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lunes, 9 de septiembre de 2024

Lucas 6,12-19: Elección de los Doce

Lucas 6,12-19

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

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viernes, 3 de mayo de 2024

3 de mayo: FIESTA DE SAN FELIPE Y SANTIAGO, Apóstoles, por el papa Francisco

I Corintios 15,1-8
Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón
Juan 14,6-14

I Corintios 15,1-8

Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe. Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, se me apareció también a mí.

Salmo 18: A toda la tierra alcanza su pregón

El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje.
R. A toda la tierra alcanza su pregón

Juan 14,6-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás: "Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto." Felipe le dice: "Señor, muéstranos a] Padre y nos basta." Jesús le replica: "Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí.. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré."

ENSEÑAR LA FE CON VALENTIA
Comentario del papa Francisco (3 de mayo del 2013)

Todos los cristianos tienen el deber de transmitir la fe con valentía. Fue la exhortación del papa Francisco a los fieles presentes en la misa diaria celebrada en la capilla de la Casa Santa Marta, donde reside desde su elección al solio de Pedro.

Según informa Radio Vaticana, el santo padre indicó que es Jesús el que nos invita a tener coraje, incluso en la oración, e instó a los cristianos a no ser "tibios".

Todos nosotros los cristianos, que hemos recibido la fe, tenemos que transmitirla, proclamarla con nuestra vida, con nuestra palabra.

¿Pero cuál es esta fe fundamental?, se preguntó Francisco. “Es la fe en Jesús resucitado, en Jesús que ha perdonado nuestros pecados con su muerte y nos ha reconciliado con el Padre".

"Y transmitir esto –-prosiguió--, nos exige ser valientes: el valor de transmitir la fe. Una valentía, a veces, simple. Recuerdo una historia personal: desde niño, mi abuela nos llevaba cada Viernes Santo a la procesión de las Velas y al final de la procesión llegaba el Cristo yacente y la abuela nos hacía arrodillarnos y nos decía a los niños: “Miren, está muerto, pero mañana habrá resucitado”. La fe se introduce así: la fe en Cristo crucificado y resucitado. En la historia de la Iglesia fueron muchas, muchas las personas que han querido, un poco, desaparecer esta certeza firme y hablan de una resurrección espiritual. No, ¡Cristo está vivo!".

"Cristo está vivo" y está "¡vivo también entre nosotros!", reiteró Francisco, quien a la vez exhortó a los cristianos a tener el valor de proclamar su resurrección, la Buena Nueva.

Pero también hay otro valor que Jesús nos pide: "Jesús --por decirlo un poco fuerte--, nos desafía a la oración y dice así: "Todo lo que pidan en mi nombre, yo lo haré para que el Padre sea glorificado en el Hijo". Si piden algo en mi nombre, yo lo haré... ¡Esto es fuerte! Nos atrevemos a ir donde Jesús y pedirle así: "Pero tú has dicho esto, ¡hazlo! Haz que la fe crezca, haz a que la evangelización siga adelante, haz que este problema que tengo se resuelva. ¿Tenemos este valor en la oración? ¿O rezamos un poco no más, así, como se pueda, pasando poco tiempo en la oración? Si no con valor, con franqueza incluso en la oración..."

El papa recordó que, como leemos en la Biblia, Abraham y Moisés tuvieron el valor de "negociar con el Señor". Una valentía “en favor de los otros, a favor de la Iglesia", que sirve también hoy:

"Cuando la Iglesia pierde la valentía, entra en la Iglesia la atmósfera de la tibieza. Los tibios, los cristianos tibios, sin valor... Eso le hace tanto mal a la Iglesia, porque la tibieza te encierra, empiezan los problemas entre nosotros; no tenemos horizontes, no tenemos valor, ni el valor de la oración hacia el cielo, ni el valor para anunciar el evangelio. Somos tibios... Pero tenemos el coraje de encerrarnos en nuestras pequeñas cosas, en nuestros celos, en nuestras envidias, en el arribismo, en avanzar de manera egoísta..."

Y finalizó diciendo: "Todas estas cosas no son buenas para la Iglesia: ¡la Iglesia tiene que ser valiente! Todos tenemos que ser valientes en la oración, desafiando a Jesús".

sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 32-52: Oración en el huerto y arresto de Jesús

Oración en el huerto
(Cf. Mt 26,36-46; cfr. Lc 22,39-46) 

32 Llegados al lugar llamado Getsemaní, dijo a sus discípulos: 
     —Siéntense aquí mientras yo voy a orar. 
33 Llevó con él a Pedro, Santiago y Juan y empezó a sentir tristeza y angustia. 
34 Entonces les dijo: —Siento una tristeza de muerte; quédense aquí y permanezcan despiertos. 
35 Se adelantó un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora. 
36 Decía: Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa. 
     Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 
37 Volvió, y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: 
     —Simón, ¿duermes? ¿No has sido capaz de estar despierto una hora? 
38 Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación. 
     El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 
39 Se retiró otra vez y oró repitiendo las mismas palabras. 
40 Al volver, los encontró otra vez dormidos, porque los ojos se les cerraban de sueño; 
     y no supieron qué contestar. 
41 Volvió por tercera vez y les dijo: —¡Todavía dormidos y descansando! 
     Basta, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre será entregado en poder de los pecadores. 
42 Vamos, levántense, se acerca el traidor. 

Arresto de Jesús
(Cf. Mt 26,47-56; Lc 22,47-53; cfr. Jn 18,1-11)

43 Todavía estaba hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce, 
     y con él gente armada de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes, 
     los letrados y los ancianos. 
44 El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo con cuidado. 
45 Enseguida, acercándose a Jesús, le dijo: ¡Maestro!, y le dio un beso. 
46 Los otros se le tiraron encima y lo arrestaron. 
47 Uno de los presentes desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja 
     al sirviente del sumo sacerdote. 
48 Jesús se dirigió a ellos: 
     —Como si se tratara de un asaltante, han salido armados de espadas y palos para capturarme. 
49 Diariamente estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron. 
     Pero se ha de cumplir la Escritura. 
50 Y todos lo abandonaron y huyeron. 

Un joven anónimo

51 Le seguía, también, un muchacho cubierto sólo por una sábana. Lo agarraron; 
52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.


sábado, 18 de febrero de 2023

Marcos 9,2-10: Se transfiguró delante de ellos

Marcos 9,2-10 (Cf. Mt 17,1-9; Lc 9,28-36)
Sábado de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, I y II

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
—  Este es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:
— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.


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miércoles, 30 de noviembre de 2022

Mateo 4,12-23: Comienzo de la predicación de Jesús. Primeros discípulos

Mateo 4,12-23

Al enterarse Jesús de que habían arrestado a Juan, se retiró a Galilea. Dejando Nazaret, se estableció en Cafarnaún, junto al lago, en el territorio de Zabulón y Neftalí. Así se cumplió lo que habla dicho el profeta Isaías: "País de Zabulón y país de Neftalí, camino del mar, al otro lado del Jordán, Galilea de los gentiles. El pueblo que habitaba en tinieblas vio una luz grande; a los que habitaban en tierra y sombras de muerte, una luz les brilló." Entonces comenzó Jesús a predicar diciendo: "Convertíos, porque está cerca el reino de los cielos."
Pasando junto al lago de Galilea, vio a dos hermanos, a Simón, al que llaman Pedro, y a Andrés, su hermano, que estaban echando el copo en el lago, pues eran pescadores. Les dijo: "Venid y seguidme, y os haré pescadores de hombres." Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Y, pasando adelante, vio a otros dos hermanos, a Santiago, hijo de Zebedeo, y a Juan, que estaban en la barca repasando las redes con Zebedeo, su padre. Jesús los llamó también. Inmediatamente dejaron la barca y a su padre y lo siguieron. Recorría toda Galilea, enseñando en las sinagogas y proclamando el Evangelio del reino, curando las enfermedades y dolencias del pueblo.

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martes, 11 de octubre de 2022

Origen de la Fiesta del Pilar (12 de octubre)



Según la tradición, en la ubicación del Santuario del Pilar se apareció al apóstol Santiago, el Mayor, la Virgen María acompañada de un coro de ángeles que traían un pilar de jaspe sobre el que deseaba que se venerase una imagen de la Virgen.

La tradición explica que este suceso tuvo lugar la noche del 2 de enero del año 40 d.C. y que el apóstol edificó un pequeño templo de 20x10m, que tras la paz constantiniana se amplió rodeándolo con una columnata y arquerías de alabastro.

Alrededor de la actual basílica del Pilar se han hallado restos arqueológicos fechados en torno al año 130 de una de las más antiguas comunidades cristianas de Hispania. En la Cesaraugusta romana los primeros cristianos hispanos ya explicaban a sus hijos la tradición que hoy sigue pasando de padres a hijos en la Zaragoza del siglo XXI.

Santiago desanimado

Tras haber escuchado de Cristo resucitado el mandato de evangelizar hasta los confines del mundo, Santiago, el Mayor, cuyo carácter impetuoso y bravío le había valido el apodo de boanerges («hijo del trueno»), se embarcó hacia Finisterrae, ubicaba en la costa occidental de Hispania.

Tras tomar tierra en el puerto de Cartagonova (hoy, Cartagena), Santiago recorrió las tierras hispanas anunciando el Evangelio, proclamando que el crucificado había resucitado, y anunciando que por su muerte en cruz el Mesías había redimido los pecados de los hombres.

Corría el año 40. Cartagonova pertenecía a la provincia hispánica de Tarraconova, que junto a la Bética y a la Lusitana formaban las provincias de la Peninsula dentro del Imperio romano. Santiago, como harían otros apóstoles en sus viajes, se dirigió a las grandes urbes de las provincias para evangelizar. Y entre estas destacaba Cesaraugusta.

Los conversos, sin embargo, eran pocos, y aunque unos siete hombres y mujeres se bautizaron y acompañaron a Santiago, fueron muchos más los que ignoraban su predicación. La falta de fe de los hispanos hizo desesperarse a aquel pescador galileo que había cruzado el mundo conocido para anunciar a Cristo. Exhausto y desanimado, Santiago rompió a llorar a orillas del Ebro. Pero, de modo similar a lo que le había ocurrido en Pentecostés, un viento impetuoso sacudió su rostro y tuvo una visión: la Virgen María –que seguía viva en Éfeso, con Juan, el hermano de Santiago– descendía sobre una columna de luz y lo animaba en su misión. Tras prometerle el auxilio de su Hijo, María mostró a Santiago un pilar de jaspe para explicarle que la fe de aquellos que entonces le rechazaban sería algún día firme como la roca; que ella misma sería pilar de apoyo para quienes dudasen o sufriesen a causa de la fe, y para pedirle que allí construyese un templo para su Hijo.

Concluida la visión, permaneció el Pilar. Y en torno a él, los bautizados por Santiago hicieron una capilla, tenida por el primer templo mariano del mundo. Atanasio, discípulo de Santiago, permanecería un tiempo en Zaragoza haciendo las veces de obispo.

Revestida de bronce y plata para no dañarla, hace 250 años que en torno a la columna se erigió su actual capilla, dentro de una basílica en cuyo techo impactaron tres bombas en 1936…, y ninguna estalló.


martes, 27 de septiembre de 2022

Lucas 9,57-62: El Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza

Lucas 9,57-62
Miércoles de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Mientras iban de camino, le dijo uno:
– Te seguiré adonde vayas.
Jesús le respondió:
– Las zorras tienen madriguera y los pájaros nido, pero el Hijo del Hombre no tiene dónde reclinar la cabeza.
A otro le dijo:
– Sígueme.
Él respondió:
– Déjame primero ir a enterrar a mi padre.
Le contestó:
– Deja que los muertos entierren a tus muertos; tú vete a anunciar el Reino de Dios.
Otro le dijo:
– Te seguiré, Señor. Pero déjame primero despedirme de mi familia.
Jesús le contestó:
– El que echa mano al arado y sigue mirando atrás, no vale para el Reino de Dios.

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lunes, 25 de julio de 2022

¿Vino Santiago apóstol a España?

¿Vino Santiago apóstol a España?
por Luis Antequera




Del que es el gran patrón de España, Santiago apóstol, sabe cualquier lector medianamente versado del Nuevo Testamento que fue pescador y uno de los hijos del Zebedeo, al que cabe definir como pequeño empresario de la pesca, y que, en consecuencia, era hermano de Juan, al que se tiene por autor del cuarto Evangelio.

Sabrá ese mismo lector que, junto con Pedro y con Juan, fue uno de los tres apóstoles más cercanos a Jesús, y que con ellos y sólo con ellos, presenció episodios tan importantes de su ministerio como el de su transfiguración, el de la resurrección de la hija de Jairo, o el de la oración del huerto unas horas antes de ser crucificado. O que su muerte ocurrió por decapitación hacia el año 42, y que no sólo viene recogida en los textos canónicos, concretamente en los Hechos de los Apóstoles 12,1, sino que es la única muerte apostolar consignada en todo el Nuevo Testamento (junto con la de Judas Iscariote, todo sea dicho).

Ahora bien, ¿cómo sabemos que vino a España? Si hemos de juzgar por lo que dice el Nuevo Testamento, el único de los grandes protagonistas del primer cristianismo cuya presencia en España consta es Pablo, que despide su Epístola a los romanos con las palabras “cuando me dirija a España” (Rom 15,24).

Y sin embargo, es tradición muy consolidada que, efectivamente, Santiago visitó nuestro país, comenzando su evangelización. Entre los testimonios escritos, existen muchos y muy antiguos, — Dídimo el Ciego, San Jerónimo, Teodoreto—, que atestiguan que alguno de los apóstoles sin especificar, predicó en España.

Con referencia explícita a Santiago, el más antiguo tal vez sea el recogido por el “Breviarium apostolarum”, escrito hacia finales del siglo VI o principios del VII en el sur de Francia o en el norte de Italia. El latinista Manuel C. Díaz y Díaz sostiene que el Breviarium llegó a la Península Ibérica pronto, y que ya lo conocía en el siglo VII un autor de la importancia de San Isidoro de Sevilla. En él podemos leer: “Jacobo [como se sabe, mismo nombre que Santiago], hijo de Zebedeo, hermano de Juan, predicó en España y lugares de Occidente; murió por la espada bajo Herodes y fue sepultado en Acaya Marmarica el 25 de Julio”.

Como se ve, en su texto se aporta ya un dato tan vinculado a la tradición jacobea como el de la fecha del 25 de julio, en que celebramos su festividad. En cuanto al sitio del enterramiento, “Achaia Marmarica” se ha querido relacionar con la forma del recinto sepulcral, “arcis marmoricis”, “arcas marmóreas”.

Algo posteriormente, en el “Comentario al Apocalipsis del Beato Liébana”, del año 776, se puede leer: “Al reinar Juan sólo a la derecha sobre Asia, y apoderarse su hermano de España [...]”.

La tradición dicta que en el año 829 el Obispo Teodomiro de Iria Flavia anuncia que se ha descubierto en el Campus Stellae el cuerpo de Santiago el Mayor, junto al de sus discípulos Atanasio y Teodoro.
La noticia corre como la pólvora por toda Europa, iniciándose el proceso que culminará en la creación de una de las más importantes rutas, por no decir la más importante, que atraviesa Europa, la que se dará en llamar Ruta Jacobea o Camino de Santiago, aquélla que recorren los peregrinos desde todos los puntos de Europa hasta el finis terrae (el fin de la tierra), en Galicia, para venerar los restos del santo apóstol.

En cuanto a la palabra “Compostela” se han propuesto diversos orígenes etimológicos. El más generalmente aceptado sostiene que se trata del “Campus stellae”, el “Campo de la estrella”. Pero se proponen otros también: podría provenir de “comboros”, es decir, “escombro”, más “steel”, metal o hierro, dando como resultado la “escombrera de metales”. El gran investigador jacobeo Juan Silvela, sostiene que provendría del verbo latino “componere”, en su acepción de enterrar, cuyo participio es “compostum”, completado con el sufijo "ela", indicativo del diminutivo en gallego, dando "pequeño enterramiento".

San León III, papa de la Iglesia católica entre 795 y 816, el mismo que coronara emperador a Carlomagno, ordena elevar una iglesia en el lugar, y un milenio más tarde, , en 1879, el Papa León XIII, mediante la bula "Deus Omnipotens", y después de la investigación ordenada por el Arzobispo compostelano Miguel Payá, declara que los restos hallados en Compostela y custodiados en la catedral de Santiago, son auténticos.

domingo, 24 de julio de 2022

Santiago, el Mayor, por Benedicto XVI

BENEDICTO XVI
Audiencia General
Miércoles 21 de junio de 2006

SANTIAGO, EL MAYOR 



Queridos hermanos y hermanas:

Proseguimos la serie de retratos de los Apóstoles elegidos directamente por Jesús durante su vida terrena. Hoy hablamos del apóstol Santiago.

Las listas bíblicas de los Doce mencionan dos personas con este nombre: Santiago, el hijo de Zebedeo, y Santiago, el hijo de Alfeo (cf. Mc 3,17-18; Mt 10,2-3), que por lo general se distinguen con los apelativos de Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Ciertamente, estas designaciones no pretenden medir su santidad, sino sólo constatar la diversa importancia que reciben en los escritos del Nuevo Testamento y, en particular, en el marco de la vida terrena de Jesús. Hoy dedicamos nuestra atención al primero de estos dos personajes homónimos.

El nombre Santiago es la traducción de Iákobos, trasliteración griega del nombre del célebre patriarca Jacob. El apóstol así llamado es hermano de Juan, y en las listas a las que nos hemos referido ocupa el segundo lugar inmediatamente después de Pedro, como en el evangelio según san Marcos (cf. Mc 3,17), o el tercer lugar después de Pedro y Andrés en los evangelios según san Mateo (cf. Mt 10,2) y san Lucas (cf. Lc 6,14), mientras que en los Hechos de los Apóstoles es mencionado después de Pedro y Juan (cf. Hch 1,13). Este Santiago, juntamente con Pedro y Juan, pertenece al grupo de los tres discípulos privilegiados que fueron admitidos por Jesús a los momentos importantes de su vida.

Dado que hace mucho calor, quisiera abreviar y mencionar ahora sólo dos de estas ocasiones. Santiago pudo participar, juntamente con Pedro y Juan, en el momento de la agonía de Jesús en el huerto de Getsemaní y en el acontecimiento de la Transfiguración de Jesús. Se trata, por tanto, de situaciones muy diversas entre sí: en un caso, Santiago, con los otros dos Apóstoles, experimenta la gloria del Señor, lo ve conversando con Moisés y Elías, y ve cómo se trasluce el esplendor divino en Jesús; en el otro, se encuentra ante el sufrimiento y la humillación, ve con sus propios ojos cómo el Hijo de Dios se humilla haciéndose obediente hasta la muerte.

Ciertamente, la segunda experiencia constituyó para él una ocasión de maduración en la fe, para corregir la interpretación unilateral, triunfalista, de la primera: tuvo que vislumbrar que el Mesías, esperado por el pueblo judío como un triunfador, en realidad no sólo estaba rodeado de honor y de gloria, sino también de sufrimientos y debilidad. La gloria de Cristo se realiza precisamente en la cruz, participando en nuestros sufrimientos.

Esta maduración de la fe fue llevada a cabo en plenitud por el Espíritu Santo en Pentecostés, de forma que Santiago, cuando llegó el momento del testimonio supremo, no se echó atrás. Al inicio de los años 40 del siglo I, el rey Herodes Agripa, nieto de Herodes el Grande, como nos informa san Lucas, "por aquel tiempo echó mano a algunos de la Iglesia para maltratarlos e hizo morir por la espada a Santiago, el hermano de Juan" (Hch 12,1-2). La concisión de la noticia, que no da ningún detalle narrativo, pone de manifiesto, por una parte, que para los cristianos era normal dar testimonio del Señor con la propia vida; y, por otra, que Santiago ocupaba una posición destacada en la Iglesia de Jerusalén, entre otras causas por el papel que había desempeñado durante la existencia terrena de Jesús.

Una tradición sucesiva, que se remonta al menos a san Isidoro de Sevilla, habla de una estancia suya en España para evangelizar esa importante región del imperio romano. En cambio, según otra tradición, su cuerpo habría sido trasladado a España, a la ciudad de Santiago de Compostela

Como todos sabemos, ese lugar se convirtió en objeto de gran veneración y sigue siendo meta de numerosas peregrinaciones, no sólo procedentes de Europa sino también de todo el mundo. Así se explica la representación iconográfica de Santiago con el bastón del peregrino y el rollo del Evangelio, características del apóstol itinerante y dedicado al anuncio de la "buena nueva", y características de la peregrinación de la vida cristiana.

Por consiguiente, de Santiago podemos aprender muchas cosas:  la prontitud para acoger la llamada del Señor incluso cuando nos pide que dejemos la "barca" de nuestras seguridades humanas, el entusiasmo al seguirlo por los caminos que él nos señala más allá de nuestra presunción ilusoria, la disponibilidad para dar testimonio de él con valentía, si fuera necesario hasta el sacrificio supremo de la vida. 

Así, Santiago el Mayor se nos presenta como ejemplo elocuente de adhesión generosa a Cristo. Él, que al inicio había pedido, a través de su madre, sentarse con su hermano junto al Maestro en su reino, fue precisamente el primero en beber el cáliz de la pasión, en compartir con los Apóstoles el martirio.

Y al final, resumiendo todo, podemos decir que el camino no sólo exterior sino sobre todo interior, desde el monte de la Transfiguración hasta el monte de la agonía, simboliza toda la peregrinación de la vida cristiana, entre las persecuciones del mundo y los consuelos de Dios, como dice el concilio Vaticano II. Siguiendo a Jesús como Santiago, sabemos, incluso en medio de las dificultades, que vamos por el buen camino.

25 de julio: SANTIAGO, Apóstol (Lecturas)

Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2
Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben
2 Corintios 4,7-15
Mateo 20,20-28


Hechos 4,33;5,12.27-33;12,2

En aquellos días, los apóstoles daban testimonio de la resurrección del Señor Jesús con mucho valor y hacían muchos signos y prodigios en medio del pueblo. Los condujeron a presencia del Sanedrín y el sumo sacerdote los interrogó: "¿No os habíamos prohibido formalmente enseñar en nombre de ése? En cambio, habéis llenado Jerusalén con vuestra enseñanza y queréis hacernos responsables de la sangre de ese hombre." Pedro y los apóstoles replicaron: "Hay que obedecer a Dios antes que a los hombres. El Dios de nuestros padres resucitó a Jesús, a quien vosotros matasteis, colgándolo de un madero. La diestra de Dios lo exaltó, haciéndolo jefe y salvador, para otorgarle a Israel la conversión con el perdón de los pecados. Testigos de esto somos nosotros y el Espíritu Santo, que Dios da a los que le obedecen." Esta respuesta los exasperó, y decidieron acabar con ellos. Más tarde, el rey Herodes hizo pasar a cuchillo a Santiago, hermano de Juan.


Salmo 66: Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben

La tierra ha dado su fruto,
nos bendice el Señor, nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman
hasta los confines del orbe.
R. Oh Dios, que te alaben los pueblos, 
que todos los pueblos te alaben



Hermanos: Este tesoro del ministerio lo llevamos en vasijas de barro, para que se vea que una fuerza tan extraordinaria es de Dios y no proviene de nosotros. Nos aprietan por todos lados, pero no nos aplastan; estamos apurados, pero no desesperados; acosados, pero no abandonados; nos derriban, pero no nos rematan; en toda ocasión y por todas partes, llevamos en el cuerpo la muerte de Jesús, para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. Mientras vivimos, continuamente nos están entregando a la muerte, por causa de Jesús; para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. Así, la muerte está actuando en nosotros, y la vida en vosotros. Teniendo el mismo espíritu de fe, según lo que está escrito: "Creí, por eso hablé", también nosotros creemos y por eso hablamos; sabiendo que quien resucitó al Señor Jesús también con Jesús nos resucitará y nos hará estar con vosotros. Todo es para vuestro bien. Cuantos más reciban la gracia, mayor será el agradecimiento, para gloria de Dios.



En aquel tiempo, se acercó a Jesús la madre de los Zebedeos con sus hijos y se postró para hacerle una petición. Él le preguntó:
— ¿Qué deseas?
Ella contestó:
— Ordena que estos dos hijos míos se sienten en tu reino, uno a tu derecha y el otro a tu izquierda.
Pero Jesús replicó:
— No sabéis lo que pedís. ¿Sois capaces de beber el cáliz que yo he de beber?
Contestaron:
— Lo somos.
Él les dijo:
— Mi cáliz lo beberéis; pero el puesto a mi derecha o a mi izquierda no me toca a mí concederlo, es para aquellos para quienes lo tiene reservado mi Padre.
Los otros diez, que lo habían oído, se indignaron contra los dos hermanos. Pero Jesús, reuniéndolos, les dijo:
— Sabéis que los jefes de los pueblos los tiranizan y que los grandes los oprimen. No será así entre vosotros: el que quiera ser grande entre vosotros, que sea vuestro servidor, y el que quiera ser primero entre vosotros, que sea vuestro esclavo. Igual que el Hijo del hombre no ha venido para que le sirvan, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos.

jueves, 9 de junio de 2022

Hechos 21,17-26: Llegada a Jerusalén

21,17-26: Llegada a Jerusalén

17 Al llegar a Jerusalén, los hermanos nos recibieron contentos. 
18 Al día siguiente fuimos con Pablo a visitar a Santiago; se presentaron los ancianos en pleno. 
19 Después de saludarlos, les expuso detalladamente todo lo que Dios había realizado 
     por su medio entre los paganos. 
20 Al oírlo, dieron gloria a Dios y dijeron a Pablo: —Ya ves, hermano, cuántas decenas de miles 
     de judíos se han convertido a la fe, y todos son observantes de la ley. 
21 Corre el rumor de que a los judíos que viven entre paganos les enseñas a abandonar la ley de Moisés 
     y les dices que no circunciden a sus hijos ni sigan nuestras costumbres. 
22 ¿Qué hacer? Seguro que se enterarán de que has llegado; 
23 sigue nuestro consejo: hay entre nosotros cuatro hombres que han hecho un voto. 
24 Acude a purificarte con ellos y paga los gastos para que se afeiten la cabeza; así sabrán todos 
     que los rumores que corren acerca de ti no tienen fundamento y que eres un judío observante de la ley. 
25 A los paganos convertidos a la fe les hemos comunicado nuestros decretos: que se abstengan 
     de la carne inmolada a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de las relaciones 
     sexuales prohibidas. 
26 Al día siguiente Pablo tomó consigo a aquellos hombres, se purificó con ellos y fue al templo para 
     avisar de la fecha en que terminaría la purificación y se llevaría la ofrenda por cada uno de ellos.

sábado, 4 de junio de 2022

Hechos 12,1-5: Persecución de Herodes y arresto de Pedro

12,1-5: Persecución de Herodes y arresto de Pedro

1 Por aquel tiempo el rey Herodes emprendió una persecución contra algunos miembros de la Iglesia. 
2 Hizo degollar a Santiago, el hermano de Juan. 
3 Y, viendo que esto agradaba a los judíos, hizo arrestar a Pedro durante las fiestas de los Ázimos. 
4 Lo detuvo y lo metió en la cárcel, encomendando su custodia a cuatro piquetes de cuatro soldados 
   cada uno. Su intención era exponerlo al pueblo pasada la Pascua. 
5 Mientras Pedro estaba custodiado en la cárcel, la Iglesia rezaba fervientemente a Dios por él. 

lunes, 27 de septiembre de 2021

MARTES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año impar (Lecturas)

Zacarías 8,20-23
Salmo 86: Dios está con nosotros
Lucas 9,51-56

Zacarías 8,20-23

Así dice el Señor de los ejércitos: "Todavía vendrán pueblos y vecinos de ciudades populosas; los de una ciudad irán a los de otra y les dirán: "Vamos a aplacar al Señor." "Yo voy contigo a visitar al Señor de los ejércitos." Así vendrán pueblos numerosos y naciones poderosas a visitar al Señor de los ejércitos en Jerusalén y a aplacar al Señor. Así dice el Señor de los ejércitos: En aquellos días, diez hombres de cada lengua extranjera agarrarán a un judío por la orla del manto y le dirán: "Vamos con vosotros, pues hemos oído que Dios está con vosotros.""

Salmo 86: Dios está con nosotros

Él la ha cimentado sobre el monte santo;
y el Señor prefiere las puertas de Sión
a todas las moradas de Jacob.
¡Qué pregón tan glorioso para ti,
ciudad de Dios!
R. Dios está con nosotros

"Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles;
filisteos, tirios y etíopes han nacido allí."
Se dirá de Sión: "Uno por uno
todos han nacido de ella;
el Altísimo en persona la ha fundado."
R. Dios está con nosotros

El Señor escribirá en el registro de los pueblos:
"Éste ha nacido allí."
Y cantarán mientras danzan:
"Todas mis fuentes están en ti."
R. Dios está con nosotros

Lucas 9,51-56

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: "Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?" Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

jueves, 24 de junio de 2021

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,11-14: El incidente de Antioquía

2,11-14: El incidente de Antioquía

11 Pero cuando Cefas llegó a Antioquía, yo le hice frente porque su conducta era reprensible. 
12 En efecto, antes que llegaran algunos enviados de Santiago, él comía con los paganos, 
     pero cuando estos llegaron, se alejó de ellos y permanecía apartado, 
     por temor a los partidarios de la circuncisión. 
13 Los demás judíos lo imitaron, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por su simulación. 
14 Cuando yo vi que no procedían rectamente, según la verdad del Evangelio, dije a Cefas delante 
     de todos: «Si tú, que eres judío, vives como los paganos y no como los judíos, ¿por qué obligas 
     a los paganos a que vivan como los judíos?».

Carta de San Pablo a los Gálatas 2,6-10: La decisión de los Apóstoles

2,6-10: La decisión de los Apóstoles

6 En cuanto a los dirigentes no me interesa lo que hayan sido antes, porque Dios no hace acepción 
   de personas no me impusieron nada más. 
7 Al contrario, aceptaron que me había sido confiado el anuncio del Evangelio a los paganos, así 
   como fue confiado a Pedro el anuncio a los judíos. 
8 Porque el que constituyó a Pedro Apóstol de los judíos, 
   me hizo también a mí Apóstol de los paganos. 
9 Por eso, Santiago, Cefas y Juan considerados como columnas de la Iglesia reconociendo el don que 
    me había sido acordado, nos estrecharon la mano a mí y a Bernabé, en señal de comunión, 
    para que nosotros nos encargáramos de los paganos y ellos de los judíos. 
10 Solamente nos recomendaron que nos acordáramos de los pobres,
     lo que siempre he tratado de hacer.

Carta de San Pablo a los Gálatas 1,18-24: Pablo en Jerusalén

1,18-24: Pablo en Jerusalén

18 Tres años más tarde, fui desde allí a Jerusalén para visitar a Pedro, y estuve con él quince días. 
19 No vi a ningún otro Apóstol, sino solamente a Santiago, el hermano del Señor. 
20 En esto que les escribo, Dios es testigo de que no miento. 
21 Después pasé a las regiones de Siria y Cilicia. 
22 Las Iglesias de Judea que creen en Cristo no me conocían personalmente, 
23 sino sólo por lo que habían oído decir de mí: «El que en otro tiempo nos perseguía, 
     ahora anuncia la fe que antes quería destruir». 
24 Y glorificaban a Dios a causa de mí.

miércoles, 15 de enero de 2020

Marcos 1,29-39: La suegra de Simón estaba en cama con fiebre

Marcos 1,29-39
Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año III

En aquel tiempo, al salir Jesús de la sinagoga, fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre, y se lo dijeron. Jesús se acercó, la cogió de la mano y la levantó. Se le pasó la fiebre y se puso a servirles. Al anochecer, cuando se puso el sol, le llevaron todos los enfermos y endemoniados. La población entera se agolpaba a la puerta. Curó a muchos enfermos de diversos males y expulsó muchos demonios; y como los demonios lo conocían, no les permitía hablar. Se levantó de madrugada, se marchó al descampado y allí se puso a orar. Simón y sus compañeros fueron y, al encontrarlo, le dijeron: «Todo el mundo te busca.» Él les respondió: «Vámonos a otra parte, a las aldeas cercanas, para predicar también allí; que para eso he salido.» Así recorrió toda Galilea, predicando en las sinagogas y expulsando los demonios.

1,30: La suegra de Simón estaba en cama con fiebre
1:31a: Tres gestos de ternura
1,31b: ...Y se puso a servirles
1,35: Se fue a un lugar retirado a orar    

lunes, 13 de enero de 2020

Marcos 1,14-20: Los primeros discípulos

Marcos 1,14-20
Lunes de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año 1 y 2
Domingo de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo B

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

Alternativa al sinsentido e inhumanidad
La voz no será silenciada 

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos 1,12-14: El grupo de los Apóstoles

El grupo de los Apóstoles 
1:12 Los Apóstoles regresaron entonces del monte de los Olivos a Jerusalén: la distancia entre ambos sitios es la que está permitida recorrer en día sábado.
1:13 Cuando llegaron a la ciudad, subieron a la sala donde solían reunirse. Eran Pedro, Juan, Santiago, Andrés, Felipe y Tomás, Bartolomé, Mateo, Santiago, hijo de Alfeo, Simón el Zelote y Judas, hijo de Santiago.
1:14 Todos ellos, íntimamente unidos, se dedicaban a la oración, en compañía de algunas mujeres, de María, la madre de Jesús, y de sus hermanos.

martes, 14 de agosto de 2018

Juan 21,1-19: Aparición junto al lago Tiberíades y diálogo de Jesús con Pedro

Domingo de la 3 Semana de Pascua, ciclo C (Juan 21,1-19)
Viernes de la Octava de Pascua (Jn 21,1-14)

21:1 Después de esto, Jesús se apareció otra vez a los discípulos a orillas del mar de Tiberíades. Sucedió así:
21:2 estaban juntos Simón Pedro, Tomás, llamado el Mellizo, Natanael, el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo y otros dos discípulos.
21:3 Simón Pedro les dijo: "Voy a pescar". Ellos le respondieron: "Vamos también nosotros". Salieron y subieron a la barca. Pero esa noche no pescaron nada.
21:4 Al amanecer, Jesús estaba en la orilla, aunque los discípulos no sabían que era él.
21:5 Jesús les dijo: "Muchachos, ¿tienen algo para comer?". Ellos respondieron: "No".
21:6 Él les dijo: "Tiren la red a la derecha de la barca y encontrarán". Ellos la tiraron y se llenó tanto de peces Lucas 5, 6 que no podían arrastrarla.
21:7 El discípulo al que Jesús amaba dijo a Pedro: "¡Es el Señor!" Cuando Simón Pedro oyó que era el Señor, se ciñó la túnica, que era lo único que llevaba puesto, y se tiró al agua.
21:8 Los otros discípulos fueron en la barca, arrastrando la red con los peces, porque estaban sólo a unos cien metros de la orilla.
21:9 Al bajar a tierra vieron que había fuego preparado, un pescado sobre las brasas y pan.
21:10 Jesús les dijo: "Traigan algunos de los pescados que acaban de sacar".
21:11 Simón Pedro subió a la barca y sacó la red a tierra, llena de peces grandes: eran ciento cincuenta y tres y, a pesar de ser tantos, la red no se rompió.
21:12 Jesús les dijo: "Vengan a comer". Ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: "¿Quién eres?", porque sabían que era el Señor.
21:13 Jesús se acercó, tomó el pan y se lo dio, e hizo lo mismo con el pescado.
21:14 Esta fue la tercera vez que Jesús resucitado se apareció a sus discípulos.

Diálogo de Jesús con Pedro
21:15 Después de comer, Jesús dijo a Simón Pedro: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas más que estos?" Él le respondió: "Sí, Señor, tú sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis corderos".
21:16 Le volvió a decir por segunda vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me amas?" Él le respondió: "Sí, Señor, sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas".
21:17 Le preguntó por tercera vez: "Simón, hijo de Juan, ¿me quieres?" Pedro se entristeció de que por tercera vez le preguntara si lo quería, y le dijo: "Señor, tú lo sabes todo; sabes que te quiero". Jesús le dijo: "Apacienta mis ovejas.
21:18 Te aseguro que cuando eras joven, tú mismo te vestías e ibas a donde querías. Pero cuando seas viejo, extenderás tus brazos, y otro te atará y te llevará a donde no quieras".
21:19 De esta manera, indicaba con qué muerte Pedro debía glorificar a Dios. Y después de hablar así, le dijo: "Sígueme".

COMENTARIOS: 
Nueva llamada al seguimiento 
La Iglesia y el número 153 



Juan 21,15-19: Diálogo con Pedro