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jueves, 25 de diciembre de 2025

25 de diciembre: La Natividad del Señor


Lecturas de la Misa de la Vigilia de Navidad

Lecturas de la Misa de Medianoche
Lecturas de la Misa del Día de Navidad


Arte:
Alberto Durero, Natividad 9,
Bartolomé E Murillo, Natividad con ángeles (3)
Betty Brantmayer, Natividad con animales,
Caroline Sando, Natividad India (18)
Charlie Carrillo, Natividad con ángel (6)
Chile, Natividad (20),
Colegio Padre Manyanet, Natividad (14),
Diana Bryer, Natividad (17),
Eskimo, Natividad (22),
Fra Angelico, Natividad (12),
Jozsef Dragan, Natividad (16),
Lorenzo Di Credi, Natividad (11),
Lorenzo Lotto, Natividad (10),
Monastery of Our Lady of Angels, Natividad 6,
National Shrine of Our Lady of Lourdes, Natividad 7
Nazarenum:
   Natividad,
   Natividad 2,
   Natividad 3,
   Natividad 4,
   Natividad con ángeles,
   Natividad con ángeles 2,
   Natividad con ángeles (5),
   Natividad con animales (2),
   Natividad con anuncio a los pastores,
   Natividad con Boys Scouts,
   Natividad con niños,
   Natividad con Espíritu Santo (paloma),
   Natividad con palomas,
   Natividad con el ángel Gabriel,
   Natividad con san Juan Bautista,
   Nativdad con reyes magos, Herodes, pastores,
Nicolas Poussin, Natividad 8,
Rembrandt Van Rij, Natividad con ángeles (4)
Sandro Botticelli, Natividad (13)
Perú, Natividad (19),
Templo de la Sagrada Familia, Natividad (15),
Teodora Blanco, Natividad 5,
Zimbawe, Natividad (21),

Artículos y comentarios:
  De la fecha en que nació Jesús
  Del año en que nació Jesús

sábado, 4 de enero de 2025

2 DOMINGO DESPUES DE NAVIDAD (Lecturas)

Eclesiástico 24,1-2.8-12
Salmo 147,12-13.14-15.19-20
R/. La Palabra se hizo carne 
y acampó entre nosotros
Efesios 1,3-6.15-18
Juan 1,1-18

Eclesiástico 24,1-2.8-12

La sabiduría se alaba a sí misma, se gloría en medio de su pueblo, abre la boca en la asamblea del Altísimo y se gloría delante de sus Potestades. En medio de su pueblo será ensalzada, y admirada en la congregación plena de los santos; recibirá alabanzas de la muchedumbre de los escogidos y será bendita entre los benditos. El Creador del universo me ordenó, el Creador estableció mi morada: «Habita en Jacob, sea Israel tu heredad.» Desde el principio, antes de los siglos, me creó, y no cesaré jamás. En la santa morada, en su presencia, ofrecí culto y en Sión me establecí; en la ciudad escogida me hizo descansar, en Jerusalén reside mi poder. Eché raíces entre un pueblo glorioso, en la porción del Señor, en su heredad, y resido en la congregación plena de los santos.

Salmo 147,12-13.14-15.19-20
R/. La Palabra se hizo carne 
y acampó entre nosotros

Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
R/. La Palabra se hizo carne 
y acampó entre nosotros

Ha puesto paz en tus fronteras,
te sacia con flor de harina.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz.
R/. La Palabra se hizo carne 
y acampó entre nosotros

Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos.
R/. La Palabra se hizo carne 
y acampó entre nosotros

Efesios 1,3-6.15-18

Bendito sea Dios, Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos ha bendecido en la persona de Cristo con toda clase de bienes espirituales y celestiales. Él nos eligió en la persona de Cristo, antes de crear el mundo, para que fuésemos santos e irreprochables ante él por el amor. Él nos ha destinado en la persona de Cristo, por pura iniciativa suya, a ser sus hijos, para que la gloria de su gracia, que tan generosamente nos ha concedido en su querido Hijo, redunde en alabanza suya. Por eso yo, que he oído hablar de vuestra fe en el Señor Jesús y de vuestro amor a todos los santos, no ceso de dar gracias por vosotros, recordándoos en mi oración, a fin de que el Dios de nuestro Señor Jesucristo, el Padre de la gloria, os dé espíritu de sabiduría y revelación para conocerlo. Ilumine los ojos de vuestro corazón, para que comprendáis cuál es la esperanza a la que os llama, cuál la riqueza de gloria que da en herencia a los santos.


En el principio ya existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios, y la Palabra era Dios. La Palabra en el principio estaba junto a Dios. Por medio de la Palabra se hizo todo, y sin ella no se hizo nada de lo que se ha hecho. En la Palabra había vida, y la vida era la luz de los hombres. La luz brilla en la tiniebla, y la tiniebla no la recibió. Surgió un hombre enviado por Dios, que se llamaba Juan: éste venía como testigo, para dar testimonio de la luz, para que por él todos vinieran a la fe. No era él la luz, sino testigo de la luz. La Palabra era la luz verdadera, que alumbra a todo hombre. Al mundo vino, y en el mundo estaba; el mundo se hizo por medio de ella, y el mundo no la conoció. Vino a su casa, y los suyos no la recibieron. Pero a cuantos la recibieron, les da poder para ser hijos de Dios, si creen en su nombre. Éstos no han nacido de sangre, ni de amor carnal, ni de amor humano, sino de Dios. Y la Palabra se hizo carne y acampó entre nosotros, y hemos contemplado su gloria: gloria propia del Hijo único del Padre, lleno de gracia y de verdad. Juan da testimonio de él y grita diciendo: «Este es de quien dije: “El que viene detrás de mí pasa delante de mí, porque existía antes que yo.”» Pues de su plenitud todos hemos recibido, gracia tras gracia. Porque la ley se dio por medio de Moisés, la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo. A Dios nadie lo ha visto jamás: Dios Hijo único, que está en el seno del Padre, es quien lo ha dado ha conocer. 

domingo, 31 de diciembre de 2023

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA, Año B (Lecturas)

Eclesiástico 3,2-6.12.14
Salmo 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos
Colosenses 3,12-21
Lucas 2,22-40


Eclesiástico 3,2-6.12.14

Dios hace al padre más responsable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre sobre su prole. El que honra a su padre expía sus pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros; el que honra a su padre se alegrará de sus hijos y, cuando rece, será escuchado; el que respeta a su padre tendrá larga vida, al que honra a su madre el Señor lo escucha. Hijo mío, sé constante en honrar a tu padre, no lo abandones mientras vivas; aunque chochee, ten indulgencia, no lo abochornes mientras vivas. La limosna del padre no se olvidará, será tenida en cuenta para pagar tus pecados.


Salmo 127: Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Dichoso el que teme al Señor
y sigue sus caminos.
Comerás del fruto de tu trabajo,
serás dichoso, te irá bien.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos, como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos

Ésta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén
todos los días de tu vida.
R. Dichosos los que temen al Señor y siguen sus caminos


Colosenses 3,12-21

Hermanos: Como elegidos de Dios, santos y amados, vestíos de la misericordia entrañable, bondad, humildad, dulzura, comprensión. Sobrellevaos mutuamente y perdonaos, cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado: haced vosotros lo mismo. Y por encima de todo esto, el amor, que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón; a ella habéis sido convocados, en un solo cuerpo. Y sed agradecidos. La palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; corregíos mutuamente. Cantad a Dios, dadle gracias de corazón, con salmos, himnos y cánticos inspirados. Y, todo lo que de palabra o de obra realicéis, sea todo en nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él. Mujeres, vivid bajo la autoridad de vuestros maridos, como conviene en el Señor. Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, que eso le gusta al Señor. Padres, no exasperéis a vuestros hijos, no sea que pierdan los ánimos.



Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, [de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones." Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma." Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.] Y cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.


Comentarios:

martes, 26 de diciembre de 2023

26 DE DICIEMBRE: Martirio de San Estaban (lecturas)

Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60
Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17: 
A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu
Mateo 10,17-22


Hechos de los apóstoles 6,8-10;7,54-60

En aquellos días, Esteban, lleno de gracia y poder, realizaba grandes prodigios y signos en medio del pueblo. Unos cuantos de la sinagoga llamada de los libertos, oriundos de Cirene, Alejandría, Cilicia y Asia, se pusieron a discutir con Esteban; pero no lograban hacer frente a la sabiduría y al espíritu con que hablaba. Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.» Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación: «Señor Jesús, recibe mi espíritu.» Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito: «Señor, no les tengas en cuenta este pecado.» Y, con estas palabras, expiró.

Salmo 30,3cd-4.6 y Sab 16bc-17
R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu

Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirigeme y guíame.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría.
Te has fijado en mi aflicción.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu

Líbrame de los enemigos que me persiguen;
haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
R/. A tus manos, Señor, 
encomiendo mi espíritu


Mateo 10,17-22

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «No os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará.»

sábado, 30 de noviembre de 2019

Citas bíblicas del Enmanuel


Citas bíblicas:

Isaías 8,7-10:
7 por eso, el Señor hace subir contra ellos las aguas torrenciales y caudalosas del Río 
   —el rey de Asiria con toda su gloria—. Él rebasará todos sus cauces, desbordará por todas sus orillas,
8 y pasará por Judá, inundará, crecerá, llegará hasta el cuello. 
   Y sus alas desplegadas abarcarán toda la extensión de tu país, O Emmanuel.
9 ¡Tiemblen, pueblos, y espántense; presten atención, regiones lejanas de la tierra! 
   ¡Cíñanse las armas y espántense! ¡Cíñanse las armas y espántense!
10 Hagan un proyecto: ¡fracasará! Digan una palabra: ¡no se realizará! Porque Dios está con nosotros.

Génesis 28,15:
15 Mira que yo estoy contigo; te guardaré por doquiera que vayas y te devolveré a este solar. 
     No, no te abandonaré hasta haber cumplido lo que te he dicho."

Éxodo 33,14:
14 Respondió él: "Yo mismo iré contigo y te daré descanso."

Números 14,9:
9 Pero no se rebelen contra el Señor, ni le tengan miedo a la gente del país, 
   porque los venceremos fácilmente. Su sombra protectora se ha apartado de ellos; 
   con nosotros, en cambio, está el Señor. ¡No les tengan miedo!"

2 Crónicas 13:12:
Y he aquí, Dios está con nosotros a la cabeza, y sus sacerdotes con las trompetas de aviso para tocar la alarma contra vosotros. ¡Oh hijos de Israel!, no luchéis contra el SEÑOR, Dios de vuestros padres, porque nada lograréis.

Ageo 2,4:
``Pero ahora, esfuérzate, Zorobabel" –declara el Señor– ``esfuérzate tú también, Josué, hijo de Josadac, sumo sacerdote, y esforzaos todos vosotros, pueblo de la tierra" –declara el Señor– ``y trabajad, porque yo estoy con vosotros" –declara el Señor de los ejércitos.

Apocalipsis 21,3:
"Entonces oí una gran voz que decía desde el trono: He aquí, el tabernáculo de Dios está entre los hombres, y El habitará entre ellos y ellos serán su pueblo, y Dios mismo estará entre ellos.

Levítico 26:11-12:
Además, haré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os aborrecerá. ``Andaré entre vosotros y seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.

sábado, 5 de enero de 2019

EPIFANÍA DEL SEÑOR (Lecturas)

Misa de la Solemnidad (blanco)
Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la misa exequial.

Isaias 60,1-6
Salmo 71 “Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los reyes de la tierra”
Efesios 3,2-3,5-6
Mateo 2,1-12

Isaias 60,1-6

¡Levántate y resplandece, Jerusalén, que llega tu luz; la gloria del Señor amanece sobre ti! Es verdad que la tierra está cubierta de tinieblas y los pueblos de oscuridad, pero sobre ti amanece el Señor y se manifiesta su gloria. A tu luz caminarán los pueblos, y los reyes al resplandor de tu aurora. Levanta los ojos y mira a tu alrededor: todos se reúnen y vienen a ti; tus hijos llegan de lejos, a tus hijas las traen en brazos. Al ver esto te pondrás radiante, palpitará y se emocionará tu corazón, porque derramarán sobre ti los tesoros del mar y te traerán las riquezas de los pueblos. Te inundará una multitud de camellos y dromedarios de Madián y de Efá. Vienen todos de Sabá, trayendo incienso y oro y proclamando las alabanzas del Señor.

Salmo 71: Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Dios mío, confía tu juicio al rey,
tu justicia al hijo de reyes,
para que rija a tu pueblo con justicia,
a tus humildes con rectitud.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Que en sus días florezca la justicia
y la paz hasta que falte la luna;
que domine de mar a mar,
del Gran Río al confín de la tierra.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Que los reyes de Tarsis y de las islas le paguen tributo.
Que los reyes de Saba y de Arabia le ofrezcan sus dones;
que se postren ante él todos los reyes,
y que todos los pueblos le sirvan.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra

Él librará al pobre que clamaba,
al afligido que no tenía protector;
él se apiadará del pobre y del indigente,
y salvará la vida de los pobres.
R. Se postrarán ante ti, Señor, 
todos los pueblos de la tierra


Efesios 3,2-6

Hermanos: Han oído hablar de la distribución de la gracia de Dios que se me ha confiado en favor de ustedes. Por revelación se me dio a conocer este misterio, que no fue manifestado a los hombres de otras generaciones y que ahora ha sido revelado por medio del Espíritu a sus santos apóstoles y profetas: un plan que consiste en que todos los pueblos comparten la misma herencia, son miembros del mismo cuerpo y participan de la misma promesa en Jesucristo, por medio del Evangelio.



Jesús nació en Belén de Judá en tiempo del rey Herodes. Por entonces, Magos de Oriente llegaron a Jerusalén preguntando: «¿Dónde está el Rey de los judíos que acaba de nacer? Hemos visto su estrella en el oriente y venimos a adorarlo». Al enterarse de esto, el rey Herodes se sobresaltó y todo Jerusalén con él; entonces convocó a los sumos sacerdotes y a los escribas y les preguntó dónde tenía que nacer el Mesías. Ellos le contestaron: «En Belén de Judá, porque así lo ha escrito el profeta: Y tú, Belén, tierra de Judá, no eres en manera alguna la menor entre las ciudades ilustres de Judá; pues de ti saldrá un jefe que será el pastor de mi pueblo Israel». Entonces, Herodes llamó en secreto a los Magos para que le precisaran el tiempo en que había aparecido la estrella, y los mandó a Belén con este encargo: «Vayan y averigüen cuidadosamente sobre ese niño; y, cuando lo encuentren, avísenme para ir yo también a adorarlo». Después de oír al rey, los Magos se pusieron en camino, y la estrella que habían visto en oriente los guió hasta que llegó y se detuvo encima de donde estaba el niño. Al ver la estrella, se llenaron de inmensa alegría. Entraron en la casa, vieron al niño con su madre María y postrándose lo adoraron. Abrieron sus cofres y le ofrecieron como regalo oro, incienso y mirra. Y advertidos en sueños de que no volvieran donde estaba Herodes, regresaron a su tierra por otro camino.

martes, 1 de enero de 2019

Enero 1: SOLEMNIDAD DE MARÍA, MADRE DE DIOS (Lecturas)

Misa de la Solemnidad (blanco)
   
alusión en la monición de entrada y en la homilía
intención en la oración universal
Hoy no se permiten otras celebraciones, tampoco la misa exequial.

Números 6,22-27
Sal 66: El Señor tenga piedad y nos bendiga.
Gálatas 4,4-7
Lucas 2, 16-21

Números 6,22-27

El Señor habló a Moisés: - «Di a Aarón y a sus hijos: Ésta es la fórmula con que bendeciréis a los israelitas: "El Señor te bendiga y te proteja, ilumine su rostro sobre ti y te conceda su favor. El Señor se fije en ti y te conceda la paz." Así invocarán mi nombre sobre los israelitas, y yo los bendeciré.»


Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8: 
El Señor tenga piedad y nos bendiga

El Señor tenga piedad nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga

Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con Justicia,
riges los pueblos con rectitud
y gobiernas las naciones de la tierra.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga

Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben,
que Dios nos bendija;
que le teman hasta los confines del orbe.
R. El Señor tenga piedad y nos bendiga


Gálatas 4,4-7

Cuando se cumplió el tiempo, envió Dios a su Hijo, nacido de una mujer, nacido bajo la Ley, para rescatar a los que estaban bajo la Ley, para que recibiéramos el ser hijos por adopción. Como sois hijos, Dios envió a vuestros corazones el Espíritu de su Hijo que clama: «Abba! Padre.» Así que ya no eres esclavo, sino hijo; y si eres hijo, eres también heredero por voluntad de Dios.



En aquel tiempo, los pastores fueron corriendo a Belén y encontraron a María y a José, y al niño acostado en el pesebre. Al verlo, contaron lo que les habían dicho de aquel niño. Todos los que lo oían se admiraban de lo que les decían los pastores. Y María conservaba todas estas cosas, meditándolas en su corazón. Los pastores se volvieron dando gloria y alabanza a Dios por lo que habían visto y oído; todo como les habían dicho. Al cumplirse los ocho días, tocaba circuncidar al niño, y le pusieron por nombre Jesús, como lo había llamado el ángel antes de su concepción.

viernes, 28 de diciembre de 2018

A PROPÓSITO DE LAS "INOCENTADAS", por Celestino Hueso, SF


A propósito de las inocentadas de este día está claro que se llaman así por darse en el día de los Santos Inocentes, pero su origen nada tiene que ver con ellos, sino con una fiesta de la Edad Media, llamada "Fiesta del obispillo"

Esta fiesta consistía en investir como "obispo" en plan chascarrillo, a un niño de la escolanía de la catedral. Se solía hacer el día 6 que es la fiesta de San Nicolás, santo que, como explicaba el otro día, está en el origen del Papá Noel.

La fiesta duraba hasta el 28 de Diciembre y se generalizó en España y en algunos países latinoamericanos; en otros muchos lugares, incluso países latinos como Francia o Italia, la fiesta de las bromas es el 1 de Abril.

+ SOBRE LOS SANTOS INOCENTES  

28 de Diciembre: Santos Inocentes, por Celestino Hueso, SF


Herodes también quería ver al Niño. ¡Claro que él no quería posibles rivales para su trono! Por eso buscaba al Niño pero para cortarle el gañote.

Los magos ya se habían olido algo así, además el ángel les advirtió que regresaran a sus pueblos sin hacer ruido, por otro camino.

Cuando Herodes se enteró que se la habían dado con queso, puso el grito en el cielo. Es un decir, seguramente donde puso el grito fue en el infierno, y pensó que de todas formas a él no se le escapaba aquel mocoso, así es que mandó matar a todos los bebés nacidos en Belén y sus alrededores en los últimos dos años. Aquello fue Troya.

A pesar de todo se le escaparon dos. Jesús que fue llevado a Egipto por San José y la Virgen, siguiendo el consejo del ángel, y el bebé que, según la leyenda, escondió Artabán, el cuarto rey mago debajo de su manto. A todos los demás los celebramos hoy como los primeros que entregaron su vida por el nombre de Jesús.

+ SOBRE LOS SANTOS INOCENTES   

jueves, 27 de diciembre de 2018

¿Qué significa en español la palabra «Navidad»?

La palabra «Navidad» es un cultismo que viene del latín «Nativitate», que significa:

Nati = nacimiento
vita = de la vida
te = para ti

Por lo tanto, «Navidad» significa en español: «Nacimiento de la vida para ti». Que así sea.

viernes, 2 de febrero de 2018

FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR (Lecturas)

Malaquías 3,1-4 
Salmo 23: El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria
Hebreos 2,14-18
Lucas 2,22-40

Malaquías 3,1-4 

Así dice el Señor: "Mirad, yo envío a mi mensajero, para que prepare el camino ante mí. De pronto entrará en el santuario el Señor a quien vosotros buscáis, el mensajero de la alianza que vosotros deseáis. Miradlo entrar -dice el Señor de los ejércitos-. ¿Quién podrá resistir el día de su venida?, ¿quién quedará en pie cuando aparezca? Será un fuego de fundidor, una lejía de lavandero: se sentará como un fundidor que refina la plata, como a plata y a oro refinará a los hijos de Leví, y presentarán al Señor la ofrenda como es debido. Entonces agradará al Señor la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, como en los años antiguos."

Salmo 23: El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.
R. El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria

-¿Quién es ese Rey de la gloria? -
El Señor, héroe valeroso;
el Señor, héroe de la guerra.
R. El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria

¡Portones!, alzad los dinteles,
que se alcen las antiguas compuertas:
va a entrar el Rey de la gloria.
R. El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria

-¿Quién es ese Rey de la gloria? -
El Señor, Dios de los ejércitos.
Él es el Rey de la gloria.
R. El Señor, Dios de los ejércitos, 
es el Rey de la gloria

Hebreos 2,14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaba la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenía que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

Lucas 2,22-40 

Cuando llegó el tiempo de la purificación, según la ley de Moisés, los padres de Jesús lo llevaron a Jerusalén, para presentarlo al Señor, de acuerdo con lo escrito en la ley del Señor: "Todo primogénito varón será consagrado al Señor", y para entregar la oblación, como dice la ley del Señor: "un par de tórtolas o dos pichones."

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón, hombre justo y piadoso, que aguardaba el consuelo de Israel; y el Espíritu Santo moraba en él. Había recibido un oráculo del Espíritu Santo: que no vería la muerte antes de ver al Mesías del Señor. Impulsado por el Espíritu, fue al templo. Cuando entraban con el niño Jesús sus padres para cumplir con él lo previsto por la ley, Simeón lo tomó en brazos y bendijo a Dios diciendo: "Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz. Porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel." Su padre y su madre estaban admirados por lo que se decía del niño. Simeón los bendijo, diciendo a María, su madre: "Mira, éste está puesto para que muchos en Israel caigan y se levanten; será como una bandera discutida: así quedará clara la actitud de muchos corazones. Y a ti, una espada te traspasará el alma."

Había también una profetisa, Ana, hija de Fanuel, de la tribu de Aser. Era una mujer muy anciana; de jovencita había vivido siete años casada, y luego viuda hasta los ochenta y cuatro; no se apartaba del templo día y noche, sirviendo a Dios con ayunos y oraciones. Acercándose en aquel momento, daba gracias a Dios y hablaba del niño a todos los que aguardaban la liberación de Jerusalén.

Y, cuando cumplieron todo lo que prescribía la ley del Señor, se volvieron a Galilea, a su ciudad de Nazaret. El niño iba creciendo y robusteciéndose, y se llenaba de sabiduría; y la gracia de Dios lo acompañaba.

SOBRE LA FIESTA DE LA PRESENTACIÓN   

viernes, 5 de enero de 2018

5 de enero: feria de Navidad

1 Juan 3,11-21
Salmo 99: Aclama al Señor, tierra entera
Juan 1,43-51


1 Juan 3,11-21

Éste es el mensaje que habéis oído desde el principio: que nos amemos unos a otros. No seamos como Caín, que procedía del Maligno y asesinó a su hermano. ¿Y por qué lo asesinó? Porque sus obras eran malas, mientras que las de su hermano eran buenas. No os sorprenda, hermanos, que el mundo os odie; nosotros hemos pasado de la muerte a la vida: lo sabemos porque amamos a los hermanos. El que no ama permanece en la muerte. El que odia a su hermano es un homicida. Y sabéis que ningún homicida lleva en sí vida eterna. En esto hemos conocido el amor: en que él dio su vida por nosotros. También nosotros debemos dar nuestra vida por los hermanos. Pero si uno tiene de qué vivir y, viendo a su hermano en necesidad, le cierra sus entrañas, ¿cómo va a estar en él el amor de Dios? Hijos míos, no amemos de palabra y de boca, sino de verdad y con obras. En esto conoceremos que somos de la verdad y tranquilizaremos nuestra conciencia ante él, en caso de que nos condene nuestra conciencia, pues Dios es mayor que nuestra conciencia y conoce todo. Queridos, si la conciencia no nos condena, tenemos plena confianza ante Dios.

Salmo 99: Aclama al Señor, tierra entera

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores.
R. Aclama al Señor, tierra entera

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño.
R. Aclama al Señor, tierra entera

Entrad por sus puertas con acción de gracias,
por sus atrios con himnos,
dándole gracias y bendiciendo su nombre.
R. Aclama al Señor, tierra entera

«El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.»
R. Aclama al Señor, tierra entera

Juan 1,43-51

En aquel tiempo, determinó Jesús salir para Galilea; encuentra a Felipe y le dice:
— Sígueme.
Felipe era de Betsaida, ciudad de Andrés y de Pedro. Felipe encuentra a Natanael y le dice:
— Aquel de quien escribieron Moisés en la Ley y los profetas, lo hemos encontrado: Jesús, hijo de José, de Nazaret.
Natanael le replicó:
— ¿De Nazaret puede salir algo bueno?
Felipe le contestó:
— Ven y verás.
Vio Jesús que se acercaba Natanael y dijo de él:
— Ahí tenéis a un israelita de verdad, en quien no hay engaño.
Natanael le contesta:
— ¿De qué me conoces?
Jesús le responde:
— Antes de que Felipe te llamara, cuando estabas debajo de la higuera, te vi.
Natanael respondió:
— Rabí, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el Rey de Israel.
Jesús le contestó:
— ¿Por haberte dicho que te vi debajo de la higuera, crees? Has de ver cosas mayores.
Y le añadió:
— Yo os aseguro: veréis el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre.

jueves, 4 de enero de 2018

4 de Enero: Feria de Navidad

1 Juan 3,7-10
Salmo 97: Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios
Juan 1,35-42


1 Juan 3,7-10

Hijos míos, que nadie os engañe. Quien obra la justicia es justo, como él es justo. Quien comete el pecado es del diablo, pues el diablo peca desde el principio. El Hijo de Dios se manifestó para deshacer las obras del diablo. Todo el que ha nacido de Dios no comete pecado, porque su germen permanece en él, y no puede pecar, porque ha nacido de Dios. En esto se reconocen los hijos de Dios y los hijos del diablo: todo el que no obra la justicia no es de Dios, ni tampoco el que no ama a su hermano.

Salmo 97: Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Cantad al Señor un cántico nuevo,
porque ha hecho maravillas:
su diestra le ha dado la victoria,
su santo brazo.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios

Retumbe el mar y cuanto contiene,
la tierra y cuantos la habitan;
aplaudan los ríos, aclamen los montes.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Al Señor, que llega para regir la tierra.
Regirá el orbe con justicia
y los pueblos con rectitud.
R. Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios


Juan 1,35-42

En aquel tiempo, estaba Juan con dos de sus discípulos y, fijándose en Jesús que pasaba, dice:
– Éste es el Cordero de Dios.
Los dos discípulos oyeron sus palabras y siguieron a Jesús. Jesús se volvió y, al ver que lo seguían, les pregunta:
– ¿Qué buscáis?
Ellos le contestaron:
– Rabí (que significa Maestro), ¿dónde vives?
Él les dijo:
– Venid y lo veréis.
Entonces fueron, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día; serían las cuatro de la tarde. Andrés, hermano de Simón Pedro, era uno de los dos que oyeron a Juan y siguieron a Jesús; encuentra primero a su hermano Simón y le dice:
– Hemos encontrado al Mesías (que significa Cristo).
Y lo llevó a Jesús. Jesús se le quedó mirando y le dijo:
– Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú te llamarás Cefas (que se traduce Pedro).

sábado, 30 de diciembre de 2017

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA, Ciclo B: La familia, testigo de esperanza, comentario bíblico de Fr. Gerardo Sánchez Mielgo, OP.


• Primera lectura: (Eclesiástico 3,3-7. 14-17a)
Primera parte del Eclesiástico: la naturaleza y beneficios de la sabiduría. La existencia individual y comunitaria del hombre creyente se funda en la confianza divina.

Reflexiones:

1ª) ¡Es urgente recuperar el sentido de la honra a los padres!

Dios hace al padre más respetable que a los hijos y afirma la autoridad de la madre. La Escritura fundamenta las relaciones de los hijos con los padres en una verdad sólida: son los colaboradores inmediatos de Dios en la transmisión de la vida.

Y la vida es un bien irrenunciable. Esta proyección de la vida comunitaria que existe en Dios (Uno y Tres) al crear al hombre y a la mujer es el fundamento más sólido de la familia y del matrimonio. Era una concepción primitiva pero muy sólida (cf. Ef 6,3).

Es necesario volver a las raíces de la familia según el proyecto de Dios entendida como una comunidad de vida y de amor. La autoridad de los padres hay que entretejerla con un sincero y generoso diálogo entre todos. Si todos son escuchados y atendidos, la familia crece con fuerza, especialmente hoy que se anhelan espacios cálidos de intercomunicación.

2ª) ¡Respeto y ternura para con los padres!

El que honra a su padre expía los pecados, el que respeta a su madre acumula tesoros... Dios ha relacionado su bendición con los grandes momentos de su obra: bendijo a nuestros primeros padres, a Noé, a Abrahán, etc. Esta bendición es eficaz por sí misma. Hoy se diría que es performativa, es decir, operante, dinámica y eficaz.

También a la familia la ha enriquecido con una bendición. La familia es para Dios algo muy entrañable, es el reflejo de su propia vida íntima en la eternidad: tres y uno a la vez. La bendición se vive en la comunión y ternura de unos con otros.

La Escritura recuerda una realidad que debió darse entonces con cierta frecuencia: en la antigüedad también llegaban momentos en que los padres eran un obstáculo para el desenvolvimiento de ciertos proyectos de los hijos. La autoridad paterna y materna se vuelven ahora como una súplica a los hijos.

La Iglesia siempre ha manifestado seria preocupación por esta célula básica de la sociedad y de la propia Iglesia, que es la familia.

• Segunda lectura: (Colosenses, 3,12-21)
El contexto es la vida nueva en Cristo. Es la sección moral en que se recogen las exigencias de la vida cristiana y unas recomendaciones concretas para la convivencia familiar. La fuente de toda moral cristiana es la unión con Cristo resucitado.

Reflexiones:

1ª) ¡Una comunidad de vida y de amor animada por la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión!

Sea vuestro uniforme: la misericordia entrañable, la bondad, la humildad, la dulzura, la comprensión. Recuerda algunas de las cualidades bajo la imagen del "uniforme", es decir, aquello que identifica a una persona como singular y bien definida: la misericordia, la bondad, la dulzura y la comprensión.

La misericordia ha sido elevada por Jesús a una de sus más bellas congratulaciones o bienaventuranzas: Dichosos los misericordiosos porque Dios tendrá misericordia de ellos (Mt 5,7). Una bienaventuranza se mueve entre la dificultad y la promesa gozosa. La misericordia es un atributo característico de Dios. Dios es misericordioso perdonando generosamente el pecado del hombre y acogiendo con tiernísimo afecto. Esta realidad hace de la familia una auténtica comunidad de vida y de amor verdaderamente feliz. Dios nos quiere felices en la familia.

También la dulzura o la no-violencia es objeto de otra bienaventuranza de Jesús: Dichosos los no-violentos porque ellos poseerán la tierra (Mt 5,5).

Y lo mismo podría decirse de la bondad y de la comprensión. En un mundo agresivo y violento es necesaria la familia animada por estas cualidades. En un hogar moderno, pero auténtico, todos se acogen mutuamente en la dulzura y la misericordia en los gestos y en las palabras.

2ª) ¡El amor, el perdón y la paz, secretos de una familia en comunión!

Perdonaos cuando alguno tenga quejas contra otro. El Señor os ha perdonado haced vosotros lo mismo. El perdón y la reconciliación se encuentran en la entraña misma de la obra de Jesús (Jn 1,36).

La historia de la salvación nos recuerda con frecuencia la presencia y las manifestaciones del pecado en el mundo, una realidad nunca querida por Dios que destruye al hombre y lo deshumaniza. El modelo del perdón permanente, que todos los miembros de la familia necesitan conceder y recibir, es el reflejo y el resultado del perdón conseguido a través de Cristo.

Los miembros de las familias deben estar muy atentos a sus propias debilidades y a las debilidades de los demás. Por eso necesitan ser muy generosos en ofrecer el perdón (hasta setenta veces siete cada día) y recibirlo son sencillez y sinceridad. Cada vez que cualquiera nos diga "lo siento" hemos de reaccionar con el perdón generoso y gratuito, como lo es el que se nos concede a nosotros.

Por encima de todo esto, el amor que es el ceñidor de la unidad consumada. Que la paz de Cristo actúe de árbitro en vuestro corazón. El amor, motor de toda la historia de la salvación, se manifies¬ta de una forma definitiva y totalmente gratuita en la cruz.

San Juan cuando quiso interpretar este acontecimiento nos enseñó que nadie tiene amor más grande que el que está dispuesto a dar su vida por sus amigos (Jn 15,12ss). No es posible el amor fraterno sin la experiencia sincera del amor que Dios nos tiene. En ella aprendemos la gratuidad y la felicidad de sentirse amados por Dios.

La Palabra de Cristo habite entre vosotros en toda su riqueza; enseñaos unos a otros con toda sabiduría; exhortaos mutuamente. Sólo si los miembros de la familia se deciden por un amor generoso y universal será posible la verdadera comunión y felicidad de todos y de cada uno.

• Evangelio: (Lucas 2,22-40)
Este relato recoge varias escenas: la decisión de María y de José de llevar al Niño al templo «según la ley de Señor»; Simeón, símbolo del pueblo de la esperanza, movido por el Espíritu; su cántico; sus palabras sobre el futuro de Jesús y sobre el camino de María.

Reflexiones:

1ª) ¡Según la Ley de Moisés!

Llevaron a Jesús a Jerusalén, para presentarlo al Señor. María y José se conducen por la Palabra de Dios expresada en su Escritura porque en ella habla Dios, se expresa su voluntad. Por eso se ponen en marcha guiados por la lámpara de la Palabra. Eso entonces. Y ahora la Iglesia es invitada a seguir el mismo camino iluminada por la palabra mientras camina por un lugar tenebroso y sembrado de dificultades.

Los creyentes poseen esta Palabra que los ilumina en un mundo en el que reciben las ondas de múltiples mensajes que no aportan la salvación ni la felicidad profunda y duradera. Es la primera lección de este entrañable pero profundo acontecimiento.

2ª) ¡Simeón es un modelo de la esperanza del pueblo movido por el Espíritu!

Vivía entonces en Jerusalén un hombre llamado Simeón... El Segundo Isaías describe la acción salvadora de Dios en favor de su pueblo postrado en el exilio de Babilonia como una consolación: Consolad, consolad a mi pueblo, dice vuestro Dios, hablad al corazón de Jerusalén... (Is 40,1ss)

Es un tema entrañable para Lucas que proyecta y refleja en este relato del justo Simeón: representa la esperanza de un pueblo cumplida en Jesús, en su ministerio y en el misterio pascual, y proyectada a todos los lugares, a todas las gentes y a todos los pueblos por la fuerza del Espíritu.

Simeón representa el punto de llegada de un pueblo movido por la esperanza en las promesas de Dios y el punto de partida de un pueblo animado por el cumplimiento de las promesas en Jesús ya aunque todavía no plenamente. El creyente, el discípulo de Jesús, hoy es invitado a ser testigo de esperanza en medio de un mundo necesitado de ella. Hoy es necesaria la experiencia de la fidelidad de un Dios que no falla a sus promesas. Necesita de Jesús, esperanza de la humanidad entera.

3ª) ¡Puedes dejar a tu siervo irse en paz porque ha visto a tu Salvador!

Ahora, Señor, según tu promesa, puedes dejar a tu siervo irse en paz; porque mis ojos han visto a tu salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos: Luz para alumbrar a las naciones y Gloria de tu pueblo Israel. 

Es un apretado himno desbordante de contenido. Simeón, representante del pueblo que espera la consolación de Dios, expresa gráficamente la plenitud de su espera. No es la etapa final de una vida privada, sino la etapa final de lo que representa: de un pueblo.

Por otra parte, al dirigirse al Niño reconoce en él tres grandes realidades atribuidas al Dios de Israel: Salvador, Luz y Gloria que ahora se transfieren a Jesús (que fue revelado a través del acontecimiento pascual).

Este himno canta al Dios que se ha manifestado Salvador y poderoso en el acontecimiento de Jesús en quien se cumplieron todas las promesas. Los creyentes tienen un punto de referencia para descubrir a Jesús como alguien que salva, libera, ilumina y da sentido a una vida abierta al futuro.

4ª) ¡Bandera discutida y espada que discierne!

Será como una bandera discutida. Esa fue la historia real de Jesús en su ministerio y hasta la muerte. Esta experiencia de la vida de Jesús se retroproyecta hasta la infancia presentada en forma de profecía y anuncio. La persona y el mensaje de Jesús provocan una «criba», un «discernimiento» entre los hombres: o con él o contra él. Así fue entonces y sigue siendo ahora a través de la Iglesia y de sus discípulos.

Somos llamados, a través de nuestra fidelidad al Evangelio, a provocar entre los hombres un discernimiento constante. El secreto está en nuestra fidelidad perseverante al Evangelio. He ahí nuestra vocación, nuestra tarea y nuestro compromiso y nuestra felicidad.

Y a ti una espada te traspasará el alma.

La Palabra de Dios será durante toda la vida de María una espada de doble filo que la conducía siempre a mayores profundidades en su adhesión a Jesús.

El «hágase» de la anunciación fue para ella un faro que dirigió sus pasos toda la vida. Su maduración íntima fue en crecimiento constante, no exento de dificultades, tentaciones y pruebas. Es el modelo ejemplar del pueblo de Dios de antaño y de la Iglesia. Y es un modelo y una maestra en esta tarea para los creyentes de hoy inmersos en un mundo hostil y agresivo contra los valores verdaderamente humanos y éticos. María sigue proclamando que podemos imitarla refiriéndonos siempre a la Palabra de Dios que purifica, ilumina y da plenitud de sentido a nuestra historia.

AUTOR: Fr. Gerardo Sánchez Mielgo, OP
Convento de Santo Domingo. Torrent (Valencia)

FIESTA DE LA SAGRADA FAMILIA, Ciclo B, Comentario bíblico de Fray Miguel de Burgos Núñez, OP


La tradición litúrgica reserva este primer domingo después de Navidad a la Sagrada Familia de Nazaret. El tiempo de Nazaret es un tiempo de silencio, oculto, que deja en lo recóndito de esa ciudad de Galilea, desconocida hasta que ese nombre aparece por primera vez en el relato de la Anunciación de Lucas y en el evangelio de hoy, una carga muy peculiar de intimidades profundas. Es ahí donde Jesús se hace hombre también, donde su personalidad psicológica se cincela en las tradiciones de su pueblo, y donde madura un proyecto que un día debe llevar a cabo.

Sabemos que históricamente quedan muchas cosas por explicar; es un secreto que guarda Nazaret como los vigilantes (Nazaret viene del verbo nasar, que significa vigilar o florecer; el nombre de Nazaret sería flor o vigilante). En todo caso, Nazaret, hoy y siempre, es una sorpresa, porque es una llamada eterna a escuchar la voz de Dios y a responder como lo hizo María.

• Iª Lectura: Eclesiástico (3,3-7;14-17):
El misterio creador de ser padres


La primera lectura de este domingo está tomada del Ben Sirá  o Eclesiástico. Tener un padre y una madre es como un tesoro, decía la sabiduría antigua, porque sin padre y sin madre no se puede ser persona. Por eso Dios, a pesar de que lo confesamos como Omnipotente y Poderoso, no se encarnó, no se acercó a nosotros sin ser hijo de una madre. Y también aprendió a tener un padre.

La familia está formada por unos padres y unos hijos y nadie está en el mundo sin ese proceso que no puede reducirse a lo biológico. No tenemos otra manera de venir al mundo, de crecer, de madurar y ello forma parte del misterio de la creación de Dios. Por eso el misterio de ser padres no puede quedar reducido solamente a lo biológico. Eso es lo más fácil y a veces irracional del mundo. Ser padres, porque se tienen hijos, es un misterio de vida que los creyentes sabemos que está en las manos de Dios.

Como el relato de Lucas estará centrado en la respuesta de Jesús a “las cosas de mi Padre”, se ha tenido en cuenta el elogio del padre humano de Jesús, que no es otro que José, tal como se le conocía perfectamente en Nazaret. Aunque Jesús, o Lucas más bien, ha querido decir que el “Padre” de Jesús es otro, no se quiere pasar por alto el papel del “padre humano” que tuvo Jesús en Nazaret.

La arqueología nos muestra esa casa de José dónde se llevó a María; donde Jesús vivió con ellos hasta que, contando como con unos treinta años, abandonó su hogar para dedicarse a la predicación del Reino de Dios; donde posteriormente se reúne una comunidad judeo-cristiana para vivir sus experiencia religiosas.

• IIª Lectura: Colosenses (3,12-21):
Los valores de una familia cristiana


La lectura de este domingo es de Colosenses y está identificada en gran parte como un “código ético y doméstico”, porque nos habla del comportamiento de los cristianos entre sí, en la comunidad.

Lo que se pide para la comunidad cristiana -misericordia, bondad, humildad, mansedumbre, paciencia-, para los que forman el “Cuerpo de Cristo”, son valores que, sin mayor trascendencia, deben ser la constante de los que han sido llamados a ser cristianos. Son valores de una ética que tampoco se pueda decir que se quede en lo humano. No es eso lo que se puede pedir a nivel social.

Aquí hay algo más que los cristianos deben saber aportar desde esa vocación radical de su vida. La misericordia no es propio de la ética humana, sino religiosa. Es posible que en algunas escuelas filosóficas se hayan pedido cosas como estas pero el autor de Colosenses está hablando a cristianos y trata de modificar o radicalizar lo que los cristianos deben vivir entre sí; de ello se deben “revestir”.

El segundo momento es, propiamente hablando, el “código doméstico” que hoy nos resulta estrecho de miras ya que las mujeres no pueden estar “sometidas” a sus maridos. Sus imágenes son propias de una época que actualmente se quedan muy cortas y no siempre son significativas.

Todos somos iguales ante el Señor y ante todo el mundo, de esto no puede caber la menor duda. El código familiar cristiano no puede estar contra la liberación o emancipación de la mujer o de los hijos. Por ser cristianos, no podemos construir una ética familiar que esté en contra de la dignidad humana.

Pero es verdad que el código familiar cristiano debe tener un perfil que asuma los valores que se han pedido para “revestirse” y construir el  “cuerpo de Cristo”, la Iglesia. Por tanto, la misericordia, la bondad, la humildad, la mansedumbre y la paciencia, que son necesarias para toda familia, lo deben ser más para una familia que se sienta cristiana.

Si los hijos deben obedecer a sus padres, tampoco es por razones irracionales, sino porque sin unos padres que amen y protejan, la vida sería muy dura para ellos.

• Evangelio (Lucas 2,22-40):
El Salvador ha crecido en familia


El evangelio de hoy, en su conjunto, es toda una historia familiar con la que Lucas cierra lo que se conoce como el "evangelio de la infancia" (aunque queda el último episodio en Jerusalén).

La intencionalidad de esta lectura para la liturgia de hoy es manifiesta; quizás por lo que se afirma de que cumplieron "lo que prescribe la ley del Señor". Es una familia que quiere ser fiel a Dios y en aquella mentalidad la fidelidad a Dios se manifestaba precisamente en el cumplimiento de todo aquello que exigía la ley del Señor.

De hecho, el texto podría reducirse a los primeros versículos y al final de este conjunto (vv. 22-23"39-40). Entonces quedarían descartados, a todos los efectos, el episodio de Simeón y de Ana, en el momento de la purificación de la madre y de la presentación de Jesús al Señor en el templo.
Por lo tanto habría que incidir en el sentido de la vida familiar, de una familia judía, piadosa, probablemente de educación farisea, que era lo común, que no se sale de la norma tradicional y religiosa. No es este un matiz a olvidar porque deberíamos aproximarnos siempre a la figura de Jesús desde la normalidad de una vida en el judaísmo de la época, en la normalidad de trabajo y de la vivencia familiar.

Bien es verdad que Lucas concluye su relato con una expresión que va más allá de lo que es vivir normalmente: "el niño crecía en sabiduría (sofía) y gracia (járis) de Dios" (y. 40; cf. 2,52).

Hay mucha intencionalidad en esto por parte del redactor del evangelio. Porque si bien quería presentar el marco normal de una vida de crecimiento de un niño en una familia religiosa, por otra está apuntando a que este niño está llamado a otra cosa bien distinta de los demás.

No obstante Lucas ha relatado esta historia de familia con unos pormenores que la hacen especial. En la presentación del niño se debía rescatar al primogénito (cf Nm 8,15-18;18,16) mediante el pago de una pequeña cantidad, cosa que no se nos describe, ya que no lo entiende él como "rescate".

Por otra parte, no era necesario en la presentación del primogénito, ni a la purificación de la madre, hacerlo necesariamente en el templo. Pero el evangelista lo quiere así para darle más sentido y para que los episodios de Simeón y Ana (absolutamente proféticos y originales) tengan el marco adecuado. No vamos a incidir a este aspecto, ya que requeriría más explicaciones que las necesarias para la liturgia de hoy.

Pero en la semiótica de todo esto vemos que el "relato de familia se convierte en una propuesta de fidelidad y cumplimiento, aunque con voces proféticas detrás, como la de Simeón y Ana, que están poniendo de manifiesto que este niño está destinado a algo más que ser un judío cumplidor de la ley.
Este viejo-visionario vive de la esperanza de algo más que todo eso, y así logra lo que su esperanza le dictan: ver la luz que alumbrará a todas las naciones. El canto de Simeón, el famoso "Nunc dimittis", no deja lugar a dudas, ya que los cantos en estos capítulos de Lucas desempeñan un papel primordial (así es el caso también del Magnificat y el Benedictus).

Y de la misma manera la profetisa Ana – cuando la profecía estaba muerta en Israel desde hacía siglos, y una mujer además, no lo olvidemos—, anuncia cosas nuevas de este niño, en una familia, que no se pueden reducir solamente en ser fieles a la ley del Señor, sino a la voluntad salvadora de Dios. Aquí se está anunciando algo inaudito que, sin embargo, crece y se experimenta en la normalidad de una familia religiosa y fiel a Dios.

AUTOR: Fray Miguel de Burgos Núñez, OP
Maestro y Doctor en Teología. Licenciado en Sagrada Escritura