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domingo, 19 de marzo de 2023

Juan 9,1-41: El ciego de nacimiento

En aquel tiempo, al pasar Jesús vio a un hombre ciego de nacimiento. Y sus discípulos le preguntaron:
— Maestro, ¿quien pecó, éste o sus padres, para que naciera ciego?
Jesús contestó:
— Ni éste pecó ni sus padres, sino para que se manifiesten en él las obras de Dios. Mientras es de día, tenemos que hacer las obras del que me ha enviado; viene la noche, y nadie podrá hacerlas. Mientras estoy en el mundo, soy la luz del mundo.
Dicho esto, escupió en tierra, hizo barro con la saliva, se lo untó en los ojos al ciego y le dijo:
— Ve a lavarte a la piscina de Siloé (que significa Enviado).
Él fue, se lavó, y volvió con vista. Y los vecinos y los que antes solían verlo pedir limosna preguntaban:
— ¿No es ése el que se sentaba a pedir?
Unos decían:
— El mismo.
Otros decían:
— No es él, pero se le parece.
Él respondía:
— Soy yo.
Y le preguntaban:
— ¿Y cómo se te han abierto los ojos?
Él contestó:
— Ese hombre que se llama Jesús hizo barro, me lo untó en los ojos y me dijo que fuese a Siloé y que me lavase. Entonces fui, me lavé, y empecé a ver.
Le preguntaron:
— ¿Dónde está él?
Contestó:
— No sé.
Llevaron ante los fariseos al que había sido ciego. Era sábado el día que Jesús hizo barro y le abrió los ojos. También los fariseos le preguntaban cómo había adquirido la vista. Él les contestó:
— Me puso barro en los ojos, me lavé, y veo.
Algunos de los fariseos comentaban:
— Este hombre no viene de Dios, porque no guarda el sábado.
Otros replicaban:
— ¿Cómo puede un pecador hacer semejantes signos?
Y estaban divididos. Volvieron a preguntarle al ciego:
— Y tú, ¿qué dices del que te ha abierto los ojos?
Él contestó:
— Que es un profeta.
Pero los judíos no se creyeron que aquél había sido ciego y había recibido la vista, hasta que llamaron a sus padres y les preguntaron:
— ¿Es éste vuestro hijo, de quien decís vosotros que nació ciego? ¿Cómo es que ahora ve?
Sus padres contestaron:
— Sabemos que éste es nuestro hijo y que nació ciego; pero cómo ve ahora, no lo sabemos nosotros, y quién le ha abierto los ojos, nosotros tampoco lo sabemos. Preguntádselo a él, que es mayor y puede explicarse. Sus padres respondieron así porque tenían miedo los judíos; porque los judíos ya habían acordado excluir de la sinagoga a quien reconociera a Jesús por Mesías. Por eso sus padres dijeron: "Ya es mayor, preguntádselo a él."
Llamaron por segunda vez al que había sido ciego y le dijeron:
— Confiésalo ante Dios: nosotros sabemos que ese hombre es un pecador.
Contestó él:
— Si es un pecador, no lo sé; sólo sé que yo era ciego y ahora veo.
Le preguntan de nuevo:
— ¿Qué te hizo, cómo te abrió los ojos?
Les contestó:
— Os lo he dicho ya, y no me habéis hecho caso; ¿para qué queréis oírlo otra vez?; ¿también vosotros queréis haceros discípulos suyos?
Ellos lo llenaron de improperios y le dijeron:
— Discípulo de ése lo serás tú; nosotros somos discípulos de Moisés. Nosotros sabemos que a Moisés le habló Dios, pero ése no sabemos de dónde viene.
Replicó él:
— Pues eso es lo raro: que vosotros no sabéis de dónde viene y, sin embargo, me ha abierto los ojos. Sabemos que Dios no escucha a los pecadores, sino al que es religioso y hace su voluntad. Jamás se oyó decir que nadie le abriera los ojos a un ciego de nacimiento; si éste no viniera de Dios, no tendría ningún poder.
Le replicaron:
— Empecatado naciste tú de pies a cabeza, ¿y nos vas a dar lecciones a nosotros?
Y lo expulsaron. Oyó Jesús que lo habían expulsado, lo encontró y le dijo:
— ¿Crees tú en el Hijo del hombre?
Él contestó:
— ¿Y quién es, Señor, para que crea en él?
Jesús les dijo:
— Lo estás viendo: el que te está hablando, ése es.
Él dijo:
— Creo, señor.
Y se postró ante él.
Jesús añadió:
— Para un juicio he venido ya a este mundo; para que los que no ve vean, y los que ven queden ciegos.
Los fariseos que estaban con él oyeron esto y le preguntaron:
— ¿También nosotros estamos ciegos?
Jesús les contestó:
— Si estuvierais ciegos, no tendríais pecado, pero como decís que veis, vuestro pecado persiste.


SOBRE EL MISMO TEMA: 

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 49,14-26: Consuelo de Sión

Consuelo de Sión

14–Decía Sión: Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado.
15–¿Puede una madre olvidarse de su criatura, dejar de querer al hijo de sus entrañas? 
      Pero, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré. 
16 Mira, en mis palmas te llevo tatuada, tus muros están siempre ante mí; 
17 los que te construyen van más aprisa que los que te destruían, los que te arrasaban se alejan de ti. 
18 Levanta los ojos  a tu alrededor y mira: todos se reúnen para venir a ti; 
     por mi vida –oráculo del Señor–, a todos los llevarás como vestido precioso, 
     serán tu cinturón de novia.
19 Porque tus ruinas, tus escombros, tu país desolado, resultarán estrechos para tus habitantes, 
     mientras se alejarán los que te devoraban. 
20 Los hijos que dabas por perdidos te dirán otra vez: Mi lugar es estrecho, hazme sitio para habitar. 
21 –Pero tú te preguntarás: ¿Quién me engendró a éstos? Yo, sin hijos y estéril, ¿quién los ha criado? 
     Me habían dejado sola, ¿de dónde vienen éstos?
22 –Esto dice el Señor: Mira, con la mano hago seña a las naciones, alzo mi estandarte para los pueblos: 
     traerán a tus hijos en brazos, a tus hijas las llevarán al hombro. 
23 Sus reyes serán tus tutores; sus princesas, tus niñeras; 
     rostro en tierra te rendirán homenaje, lamerán el polvo de tus pies, y sabrás que yo soy el Señor, 
     que no defraudo a los seres que esperan en mí. 
24 –Pero, ¿se le puede quitar la presa a un soldado, se le escapa su prisionero a un tirano? 
25 –Esto responde el Señor: Si a un soldado le quitan su prisionero y la presa se le escapa a un tirano, 
     yo mismo defenderé tu causa, yo mismo salvaré a tus hijos. 
26 Haré a tus opresores comerse su propia carne, se embriagarán de su sangre como de vino; 
     y sabrá todo el mundo que yo soy el Señor, tu salvador, y que tu redentor es el Fuerte de Jacob.

Isaías 49,8-15: Alegría de los repatriados

Isaías 49,14-15

Así dice el Señor: "En tiempo de gracia te he respondido, en día propicio te he auxiliado; te he defendido y constituido alianza del pueblo, para restaurar el país, para repartir heredades desoladas, para decir a los cautivos: "Salid", a los que están en tinieblas: "Venid a la luz." Aun por los caminos pastarán, tendrán praderas en todas las dunas; no pasarán hambre ni sed, no les hará daño el bochorno ni el sol; porque los conduce el compasivo y los guía a manantiales de agua. Convertiré mis montes en caminos, y mis senderos se nivelarán. Miradlos venir de lejos; miradlos, del norte y del poniente, y los otros del país de Sin. Exulta, cielo; alégrate, tierra; romped a cantar, montañas, porque el Señor consuela a su pueblo y se compadece de los desamparados. Sión decía: "Me ha abandonado el Señor, mi dueño me ha olvidado." ¿Es que puede una madre olvidarse de su criatura, no conmoverse por el hijo de sus entrañas? Pues, aunque ella se olvide, yo no te olvidaré."

viernes, 17 de junio de 2022

Hebreos 3,1-6: Jesús es superior a Moisés

3,1-6: Jesús es superior a Moisés

1 Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol 
   y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,
2 que es fiel al que le instituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa.
3 Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, 
   en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma.
4 Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios.
5 Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor,
   para atestiguar cuanto había de anunciarse,
6 pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, 
   si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

Hebreos 1,5-14: El Hijo, superior a los ángeles

El Hijo, superior a los ángeles

5 En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: 
   Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo?
6 Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
7 Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego.
8 Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de tu realeza, 
   cetro de equidad.
9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh Dios!, 
   tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros.
10 Y también: Tú al comienzo, ¡oh Señor!, pusiste los cimientos de la tierra, 
     y obras de tu mano son los cielos.
11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán;
12 como un manto los enrollarás, como un vestido, y serán cambiados. 
     Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.
13 Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos 
     por escabel de tus pies?
14 ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar 
     la salvación?

jueves, 16 de junio de 2022

Tito 1,1-16: Requisitos de ancianos y obispos

Salutación

1 Pablo, siervo de Dios, apóstol de Jesucristo para llevar a los escogidos de Dios a la fe 
   y al pleno conocimiento de la verdad que es conforme a la piedad,
2 con la esperanza de vida eterna, prometida desde toda la eternidad por Dios que no miente,
3 y que en el tiempo oportuno ha manifestado su Palabra por la predicación a mí encomendada 
   según el mandato de Dios nuestro Salvador,
4 a Tito, verdadero hijo según la fe común. Gracia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús, 
   nuestro Salvador.

Requisitos de ancianos y obispos

5 El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y 
   establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.
6 El candidato debe ser irreprochable, casado una sola vez, cuyos hijos sean creyentes, 
   no tachados de libertinaje ni de rebeldía.
7 Porque el epíscopo, como administrador de Dios, debe ser irreprochable; 
   no arrogante, no colérico, no bebedor, no violento, no dado a negocios sucios;
8 sino hospitalario, amigo del bien, sensato, justo, piadoso, dueño de sí.
9 Que esté adherido a la palabra fiel, conforme a la enseñanza, 
   para que sea capaz de exhortar con la sana doctrina y refutar a los que contradicen.
10 Porque hay muchos rebeldes, vanos habladores y embaucadores, 
     sobre todo entre los de la circuncisión,
11 a quienes es menester tapar la boca; hombres que trastornan familias enteras, 
     enseñando por torpe ganancia lo que no deben.
12 Uno de ellos, profeta suyo, dijo: 
     «Los cretenses son siempre mentirosos, malas bestias, vientres perezosos.»
13 Este testimonio es verdadero. Por tanto repréndeles severamente, a fin de que conserven sana la fe,
14 y no den oídos a fábulas judaicas, ni a mandamientos de hombres que se apartan de la verdad.
15 Para los limpios todo es limpio; mas para los contaminados e incrédulos nada hay limpio, 
     pues su mente y conciencia están contaminadas.
16 Profesan conocer a Dios, mas con sus obras le niegan; 
     son abominables y rebeldes e incapaces de toda obra buena.

2 Timoteo 2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

2,1-13: Un buen soldado de Jesucristo

1 Tú, pues, hijo mío, manténte fuerte en la gracia de Cristo Jesús;
2 y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, 
   que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.
3 Soporta las fatigas conmigo, como un buen soldado de Cristo Jesús.
4 Nadie que se dedica a la milicia se enreda en los negocios de la vida, 
   si quiere complacer al que le ha alistado.
5 Y lo mismo el atleta; no recibe la corona si no ha competido según el reglamento.
6 Y el labrador que trabaja es el primero que tiene derecho a percibir los frutos.
7 Entiende lo que quiero decirte, pues el Señor te dará la inteligencia de todo.
8 Acuérdate de Jesucristo, resucitado de entre los muertos, descendiente de David, 
   según mi Evangelio;
9 por él estoy sufriendo hasta llevar cadenas como un malhechor; 
   pero la Palabra de Dios no está encadenada.
10 Por esto todo lo soporto por los elegidos, para que también ellos alcancen la salvación 
     que está en Cristo Jesús con la gloria eterna.
11 Es cierta esta afirmación: Si hemos muerto con él, también viviremos con él;
12 si nos mantenemos firmes, también reinaremos con él; si le negamos, también él nos negará;
13 si somos infieles, él permanece fiel, pues no puede negarse a sí mismo.

2 Timoteo 1,1-18: No te avergüences del testimonio que has de dar

Salutación

1 Pablo, apóstol de Cristo Jesús por voluntad de Dios para anunciar la Promesa de vida 
   que está en Cristo Jesús,
2 a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre 
   y de Cristo Jesús Señor nuestro.

Testificando de Cristo

3 Doy gracias a Dios, a quien, como mis antepasados, rindo culto con una conciencia pura, 
   cuando continuamente, noche y día, me acuerdo de ti en mis oraciones.
4 Tengo vivos deseos de verte, al acordarme de tus lágrimas, para llenarme de alegría.
5 Pues evoco el recuerdo de la fe sincera que tú tienes, fe que arraigó primero en tu abuela Loida 
   y en tu madre Eunice, y sé que también ha arraigado en ti.
6 Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.
7 Porque no nos dio el Señor a nosotros un espíritu de timidez, sino de fortaleza, de caridad 
   y de templanza.
8 No te avergüences, pues, ni del testimonio que has de dar de nuestro Señor, ni de mí, su prisionero; 
   sino, al contrario, soporta conmigo los sufrimientos por el Evangelio, ayudado por la fuerza de Dios,
9 que nos ha salvado y nos ha llamado con una vocación santa, no por nuestras obras, sino por su propia 
   determinación y por su gracia que nos dio desde toda la eternidad en Cristo Jesús,
10 y que se ha manifestado ahora con la Manifestación de nuestro Salvador Cristo Jesús, 
     quien ha destruido la muerte y ha hecho irradiar vida e inmortalidad por medio del Evangelio
11 para cuyo servicio he sido yo constituido heraldo, apóstol y maestro.
12 Por este motivo estoy soportando estos sufrimientos; pero no me avergüenzo, 
     porque yo sé bien en quién tengo puesta mi fe, y estoy convencido de que es poderoso 
     para guardar mi depósito hasta aquel Día.
13 Ten por norma las palabras sanas que oíste de mí en la fe y en la caridad de Cristo Jesús.
14 Conserva el buen depósito mediante el Espíritu Santo que habita en nosotros.
15 Ya sabes tú que todos los de Asia me han abandonado, y entre ellos Figelo y Hermógenes.
16 Que el Señor conceda misericordia a la familia de Onesíforo, pues me alivió muchas veces 
     y no se avergonzó de mis cadenas,
17 sino que, en cuanto llegó a Roma, me buscó solícitamente y me encontró.
18 Concédale el Señor encontrar misericordia ante el Señor aquel Día. 
     Además, cuántos buenos servicios me prestó en Éfeso, tú lo sabes mejor.

lunes, 27 de agosto de 2018

1 Timoteo 1,18-20: Recomendación a Timoteo

Recomendación a Timoteo
1:18 Hijo mío, te hago esta recomendación, conforme a lo que se dijo de ti por inspiración de Dios, a fin de que luches valientemente,
1:19 conservando la fe y la buena conciencia. Por no haber tenido una buena conciencia algunos fracasaron en la fe,
1:20 entre otros, Himeneo y Alejandro, a quienes entregué a Satanás para que aprendieran a no blasfemar.

1 Carta a Timoteo 1,1-7: Saludo inicial. Los falsos maestros

Saludo inicial
1:1 Pablo, Apóstol de Jesucristo por mandato de Dios, nuestro Salvador, y de Cristo Jesús, nuestra esperanza,
1:2 saluda a Timoteo, su verdadero hijo en la fe. Te deseo la gracia, la misericordia y la paz que proceden de Dios Padre y de Cristo Jesús, nuestro Señor.

Los falsos maestros
1:3 Al partir para Macedonia, te pedí que permanecieras en Éfeso, para impedir que cierta gente enseñara doctrinas extrañas
1:4 y prestara atención a mitos y genealogías interminables. Estas cosas no hacen más que provocar discusiones inútiles, en lugar de servir al designio de Dios fundado sobre la fe.
1:5 Te hice este pedido con el fin de suscitar el amor que brota de un corazón puro, de una buena conciencia y de una fe sincera.
1:6 Por haberse apartado de esto, algunos terminaron en pura palabrería
1:7 y, pretendiendo ser maestros de la Ley, en realidad no saben lo que dicen ni lo que afirman con tanta seguridad.

viernes, 24 de agosto de 2018

1 Tesalonicenses 1,1-10: Saludo inicial, elogios y felicitaciones

Saludo inicial, elogios y felicitaciones
1:1 Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios Padre y al Señor Jesucristo. Llegue a ustedes la gracia y la paz.
1:2 Siempre damos gracias a Dios por todos ustedes, cuando los recordamos en nuestras oraciones,
1:3 y sin cesar tenemos presente delante de Dios, nuestro Padre, cómo ustedes han manifestado su fe con obras, su amor con fatigas y su esperanza en nuestro Señor Jesucristo con una firme constancia.
1:4 Sabemos, hermanos amados por Dios, que ustedes han sido elegidos.
1:5 Porque la Buena Noticia que les hemos anunciado llegó hasta ustedes, no solamente con palabras, sino acompañada de poder, de la acción del Espíritu Santo y de toda clase de dones. Ya saben cómo procedimos cuando estuvimos allí al servicio de ustedes.
1:6 Y ustedes, a su vez, imitaron nuestro ejemplo y el del Señor, recibiendo la Palabra en medio de muchas dificultades, con la alegría que da el Espíritu Santo.
1:7 Así llegaron a ser un modelo para todos los creyentes de Macedonia y Acaya.
1:8 En efecto, de allí partió la Palabra del Señor, que no sólo resonó en Macedonia y Acaya: en todas partes se ha difundido la fe que ustedes tienen en Dios, de manera que no es necesario hablar de esto.
1:9 Ellos mismos cuentan cómo ustedes me han recibido y cómo se convirtieron a Dios, abandonando los ídolos para servir al Dios vivo y verdadero,
1:10 y esperar a su Hijo, que vendrá desde el cielo: Jesús, a quien él resucitó y que nos libra de la ira venidera.

martes, 14 de agosto de 2018

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico
Cf. Mt 17,14-20; Mc 9,14-29  

9:37 Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro.
9:38 De pronto, un hombre gritó: "Maestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo.
9:39 Cada tanto un espíritu se apodera de él y se pone a gritar; lo sacude con violencia y le hace echar espuma por la boca. A duras penas se aparta de él, dejándolo extenuado.
9:40 Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron".
9:41 Jesús le respondió: "Generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? Trae aquí a tu hijo".
9:42 El niño se estaba acercando, cuando el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu impuro, curó al niño y lo entregó a su padre.
9:43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.

Lucas 20,9-19: La parábola de los viñadores homicidas

La parábola de los viñadores homicidas

9 Y luego dijo al pueblo esta parábola: "Un hombre plantó una viña, la arrendó a unos viñadores 
   y se fue por largo tiempo al extranjero.
10 Llegado el momento, les envió a un servidor para que le entregaran la parte de los frutos 
     que le correspondía. Pero los viñadores lo golpearon y lo echaron con las manos vacías.
11 Envió a otro servidor, y también a este lo golpearon, lo ultrajaron y lo echaron con las manos vacías.
12 Mandó después a un tercero, y a él también lo hirieron y lo arrojaron afuera.
13 El dueño de la viña pensó entonces: "¿Qué haré? Voy a enviar a mi hijo muy querido: 
     quizá tengan consideración con él".
14 Pero los viñadores, al verlo, se dijeron: "Este es el heredero, vamos a matarlo, 
     y la herencia será nuestra".
15 Y arrojándolo fuera de la viña, lo mataron. ¿Qué hará con ellos el dueño de la viña?
16 Vendrá, acabará con esos viñadores y entregará la viña a otros". 
     Al oír estas palabras, dijeron: "¡Dios no lo permita!"
17 Pero fijando en ellos su mirada, Jesús les dijo: "¿Qué significa entonces lo que está escrito: 
     La piedra que los constructores rechazaron ha llegado a ser la piedra angular?
18 El que caiga sobre esta piedra quedará destrozado, y aquel sobre quien ella caiga, será aplastado".
19 Los escribas y los sumos sacerdotes querían detenerlo en ese mismo momento, 
     porque comprendían que esta parábola la había dicho por ellos, pero temieron al pueblo.

Lucas 2,1-7: El nacimiento de Jesús

El nacimiento de Jesús


1 En aquella época apareció un decreto del emperador Augusto, 
   ordenando que se realizara un censo en todo el mundo.
2 Este primer censo tuvo lugar cuando Quirino gobernaba la Siria.
3 Y cada uno iba a inscribirse a su ciudad de origen.
4 José, que pertenecía a la familia de David, salió de Nazaret, ciudad de Galilea, 
   y se dirigió a Belén de Judea, la ciudad de David,
5 para inscribirse con María, su esposa, que estaba embarazada.
6 Mientras se encontraban en Belén, le llegó el tiempo de ser madre;
7 y María dio a luz a su Hijo primogénito, lo envolvió en pañales y lo acostó en un pesebre, 
   porque no había lugar para ellos en el albergue.

sábado, 24 de febrero de 2018

Romanos 8,31-39: Himno del amor de Dios

Romanos 8,31-39
Segundo Domingo de Cuaresma, Ciclo B (Rm 8,31b-34)

8:31 ¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
8:32 El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?
8:33 ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica.
8:34 ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
8:35 ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
8:36 Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero.
8:37 Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que nos amó.
8:38 Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales,
8:39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.

miércoles, 19 de julio de 2017

Exodo 4,1-31: Moisés regresa a Egipto

Exodo 4,1-31  

4:1 Respondió Moisés y dijo: "No van a creerme, ni escucharán mi voz; pues dirán: "No se te ha aparecido Yahveh.""
4:2 Díjole Yahveh: "¿Qué tienes en tu mano?" "Un cayado", respondió él.
4:3 Yahveh le dijo: "Échalo a tierra." Lo echó a tierra y se convirtió en serpiente; y Moisés huyó de ella.
4:4 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano y agárrala por la cola." Extendió la mano, la agarró, y volvió a ser cayado en su mano...
4:5 "Para que crean que se te ha aparecido Yahveh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob."
4:6 Y añadió Yahveh: "Mete tu mano en el pecho." Metió él la mano en su pecho y cuando la volvió a sacar estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
4:7 Y le dijo: "Vuelve a meter la mano en tu pecho." La volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su carne.
4:8 "Así pues, si no te creen ni escuchan la voz por la primera señal, creerán por la segunda.
4:9 Y si no creen tampoco por estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo."
4:10 Dijo Moisés a Yahveh: "¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua."
4:11 Le respondió Yahveh: "¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?
4:12 Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir."
4:13 El replicó: "Por favor, envía a quien quieras."
4:14 Entonces se encendió la ira de Yahveh contra Moisés, y le dijo: "¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; he aquí que justamente ahora sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón.
4:15 Tu le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.
4:16 El hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios.
4:17 Toma también en tu mano este cayado, porque con él has de hacer las señales."

Moisés regresa a Egipto

4:18 Moisés volvió y regresó a casa de Jetró, su suegro, y le dijo: "Con tu permiso, me vuelvo a ver a mis hermanos de Egipto para saber si viven todavía." Dijo Jetró a Moisés: "Vete en paz."
4:19 Yahveh dijo a Moisés en Madián: "Anda, vuelve a Egipto ; pues han muerto todos los que buscaban tu muerte."
4:20 Tomó, pues, Moisés a su mujer y a su hijo y, montándolos sobre un asno, volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moisés el cayado de Dios en su mano.
4:21 Y dijo Yahveh a Moisés: "Cuando vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo.
4:22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23 Yo te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me dé culto," pero como tú no quieres dejarle partir, mira que yo voy a matar a tu hijo, a tu primogénito."
4:24 Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte.
4:25 Tomó entonces Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los pies de Moisés, diciendo: "Tú eres para mí esposo de sangre."
4:26 Y Yahveh le soltó; ella había dicho: "esposo de sangre", por la circuncisión.
4:27 Dijo Yahveh a Aarón: "Vete al desierto al encuentro de Moisés." Partió, pues, y le encontró en el monte de Dios y le besó.
4:28 Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yahveh le había encomendado y todas las señales que le había mandado hacer.
4:29 Fueron, pues, Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los israelitas.
4:30 Aarón refirió todas las palabras que Yahveh había dicho a Moisés, el cual hizo las señales delante del pueblo.
4:31 El pueblo creyó, y al oír que Yahveh había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

sábado, 27 de mayo de 2017

Mateo 28,16-20: Id y haced discípulos de todos los pueblos

Mateo 28,16-20
Domingo de la Ascensión del Señor  
Santísima Trinidad, Año B  (28,18-20)

En aquel tiempo, los once discípulos se fueron a Galilea, al monte que Jesús les había indicado. Al verlo, ellos se postraron, paro algunos vacilaban. Acercándose a ellos, Jesús les dijo: "Se me ha dado pleno poder en el cielo y en la tierra. Id y haced discípulos de todos los pueblos, bautizándolos en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo lo que os he mandado. Y sabed que yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo."

lunes, 27 de marzo de 2017

Juan 4,43-54: Curación del hijo de un funcionario real

Juan 4,43-54

En aquel tiempo, salió Jesús de Samaría para Galilea. Jesús mismo había hecho esta afirmación: "Un profeta no es estimado en su propia patria." Cuando llegó a Galilea, los galileos lo recibieron bien, porque habían visto todo lo que había hecho en Jerusalén durante la fiesta, pues también ellos habían ido a la fiesta. Fue Jesús otra vez a Caná de Galilea, donde había convertido el agua en vino. Había un funcionario real que tenía un hijo enfermo en Cafarnaún. Oyendo que Jesús había llegado de Judea a Galilea, fue a verle, y le pedía que bajase a curar a su hijo que estaba muriéndose. Jesús le dijo: "Como no veáis signos y prodigios, no creéis." El funcionario insiste: "Señor, baja antes de que se muera mi niño." Jesús le contesta: "Anda, tu hijo está curado." El hombre creyó en la palabra de Jesús y se puso en camino. Iba ya bajando, cuando sus criados vinieron a su encuentro diciéndole que su hijo estaba curado. Él les preguntó a qué hora había empezado la mejoría. Y le contestaron: "Hoy a la una lo dejó la fiebre." El padre cayó en la cuenta de que ésa era la hora cuando Jesús le había dicho: "Tu hijo está curado." Y creyó él con toda su familia. Este segundo signo lo hizo Jesús al llegar de Judea a Galilea.


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lunes, 20 de febrero de 2017

Eclesiástico 2,1-13: Confianza en Dios

Eclesiástico 2,1-13
Martes de la 7 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hijo mío, cuando te acerques al temor de Dios, prepárate para las pruebas; mantén el corazón firme, sé valiente, no te asustes en el momento de la prueba; pégate a él, no lo abandones, y al final serás enaltecido. Acepta cuanto te suceda, aguanta enfermedad y pobreza, porque el oro se acrisola en el fuego, y el hombre que Dios ama, en el horno de la pobreza. Confía en Dios, que él te ayudará; espera en él, y te allanará el camino. Los que teméis al Señor, esperad en su misericordia, y no os apartéis, para no caer; los que teméis al Señor, confiad en él, que no retendrá vuestro salario hasta mañana; los que teméis al Señor, esperad bienes, gozo perpetuo y salvación; los que teméis al Señor, amadlo, y él iluminará vuestros corazones. Fijaos en las generaciones pretéritas: ¿quién confió en el Señor y quedó defraudado?; ¿quién esperó en él y quedó abandonado?; ¿quién gritó a él y no fue escuchado? Porque el Señor es clemente y misericordioso, perdona el pecado y salva del peligro.

domingo, 5 de febrero de 2017

Citas y aforismos, por el P. Ángel Muñoz, SF


Una madre con su hijo iban a cruzar un río y dice la madre:
– Hijo, toma mi mano.
El hijo responde:
– Mejor, tú toma la mía
Entonces, la madre pregunta:
– Pero, hijo, ¿cuál es la diferencia?
– Si algo pasa, puede ser que yo me suelte de tu mano pero tú nunca soltarías la mía.