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sábado, 21 de septiembre de 2024

Marcos 9,30-37: Segundo anuncio de la Pasión. La verdadera grandeza


Marcos 9,30-37
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, año I y II

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se marcharon de la montaña y atravesaron Galilea; no quería que nadie se entera se, porque iba instruyendo a sus discípulos. Les decía: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres, y lo matarán; y, después de muerto, a los tres días resucitará.» Pero no entendían aquello, y les daba miedo preguntarle. Llegaron a Cafarnaún, y, una vez en casa, les preguntó: «¿De qué discutíais por el camino?» Ellos no contestaron, pues por el camino habían discutido quién era el más importante. Jesús se sentó, llamó a los Doce y les dijo: «Quien quiera ser el primero, que sea el último de todos y el servidor de todos.» Y, acercando a un niño, lo puso en medio de ellos, lo abrazó y les dijo: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí; y el que me acoge a mí no me acoge a mí, sino al que me ha enviado.»

SOBRE EL MISMO TEMA:


lunes, 9 de septiembre de 2024

Lucas 6,12-19: Elección de los Doce

Lucas 6,12-19

En aquel tiempo, subió Jesús a la montaña a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió a doce de ellos y los nombró apóstoles: Simón, al que se puso de nombre Pedro, y Andrés, su hermano, Santiago, Juan, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago Alfeo, Simón, apodado el Celotes, Judas el de Santiago y Judas Iscariote, que fue el traidor. Bajó del monte con ellos y se paró en un llano, con un grupo grande de discípulos y de pueblo, procedente de toda Judea, de Jerusalén y de la costa de Tiro y de Sidón. Venían a oírlo y a que los curara de sus enfermedades; los atormentados por espíritus inmundos quedaban curados, y la gente trataba de tocarlo, porque salía de él una fuerza que los curaba a todos.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 19 de agosto de 2024

Libro de Josué 4,1-24: doce piedras conmemorativas en Guilgal

Libro de Josué 
Capítulo 4
Las doce piedras conmemorativas

1 Cuando todo el pueblo acabó de pasar el Jordán, dijo el Señor a Josué: 
2 –Elige a doce hombres del pueblo, uno de cada tribu, 
3 y mándales sacar de aquí, del medio del Jordán, donde han pisado los sacerdotes, doce piedras; 
   que las lleven y las coloquen en el sitio donde van a pasar la noche. 
4 Josué llamó a los doce hombres de Israel que había elegido, uno de cada tribu, 
5 y les dijo: –Vayan hasta el medio del Jordán, ante el arca del Señor, su Dios, 
   y cargue cada uno al hombro una piedra, una por cada tribu de Israel, 
6 para que queden como monumento entre ustedes. 
   Cuando sus hijos el día de mañana les pregunten qué son esas piedras, 
7 ustedes les contestarán: 
   Es que el agua del Jordán dejó de correr frente al arca de la alianza del Señor; 
    cuando el arca atravesaba el Jordán, dejó de correr el agua. 
    Esas piedras se lo recordarán perpetuamente a los israelitas. 
8 Los israelitas hicieron lo que mandó Josué: sacaron doce piedras del medio del Jordán, 
   como había dicho el Señor a Josué, una por cada tribu de Israel; 
   las llevaron hasta el sitio donde iban a pasar la noche y las colocaron allí. 
9 Después Josué erigió doce piedras en medio del Jordán, 
    en el sitio donde se habían detenido los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza, 
    y todavía hoy están allí.

Fin del paso
 
10 Los sacerdotes que llevaban el arca estuvieron quietos en medio del Jordán 
     hasta que terminaron de hacer todo lo que Josué mandó al pueblo por orden del Señor. 
     La gente se apresuró a pasar. 
11 Y cuando acabaron de pasar todos, pasó el arca del Señor, 
     y los sacerdotes se pusieron a la cabeza del pueblo. 
12 Los de Rubén, Gad y media tribu de Manasés pasaron bien armados al frente de los israelitas, 
     como les había mandado Moisés. 
13 Unos cuarenta mil hombres equipados militarmente desfilaron ante el Señor 
     hacia la llanura de Jericó. 
14 Aquel día el Señor engrandeció a Josué ante todo Israel, 
     para que lo respetaran como habían respetado a Moisés mientras vivió. 
15 El Señor dijo a Josué: 
16 –Manda a los sacerdotes portadores del arca de la Alianza que salgan del Jordán. 
17 Josué les mandó: –Salgan del Jordán. 
18 Y cuando los sacerdotes portadores del arca de la alianza del Señor, salieron del Jordán, 
     y pusieron los pies en tierra seca, el agua del Jordán volvió a su cauce y corrió como antes, 
     hasta los bordes. 

Llegada a Guilgal

19 El pueblo salió del Jordán el día diez del mes primero y acampó en Guilgal, 
     al este de Jericó. 
20 Josué colocó en Guilgal aquellas doce piedras sacadas del Jordán, 
21 y dijo a los israelitas: 
     –Cuando el día de mañana sus hijos les pregunten qué son esas piedras, 
22 les responderán: Israel pasó el Jordán a pie, sin mojarse. 
      El Señor, su Dios, secó el agua del Jordán ante ustedes hasta que pasaron, 
23 como hizo con el Mar Rojo, que lo secó ante nosotros hasta que lo pasamos. 
24 Para que todas las naciones del mundo sepan que la mano del Señor es poderosa 
     y ustedes respeten siempre al Señor, su Dios. 

Libro de Josué 3,1-17: El paso del Jordán

Capítulo 3
EL PASO DEL JORDÁN
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Preliminares del paso

1 Josué madrugó, levantó el campamento de Sittim, 
   llegó hasta el Jordán con todos los israelitas y pasaron allí la noche antes de cruzarlo. 
2 Al cabo de tres días, los escribas recorrieron el campamento, 
3 dando esta orden a la gente: 
   –Cuando vean moverse el arca de la alianza del Señor, nuestro Dios, 
   llevada por los sacerdotes levitas, empiecen a caminar desde sus puestos detrás de ella. 
4 Pero dejen entre ustedes y el arca una distancia aproximada de mil metros, no se acerquen a ella. 
   Así sabrán por dónde tienen que ir, porque ninguno de ustedes ha pasado antes por ese camino. 
5 Y Josué ordenó al pueblo: 
   –Purifíquense, porque mañana el Señor hará prodigios en medio de ustedes. 
6 Josué ordenó a los sacerdotes: –Levanten el arca de la alianza y pasen el río delante de la gente. 
   Levantaron el arca de la alianza y marcharon delante de la gente.

Últimas instrucciones
 
7 El Señor dijo a Josué: 
   –Hoy empezaré a engrandecerte ante todo Israel, para que vean que estoy contigo 
   como estuve con Moisés. 
8 Tú ordena a los sacerdotes portadores del arca de la alianza 
   que cuando lleguen a la orilla se detengan en el Jordán. 
9 Josué dijo a los israelitas: –Acérquense aquí a escuchar las palabras del Señor, su Dios. 
10 Y dijo Josué: Así conocerán que un Dios vivo está en medio de ustedes, 
     y que va a expulsar ante ustedes a cananeos, hititas, heveos, fereceos, guirgaseos, 
     amorreos y jebuseos. 
11 Miren, el arca de la alianza del dueño de toda la tierra va a pasar el Jordán delante de ustedes. 
12 Ahora elijan doce hombres de las tribus de Israel, uno de cada tribu. 
13 Y cuando los pies de los sacerdotes que llevan el arca de la alianza del dueño de toda la tierra 
     pisen el Jordán, la corriente del Jordán se cortará: 
     el agua que viene de arriba se detendrá formando un embalse. 

El paso del río

14 Cuando la gente levantó el campamento para pasar el Jordán, 
     los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza caminaron delante de la gente. 
15 Y al llegar al Jordán, en cuanto se mojaron los pies en el agua 
      –el Jordán va hasta los bordes todo el tiempo de la cosecha–, 
16 el agua que venía de arriba se detuvo, creció formando un embalse que llegaba muy lejos, 
     hasta Adán, un pueblo cerca de Sartan, y el agua que bajaba al mar del desierto, al Mar Muerto, 
     se cortó del todo. Así, el pueblo cruzó a la altura de Jericó. 
17 Los sacerdotes que llevaban el arca de la alianza del Señor estaban quietos en el cauce seco, 
     firmes en medio del Jordán, mientras Israel iba pasando por el cauce seco, 
     hasta que todo el pueblo terminó de pasar el Jordán. 

domingo, 18 de agosto de 2024

Juan 6,60-71: Discípulos que abandonan y profesión de fe de Pedro


En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También vosotros queréis marcharos?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios."

6:70 Jesús continuó: "¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio".
6:71 Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.

sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 14, 12-31: Preparación de la cena pascual. Institución de la Eucaristía. Anuncio del abandono de sus discípulos

Preparación de la cena pascual
(Cf. Mt 26,17-19; Lc 22,7-13)

12 El primer día de los Ázimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, le dijeron los discípulos: 
     —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? 
13 Él envió a dos discípulos encargándoles:
      —Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo 
14  y donde entre, digan al dueño de casa: 
      Dice el Maestro que dónde está la sala en la que va a comer la cena de Pascua con sus discípulos. 
15 Él les mostrará un salón en el piso superior, preparado con divanes. Preparen allí la cena. 
16 Salieron los discípulos, se dirigieron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho 
     y prepararon la cena de Pascua. 

Anuncio de la traición
(Cf. Mt 26,20-25; cfr. Lc 22,21-23; Jn 13,21-30) 

17 Al atardecer llegó con los Doce. 
18 Se pusieron a la mesa y, mientras comían, dijo Jesús: 
     —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que come conmigo. 
19 Entristecidos, empezaron a preguntarle uno por uno: —¿Soy yo? 
20 Les respondió: —Uno de los Doce, que moja el pan conmigo en la fuente. 
21 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; 
     pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre será entregado! 
     Más le valdría a ese hombre no haber nacido. 

Institución de la Eucaristía 
(Cf. Mt 26,26-30; Lc 22,14-20; cfr. Jn 6,51-59; 1 Cor 11,23-25) 

22 Mientras cenaban, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: 
      —Tomen, esto es mi cuerpo. 
23 Y tomando la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y bebieron todos de ella. 
24 Les dijo: —Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. 
25 Les aseguro que no volveré a beber el fruto de la vid hasta el día 
     en que beba el vino nuevo en el reino de Dios. 
26 Después cantaron los salmos y salieron hacia el monte de los Olivos. 

Anuncia el abandono de sus discípulos 
(Cf. Mt 26,31-35; Lc 22,31-34; cfr. Jn 13,36-38) 

27 Jesús les dijo: —Todos van a fallar, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. 
28 Pero, cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea. 
29 Pedro le contestó: —Aunque todos fallen, yo no. 
30 Le dijo Jesús: —Te aseguro que tú hoy mismo, esta noche, antes de que el gallo cante dos veces, 
     me habrás negado tres. 
31 Él insistió: —Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Lo mismo decían los demás


Mc 14,10-11: Traición de Judas

Traición de Judas
(Cf. Mt 26,14-16; Lc 22,3-6)

10 Judas Iscariote, uno de los Doce, se dirigió a los sumos sacerdotes para entregárselo. 
11Al oírlo se alegraron y prometieron darle dinero. Y él se puso a buscar una oportunidad para ello.

sábado, 1 de julio de 2023

Mateo 10,34–11,1: Jesús, signo de contradicción

Mateo 10,34–11,1
Lunes de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No penséis que he venido a la tierra a sembrar paz; no he venido a sembrar paz, sino espadas. He venido a enemistar al hombre con su padre, a la hija con su madre, a la nuera con su suegra; los enemigos de cada uno serán los de su propia casa. El que quiere a su padre o a su madre más que a mí no es digno de mí; el que quiere a su hijo o a su hija más que a mí no es digno de mí; y el que no coge su cruz y me sigue no es digno de mí. El que encuentre su vida la perderá, y el que pierda su vida por mí la encontrará. El que os recibe a vosotros me recibe a mí, y el que me recibe recibe al que me ha enviado; el que recibe a un profeta porque es profeta tendrá paga de profeta; y el que recibe a un justo porque es justo tendrá paga de justo. El que dé a beber, aunque no sea más que un vaso de agua fresca, a uno de estos pobrecillos, sólo porque es mi discípulo, no perderá su paga, os lo aseguro.»  Cuando Jesús acabó de dar instrucciones a sus doce discípulos, partió de allí para enseñar y predicar en sus ciudades.

SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 16 de abril de 2023

Juan 20,19-31: Apariciones de Jesús a sus discípulos

Juan 20,19-31


Al anochecer de aquel día, el día primero de la semana, estaban los discípulos en una casa con las puertas cerradas, por miedo a los judíos. Y en esto entró Jesús, se puso en medio y les dijo:
– Paz a vosotros.
Y diciendo esto, les enseñó las manos y el costado. Y los discípulos se llenaron de alegría al ver al Señor. Jesús repitió:
– Paz a vosotros. Como el Padre me ha enviado, así también os envío yo.
Y dicho esto exhaló su aliento sobre ellos y les dijo:
– Recibid el Espíritu Santo; a quienes les perdonéis los pecados les quedan perdonados; a quienes se los retengáis les quedan retenidos.

Tomás, uno de los Doce, llamado el Mellizo, no estaba con ellos cuando vino Jesús. Y los otros discípulos le decían:
– Hemos visto al Señor.
Pero él les contestó:
– Si no veo en sus manos la señal de los clavos, si no meto el dedo en el agujero de los clavos y no meto la mano en su costado, no lo creo.
A los ocho días estaban otra vez dentro los discípulos y Tomás con ellos. Llegó Jesús, estando cerradas las puertas, se puso en medio y dijo:
– Paz a vosotros.
Luego dijo a Tomás:
– Trae tu dedo, aquí tienes mis manos; trae tu mano y métela en mi costado; y no seas incrédulo, sino creyente.
Contestó Tomás:
– ¡Señor mío y Dios mío!
Jesús le dijo:
– ¿Porque me has visto has creído? Dichosos los que crean sin haber visto.
Muchos otros signos que están escritos en este libro hizo Jesús a la vista de los discípulos. Estos se han escrito para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios, y para que, creyendo, tengáis vida en su Nombre.

SOBRE EL MISMO TEMA:

miércoles, 5 de abril de 2023

Mateo 26,14-25: Traición de Judas y preparativos de la cena pascual


Traición de Judas
(Mc 14,10s; Lc 22,3-6)

14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes
15 y les propuso: —¿Qué me dan si lo entrego a ustedes? 
     Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata.
16 Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo.

 Preparación de la cena pascual
(Mc 14,12-16; Lc 22,7-13)

 17 El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
      —¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
18 Él les contestó: —Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 
     El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.
19 Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús.
 
Anuncio de la traición
(Mc 14,17-21; cfr. Lc 22,21-23; Jn 13,21-30)
 
20 Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.
21 Mientras comían, les dijo:
     —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
22 Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno: —¿Soy yo, Señor?
23 Él contestó: —El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará.
24 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; 
     pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! 
     Más le valdría a ese hombre no haber nacido.
25 Le dijo Judas, el traidor: 
     —¿Soy yo, maestro? 
     Le respondió Jesús: 
     —Tú lo has dicho.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Lucas 13,22-30: ¿Son muchos o pocos los que se salvan? por el P. Raniero Cantalamessa


En aquel tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando. Uno le preguntó: "Señor, ¿serán pocos los que se salven?" Jesús les dijo: "Esforzaos en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis fuera y llamaréis a la puerta, diciendo: "Señor, ábrenos"; y él os replicará: "No sé quiénes sois. "Entonces comenzaréis a decir. "Hemos comido y bebido contigo, y tú has enseñado en nuestras plazas." Pero él os replicará: "No sé quiénes sois. Alejaos de mí, malvados. "Entonces será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob y a todos los profetas en el reino de Dios, y vosotros os veáis echados fuera. Y vendrán de oriente y occidente, del norte y del sur, y se sentarán a la mesa en el reino de Dios. Mirad: hay últimos que serán primeros, y primeros que serán últimos."

Comentario por el P. Raniero Cantalamessa
“Entrar por la puerta estrecha”

Existe un interrogante que siempre ha agobiado a los creyentes: ¿son muchos o pocos los que se salvan? En ciertas épocas, este problema se hizo tan agudo que sumergió a algunas personas en una angustia terrible.

El Evangelio de este domingo nos informa de que un día se planteó a Jesús este problema: «Mientras caminaba hacia Jerusalén, uno le dijo: "Señor, ¿son pocos los que se salvan?"».

La pregunta, como se ve, trata sobre el número, sobre cuántos se salvan: ¿muchos o pocos? Jesús, en su respuesta, traslada el centro de atención de cuántos se salvan a cómo salvarse, esto es, entrando «por la puerta estrecha».

Es la misma actitud que observamos respecto al retorno final de Cristo. Los discípulos preguntan cuándo sucederá el regreso del Hijo del hombre, y Jesús responde indicando cómo prepararse para esa venida, qué hacer en la espera (Mt 24,3-4).

Esta forma de actuar de Jesús no es extraña o descortés. Sencillamente es la manera de obrar de alguien que quiere educar a sus discípulos para que pasen del plano de la curiosidad al de la verdadera sabiduría; de las cuestiones ociosas que apasionan a la gente a los verdaderos problemas que importan en la vida.

En este punto ya podemos entender lo absurdo de aquellos que, como los Testigos de Jehová, creen saber hasta el número preciso de los salvados: ciento cuarenta y cuatro mil. Este número, que recurre en el Apocalipsis, tiene un valor puramente simbólico (12 al cuadrado, el número de las tribus de Israel, multiplicado por mil) y se explica inmediatamente con la expresión que le sigue: «Una muchedumbre inmensa que nadie podría contar» (Ap 7,4.9).

Además, si ese fuera de verdad el número de los salvados, entonces ya podemos cerrar la tienda, nosotros y ellos. En la puerta del paraíso debe estar colgado, desde hace tiempo, como en la entrada de los aparcamientos, el cartel de «Completo».

Por lo tanto, si a Jesús no le interesa tanto revelarnos el número de los salvados como el modo de salvarse, veamos qué nos dice al respecto.

Dos cosas sustancialmente: una negativa, una positiva; primero, lo que no es necesario, después lo que sí lo es para salvarse. No es necesario, o en cualquier caso no basta, el hecho de pertenecer a un determinado pueblo, a una determinada raza, tradición o institución, aunque fuera el pueblo elegido del que proviene el Salvador. Lo que sitúa en el camino de la salvación no es un cierto título de propiedad («Hemos comido y bebido en tu presencia...»), sino una decisión personal seguida de una coherente conducta de vida. Esto está más claro aún en el texto de Mateo, que contrapone dos caminos y dos entradas, una estrecha y otra ancha (Mateo 7,13-14).

¿Por qué a estos dos caminos se les llama respectivamente el camino «ancho» y el «estrecho»? ¿Es tal vez el camino del mal siempre fácil y agradable de recorrer y el camino del bien siempre duro y fatigoso? Aquí hay que estar atentos para no caer en la frecuente tentación de creer que todo les va magníficamente bien, aquí abajo, a los malvados, y sin embargo todo les va siempre mal a los buenos.

El camino de los impíos es ancho, sí, pero sólo al principio; a medida que se adentran en él, se hace estrecho y amargo. Y en todo caso es estrechísimo al final, porque se llega a un callejón sin salida. El disfrute que en este camino se experimenta tiene como característica que disminuye a medida que se prueba, hasta generar náusea y tristeza. Ello se ve en ciertos tipos de ebriedades, como la droga, el alcohol, el sexo. Se necesita una dosis o un estímulo cada vez mayor para lograr un placer de la misma intensidad. Hasta que el organismo ya no responde y llega la ruina, frecuentemente también física.

El camino de los justos en cambio es estrecho al comienzo, cuando se emprende, pero después se transforma en una vía espaciosa, porque en ella se encuentra esperanza, alegría y paz en el corazón.


sábado, 23 de julio de 2022

Números 33,5-15: De Ramsés al desierto del Sinaí

Números 33,5-15:
De Ramsés al desierto del Sinaí

5 Después que partieron de Ramsés, los israelitas acamparon en Sucot.
6 Luego partieron de Sucot y acamparon en Etam, al borde del desierto.
7 De allí, se volvieron hacia Piajirot, que está frente a Baal Safón, y acamparon delante de Migdol.
8 Partiendo de Piajirot, llegaron al desierto, pasando a través del mar, 
   y después de tres días de marcha por el desierto de Etam, acamparon en Mará.
9 Partieron de Mará y llegaron a Elím, donde hay doce fuentes y setenta palmeras, y allí acamparon.
10 Partieron de Elím y acamparon a orillas del Mar Rojo.
11 Partieron del Mar Rojo y acamparon en el desierto de Sin.
12 Partieron del desierto de Sin y acamparon en Dofcá.
13 Partieron de Dofcá y acamparon en Alús.
14 Partieron de Alús y acamparon en Refidím, donde el pueblo no tuvo agua para beber.
15 Partieron de Refidím y acamparon en el desierto del Sinaí.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 17,16-28: La vara de Aarón

Números 17,16-28:
La vara de Aarón

16 Y el Señor dijo a Moisés:
17 «Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales 
     te entreguen cada uno una vara: deberán ser doce en total. 
     Tú escribirás el nombre de cada uno en su propia vara;
18 y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, ´
     porque tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia.
19 Luego las pondrás en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, 
     donde yo me encuentro con ustedes.
20 La vara del hombre que yo elija florecerá, 
     y así acallaré las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes».
21 Moisés transmitió esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales 
     le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarón.
22 Moisés las depositó delante del Señor, en la Carpa del Testimonio,
23 y al día siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, 
     la vara de Aarón –correspondiente a la familia de Leví– 
     estaba florecida: había dado brotes, flores y almendros.
24 Entonces Moisés sacó de la presencia del Señor todas las varas, y las presentó a los israelitas: 
     ellos las identificaron y cada uno recuperó la suya.
25 Luego el Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón delante del Arca del Testimonio, 
     como un signo para los rebeldes. Así alejarás de mí sus protestas, 
     y no serán castigados con la muerte».
26 Moisés hizo exactamente lo que el Señor le había ordenado.
27 Pero los israelitas dijeron a Moisés: «¡Vamos a morir! ¡Todos estamos perdidos!
28 ¡El que se acerque a la Morada del Señor morirá! ¿Tendrá que morir hasta el último de nosotros?».

lunes, 18 de julio de 2022

Números 7,84-89: Conclusión

Números 7,84-89:
Conclusión

84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: 
     doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro.
85 Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazón, setenta. 
     Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario.
86 Las doce navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por naveta– 
     sumaban en total ciento veinte siclos.
87 Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce 
     corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el 
     pecado fueron doce chivos.
88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta 
     carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación 
     del altar, cuando fue ungido.

El diálogo de Dios con Moisés

89 Cuando moisés entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Señor, oía la voz que le 
     hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. 
     Así el Señor le hablaba a Moisés.

sábado, 25 de junio de 2022

1 Reyes 19,19-21: La vocación de Eliseo

1 Reyes 19,19-21


19 Elías partió de allí y encontró a Eliseo, hijo de Safat, que estaba arando. 
     Delante de él había doce yuntas de bueyes, y él iba con la última. 
     Elías pasó cerca de él y le echó encima su manto.
20 Eliseo dejó sus bueyes, corrió detrás de Elías y dijo: 
     "Déjame besar a mi padre y a mi madre; luego te seguiré". 
     Elías le respondió: "Sí, puedes ir. ¿Qué hice yo para impedírtelo?"
21 Eliseo dio media vuelta, tomó la yunta de bueyes y los inmoló. 
     Luego, con los arneses de los bueyes, asó la carne y se la dio a su gente para que comieran. 
     Después partió, fue detrás de Elías y se puso a su servicio.

miércoles, 8 de junio de 2022

Hechos 19,1-10: Discípulos de Juan Bautista. Fundación de la Iglesia de Éfeso

Hechos 19,1-10: Discípulos de Juan Bautista. Fundación de la Iglesia de Éfeso
Lunes de la 7 Semana de Pascua

1 Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo viajaba por el interior hasta llegar a Éfeso. 
   Allí encontró unos discípulos 
2 y les preguntó si habían recibido el Espíritu Santo después de abrazar la fe. Le respondieron: 
   —Ni sabíamos que había Espíritu Santo. 
3 Les preguntó: —Entonces, ¿qué bautismo han recibido? Contestaron: —El bautismo de Juan.
4 Pablo replicó: —Juan predicó un bautismo de arrepentimiento, encargando al pueblo que creyera 
   en el que venía detrás de él, o sea, en Jesús. 
5 Al oírlo, se bautizaron invocando el nombre del Señor Jesús. 
6 Pablo les impuso las manos y vino sobre ellos el Espíritu Santo, 
   y se pusieron a hablar en distintas lenguas y a profetizar. 
7 Eran doce varones.
8 Después entró en la sinagoga, y durante tres meses habló abiertamente, 
   discutiendo de modo convincente sobre el reino de Dios.
9 Pero, como algunos se endurecían y se negaban a creer y difamaban el Camino ante la gente, 
   Pablo se apartó de ellos, llevó consigo a los discípulos y siguió discutiendo diariamente
   en la escuela de un tal Tirano.
10 Esto duró dos años, de modo que todos los habitantes de Asia, judíos y griegos, 
     escucharon la Palabra del Señor.

martes, 7 de junio de 2022

1 Reyes 18,20-40: El juicio de Dios en el monte Carmelo

1 Reyes 18,20-40
Miércoles de la 10 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo II

20 Ajab mandó buscar a todos los israelitas y reunió a los profetas sobre el monte Carmelo.
21 Elías se acercó a todo el pueblo y dijo: "¿Hasta cuándo van a andar rengueando de las dos piernas? 
     Si el Señor es Dios, síganlo; si es Baal, síganlo a él". Pero el pueblo no le respondió ni una palabra.
22 Luego Elías dijo al pueblo: "Como profeta del Señor, he quedado yo solo, 
     mientras que los profetas de Baal son cuatrocientos cincuenta.
23 Traigamos dos novillos; que ellos se elijan uno, que lo despedacen y lo pongan sobre la leña, 
     pero sin prender fuego. Yo haré lo mismo con el otro novillo: lo pondré sobre la leña 
     y tampoco prenderé fuego.
24 Ustedes invocarán el nombre de su dios y yo invocaré el nombre del Señor: el dios que responda 
     enviando fuego, ese es Dios". Todo el pueblo respondió diciendo: "¡Está bien!"
25 Elías dijo a los profetas de Baal: "Elíjanse un novillo y prepárenlo ustedes primero, 
     ya que son los más numerosos; luego invoquen el nombre de su dios, pero no prendan fuego".
26 Ellos tomaron el novillo que se les había dado, lo prepararon e invocaron el nombre de Baal 
     desde la mañana hasta el mediodía, diciendo: "¡Respóndenos, Baal!". Pero no se oyó ninguna voz 
     ni nadie que respondiera. Mientras tanto, danzaban junto al altar que habían hecho.
27 Al mediodía, Elías empezó a burlarse de ellos, diciendo: "¡Griten bien fuerte, porque es un dios! 
     Pero estará ocupado, o ausente, o se habrá ido de viaje. A lo mejor está dormido y se despierta".
28 Ellos gritaron a voz en cuello y, según su costumbre, se hacían incisiones con cuchillos y punzones, 
     hasta chorrear sangre.
29 Y una vez pasado el mediodía, se entregaron al delirio profético hasta la hora en que se ofrece 
     la oblación. Pero no se oyó ninguna voz, ni hubo nadie que respondiera o prestara atención.
30 Entonces Elías dijo a todo el pueblo: "¡Acérquense a mí!". Todo el pueblo se acercó a él, 
     y él restauró el altar del Señor que había sido demolido:
31 tomó doce piedras, conforme al número de los hijos de Jacob, a quien el Señor había dirigido 
     su palabra, diciéndole: "Te llamarás Israel",
32 y con esas piedras erigió un altar al nombre del Señor. Alrededor del altar hizo una zanja, 
     como un surco para dos medidas de semilla.
33 Luego dispuso la leña, despedazó el novillo y lo colocó sobre la leña.
34 Después dijo: "Llenen de agua cuatro cántaros y derrámenla sobre el holocausto y sobre la leña". 
     Así lo hicieron. Él añadió: "Otra vez". Lo hicieron por segunda vez, y él insistió: "Una vez más". 
     Lo hicieron por tercera vez.
35 El agua corrió alrededor del altar, y hasta la zanja se llenó de agua.
36 A la hora en que se ofrece la oblación, el profeta Elías se adelantó y dijo: "¡Señor, Dios de Abraham, 
     de Isaac y de Israel! Que hoy se sepa que tú eres Dios en Israel, que yo soy tu servidor y que por 
     orden tuya hice todas estas cosas.
37 Respóndeme, Señor, respóndeme, para que este pueblo reconozca que tú, Señor, eres Dios, 
     y que eres tú el que les ha cambiado el corazón".
38 Entonces cayó el fuego del Señor: Abrazó el holocausto, la leña, las piedras y la tierra, 
     y secó el agua de la zanja.
39 Al ver esto, todo el pueblo cayó con el rostro en tierra y dijo: "¡El Señor es Dios! 
     ¡El Señor es Dios!".
40 Elías les dijo: "¡Agarren a los profetas de Baal! ¡Que no escape ninguno!". Ellos los agarraron: 
     Elías los hizo bajar al torrente Quisón y allí los degolló.

jueves, 16 de agosto de 2018

Hechos 7,1-53: Discurso de Esteban

Discurso de Esteban
7:1 El Sumo Sacerdote preguntó a Esteban: "¿Es verdad lo que estos dicen?"
7:2 Él respondió: "Hermanos y padres, escuchen: El Dios de la gloria se apareció a nuestro padre Abraham, cuando aún estaba en la Mesopotamia, antes de establecerse en Jarán,
7:3 y le dijo: "Abandona tu tierra natal y la casa de tu padre y ve al país que yo te indicaré".
7:4 Abraham salió de Caldea para establecerse en Jarán. Después de la muerte de su padre, Dios le ordenó que se trasladara a este país, donde ustedes ahora están viviendo.
7:5 Él no le dio nada en propiedad, ni siquiera un palmo de tierra, pero prometió darle en posesión este país, a él, y después de él a sus descendientes, aunque todavía no tenía hijos.
7:6 Y Dios le anunció que sus descendientes emigrarían a una tierra extranjera, y serían esclavizados y maltratados durante cuatrocientos años.
7:7 Pero yo juzgaré al pueblo que los esclavizará —dice el Señor— y después quedarán en libertad y me tributarán culto en este mismo lugar.
7:8 Le dio luego la alianza sellada con la circuncisión y así Abraham, cuando nació su hijo Isaac, lo circuncidó al octavo día; Isaac hizo lo mismo con Jacob, y Jacob con los doce patriarcas.
7:9 Los patriarcas, movidos por la envidia, vendieron a su hermano José para que fuera llevado a Pero Dios estaba con él
7:10 y lo salvó de todas sus tribulaciones, le dio sabiduría, y lo hizo grato al Faraón, rey de Egipto, el cual lo nombró gobernador de su país y lo puso al frente de su casa real.
7:11 Luego sobrevino una época de hambre y de extrema miseria en toda la tierra de Egipto y de Canaán, y nuestros padres no tenían qué comer.
7:12 Jacob, al enterarse de que en Egipto había trigo, decidió enviar allí a nuestros padres. Esta fue la primera visita.
7:13 Cuando llegaron por segunda vez, José se dio a conocer a sus hermanos, y el mismo Faraón se enteró del origen de José.
7:14 Éste mandó llamar a su padre Jacob y a toda su familia, unas setenta y cinco personas.
7:15 Jacob se radicó entonces en Egipto, y allí murió, lo mismo que nuestros padres.
7:16 Sus restos fueron trasladados a Siquém y sepultados en la tumba que Abraham había comprado por una suma de dinero a los hijos de Emor, que habitaban en Siquém.
7:17 Al acercarse el tiempo en que debía cumplirse la promesa que Dios había hecho a Abraham, el pueblo creció y se multiplicó en Egipto,
7:18 hasta que vino un nuevo rey que no sabía nada acerca de José.
7:19 Este rey, empleando la astucia contra nuestro pueblo, maltrató a nuestros padres y los obligó a que abandonaran a sus hijos recién nacidos para que no sobrevivieran.
7:20 En ese tiempo nació Moisés, que era muy hermoso delante de Dios. Durante tres meses fue criado en la casa de su padre,
7:21 y al ser abandonado, la hija del Faraón lo recogió y lo crió como a su propio hijo.
7:22 Así Moisés fue iniciado en toda la sabiduría de los egipcios y llegó a ser poderoso en palabras y obras.
7:23 Al cumplir cuarenta años, sintió un vivo deseo de visitar a sus hermanos, los israelitas.
7:24 Y como vio que maltrataban a uno de ellos salió en su defensa, y vengó al oprimido matando al egipcio.
7:25 Moisés pensaba que sus hermanos iban a comprender que Dios, por su intermedio, les daría la salvación. Pero ellos no lo entendieron así.
7:26 Al día siguiente sorprendió a dos israelitas que se estaban peleando y trató de reconciliarlos, diciéndoles: "Ustedes son hermanos, ¿por qué se hacen daño?"
7:27 Pero el que maltrataba a su compañero rechazó a Moisés y le dijo: "¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro?
7:28 ¿Acaso piensas matarme como mataste ayer al egipcio?"
7:29 A oír esto, Moisés huyó y fue a vivir al país de Madián, donde tuvo dos hijos.
7:30 Al cabo de cuarenta años se le apareció un ángel en el desierto del monte Sinaí, en la llama de una zarza ardiente.
7:31 Moisés quedó maravillado ante tal aparición y, al acercarse para ver mejor, oyó la voz del Señor que le decía:
7:32 "Yo soy el Dios de tus padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob". Moisés, atemorizado, no se atrevía a mirar.
7:33 Entonces el Señor le dijo: "Quítate las sandalias porque estás pisando un lugar sagrado.
7:34 Yo he visto la opresión de mi Pueblo que está en Egipto, he oído sus gritos de dolor, y por eso he venido a librarlos. Ahora prepárate, porque he decidido enviarte a Egipto".
7:35 Y a este Moisés, a quien ellos rechazaron diciendo: ¿Quién te ha nombrado jefe o árbitro nuestro? Dios lo envió como jefe y libertador con la ayuda del ángel que se apareció en la zarza.
7:36 Él los liberó, obrando milagros y signos en Egipto, en el Mar Rojo y en el desierto, durante cuarenta años.
7:37 Y este mismo Moisés dijo a los israelitas: Dios suscitará de entre ustedes un profeta semejante a mí.
7:38 Y cuando el pueblo estaba congregado en el desierto, él hizo de intermediario en el monte Sinaí, entre el ángel que le habló y nuestros padres, y recibió las palabras de vida que luego nos comunicó.
7:39 Pero nuestros padres no sólo se negaron a obedecerle, sino que lo rechazaron y, sintiendo una gran nostalgia por Egipto,
7:40 dijeron a Aarón: "Fabrícanos dioses que vayan al frente de nosotros, porque no sabemos qué le ha pasado a ese Moisés, ese hombre que nos hizo salir de Egipto".
7:41 Entonces, fabricaron un ternero de oro, ofrecieron un sacrificio al ídolo y festejaron la obra de sus manos.
7:42 Pero Dios se apartó de ellos y los entregó al culto de los astros, como está escrito en el libro de los Profetas: Israelitas, ¿acaso ustedes me ofrecieron víctimas y sacrificios durante los cuarenta años que estuvieron en el desierto?
7:43 Por el contrario, llevaron consigo la carpa de Moloc y la estrella del Dios Refán, esos ídolos que ustedes fabricaron para adorarlos. Por eso yo los deportaré más allá de Babilonia.
7:44 En el desierto, nuestros padres tenían la Morada del Testimonio. Así lo había dispuesto Dios, cuando ordenó a Moisés que la hiciera conforme al modelo que había visto.
7:45 Nuestros padres recibieron como herencia esta Morada y, bajo la guía de Josué, la introdujeron en el país conquistado a los pueblos que Dios iba expulsando a su paso. Así fue hasta el tiempo de David.
7:46 David, que gozó del favor de Dios, le pidió la gracia de construir una Morada para el Dios de Jacob.
7:47 Pero fue Salomón el que le edificó una casa,
7:48 si bien es cierto que el Altísimo no habita en casas hechas por la mano del hombre. Así lo dice el Profeta:
7:49 El cielo es mi trono, y la tierra la tarima de mis pies. ¿Qué casa me edificarán ustedes,  dice el Señor, o dónde podrá estar mi lugar de reposo?
7:50 ¿No fueron acaso mis manos las que hicieron todas las cosas?
7:51 ¡Hombres rebeldes, paganos de corazón y cerrados a la verdad! Ustedes siempre resisten al Espíritu Santo y son iguales a sus padres.
7:52 ¿Hubo algún profeta a quien ellos no persiguieran? Mataron a los que anunciaban la venida del Justo, el mismo que acaba de ser traicionado y asesinado por ustedes,
7:53 los que recibieron la Ley por intermedio de los ángeles y no la cumplieron".

martes, 14 de agosto de 2018

Lucas 22,1-6: Conspiración contra Jesús y la traición de Judas

Conspiración contra Jesús y la traición de Judas
Mt 26,1-5.14-16; Mc 14,1-2.10-11; Jn 11,45-57

22:1 Estaba cerca la fiesta de los Ácimos, llamada Pascua.
22:2 Los sumos sacerdotes y los escribas buscaban la manera de eliminar a Jesús, porque tenían miedo del pueblo.
22:3 Entonces Satanás entró en Judas, llamado Iscariote, que era uno de los Doce.
22:4 Este fue a tratar con los sumos sacerdotes y los jefes de la guardia sobre el modo de entregárselo.
22:5 Ellos se alegraron y convinieron en darle dinero.
22:6 Judas aceptó y buscaba una ocasión propicia para entregarlo sin que se enterara el pueblo.

Lucas 18,31-34: Tercer anuncio de la Pasión

Tercer anuncio de la Pasión
Cf. Mt 20,17-19; Mc 10,32-34   

18:31 Después, Jesús llevó aparte a los Doce y les dijo: "Ahora subimos a Jerusalén, donde se cumplirá todo lo que anunciaron los profetas sobre el Hijo del hombre.
18:32 Será entregado a los paganos, se burlarán de él, lo insultarán, lo escupirán
18:33 y, después de azotarlo, lo matarán. Pero al tercer día resucitará".
18:34 Ellos no comprendieron nada de todo esto; les resultaba oscuro y no captaban el sentido de estas palabras.