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jueves, 16 de febrero de 2023

Génesis 9,1-29: Bendición y alianza con Noé

Génesis 9,1-29: Bendición y alianza con Noé

Gn 9,1-13

1 Dios bendijo a Noé y a sus hijos, y les dijo: "Sean fecundos, multiplíquense y llenen la tierra.
2 Infundirán temor y miedo a todos los animales de la tierra, y a todas las aves del cielo, 
   y a todo lo que repta por el suelo, y a todos los peces del mar; quedan a la disposición de ustedes.
3 Todo lo que se mueve y tiene vida les servirá de alimento: todo se los doy, 
   lo mismo que les di la hierba verde.
4 Sólo dejarán de comer la carne con su alma, es decir, con su sangre,      
5 y yo les prometo reclamar su propia sangre: la reclamaré a todo animal y al hombre: 
   a todos y a cada uno reclamaré el alma humana.
6 Quien vierta sangre de hombre, por otro hombre será su sangre vertida, 
   porque a imagen de Dios hizo Él al hombre.    
7 Ustedes, pues, sean fecundos y multiplíquense; pululen en la tierra y dominen en ella."

 
8 Dijo Dios a Noé y a sus hijos con él:
9 "He aquí que yo establezco mi alianza con ustedes, y con su futura descendencia,
10 y con toda alma viviente que les acompaña: las aves, los ganados y todas las alimañas 
     que hay con ustedes, con todo lo que ha salido del arca, todos los animales de la tierra.
11 Establezco mi alianza con ustedes, y no volverá nunca más a ser aniquilada toda carne 
     por las aguas del diluvio, ni habrá más diluvio para destruir la tierra."
12 Dijo Dios: "Esta es la señal de la alianza que para las generaciones perpetuas pongo entre yo 
     y ustedes y toda alma viviente que les acompaña:
13 Pongo mi arco en las nubes, y servirá de señal de la alianza entre yo y la tierra.
14 Cuando yo anuble de nubes la tierra, entonces se verá el arco en las nubes,
15 y me acordaré de la alianza que media entre yo y ustedes y toda alma viviente, toda carne, 
     y no habrá más aguas diluviales para exterminar toda carne.
16 Pues en cuanto esté el arco en las nubes, yo lo veré para recordar la alianza perpetua entre Dios 
     y toda alma viviente, toda carne que existe sobre la tierra."
17 Y dijo Dios a Noé: "Esta es la señal de la alianza que he establecido entre yo y toda carne 
     que existe sobre la tierra."

Maldición de Cam

18 Los hijos de Noé que salieron del arca eran Sem, Cam y Jafet. Cam es el padre de Canaán.
19 Estos tres fueron los hijos de Noé, y a partir de ellos se pobló toda la tierra.
20 Noé se dedicó a la labranza y plantó una viña.
21 Bebió del vino, se embriagó, y quedó desnudo en medio de su tienda.
22 Vio Cam, padre de Canaán, la desnudez de su padre, y avisó a sus dos hermanos
23 Entonces Sem y Jafet tomaron el manto, se lo echaron al hombro los dos, 
     y andando hacia atrás, vueltas las caras, cubrieron la desnudez de su padre sin verla.
24 Cuando despertó Noé de su embriaguez y supo lo que había hecho con él su hijo menor,
25 dijo: "¡Maldito sea Canaán! ¡Siervo de siervos sea para sus hermanos!"
26 Y dijo: "¡Bendito sea el Señor, el Dios de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!
27 ¡Haga Dios fecundo a Jafet; habite en las tiendas de Sem, y sea Canaán esclavo suyo!"
28 Vivió Noé después del diluvio 350 años.
29 El total de los días de Noé fue de 950 años, y murió.

sábado, 26 de noviembre de 2022

Mateo 24,37-44: Exhortación a la vigilancia y a la fidelidad

Mateo 24,37-41: Exhortación a la vigilancia y a la fidelidad
Cf. Mc 13,33-37; Lc 12, 35-40

37 Cuando venga el Hijo del hombre, sucederá como en tiempos de Noé.
38 En los días que precedieron al diluvio, la gente comía, bebía y se casaba, 
     hasta que Noé entró en el arca;
39 y no sospechaban nada, hasta que llegó el diluvio y los arrastró a todos. 
     Los mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre.
40 De dos hombres que estén en el campo, uno será llevado y el otro dejado.
41 De dos mujeres que estén moliendo, una será llevada y la otra dejada.
42 Estén prevenidos, porque ustedes no saben qué día vendrá su Señor.
43 Entiéndanlo bien: si el dueño de casa supiera a qué hora de la noche va a llegar el ladrón, 
     velaría y no dejaría perforar las paredes de su casa.
44 Ustedes también estén preparados, porque el Hijo del hombre vendrá a la hora menos pensada.

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 54,1-17: Fecundidad de la estéril y reconstrucción de Jerusalén

Fecundidad de la estéril


1 Canta de gozo, la estéril que no dabas a luz; rompe a cantar de júbilo, la que no tenías dolores; 
   porque la abandonada tendrá más hijos que la casada –dice el Señor–. 
2 Ensancha el espacio de tu tienda, despliega sin miedo tus lonas, alarga tus cuerdas, 
   clava bien tus estacas; 
3 porque te extenderás a derecha e izquierda, tu descendencia heredará naciones 
   y poblará ciudades desiertas. 
4 No temas, no tendrás que avergonzarte, no te sonrojes, no te afrentarán; 
   olvidarás la vergüenza de tu soltería, ya no recordarás el desprecio de tu viudez. 


5 Porque el que te hizo te toma por esposa: su Nombre es Señor Todopoderoso. 
   Tu redentor es el Santo de Israel, se llama Dios de toda la tierra.
6 Como a mujer abandonada y abatida te vuelve a llamar el Señor; como a esposa de juventud, 
   repudiada –dice tu Dios–. 
7 Por un instante te abandoné, pero con gran cariño te recogeré. 
8 En un arrebato de ira te escondí un instante mi rostro, pero con lealtad eterna te quiero 
   –dice el Señor, tu redentor–. 
9 Me sucede como en tiempo de Noé: juré que las aguas del diluvio no volverían a cubrir la tierra; 
   así juro no enojarme contra ti ni reprocharte. 
10 Aunque se retiren los montes y vacilen las colinas, 
     no te retiraré mi lealtad ni mi alianza de paz vacilará –dice el Señor, que te quiere–.

Reconstrucción de Jerusalén

11 ¡Oh afligida, zarandeada, desconsolada! Mira, yo mismo te coloco piedras de azabache, 
     te cimento con zafiros, 
12 te pongo almenas de rubí, y puertas de esmeralda, y muralla de piedras preciosas. 
13 Tus hijos serán discípulos del Señor, tendrán gran paz tus hijos. 
14 Tendrás firme asiento en la justicia; quedará lejos la opresión, y no tendrás que temer, y el terror, 
     que no se te acercará. 
15 Si alguno te asedia, no es de parte mía; si lucha contigo, caerá frente a ti. 
16 Yo he creado al herrero que aviva las brasas y saca una herramienta, 
     y yo he creado al devastador funesto:
17 ningún arma forjada contra ti dará resultado; y a la lengua que te acuse en juicio le probarás 
     que es culpable. Ésta es la herencia de los siervos del Señor, yo soy su vengador 
     –oráculo del Señor–

viernes, 14 de julio de 2017

Génesis 10,1-32: Los descendientes de los hijos de Noé

Génesis 10,1-32: Los descendientes de los hijos de Noé
Cf. 1 Crónicas 1,5-23

10:1 Esta es la descendencia de los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, a quienes les nacieron hijos después del diluvio:
10:2 Hijos de Jafet: Gomer, Magog, los medos, Yaván, Túbal, Mések y Tirás.
10:3 Hijos de Gomer: Askanaz, Rifat, Togarmá.
10:4 Hijos de Yaván: Elisá, Tarsis, los Kittim y los Dodanim.
10:5 A partir de éstos se poblaron las islas de las gentes. Estos fueron los hijos de Jafet por sus territorios y lenguas, por sus linajes y naciones respectivas.
10:6 Hijos de Cam: Kus, Misráyim, Put y Canaán.
10:7 Hijos de Kus: Seba, Javilá, Sabtá, Ramá y Sabteká. Hijos de Ramá: Seba y Dedán.
10:8 Kus engendró a Nemrod, que fue el primero que se hizo prepotente en la tierra.
10:9 Fue un bravo cazador delante de el Señor, por lo cual se suele decir: "Bravo cazador delante de el Señor, como Nemrod."
10:10 Los comienzos de su reino fueron Babel, Erek y Acad, ciudades todas ellas en tierra de Senaar.
10:11 De aquella tierra procedía Asur, que edificó Nínive, Rejobot Ir, Kálaj
10:12 y Resen, entre Nínive y Kálaj (aquella es la Gran Ciudad).
10:13 Misráyim engendró a los luditas, anamitas, lehabitas y naftujitas,
10:14 a los de Patrós, de Kasluj y de Kaftor, de donde salieron los filisteos.
10:15 Canaán engendró a Sidón, su primogénito, y a Het,
10:16 al jebuseo, al amorreo, al guirgasita,
10:17 al jivita, al arqueo, al sineo,
10:18 al arvadeo, al semareo y al jamateo. Más tarde se propagaron las estirpes cananeas.
10:19 La frontera de los cananeos iba desde Sidón, en dirección de Guerar, hasta Gaza; y en dirección de Sodoma, Gomorra, Admá y Seboyim, hasta Lesa.
10:20 Estos fueron los hijos de Cam, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
10:21 También le nacieron hijos a Sem, padre de todos los hijos de Héber y hermano mayor de Jafet.
10:22 Hijos de Sem: Elam, Asur, Aparksad, Lud y Aram.
10:23 Hijos de Aram: Us, Jul, Guéter y Mas.
10:24 Arpaksad engendró a Sélaj y Sélaj engendró a Héber.
10:25 A Héber le nacieron dos hijos: el nombre de uno fue Péleg, porque en sus días fue divida la tierra. Su hermano se llamaba Yoqtán.
10:26 Yoqtán engendró a Almodad, a Selef, a Jasarmávet, a Yéraj,
10:27 a Hadoram, a Uzal, a Diclá,
10:28 a Obal, a Abimael, a Sebá,
10:29 a Ofir, a Javilá y a Yobab. Todos fueron hijos de Yoqtán.
10:30 Su asiento se extendió desde Mesá, en dirección a Sefar, al monte del oriente.
10:31 Estos fueron los hijos de Sem, según sus linajes y lenguas, por sus territorios y naciones respectivas.
10:32 Hasta aquí los linajes de los hijos de Noé, según su origen y sus naciones. Y a partir de ellos se dispersaron los pueblos por la tierra después del diluvio.

jueves, 13 de julio de 2017

Génesis 8,1-22: Nueva creación

Génesis 8,1-22: Nueva creación

Gn 8,6-13.20-22
Miércoles de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

8:1 Acordóse Dios de Noé y de todos los animales y de los ganados que con él estaban en el arca. Dios hizo pasar un viento sobre la tierra y las aguas decrecieron.
8:2 Se cerraron las fuentes del abismo y las compuertas del cielo, y cesó la lluvia del cielo.
8:3 Poco a poco retrocedieron las aguas de sobre la tierra. Al cabo de 150 días, las aguas habían menguado,
8:4 y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat.
8:5 Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes.
8:6 Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca,
8:7 y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra.
8:8 Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie terrestre.
8:9 La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la asió y la metió consigo en el arca.
8:10 Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca.
8:11 La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la tierra.
8:12 Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
8:13 El año 601 de la vida de Noé, el día primero del primer mes, se secaron las aguas de encima de la tierra. Noé retiró la cubierta del arca, miró y he aquí que estaba seca la superficie del suelo.
8:14 En el segundo mes, el día veintisiete del mes, quedó seca la tierra.
8:15 Habló entonces Dios a Noé en estos términos:
8:16 "Sal del arca tú, y contigo tu mujer, tus hijos y las mujeres de tus hijos.
8:17 Saca contigo todos los animales de toda especie que te acompañan, aves, ganados y todas las sierpes que reptan sobre la tierra. Que pululen sobre la tierra y sean fecundos y se multipliquen sobre la tierra."
8:18 Salió, pues, Noé, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos.
8:19 Todos los animales, todos los ganados, todas las aves y todas las sierpes que reptan sobre la tierra salieron por familias del arca.
Acción de gracias y promesa
8:20 Noé construyó un altar al Señor, y tomando de todos las animales puros y de todas las aves puras, ofreció holocaustos en el altar.
8:21 Al aspirar el Señor el calmante aroma, dijo en su corazón: "Nunca más volveré al maldecir el suelo por causa del hombre, porque las trazas del corazón humano son malas desde su niñez, ni volveré a herir a todo ser viviente como lo he hecho.
8:22 "Mientras dure la tierra, sementera y siega, frío y calor, verano e invierno, día y noche, no cesarán."

Génesis 7,1-24: El caos del diluvio

Génesis 7,1-24: El caos del diluvio

7:1 El Señor dijo a Noé: "Entra en el arca tú y toda tu casa, porque tú eres el único justo que he visto en esta generación.
7:2 De todos los animales puros tomarás para ti siete parejas, el macho con su hembra, y de todos los animales que no son puros, una pareja, el macho con su hembra.
7:3 (Asimismo de las aves del cielo, siete parejas, machos y hembras) para que sobreviva la casta sobre la haz de toda la tierra.
7:4 Porque dentro de siete días haré llover sobre la tierra durante cuarenta días y cuarenta noches, y exterminaré de sobre la haz del suelo todos los seres que hice."
7:5 Y Noé ejecutó todo lo que le había mandado el Señor.
7:6 Noé contaba seiscientos años cuando acaeció el diluvio, las aguas, sobre la tierra.
7:7 Noé entró en el arca, y con él sus hijos, su mujer y las mujeres de sus hijos, para salvarse de las aguas del diluvio. 
7:8 (De los animales puros, y de los animales que no son puros, y de las aves, y de todo lo que serpea por el suelo,
7:9 sendas parejas de cada especie entraron con Noé en el arca, machos y hembras, como había mandado Dios a Noé.)
7:10 A la semana, las aguas del diluvio vinieron sobre la tierra.
7:11 El año seiscientos de la vida de Noé, el mes segundo, el día diecisiete del mes, en ese día saltaron todas las fuentes del gran abismo, y las compuertas del cielo se abrieron,
7:12 y estuvo descargando la lluvia sobre la tierra cuarenta días y cuarenta noches.
7:13 En aquel mismo día entró Noé en el arca, como también los hijos de Noé, Sem, Cam y Jafet, y la mujer de Noé, y las tres mujeres de sus hijos;
7:14 y con ellos los animales de cada especie, los ganados de cada especie, las sierpes de cada especie que reptan sobre la tierra, y las aves de cada especie: toda clase de pájaros y seres alados;
7:15 entraron con Noé en el arca sendas parejas de toda carne en que hay aliento de vida,
7:16 y los que iban entrando eran macho y hembra de toda carne, como Dios se lo había mandado. Y el Señor cerró la puerta detrás de Noé.
7:17 El diluvio duró cuarenta días sobre la tierra. Crecieron las aguas y levantaron el arca que se alzó de encima de la tierra.
7:18 Subió el nivel de las aguas y crecieron mucho sobre la tierra, mientras el arca flotaba sobre la superficie de las aguas.
7:19 Subió el nivel de las aguas mucho, muchísimo sobre la tierra, y quedaron cubiertos los montes más altos que hay debajo del cielo.
7:20 Quince codos por encima subió el nivel de las aguas quedando cubiertos los montes.
7:21 Pereció toda carne: lo que repta por la tierra, junto con aves, ganados, animales y todo lo que pulula sobre la tierra, y toda la humanidad.
7:22 Todo cuanto respira hálito vital, todo cuanto existe en tierra firme, murió.
7:23 El Señor exterminó todo ser que había sobre la haz del suelo, desde el hombre hasta los ganados, hasta las sierpes y hasta las aves del cielo: todos fueron exterminados de la tierra, quedando sólo Noé y los que con él estaban en el arca.
7:24 Las aguas inundaron la tierra por espacio de 150 días.

Génesis 6,1-22 : Causas del diluvio

Génesis 6,1-22: Causas del diluvio

Causas del diluvio 

6:1 Cuando la humanidad comenzó a multiplicarse sobre la haz de la tierra y les nacieron hijas,
6:2 vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas.
6:3 Entonces dijo el Señor: "No permanecerá para siempre mi espíritu en el hombre, porque no es más que carne; que sus días sean 120 años."
6:4 Por aquel entonces había gigantes en la tierra, y también los hubo después que los hijos de Dios se unieran a las hijas de los hombres y ellas les dieron hijos: estos fueron los héroes de la antigüedad, hombres famosos.
6:5 Viendo el Señor que la maldad del hombre cundía en la tierra, y que todos los pensamientos que ideaba su corazón eran puro mal de continuo,
6:6 le pesó al Señor de haber hecho al hombre en la tierra, y se indignó en su corazón.
6:7 Y dijo el Señor: "Voy a exterminar de sobre la haz del suelo al hombre que he creado, —desde el hombre hasta los ganados, las sierpes, y hasta las aves del cielo— porque me pesa haberlos hecho."
6:8 Pero Noé halló gracia a los ojos del Señor.  

Noé y el arca salvadora

6:9 Esta es la historia de Noé: Noé fue el varón más justo y cabal de su tiempo. Noé andaba con Dios.
6:10 Noé engendró tres hijos: Sem, Cam y Jafet.
6:11 La tierra estaba corrompida en la presencia de Dios: la tierra se llenó de violencias.
6:12 Dios miró a la tierra, y he aquí que estaba viciada, porque toda carne tenía una conducta viciosa sobre la tierra.
6:13 Dijo, pues, Dios a Noé: "He decidido acabar con toda carne, porque la tierra está llena de violencias por culpa de ellos. Por eso, he aquí que voy a exterminarlos de la tierra.
6:14 Hazte un arca de maderas resinosas. Haces el arca de cañizo y la calafateas por dentro y por fuera con betún.
6:15 Así es como la harás: longitud del arca, trescientos codos; su anchura, cincuenta codos; y su altura, treinta codos.
6:16 Haces al arca una cubierta y a un codo la rematarás por encima, pones la puerta del arca en su costado, y haces un primer piso, un segundo y un tercero.
6:17 "Por mi parte, voy a traer el diluvio, las aguas sobre la tierra, para exterminar toda carne que tiene hálito de vida bajo el cielo: todo cuanto existe en la tierra perecerá.
6:18 Pero contigo estableceré mi alianza: Entrarás en el arca tú y tus hijos, tu mujer y las mujeres de tus hijos contigo.
6:19 Y de todo ser viviente, de toda carne, meterás en el arca una pareja para que sobrevivan contigo. Serán macho y hembra.
6:20 De cada especie de aves, de cada especie de ganados, de cada especie de sierpes del suelo entrarán contigo sendas parejas para sobrevivir.
6:21 Tú mismo procúrate toda suerte de víveres y hazte acopio para que les sirvan de comida a ti y a ellos."
6:22 Así lo hizo Noé y ejecutó todo lo que le había mandado Dios.

viernes, 11 de noviembre de 2016

Lucas 17,26-37: El día del Hijo del hombre

Lucas 17,26-37
Viernes de la 32 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reunen los buitres, allí está el cuerpo."

SOBRE EL MISMO TEMA:
Claves de lectura  

viernes, 3 de enero de 2014

De los Reyes Magos: un poquito de historia (y 2), por Luis Antequera

ADORACIÓN DE LOS REYES MAGOS
Sandro Botticelli

Por más que tienda a pensarse lo contrario, ni del texto de Mateo, ni tampoco en este caso de los relatos isaíicos, cabe obtener conclusión alguna en lo relativo al número de personas que componen el real cortejo que acude a adorar al niño Dios nacido en Belén... ¿O sí? ¿Acaso no nos dice Mateo que aquellos reales personajes portan tres presentes diferentes, a saber, oro, incienso y mirra?

Pues bien, nada más fácil que, a partir del dato en cuestión, establecer que a cada regalo corresponde un oferente, y que así como tres son los presentes, tres son también sus portadores. Y aunque no siempre estuvo claro que los magos de los que habla Mateo fueran tres -una pintura en el cementerio de San Pedro y San Marcelino en Roma nos muestra a dos; otra en el cementerio de Domitila igualmente en Roma a cuatro; un jarrón en el Museo Kircher (Florencia), hasta ocho- lo cierto es que el número trino cuadra bien con otros relatos veterotestamentarios.

El primero, uno procedente del Génesis (cf. Gn. 9, 18 y ss.) irrelevante a los efectos en principio, pero no tanto, como veremos: aquél que se refiere a otro trío famoso de los textos sagrados, el que forman los hijos de Noé, a saber, Sem, Cam y Jafet. Pues bien, ocurre que según la Biblia, estos tres hijos de Noé, al repoblar una tierra totalmente deshabitada por causa del diluvio, se convierten en los patriarcas de todos los pueblos del mundo: Sem de los pueblos semitas (judíos y árabes), Cam de los camitas (negros africanos en dos palabras), y Jafet, de los jafetitas (blancos europeos). Así las cosas, ¿qué mejor que asociar un rey mago a cada uno de los hijos de Noé, un rey mago de cada raza en suma, atestiguando con su presencia en el portal el reconocimiento de todas las naciones del orbe hacia el rey nacido en Belén?

Con estos argumentos y otros parecidos, parece que es Orígenes (n.185-m.254) el primero en afirmar el tres como el número de magos que visitan a Jesús. Como quiera que sea, la tradición aparece muy consolidada en tiempos de San Máximo de Turín (s. V) y de San Léon I Papa (n.h. 390-m.461), personajes importantes en lo relativo a la tradición de los Reyes Magos.

En cuanto a los dones “oro, incienso y mirra”, la hermenéutica cristiana ha desarrollado la teoría de su identificación con la triple condición que se da en Jesús: oro para el rey, incienso para el Dios, y mirra para el hombre, idea tras la cual se nos aparece un padre tan temprano como San Ireneo (n.130-m.208), quien en su obra Adversus haereses deja escrito:

“Por medio de sus dones mostraban [los magos de Oriente] quien era aquél a quien se debía adorar: le ofrecieron mirra porque tenía que morir por el género humano; oro porque es rey y su reino no tendría fin; incienso porque es Dios” (3, 9).

Determinado que son tres, ¿cómo conocemos sus nombres? Pues bien, aunque son muchas las ternas que se han propuesto a lo largo de la historia, -verbi gratia la del Libro de la Caverna de los Tesoros, escrito sirio del s. V circa que nos habla de Makhodzi, Jazdegerd y Peroz- una prevalece sobre todas las demás. La encontramos por primera vez en el Evangelio armenio de la infancia al que ya hemos tenido ocasión de referirnos más arriba:

“Melkon el primero, que reinaba sobre los persas; después Baltasar, que reinaba sobre los indios, y el tercero Gaspar, que tenía en posesión el país de los árabes” (EvArm. 5, 10).

La descripción la completa la obra Excerptiones patrum, collectanea et flores, apócrifamente atribuida a Beda el Venerable (n.672-m.735), -razón por la que se la conoce también como el Pseudo-Beda-, de datación incierta entre los siglos VIII y XII. Pues bien, refiriéndose al aspecto físico de nuestros magos, atribuye la citada obra aspecto anciano y barba larga a Melchor (el semita); aspecto juvenil e imberbe y tez clara a Gaspar (el europeo); y aspecto maduro, y lo que es más importante, tez oscura, a Baltasar (el africano).

La iconografía tarda no obstante largo tiempo en hacerse eco de los nuevos “descubrimientos” y así, no conocemos representaciones pictóricas o escultóricas de un Baltasar negro hasta mucho más adelante, en pleno s. XIV. Y no unánimes en cualquier caso. A modo de ejemplo y sin ánimo de ser exhaustivos, mientras en 1380 Altuchiero Da Zevio retrata ya a uno de los magos “tostado” más que negro, y en 1437 Hans Multscher lo representa manifiestamente negro, las representaciones de Fra Angelico de 1433 y 1445 todavía nos presentan a todos los componentes del real cortejo como blancos, y en 1500 aún los representa de tan pálida color uno de los grandes retratistas del mágico trío, Sandro Boticelli. Por no aparecer de color negro, Baltasar ni siquiera lo hace en las representaciones que le conciernen en la catedral de Colonia, tan vinculada como veremos a la tradición de los magos de Oriente. No menos curioso se presenta el fenómeno del “retintamiento” de las figuras baltasarianas una vez que el recuestionamiento racial del tercero de los mágicos monarcas se impone a partir del s. XVI, de lo cual sería excelso ejemplo la representación de los Reyes sita en el claustro de la Catedral de Pamplona.

El periplo de los Reyes Magos no termina en el Evangelio de San Mateo. Y es que entre las más celebradas reliquias de la cristiandad se hallan, precisamente, las de los mágicos personajes, las cuales se veneran en la catedral de Colonia, en Alemania. Dichas reliquias habrían sido descubiertas en Persia, de donde habrían sido llevadas a Constantinopla por Santa Elena, la madre del Emperador Constantino, en 326; transportadas luego a Milán por un legendario Obispo Eustorgio en el siglo V; y desde allí, en 1164, en tiempos del Emperador Federico I Barbarroja y con ocasión de una sublevación en Milán, a Colonia, donde en su honor, se habría construído la magnífica catedral gótica que conocemos y en la que reposan hasta el día de hoy.

Fuente: religionenlibertad.com

sábado, 30 de noviembre de 2013

Mateo 24,37-44: "Jesús a sus discípulos: Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé..."

Mateo 24,37-44
Primer Domingo de Adviento, A

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga el Hijo del hombre, pasará como en tiempo de Noé. Antes del diluvio, la gente comía y bebía y se casaba, hasta el día en que Noé entró en el arca; y cuando menos lo esperaban llegó el diluvio y se los llevó a todos; lo mismo sucederá cuando venga el Hijo del hombre: Dos hombres estarán en el campo: a uno se lo llevarán y a otro lo dejarán; dos mujeres estarán moliendo: a una se la llevarán y a otra la dejarán. Por tanto, estad en vela, porque no sabéis qué día vendrá vuestro Señor. Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora de la noche viene el ladrón, estaría en vela y no dejaría abrir un boquete en su casa. Por eso, estad también vosotros preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»

miércoles, 13 de noviembre de 2013

Lucas 17,26-37: "Jesús a sus discípulos: Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos"

Lucas 17,26-37

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Como sucedió en los días de Noé, así será también en los días del Hijo del hombre: comían, bebían y se casaban, hasta el día que Noé entró en el arca; entonces llegó el diluvio y acabó con todos. Lo mismo sucedió en tiempos de Lot: comían, bebían, compraban, vendían, sembraban, construían; pero el día que Lot salió de Sodoma, llovió fuego y azufre del cielo y acabó con todos. Así sucederá el día que se manifieste el Hijo del hombre. Aquel día, si uno está en la azotea y tiene sus cosas en casa, que no baje por ellas; si uno está en el campo, que no vuelva. Acordaos de la mujer de Lot. El que pretenda guardarse su vida la perderá; y el que la pierda la recobrará. Os digo esto: aquella noche estarán dos en una cama: a uno se lo llevarán y al otro lo dejarán; estarán dos moliendo juntas: a una se la llevarán y a la otra la dejaran." Ellos le preguntaron: "¿Dónde, Señor?" Él contestó: "Donde se reunen los buitres, allí está el cuerpo."