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sábado, 2 de julio de 2022

Lucas 10,1-12: Misión de los 72 discípulos

Lucas 10,1-12
26 de enero: Santos Timoteo y Tito, obispos
14 de febrero: Santos Cirilo y Metodio
Domingo de la Semana 14 del Tiempo Ordinario, Año C
Jueves de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

1 Después de esto, el Señor designó a otros setenta y dos, 
   y los envió de dos en dos para que lo precedieran en todas las ciudades y sitios adonde él debía ir.
2 Y les dijo: "La cosecha es abundante, pero los trabajadores son pocos. 
   Rueguen al dueño de los sembrados que envíe trabajadores para la cosecha.
3 ¡Vayan! Yo los envío como a ovejas en medio de lobos.
4 No lleven dinero, ni alforja, ni calzado, y no se detengan a saludar a nadie por el camino.
5 Al entrar en una casa, digan primero: "¡Que descienda la paz sobre esta casa!"
6 Y si hay allí alguien digno de recibirla, esa paz reposará sobre él; de lo contrario, volverá a ustedes.
7 Permanezcan en esa misma casa, comiendo y bebiendo de lo que haya, 
   porque el que trabaja merece su salario. No vayan de casa en casa.
8 En las ciudades donde entren y sean recibidos, coman lo que les sirvan;
9 curen a sus enfermos y digan a la gente: "El Reino de Dios está cerca de ustedes".
10 Pero en todas las ciudades donde entren y no los reciban, salgan a las plazas y digan:
11 "¡Hasta el polvo de esta ciudad que se ha adherido a nuestros pies, lo sacudimos sobre ustedes! 
    Sepan, sin embargo, que el Reino de Dios está cerca".
12 Les aseguro que en aquel Día, será tratada menos rigurosamente que esa ciudad.

SOBRE ESTE TEMA:
De los 72 discípulos que no eran apóstoles  

viernes, 24 de agosto de 2018

Juan 1,45-51: Comentario exegético

Juan 1,45-51

Al día siguiente, Felipe encuentra a Natanael y le dice: «Aquel de quien escribió Moisés en la Ley, y también los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, el hijo de José, el de Nazaret.» Le respondió Natanael: «¿De Nazaret puede haber cosa buena?» Le dice Felipe: «Ven y lo verás.» Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él: «Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.» Le dice Natanael: «¿De qué me conoces?» Le respondió Jesús: «Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.» Le respondió Natanael: «Rabbí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.» Jesús le contestó: «¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.» Y le añadió: «En verdad, en verdad os digo: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.»

Reflexión por la Orden Carmelita

• Jesús volvió para Galilea. Encontró a Felipe y le llamó: ¡Sígueme! El objetivo del llamado es siempre el mismo: "Seguir a Jesús” Los primeros cristianos insistieron en conservar los nombres de los primeros discípulos. De algunos conservaron hasta los apellidos y el nombre del lugar de origen. Felipe, Andrés y Pedro eran de Betsaida (Jn 1,44). Natanael era de Caná. Hoy, muchos olvidan los nombres de las personas que están en el origen de su comunidad. Recordar los nombres es una forma de conservar la identidad.

• Felipe encuentra Natanael y habla con él sobre Jesús: "Hemos hallado a aquél de quien escribió Moisés en la Ley y también los profetas. Es Jesús, el hijo de José de Nazaret". Jesús es aquel hacia quien apuntaba la historia del Antiguo Testamento.

• Natanael pregunta: "Pero, ¿puede salir algo bueno de Nazaret?” Posiblemente en su pregunta emerge la rivalidad que acostumbraba existir entre las pequeñas aldeas de una misma región: Caná y Nazaret.

Además de esto, según la enseñanza oficial de los escribas, el Mesías vendría de Belén en Judea. No podía venir de Nazaret en Galilea (Jn 7,41-42). Andrés da la misma respuesta que Jesús había dado a los otros dos discípulos: “¡Ven y verás!" No es imponiendo sino viendo que las personas se convencen. De nuevo, ¡el mismo proceso: encontrar, experimentar, compartir, testimoniar, llevar a Jesús!

• Jesús ve a Natanael y dice: "¡Ahí viene un verdadero israelita, sin falsedad!" Y afirma que ya le conocía, cuando estaba debajo de la higuera. ¿Cómo es que Natanael podía ser un "auténtico israelita” si no aceptaba a Jesús como Mesías? Natanael "estaba debajo de la higuera".

La higuera era el símbolo de Israel (cf. Mi 4,4; Zc 3,10; 1Re 5,5). Israelita auténtico es aquel que sabe deshacerse de sus propias ideas cuando percibe que no concuerdan con el proyecto de Dios. El israelita que no está dispuesto a esta conversión no es ni auténtico, ni honesto. Él esperaba al Mesías según la enseñanza oficial de la época (Jn 7,41-42.52); por esto, inicialmente, no aceptaba a un mesías venido de Nazaret. Pero el encuentro con Jesús le ayudó a percibir que el proyecto de Dios no siempre es como la gente se lo imagina o desea que sea. El reconoce su engaño, cambia idea, acepta a Jesús como mesías y confiesa: "¡Maestro, tu eres el hijo de Dios, tú eres el rey de Israel!"

“Veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”: Quien será fiel, verá el cielo abierto y los ángeles que suben y bajan sobre el Hijo del Hombre. Experimentará que Jesús es la nueva alianza entre Dios y nosotros, los seres humanos. Es la realización del sueño de Jacob (Gén 28,10-22).

viernes, 6 de octubre de 2017

Lucas 10,13-16: Lamentación de Jesús por Galilea

Lucas 10,13-16
Viernes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado."

VIERNES DE LA 26 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año I (Lecturas)

Baruc 1,15-22
Salmo 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre
Lucas 10,13-16

Baruc 1,15-22

Confesemos que el Señor, nuestro Dios, es justo, y a nosotros nos abruma hoy la vergüenza: a los judíos y vecinos de Jerusalén, a nuestros reyes y gobernantes, a nuestros sacerdotes y profetas y a nuestros padres; porque pecamos contra el Señor no haciéndole caso, desobedecimos al Señor, nuestro Dios, no siguiendo los mandatos que el Señor nos había dado. Desde el día en que el Señor sacó a nuestros padres de Egipto hasta hoy, no hemos hecho caso al Señor, nuestro Dios, hemos rehusado obedecerle. Por eso, nos persiguen ahora las desgracias y la maldición con que el Señor conminó a Moisés, su siervo, cuando sacó a nuestros padres de Egipto para darnos una tierra que mana leche y miel. No obedecimos al Señor, nuestro Dios, que nos hablaba por medio de sus enviados, los profetas; todos seguimos nuestros malos deseos, sirviendo a dioses ajenos y haciendo lo que el Señor, nuestro, Dios reprueba.

Salmo 78: Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Dios mío, los gentiles han entrado en tu heredad,
han profanado tu santo templo,
han reducido Jerusalén a ruinas.
Echaron los cadáveres de tus siervos
en pasto a las aves del cielo,
y la carne de tus fieles
a las fieras de la tierra.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Derramaron su sangre como agua
en torno a Jerusalén,
y nadie la enterraba.
Fuimos el escarnio de nuestros vecinos,
la irrisión y la burla de los que nos rodean.
¿Hasta cuándo, Señor?
¿Vas a estar siempre enojado?
¿Arderá como fuego tu cólera?
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

No recuerdes contra nosotros
las culpas de nuestros padres;
que tu compasión nos alcance pronto,
pues estamos agotados.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Socórrenos, Dios, Salvador nuestro,
por el honor de tu nombre;
líbranos y perdona nuestros pecados
a causa de tu nombre.
R. Líbranos, Señor, por el honor de tu nombre

Lucas 10,13-16

En aquel tiempo, dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidas de sayal y sentadas en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Quien a vosotros os escucha a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí rechaza al que me ha enviado."

sábado, 12 de agosto de 2017

Marcos 6,45-52: Jesús camina sobre el agua

Jesús camina sobre el agua
Cf. Mateo 14,22-33; Juan 6,16-21

6:45 En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
6:46 Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.
6:47 Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
6:48 Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
6:49 Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
6:50 porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló en seguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
6:51 Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor,
6:52 porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.

miércoles, 15 de febrero de 2017

Marcos 8,22-26: Curación de un ciego

Marcos 8,22-26
Miércoles de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

SOBRE EL MISMO TEMA:
La curación gradual del ciego de Betsaida
Didáctica para los discípulos

Imágenes del Evangelio:

Marcos 8,22-26: La curación del ciego como didáctica para los discípulos

Marcos 8,22-26  

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a Betsaida. Y le trajeron a un ciego pidiéndole que lo tocase. Él lo sacó de la aldea, llevándolo de la mano, le untó saliva en los ojos, le impuso las manos y le preguntó:
— Ves algo?
Levantando los ojos dijo:
— Veo hombres, me parecen árboles, pero andan.
Le puso otra vez las manos en los ojos; el hombre miró: estaba curado y veía todo con claridad. Jesús lo mandó a casa diciéndole que no entrase en la aldea.

— Comentario por Reflexiones Católicas

El milagro al que asistimos con este relato, uno de los pocos que sólo cuenta Marcos, tiene la peculiaridad de presentar una curación progresiva en dos tiempos. La sorprendente metodología empleada por Jesús se explica cómo didáctica para sus discípulos, que deben alcanzar la plena luz, la de la fe, de una manera progresiva.

Estamos en Betsaida, la patria de Pedro y Andrés. Sorprende la petición que hacen a Jesús de que «toque» al ciego (v. 22). ¿Por qué tocarle, cuando ya ha podido constatar en otras ocasiones que es la Palabra de Jesús la que produce la curación? Aflora aquí la mentalidad que atribuye un gran valor al contacto físico (recordemos también el caso de la hemorroísa, que creía que podía se curar con sólo tocar el manto de Jesús: Mc 5,28).

Jesús accede a la petición y realiza un hermoso gesto que crea proximidad y comunión: «Tomó de la mano al ciego» (v. 23). Después inicia un extraño procedimiento para llevar a cabo el milagro, porque —caso único y sorprendente— lo lleva a cabo en dos momentos.

Una primera lectura superficial podría hacer nacer la duda de que Jesús no ha tenido éxito la primera vez en su intento. Tampoco el uso de la saliva en los ojos tiene gran valor. Jesús le pregunta al ciego qué ve. Es como preguntar si el milagro se ha producido o no. La pregunta resulta de todos modos extraña, única en todo el repertorio de los milagros. La respuesta presenta un milagro a medias. Ha recuperado la vista, pero todavía no de una forma nítida, perfecta. De manera un tanto cómica, el medio ciego compara a los hombres que ve con árboles que caminan. Probablemente, se trata de alguien que se quedó ciego después de nacer, porque tenía una noción clara de los objetos.

Jesús le impone una segunda vez las manos sobre los ojos y esta vez obtiene una curación perfecta, de suerte que el beneficiario del milagro «hasta de lejos veía perfectamente todas las cosas» (v. 25). La conclusión contiene la acostumbrada recomendación de no propagar el hecho. El ciego curado debería volver de inmediato a su casa, sin pasar por la aldea.

Este fragmento tiene un fuerte valor simbólico en la economía del relato evangélico. El anterior había mostrado la lentitud de los discípulos en la comprensión de la persona y de la obra de Jesús.

Hace falta una intervención múltiple, una aproximación desde diferentes partes para llevar al pleno conocimiento de Jesús, del mismo modo que han hecho falta dos intervenciones distintas en favor del ciego.

El camino de fe se realiza de manera gradual, no sin fatiga, y también con cierta incertidumbre. Para llevar a cabo un salto de calidad, resulta propicio el episodio siguiente, donde veremos a Pedro realizar una apreciable profesión de fe. 

viernes, 30 de septiembre de 2016

Lucas 10,13-16: Lamentación de Jesús por Galilea

Lucas 10,13-16
Viernes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. T tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado"

martes, 12 de julio de 2016

Mateo 11,20-24: Lamentación por las ciudades de Galilea

Mateo 11,20-24
Martes de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.» 

martes, 14 de julio de 2015

Mateo 11,20-24: "Jesús recriminó a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido"

Mateo 11,20-24
Martes de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

En aquel tiempo, se puso Jesús a recriminar a las ciudades donde había hecho casi todos sus milagros, porque no se habían convertido: «¡Ay de ti, Corozaín, ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, cubiertas de sayal y ceniza. Os digo que el día del juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaún, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al infierno. Porque si en Sodoma se hubieran hecho los milagros que en ti, habría durado hasta hoy. Os digo que el día del juicio le será más llevadero a Sodoma que a ti.»

viernes, 3 de octubre de 2014

Lucas 10,13-16: ""¡Ay de ti, Corozaín, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza (...) el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo"

Lucas 10,13-16
Viernes de la 25 Semana del Tiempo Ordinario II,

En aquel tiempo dijo Jesús: "¡Ay de ti, Corozaín; ay de ti, Betsaida! Si en Tiro y en Sidón se hubieran hecho los milagros que en vosotras, hace tiempo que se habrían convertido, vestidos de sayal y sentados en la ceniza. Por eso el juicio les será más llevadero a Tiro y a Sidón que a vosotras. Y tú, Cafarnaúm, ¿piensas escalar el cielo? Bajarás al abismo. Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado".