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domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 4,10-18: Saludos y despedida

Col 4,10-18

4:10 Aristarco, mi compañero de prisión, los saluda; lo mismo que Marcos, el primo de Bernabé, acerca del cual ya recibieron instrucciones: si él va a verlos, recíbanlo bien.
4:11 Igualmente los saluda Jesús, el que es llamado Justo. De los que provienen del Judaísmo, estos son los únicos que trabajan conmigo por el Reino de Dios: por eso han sido un consuelo para mí.
4:12 También los saluda Epafras, su compatriota, este servidor de Cristo Jesús que ora incansablemente por ustedes, para que se mantengan firmes en la perfección, cumpliendo plenamente la voluntad de Dios.
4:13 Yo doy testimonio de lo mucho que él hace por ustedes y por los de Laodicea y de Hierápolis.
4:14 Finalmente, los saludan Lucas, el querido médico, y Demas.
4:15 Saluden a los hermanos de Laodicea, especialmente a Ninfas y a la Iglesia que se reúne en su casa.
4:16 Una vez que hayan leído esta carta, háganla leer también en la Iglesia de Laodicea, y ustedes, a su vez, lean la carta que yo envié a esa Iglesia.
4:17 Digan a Arquipo Filemón que esté atento al ministerio que recibió para servir al Señor y que lo cumpla bien.
4:18 El saludo es de mi puño y letra, Pablo. Acuérdense de mis cadenas.
La gracia esté con ustedes.

Col 2,1-3: Preocupación de Pablo por sus Iglesias

Col 2,1-3  

2:1 Sí, quiero que sepan qué dura es la lucha que sostengo por ustedes, por los de Laodicea y por tantos otros que no me conocen personalmente.
2:2 Mi deseo es que se sientan animados y que, unidos estrechamente en el amor, adquieran la plenitud de la inteligencia en toda su riqueza. Así conocerán el misterio de Dios, que es Cristo,
2:3 en quien están ocultos todos los tesoros de la sabiduría y del conocimiento.