algunos. Y hago todo esto por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes. Ya sabéis que en el estadio todos los corredores cubren la carrera, aunque uno solo se lleva el premio. Corred así: para ganar. Pero un atleta se impone toda clase de privaciones. Ellos para ganar una corona que se marchita; nosotros, en cambio, una que no se marchita. Por eso corro yo, pero no al azar; boxeo, pero no contra el aire; mis golpes van a mi cuerpo y lo tengo a mi servicio, no sea que, después de predicar a los otros, me descalifiquen a mí.

— Comentario por el papa Francisco

No reducir la evangelización al funcionalismo ni tampoco a un simple ‘paseo’. De este modo, el papa Francisco ha subrayado la importancia que debe asumir el testimonio en la vida de los cristianos, advirtiendo de la tentación de proselitismo y de convencer con la fuerza de las palabras.

El Santo Padre hace referencia a la Primera Lectura, de san Pablo a los Corintios, para preguntarse qué significa dar testimonio. De forma especial el Papa se ha detenido en el hecho de que evangelizar no significa reducirlo “a una función”.

Lamentablemente, ha advertido el Santo Padre, se ven cristianos que viven el servicio como una función. Laicos y sacerdotes que presumen de lo que hacen. Así, Francisco ha recordado que “evangelizar no es hacer proselitismo”. Es decir, “ni hacer el paseo, ni reducir el Evangelio a una función ni hacer proselitismo: esto no es evangelizar”. De este modo ha observado que Pablo dice que evangelizar es para él una necesidad “que se le impone”. Y ha añadido que un cristiano tiene la obligación, pero con esta fuerza, como una necesidad de llevar el nombre de Jesús, pero desde el propio corazón.

El Papa ha proseguido que anunciar el Evangelio no puede ser un presumir sino “una obligación”. Y el estilo debe ser “hacerse todo a todos”. El estilo es “ir y compartir la vida de los otros, acompañar; acompañar en el camino de la fe, hacer crecer en el camino de la fe”.

En esta línea, ha asegurado que debemos ponernos en la condición del otro: “Si él está enfermo, acercarme, no agobiarlo con argumentos”, “ser cercano, asistirlo, ayudarlo”. Se evangeliza “con esta actitud de misericordia: hacerse todo a todos. Es el testimonio que lleva la Palabra”, ha precisado.

El Papa ha hecho referencia a una pregunta que le hizo un joven en la JMJ de Cracovia, “qué decir a un amigo ateo”. A lo que Francisco respondió: “la última cosa que tienes que hacer es decir algo. Comienza por hacer y él verá lo que haces y te preguntará”.

Asimismo, el Pontífice ha explicado que evangelizar es dar este testimonio: yo vivo así porque creo en Jesucristo. Y esto, reconoce el Papa, despierta curiosidad en la gente.

Por otro lado ha querido recordar que evangelizar es algo que se hace gratuitamente, “porque nosotros hemos recibido gratuitamente el Evangelio”, “la gracia, la salvación, no se compra y tampoco se vende: es gratis. Y gratis debemos darla”.

Finalmente ha querido recordar que todos nosotros “tenemos la obligación de evangelizar”, viviendo la fe, hablando con mansedumbre, amor, sin querer convencer a nadie, pero gratuitamente. “Es dar gratis lo que Dios me ha dado gratis”, eso es evangelizar.