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sábado, 14 de septiembre de 2024

Mc 8,27-35: Sobre la identidad y misión de Jesús

Marcos 8,27-33 (Cf. Mt 16,13-20; Lc 9,18-21; Jn 6,64-71)


En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos se dirigieron a las aldeas de Cesarea de Filipo; por el camino preguntó a sus discípulos:
— ¿Quién dice la gente que soy yo?».
Ellos le contestaron:
— Unos, Juan el Bautista; otros, Elías, y otros, uno de los profetas.
Él les preguntó:
— Y vosotros, ¿quién decís que soy?
Tomando la palabra Pedro le dijo:
— Tú eres el Mesías.
Y les conminó a que no hablaran a nadie acerca de esto. Y empezó a instruirlos:
— El Hijo del hombre tiene que padecer mucho, ser reprobado por los ancianos, sumos sacerdotes y escribas, ser ejecutado y resucitar a los tres días.
Se lo explicaba con toda claridad. Entonces Pedro se lo llevó aparte y se puso a increparlo. Pero él se volvió y, mirando a los discípulos, increpó a Pedro:
— Ponte detrás de mí, Satanás! ¡Tú piensas como los hombres, no como Dios!
Después llamó a la gente y a sus discípulos, y les dijo: 
— El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga. Mirad, el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mí y por el Evangelio la salvará.»

sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 14,66-72: Negaciones de Pedro

Negaciones de Pedro
Cf. Mt 26,69s; Lc 22,56s; cfr. Jn 18,17s 

66 Estaba Pedro abajo en el patio, cuando una sirvienta del sumo sacerdote, 
67 viendo que se calentaba, se le quedó mirando y le dijo: 
     —También tú estabas con el Nazareno, con Jesús. 
68 Él lo negó: —Ni sé ni entiendo lo que dices. Salió al vestíbulo [y un gallo cantó]. 

Cf. Mt 26,71-75; Lc 22,58-62; cfr. Jn 18,25-27

69 La sirvienta lo vio y empezó a decir otra vez a los presentes: 
     —Éste es uno de ellos. 
70 De nuevo lo negó. Al poco tiempo también los presentes decían a Pedro: 
     —Realmente eres de ellos, porque eres galileo. 
71 Entonces empezó a echar maldiciones y a jurar que no conocía al hombre del que hablaban. 
72 Al instante cantó por segunda vez el gallo. Pedro recordó lo que le había dicho Jesús: 
     Antes de que el gallo cante dos veces me habrás negado tres. Y se puso a llorar.


Mc 14,53-65: Jesús ante el Consejo

Jesús ante el Consejo
Cf. Mt 26,57s; Lc 22,54s; cfr. Jn 18,12-16 

53 Condujeron a Jesús a casa del sumo sacerdote, 
     y se reunieron todos los sumos sacerdotes con los ancianos y los letrados. 
54 Pedro le fue siguiendo a distancia hasta entrar en el palacio del sumo sacerdote. 
     Se quedó sentado con los empleados, calentándose junto al fuego. 

Cf. Mt 26,59-63a

55 El sumo sacerdote y el Consejo en pleno buscaban un testimonio contra Jesús 
     que permitiera condenarlo a muerte, y no lo encontraban, 
56 ya que aunque muchos testimoniaban en falso contra él, sus testimonios no concordaban. 
57 Algunos se levantaron y declararon en falso contra él: 
58 —Le hemos oído decir: Yo he de destruir este santuario, construido por manos humanas, 
     y en tres días construiré otro, no edificado con manos humanas. 
59 Pero tampoco en este punto concordaba el testimonio de ellos. 
60 Entonces el sumo sacerdote se puso de pie en medio y preguntó a Jesús: 
     —¿No respondes nada a lo que éstos declaran contra ti? 
61a Él callaba y no respondía nada. 

Cf. Mt 26,63b-66; Lc 22,66-71; cfr. Jn 18,19-21

61b De nuevo le preguntó el sumo sacerdote: —¿Eres tú el Mesías, el Hijo del Bendito? 
62 Jesús respondió: —Yo soy. Verán al Hijo del Hombre sentado a la derecha del Todopoderoso 
     y llegando entre las nubes del cielo. 
63 El sumo sacerdote, rasgándose sus vestiduras, dijo: —¿Qué falta nos hacen los testigos? 
64 Ustedes mismos han oído la blasfemia. ¿Qué les parece? Todos sentenciaron que era reo de muerte. 

Cf. Mt 26,67; Lc 22,63-65; cfr. Jn 18,22s

 65 Algunos se pusieron a escupirle, a taparle los ojos y darle bofetadas diciendo: 
      —¡Adivina quién fue! También los empleados le daban bofetadas.

Mc 32-52: Oración en el huerto y arresto de Jesús

Oración en el huerto
(Cf. Mt 26,36-46; cfr. Lc 22,39-46) 

32 Llegados al lugar llamado Getsemaní, dijo a sus discípulos: 
     —Siéntense aquí mientras yo voy a orar. 
33 Llevó con él a Pedro, Santiago y Juan y empezó a sentir tristeza y angustia. 
34 Entonces les dijo: —Siento una tristeza de muerte; quédense aquí y permanezcan despiertos. 
35 Se adelantó un poco, se postró en tierra y oraba que, si era posible, se alejara de él aquella hora. 
36 Decía: Abba, Padre, tú lo puedes todo, aparta de mí esta copa. 
     Pero no se haga mi voluntad, sino la tuya. 
37 Volvió, y los encontró dormidos. Dijo a Pedro: 
     —Simón, ¿duermes? ¿No has sido capaz de estar despierto una hora? 
38 Permanezcan despiertos y oren para no caer en la tentación. 
     El espíritu está dispuesto, pero la carne es débil. 
39 Se retiró otra vez y oró repitiendo las mismas palabras. 
40 Al volver, los encontró otra vez dormidos, porque los ojos se les cerraban de sueño; 
     y no supieron qué contestar. 
41 Volvió por tercera vez y les dijo: —¡Todavía dormidos y descansando! 
     Basta, ha llegado la hora en que el Hijo del Hombre será entregado en poder de los pecadores. 
42 Vamos, levántense, se acerca el traidor. 

Arresto de Jesús
(Cf. Mt 26,47-56; Lc 22,47-53; cfr. Jn 18,1-11)

43 Todavía estaba hablando cuando se presentó Judas, uno de los Doce, 
     y con él gente armada de espadas y palos, enviada por los sumos sacerdotes, 
     los letrados y los ancianos. 
44 El traidor les había dado una contraseña: Al que yo bese, ése es; arréstenlo y llévenlo con cuidado. 
45 Enseguida, acercándose a Jesús, le dijo: ¡Maestro!, y le dio un beso. 
46 Los otros se le tiraron encima y lo arrestaron. 
47 Uno de los presentes desenvainó la espada y de un tajo cortó una oreja 
     al sirviente del sumo sacerdote. 
48 Jesús se dirigió a ellos: 
     —Como si se tratara de un asaltante, han salido armados de espadas y palos para capturarme. 
49 Diariamente estaba con ustedes enseñando en el templo y no me arrestaron. 
     Pero se ha de cumplir la Escritura. 
50 Y todos lo abandonaron y huyeron. 

Un joven anónimo

51 Le seguía, también, un muchacho cubierto sólo por una sábana. Lo agarraron; 
52 pero él, soltando la sábana, se les escapó desnudo.


Mc 14,10-11: Traición de Judas

Traición de Judas
(Cf. Mt 26,14-16; Lc 22,3-6)

10 Judas Iscariote, uno de los Doce, se dirigió a los sumos sacerdotes para entregárselo. 
11Al oírlo se alegraron y prometieron darle dinero. Y él se puso a buscar una oportunidad para ello.

Marcos 14,1-9: Complot para matar a Jesús y unción en Betania

Complot para matar a Jesús
(Mt 26,1-5; Lc 22,1s; cfr. Jn 11,45-57)

1 Faltaban dos días para la fiesta de la Pascua y de los Ázimos. 
   Los sumos sacerdotes y los letrados buscaban apoderarse de él mediante un engaño para darle muerte. 
2 Pero decían que no debía ser durante las fiestas, para que no se amotinase el pueblo.

Unción en Betania
(Mt 26,6-13; cfr. Lc 7,36-50; Jn 12,1-8)

3 Estando él en Betania, invitado en casa de Simón el Leproso, 
   llegó una mujer con un frasco de perfume de nardo puro muy costoso. 
   Quebró el frasco y se lo derramó en la cabeza. 
4 Algunos comentaban indignados:
   —¿A qué viene este derroche de perfume? 
5 Se podía haberlo vendido por trescientos denarios para dárselos a los pobres.
   Y la reprendían.
6 Pero Jesús dijo:
   —Déjenla, ¿por qué la molestan? Ha hecho una obra buena conmigo. 
7 A los pobres los tendrán siempre entre ustedes y podrán socorrerlos cuando quieran; 
   pero a mí no siempre me tendrán.
8 Ha hecho lo que podía: se ha adelantado a preparar mi cuerpo para la sepultura. 
9 Les aseguro que en cualquier parte del mundo donde se proclame la Buena Noticia, 
   se mencionará también lo que ella ha hecho.

domingo, 17 de marzo de 2024

Hebreos 5,1-10: Jesús, Sumo Sacerdote

1 Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres 
   y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios 
   para ofrecer dones y sacrificios por los pecados;
2 y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, 
   por estar también él envuelto en flaqueza.
3 Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo.
4 Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón.
5 De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, 
   sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
7 El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas 
   con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, 
   fue escuchado por su actitud reverente,
8 y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia;
9 y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
10 proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec.

domingo, 1 de octubre de 2023

Mateo 21,28-32: Parábola de los dos hijos

Mateo 21,28-32


En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo: «¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: "Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue. Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue. ¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?» Contestaron: «El primero.»  Jesús les dijo: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»

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domingo, 4 de junio de 2023

Marcos 12,1-12: Parábola de los viñadores homicidas

Marcos 12,1-12

Lunes de la 9 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los escribas y a los ancianos: "Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo, envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado; a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían. Pero los labradores se dijeron: "Éste es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia." Y, agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña. ¿Que hará el dueño de la viña? Acabará con los ladrones y arrendará la viña a otros. ¿No habéis leído aquel texto: "La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente"?" Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y, dejándolo allí, se marcharon.

viernes, 21 de abril de 2023

Lucas 24,13-35: Los discípulos de Emaús

Lucas 24,13-35


Dos discípulos de Jesús iban andando aquel mismo día, el primero de la semana, a una aldea llamada Emaús, distante unas dos leguas de Jerusalén; iban comentando todo lo que había sucedido. Mientras conversaban y discutían, Jesús en persona se acercó y se puso a caminar con ellos. Pero sus ojos no eran capaces de reconocerlo. Él les dijo:
— ¿Qué conversación es esa que traéis mientras vais de camino?
Ellos se detuvieron preocupados. Y uno de ellos, que se llamaba Cleofás, le replico:
— ¿Eres tú el único forastero en Jerusalén, que no sabes lo que ha pasado allí estos días?
Él les pregunto:
— ¿Qué?
Ellos le contestaron:
— Lo de Jesús, el Nazareno, que fue un profeta poderoso en obras y palabras, ante Dios y ante todo el pueblo; cómo lo entregaron los sumos sacerdotes y nuestros jefes para que lo condenaran a muerte, y lo crucificaron. Nosotros esperábamos que él fuera el futuro liberador de Israel. Y ya ves: hace dos días que sucedió esto. Es verdad que algunas mujeres de nuestro grupo nos han sobresaltado: pues fueron muy de mañana al sepulcro, no encontraron su cuerpo, e incluso vinieron diciendo que habían visto una aparición de ángeles, que les habían dicho que estaba vivo. Algunos de los nuestros fueron también al sepulcro y lo encontraron como habían dicho las mujeres; pero a él no lo vieron.
Entonces Jesús les dijo:
— ¡Qué necios y torpes sois para creer lo que anunciaron los profetas! ¿No era necesario que el Mesías padeciera esto para entrar en su gloria?
Y, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas, les explicó lo que se refería a él en toda la Escritura.
Ya cerca de la aldea donde iban, él hizo ademán de seguir adelante; pero ellos le apremiaron, diciendo:
— Quédate con nosotros, porque atardece y el día va de caída.
Y entró para quedarse con ellos. Sentado a la mesa con ellos, tomó el pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio. A ellos se les abrieron los ojos y lo reconocieron. Pero él desapareció. Ellos comentaron:
— ¿No ardía nuestro corazón mientras nos hablaba por el camino y nos explicaba las Escrituras?
Y, levantándose al momento, se volvieron a Jerusalén, donde encontraron reunidos a los Once con sus compañeros, que estaban diciendo:
— Era verdad, ha resucitado el Señor y se ha aparecido a Simón.
Y ellos contaron lo que les había pasado por el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.


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miércoles, 5 de abril de 2023

Mateo 26,14-25: Traición de Judas y preparativos de la cena pascual


Traición de Judas
(Mc 14,10s; Lc 22,3-6)

14 Entonces uno de los Doce, llamado Judas Iscariote, se dirigió a los sumos sacerdotes
15 y les propuso: —¿Qué me dan si lo entrego a ustedes? 
     Ellos se pusieron de acuerdo en treinta monedas de plata.
16 Desde aquel momento buscaba una ocasión para entregarlo.

 Preparación de la cena pascual
(Mc 14,12-16; Lc 22,7-13)

 17 El primer día de los Ázimos se acercaron los discípulos a Jesús y le preguntaron:
      —¿Dónde quieres que te preparemos la cena de Pascua?
18 Él les contestó: —Vayan a la ciudad, a la casa de tal persona, y díganle: 
     El maestro dice: mi hora está próxima; en tu casa celebraré la Pascua con mis discípulos.
19 Los discípulos prepararon la cena de Pascua siguiendo las instrucciones de Jesús.
 
Anuncio de la traición
(Mc 14,17-21; cfr. Lc 22,21-23; Jn 13,21-30)
 
20 Al atardecer se puso a la mesa con los Doce.
21 Mientras comían, les dijo:
     —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar.
22 Muy tristes, empezaron a preguntarle uno por uno: —¿Soy yo, Señor?
23 Él contestó: —El que se ha servido de la misma fuente que yo, ése me entregará.
24 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; 
     pero, ¡ay de aquél por quien el Hijo del Hombre será entregado! 
     Más le valdría a ese hombre no haber nacido.
25 Le dijo Judas, el traidor: 
     —¿Soy yo, maestro? 
     Le respondió Jesús: 
     —Tú lo has dicho.

miércoles, 26 de octubre de 2022

Lucas 19,45-48: Expulsión de los vendedores del Templo

Lucas 19,45-48 
Viernes de la 33 Semana del Tiempo Ordinario I y II


En aquel tiempo, entró Jesús en el templo y se puso a echar a los vendedores, diciéndoles: "Escrito está: "Mi casa es casa de oración"; pero vosotros la habéis convertido en una "cueva de bandidos"." Todos los días enseñaba en el templo. Los sumos sacerdotes, los escribas y los notables del pueblo intentaban quitarlo de en medio; pero se dieron cuenta de que no podían hacer nada, porque el pueblo entero estaba pendiente de sus labios.

SOBRE EL MISMO TEMA:

Mateo 21,12-17: La expulsión de los vendedores del Templo

Mt 21,12-17: La expulsión de los vendedores del Templo


12 Después Jesús entró en el Templo y echó a todos los que vendían y compraban allí, 
     derribando las mesas de los cambistas y los asientos de los vendedores de palomas.
13 Y les decía: "Está escrito: Mi casa será llamada casa de oración, 
     pero ustedes la han convertido en una cueva de ladrones".
14 En el Templo se le acercaron varios ciegos y paralíticos, y él los curó.
15 Al ver los prodigios que acababa de hacer y a los niños que gritaban en el Templo: 
     "¡Hosana al Hijo de David!", los sumos sacerdotes y los escribas se indignaron
16 y le dijeron: "¿Oyes lo que dicen estos?" "Sí, respondió Jesús, ¿pero nunca han leído este pasaje: 
     De la boca de las criaturas y de los niños de pecho, has hecho brotar una alabanza?"
17 En seguida los dejó y salió de la ciudad para ir a Betania, donde pasó la noche.


SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 24 de julio de 2022

Números 35,9-34: Las ciudades de refugio

Números 35,9-34:
Las ciudades de refugio

9 Luego el Señor dijo a Moisés:
10 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando crucen el Jordán para entrar en la tierra de Canaán,
11 encontrarán ciudades que les servirán como ciudades de refugio, donde puedan huir los homicidas 
     que hayan matado a alguien involuntariamente.
12 Esas ciudades servirán de refugio contra el vengador del homicidio, 
     y así el homicida no morirá sin haber comparecido delante de la comunidad para ser juzgado.
13 Ustedes tendrán que señalar seis ciudades de refugio:
14 tres el otro lado del Jordán y tres en el territorio de Canaán.
15 Esas seis ciudades podrán servir de refugio no sólo a los israelitas, sino también a los extranjeros 
     residentes o que estén de paso entre ustedes, de manera que todo el que haya matado a otro 
     involuntariamente, pueda refugiarse en ellas.
16 Pero el que mata a otro golpeándolo con un objeto de hierro, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
17 Si lo mata de una pedrada capaz de causar la muerte, es un asesino, 
     y el asesino será castigado con la muerte.
18 Si lo mata golpeándolo con un palo capaz de causar la muerte, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
19 El vengador del homicidio en persona debe matar al asesino apenas lo encuentre.
20 Si el homicida mató a la víctima por odio, 
     o si le arrojó intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte,
21 o si por enemistad lo hirió a golpes de puño hasta matarlo, el agresor será castigado con la muerte: 
     es un asesino, y el vengador del homicidio lo matará apenas lo encuentre.
22 Pero si lo hirió fortuitamente, sin que mediara enemistad, 
     o si le arrojó un objeto sin intención de alcanzarlo,
23 o si dejó caer sobre él, inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera 
     le causó la muerte, sin tener odio contra él y sin desearle ningún mal,
24 la comunidad juzgará, conforme a estas reglas, entre el homicida y el vengador del homicidio,
25 y librará a aquel de las manos de este. Luego la comunidad lo hará volver a la ciudad de refugio,      
     adonde había huido, y él permanecerá allí hasta la muerte del Sumo Sacerdote 
     que ha sido ungido con el óleo santo.
26 Si el homicida sale de la ciudad de refugio adonde había huido,
27 y el vengador del homicidio lo encuentra fuera de los límites de su ciudad de refugio, 
     lo podrá matar sin temor a ninguna represalia,
28 porque el homicida debe permanecer en su ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote, 
     y solamente después podrá volver al lugar donde está su propiedad.
29 Estas disposiciones serán una norma jurídica para ustedes y para sus descendientes, 
     en cualquier lugar donde se encuentren.
30 Si alguien mata a una persona, el homicida será condenado a muerte por la declaración de testigos, 
     pero el testimonio de uno solo no basta para condenar a muerte a alguien.
31 No aceptarán ningún rescate por la vida de un asesino, porque debe morir,
32 Tampoco lo aceptarán de aquel que huyó a sus ciudad de refugio, 
     permitiéndole que habite nuevamente en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote.
33 No profanen la tierra donde viven, porque la sangre profana la tierra, y no hay para la tierra otra 
     expiación por la sangre derramada, que la sangre de aquel que la derramó.
34 No hagas impuro el país donde vives y en el cual yo habito. 
     Porque yo, el Señor, habito entre los israelitas.

viernes, 17 de junio de 2022

Hebreos 3,1-6: Jesús es superior a Moisés

3,1-6: Jesús es superior a Moisés

1 Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol 
   y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,
2 que es fiel al que le instituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa.
3 Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, 
   en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma.
4 Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios.
5 Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor,
   para atestiguar cuanto había de anunciarse,
6 pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, 
   si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

sábado, 11 de junio de 2022

Hechos 25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa

25,13-22: Encuentro de Festo y Agripa
Viernes de la 7 Semana de Pascua

13 Pasados algunos días, el rey Agripa y Berenice vinieron a Cesarea y fueron a saludar a Festo.
14 Como pasaran allí bastantes días, Festo expuso al rey el caso de Pablo: «Hay aquí un hombre, 
     le dijo, que Félix dejó prisionero.
15 Estando yo en Jerusalén presentaron contra él acusación los sumos sacerdotes y los ancianos 
     de los judíos, pidiendo contra él sentencia condenatoria.
16 Yo les respondí que no es costumbre de los romanos entregar a un hombre antes de que el acusado 
     tenga ante sí a los acusadores y se le dé la posibilidad de defenderse de la acusación.
17 Ellos vinieron aquí juntamente conmigo, y sin dilación me senté al día siguiente en el tribunal 
     y mandé traer al hombre.
18 Los acusadores comparecieron ante él, pero no presentaron ninguna acusación de los crímenes 
     que yo sospechaba;
19 solamente tenían contra él unas discusiones sobre su propia religión y sobre un tal Jesús, ya muerto, 
     de quien Pablo afirma que vive.
20 Yo estaba perplejo sobre estas cuestiones y le propuse si quería ir a Jerusalén 
     y ser allí juzgado de estas cosas.
21 Pero como Pablo interpuso apelación de que su caso se reservase a la decisión del Augusto, 
     mandé que se le custodiara hasta remitirle al César.»
22 Agripa dijo a Festo: «Querría yo también oír a ese hombre.» - «Mañana, dijo, le oirás.»

Hechos 25,1-12: Apelación de Pablo al César

25,1-12: Apelación de Pablo al César

1 Tres días después de haber llegado a la provincia, subió Festo de Cesarea a Jerusalén.
2 Los sumos sacerdotes y los principales de los judíos le presentaron acusación 
   contra Pablo e insistentemente
3 le pedían una gracia contra él, que le hiciera trasladar a Jerusalén, mientras preparaban una celada 
   para matarle en el camino.
4 Pero Festo les contestó que Pablo debía estar custodiado en Cesarea, y que él mismo estaba 
   para marchar allá inmediatamente.
5 «Que bajen conmigo, les dijo, los que entre vosotros tienen autoridad y si este hombre es culpable 
   en algo, formulen acusación contra él.»
6 Después de pasar entre ellos no más de ocho o diez días, bajó a Cesarea y al día siguiente se sentó 
   en el tribunal y mandó traer a Pablo.
7 Así que éste se presentó le rodearon los judíos que habían bajado de Jerusalén, 
   presentando contra él muchas y graves acusaciones, que no podían probar.
8 Pablo se defendía diciendo: «Yo no he cometido falta alguna ni contra la Ley de los judíos 
    ni contra el Templo ni contra el César.»
9 Pero Festo, queriendo congraciarse con los judíos, preguntó a Pablo: 
   «¿Quieres subir a Jerusalén y ser allí juzgado de estas cosas en mi presencia?»
10 Pablo contestó: «Estoy ante el tribunal del César, que es donde debo ser juzgado. 
     A los judíos no les he hecho ningún mal, como tú muy bien sabes.
11 Si, pues, soy reo de algún delito o he cometido algún crimen que merezca la muerte, no rehúso morir; 
     pero si en eso de que éstos me acusan no hay ningún fundamento, nadie puede entregarme a ellos; 
     apelo al César.»
12 Entonces Festo deliberó con el Consejo y respondió: «Has apelado al César, al César irás.»

Hechos 24,1-9: Proceso de Pablo ante Felix

Hechos 24,1-9: Proceso de Pablo ante Felix

1 Cinco días después bajó el Sumo Sacerdote Ananías con algunos ancianos y un tal Tértulo, 
   abogado, y presentaron ante el procurador acusación contra Pablo.
2 Citado Pablo, Tértulo dio principio a la acusación diciendo: «Gracias a ti gozamos de mucha paz 
   y las mejoras realizadas por tu providencia en beneficio de esta nación,
3 en todo y siempre las reconocemos, excelentísimo Félix, con todo agradecimiento.
4 Pero para no molestarte más, te ruego que nos escuches un momento con tu característica clemencia.
5 Hemos encontrado esta peste de hombre que provoca altercados entre los judíos de toda la tierra 
   y que es el jefe principal de la secta de los nazoreos.
6 Ha intentado además profanar el Templo, pero nosotros le apresamos.
7 El tribuno Lisias, con gran violencia, lo arrancó de nuestras manos, 
   mandando que sus acusadores viniesen a ti.
8 Interrogándole, podrás tú llegar a conocer a fondo todas estas cosas de que le acusamos.»
9 Los judíos le apoyaron, afirmando que las cosas eran así.

23,12-22: Complot de los judíos contra Pablo

23,12-22: Complot de los judíos contra Pablo

12 Al amanecer, los judíos se confabularon y se comprometieron bajo anatema a no comer ni beber 
     hasta que hubieran matado a Pablo.
13 Eran más de cuarenta los comprometidos en esta conjuración.
14 Estos, pues, se presentaron a los sumos sacerdotes y a los ancianos y le dijeron: 
     «Bajo anatema nos hemos comprometido a no probar cosa alguna hasta que no hayamos dado muerte 
     a Pablo.
15 Vosotros por vuestra parte, de acuerdo con el Sanedrín, indicad al tribuno que os lo baje donde 
     vosotros, como si quisierais examinar más a fondo su caso; nosotros estamos dispuestos a matarle 
     antes de que llegue.»
16 El hijo de la hermana de Pablo se enteró de la celada. Se presentó en el cuartel, entró y se lo contó 
     a Pablo.
17 Pablo llamó a uno de los centuriones y le dijo: «Lleva a este joven donde el tribuno, pues tiene algo 
     que contarle.»
18 El tomó y le presentó al tribuno diciéndole: «Pablo, el preso, me llamó y me rogó que te trajese este 
     joven que tiene algo que decirte.»
19 El tribuno le tomó de la mano, le llevó aparte y le preguntó: «¿Qué es lo que tienes que contarme?»
20 - «Los judíos, contestó, se han concertado para pedirte que mañana bajes a Pablo al Sanedrín con el 
     pretexto de hacer una indagación más a fondo sobre él.
21 Pero tú no les hagas caso, pues le preparan una celada más de cuarenta hombres de entre ellos, 
     que se han comprometido bajo anatema a no comer ni beber hasta haberle dado muerte; 
     y ahora están preparados, esperando tu asentimiento.»
22 El tribuno despidió al muchacho dándole esta recomendación: «No digas a nadie que me has 
     denunciado estas cosas.»

Hechos 23,1-11: Pablo ante el Sanedrín

Hechos 23,1-11: Pablo ante el Sanedrín

1 Pablo miró fijamente al Sanedrín y dijo: «Hermanos, yo me he portado con entera buena conciencia 
    ante Dios, hasta este día.»
2 Pero el Sumo Sacerdote Ananías mandó a los que le asistían que le golpeasen en la boca.
3 Entonces Pablo le dijo: «¡Dios te golpeará a ti, pared blanqueada! ¿Tú te sientas para juzgarme 
   conforme la Ley y mandas, violando la Ley, que me golpeen?»
4 Pero los que estaban a su lado le dijeron: «¿Insultas al Sumo Sacerdote de Dios?»
5 Pablo contestó: «No sabía, hermanos, que fuera el Sumo Sacerdote; pues está escrito: 
   No injuriarás al jefe de tu pueblo.»
6 Pablo, dándose cuenta de que una parte eran saduceos y la otra fariseos, gritó en medio del Sanedrín: 
   «Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos; por esperar la resurrección de los muertos se me juzga.»
7 Al decir él esto, se produjo un altercado entre fariseos y saduceos y la asamblea se dividió.
8 Porque los saduceos dicen que no hay resurrección, ni ángel, ni espíritu; 
   mientras que los fariseos profesan todo eso.
9 Se levantó, pues, un gran griterío. Se pusieron en pie algunos escribas del partido de los fariseos 
   y se oponían diciendo: «Nosotros no hallamos nada malo en este hombre. 
   ¿Y si acaso le habló algún espíritu o un ángel?»
10 Como el altercado iba creciendo, temió el tribuno que Pablo fuese despedazado por ellos 
     y mandó a la tropa que bajase, que le arrancase de entre ellos y le llevase al cuartel.
11 A la noche siguiente se le apareció el Señor y le dijo: «¡Animo!, pues como has dado testimonio 
     de mí en Jerusalén, así debes darlo también en Roma.»