Mostrando entradas con la etiqueta Padres. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Padres. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de septiembre de 2022

Últimos años de san Ireneo. Padre y Doctor de la Iglesia



Se desconoce el año de la muerte de san Ireneo de Lyon. Una tradición posterior afirma que fue martirizado. Los restos mortales de san Ireneo, según Gregorio de Tours, fueron sepultados en una cripta, bajo el altar de la que entonces se llamaba Iglesia de San Juan, pero después se llamó de san Ireneo. Esta tumba o santuario fue destruída por los calvinistas en 1562, haciendo desaparecer sus reliquias.

Su fiesta se celebra el 28 de junio en la Iglesia Latina, y el 23 de agosto en la Griega.

Padre y Doctor de la Iglesia

1,800 años después de su muerte, san Ireneo volvió a ser noticia en la Iglesia Católica cuando los obispos apoyaron de manera unánime la iniciativa del episcopado francés para declarar Doctor de la Iglesia a san Ireneo. El 7 de octubre del 2021, el papa Francisco nombraba a san Ireneo de Lyon Doctor de la Iglesia con el título de “Doctor de la Unidad”. Este obispo del siglo II se convertía en el trigésimo séptimo santo con el título de Doctor de la Iglesia.

Las obra literaria de san Ireneo es la de un Padre y Doctor de la Iglesia. Sus escritos no sólo ponen los cimientos de la teología cristiana, sino que sirven para exponer y refutar los errores de los gnósticos.  Ireneo en el gran defensor de la fe católica transmitida por la Tradición Apostólica

San Ireneo es reconocido sobre todo por su conocimiento y esfuerzo por defender la unidad de las iglesias cristianas en torno a la Sede de Roma, transmitiendo que la Tradición de los Apóstles es la que permite a todos los cristianos aprender y perseverar en la verdad y el amor de Jesucristo.


miércoles, 15 de junio de 2022

2 Corintios 12,11-18: Justificación de la apología del apóstol

12,11-18: Justificación de la apología del apóstol

11 ¡Vedme aquí hecho un loco! Vosotros me habéis obligado. Pues vosotros debíais recomendarme, 
     porque en nada he sido inferior a esos «superapóstoles», aunque nada soy.
12 Las características del apóstol se vieron cumplidas entre vosotros: 
     paciencia perfecta en los sufrimientos y también señales, prodigios y milagros.
13 Pues ¿en qué habéis sido inferiores a las demás Iglesias, excepto en no haberos sido yo gravoso? 
     ¡Perdonadme este agravio!
14 Mirad, es la tercera vez que estoy a punto de ir a vosotros, y no os seré gravoso, 
     pues no busco vuestras cosas sino a vosotros. 
     Efectivamente, no corresponde a los hijos atesorar para los padres, 
     sino a los padres atesorar para los hijos.
15 Por mi parte, muy gustosamente gastaré y me desgastaré totalmente por vuestras almas. 
     Amándoos más ¿seré yo menos amado?
16 Es verdad, en nada os fui gravoso; pero en mi astucia, os capturé con dolo.
17 ¿Acaso os exploté por alguno de los que os envié?
18 Invité a Tito y mandé con él al hermano. ¿Os ha explotado acaso Tito? 
     ¿No hemos obrado según el mismo espíritu? ¿No hemos seguido las mismas huellas?

domingo, 19 de agosto de 2018

Efesios 6,1-4: Deberes de los padres y de los hijos

Los deberes de los padres y de los hijos

1 Hijos, obedezcan a sus padres en el Señor porque esto es lo justo,
2 ya que el primer mandamiento que contiene una promesa es este: Honra a tu padre y a tu madre, 
3 para que seas feliz y tengas una larga vida en la tierra.
4 Padres, no irriten a sus hijos; al contrario, edúquenlos, corrigiéndolos y aconsejándolos, 
   según el espíritu del Señor.

martes, 14 de agosto de 2018

Lucas 18,28-30: La recompensa prometida a los discípulos

La recompensa prometida a los discípulos
Mt 19,27-30; Mc 10,28-31; Lc 22,28-30

18:28 Pedro le dijo: "Nosotros hemos dejado todo lo que teníamos y te hemos seguido".
18:29 Jesús respondió: "Les aseguro que el que haya dejado casa, mujer, hermanos, padres o hijos, por el Reino de Dios,
18:30 recibirá mucho más en este mundo; y en el mundo futuro, recibirá la Vida eterna".

lunes, 13 de agosto de 2018

Mc 13,5-13: El comienzo de las tribulaciones

El comienzo de las tribulaciones
Cf. Mt 24,4-14; Lc 21,8-19

13:5 Entonces Jesús comenzó a decirles: "Tengan cuidado de que no los engañen,
13:6 porque muchos se presentarán en mi Nombre, diciendo: "Soy yo", y engañarán a mucha gente.
13:7 No se alarmen cuando oigan hablar de guerras y de rumores de guerras: es necesario que esto ocurra, pero todavía no será el fin.
13:8 Se levantará nación contra nación y reino contra reino. En muchas partes, habrá terremotos y hambre. Este será el comienzo de los dolores del parto.
13:9 Estén atentos: los entregarán a los tribunales y los azotarán en las sinagogas, y por mi causa serán llevados ante gobernadores y reyes, para dar testimonio delante de ellos.
13:10 Pero antes, la Buena Noticia será proclamada a todas las naciones.
13:11 Cuando los entreguen, no se preocupen por lo que van a decir: digan lo que se les enseñe en ese momento, porque no serán ustedes los que hablarán, sino el Espíritu Santo.
13:12 El hermano entregará a su hermano para que sea condenado a muerte, y el padre a su hijo; los hijos se rebelarán contra sus padres y los matarán.
13:13 Serán odiados por todos a causa de mi Nombre, pero el que persevere hasta el fin, se salvará.

domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 3,18-21: Los deberes familiares

Col 3,18-21

3:18 Mujeres, sean dóciles a su marido, como corresponde a los discípulos del Señor.
3:19 Maridos, amen a su mujer, y no le amarguen la vida.
3:20 Hijos, obedezcan siempre a sus padres, porque esto es agradable al Señor.
3:21 Padres, no exasperen a sus hijos, para que ellos no se desanimen.

sábado, 19 de marzo de 2016

De la paternidad de San José en el evangelio de Mateo, por Luis Antequera

GIOVANNI BATTISTA TIEPOLO (1696-1770)


En estos días en que la lecturas se fijan en san José, parece adecuado realizar un repaso del tratamiento que realizan los Evangelios a la persona de san José.

Empezaremos por el Evangelio de Mateo, no tanto por ser el primero en el orden de la Iglesia, sino por ser el evangelio josefino por antonomasia, aquél en el que más veces es mencionado san José, hasta siete veces por su nombre y una más por su profesión.

Mateo comienza su obra con un árbol genealógico de Jesús que le entronca con personajes fundamentales de la historia hebrea como Abraham y el rey David, entronques que tienen lugar a través de la figura de José, quien en este árbol aparece mencionado de la siguiente manera:

“Y Jacob engendró a José, el esposo de María, 
de la que nació Jesús, llamado Cristo” (Mt 1,16)

Mateo no realiza, contrariamente a lo que sí hace Lucas, un relato de la Anunciación, y por lo que se refiere a la concepción de Jesús en el seno de María resuelve el tema de esta sucinta manera, que recoge una nueva mención de José:

“El origen de Jesucristo fue de esta manera: 
Su madre, María, estaba desposada con José 
y, antes de empezar a estar juntos ellos, 
se encontró encinta por obra del Espíritu Santo” 
(Mt 1,18).

Son muchas las referencias que Mateo realiza sobre José a partir de ese momento, todas ocurridas durante la primera infancia de Jesús. Explica primero lo que fue su reacción al encontrarse a su mujer encinta sin haber tenido él participación alguna en el evento:

“Su marido José, que era justo, pero no quería infamarla, resolvió repudiarla en privado. Así lo tenía planeado, cuando el ángel del Señor se le apareció en sueños y le dijo: «José, hijo de David, no temas tomar contigo a María tu mujer porque lo engendrado en ella es del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados.» Todo esto sucedió para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta: Ved que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, y le pondrán por nombre Emmanuel, que traducido significa “Dios con nosotros”. Despertado José del sueño, hizo como el ángel del Señor le había mandado, y tomó consigo a su mujer. Y no la conocía hasta que ella dio a luz un hijo, y le puso por nombre Jesús” (Mt 1,19-25).

A destacar en esta narración la frase “y no la conocía [var. “y no la conoció”] hasta que ella dio a luz un hijo”, que unida al “antes de empezar a estar juntos ellos” de Mt 1,18 que hemos visto más arriba, se va a convertir en argumento de cuántos han sostenido a los largo de la vida del cristianismo que María fue virgen hasta que tuvo a Jesús, pero sólo hasta ese momento. Es decir, fue virgen “antes y durante el parto”, pero no después.

Llama la atención que, contrariamente a lo que ha perpetuado la muchísima iconografía existente sobre el tema, en el episodio de los Reyes Magos, que como sabemos, sólo recoge Mateo, José está ausente:

[Los magos de oriente], después de oír al rey, se pusieron en camino, y he aquí que la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que llegó y se detuvo encima del lugar donde estaba el niño. Al ver la estrella se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa; vieron al niño con María su madre y, postrándose, le adoraron; abrieron luego sus cofres y le ofrecieron dones de oro, incienso y mirra.” (Mt 2,9-11)

Adquiere luego José un protagonismo inusitado en unos episodios de la vida de Jesús que sólo Mateo, y ninguno otro de sus colegas evangelistas. relata: la Matanza de los inocentes y la Huida a Egipto de la Sagrada Familia.

“Cuando ellos se retiraron, el ángel del Señor se apareció en sueños a José y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre y huye a Egipto; y estáte allí hasta que yo te diga. Porque Herodes va a buscar al niño para matarle’. Él se levantó, tomó de noche al niño y a su madre, y se retiró a Egipto; y estuvo allí hasta la muerte de Herodes; para que se cumpliera lo dicho por el Señor por medio del profeta: ‘De Egipto llamé a mi hijo’. Entonces Herodes, al ver que había sido burlado por los magos, se enfureció terriblemente y envió a matar a todos los niños de Belén y de toda su comarca, de dos años para abajo, según el tiempo que había precisado por los magos” (Mt 2,12-17).

Protagonismo que sigue siendo fundamental después, cuando se decide el retorno de Egipto y el establecimiento de la familia en una ciudad que hace aquí, y no antes, su aparición en el Evangelio de Mateo: Nazaret, sita en Galilea y no en Judea, reinos diferentes cuando Jesús vuelve de Egipto con Herodes el Grande muerto ya:

“Muerto Herodes, el ángel del Señor se apareció en sueños a José en Egipto y le dijo: ‘Levántate, toma contigo al niño y a su madre, y vete a la tierra de Israel,  pues ya han muerto los que buscaban la vida del niño’. Él se levantó, tomó consigo al niño y a su madre, y entró en tierra de Israel. Pero al enterarse de que Arquelao reinaba en Judea en lugar de su padre Herodes, tuvo miedo de ir allí; y, avisado en sueños, se retiró a la región de Galilea, y fue a vivir en una ciudad llamada Nazaret; para que se cumpliese lo dicho por los profetas: Será llamado Nazoreo” (Mt 2,19-23).

Luego José desaparece de la narración sin explicación alguna y sin que sepamos cuál ha sido su destino o su final, aunque lo veamos una vez más como protagonista secundario, nominado como “padre de Jesús”, esta vez no por su nombre, sino por su profesión. Cosa que ocurre en el famoso episodio denominado en el Evangelio “Visita a Nazaret”, “retorno” habría que llamarlo mejor, aunque bien lo podríamos denominar también “De los hermanos de Jesús”, y en el que Mateo pone en boca de sus compatriotas estas palabras referidas a Jesús: “¿No es éste el hijo del carpintero? ¿No se llama su madre María, y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas?” (Mt 13,55)

Fuente: religionenlibertad.com 

OTROS ARTÍCULOS SOBRE SAN JOSÉ:

     La Paternidad de San José en el Evangelio de Lucas,
     ¿Qué sabemos de san José?,
     Reseña histórica de la fiesta de san José obrero
     Santo patrono de la familia
     Patrono de la gente anónima
    ¿Qué nos dicen de san José los evangelios apócrifos?