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miércoles, 12 de octubre de 2022

Mateo 25,31-46: El juicio final



Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 40,1-11: La Buena Noticia

Isaías 40,1-11:
La Buena Noticia


1 Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios:
2 hablen al corazón de Jerusalén, anúncienle que se ha cumplido su condena y está pagado su crimen, 
   ya que de la mano del Señor ha recibido doble castigo por sus pecados. 
3 Una voz grita: En el desierto preparen un camino al Señor; 
   tracen en la llanura un sendero para nuestro Dios; 
4 que los valles se levanten, que montes y colinas se aplanen, que lo torcido se enderece 
   y lo escabroso se nivele; 
5 y se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–. 
6 Dice una voz: Grita. Respondo: ¿Qué debo gritar? 
   Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: 
7 se seca la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; 
8 se seca la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra de nuestro Dios se cumple siempre. 
9 Súbete a un monte elevado, mensajero de Sión; alza fuerte la voz, mensajero de Jerusalén; 
   álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: Aquí está su Dios. 
10 Miren, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. 
     Miren, viene con él su salario, delante de él su recompensa. 
11 Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos 
     y hace recostar a las madres.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 27,6-13: Renovación de Israel

Isaías 27,6-13:
Renovación de Israel


6 Llegarán días en que Jacob echará raíces, Israel echará brotes y flores, y sus frutos cubrirán la tierra. 
7 ¿Lo ha herido como hiere a los que lo hieren? ¿Lo ha matado como mueren los que lo matan? 
8 Lo castigas espantándolo, expulsándolo, arrollándolo con viento impetuoso en día de viento del este.
9 Con esto se expiará la culpa de Jacob, y éste será el fruto de alejar su pecado: 
   dejar las piedras de los altares como piedra caliza triturada y no erigir postes sagrados ni altares 
   de incienso.
10 La plaza fuerte está solitaria, como mansión despreciada, abandonada como el desierto: 
     allí pastan novillos, allí se tumban y consumen sus ramas. 
11 Al secarse el ramaje, se quiebra, vienen mujeres y le prenden fuego. Porque es un pueblo insensato, 
     por eso su Hacedor no se apiada, su Creador no lo compadece.

Reunión final en Jerusalén

12 Aquel día trillará el Señor las espigas desde el Gran Río hasta el Torrente de Egipto; 
    pero ustedes, israelitas, serán buscados uno por uno. 
13 Aquel día sonará la gran trompeta, y vendrán los dispersos de Asiria, los desterrados de Egipto, 
     para postrarse ante el Señor en el monte santo de Jerusalén.

Isaías 27,1-5: Canción de la viña

Isaías 27,1-5:
Canción de la viña

1 Aquel día castigará el Señor con su espada grande, templada, robusta, a Leviatán, 
   serpiente huidiza; a Leviatán, serpiente tortuosa, y dará muerte al dragón marino

Canción de la viña

2 Aquel día cantarán a la viña hermosa; 
3 Yo, el Señor, soy su guardián, la riego con frecuencia, para que no le falte su hoja, 
   noche y día la guardo. 
4 Ya no estoy irritado. Si me diera zarzas y cardos, me lanzaría contra ella para quemarlos todos. 
5 Si se acoge a mi protección, hará las paces conmigo, ¡sí, las paces hará conmigo!

viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 13,1-22: Contra Babilonia

Isaías 13,1-22: 
ORÁCULOS CONTRA LAS NACIONES
Contra Babilonia


1 Oráculo contra Babilonia que Isaías hijo de Amós recibió en una visión.
2 Sobre un monte pelado levanten la bandera, grítenles con fuerza agitando la mano, 
   para que entren por las puertas de los príncipes. 
3 Yo he dado órdenes a mis consagrados, he reclutado a mis guerreros, entusiastas de mi honor, 
   para ejecutar mi ira. 
4 Escuchen: tumulto en los montes, como de un gran ejército, escuchen: estruendo de reinos, 
   de naciones aliadas; el Señor Todopoderoso revisa su ejército para el combate. 
5 Van llegando de tierra lejana, del confín del cielo: el Señor con las armas de su ira, 
   para arrasar la tierra entera. 
6 Den alaridos, que está cerca el día del Señor y llegará como azote del Todopoderoso; 
7 por eso los brazos desfallecerán y se desmayarán los corazones humanos; 
8 espasmos y angustias los agarrarán, se turbarán y se retorcerán como parturientas. 
   Se mirarán espantados unos a otros: rostros febriles, sus rostros. 
9 Miren, llega implacable el día del Señor, su cólera y el estallido de su ira, 
   para dejar la tierra desolada exterminando de ella a los pecadores. 
10 Las estrellas del cielo y las constelaciones no destellan su luz, se entenebrece el sol al salir, 
     la luna no irradia su luz.
11 Tomaré cuentas al mundo de su maldad, a los perversos de sus crímenes; 
     terminaré con la soberbia de los insolentes y el orgullo de los tiranos lo humillaré.
12 Haré que los hombres escaseen más que el oro, y los mortales, más que el metal de Ofir. 
13 Porque sacudiré el cielo y temblará la tierra en su asiento por la cólera del Señor Todopoderoso, 
     el día que estalle su ira. 
14 Entonces, como cierva acosada o como rebaño que nadie congrega, volverán unos a su pueblo, 
     huirán otros a su tierra; 
15 el que es atrapado, muere atravesado, el que es capturado cae a espada;
16 sus niños son estrellados ante sus ojos, sus casas saqueadas, sus mujeres violadas. 
17 Miren: yo incito contra ellos a los medos, que no aprecian la plata ni les importa el oro; 
18 sus arcos acribillan a los jóvenes, no perdonan a los niños, no se apiadan de las criaturas. 
19 Quedará Babilonia, la perla de los reinos, joya y orgullo de los caldeos, 
     como Sodoma y Gomorra cuando Dios las arrasó; 
20 jamás la habitarán, nunca más será poblada; el beduino no acampará allí ni los pastores 
     apacentarán sus rebaños; 
21 allí se apacentarán las fieras, sus casas se llenarán de búhos, morarán allí avestruces 
      y brincarán chivos allí; 
22 aullarán hienas en sus mansiones y chacales en sus lujosos palacios. 
     Está a punto de llegar su hora, no serán prolongados sus días.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 10,17-23: El resto de Israel

Isaías 10,17-23:
El resto de Israel


17 La Luz de Israel se convertirá en fuego, su Santo en una llama que arderá y devorará sus zarzas 
     y cardos en un solo día. 
18 El esplendor de su bosque y de su huerto lo consumirá Dios de médula a corteza, será como un 
     enfermo que se apaga; 
19 y quedarán tan pocos árboles de su bosque, que un niño podrá contarlos. 
20 Aquel día, el resto de Israel, los supervivientes de Jacob, no volverán a apoyarse en su agresor, 
     sino que se apoyarán sinceramente en el Señor, el Santo de Israel. 
21 Un resto volverá, un resto de Jacob, al guerrero divino: 
22 aunque fuera tu pueblo, Israel, como arena del mar, sólo un resto volverá a él; 
     la destrucción decretada rebosa justicia. 
23 El Señor va a cumplir en medio de la tierra la destrucción decretada.


Isaías 1,21-28: La ciudad infiel

Isaías 1,21-28
La ciudad infiel


21 ¡Cómo se ha prostituido la Ciudad Fiel! Antes llena de derecho, morada de justicia; ahora no hay 
     más que criminales. 
22 Tu plata se ha vuelto basura, tu vino está aguado, 
23 tus jefes son bandidos, socios de ladrones: todos amigos de sobornos, en busca de regalos. 
     No defienden al huérfano, no se encargan de la causa de la viuda.
24 Por eso –oráculo del Señor Todopoderoso, el Fuerte de Israel–: me vengaré de mis enemigos, 
     me desquitaré de mis adversarios. 
25 Volveré mi mano contra ti: para limpiarte de tus impurezas en el crisol y eliminar todos tus desechos; 
26 te daré jueces como los antiguos, consejeros como los de antes: entonces te llamarás Ciudad Justa, 
     Ciudad Fiel. 
27 Sión será redimida con el derecho, los repatriados con la justicia. 
28 Vendrá la ruina para rebeldes y pecadores juntos, los que abandonan al Señor perecerán.

miércoles, 24 de febrero de 2021

LUNES DE LA PRIMERA SEMANA DE CUARESMA (Lecturas)

Levítico 19,1-2.11-18
Salmo 18: Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida
Mateo 25,31-46

Levítico 19,1-2.11-18

El Señor habló a Moisés: "Habla a la asamblea de los hijos de Israel y diles: "Seréis santos, porque yo, el Señor, vuestro Dios, soy santo. No robaréis ni defraudaréis ni engañaréis a ninguno de vuestro pueblo. No juraréis en falso por mi nombre, profanando el nombre de Dios. Yo soy el Señor. No explotarás a tu prójimo ni lo expropiarás. No dormirá contigo hasta el día siguiente el jornal del obrero. No maldecirás al sordo ni pondrás tropiezos al ciego. Teme a tu Dios. Yo soy el Señor. No daréis sentencias injustas. No serás parcial ni por favorecer al pobre ni por honrar al rico. Juzga con justicia a tu conciudadano. No andarás con cuentos de aquí para allá, ni declararás en falso contra la vida de tu prójimo. Yo soy el Señor. No odiarás de corazón a tu hermano. Reprenderás a tu pariente, para que no cargues tú con su pecado. No te vengarás ni guardarás rencor a tus parientes, sino que amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo soy el Señor.""

Salmo 18,8.9.10.15:
Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La ley del Señor es perfecta
y es descanso del alma;
el precepto del Señor es fiel
e instruye al ignorante.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Los mandatos del Señor son rectos
y alegran el corazón;
la norma del Señor es límpida
y da luz a los ojos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

La voluntad del Señor es pura
y eternamente estable;
los mandamientos del Señor son verdaderos
y enteramente justos.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Que te agraden las palabras de mi boca,
y llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor, roca mía, redentor mío.
R. Tus palabras, Señor, 
son espíritu y vida

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis." Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistimos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna."

domingo, 26 de agosto de 2018

2 Tesalonicenses 1,6-12: La retribución final

Lunes de la 21 Semana del Tiempo Ordinario II

1:6 Es justo que Dios retribuya con sufrimientos a quienes los hacen sufrir a ustedes.
1:7 En cambio, a ustedes, los que sufren, les dará el descanso junto con nosotros, cuando se manifieste el Señor Jesús, que vendrá desde el cielo, con los ángeles de su poder,
1:8 en medio de un fuego ardiente. Entonces él hará justicia con aquellos que no reconocen a Dios y no obedecen al Evangelio de nuestro Señor Jesús.
1:9 Estos sufrirán como castigo la perdición eterna, alejados de la presencia del Señor y de la gloria de su poder,
1:10 cuando él venga aquel Día para ser glorificado en sus santos y admirado por todos los que hayan creído. ¡Y ustedes han creído en nuestro testimonio!
1:11 Pensando en esto, rogamos constantemente por ustedes a fin de que Dios los haga dignos de su llamado, y lleve a término en ustedes, con su poder, todo buen propósito y toda acción inspirada en la fe.
1:12 Así el nombre del Señor Jesús será glorificado en ustedes, y ustedes en él, conforme a la gracia de nuestro Dios y del Señor Jesucristo.

lunes, 2 de octubre de 2017

Lucas 9,51-56: El paso de Jesús por Samaria

Lucas 9,51-56
Domingo de la 13 Semana del Tiempo Ordinario, Año C (9,51-62)
Martes de la 26 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

Cuando se iba cumpliendo el tiempo de ser llevado al cielo, Jesús tomó la decisión de ir a Jerusalén. Y envió mensajeros por delante. De camino, entraron en una aldea de Samaria para prepararle alojamiento. Pero no lo recibieron, porque se dirigía a Jerusalén. Al ver esto, Santiago y Juan, discípulos suyos, le preguntaron: «Señor, ¿quieres que mandemos bajar fuego del cielo que acabe con ellos?» Él se volvió y les regañó. Y se marcharon a otra aldea.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Mateo 25,14-30: Parábola de los talentos

Mateo 25,14-30
Sábado de la 21 Semana de Tiempo Ordinario I y II
Domingo de la 33 Semana del Tiempo Ordinario, Ciclo A

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: «Un hombre, al irse de viaje, llamó a sus empleados y los dejó encargados de sus bienes: a uno le dejó cinco talentos de plata, a otro dos, a otro uno, a cada cual según su capacidad; luego se marchó. El que recibió cinco talentos fue en seguida a negociar con ellos y ganó otros cinco. El que recibió dos hizo lo mismo y ganó otros dos. En cambio, el que recibió uno hizo un hoyo en la tierra y escondió el dinero de su señor. Al cabo de mucho tiempo volvió el señor de aquellos empleados y se puso a ajustar las cuentas con ellos. Se acercó el que había recibido cinco talentos y le presentó otros cinco, diciendo: "Señor, cinco talentos me dejaste; mira, he ganado otros cinco." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Se acercó luego el que había recibido dos talentos y dijo: "Señor, dos talentos me dejaste; mira, he ganado otros dos." Su señor le dijo: "Muy bien. Eres un empleado fiel y cumplidor; como has sido fiel en lo poco, te daré un cargo importante; pasa al banquete de tu señor." Finalmente, se acercó el que había recibido un talento y dijo: "Señor, sabía que eres exigente, que siegas donde no siembras y recoges donde no esparces, tuve miedo y fui a esconder mi talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo." El señor le respondió: "Eres un empleado negligente y holgazán. ¿Con que sabías que siego donde no siembro y recojo donde no esparzo? Pues debías haber puesto mi dinero en el banco, para que, al volver yo, pudiera recoger lo mío con los intereses. Quitadle el talento y dádselo al que tiene diez. Porque al que tiene se le dará y le sobrará, pero al que no tiene, se le quitará hasta lo que tiene. Y a ese empleado inútil echadle fuera, a las tinieblas; allí será el llanto y el rechinar de dientes."»

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domingo, 27 de agosto de 2017

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza
Cf. Deuteronomio 10,1-5

1 Dijo Yahveh a Moisés. "Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, 
   al monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste.
2 Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí; 
   allí en la cumbre del monte te presentarás a mí.
3 Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte. Ni oveja ni buey paste en el monte."
4 Labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, 
   subió al monte Sinaí como le había mandado Yahveh, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
5 Descendió Yahveh en forma de nube y se puso allí junto a él. Moisés invocó el nombre de Yahveh.
6 Yahveh pasó por delante de él y exclamó: "Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, 
   tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,
7 que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, 
   pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos 
   hasta la tercera y cuarta generación."
8 Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró,
9 diciendo: "Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, 
   dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; 
   perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya."
10 Respondió él: "Mira, voy a hacer una alianza; realizaré maravillas delante de todo tu pueblo, 
     como nunca se han hecho en toda la tierra ni en nación alguna; 
     y todo el pueblo que te rodea verá la obra de Yahveh; 
     porque he de hacer por medio de ti cosas que causen temor.

Exodo 32,7-14: Acusación de Dios y primera intercesión de Moisés

Exodo 32,7-14


7 Entonces habló Yahveh a Moisés, y dijo: 
   "¡Anda, baja! Porque tu pueblo, el que sacaste de la tierra de Egipto, ha pecado.
8 Bien pronto se han apartado el camino que yo les había prescrito. 
   Se han hecho un becerro fundido y se han postrado ante él; 
   le han ofrecido sacrificios y han dicho: 
   "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto.""
9 Y dijo Yahveh a Moisés: "Ya veo que este pueblo es un pueblo de dura cerviz.
10 Déjame ahora que se encienda mi ira contra ellos y los devore; 
     de ti, en cambio, haré un gran pueblo."
11 Pero Moisés trató de aplacar a Yahveh su Dios, diciendo: 
     "¿Por qué, oh Yahveh, ha de encenderse tu ira contra tu pueblo, 
     el que tú sacaste de la tierra de Egipto con gran poder y mano fuerte?
12 ¿Van a poder decir los egipcios: Por malicia los ha sacado, para matarlos en las montañas 
     y exterminarlos de la faz de la tierra? 
     Abandona el ardor de tu cólera y renuncia a lanzar el mal contra tu pueblo.
13 Acuérdate de Abraham, de Isaac y de Israel, siervos tuyos, a los cuales juraste por ti mismo: 
     Multiplicaré vuestra descendencia como las estrellas del cielo; 
     toda esta tierra que os tengo prometida, la daré a vuestros descendientes, 
     y ellos la poseerán como herencia para siempre."
14 Y Yahveh renunció a lanzar el mal con que había amenazado a su pueblo.

sábado, 12 de agosto de 2017

1 Reyes 21,17-29: Intervención profética de Elías

1 Reyes 21,17-29

21:17 Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
21:18 "Baja al encuentro de Ajab, rey de Israel en Samaría. Ahora está en la viña de Nabot: ha bajado allí para tomar posesión de ella.
21:19 Tú le dirás: Así habla el Señor: ¡Has cometido un homicidio, y encima te apropias de lo ajeno! Por eso, así habla el Señor: En el mismo sitio donde los perros lamieron la sangre de Nabot, allí también lamerán tu sangre".
21:20 Ajab respondió a Elías: "¡Me has sorprendido, enemigo mío!". "Sí, repuso Elías, te he sorprendido, porque te has prestado a hacer lo que es malo a los ojos del Señor.
21:21 Yo voy a atraer la desgracia sobre ti: barreré hasta tus últimos restos y extirparé a todos los varones de la familia de Ajab, esclavos o libres en Israel.
21:22 Dejaré tu casa como la de Jeroboám, hijo de Nebat, y como la de Basá, hijo de Ajías, porque has provocado mi indignación y has hecho pecar a Israel.
21:23 Y el Señor también ha hablado contra Jezabel, diciendo: Los perros devorarán la carne de Jezabel en la parcela de Izreel.
21:24 Al de la familia de Ajab que muera en la ciudad, se lo comerán los perros, y al que muera en despoblado, se lo comerán los pájaros del cielo".
21:25 No hubo realmente nadie que se haya prestado como para hacer lo que es malo a los ojos del Señor, instigado por su esposa Jezabel.
21:26 Él cometió las peores abominaciones, yendo detrás de los ídolos, como lo habían hecho los amorreos que el Señor había desposeído delante de los israelitas.
21:27 Cuando Ajab oyó aquellas palabras, rasgó sus vestiduras, se puso un sayal sobre su carne, y ayunó. Se acostaba con el sayal y andaba taciturno.
21:28 Entonces la palabra del Señor llegó a Elías, el tisbita, en estos términos:
21:29 "¿Has visto cómo Ajab se ha humillado delante de mí? Porque se ha humillado delante de mí, no atraeré la desgracia mientras él viva, sino que la haré venir sobre su casa en tiempos de su hijo".

viernes, 14 de julio de 2017

Génesis 19,1-29: Destrucción de Sodoma

Gn 19,15-29
Martes de la 13 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

19:1 Los dos ángeles llegaron a Sodoma por la tarde. Lot estaba sentado a la puerta de Sodoma. Al verlos, Lot se levantó a su encuentro y postrándose rostro en tierra,
19:2 dijo: "Ea, señores, por favor, vengan a la casa de este servidor suyo. Pasen la noche en ella y lávense los pies, y de madrugada seguirán su camino." Ellos dijeron: "No; haremos noche en la plaza."
19:3 Pero tanto porfió con ellos, que al fin se hospedaron en su casa. Él les preparó una comida cociendo unos panes cenceños y comieron.
19:4 No bien se habían acostado, cuando los hombres de la ciudad, los sodomitas, rodearon la casa desde el mozo hasta el viejo, todo el pueblo sin excepción.
19:5 Llamaron a voces a Lot y le dijeron: "¿Dónde están los hombres que han venido donde ti esta noche? Sácalos, para que abusemos de ellos."
19:6 Lot salió donde ellos a la entrada, cerró la puerta detrás de sí,
19:7 y dijo: "Por favor, hermanos, no hagan esta maldad.
19:8 Miren, aquí tengo dos hijas que aún no han conocido varón. Se las sacaré y hagan con ellas como bien les parezca; pero a estos hombres no les hagan nada, que para eso han venido al amparo de mi techo."
19:9 Mas ellos respondieron: "¡Quita allá! Uno que ha venido a avencindarse, ¿va a meterse a juez? Ahora te trataremos a ti peor que a ellos." Y forcejearon con él, con Lot, de tal modo que estaban a punto de romper la puerta.
19:10 Pero los hombres alargaron las manos, tiraron de Lot hacia sí, adentro de la casa, cerraron la puerta,
19:11 y a los hombres que estaban a la entrada de la casa les dejaron deslumbrados desde el chico hasta el grande, y mal se vieron para encontrar la entrada.
19:12 Los hombres dijeron a Lot: "¿A quién más tienes aquí? Saca de este lugar a tus hijos e hijas y a quienquiera que tengas en la ciudad,
19:13 porque vamos a destruir este lugar, que es grande el clamor de ellos en la presencia de el Señor, y el Señor nos ha enviado a destruirlos."
19:14 Salió Lot y habló con sus yernos, los prometidos de sus hijas: "Levántense, dijo, salgan de este lugar, porque el Señor va a destruir la ciudad." Pero sus yernos le tomaron a broma.
19:15 Al rayar el alba, los ángeles apremiaron a Lot diciendo: "Levántate, toma a tu mujer y a tus dos hijas que se encuentran aquí, no vayas a ser barrido por la culpa de la ciudad."
19:16 Y como él remoloneaba, los hombres le asieron de la mano lo mismo que a su mujer y a sus dos hijas por compasión del Señor hacia él, y sacándole le dejaron fuera de la ciudad.
19:17 Mientras los sacaban afuera, dijo uno: "¡Escápate, por vida tuya! No mires atrás ni te pares en toda la redonda. Escapa al monte, no vayas a ser barrido."
19:18 Lot les dijo: "No, por favor, Señor mío.
19:19 Ya que este servidor tuyo te ha caído en gracia, y me has hecho el gran favor de dejarme con vida, mira que no puedo escaparme al monte sin riesgo de que me alcance el daño y la muerte.
19:20 Ahí cerquita está esa ciudad a donde huir. Es una pequeñez. ¡Ea, voy a escaparme allá —¿verdad que es una pequeñez?— y quedaré con vida!"
19:21 Le dijo: "Bien, te concedo también eso de no arrasar la ciudad que has dicho.
19:22 Listo, escápate allá, porque no puedo hacer nada hasta que no entres allí." Por eso se llamó aquella ciudad Soar.
19:23 El sol asomaba sobre el horizonte cuando Lot entraba en Soar.
19:24 Entonces el Señor hizo llover sobre Sodoma y Gomorra azufre y fuego de parte del Señor.
19:25 Y arrasó aquellas ciudades, y toda la redonda con todos los habitantes de las ciudades y la vegetación del suelo.
19:26 La mujer de Lot miró hacia atrás y se volvió estatua de sal.
19:27 Se levantó Abraham de madrugada y fue al lugar donde había estado en presencia del Señor.
19:28 Dirigió la vista en dirección de Sodoma y Gomorra y de toda la región de la redonda, miró, y he aquí que subía una humareda de la tierra cual la de una fogata.
19:29 Así pues, cuando Dios destruyó las ciudades de la redonda, se acordó de Abraham y puso a Lot a salvo de la catástrofe, cuando arrasó las ciudades en que Lot habitaba.

lunes, 15 de febrero de 2016

Mateo 25,31-46: La nueva ley, por la Orden Carmelita

Mateo 25,31-46

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Cuando venga en su gloria el Hijo del hombre, y todos los ángeles con él, se sentará en el trono de su gloria, y serán reunidas ante él todas las naciones. Él separará a unos de otros, como un pastor separa las ovejas, de las cabras. Y pondrá las ovejas a su derecha y las cabras a su izquierda. Entonces dirá el rey a los de su derecha: "Venid vosotros, benditos de mi Padre; heredad el reino preparado para vosotros desde la creación del mundo. Porque tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme." Entonces los justos le contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre y te alimentamos, o con sed y te dimos de beber?; ¿cuándo te vimos forastero y te hospedamos, o desnudo y te vestimos?; ¿cuándo te vimos enfermo o en la cárcel y fuimos a verte?" Y el rey les dirá: "Os aseguro que cada vez que lo hicisteis con uno de éstos, mis humildes hermanos, conmigo lo hicisteis." Y entonces dirá a los de su izquierda: "Apartaos de mí, malditos, id al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles. Porque tuve hambre y no me disteis de comer, tuve sed y no me disteis de beber, fui forastero y no me hospedasteis, estuve desnudo y no me vestisteis, enfermo y en la cárcel y no me visitasteis. Entonces también éstos contestarán: "Señor, ¿cuándo te vimos con hambre o con sed, o forastero o desnudo, o enfermo o en la cárcel, y no te asistirnos?" Y él replicará: "Os aseguro que cada vez que no lo hicisteis con uno de éstos, los humildes, tampoco lo hicisteis conmigo." Y éstos irán al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.»

— Comentario por la Orden Carmelita

El Evangelio de Mateo presenta a Jesús como el nuevo Moisés. Como Moisés, Jesús promulgó la Ley de Dios. Como la antigua Ley, así la nueva ley dada por Jesús tiene cinco libros o discursos.

El Sermón del Monte (Mt 5,1–7,27), el primer discurso, se abre con las ocho bienaventuranzas. El Sermón de la Vigilancia (Mt 24,1–25,46), el quinto y último se cierra con la descripción del Juicio Final.

Las bienaventuranzas describen la puerta de entrada para el Reino de Dios, enumerando ocho categorías de personas:

  • los pobres de espíritu, 
  • los mansos, 
  • los afligidos, 
  • los que tienen hambre y sed de justicia, 
  • los misericordiosos, 
  • los de corazón limpio, 
  • los promotores da paz
  • los perseguidos por causa de la justicia

La parábola del Juicio Final cuenta lo que debemos hacer para poder tomar posesión del Reino: acoger a los hambrientos, a los sedientos, a los extranjeros, a los desnudos, a los enfermos y presos.

Tanto en el comienzo como al final de la Nueva Ley, están los excluidos y los marginados.

• Mateo 25,31-33: Abertura del Juicio Final

El Hijo del Hombre reúne a su alrededor a las naciones del mundo. Separa a las personas como el pastor separa a las ovejas de los cabritos. El pastor sabe discernir a los buenos y a los malos. Sin embargo, Jesús no juzga ni condena (cf. Jn 3,17; 12,47). Es la persona misma la que juzga o se condena por la manera como se porta en relación con los pequeños y los excluidos.

• Mateo 25,34-36: La sentencia para los que están a la derecha del Juez

Los que están a su derecha son llamados “¡Benditos de mi Padre!”, esto es, reciben la bendición que Dios prometió a Abrahán y a su descendencia (Gen 12,3). Ellos son convidados a tomar posesión del Reino, preparado para ellos desde la fundación del mundo.

El motivo de la sentencia es éste: "Tuve hambre y sed, era extranjero, estaba desnudo, enfermo y preso, y ustedes me acogieron y ayudaron”.

Esta frase nos hace saber quiénes son las ovejas. Son las personas que acogieron al Juez, es decir, al hambriento, sediento, extranjero, desnudo, enfermo y preso. Por el modo de hablar "mi Padre" e "Hijo del Hombre", sabemos que el Juez es Jesús mismo.

• Mateo 25,37-40: Petición de esclarecimiento y respuesta del Juez

Los que acogen a los excluidos son llamados “justos”. Esto significa que la justicia del Reino no se alcanza observando normas y prescripciones, pero sí acogiendo a los necesitados. Pero lo curioso es que los justos no saben cuándo acogieron a Jesús necesitado. Jesús responde: "¡Toda vez que lo hicisteis a uno de estos hermanos míos más pequeños, a mí me lo hicisteis!"

¿Quiénes son estos "hermanos míos más pequeños"? En otros pasajes del Evangelio de Mateo, las expresiones "hermanos míos" y "pequeñuelos" indican a los discípulos (Mt 10,42; 12,48-50; 18,6.10.14; 28,10). Indican también a los miembros más abandonados de la comunidad, a los despreciados que no tienen a dónde ir y que no son bien recibidos (Mt 10,40). Jesús se identifica con ellos.

Pero no es sólo esto. En el contexto tan amplio de esta parábola final, la expresión "mis hermanos más pequeños" se alarga e incluye a todos aquellos que en la sociedad no tienen lugar. Indica a todos los pobres. Y los "justos" y los "benditos de mi Padre" son todas las personas de todas las naciones que acogen al otro en total gratuidad, independientemente del hecho de ser cristiano o no.

• Mateo 25,41-43: La sentencia para los que están a su izquierda

Los que están del otro lado son llamados “malditos” y están destinados al fuego eterno, preparado por el diablo y los suyos. Jesús usa el lenguaje simbólico común de aquel tiempo para decir que estas personas no van a entrar en el Reino. Aquí también el motivo es uno sólo: no acogieron a Jesús hambriento, sediento, extranjero, desnudo, enfermo y preso. No es Jesús que nos impide entrar en el Reino, sino nuestra práctica de no acoger al otro, la ceguera que nos impide ver a Jesús en los pequeños.

• Mateo 25,44-46: Pedido de aclaración y la respuesta del Juez 

El pedido de esclarecimiento muestra que se trata de gente que se porta bien, personas que tienen la conciencia en paz. Están seguras de haber practicado siempre lo que Dios les pedía. Por eso se extrañan cuando el Juez dice que no lo acogieron.

El Juez responde: “¡Todas las veces que no hicieron esto a unos de estos pequeños, conmigo dejasteis de hacerlo!” ¡La omisión! ¡No hicieron más! Apenas dejaron de practicar el bien a los pequeños y acoger a los excluidos. Y sigue la sentencia final: estos van para el fuego eterno, y los justos van para la vida eterna. ¡Así termina el quinto libro de la Nueva Ley!

miércoles, 3 de febrero de 2016

2 Samuel 24,2.9-17: "Yo soy el culpable, no les castigues a ellos", por la Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

2 Samuel 24,2.9-17

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: "Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo." Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: "He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura." Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: "Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré."" Gad se presentó a David y le notificó: "¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?" David contestó: "¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres." Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: "¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia." El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: "¡Basta! ¡Detén tu mano!"

— Comentario por Hna. Gotzone Mezo Aranzibia O.P.

El relato de hoy nos ofrece múltiples posibilidades de mirada. Dejamos a un lado la fantasía engrandecedora de los números en un pequeño pueblo como el hebreo y fijamos nuestra atención en tres aspectos muy concretos que pueden tener aplicación en nuestra vida.

a) David quiere saber con qué fuerzas cuenta. Su confianza ha experimentado un desplazamiento muy propio del ser humano. El pequeño David ha adquirido una cierta importancia y comienza a creer en sus propias fuerzas más que en el Señor que le guía y le sostiene.

b) Constatamos también la concepción que hace alrededor de 2700 años tenía el pueblo hebreo de la vinculación pecado-castigo, y del papel que atribuyen a Dios, que incluso propone castigar a los inocentes, como si ello fuera algo “natural”.

En el largo proceso de transformación que el pueblo experimenta, esta concepción irá cambiando y quedará definitivamente anulada en Jesús. La Iglesia no siempre ha asumido la postura de Jesús. Tengamos un exquisito cuidado para evitar atribuir a Dios el sufrimiento del ser humano.

c) En tiempos sombríos, rodeados de corrupción, opresión, violencia, paro, hambre… creo que estamos aún por escuchar la voz de alguien -entre los muchos que todos conocemos ya- que diga: “yo soy el culpable, no les castigues a ellos”.

David es pecador, como lo somos los seres humanos, pero tiene la bendita capacidad de reconocer que es él quien ha realizado el daño, y de suplicar ser él quien soporte las consecuencias. El reconocimiento de su verdad y la solidaridad con los suyos acaba teniendo el “poder” para revertir la situación: en el lenguaje propio de la época, Dios se arrepiente y decide detener el castigo.

2 Samuel 24,2.9-17: Castigo del Señor y arrepentimiento de David

2 Samuel 24,2.9-17
Miércoles de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año II

En aquellos días, el rey David ordenó a Joab y a los jefes del ejército que estaban con él: "Id por todas las tribus de Israel, desde Dan hasta Berseba, a hacer el censo de la población, para que yo sepa cuánta gente tengo." Joab entregó al rey los resultados del censo: en Israel había ochocientos mil hombres aptos para el servicio militar, y en Judá quinientos mil. Pero, después de haber hecho el censo del pueblo, a David le remordió la conciencia y dijo al Señor: "He cometido un grave error. Ahora, Señor, perdona la culpa de tu siervo, porque ha hecho una locura." Antes que David se levantase por la mañana, el profeta Gad, vidente de David, recibió la palabra del Señor: "Vete a decir a David: "Así dice el Señor: Te propongo tres castigos; elige uno, y yo lo ejecutaré."" Gad se presentó a David y le notificó: "¿Qué castigo escoges? Tres años de hambre en tu territorio, tres meses huyendo perseguido por tu enemigo, o tres días de peste en tu territorio. ¿Qué le respondo al Señor, que me ha enviado?" David contestó: "¡Estoy en un gran apuro! Mejor es caer en manos de Dios, que es compasivo, que caer en manos de hombres." Y David escogió la peste. Eran los días de la recolección del trigo. El Señor mandó entonces la peste a Israel, desde la mañana hasta el tiempo señalado. Y desde Dan hasta Berseba, murieron setenta mil hombres del pueblo. El ángel extendió su mano hacia Jerusalén para asolarla. Entonces David, al ver al ángel que estaba hiriendo a la población, dijo al Señor: "¡Soy yo el que ha pecado! ¡Soy yo el culpable! ¿Qué han hecho estas ovejas? Carga la mano sobre mí y sobre mi familia." El Señor se arrepintió del castigo, y dijo al ángel, que estaba asolando a la población: "¡Basta! ¡Detén tu mano!"

SOBRE EL MISMO TEMA:
Yo soy el culpable, no les castigues a ellos    

jueves, 26 de noviembre de 2015

Lucas 21,20-28: "Alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación"

Lucas 21,20-28
Jueves de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando veáis a Jerusalén sitiada por ejércitos, sabed que está cerca su destrucción. Entonces, los que estén en Judea, que huyan a la sierra; los que estén en la ciudad, que se alejen; los que estén en el campo, que no entren en la ciudad; porque serán días de venganza en que se cumplirá todo lo que está escrito. ¡Ay de las que estén encinta o criando en aquellos días! Porque habrá angustia tremenda en esta tierra y un castigo para este pueblo. Caerán a filo de espada, los llevarán cautivos a todas las naciones, Jerusalén será pisoteada por los gentiles, hasta que a los gentiles les llegue su hora. Habrá signos en el sol y la luna y las estrellas, y en la tierra angustia de las gentes, enloquecidas por el estruendo del mar y el oleaje. Los hombres quedarán sin aliento por el miedo y la ansiedad ante lo que se le viene encima al mundo, pues los astros se tambalearán. Entonces verán al Hijo del hombre venir en una nube, con gran poder y majestad. Cuando empiece a suceder esto, levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación."

sábado, 1 de noviembre de 2014

Romanos 5:1-11: El fruto de la justificación

Romanos 5,1-11

1 Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
2 Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, 
   y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
3 Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, 
   porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
4 la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
5 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado 
   en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
6 En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
7 Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; 
   tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
8 Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros 
   cuando todavía éramos pecadores.
9 Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados 
   por él de la ira de Dios.
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, 
     mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
11 Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, 
     por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.