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martes, 12 de julio de 2022

Isaías 48,12-21: Msión de Ciro y salida de Babilonia

Misión de Ciro

12 Escúchame, Jacob; Israel, a quien llamé: 
     yo soy, yo soy el primero y yo soy el último. 
13 Mi mano cimentó la tierra, mi diestra desplegó el cielo; 
     cuando yo los llamo, se presentan juntos. 
14 Reúnanse todos y escuchen: ¿quién de ellos lo ha predicho? 
     Mi amigo cumplirá mi voluntad contra Babilonia y la raza de los caldeos. 
15 Yo, yo mismo he hablado y lo he llamado, lo he traído y he dado éxito a su empresa. 
16 Acérquense y escuchen esto: No hago predicciones en secreto, y cuando sucede, ya estoy yo allí 
     –y ahora el Señor Dios me ha enviado con su espíritu–. 
17 Así dice el Señor, tu redentor, el Santo de Israel: 
     Yo, el Señor, tu Dios, te enseño para tu provecho, te guío por el camino que sigues. 
18 Si hubieras atendido a mis mandatos, sería tu paz como un río, tu justicia como las olas del mar; 
19 tu descendencia sería como la arena, como sus granos, los retoños de tus entrañas; 
    tu nombre no sería aniquilado ni destruido ante mí.

Salida de Babilonia

20 ¡Salgan de Babilonia, huyan de los caldeos! Con gritos de júbilo anúncienlo y proclámenlo,        
     publíquenlo hasta el confín de la tierra. Digan: el Señor ha redimido a su siervo Jacob.
21 No pasaron sed cuando los guió por el desierto, agua de la roca hizo brotar, partió la roca 
     y brotó agua.

Isaías 47,1-15: Humillación de Babilonia y de sus magos

Humillación de Babilonia y de sus magos

1 Baja, siéntate en el polvo, joven Babilonia; siéntate en tierra, sin trono, capital de los caldeos, 
   que ya no te volverán a llamar blanda y refinada. 
2 Agarra un molino, muele harina, quítate el velo, alza las faldas, descubre el muslo, cruza los canales, 
3 aparezca tu desnudez, véanse tus vergüenzas. Tomaré venganza inexorable. 
4 Nuestro redentor, que se llama el Señor Todopoderoso, el Santo de Israel, dice: 
5 Siéntate y calla, entra en las tinieblas, capital de los caldeos, que ya no te llamarán Emperatriz. 
6 Airado contra mi pueblo, profané mi herencia, la entregué en tus manos: 
   no tuviste compasión de ellos, abrumaste con tu yugo a los ancianos, 
7 diciéndote: Seré señora por siempre jamás, sin considerar esto, sin pensar en el desenlace.
8 Pero ahora escúchalo, sedienta de placeres, que reinabas confiada, que te decías: 
   Yo y nadie más. No me quedaré viuda, no perderé a mis hijos. 
9 Las dos cosas te sucederán, de repente en un solo día: 
   viuda y sin hijos te verás a la vez, a pesar de tus muchas brujerías y del gran poder de tus sortilegios. 
10 Tú te sentías segura en tu maldad, diciéndote: 
     Nadie me ve; tu sabiduría y tu ciencia te han trastornado, mientras pensabas: Yo y nadie más. 
11 Porque vendrá sobre ti una desgracia que no sabrás conjurar, 
     caerá sobre ti un desastre del que no te podrás librar; 
     vendrá sobre ti de repente una catástrofe que no te imaginabas. 
12 Insiste en tus sortilegios, en tus muchas brujerías, que han sido tu tarea desde joven; 
     quizá te aprovechen, quizá los espantes. 
13 Estás harta de consejos: que se levanten y te salven los que conjuran el cielo, 
     los que observan las estrellas, los que pronostican cada mes lo que te va a suceder. 
14 Míralos convertidos en paja: el fuego los consume y no pueden librarse del poder de las llamas; 
     ni siquiera son brasas para calentarse ni hogar para sentarse enfrente. 
15 En eso han terminado aquellos con quienes traficabas, con quien te atareabas desde joven:
     cada uno se pierde por su lado, y no hay quien te salve.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 43,14-21: Salvación

Salvación

14 Así dice el Señor, su Redentor, el Santo de Israel: 
     A causa de ustedes yo he mandado gente a Babilonia, he arrancado todos los cerrojos de las prisiones, 
     y los caldeos rompen en lamentos. 
15 Yo soy el Señor, su Santo, el creador de Israel, su Rey. 
16 Así dice el Señor, que abrió camino en el mar y senda en las aguas impetuosas; 
17 que sacó a batalla carros y caballos, tropa con sus valientes: caían para no levantarse, 
     se apagaron como mecha que se extingue. 
18 No recuerden lo de antaño, no piensen en lo antiguo; 
19 miren que realizo algo nuevo; ya está brotando, ¿no lo notan? 
     Abriré un camino por el desierto, ríos en el arenal; 
20 me glorificarán las fieras salvajes, chacales y avestruces, porque ofreceré agua en el desierto,
     ríos en el arenal, para apagar la sed de mi pueblo, de mi elegido. 
21 El pueblo que yo me formé, para que proclamara mi alabanza.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 39,1-8: Embajada del rey de Babilonia

Isaías 39,1-8:
Embajada del rey de Babilonia


1 En aquel tiempo, Merodac Baladán, hijo de Baladán, rey de Babilonia, envió cartas y regalos 
   al rey Ezequías cuando se enteró de que se había restablecido de su enfermedad.
2 Ezequías se alegró y enseñó a los mensajeros su tesoro: la plata y el oro, los perfumes y ungüentos, 
   toda la vajilla y cuanto había en sus depósitos. No quedó nada en su palacio y en sus dominios que 
   Ezequías no les enseñase. 
3 Pero el profeta Isaías se presentó al rey Ezequías y le dijo: 
   –¿Qué ha dicho esa gente y de dónde vienen a visitarte?
   Ezequías contestó: –De una tierra lejana han venido a visitarme: de Babilonia.
4 Isaías preguntó: –¿Qué han visto en tu casa?
   Ezequías contestó: –Han visto toda mi casa; no he dejado de enseñarles nada de mis tesoros.
5 Isaías le replicó: –Escucha la Palabra del Señor Todopoderoso: 
6 Mira: llegarán días en que todo lo que hay en tu casa, cuanto atesoraron tus abuelos hasta hoy, 
   se lo llevarán a Babilonia. No quedará nada, dice el Señor. 
7 Y a los hijos que de ti salieron, que tú engendraste, se los llevarán a Babilonia para que sirvan 
   como palaciegos del rey. 
8 Ezequías contestó: –Es favorable la Palabra del Señor que has pronunciado. 
   Porque se decía: Mientras yo viva habrá paz y seguridad.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 21,1-10: Caída de Babilonia

Isaías 21,1-10:
Caída de Babilonia


1 Oráculo de la marisma: Como torbellinos que azotan al Negueb, viene del desierto, de un país temible. 
2 Se me ha manifestado una visión siniestra: el traidor traicionado, el devastador devastado. 
   ¡Adelante, elamitas; al asedio, medos!, acallen los gemidos. 
3 Al verlo, mis entrañas se agitan con espasmos, me agarran angustias como angustias de parturienta; 
   me agobia el oírlo, me espanta el mirarlo; 
4 se me turba la mente, el terror me sobrecoge, la tarde suspirada se me ha vuelto espanto. 
5 –¡Preparen la mesa, extiendan el mantel, a comer y a beber! –¡De pie, capitanes, a engrasar el escudo! 
6 Esto me ha dicho el Señor: Ve y coloca un vigía, lo que vea que lo anuncie: 
7 Si ve gente montada, un par de jinetes, montados en jumentos o montados en camellos, 
   que preste atención, redoblada atención, 
8 y que grite: ¡Lo veo! –Como vigía, Señor, yo mismo estoy de pie todo el día, 
   y en mi puesto de guardia yo sigo erguido toda la noche.
9 ¡Atención! Llega uno montado, un par de jinetes, y anuncian: Ha caído, ha caído Babilonia: 
   las estatuas de sus dioses yacen destrozadas por tierra. 
10 Pueblo mío, trillado en la era, lo que he escuchado al Señor Todopoderoso, Dios de Israel, 
     te lo anuncio.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 14,1-4: Vuelta del destierro

Isaías 14,1-4:
Vuelta del destierro


1 Sí, el Señor se apiadará de Jacob, volverá a escoger a Israel y a establecerlo en su patria; 
   los extranjeros se asociarán a ellos y se incorporarán a la casa de Jacob.
2 Las poblaciones los irán recogiendo para llevarlos a su lugar; la casa de Israel los poseerá, 
   como siervos y siervas, en la tierra del Señor. Harán cautivos a sus cautivadores, 
   dominarán a sus opresores. 
3 Cuando el Señor te dé reposo de tus penas y temores, y de la dura esclavitud en que serviste, 
4 entonarás esta sátira contra el rey de Babilonia:

Isaías 13,1-22: Contra Babilonia

Isaías 13,1-22: 
ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES
Contra Babilonia


1 Oráculo contra Babilonia que Isaías hijo de Amós recibió en una visión.
2 Sobre un monte pelado levanten la bandera, grítenles con fuerza agitando la mano, 
   para que entren por las puertas de los príncipes. 
3 Yo he dado órdenes a mis consagrados, he reclutado a mis guerreros, entusiastas de mi honor, 
   para ejecutar mi ira. 
4 Escuchen: tumulto en los montes, como de un gran ejército, escuchen: estruendo de reinos, 
   de naciones aliadas; el Señor Todopoderoso revisa su ejército para el combate. 
5 Van llegando de tierra lejana, del confín del cielo: el Señor con las armas de su ira, 
   para arrasar la tierra entera. 
6 Den alaridos, que está cerca el día del Señor y llegará como azote del Todopoderoso; 
7 por eso los brazos desfallecerán y se desmayarán los corazones humanos; 
8 espasmos y angustias los agarrarán, se turbarán y se retorcerán como parturientas. 
   Se mirarán espantados unos a otros: rostros febriles, sus rostros. 
9 Miren, llega implacable el día del Señor, su cólera y el estallido de su ira, 
   para dejar la tierra desolada exterminando de ella a los pecadores. 
10 Las estrellas del cielo y las constelaciones no destellan su luz, se entenebrece el sol al salir, 
     la luna no irradia su luz.
11 Tomaré cuentas al mundo de su maldad, a los perversos de sus crímenes; 
     terminaré con la soberbia de los insolentes y el orgullo de los tiranos lo humillaré.
12 Haré que los hombres escaseen más que el oro, y los mortales, más que el metal de Ofir. 
13 Porque sacudiré el cielo y temblará la tierra en su asiento por la cólera del Señor Todopoderoso, 
     el día que estalle su ira. 
14 Entonces, como cierva acosada o como rebaño que nadie congrega, volverán unos a su pueblo, 
     huirán otros a su tierra; 
15 el que es atrapado, muere atravesado, el que es capturado cae a espada;
16 sus niños son estrellados ante sus ojos, sus casas saqueadas, sus mujeres violadas. 
17 Miren: yo incito contra ellos a los medos, que no aprecian la plata ni les importa el oro; 
18 sus arcos acribillan a los jóvenes, no perdonan a los niños, no se apiadan de las criaturas. 
19 Quedará Babilonia, la perla de los reinos, joya y orgullo de los caldeos, 
     como Sodoma y Gomorra cuando Dios las arrasó; 
20 jamás la habitarán, nunca más será poblada; el beduino no acampará allí ni los pastores 
     apacentarán sus rebaños; 
21 allí se apacentarán las fieras, sus casas se llenarán de búhos, morarán allí avestruces 
      y brincarán chivos allí; 
22 aullarán hienas en sus mansiones y chacales en sus lujosos palacios. 
     Está a punto de llegar su hora, no serán prolongados sus días.