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martes, 10 de septiembre de 2024

Pleitos y corrección fraterna (1 Cor 6,1-11)

No es bueno que haya pleito entre vosotros (1 Cor 6,1-11)
por Fr. Carlos Oloriz Larragueta O.P.,

En estos primeros capítulos de la carta, S. Pablo les dice expresamente que les escribe no para avergonzarlos, sino para amonestarlos sobre algunos asuntos que estaban ocurriendo en esa comunidad, motivados por las distintas predicaciones que están recibiendo.

En el capítulo 5 y 6 trata de salir al paso y dar una orientación sobre tres casos de inmoralidad: El incesto, la fornicación y el recurrir a tribunales civiles. Además de lamentar estas situaciones, se nos narra todos los que acudían a escuchar la predicación. 

En concreto, en la lectura de hoy, lamenta el saber que siempre existen pleitos. Existen en una comunidad formada por personas de distintas ideologías y filosofías. Entre comunidades de distinta procedencia, e incluso dentro de la misma comunidad de los seguidores de Jesús.

Para solucionar estos pleitos que se dan entre los creyentes Pablo les aconseja, que no escojan a personas ajenas al seguimiento de Jesús, pues igual no hacen bien la corrección fraterna. Ante los pleitos, es decir, los motivados por estos pecados, no se debe recurrir a gente civil sino a miembros de la comunidad, personas creyentes en Cristo Jesús, que seguro lo harán mejor, pues son los justos, los creyentes en Cristo Resucitado.


domingo, 8 de septiembre de 2024

1 Corintios 5,1-5: Un caso de incesto


1 Es cosa pública que se cometen entre ustedes actos deshonestos, 
   como no se encuentran ni siquiera entre los paganos, 
   ¡a tal extremo que uno convive con la mujer de su padre!
2 ¡Y todavía se enorgullecen, en lugar de estar de duelo 
   para que se expulse al que cometió esa acción!
3 En lo que a mí respecta, estando ausente con el cuerpo pero presente con el espíritu, 
   ya lo he juzgado, como si yo mismo estuviera allí.
4 Es necesario que ustedes y yo nos reunamos espiritualmente, 
   en el nombre y con el poder de nuestro Señor Jesús,
5 para que este hombre sea entregado a Satanás: 
   así se perderá su carne, pero se salvará su espíritu en el Día del Señor.

viernes, 14 de julio de 2017

Génesis 19,30-38: Origen de los moabitas y de los amonitas

Génesis 19,30-38  

19:30 Subió Lot desde Soar y se quedó a vivir en el monte con sus dos hijas, temeroso de vivir en Soar. Él y sus dos hijas se instalaron en una cueva.
19:31 La mayor dijo a la pequeña: "Nuestro padre es viejo y no hay ningún hombre en el país que se una a nosotras, como se hace en todo el mundo.
19:32 Ven, vamos a propinarle vino a nuestro padre, nos acostaremos con él y así engendraremos descendencia."
19:33 En efecto, propinaron vino a su padre aquella misma noche, y entró la mayor y se acostó con su padre, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
19:34 Al día siguiente dijo la mayor a la pequeña: "Mira, yo me he acostado anoche con mi padre. Vamos a propinarle vino también esta noche, y entras tú a acostarte con él, y así engendraremos de nuestro padre descendencia."
19:35 Propinaron, pues, también aquella noche vino a su padre, y levantándose la pequeña se acostó con él, sin que él se enterase de cuándo ella se acostó ni cuándo se levantó.
19:36 Las dos hijas de Lot quedaron encinta de su padre.
19:37 La mayor dio a luz un hijo, y le llamó Moab: es el padre de los actuales moabitas.
19:38 La pequeña también dio a luz un hijo, y le llamó Ben Ammí: es el padre de los actuales ammonitas.