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sábado, 23 de julio de 2022

Números 31,48-54: Las ofrendas

Números 31,48-54:
Las ofrendas

48 Los comandantes de las tropas y los jefes de los regimientos de mil y cien soldados 
     se acercaron a Moisés,
49 y el dijeron: «Hemos hechos el recuento de los soldados que están en nuestras órdenes 
     y no falta ni uno solo.
50 Por eso hemos traído, como ofrenda al Señor, los objetos de oro que ha recogido cada uno: pulseras, brazaletes, anillos, aros y pendientes. Así se hará en favor nuestro el rito de expiación delante del Señor».
51 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron de ellos todo ese oro, todas esas joyas.
52 El oro que los oficiales de los regimientos de mil y cien soldados ofrecieron como tributo al Señor, 
     llegó a un total de dieciséis mil setecientos cincuenta siclos.
53 Entre la tropa, en cambio, cada uno guardó para sí lo que había recogido.
54 Moisés y el sacerdote Eleazar recibieron el oro de los oficiales, 
     y lo llevaron a la Carpa del Encuentro, como memorial de los israelitas delante del Señor.

Números 27,1-11: Los derechos hereditarios de las hijas

Números 27,1-11:
Los derechos hereditarios de las hijas

1 Entonces se acercaron las hijas de Selofjad, hijo de Jéfer, hijo de Galaad, hijo de Maquir, 
   hijo de Manasés. Selofjad había pertenecido a los clanes de Manasés, 
   hijo de José, y sus hijas se llamaban Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá.
2 Ellas se presentaron delante de Moisés, del sacerdote Eleazar, de los jefes y de toda la comunidad, ´
   a la entrada de la Carpa del Encuentro, y les dijeron:
3 «Nuestro padre murió en el desierto. El no formó parte del grupo que se amotinó contra el Señor 
   –el grupo de Coré– sino que murió por su propio pecado y no tuvo ningún hijo varón.
4 ¿Por qué el nombre de nuestro padre tendrá que desaparecer de su clan? 
   ¿Por el simple hecho de no haber tenido un hijo varón? 
   Danos entonces una propiedad entre los hermanos de nuestro padre».
5 Moisés expuso el caso al Señor,
6 y el Señor le respondió:
7 «Las hijas de Selofjad tienen razón. 
   Asígnales una propiedad hereditaria entre los hermanos de su padre 
   y transfiéreles la herencia de su padre.
8 Di además a los israelitas: 
   Si un hombre muere sin tener un hijo varón, ustedes harán que su herencia pase a su hija;
9 y si no tiene hija, se la dará a sus hermanos.
10 Si tampoco tiene hermanos, entregarán la herencia a los hermanos de su padre;
11 y si su padre no tiene hermanos, se la darán a su pariente más cercano 
     entre los miembros de su familia, y este tomará posesión de ella». 
     Esta es una prescripción legal para los israelitas, como el Señor lo ordenó a Moisés.

Números 25,1-19: Idolatría de Israel en Peor

Números 25,1-19:
Idolatría de Israel en Peor

1 Mientras Israel estaba en Sitím, el pueblo comenzó a prostituirse con las mujeres moabitas,
2 que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor de su dios. 
   El pueblo comió de ellos y adoró a ese dios.
3 Así Israel se sometió al Baal de Peor, y por eso el Señor se indignó contra él.
4 El Señor dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y cuélgalos públicamente delante del Señor, 
   para que se aplaque la indignación del Señor contra Israel».
5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: 
   «Cada uno de ustedes matará a aquellos de sus hombres que se sometieron al Baal de Peor».
6 Precisamente entonces, llegó un israelita trayendo una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, 
   a la vista de Moisés y de todos los israelitas, que lloraban a la entrada de la Carpa del Encuentro.
7 Al ver esto, Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se apartó de la comunidad y, 
   tomando una lanza,
8 siguió al israelita hasta la alcoba y allí los traspasó a los dos, al israelita y a la mujer, en pleno vientre. 
   Entonces cesó la plaga que asolaba a los israelitas.
9 Los que habían muerto a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.
10 Y el Señor dijo a Moisés:
11 «Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi ira de los israelitas, 
     porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mío. 
     Por eso yo no acabé con los israelitas, dejándome llevar por mi celos.
12 Y ahora declaro: Yo le concedo mi alianza de paz.
13 En favor de él y de su descendencia habrá una alianza que le asegurará al sacerdocio para siempre, 
     porque se mostró celoso por su Dios, e hizo expiación por los israelitas».
14 El israelita que fue muerto junto con la mujer madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, 
     jefe de una familia patriarcal de Simeón.
15 Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozbí, hija de Sur, 
     el cual era jefe de un clan en una tribu madianita.
16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 «Acomete contra los madianitas y derrótalos,
18 porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, 
     en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la hija del jefe madianita y hermana de ellos– 
     que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor».
19 Cuando cesó la plaga,

jueves, 21 de julio de 2022

Números 20,1-13: La muerte de Miriam. El agua brotada de la roca

Números 20,1-13:
La muerte de Miriam. El agua brotada de la roca

1 En el primer mes, toda la comunidad de los israelitas llegó al desierto de Sin, 
   y el pueblo se estableció en Cades. Allí murió y fue enterrada Miriam.
2 Como la comunidad no tenía agua, se produjo un amotinamiento contra Moisés y Aarón.
3 El pueblo promovió una querella contra Moisés diciendo: 
   «¡Ojalá hubiéramos muerto cuando murieron nuestros hermanos delante del Señor!
4 ¿Por qué trajeron a este desierto a la asamblea del Señor, para que muriéramos aquí, 
   nosotros y nuestro ganado?
5 ¿Por qué nos hicieron salir de Egipto, para traernos a este lugar miserable, donde no hay sembrados, 
   ni higueras, ni viñas, ni granados, y donde ni siquiera hay agua para beber?
6 Moisés y Aarón, apartándose de la asamblea, fueron a la entrada de la Carpa del Encuentro 
   y cayeron con el rostro en tierra. Entonces se les apareció la gloria del Señor,
7 y el Señor dijo a Moisés:
8 «Toma el bastón y convoca a la comunidad, junto con tu hermano Aarón. 
   Después, a la vista de todos, manden a la roca que dé sus aguas. 
   Así harás para ellos agua de la roca y darás de beber a la comunidad y a su ganado».
9 Moisés tomó el bastón que estaba delante del Señor, como él se lo había mandado.
10 Luego Moisés y Aarón reunieron a la asamblea frente a la roca, y Moisés lees dijo: 
     «¡Escuchen, rebeldes! ¿Podemos hacer que brote agua de esta roca para ustedes?».
11 Y alzando su mano, golpeó la roca dos veces con el bastón. 
     El agua brotó abundantemente, y bebieron la comunidad y el ganado.
12 Pero el Señor dijo a Moisés y a Aarón: 
     «Por no haber confiado lo bastante en mí para que yo manifestara mi santidad ante los israelitas, 
     les aseguro que no llevarán a este pueblo hasta la tierra que les he dado».
13 Estas son las aguas de Meribá –que significa «Querella»– donde los israelitas promovieron una 
     querella contra el Señor y con las que él manifestó contra el Señor y con las que él manifestó su 
     santidad.

Números 19,1-10: El rito para la preparación del agua lustral

Números 19,1-10: 
El rito para la preparación del agua lustral

1 El Señor dijo a Moisés y Aarón:
2 Esta es una prescripción de la ley que promulgó el señor: 
   Di a los israelitas que te traigan una vaca roja, sin ningún defecto ni imperfección, 
   y que nunca haya estado bajo el yugo.
3 Ustedes se la entregarán al sacerdote Eleazar. 
   Luego será sacada fuera del campamento y degollada en su presencia.
4 El sacerdote Eleazar recogerá con el dedo un poco de sangre y hará siete aspersiones 
   hacia la Carpa del Encuentro.
5 Después la vaca será quemada a la vista de él: 
   se deberá quemar el cuero, la carne, la sangre e incluso los excrementos,
6 Entonces el sacerdote tomará un trozo de madera de cedro, 
   un ramillete de hisopo y una cinta de púrpura roja y los arrojará en el fuego donde se queme la vaca.
7 En seguida lavará su ropa y se bañará con agua; 
   después podrá entrar de nuevo en el campamento, pero será impuro hasta la tarde.
8 El que haya quemado la vaca lavará su ropa, se bañará con agua y será impuro hasta la tarde.
9 Un hombre que no haya incurrido en impureza recogerá las cenizas de la vaca 
   y las depositará fuera del campamento, en un lugar puro. 
   Así la comunidad de los israelitas las tendrá reservadas para preparar el agua lustral, 
   que se usará en el rito de purificación.
10 El que recoja las cenizas de la vaca deberá lavar su ropa y será impuro hasta la tarde. 
     Este es un decreto irrevocable para los israelitas y para los extranjeros que vivan entre ellos.

Números 18,20-24: Los derechos de los levitas

Números 18,20-24:
Los derechos de los levitas

20 Y el Señor dijo a Aarón: 
     Tú no recibirás una herencia en el territorio de los israelitas ni tendrás una parte entre ellos: 
     yo soy tu parte y tu herencia.
21 Yo doy como herencia a los levitas todos los diezmos de Israel, 
     a cambio de los servicios que prestan en la Carpa del Encuentro.
22 De ahora en adelante, los israelitas no se acercarán a la Carpa del Encuentro, 
     porque cargarían con un pecado y morirían.
23 Sólo los levitas prestarán servicios en ella y cargarán con sus propias faltas. 
     Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. 
     Pero no tendrán una herencia entre los israelitas,
24 porque yo les doy como herencia los diezmos que los israelitas pondrán aparte como una ofrenda 
     para el Señor. Por eso dije, refiriéndome a ellos, que no tendrán una herencia entre los israelitas.

Números 18,1-7: Los deberes de los sacerdotes y de los levitas

Números 18,1-7:
Los deberes de los sacerdotes y de los levitas

1 El Señor dijo a Aarón: Tú, tus hijos y tu casa paterna, cargarán con las faltas contra el Santuario; 
   pero tú y tus hijos solamente cargarán con las faltas contra el ejercicio del sacerdocio.
2 También asociarás a tus hermanos de la tribu de Leví –tu tribu paterna– 
   para que colaboren contigo y te sirvan como ministros, a ti y a tus hijos, en la Carpa del Testimonio.
3 Ellos desempeñarán tareas para ti y para toda la Carpa, 
   pero no tendrán ningún contacto con los utensilios del Santuario o con el altar, 
   no sea que mueran ellos y ustedes.
4 Deberán colaborar contigo y ejecutar las tareas de la Carpa del Encuentro, 
   prestando toda clase de servicios. Ningún extraño se acercará a ustedes
5 mientras realizan las funciones del Santuario o del altar, 
   para que la ira del Señor no se vuelva a desatar contra los israelitas.
6 Yo elijo a tus hermanos –los descendientes de Leví– entre todos los israelitas: 
   ellos han sido puestos a disposición de ustedes, como dedicados al Señor, 
   para prestar servicios en la Carpa del Encuentro.
7 Tú y tus hijos, en cambio, ejercerán las funciones sacerdotales en todo lo concerniente al altar 
   y a lo que está detrás del velo. Yo hago del sacerdocio de ustedes un servicio de dedicación: 
   el extraño que se acerque será castigado con la muerte.

Números 17,16-28: La vara de Aarón

Números 17,16-28:
La vara de Aarón

16 Y el Señor dijo a Moisés:
17 «Manda a los israelitas que todos los jefes de las familias patriarcales 
     te entreguen cada uno una vara: deberán ser doce en total. 
     Tú escribirás el nombre de cada uno en su propia vara;
18 y en la de Leví escribirás el nombre de Aarón, ´
     porque tendrá que haber una sola vara por cada jefe de familia.
19 Luego las pondrás en la Carpa del Encuentro, delante del Arca del Testimonio, 
     donde yo me encuentro con ustedes.
20 La vara del hombre que yo elija florecerá, 
     y así acallaré las incesantes protestas que los israelitas levantan contra ustedes».
21 Moisés transmitió esta orden a los israelitas, y todos los jefes de las familias patriarcales 
     le entregaron una vara cada uno: eran doce en total. Entre ellas estaba la vara de Aarón.
22 Moisés las depositó delante del Señor, en la Carpa del Testimonio,
23 y al día siguiente, cuando fue a la Carpa del Testimonio, 
     la vara de Aarón –correspondiente a la familia de Leví– 
     estaba florecida: había dado brotes, flores y almendros.
24 Entonces Moisés sacó de la presencia del Señor todas las varas, y las presentó a los israelitas: 
     ellos las identificaron y cada uno recuperó la suya.
25 Luego el Señor dijo a Moisés: «Vuelve a colocar la vara de Aarón delante del Arca del Testimonio, 
     como un signo para los rebeldes. Así alejarás de mí sus protestas, 
     y no serán castigados con la muerte».
26 Moisés hizo exactamente lo que el Señor le había ordenado.
27 Pero los israelitas dijeron a Moisés: «¡Vamos a morir! ¡Todos estamos perdidos!
28 ¡El que se acerque a la Morada del Señor morirá! ¿Tendrá que morir hasta el último de nosotros?».

Números 17,6-15: Nuevo castigo de Dios contra el pueblo e intercesión de Aarón

Números 17,6-15: 
Nuevo castigo de Dios contra el pueblo e intercesión de Aarón

6 Al día siguiente, toda la comunidad de los israelitas protestó contra Moisés y Aarón, diciendo: 
   «Ustedes han provocado una mortandad en el pueblo del Señor».
7 Como la comunidad se amotinaba contra ellos, Moisés y Aarón se volvieron 
   hacia la Carpa del Encuentro, y vieron que la nube la cubría 
   y que la gloria del Señor se había aparecido.
8 Entonces fueron a la Carpa del Encuentro, y cuando estuvieron frente a ella,
9 el Señor dijo a Moisés:
10 «Apártense de esta comunidad, porque la voy a exterminar en un instante». 
     Ellos cayeron con el rostro en tierra, y Moisés dijo a Aarón:
11 «Toma el incensario, coloca en el fuego del altar y échale incienso, 
     En seguida ve adonde está la comunidad y practica el rito de expiación en favor de ellos. 
     Porque la ira del Señor se ha desatado y ha comenzado la plata».
12 Aarón tomó el incensario, como se lo había mandado Moisés, 
     y fue corriendo a ponerse en medio de la asamblea, donde ya había comenzado la plaga».
13 Luego se quedó de pie entre los muertos y los vivos, y cesó la plaga.
14 Los muertos a causa de la plaga fueron catorce mil setecientos, 
     sin contar los que ya habían muerto a causa de Coré.
15 Entonces Aarón volvió a la entrada de la Carpa del Encuentro, donde estaba Moisés, 
     porque la plaga ya había cesado.

Números 16,16-35: El castigo de los rebeldes

Números 16,16-35:
El castigo de los rebeldes

16 Entonces Moisés dijo a Coré: «Tú y tus secuaces comparecerán mañana delante del Señor, 
     y también comparecerá Aarón.
17 Cada uno de ustedes tomará su incensario, le pondrá incienso y lo ofrecerá al Señor: 
     serán doscientos cincuenta incensarios en total. También tú y Aarón llevarán cada uno el suyo».
18 Cada uno tomó su incensario, le puso fuego y le echó incienso. 
     Luego ocuparon sus puestos a la entrada de la Carpa del Encuentro, junto con Moisés y Aarón.
19 Y una vez que Coré convocó contra ellos a toda la comunidad, 
     a la entrada de la Carpa del Encuentro, la gloria del Señor se apareció a toda la comunidad,
20 y el Señor dijo a Moisés y a Aarón:
21 «Sepárense de esta comunidad, porque los voy a exterminar en un instante».
22 Pero ellos cayeron con el rostro en tierra y exclamaron: 
     «Dios, tú que das el aliento a todos los vivientes, 
     ¿te vas a irritar contra toda la comunidad cuando el que peca es uno solo?».
23 El Señor dijo a Moisés:
24 «Habla en estos términos a la comunidad: 
     "Aléjense de los alrededores de la Morada de Coré, Datán y Abirón"».
25 Moisés se levantó, fue adonde estaban Datán y Abirón, seguido de los ancianos de Israel,
26 y dijo a la comunidad: «Apártense de las carpas de estos hombres perversos 
     y no toquen nada de lo que les pertenece, porque de lo contrario también ustedes 
     serán exterminados a causa de sus pecados».
27 Y todos se separaron de las moradas de Coré, Datán, y Abirón. Datán y Abirón, por su parte, 
     salieron y se pusieron de pie a la entrada de sus carpas, junto con sus mujeres, 
     sus hijos y sus pequeños.
28 Moisés dijo: «En esto conocerán que ha sido el Señor el que me envió a hacer estas cosas, 
     y que no es un capricho mío:
29 si estos hombres mueren de muerte natural y su suerte es igual a la de todos los hombres, 
     no ha sido el Señor el que me envió.
30 Pero si el Señor realiza algo inusitado –si la tierra abre sus fauces para tragarlos 
     con todos sus bienes y ellos bajan vivos al Abismo– ustedes sabrán que esta gente 
     ha despreciado al Señor».
31 Apenas Moisés terminó de pronunciar estas palabras, el suelo se partió debajo de sus pies,
32 la tierra abrió sus fauces y los tragó junto con sus familias, con toda la gente de Coré 
     y con todos sus bienes.
33 Ellos bajaron vivos al Abismo, con todo lo que les pertenecía. 
     La tierra los cubrió y desaparecieron de en medio de la asamblea.
34 Al oír sus gritos, todos los israelitas que estaban cerca de ellos huyeron, diciendo: 
     «¡Que no nos trague la tierra!».
35 Luego bajó fuego del Señor y consumió a los doscientos cincuenta hombres 
     que habían ofrecido incienso.

martes, 19 de julio de 2022

Números 14,10-19: La indignación del Señor

Números 14,10-19:
La indignación del Señor

10 Toda la comunidad amenazaba con matarlos a pedradas, 
     cuando la gloria del Señor se manifestó a todos los israelitas en la Carpa del Encuentro.
11 Y el Señor dijo a Moisés: «¿Hasta cuándo este pueblo me seguirá despreciando? 
     ¿Hasta cuándo no creerán en mí, a pesar de los signos que realicé en medio de ellos?
12 Los voy a castigar con una peste y los voy a desheredar. 
     De ti, en cambio, suscitaré una nación mucho más fuerte que ellos».
13 Pero Moisés respondió al Señor: 
     «Cuando oigan la noticia los egipcios –de cuyo país sacaste a este pueblo gracias a tu poder–
14 se la pasarán a los habitantes de esa tierra. Ellos han oído que tú, Señor, 
     estás en medio de este pueblo; 
     que te dejas ver claramente cuando tu nube se detiene sobre ellos; 
     y que avanzas delante de ellos, de día en la columna de nube, y de noche en la columna de fuego.
15 Si haces morir a este pueblo como si fuera un solo hombre, las naciones que conocen tu fama, dirán:
16 «El Señor era impotente para llevar a ese pueblo hasta la tierra que le había prometido con un 
     juramento, y los mató en el desierto».
17 Por eso, Señor, manifiesta la grandeza de tu poder, como tú lo has declarado, cuando dijiste:
18 «El Señor es lento para enojarse y está lleno de misericordia. 
     El tolera la maldad y la rebeldía, pero no las deja impunes, 
     sino que castiga la culpa de los padres en los hijos y en los nietos hasta la cuarta generación».
19 Perdona, por favor, la culpa de este pueblo según tu gran misericordia 
     y como lo has venido tolerando desde Egipto hasta aquí».

Números 12,10-16: El castigo de Miriam

Números 12,10-16:
El castigo de Miriam

10 Apenas la nube se retiró de encima de la Carpa, Miriam se cubrió de lepra, 
     quedando blanca como la nieve. Cuando Aarón se volvió hacia ella y vio que estaba leprosa,
11 dijo a Moisés: «Por favor, señor, no hagas pesar sobre nosotros el pecado que hemos cometido 
     por necedad.
12 No permitas que ella sea como el aborto, que al salir del seno materno ya tiene consumida 
     la mitad de su carne».
13 Moisés invocó al Señor, diciendo: «¡Te ruego, Dios, que la cures!».
14 Pero el Señor le respondió: «Si su padre la hubiera escupido en la cara, 
     ¿no tendría que soportar ese oprobio durante siete días? 
     Que esté confinada fuera del campamento durante siete días, y al cabo de ellos vuelva a ser admitida».
15 Así Miriam quedó confinada fuera del campamento durante siete días, 
     y el pueblo no reanudó la marcha hasta que fue admitida de nuevo.
16 Después el pueblo salió de Jaserot y acampó en el desierto de Parán.

Números 12,1-9: Las murmuraciones de Miriam y de Aaron contra Moisés. Elogio del Señor a Moisés

Números 12,1-3:
Las murmuraciones de Miriam y de Aaron contra Moisés

1 Miriam y Aarón se pusieron a murmurar contra Moisés a causa de la mujer cusita ´
   con la que este se había casado. Moisés, en efecto, se había casado con una mujer de Cus.
2 «¿Acaso el Señor ha hablado únicamente por medio de Moisés?, decían. 
   ¿No habló también por medio de nosotros?». Y el Señor oyó todo esto.
3 Ahora bien, Moisés era un hombre muy humilde, más humilde que cualquier otro hombre sobre la tierra.

El elogio del Señor a Moisés

4 De pronto, el Señor dijo a Moisés, a Aarón y a Miriam: 
   «Vayan los tres a la Carpa del Encuentro». Cuando salieron los tres,
5 el Señor descendió en la columna de la nube y se detuvo a la entrada de la Carpa. 
   Luego llamó a Aarón y a Miriam. Los dos se adelantaron,
6 y el Señor les dijo: «Escuchen bien mis palabras: 
   Cuando aparece entre ustedes un profeta, yo me revelo a él en una visión, le hablo en un sueño.
7 No sucede así con mi servidor Moisés: él es el hombre de confianza en toda mi casa.
8 Yo hablo con él cara a cara, claramente, no con enigmas, y el contempla la figura del Señor. 
   ¿Por qué entonces ustedes se han atrevido a hablar contra mi servidor Moisés?».
9 Y lleno de indignación contra ellos, el Señor se alejó.

Números 11,24-30: La comunicación del espíritu a los ancianos

Números 11,24-30:
La comunicación del espíritu a los ancianos

24 Moisés salió a comunicar al pueblo las palabras del Señor. 
     Luego reunió a setenta hombres entre los ancianos del pueblo, 
     y los hizo poner de pie alrededor de la Carpa.
25 Entonces el Señor descendió en la nube y le habló a Moisés. 
     Después tomó algo del espíritu que estaba sobre él y lo infundió a los setenta ancianos. 
     Y apenas el espíritu se posó sobre ellos, comenzaron a hablar en éxtasis; 
     pero después no volvieron a hacerlo.
26 Dos hombres –uno llamado Eldad y el otro Medad– se habían quedado en el campamento; 
     y como figuraban entre los inscritos, el espíritu se posó sobre ellos, 
     a pesar de que no habían ido a la Carpa. Y también ellos se pusieron a hablar en éxtasis.
27 Un muchacho vino corriendo y comunicó la noticia a Moisés, con estas palabras: 
     «Eldad y Medad están profetizando en el campamento».
28 Josué, hijo de Nun, que desde su juventud era ayudante de Moisés, intervino diciendo: 
     «Moisés, señor mío, no se lo permitas».
29 Pero Moisés le respondió: «¿Acaso estás celoso a causa de mí? 
     ¡Ojalá todos fueran profetas en el pueblo del Señor, porque él les infunde su espíritu!».
30 Luego Moisés volvió a entrar en el campamento con todos los ancianos de Israel.

Números 11,16-23: La respuesta del Señor

Números 11,16-23:
La respuesta del Señor

16 El Señor respondió a Moisés: «Reúneme a setenta de los ancianos de Israel 
     –deberás estar seguro de que son realmente ancianos y escribas del pueblo– 
     llévalos a la Carpa del Encuentro, y que permanezcan allí junto contigo.
17 Yo bajaré hasta allí, te hablaré, y tomaré algo del espíritu que tú posees, para comunicárselo a ellos. 
     Así podrán compartir contigo el peso de este pueblo, y no tendrás que soportarlo tú solo.
18 También dirás al pueblo: Purifíquense para mañana y comerán carne. 
     Ya que ustedes han llorado delante del Señor, diciendo: 
     «¡Si al menos tuviéramos carne para comer! 
     ¡Qué bien estábamos en Egipto!», el Señor les dará de comer carne.
19 Y no la comerán un día, ni dos, ni diez, ni veinte,
20 sino un mes entero, hasta que se les salga por las narices y les provoque repugnancia. 
     Porque han despreciado al Señor que está en medio de ustedes, y han llorado en su presencia, 
     diciendo: «¿Para qué habremos salido de Egipto?».
21 Moisés dijo entonces: «El pueblo que me rodea está formado por seiscientos mil hombres de a pie, 
     ¿y tú dices que le darás carne para comer un mes entero?
22 Si se degollaran ovejas y vacas, ¿alcanzarían para todos? 
     Y si se reunieran todos los peces del mar, ¿tendrían bastante?».
23 Pero el Señor respondió a Moisés: «¿Acaso hay límite para el poder del Señor? 
     En seguida verás si lo que acabo de decirte se cumple o no».

Números 9,15-23: La nube

Números 9,15-23:
La nube

15 El día en que se erigió la Morada –la Carpa del Testimonio– la nube la cubrió, 
     y desde el anochecer hasta la mañana estuvo sobre ella con aspecto de fuego.
16 Así sucedía siempre: la nube cubría la Morada y de noche tomaba el aspecto de fuego.
17 Siempre que la nube se alzaba por encima de la Morada, los israelitas levantaban el campamento, 
     y en el lugar donde se detenía la nube, allí acampaban.
18 A una señal del Señor, levantaban el campamento; a otra señal del Señor, levantaban el campamento; 
     a otra señal del Señor, acampaban, y permanecían acampados mientras la nube se quedaba detenida 
     sobre la Morada.
19 Cuando la nube se detenía sobre la Morada varios días, los israelitas acataban la orden del Señor 
     y no levantaban el campamento.
20 Cuando la nube estaba sobre la Morada unos pocos días, permanecían acampados de acuerdo con la 
     señal del Señor; y a una nueva señal del Señor, levantaban el campamento.
21 Cuando la nube sólo se detenía desde el atardecer hasta la mañana, levantaban el campamento por la 
     mañana, tan pronto como se alzaba la nube. De día o de noche, siempre que se alzaba la nube, 
     levantaban el campamento.
22 Siempre que la nube estaba sobre la Morada –ya fueran dos días, un mes o un año– 
     los israelitas permanecían acampados y no levantaban el campamento.
23 Pero a una señal del Señor, partían. Así acataban la orden del Señor, conforme a las instrucciones 
     que él les había dado por medio de Moisés.

Números 8,5-25: La dedicación de los levitas

Números 8,5-25:
La dedicación de los levitas

5 El Señor dijo a Moisés:
6 Separa a los descendientes de Leví de los demás israelitas, y purifícalos.
7 Para eso, deberás proceder de la siguiente manera: 
   los rociarás con agua lustral; ellos se pasarán la navaja por todo el cuerpo, 
   se lavarán la ropa y así quedarán purificados.
8 Luego tomarán un novillo, con su correspondiente oblación de harina de la mejor calidad, 
   amasada con aceite, y tú tomarás otro novillo para un sacrificio por el pecado.
9 Entonces harás acercar a los levas hasta la Carpa del Encuentro 
   y reunirás a toda la comunidad de los israelitas.
10 Una vez que hayas hechos acercar a los levitas hasta la presencia del Señor, 
    los israelitas impondrás las manos sobre ellos.
11 Luego Aarón, en nombre de todos, ofrecerá los levitas al Señor con el gesto de presentación. 
     Así quedarán destinados al servicio del Señor.
12 Los levitas impondrán sus manos sobre las cabezas de los novillos: 
     uno será ofrecido al Señor como sacrificio por el pecado, y el otro como holocausto, 
     a fin de practicar el rito de expiación en favor de los levitas.
13 Tú deberás poner a los levitas a disposición de Aarón y de sus hijos, 
     y los ofrecerás al Señor con el gesto de presentación.
14 Así pondrás aparte a los levitas para que me pertenezcas.
15 Y una vez que los hayas purificado y los hayas ofrecido con el gesto de presentación, 
     comenzarán a prestar servicios en la Carpa del Encuentro.
16 Porque ellos están dedicados a mí exclusivamente, entre todos los israelitas: 
     yo los tomé para mí en lugar de todos los que abren el seno materno, 
     o sea, de todos los primogénitos.
17 Porque todos los primogénitos de los israelitas –tanto hombres como animales– son míos: 
     yo me los consagré cuando exterminé a todos los primogénitos en Egipto.
18 Ahora tomo a los levitas en lugar de los primogénitos,
19 y se los doy a Aarón y a sus hijos, en calidad de dedicados, a fin de que presten servicios 
     para los israelitas en la Carpa del Encuentro y practiquen el rito de expiación en favor de ellos. 
     De esta manera, los israelitas no serán castigados por acercarse al Santuario.
20 Moisés, Aarón y toda la comunidad de Israel hicieron con los levitas 
     lo que el Señor había ordenado a Moisés.
21 Los levitas se purificaron de sus pecados y lavaron su ropa. 
     Luego Aarón los ofreció al Señor con el gesto de presentación 
     y practicó el rito de expiación en favor de ellos, a fin de purificarlos.
22 Después de esto, los levitas comenzaron a prestar servicios en la Carpa del Encuentro, 
     a las órdenes de Aarón y de sus hijos. 
     Ellos hicieron con los levitas lo que el Señor había ordenado a Moisés.
23 Luego el Señor dijo a Moisés:
24 Los levitas se atendrán a esto: a partir de los veinticinco años, 
     integrarán el grupo de servicio activo en la Carpa del Encuentro,
25 y a los cincuenta, cesarán en sus funciones y no prestarán más servicios.
26 Ayudarán a sus hermanos en la Carpa del Encuentro, realizando algunas tareas, 
     pero no prestarán servicios. Así procederás con los levitas en lo referente a sus funciones.

lunes, 18 de julio de 2022

Números 7,84-89: Conclusión

Números 7,84-89:
Conclusión

84 Esta fue la ofrenda de los jefes de Israel para la dedicación del altar, el día en que fue ungido: 
     doce fuentes de plata, doce tazones de plata y doce navetas de oro.
85 Cada fuente pesaba ciento treinta siclos, y cada tazón, setenta. 
     Toda la plata de estos objetos sumaba en total dos mil cuatrocientos siclos, en siclos del Santuario.
86 Las doce navetas de oro llenas de incienso –a razón de diez siclos del Santuario por naveta– 
     sumaban en total ciento veinte siclos.
87 Los animales presentados para los holocaustos fueron en total doce novillos, doce carneros y doce 
     corderos de un año, con sus oblaciones correspondientes; y los presentados para el sacrificio por el 
     pecado fueron doce chivos.
88 Los animales ofrecidos para los sacrificios de comunión fueron en total veinticuatro novillos, sesenta 
     carneros, sesenta chivos y sesenta corderos de un año. Estas fueron las ofrendas para la dedicación 
     del altar, cuando fue ungido.

El diálogo de Dios con Moisés

89 Cuando moisés entraba en la Carpa del Encuentro para conversar con el Señor, oía la voz que le 
     hablaba desde lo alto de la tapa que estaba sobre el Arca del Testimonio, entre los dos querubines. 
     Así el Señor le hablaba a Moisés.

Números 7,1-11: Las ofrendas de los jefes para la dedicación del Santuario

Números 7,1-11:
Las ofrendas de los jefes para la dedicación del Santuario

1 Cuando Moisés terminó de erigir la Morada, la ungió y la consagró, junto con todo su mobiliario, 
   y lo mismo hizo con el altar y sus utensilios. Y una vez que la ungió y la consagró,
2 los jefes de Israel –los jefes de las familias patriarcales, los capitanes de las tribus, los encargados 
   de supervisar el censo– se acercaron
3 a presentar sus ofrendas delante del Señor, a saber, seis carros de carga y doce bueyes, 
   un carro cada dos jefes y un buey por cada uno. Al presentarlos ante la Morada,
4 el Señor dijo a Moisés:
5 «Acéptales estas cosas para que sean usadas en el culto de la Carpa del Encuentro, 
   y dáselas a los levitas de acuerdo con el servicio que presta cada uno».
6 Entonces Moisés recibió los carros y los bueyes y se los dio a los levitas:
7 a los gersonitas les dio dos carros y cuatro bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban;
8 y a los meraritas, cuatro carros y ocho bueyes, como exigían los servicios que ellos prestaban a las 
   órdenes de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
9 A los quehatitas, en cambio, no les dio nada, porque ellos se ocupaban de los objetos más santos 
   y tenían que llevar su carga al hombro.
10 Los jefes presentaron la ofrenda de la dedicación del altar cuando este fue ungido. 
     Y mientras iban presentado sus ofrendas ante el altar,
11 el Señor dijo a Moisés: Que cada día un jefe ofrezca por turno su ofrenda por la dedicación del altar».

Números 6,1-21: Los nazireos

Números 6,1-21:
Los nazireos

1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial 
   –el voto de nazireo– con el fin de consagrarse al Señor,
3 deberá abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. 
   Tampoco beberá vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beberá jugo de uvas, 
   ni comerá uvas maduras o secas.
4 Durante todo el tiempo de su nazireato, no comerá ningún producto de la cepa de la vid, 
   ni siquiera las semillas o la cáscara.
5 Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. 
   Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello.
6 Durante todo el tiempo de su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto.
7 Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, 
   no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él lleva sobre su cabeza 
   la consagración de su Dios.
8 Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor.
9 Si una persona muere repentinamente cerca de él, haciendo impuro su cabello consagrado, 
   se cortará el cabello el día de su purificación, es decir, el séptimo día.
10 Al octavo día, presentará al sacerdote, la entrada de la Carpa del Encuentro, 
     dos torcazas o dos pichones de paloma.
11 Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, 
     y practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del 
     cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza:
12 se consagrará al Señor por el tiempo de su nazireato y presentará un cordero de un año como 
     sacrificio de reparación. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado 
     se había vuelto impuro.
13 Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de nazireato, 
     será conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro,
14 y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos –uno macho y una hembra– de un año y sin 
     defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero 
     sin defecto para un sacrifico de comunión;
15 una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, 
     y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes.
16 El sacerdote presentará todo esto delante del Señor, y ofrecerá el sacrificio por el pecado 
     y el holocausto.
17 Luego ofrecerá el carnero al Señor como sacrificio de comunión, junto con la cesta de los ácimos, 
     y también ofrecerá las oblaciones y las libaciones.
18 Entonces el nazireo se cortará el cabello consagrado, a la entregada de la Carpa del Encuentro, 
     y lo echará en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión.
19 El sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta 
     y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazireo, 
     después que este se haya cortado el cabello.
20 Luego hará el gesto de presentación delante del Señor, y todo esto será una cosa sagrada, 
     destinada al sacerdote, además del pecho y la pata. Después, el nazireo pondrá vino.
21 Esta es la ley concerniente al nazireo. Si además de su nazireato, promete con voto al Señor 
     una ofrenda personal –según se lo permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, 
     además de lo que establece la ley sobre nazireato.