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lunes, 12 de diciembre de 2022

Lucas 1,26-38: Anunciación del Señor

Lucas 1,26-38
22 de agosto: María Reina
8 de diciembre: Inmaculada Concepción
12 de diciembre: Ntra. Sra. de Guadalupe


A los seis meses, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una ciudad de Galilea llamada Nazaret, a una virgen desposada con un hombre llamado José, de la estirpe de David; la virgen se llamaba María. El ángel, entrando en su presencia, dijo: "Alégrate, llena de gracia, el Señor está contigo." Ella se turbó ante estas palabras y se preguntaba qué saludo era aquél. El ángel le dijo: "No temas, María, porque has encontrado gracia ante Dios. Concebirás en tu vientre y darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Jesús. Será grande, se llamará Hijo del Altísimo, el Señor Dios le dará el trono de David, su padre, reinará sobre la casa de Jacob para siempre, y su reino no tendrá fin." Y María dijo al ángel: "¿Cómo será eso, pues no conozco a varón?" El ángel le contestó: "El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y la fuerza del Altísimo te cubrirá con su sombra; por eso el Santo que va a nacer se llamará Hijo de Dios. Ahí tienes a tu pariente Isabel, que, a pesar de su vejez, ha concebido un hijo, y ya está de seis meses la que llamaban estéril, porque para Dios nada hay imposible." María contestó: "Aquí está la esclava del Señor; hágase en mí según tu palabra." Y la dejó el ángel.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 29 de enero de 2018

Marcos 5,1-20: Curación del endemoniado de Gerasa

Marcos 5,1-20
Lunes de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, Jesús y sus discípulos llegaron a la orilla del lago, en la región de los gerasenos. Apenas desembarcó, le salió al encuentro, desde el cementerio, donde vivía en los sepulcros, un hombre poseído de espíritu inmundo; ni con cadenas podía ya nadie sujetarlo; muchas veces lo habían sujetado con cepos y cadenas, pero él rompía las cadenas y destrozaba los cepos, y nadie tenía fuerza para domarlo. Se pasaba el día y la noche en los sepulcros y en los montes, gritando e hiriéndose con piedras. Viendo de lejos a Jesús, echó a correr, se postró ante él y gritó a voz en cuello:
— ¿Qué tienes que ver conmigo, Jesús, Hijo de Dios Altísimo? Por Dios te lo pido, no me atormentes.
Porque Jesús le estaba diciendo:
— Espíritu inmundo, sal de este hombre.
Jesús le preguntó:
— ¿Cómo te llamas?
Él respondió:
— Me llamo Legión, porque somos muchos.
Y le rogaba con insistencia que no los expulsara de aquella comarca. Había cerca una gran piara de cerdos hozando en la falda del monte. Los espíritus le rogaron:
— Déjanos ir y meternos en los cerdos.
Él se lo permitió. Los espíritus inmundos salieron del hombre y se metieron en los cerdos; y la piara, unos dos mil, se abalanzó acantilado abajo al lago y se ahogó en el lago. Los porquerizos echaron a correr y dieron la noticia en el pueblo y en los cortijos. Y la gente fue a ver qué había pasado. Se acercaron a Jesús y vieron al endemoniado que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio. Se quedaron espantados. Los que lo habían visto les contaron lo que había pasado al endemoniado y a los cerdos. Ellos le rogaban que se marchase de su país. Mientras se embarcaba, el endemoniado le pidió que lo admitiese en su compañía. Pero no se lo permitió, sino que le dijo:
— Vete a casa con los tuyos y anúnciales lo que el Señor ha hecho contigo por su misericordia. El hombre se marchó y empezó a proclamar por la Decápolis lo que Jesús había hecho con él; todos se admiraban.

SOBRE EL MISMO TEMA:
El sistema del bienestar y el bienestar de las personas

Imágenes del Evangelio:


































lunes, 13 de marzo de 2017

Lucas 6,27-38: Amad a vuestros enemigos


27 Pero yo les digo a ustedes que me escuchan: 
     Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los odian.
28 Bendigan a los que los maldicen,  rueguen por los que los difaman.
29 Al que te pegue en una mejilla, preséntale también la otra; 
     al que te quite el manto, no le niegues la túnica.
30 Dale a todo el que te pida, y al que tome lo tuyo no se lo reclames.
31 Hagan por los demás lo que quieren que los hombres hagan por ustedes.
32 Si aman a aquellos que los aman, ¿qué mérito tienen?
     Porque hasta los pecadores aman a aquellos que los aman.
33 Si hacen el bien a aquellos que se lo hacen a ustedes, ¿qué mérito tienen?
     Eso lo hacen también los pecadores.
34 Y si prestan a aquellos de quienes esperan recibir, ¿qué mérito tienen? 
     También los pecadores prestan a los pecadores, para recibir de ellos lo mismo.
35 Amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar nada en cambio. 
     Entonces la recompensa de ustedes será grande y serán hijos del Altísimo, 
     porque él es bueno con los desagradecidos y los malos.

Misericordia para juzgar (Cf. Mt 7,1-5)

36 Sean misericordiosos, como el Padre de ustedes es misericordioso.
37 No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; 
     perdonen y serán perdonados.
38 Den, y se les dará. Les volcarán sobre el regazo una buena medida, apretada, 
     sacudida y desbordante. Porque la medida con que ustedes midan también se usará para ustedes".

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Imágenes del Evangelio: