martes, 28 de febrero de 2023

PRIMER MIÉRCOLES DE CUARESMA (Lecturas)

Jonás 3,1-10
Salmo 50,3-4.12-13.18-19
Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias
Lucas 11,29-32


Jonás 3,1-10

Vino la palabra del Señor sobre Jonás: "Levántate y vete a Nínive, la gran ciudad, y predícale el mensaje que te digo." Se levantó Jonás y fue a Nínive, como mandó el Señor. Nínive era una gran ciudad, tres días hacían falta para recorrerla. Comenzó Jonás a entrar por la ciudad y caminó durante un día, proclamando: "¡Dentro de cuarenta días Nínive será destruida!" Creyeron en Dios los ninivitas; proclamaron el ayuno y se vistieron de saco, grandes y pequeños. Llegó el mensaje al rey de Nínive; se levantó del trono, dejó el manto, se cubrió de saco, se sentó en el polvo y mandó al heraldo a proclamar en su nombre a Nínive: "Hombres y animales, vacas y ovejas, no prueben bocado, no pasten ni beban; vístanse de saco hombres y animales; invoquen fervientemente a Dios, que se convierta cada cual de su mala vida y de la violencia de sus manos; quizá se arrepienta, se compadezca Dios, quizá cese el incendio de su ira, y no pereceremos." Y vio Dios sus obras, su conversión de la mala vida; se compadeció y se arrepintió Dios de la catástrofe con que había amenazado a Nínive, y no la ejecutó.


Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Oh Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias



En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."

Lucas 11,29-32: El signo de Jonás

Lucas 11,29-32
Lunes de la 28 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, la gente se apiñaba alrededor de Jesús, y él se puso a decirles: "Esta generación es una generación perversa. Pide un signo, pero no se le dará más signo que el signo de Jonás. Como Jonás fue un signo para los habitantes de Nínive, lo mismo será el Hijo del hombre para esta generación. Cuando sean juzgados los hombres de esta generación, la reina del Sur se levantará y hará que los condenen; porque ella vino desde los confines de la tierra para escuchar la sabiduría de Salomón, y aquí hay uno que es más que Salomón. Cuando sea juzgada esta generación, los hombres de Nínive se alzarán y harán que los condenen; porque ellos se convirtieron con la predicación de Jonás, y aquí hay uno que es más que Jonás."

SOBRE EL MISMO TEMA:

Evangelio en imágenes:


PRIMER MARTES DE CUARESMA (Lecturas)

Isaías 55,10-11
Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19
El Señor libra de sus angustias a los justos
Mateo 6,7-15



Así dice el Señor: "Como bajan la lluvia y la nieve del cielo, y no vuelven allá sino después de empapar la tierra, de fecundarla y hacerla germinar, para que dé semilla al sembrador y pan al que come, así será mi palabra, que sale de mi boca: no volverá a mí vacía, sino que hará mi voluntad y cumplirá mi encargo."

El Señor libra de sus angustias a los justos

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos



En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes de que lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19: El Señor libra de sus angustias a los justos



Salmo 33,4-5.6-7.16-17.18-19: 
El Señor libra de sus angustias a los justos

Proclamad conmigo la grandeza del Señor,
ensalcemos juntos su nombre.
Yo consulté al Señor, y me respondió,
me libró de todas mis ansias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Contempladlo, y quedaréis radiantes,
vuestro rostro no se avergonzará.
Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha
y lo salva de sus angustias.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Los ojos del Señor miran a los justos,
sus oídos escuchan sus gritos;
pero el Señor se enfrenta con los malhechores,
para borrar de la tierra su memoria.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

Cuando uno grita, el Señor lo escucha
y lo libra de sus angustias;
el Señor está cerca de los atribulados,
salva a los abatidos.
R. El Señor libra de sus angustias a los justos

SOBRE EL SALMO 33:

Mateo 6,7-15: El Padre nuestro

Mateo 6,7-15 (Cf. Lc 11,1-13)
Jueves de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando recéis, no uséis muchas palabras, como los gentiles, que se imaginan que por hablar mucho les harán caso. No seáis como ellos, pues vuestro Padre sabe lo que os hace falta antes que se lo pidáis. Vosotros rezad así: "Padre nuestro del cielo, santificado sea tu nombre, venga tu reino, hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo, danos hoy el pan nuestro de cada día, perdónanos nuestras ofensas, pues nosotros hemos perdonado a los que nos han ofendido, no nos dejes caer en la tentación, sino líbranos del Maligno." Porque si perdonáis a los demás sus culpas, también vuestro Padre del cielo os perdonará a vosotros. Pero si no perdonáis a los demás, tampoco vuestro Padre perdonará vuestras culpas."

SOBRE EL MISMO TEMA:

sábado, 25 de febrero de 2023

DOMINGO DE LA 1 SEMANA DE CUARESMA, Ciclo A


Lecturas de la Misa
 
Sobre el primer domingo de cuaresma:

Mateo 4:1-11, por M. Dolors Gaja, MN


Entonces Jesús fue llevado del Espíritu al desierto, para ser tentado del diablo. Y habiendo ayunado cuarenta días y cuarenta noches, después tuvo hambre. Y llegándose a Él el tentador, dijo: Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se hagan pan. Mas Él respondiendo, dijo: Escrito está: No con solo el pan vivirá el hombre, mas con toda palabra que sale de la boca de Dios. Entonces el diablo le pasa á la santa ciudad, y le pone sobre las almenas del templo, Y le dice: Si eres Hijo de Dios, échate abajo; que escrito está: A sus ángeles mandará por ti, Y te alzarán en las manos, para que nunca tropieces con tu pie en piedra. Jesús le dijo: Escrito está además: No tentarás al Señor tu Dios. Otra vez le pasa el diablo á un monte muy alto, y le muestra todos los reinos del mundo, y su gloria, y dícele: Todo esto te daré, si postrado me adorares. Entonces Jesús le dice: Vete, Satanás, que escrito está: Al Señor tu Dios adorarás y á Él solo servirás. El diablo entonces le dejó: y he aquí que los ángeles llegaron y le servían.


Comentario de M. Dolors Gaja, NM

El evangelio de este domingo, el evangelio de las tentaciones, viene a subrayar, de algún modo, la Encarnación. Porque Dios se hizo hombre con todas las consecuencias y eso supone, también, la opción entre el bien y el mal.

Es imprescindible relacionar este evangelio con la primera lectura en la que se nos relata la caída de Adán y Eva. Y lo que queda claro es que es propio de la naturaleza humana vencer la tentación, como lo hace Jesús el Nuevo Adán, el referente, a partir de ahora, de la humanidad.

TIEMPO DE ESPÍRITU

Jesús va al desierto llevado por el Espíritu y esa es la primera lección. El seguidor de Jesús es siempre persona de Espíritu, persona que haga lo que haga – vivir en ciudad o en desierto- nunca lo hace sólo sino “llevado por el Espíritu”. Y para eso hay que escuchar, hacer silencio.

Recordemos que el número 40 es un número simbólico en la cultura semítica. Significa “una larga temporada”. El tiempo que Jesús pasa en el desierto – es improbable que se llevara agenda y calendario- está calcado por el evangelista del tiempo, cuarenta años, que pasa Israel en el desierto.

Jesús, como Israel, entra en el desierto siendo uno y saldrá siendo otro. Y eso es lo que debería ser para nosotros la cuaresma, que también toma el número cuarenta: tiempo de cambio, tiempo de purificación, de discernimiento, de oración. Tiempo de encuentro con Dios.

MOMENTO DE TENTACIÓN

La prueba es connatural a la persona. Jesús debía, por tanto, ser probado. Algunos exégetas  sitúan estas tentaciones en Getsemaní. En realidad todo momento es momento de prueba y el evangelista Marcos subraya con acierto que el diablo se retiró “hasta nueva ocasión”.

Jesús no venció la tentación una vez y ya nunca más fue probado. Como todos nosotros, la prueba se vive reiteradamente en la vida. Pero hoy se nos presenta el paradigma de la tentación:

La tentación del tener o del materialismo, representado en el pan. Frente a esto, seguir a Jesús me pide austeridad y equilibrio en lo que uso y consumo.

La tentación de la apariencia. Deslumbrar, tener éxito, ser reconocido…todo ello es algo valorado en nuestra sociedad. Frente a esto se me pide autenticidad, sencillez, vida oculta.

La tentación del tener y poder. Frente a esto se me pide que me reconozca creatura dependiente y que sólo Dios sea adorado por mí.

DEFENSAS

Jesús vence la tentación y se convierte así en modelo de humanidad. Cuanto más vencemos, más humanos somos. Y más comprensivos con quienes caen.

Pero ¿cómo vence Jesús? No con su sola fuerza sino con la fuerza de la Palabra. En las tres ocasiones, Jesús se agarra a la Palabra de Dios, único alimento de su alma y de la nuestra. “Escrito está…”

Deberíamos aprender de Jesús, en el día de hoy, su humildad. Él no lucha con sus fuerzas sino con la Palabra. Y si la conoce es porque la frecuenta. Conocedor en propia carne de la fragilidad humana, Jesús introduce una petición de auxilio en el padrenuestro: no nos dejes caer en tentación...

Cuaresma: tiempo de lectura diaria de la Palabra. Nuestra arma ante la tentación, nuestra manera de asemejarnos a Cristo.

Domingo de la 1 Semana de Cuaresma: CRISTO TENTADO POR EL DIABLO, por Julián López Martín


Primer Domingo de Cuaresma

El protagonismo que ocupa Cristo en todo el ciclo de los misterios del Señor que se van recordando a lo largo del año litúrgico tiene en este primer domingo de cuaresma una expresión ejemplar.

El episodio de las tentaciones no es sólo un momento decisivo en la vida de Jesús; es, sobre todo, el drama de:
  • Adán en el paraíso
  • Israel en el desierto
  • Cada cristiano en esta vida. 
«En Cristo estabas siendo tentado tú», dirá san Agustín, mientras el prefacio de la misa desvela el sentido de este primer domingo cuaresmal:

«Porque Cristo, al abstenerse durante cuarenta días de tomar alimento, inauguró la práctica de nuestra penitencia cuaresmal, y, al rechazar las tentaciones del enemigo, nos enseñó a sofocar la fuerza del pecado; de este modo, celebrando con sinceridad el misterio de esta Pascua, podremos pasar un día a la Pascua que no acaba».

Jesús, en efecto, atravesó el mar Rojo de su bautismo en el Jordán (cf. Lc 4,1) y se adentra en el desierto, donde es tentado. En el bautismo ha sido investido para la misión, pero antes tiene que superar la prueba del desierto, donde el tentador tratará de impedir la realización de su plan divino, que desemboca en la cruz.

Esta es también la experiencia del catecúmeno y del cristiano en su itinerario prebautismal y penitencial de los sacramentos hasta llegar al banquete eucarístico, que sella, en el primero, la iniciación cristiana y, en el segundo, la conversión y la reconciliación con Dios.

En esto consiste «el misterio de esta Pascua», como dice el prefacio; es decir, nuestro paso a través del desierto cuaresmal para llegar cada año a la celebración de la resurrección y, al final de nuestra vida, «a la Pascua que no acaba».

Los restantes textos bíblicos y litúrgicos de este domingo no hacen sino dar vueltas en torno a este contenido fundamental.

Las lecturas del Antiguo Testamento nos presentan los primeros momentos del hombre y del pueblo de Dios, momentos de tentación y de caída.

Las segundas lecturas completan el mensaje haciéndonos reflexionar sobre el pecado, sobre el bautismo y sobre la fe.

El evangelio contiene el relato de las tentaciones, cada año según un evangelista. He aquí el cuadro completo de la liturgia de la Palabra:

Año A

Año B
Salm 24

Año C

El cristiano sólo vencerá la tentación si cumple el aviso-consigna para toda la Cuaresma y para toda su vida: «No sólo de pan vive el hombre, sino de toda la palabra que sale de la boca de Dios» (Mt 4,4 = Dt 8,3).

Palabra salida de la boca de Dios, alimento principal del creyente, es el propio Cristo, que se nos da en la mesa doble de la Palabra y del sacramento:

«Después de recibir el pan del cielo que alimenta la fe, consolida la esperanza y fortalece el amor, te rogamos, Dios nuestro, que nos hagas sentir hambre de Cristo, pan vivo y verdadero, y nos hagas vivir constantemente de toda palabra que sale de tu boca».

Romanos 5,12-21: Adán y Jesucristo

Romanos 5,12-21

12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, 
     y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
13 En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de la Ley, pero cuando no hay Ley, 
     el pecado no se tiene en cuenta.
14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, 
     cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
15 Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte 
      de todos, la gracia de Dios y el don conferido por la gracia de un solo hombre, Jesucristo, 
      fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.
16 Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, 
     ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la 
     justificación después de muchas faltas.
17 En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán 
     por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia 
     y el don de la justicia.
18 Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto 
     de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida.
19 Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron 
     en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
20 Es verdad que la Ley entró para que se multiplicaran las transgresiones, pero donde abundó el pecado, 
     sobreabundó la gracia.
21 Porque así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio 
     de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.  

La Tentación, por Angel Moreno



En todos los ciclos litúrgicos, los domingos del Tiempo de Cuaresma se abren con en el relato de las tentaciones de Jesús, cuando el Espíritu lo condujo al desierto, según el texto evangélico, “para ser tentado”.

La imagen de Jesús en el desierto durante cuarenta días es significativa no solo por la duración concreta de la cuarentena, sino porque indica la extensión de la prueba durante todo el curso de la historia.

San Pedro nos advierte: “Sed sobrios, velad. Vuestro adversario, el diablo, como león rugiente, ronda buscando a quien devorar. Resistidle, firmes en la fe” (1Pe 5,8).

El Maestro nos enseña a pedir: “No nos dejes caer en la tentación”, que es distinto a no tenerla o sufrirla.

La prueba es buena para consolidar la determinación de seguir a Jesús y para averiguar la pertenencia creyente. Dicen que una amistad se acrisola por las crisis que se superan. La tentación es un tiempo del Espíritu, un tiempo precioso que debes interpretar como prueba de crecimiento. Un tiempo único que te da ocasión de ofrenda. Es la hora de abrirte a la gracia y de acoger cada día su acompañamiento. No te ofendas si te digo que llegarás a agradecer la crisis.

La tentación no queda fuera del amor providente; es privilegio de los que son llevados al desierto por el Espíritu. Es tiempo de comunión y de apertura, de relativizar la circunstancia que corres el peligro de convertir en ídolo; es tiempo de llamada y de escucha sensible. Su paso deja conocimiento y sabiduría.

Ya desde los primeros textos bíblicos se nos enseña el riesgo de dar paso a la insinuación tentadora. Eva entró en conversación con el Tentador, se puso a considerar sus argumentos que la incitaron a mirar y a observar el fruto prohibido, ante el que comenzó a sentir gusto, que le abrió el deseo, le movió la voluntad y comió.

Jesús nos demuestra que no es irremediable la caída, y san Pablo nos asegura que no seremos probados más allá de nuestras fuerzas. “No os ha sobrevenido ninguna tentación que no sea de medida humana. Dios es fiel, y él no permitirá que seáis tentados por encima de vuestras fuerzas, sino que con la tentación hará que encontréis también el modo de poder soportarla” (1Co 10,12).

Un don del Espíritu Santo es el Temor de Dios, que significa pedirle al Abogado Defensor que nos libre de ser pretenciosos y temerarios, que nos defienda de nosotros mismos, y que nos haga avanzar por el camino de los mandatos del Señor sabiéndonos frágiles, débiles, necesitados de su fuerza para combatir las insinuaciones del Malo.

Mateo 4,1-11: Las tentaciones de Jesús en el desierto

Mateo 4,1-11 (Cf. Mc 1,12-15; Lc 4,1-13)

En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:
— Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó, diciendo:
— Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
— Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.
Jesús le dijo:
— También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
— Todo esto te daré, si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
— Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.


SOBRE EL MISMO TEMA:

DOMINGO DE LA 1 SEMANA DE CUARESMA, ciclo A (Lecturas)

Genesis 2:7-9; 3:1-7
Salmo 51: Misericordia, Señor: hemos pecado
Romanos 5:12-19
Mateo 4:1-11



El Señor Dios modeló al hombre de arcilla del suelo, sopló en su nariz un aliento de vida, y el hombre se convirtió en ser vivo. El Señor Dios plantó un jardín en Edén, hacia oriente, y colocó en él al hombre que había modelado. El Señor Dios hizo brotar del suelo toda clase de árboles hermosos de ver y buenos de comer; además, el árbol de la vida, en mitad del jardín, y el árbol del conocimiento del bien y el mal. La serpiente era el más astuto de los animales del campo que el Señor Dios había hecho. Y dijo a la mujer: "¿Cómo es que os ha dicho Dios que no comáis de ningún árbol del jardín?" La mujer respondió a la serpiente: "Podemos comer los frutos de los árboles del jardín; solamente del fruto del árbol que está en mitad del jardín nos ha dicho Dios: "No comáis de él ni lo toquéis, bajo pena de muerte." " La serpiente replicó a la mujer: "No moriréis. Bien sabe Dios que cuando comáis de él se os abrirán los ojos y seréis como Dios en el conocimiento del bien y del mal. "La mujer vio que el árbol era apetitoso, atrayente y deseable, porque daba inteligencia; tomó el fruto, comió y ofreció a su marido, el cual comió. Entonces se les abrieron los ojos a los dos y se dieron cuenta de que estaban desnudos; entrelazaron hojas de higuera y se las ciñeron.


Misericordia, Señor, hemos pecado

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa,
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado

Oh, Dios, crea en mí un corazón puro,
renuévame por dentro con espíritu firme;
no me arrojes lejos de tu rostro,
no me quites tu santo espíritu.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado

Devuélveme la alegría de tu salvación,
afiánzame con espíritu generoso.
Señor, me abrirás los labios,
y mi boca proclamará tu alabanza.
R. Misericordia, Señor, hemos pecado



Hermanos: Lo mismo que por un hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, por que todos pecaron. Porque, aunque antes de la Ley había pecado en el mundo, el pecado no se imputaba porque no había Ley. A pesar de eso, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso sobre los que no habían pecado con una transgresión como la de Adán, que era figura del que había de venir. Sin embargo, no hay proporción entre el delito y el don: si por la transgresión de uno murieron todos, mucho más, la gracia otorgada por Dios, el don de la gracia que correspondía a un solo hombre, Jesucristo, sobró para la multitud. Y tampoco hay proporción entre la gracia que Dios concede y las consecuencias del pecado de uno: el proceso, a partir de un solo delito, acabó en sentencia condenatoria, mientras la gracia, a partir de una multitud de delitos, acaba en sentencia absolutoria. Por el delito de un solo hombre comenzó el reinado de la muerte, por culpa de uno solo. Cuanto más ahora, por un solo hombre, Jesucristo, vivirán y reinarán todos los que han recibido un derroche de gracia y el don de la justificación. En resumen: si el delito de uno trajo la condena a todos, también la justicia de uno traerá la justificación y la vida. Si por la desobediencia de uno todos se convirtieron en pecadores, así por la obediencia de uno todos se convertirán en justos.



En aquel tiempo, Jesús fue llevado al desierto por el Espíritu para ser tentado por el diablo. Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo:
— Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes.
Pero él le contestó, diciendo:
— Está escrito: No sólo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.
Entonces el diablo lo lleva a la ciudad santa, lo pone en el alero del templo y le dice:
— Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: Encargará a los ángeles que cuiden de ti, y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras.
Jesús le dijo:
— También está escrito: No tentarás al Señor, tu Dios.
Después el diablo lo lleva a una montaña altísima y, mostrándole los reinos del mundo y su gloria, le dijo:
— Todo esto te daré, si te postras y me adoras.
Entonces le dijo Jesús:
— Vete, Satanás, porque está escrito: Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto.
Entonces lo dejó el diablo, y se acercaron los ángeles y le servían.

viernes, 24 de febrero de 2023

CUARESMA: Viernes después del miércoles de ceniza (Lecturas)

Isaías 58,1-9a
Salmo 50,3-4.5-6a.18-19
Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias
Mateo 9,14-15



Así dice el Señor Dios: "Grita a plena voz, sin cesar, alza la voz como una trompeta, denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino, como un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de Dios. Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios. "¿Para qué ayunar, si no haces caso?; ¿mortificarnos, si tú no te fijas?" Mirad: el día de ayuno buscáis vuestro interés y apremiáis a vuestros servidores; mirad: ayunáis entre riñas y disputas, dando puñetazos sin piedad. No ayunéis como ahora, haciendo oír en el cielo vuestras voces. ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, para el día en que el hombre se mortifica?, mover la cabeza como un junco, acostarse sobre saco y ceniza, ¿a eso lo llamáis ayuno, día agradable al Señor? El ayuno que yo quiero es éste: Abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; partir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, vestir al que ves desnudo, y no cerrarte a tu propia carne. Entonces romperá tu luz como la aurora, en seguida te brotará la carne sana; te abrirá camino la justicia, detrás irá la gloria del Señor. Entonces clamarás al Señor, y te responderá; gritarás, y te dirá: "Aquí estoy.""


Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Pues yo reconozco mi culpa,
tengo siempre presente mi pecado:
contra ti, contra ti solo pequé,
cometí la maldad que aborreces.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias

Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias.
R. Un corazón quebrantado y humillado, 
tú, Dios mío, no lo desprecias



En aquel tiempo, se acercaron los discípulos de Juan a Jesús, preguntándole: "¿Por qué nosotros y los fariseos ayunamos a menudo y, en cambio, tus discípulos no ayunan?" Jesús les dijo: "¿Es que pueden guardar luto los invitados a la boda, mientras el novio está con ellos? Llegará un día en que se lleven al novio, y entonces ayunarán."

lunes, 20 de febrero de 2023

Marcos 9,14-29: Curación de un endemoniado epiléptico

Marcos 9,14-29 (Cf. Mt 17,14-20; Lc 9,37-43)
Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II


En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas discutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces."Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie.Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

SOBRE EL MISMO TEMA:

Imágenes del Evangelio:



Lunes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I (lecturas)

Eclesiástico 1,1-10
Salmo 92,1ab.1c-2.5
El Señor reina, vestido de majestad
Marcos 9,14-29



Toda sabiduría viene del Señor y está con él eternamente. La arena de las playas, las gotas de la lluvia, los días de los siglos, ¿quién los contará? La altura del cielo, la anchura de la tierra, la hondura del abismo, ¿quién los rastreará? Antes que todo fue creada la sabiduría; la inteligencia y la prudencia, antes de los siglos. La raíz de la sabiduría, ¿a quién se reveló?; la destreza de sus obras, ¿quién la conoció? Uno solo es sabio, temible en extremo; está sentado en su trono. El Señor en persona la creó, la conoció y la midió, la derramó sobre todas sus obras; la repartió entre los vivientes, segun su generosidad se la regaló a los que lo temen.


El Señor reina, vestido de majestad

El Señor reina, vestido de majestad,
el Señor vestido y ceñido de poder.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Así está firme el orbe y no vacila.
Tu trono está firme desde siempre,
y tú eres eterno.
R. El Señor reina, vestido de majestad

Tus mandatos son fieles y seguros;
la santidad es el adorno de tu casa,
Señor, por días sin término.
R. El Señor reina, vestido de majestad



En aquel tiempo, cuando Jesús y los tres discípulos bajaron de la montaña, al llegar adonde estaban los demás discípulos, vieron mucha gente alrededor, y a unos escribas dicutiendo con ellos. Al ver a Jesús, la gente se sorprendió, y corrió a saludarlo. Él les preguntó: "¿De qué discutís?" Uno le contestó: "Maestro, te he traído a mi hijo; tiene un espíritu que no le deja hablar y, cuando lo agarra, lo tira al suelo, echa espumarajos, rechina los dientes y se queda tieso. He pedido a tus discípulos que lo echen, y no han sido capaces." Él les contestó: "¡Gente sin fe! ¿Hasta cuándo estaré con vosotros? ¿Hasta cuándo os tendré que soportar? Traédmelo." Se lo llevaron. El espíritu, en cuanto vio a Jesús, retorció al niño; cayó por tierra y se revolcaba, echando espumarajos. Jesús preguntó al padre: "¿Cuánto tiempo hace que le pasa esto?" Contestó él: "Desde pequeño. Y muchas veces hasta lo ha echado al fuego y al agua, para acabar con él. Si algo puedes, ten lástima de nosotros y ayúdanos." Jesús replicó: "¿Si puedo? Todo es posible al que tiene fe." Entonces el padre del muchacho gritó: "Tengo fe, pero dudo; ayúdame." Jesús, al ver que acudía gente, increpó al espíritu inmundo, diciendo: "Espíritu mudo y sordo, yo te lo mando: Vete y no vuelvas a entrar en él." Gritando y sacudiéndolo violentamente, salió. El niño se quedó como un cadáver, de modo que la multitud decía que estaba muerto. Pero Jesús lo levantó, cogiéndolo de la mano, y el niño se puso en pie. Al entrar en casa, sus discípulos le preguntaron a solas: "¿Por qué no pudimos echarlo nosotros?" Él les respondió: "Esta especie sólo puede salir con oración."

sábado, 18 de febrero de 2023

DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, AÑO A


"Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. 
Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, 
que hace salir su sol sobre malos y buenos, 
y manda la lluvia a justos e injustos. 
Porque, si amáis a los que os aman, 
¿qué premio tendréis? 
¿No hacen lo mismo también los publicanos?"


DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, A:
Lecturas de la Misa

Comentarios:

"Sed santos porque yo, vuestro Dios, soy santo" (Lev 19,1); "Sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial" (Mt 5,48)



Sed santos, sed perfectos... como vuestro Dios y Padre. Esta es la llamada que se hace a todos los bautizados. Algunos piensan que el origen de todos los pecados del ser humano está en querer ser como Dios..., pero la invitación que hoy se nos hace no deja lugar a dudas: "Sed santos y perfectos como lo es vuestro Dios" (Domingo de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, A).

La santidad despierta sentimientos, pensamientos, valoraciones y juicios muy diferentes en las personas. Para algunos es un don, una vocación, un proyecto de vida, un desafío, una meta o cima; para otros, es una insensatez, una pérdida de tiempo, hipocresía, provocación,.

La Biblia nos muestra que hay más de una manera de entender y sentir lo santo y lo sagrado. Por ejemplo, en muchas páginas se presenta lo santo como algo separado e inalcanzable para el creyente. Entonces, cuando la persona siente la cercanía de lo sagrado, se averguenza de su impureza, no es digno y teme morir.

Los gestores de esta mentalidad son los guardianes de que lo sagrado y lo santo no sea mancillado poniéndolo fuera del alcance del pueblo ignorante, que no conoce la ley, o no la practica. Pero como todos necesitamos de la protección y la benevolencia de Dios también establecen vías de acceso "seguras", con una regulación muy exigente.

En otras páginas de la Biblia, lo santo y lo sagrado no están fuera del alcance del ser humano; es más, la persona es imagen sagrada, tabernáculo, vasija de barro, en donde lo santo y sagrado es glorificado. Desde esta perspectiva, la creación se desarrolla en la presencia de Dios.

Jesús tuvo que recordar a sus discípulos y a los maestros de la ley que nada de lo que Dios ha creado es impuro. En todo caso, la impureza reside en nuestra mirada. Jesús nos mira con los ojos del Padre (mirada amorosa = mirada santa) y su amor le mueve a sacrificarse por todos.

En la espiritualidad cristiana, el conflicto, la discusión, el insulto, la persecución..., es una oportunidad para llegar a ser santos. Porque uno se muestra tal y como es en la adversidad; entonces, alimentamos el orgullo que llevamos dentro o al santo que llevamos dentro.




Cuando el autor del Levítico y Jesús de Nazaret nos llaman a ser santos y perfectos como nuestro Dios, no nos están llamando a que seamos más piadosos sino a que no nos venguemos de nuestros agresores, a que recemos por los que nos insultan y persiguen, a que demos al que nos pide, a que amemos a nuestros enemigos, porque nuestro Padre celestial "hace salir el sol para los justos y los injustos". El modelo de perfección y santidad que estas palabras describen es el modelo cristiano.

Algunos creyentes piensan que la santidad y la perfección consiste en no pecar nunca. Este ideal de santidad no existe, no es real; para empezar, el santo se reconoce pecador. Desde este instante, empezamos a descubrir que el ideal de santidad cristiano no es solamente muy atractivo sino también universal.

1 Corintios 3,18-23: Edificación del Templo de Dios y la verdadera sabiduría

1 Corintios 3,16-23


Edificación del Templo de Dios
16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. 
     Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.

La verdadera sabiduría
18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, 
     que se haga insensato para ser realmente sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. 
     En efecto, dice la Escritura: Él sorprende a los sabios en su propia astucia,
20 y además: El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos.
21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.

Sobre los santos y la santidad



Sobre la devoción a los santos:

Sobre la Comunión de los Santos:

Sobre los santos y la santidad:

Biblia:
Lev 19,2: Sed santos porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy Santo
Mt 5,48: Sed perfectos como perfecto es vuestro Padre celestial
1 Cor 3,17: El templo de Dios es sagrado, y ustedes son este templo.

Arte:

Levítico 19,1-2.11-18: Deberes religiosos y sociales

Levítico 19,1-2.11-18

Deberes religiosos y sociales
1 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
2 Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, 
   vuestro Dios, soy santo

Deberes religiosos y sociales
11 No hurtaréis; ni os defraudaréis unos a otros.
12 No juraréis en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.
13 No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. 
     No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.
14 No maldecirás a un mudo, ni pondrás tropiezo ante un ciego, sino que temerás a tu Dios,
     Yo, Yahveh.
15 Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: 
     con justicia juzgarás a tu prójimo.
16 No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo, Yahveh.
17 No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, 
     para que no te cargues con pecado por su causa.
18 No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. 
     Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.

SOBRE EL MISMO TEMA:

DOMINGO DE LA 7 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año A (Lecturas)

Levítico 19,1-2.17-18
Salmo 102: El Señor es compasivo y misericordioso
1 Corintios 3,16-23
Mateo 5,38-48



El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No odiarás de corazón a tú hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""


El Señor es compasivo y misericordioso

Bendice, alma mía, al Señor,
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor,
y no olvides sus beneficios.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Él perdona todas tus culpas
y cura todas tus enfermedades;
él rescata tu vida de la fosa
y te colma de gracia y de ternura.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no nos trata como merecen nuestros pecados
ni nos paga según nuestras culpas.
R. El Señor es compasivo y misericordioso

Como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos.
Como un padre siente ternura por sus hijos,
siente el Señor ternura por sus fieles.
R. El Señor es compasivo y misericordioso



Hermanos: ¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros. Que nadie se engañe. Si alguno de vosotros se cree sabio en este mundo, que se haga necio para llegar a ser sabio. Porque la sabiduría de este mundo es necedad ante Dios, como está escrito: "Él caza a los sabios en su astucia." Y también: "El señor penetra los pensamientos de los sabios y conoce que son vanos." Así, pues, que nadie se gloríe en los hombres, pues todo es vuestro: Pablo, Apolo, Cefas, el mundo, la vida, la muerte, lo presente, lo futuro. Todo es vuestro, vosotros de Cristo, y Cristo de Dios.


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Habéis oído que se dijo: "Ojo por ojo, diente por diente." Yo, en cambio, os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica; dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñale dos; a quien te pide, dale, y al que te pide prestado, no lo rehuyas.Habéis oído que se dijo: "Amarás a tu prójimo" y aborrecerás a tu enemigo. Yo, en cambio, os digo: Amad a vuestros enemigos, y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y manda la lluvia a justos e injustos. Porque, si amáis a los que os aman, ¿qué premio tendréis? ¿No hacen lo mismo también los publicanos? Y, si saludáis sólo a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de extraordinario? ¿No hacen lo mismo también los gentiles? Por tanto, sed perfectos, como vuestro Padre celestial es perfecto."

Mateo 5,38-48: Amor a los enemigos

"Habéis oído que se dijo: Ojo por ojo y diente por diente. Pues yo os digo: no resistáis al mal; antes bien, al que te abofetee en la mejilla derecha ofrécele también la otra: al que quiera pleitear contigo para quitarte la túnica déjale también el manto; y al que te obligue a andar una milla vete con él dos. A quien te pida da, y al que desee que le prestes algo no le vuelvas la espalda. "Habéis oído que se dijo: Amarás a tu prójimo  y odiarás a tu enemigo.  Pues yo os digo: Amad a vuestros enemigos y rogad por los que os persigan,  para que seáis hijos de vuestro Padre celestial, que hace salir su sol sobre malos y buenos, y llover sobre justos e injustos. Porque si amáis a los que os aman, ¿qué recompensa vais a tener? ¿No hacen eso mismo también los publicanos?  Y si no saludáis más que a vuestros hermanos, ¿qué hacéis de particular? ¿No hacen eso mismo también los gentiles? Vosotros, pues, sed perfectos como es perfecto vuestro Padre celestial.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Adsis


Imágenes del Evangelio:




El rito de la ceniza, por Casiano Floristán



El carnaval es un tiempo de regocijo y de inconformismo que surgió en la Edad Media para cristianizar los licenciosos "lupercales" romanos. Durante unos días, año tras año, se permitían toda clase de bromas, imitaciones y críticas, antes de comenzar la cuaresma mediante la imposición de la ceniza, uno de los ritos religiosos más arraigados en nuestro pueblo.

Durante los carnavales brillan las caretas y los disfraces, que ocultan gozosa y momentáneamente la dureza de la vida. Al recobrar el miércoles de ceniza los vestidos ordinarios, la cara descubierta y la frente alzada, se vuelve a mostrar lo que de verdad es el ser humano.

El claroscuro de la ceniza

La ceniza -que etimológicamente significa polvo- es residuo purificado de una combustión, lo que queda al extinguirse el fuego. Ampliamente usada en las religiones antiguas, se asocia a la culpa y a la caducidad, al luto y a la penitencia.

Simboliza la amenaza constante que tiene el ser humano de retornar a la tierra. Para los griegos, egipcios, árabes y tribus primitivas, esparcir ceniza en la cabeza era un gesto de luto y de humildad. Los yoguis hindúes cubren su cuerpo de ceniza para expresar su renuncia al mundo. En las culturas antiguas, la ceniza es símbolo de muerte y de remordimiento.

Al mismo tiempo la ceniza es un "resto", es decir, algo que parece un final y en realidad es un comienzo, dados los rescoldos que la acompañan. Según la mitología primitiva, de la ceniza se alza el ave fénix a una nueva vida. Es señal de nacimiento y de resurrección.

En la tradición bíblica, la ceniza significa lo mismo que el polvo, a saber, pecado y fragilidad, ya que mancha, es perecedera y no tiene valor. Al mismo tiempo recuerda la pequeñez de la criatura frente a Dios. Se relaciona, de un lado, con el polvo; de otro, con el fuego y la llama. Es, pues, signo de aflicción, penitencia, calor y esperanza.

Cenizas son asimismo los restos últimos del cuerpo humano incinerado que se guardan en una urna, se entierran en un cementerio o en un jardín junto a un árbol, se esparcen sobre la olas del mar o se lanzan a los cuatro vientos. En todo caso siempre se respetan o se honran. Son "restos mortales" sagrados.

"Dios formó al hombre del polvo de la tierra" -dice el Génesis mediante una parábola grandiosa-, y gracias al soplo divino se convirtió en un ser viviente. Hasta la reforma litúrgica del Vaticano II decía el sacerdote al penitente en la imposición de la ceniza: "Acuérdate de que eres polvo y en polvo te convertirás" (Gén 3,19).

Después del Concilio se privilegian la conversión y la renovación cuaresmal, con esta fórmula: "Conviértete y cree en el evangelio" (Mc 1,15).

Recibida en la cabeza como duelo y penitencia es, pues, imagen de la fugacidad de la vida, reconocimiento público de la condición pecadora del ser humano y exhortación a la conversión. Los primitivos penitentes se ponían ceniza en sus cabezas para indicar públicamente que eran pecadores. La ceniza mancha, aunque es más liviana y menos pegajosa que el barro y el limo. Es símbolo de muerte e inicio de nueva vida. Dios saca vida de las cenizas y de la tierra.

Los cristianos introdujeron en sus ritos penitenciales el gesto de la ceniza. En los s. IV y V la recibían en sus cabezas los "penitentes públicos", aquellos que habían roto con la comunión eclesial por ser culpables de pecados graves, como el homicidio, la idolatría y el adulterio. Desde el s. VI, el rito de la ceniza del miércoles anterior al primer domingo de la cuaresma inaugura este tiempo de conversión. En el s. XI el papa Urbano II extendió su uso a todos los fieles del mundo.

La ceniza, que en principio es polvo o signo de lo transitorio, se convierte en comienzo de trascendencia. La cuaresma empieza para los cristianos con la ceniza de la conversión y acaba con la luz pascual renovadora.

Condición terrena

El número cuarenta, del que procede la palabra cuaresma, significa en algunas religiones un periodo de retiro para favorecer la experiencia de Dios y la comunión con los hermanos.

En la Biblia es retiro en el desierto como tiempo de prueba y de tentaciones, en el que los deseos oscuros de acaparar riquezas y poderes deben perecer, para dar lugar a una criatura renovada, transfigurada por la luz de la razón y la gloria de Dios.

En las cuarentenas bíblicas hay una lucha entre hambre y saciedad, riquezas y generosidad, poder y servicio, cenizas y purificaciones, tinieblas y luz, guerra y paz, ídolos de muerte y Dios de vida. El creyente pone a prueba la llamada de Dios o su vocación de cara a un compromiso de renovación en la paz, solidaridad y justicia. Recuerda al mismo tiempo la condición terrena del hombre pecador, asediado por mil preocupaciones y tentaciones.

El carnaval y la ceniza reflejan respectivamente la exaltación de lo lúdico y la pesadumbre del sufrimiento, ingredientes que componen la vida popular, por no decir la vida a secas. Cuando se apagan los carnavales, empieza la cuaresma con el "miércoles de ceniza".

Sobre el autor:
CASIANO FLORISTÁN, Profesor emérito de Teología Práctica de la Universidad Pontificia de Salamanca, España.

Marcos 9,2-10: Se transfiguró delante de ellos

Marcos 9,2-10 (Cf. Mt 17,1-9; Lc 9,28-36)
Sábado de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, I y II

En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les apreció Elías y Moisés conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
— Maestro. ¡Qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres chozas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías.
Estaban asustados y no sabía lo que decía. Se formó una nube que los cubrió y salió una voz de la nube:
—  Este es mi Hijo amado; escuchadlo.
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos. Cuando bajaban de la montaña, Jesús los mandó:
— No contéis a nadie lo que habéis visto hasta que el Hijo del Hombre resucite de entre los muertos.
Esto se les quedó grabado y discutían que querría decir aquello de resucitar de entre los muertos.


SOBRE EL MISMO TEMA:

Imágenes del Evangelio:

Sábado 6ª Semana Tiempo Ordinario, Año I

Hebreos 11,1-7
Salmo 144,2-3.4-5.10-11:
R. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre
Marcos 9,2-13


Hebreos 11,1-7

La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve. Por su fe, son recordados los antiguos. Por la fe, sabemos que la palabra de Dios configuró el universo, de manera que lo que está a la vista no proviene de nada visible. Por la fe, Abel ofreció a Dios un sacrificio mejor que Caín; por ella, Dios mismo, al recibir sus dones, lo acreditó como justo; por ella, sigue hablando después de muerto. Por fe, fue arrebatado Henoc, sin pasar por la muerte; no lo encontraban, porque Dios lo había arrebatado; en efecto, antes de ser arrebatado se le acreditó que había complacido a Dios, y sin fe es imposible complacerle, pues el que se acerca a Dios debe creer que existe y que recompensa a quienes lo buscan. Por fe, Noé, advertido por Dios de lo que aún no se veía, tomó precauciones y construyó un arca para salvar a su familia; por la fe, condenó al mundo y consiguió la justicia que viene de la fe.

Salmo 144,2-3.4-5.10-11 
R. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre

Día tras día te bendeciré
y alabaré tu nombre por siempre jamás.
Grande es el Señor, merece toda alabanza,
es incalculable su grandeza. 
R. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre

Una generación pondera tus obras a la otra,
y le cuenta tus hazañas.
Alaban ellos la gloria de tu majestad,
y yo repito tus maravillas. 
R. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre

Que todas tus criaturas te den gracias, Señor,
que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas. 
R. Bendeciré tu nombre; Señor, por siempre
En aquel tiempo, Jesús se llevó a Pedro, a Santiago y a Juan, subió con ellos solos a una montaña alta, y se transfiguró delante de ellos. Sus vestidos se volvieron de un blanco deslumbrador, como no puede dejarlos ningún batanero del mundo. Se les aparecieron Elías y Moisés, conversando con Jesús. Entonces Pedro tomó la palabra y le dijo a Jesús:
—«Maestro, ¡qué bien se está aquí! Vamos a hacer tres tiendas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
Estaban asustados, y no sabía lo que decía.
Se formó una nube que los cubrió, y salió una voz de la nube:
—«Éste es mi Hijo amado; escuchadlo».
De pronto, al mirar alrededor, no vieron a nadie más que a Jesús, solo con ellos.
Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó:
—«No contéis a nadie lo que habéis visto, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
Esto se les quedó grabado, y discutían qué querría decir aquello de «resucitar de entre los muertos».
Le preguntaron:
—«¿Por qué dicen los escribas que primero tiene que venir Elías?».
Les contestó él:
—«Elías vendrá primero y lo restablecerá todo. Ahora, ¿por qué está escrito que el Hijo del hombre tiene que padecer mucho y ser despreciado? Os digo que Elías ya ha venido, y han hecho con él lo que han querido, como estaba escrito».