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miércoles, 21 de agosto de 2024

Libro de Josué 22,1-34: Conflicto entre las tribus

Libro de Josué 
Capítulo 22

Despedida de las tribus de Transjordania

1 Entonces Josué llamó a los de Rubén, a los de Gad y a la mitad de la tribu de Manasés, 
2 y les dijo: 
   –Ustedes han obedecido las órdenes de Moisés, siervo del Señor, 
   y también me han obedecido a mí en todo lo que yo les he mandado; 
3 no han abandonado a sus hermanos desde hace muchos años; 
   han cumplido las órdenes que les dio el Señor, su Dios. 
4 Ahora bien, el Señor, su Dios, ha dado ya el descanso a sus hermanos, como les había prometido. 
   Así que ustedes márchense a casa, a la tierra de su propiedad, 
   la que les dio Moisés, siervo del Señor, en Transjordania. 
5 Cumplan a la letra los mandatos y leyes que les dio Moisés, siervo del Señor: 
   amar al Señor, su Dios, caminar por sus sendas, cumplir sus mandamientos 
   y mantenerse fieles a él, sirviéndolo con todo el corazón y toda el alma. 
6 Josué los bendijo y los despidió. Ellos marcharon a sus casas. 
7 Moisés había dado tierras en Basán a media tribu de Manasés; 
   a la otra media tribu Josué le dio tierras en medio de sus hermanos, en Cisjordania. 
   También a éstos los bendijo y los despidió diciéndoles: 
8 –Vuelvan a casa llenos de riquezas, con rebaños abundantes, 
   con plata y oro, con bronce y hierro y ropa abundante. 
   Repartan con sus hermanos el botín tomado al enemigo. 

Erección de una altar a orillas del Jordán

9 Los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés dejaron a los israelitas 
   en Siló de Canaán y emprendieron la marcha hacia el país de Galaad, la tierra de su propiedad, 
   que Moisés les había entregado por orden del Señor. 
10 Fueron a la zona del Jordán, en Canaán, y levantaron allí un altar junto al Jordán, 
     un altar grande, bien visible. 
11 Los israelitas se enteraron de que los de Rubén, los de Gad y los de la media tribu de Manasés 
     habían levantado un altar frente al país de Canaán, en la zona del Jordán, 
     al margen del territorio israelita, 
12 y reunieron la asamblea en Siló, para ir a luchar contra ellos. 

Reproches dirigidos a las tribus de la Transjordania

13 Los israelitas les enviaron a los de Rubén, a los de Gad y a los de la media tribu de Manasés, 
     que estaban en el país de Galaad, a Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, 
14 con diez notables, uno por cada tribu de Israel, jefes de familia. 
15 Se presentaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés, del país de Galaad, 
     y les dijeron: 
16 –Así dice la asamblea del Señor: 
     ¿Qué pecado es ése que han cometido contra el Dios de Israel, apostatando hoy del Señor, 
     haciéndose un altar, rebelándose contra el Señor? 
17 ¡Como si no nos bastara el crimen de Fegor, que no hemos logrado borrar de nosotros hasta hoy, 
     y eso que vino un castigo a la comunidad del Señor! 
18 ¡Ustedes se han apartado hoy del Señor! 
      Y si ustedes se rebelan hoy contra el Señor, 
      mañana él estará encolerizado contra toda la comunidad de Israel. 
19 Si la tierra que les ha tocado está contaminada, vengan a la tierra del Señor, 
     en la que está su santuario, y elijan una propiedad entre nosotros. 
     Pero ¡no se rebelen contra el Señor, no nos hagan cómplices de su rebeldía 
     levantando otro altar además del altar oficial del Señor, nuestro Dios! 
20 Cuando Acán, hijo de Zéraj, pecó con lo consagrado, él pereció por su pecado; 
     pero la ira de Dios alcanzó a toda la comunidad de Israel, y eso que se trataba de uno sólo. 

Justificación de las tribus de la Transjordania

21 Los rubenitas, los gaditas y la media tribu de Manasés 
     respondieron a los jefes de familia de Israel: 
22 –¡El Señor, Dios de los dioses; el Señor, Dios de los dioses, lo sabe bien, y que Israel lo sepa! 
     Si ha habido rebelión o pecado contra el Señor, que nos castigue hoy mismo. 
23 Si hemos hecho un altar para apostatar del Señor, para ofrecer en él holocaustos, 
     presentar ofrendas y hacer sacrificios de comunión, que el Señor nos pida cuentas. 
24 Pero no. Nosotros lo hicimos con esta preocupación: 
     el día de mañana sus hijos dirán a los nuestros: 
     ¿Qué tienen que ver ustedes con el Señor, Dios de Israel? 
25 El Señor puso el Jordán como frontera entre nosotros y ustedes, los de Rubén y los de Gad. 
     ¡Ustedes no tienen nada que ver con el Señor! 
     Y así sus hijos alejarán a los nuestros del culto del Señor. 
26 Entonces nos dijimos: 
     Vamos a hacernos un altar no para ofrecer holocaustos ni sacrificios de comunión, 
27 sino como testimonio entre ustedes y nosotros con nuestros sucesores 
     de que seguiremos dando culto al Señor en su templo 
     con nuestros holocaustos y sacrificios de comunión. 
     Que el día de mañana no digan sus hijos a los nuestros: 
     Ustedes no tienen nada que ver con el Señor. 
28 Nos dijimos: 
     Si el día de mañana nos dicen algo a nosotros y a nuestros sucesores, les diremos: 
     Fíjense en la forma de ese altar del Señor que hicieron nuestros padres: 
     no sirve para holocaustos ni sacrificios de comunión, 
     sino como testimonio entre ustedes y nosotros. 
29 Ni pensar en rebelarnos contra el Señor ni en apostatar hoy del Señor 
     levantando un altar para ofrecer holocaustos, 
     presentar ofrendas y sacrificios de comunión fuera del altar del Señor, nuestro Dios, 
     que está en su santuario. 

Restablecimiento de la concordia

30 Cuando el sacerdote Fineés, los notables de la comunidad y los cabezas de familia israelitas 
     que lo acompañaban oyeron la explicación de los rubenitas, 
     los gaditas y la media tribu de Manasés, les pareció bien. 
31 Y Fineés, hijo del sacerdote Eleazar, dijo a los rubenitas, 
     a los gaditas y a la media tribu de Manasés: 
     –Ahora sabemos que el Señor está entre nosotros, 
     porque no han cometido ese pecado contra él. 
     Han librado a los israelitas del castigo del Señor. 
32 Luego el sacerdote Fineés, hijo de Eleazar, y los notables 
     dejaron a los rubenitas, a los gaditas y a la media tribu de Manasés en el país de Galaad, 
     y se volvieron al país de Canaán, a los israelitas, y les informaron de lo ocurrido. 
33 El informe convenció a los israelitas. 
     Bendijeron al Señor, Dios de Israel, y no se habló más de subir contra ellos 
     en plan de guerra para destruir la zona donde se habían instalado los rubenitas y los gaditas. 
34 Éstos últimos llamaron a aquel altar Altar del Testimonio, explicando: 
     –Nos servirá de testimonio de que el Señor es Dios. 

martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 12,1-24: Reyes vencidos al este y oeste del Jordán

Libro de Josué 
Capítulo 12

Los reyes vencidos al este del Jordán

1 Reyes de Transjordania a los que derrotaron los israelitas y de cuyas tierras se apoderaron, 
   desde el río Arnón hasta el monte Hermón, incluyendo toda la estepa oriental: 
2 Sijón, rey amorreo con residencia en Jesebón. Sus dominios eran: 
   desde Aroer, a orillas del Arnón, y desde la parte central del valle, 
   la mitad de Galaad hasta el Yaboc, frontera de los amonitas, 
3 la estepa, desde la parte oriental del Mar de Galilea hasta la parte oriental del mar del desierto, 
   el Mar Muerto, hasta el camino de Bet-Yesimot y las estribaciones del Fasga, en el sur. 
4 Og, rey de Basán, de los últimos refaimitas, con residencia en Astarot y Edrey. 
5 Sus dominios eran: el monte Hermón, Salcá y todo Basán hasta la frontera de los guesureos 
   y macateos, además de medio Galaad, hasta la frontera de Sijón, rey de Jesbón. 
6 Moisés, siervo del Señor, y los israelitas los derrotaron, y Moisés, siervo del Señor, 
   dio sus tierras en propiedad a los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés.

Los reyes vencidos al oeste del Jordán
 
7 Reyes de Cisjordania a los que derrotaron Josué y los israelitas, desde BaalGad, 
   en el valle del Líbano, hasta el Monte Jalac, que sube a Seír, 
   cuyas tierras dio Josué en propiedad a las tribus de Israel, repartiéndolas en lotes; 
8 en la montaña, en la Sefela, en la estepa, en las estribaciones de la sierra, en el desierto 
   y en el Negueb, donde estaban los hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos y jebuseos: 
9 el rey de Jericó y el rey de Ay, junto a Betel; 
10 el rey de Jerusalén y el rey de Hebrón; 
11 el rey de Yarmut y el rey de Laquis; 
12 el rey de Eglón y el rey de Guézer; 
13 el rey de Debir y el rey de Gueder; 
14 el rey de Jormá y el rey de Arad; 
15 el rey de Libná y el rey de Adulán; 
16 el rey de Maqueda y el rey de Betel; 
17 el rey de Tapuj y el rey de Jéfer; 
18 el rey de Afec y el rey de Sarón; 
19 el rey de Madón y el rey de Jasor; 
20 el rey de Simerón y el rey de Acsaf; 
21 el rey de Taanac y el rey de Meguido; 
22el rey de Cades y el rey de Yocneán del Carmelo; 
23 el rey de Dor, en el distrito de Dor; el rey de los pueblos de Galilea; 
24 y el rey de Tirsá. Suma total: treinta y un reyes.

Libro de Josue 9,1-27: Tratado entre Israel y los gabonitas

Libro de Josué
Capítulo 9
EL TRATADO ENTRE ISRAEL Y LOS GABAONITAS

Coalición contra Israel

1 Cuando se enteraron los reyes de Cisjordania, de la montaña, de la Sefela 
   y de toda la costa mediterránea hasta el Líbano –hititas, amorreos, cananeos, fereceos, heveos 
   y jebuseos– 
2 se aliaron para luchar contra Josué e Israel bajo un mando único. 
3 Los de Gabaón se enteraron de lo que había hecho Josué con Jericó y con Ay

Engaño de los gabaonitas
 
4 y actuaron por su parte astutamente; fueron y tomaron provisiones, 
   cargaron los burros con alforjas viejas y odres de vino viejos, rotos y recosidos; 
5 se pusieron sandalias viejas y remendadas y se echaron encima unos mantos viejos; 
   todo el pan que llevaban de comida era pan duro y desmigajado. 
6 Fueron al campamento de Guilgal y dijeron a Josué y a los israelitas: 
   –Venimos de un país lejano. Hagan un tratado de paz con nosotros. 
7 Los israelitas respondieron a aquellos heveos: 
   –A lo mejor viven aquí cerca. ¿Cómo vamos a hacer un tratado de paz con ustedes? 
8 Ellos contestaron a Josué: 
   –Somos vasallos tuyos. Él insistió: 
   –¿Quiénes son ustedes y de dónde vienen? 
9 Le respondieron: –Venimos de un país muy lejano, atraídos por la fama del Señor, tu Dios; 
   porque hemos oído hablar de él, de todo lo que hizo en Egipto, 
10 y de la manera cómo trató a los dos reyes amorreos de Transjordania: 
     Sijón, rey de Jesbón, y Og, rey de Basán, en Astarot. 
11 Nuestros ancianos y la gente de nuestro país nos encargaron: 
     Tomen provisiones para el viaje y marchen a su encuentro a ofrecerse como vasallos suyos. 
     Hagan por tanto una alianza con nosotros. 
12 Miren nuestro pan: lo tomamos caliente en casa el día que emprendimos el viaje hasta aquí, 
     y ya lo ven, está duro y convertido en migajas. 
13 Éstos son los odres de vino: los llenamos nuevos, y ahora están rotos. 
     Éstos son nuestros mantos y las sandalias, gastados por el largo camino.
14 Entonces los israelitas probaron de las provisiones de los viajeros, sin consultar al Señor. 
15 Y Josué les firmó un tratado de paz, comprometiéndose a respetar sus vidas; 
     así se lo juraron también los representantes de la asamblea. 
16 Pero tres días después de haber pactado con ellos se enteraron de que eran vecinos, 
     que vivían allí cerca; 
17 porque los israelitas levantaron el campamento 
     y al tercer día de marcha llegaron a sus poblados: Gabaón, Quefira, Beerot y Quiriat Yearim. 
18 No los atacaron, porque los representantes de la asamblea les habían hecho un juramento 
     por el Señor, Dios de Israel; pero toda la asamblea murmuró contra sus representantes.

Estatuto de los gabaonitas

19 Entonces los representantes dieron explicaciones a la asamblea: 
     –Nosotros les hicimos un juramento por el Señor, Dios de Israel; 
     así que ahora no podemos atacarlos. 
20 Pero vamos a hacer lo siguiente: respetaremos sus vidas, 
     y así no nos vendrá un castigo por quebrar el juramento que les hicimos. 
21 Los representantes les dijeron: Que queden con vida, 
     pero que sean leñadores y aguateros de todo el pueblo.
     Se acordó lo que habían propuesto los representantes. 
22 Josué mandó llamar a los gabaonitas y les dijo: 
     –¿Por qué nos engañaron, diciendo que eran de muy lejos, 
     siendo así que viven cerca de nosotros? 
23 Ahora pesa sobre ustedes una maldición, 
     serán para siempre leñadores y aguateros del templo de mi Dios. 
24 Le contestaron: –Nosotros, servidores tuyos, estábamos informados de lo que el Señor, 
     tu Dios, había dicho a su siervo Moisés: que les daría todo el país, 
     y a todos sus habitantes los aniquilaría ante ustedes; 
     entonces, temblando por nuestra vida, discurrimos aquello. 
25 Ahora estamos en tus manos: haz de nosotros lo que te parezca bien y justo. 
26 Josué los trató como había dicho: los protegió de los israelitas para que no los mataran, 
27 pero aquel día los hizo leñadores y aguateros de la asamblea y del altar del Señor, 
     hasta el día de hoy, donde el Señor quisiera. 


lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 5,1-15: Circuncisión y celebración de la pascua en Guilgal. Teofanía

Libro de Josué
Capítulo 5
Terror de las poblaciones del oeste del Jordán

1 Cuando los reyes amorreos de Cisjordania y los reyes cananeos de occidente oyeron 
   que el Señor había secado el agua del Jordán ante los israelitas hasta que ellos pasaron, 
   quedaron llenos de temor y no tuvieron ánimo para oponerles resistencia. 

La circuncisión de los hebreos en Guilgal
(Gn 17,23-27; Éx 12,44-49)

2 En aquella ocasión dijo el Señor a Josué: 
   –Hazte cuchillos de piedra, siéntate y vuelve a circuncidar a los israelitas. 
3 Josué hizo cuchillos de piedra y circuncidó a los israelitas en Guibat Haaralot.  
4 El motivo de esta circuncisión fue que todos los varones que habían salido de Egipto, 
   como todos los guerreros, habían muerto en el desierto, en el camino desde Egipto. 
5 Y aunque todos los que salieron de Egipto estaban circuncidados, 
   los nacidos en el desierto, en el camino desde Egipto, estaban sin circuncidar. 
6 Porque los israelitas anduvieron por el desierto cuarenta años, 
   hasta que la generación de guerreros que habían salido de Egipto y que no obedecieron al Señor 
   se acabó, conforme a su juramento de que no verían la tierra que el Señor 
   había jurado a sus padres que les daría, una tierra que mana leche y miel. 
7 Dios les suscitó descendientes; a éstos los circuncidó Josué, porque estaban sin circuncidar, 
   ya que no los habían circuncidado durante el viaje. 
8 Cuando todos acabaron de circuncidarse, se quedaron guardando reposo hasta que se sanaron. 
9 Entonces el Señor dijo a Josué: –Hoy les he quitado de encima la vergüenza de Egipto. 
   Y a aquel sitio le pusieron el nombre de Guilgal, y todavía se llama así.

La celebración de la Pascua
Ex 12; 16
 
10 Los israelitas estuvieron acampados en Guilgal y celebraron la Pascua el catorce del mismo mes, 
     por la tarde, en la llanura de Jericó. 
11 A partir del día siguiente a la Pascua comieron de los productos del país; 
     el día de Pascua comieron panes sin levadura y grano tostado. 
12 A partir del día siguiente que comieron de los productos del país, faltó el maná. 
     Los israelitas no volvieron a tener maná; aquel año comieron de los frutos del país de Canaán.

LA CONQUISTA DE JERICÓ
Preludio: Teofanía

13 Estando ya cerca de Jericó, Josué levantó la vista y vio a un hombre de pie frente a él 
     con la espada desenvainada en la mano. Josué fue hacia él y le preguntó: 
     –¿Eres de los nuestros o del enemigo? 
14 Contestó: –No. Soy el general del ejército del Señor, y acabo de llegar. 
     Josué cayó rostro a tierra, adorándolo. 
     Después le preguntó: –¿Qué orden trae mi señor a su siervo? 
15 El general del ejército del Señor le contestó: 
     –Descálzate, porque el sitio que pisas es sagrado. Josué se descalzó.