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martes, 1 de septiembre de 2026

MARTES DE LA 22 SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO, Año II (Lecturas)

1 Corintios 2,10b-16
Salmo 144: El Señor es justo en todos sus caminos
Lucas 4,31-37


Hermanos: El Espíritu lo sondea todo, incluso lo profundo de Dios. ¿Quién conoce lo íntimo del hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Pues, lo mismo, lo íntimo de Dios lo conoce sólo el Espíritu de Dios. Y nosotros hemos recibido un Espíritu que no es del mundo, es el Espíritu que viene de Dios, para que tomemos conciencia de los dones que de Dios recibimos. Cuando explicamos verdades espirituales a hombres de espíritu, no las exponemos en el lenguaje que enseña el saber humano, sino en el que enseña el Espíritu, expresando realidades espirituales en términos espirituales. A nivel humano, uno no capta lo que es propio del Espíritu de Dios, le parece una necedad; no es capaz de percibirlo, porque sólo se puede juzgar con el criterio del Espíritu. En cambio, el hombre de espíritu tiene un criterio para juzgarlo todo, mientras él no está sujeto al juicio de nadie. "¿Quién conoce la mente del Señor para poder instruirlo?" Pues bien, nosotros tenemos la mente de Cristo.


Salmo 144: El Señor es justo en todos sus caminos

El Señor es clemente y misericordioso,
lento a la cólera y rico en piedad;
el Señor es bueno con todos,
es cariñoso con todas sus criaturas.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

Que todas tus criaturas te den gracias,
Señor, que te bendigan tus fieles;
que proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen de tus hazañas.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

Explicando tus hazañas a los hombres,
la gloria y majestad de tu reinado.
Tu reinado es un reinado perpetuo,
tu gobierno va de edad en edad.
R. El Señor es justo en todos sus caminos

El Señor es fiel a sus palabras,
bondadoso en todas sus acciones.
El Señor sostiene a los que van a caer,
endereza a los que ya se doblan.
R. El Señor es justo en todos sus caminos



En aquel tiempo, Jesús bajó a Cafarnaúm, ciudad de la Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Se quedaban asombrados de su enseñanza, porque hablaba con autoridad. Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo, y se puso a gritar a voces: "¿Qué quieres de nosotros, Jesús Nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé quién eres: el Santo de Dios". Jesús le intimó: "¡Cierra la boca y sal!" El demonio tiró al hombre por tierra en medio de la gente, pero salió sin hacerle daño. Todos comentaban estupefactos: "¿Qué tiene su palabra? Da órdenes con autoridad y poder a los espíritus inmundos, y salen". Noticias de él iban llegando a todos los lugares de la comarca.

COMENTARIOS:
La autoridad del cristiano viene Espiritu Santo, no de la experiencia humana o de las licenciaturas en teología    

domingo, 18 de agosto de 2024

Juan 6,60-71: Discípulos que abandonan y profesión de fe de Pedro


En aquel tiempo, muchos discípulos de Jesús, al oírlo, dijeron: "Este modo de hablar es duro, ¿quién puede hacerle caso?" Adivinando Jesús que sus discípulos lo criticaban, les dijo: "¿Esto os hace vacilar?, ¿y si vierais al Hijo del hombre subir a donde estaba antes? El Espíritu es quien da vida; la carne no sirve de nada. Las palabras que os he dicho son espíritu y vida. Y con todo, algunos de vosotros no creen." Pues Jesús sabía desde el principio quiénes no creían y quién lo iba a entregar. Y dijo: "Por eso os he dicho que nadie puede venir a mí, si el Padre no se lo concede." Desde entonces, muchos discípulos suyos se echaron atrás y no volvieron a ir con él. Entonces Jesús les dijo a los Doce: "¿También vosotros queréis marcharos?" Simón Pedro le contestó: "Señor, ¿a quién vamos a acudir? Tú tienes palabras de vida eterna; nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo consagrado por Dios."

6:70 Jesús continuó: "¿No soy yo, acaso, el que los eligió a ustedes, los Doce? Sin embargo, uno de ustedes es un demonio".
6:71 Jesús hablaba de Judas, hijo de Simón Iscariote, que era uno de los Doce, el que lo iba a entregar.

sábado, 17 de junio de 2023

Exodo 19,1-15: El Señor propone la alianza

Exodo 19,1-15

1 Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, 
   llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí.
2 Partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. 
   Allí acampó Israel frente al monte.
3 Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le dijo: 
   "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel:
4 "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila 
   y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, 
   vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." 
   Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel."
7 Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo 
   y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado.
8 Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh." 
    Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.
9 Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo 
   me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre." 
   Y Moisés refirió a Yahveh las palabras del pueblo.
10 Yahveh dijo a Moisés: "Ve donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; 
     que laven sus vestidos
11 y estén preparados para el tercer día; porque al día tercero descenderá Yahveh 
     a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12 Deslinda el contorno de la montaña, y di: 
     Guardaos de subir al monte y aun de tocar su falda. Todo aquel que toque el monte morirá.
13 Pero nadie pondrá la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; 
     sea hombre o bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al monte."
14 Bajó, pues, Moisés del monte, adonde estaba el pueblo, y ellos lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: "Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer." 

sábado, 18 de febrero de 2023

Levítico 19,1-2.11-18: Deberes religiosos y sociales

Levítico 19,1-2.11-18

Deberes religiosos y sociales
1 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
2 Habla a toda la comunidad de los israelitas y diles: Sed santos, porque yo, Yahveh, 
   vuestro Dios, soy santo

Deberes religiosos y sociales
11 No hurtaréis; ni os defraudaréis unos a otros.
12 No juraréis en falso por mi nombre: profanarías el nombre de tu Dios. Yo, Yahveh.
13 No oprimirás a tu prójimo, ni lo despojarás. 
     No retendrás el salario del jornalero hasta el día siguiente.
14 No maldecirás a un mudo, ni pondrás tropiezo ante un ciego, sino que temerás a tu Dios,
     Yo, Yahveh.
15 Siendo juez no hagas injusticia, ni por favor del pobre, ni por respeto al grande: 
     con justicia juzgarás a tu prójimo.
16 No andes difamando entre los tuyos; no demandes contra la vida de tu prójimo. Yo, Yahveh.
17 No odies en tu corazón a tu hermano, pero corrige a tu prójimo, 
     para que no te cargues con pecado por su causa.
18 No te vengarás ni guardarás rencor contra los hijos de tu pueblo. 
     Amarás a tu prójimo como a ti mismo. Yo, Yahveh.

SOBRE EL MISMO TEMA:

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 43,1-7: Rescate del pueblo

Rescate del pueblo

1 Y ahora, así dice el Señor, el que te creó, Jacob; el que te formó, Israel: 
   No temas, que te he redimido, te he llamado por tu nombre, tú eres mío.
2 Cuando cruces las aguas, yo estaré contigo, la corriente no te anegará; 
   cuando pases por el fuego, no te quemarás, la llama no te abrasará.
3 Porque yo soy el Señor, tu Dios, el Santo de Israel, tu salvador. 
   Como rescate tuyo entregué a Egipto, a Etiopía y Sabá a cambio de ti; 
4 porque te aprecio y eres valioso y yo te quiero, entregaré hombres a cambio de ti, 
   pueblos a cambio de tu vida: 
5 no temas, que contigo estoy yo; desde oriente traeré a tu descendencia, desde occidente te reuniré.
6 Diré al Norte: Entrégalo; al Sur: No lo retengas; 
   tráeme a mis hijos de lejos y a mis hijas del confín de la tierra; 
7 a todos los que llevan mi Nombre, a los que creé para mi gloria, a los que hice y formé.

Isaías 41,17-20: Nuevo éxodo

Nuevo éxodo

17 Los pobres y los indigentes buscan agua, y no la hay; su lengua está reseca de sed. 
     Yo, el Señor, les responderé; yo, el Dios de Israel, no los abandonaré.
18 Haré brotar ríos en las dunas; en medio de las valles, manantiales; 
     transformaré el desierto en estanque y el arenal en fuentes de agua; 
19 pondré en el desierto cedros, y acacias, y mirtos, y olivos; 
     plantaré en la estepa cipreses, junto con olmos y alerces. 
20 Para que vean y conozcan, reflexionen y aprendan de una vez que la mano del Señor lo ha hecho, 
     que el Santo de Israel lo ha creado

Isaías 41,8-16: Israel, siervo del Señor

Israel, siervo del Señor

8 Tú, Israel, siervo mío; Jacob, mi elegido; estirpe de Abrahán, mi amigo. 
9 Tú, a quien tomé en los confines del mundo, y llamé de las regiones más remotas, a quien dije: 
   Tú eres mi siervo, te he elegido y no te he rechazado.
10 No temas, que yo estoy contigo; no te angusties, que yo soy tu Dios: 
     te fortalezco y te auxilio y te sostengo con mi diestra victoriosa.
11 Mira: se avergonzarán derrotados los que se enardecen contra ti; 
     serán aniquilados y perecerán los que pleitean contra ti; 
12 buscarás sin encontrarlos a los que pelean contra ti; 
     serán aniquilados, dejarán de existir los que guerrean contra ti. 
13 Porque yo, el Señor, tu Dios te agarro de la diestra, y te digo: No temas, yo mismo te auxilio. 
14 No temas, gusanito de Jacob, oruga de Israel, yo mismo te auxilio –oráculo del Señor–, 
     tu redentor es el Santo de Israel.
15 Mira, te convierto en un instrumento de trillar, afilado, nuevo, dentado: 
     trillarás los montes y los triturarás, convertirás en paja las colinas; 
16 los echarás al viento, y el viento los arrebatará, el vendaval los dispersará; 
     y tú te alegrarás con el Señor, te gloriarás del Santo de Israel.

domingo, 10 de julio de 2022

Isaías 29,15-24: Malaventura. Salvación escatológica

Isaías 29,15-24:
Malaventura


15 ¡Ay de los que traman secretamente para esconderle sus planes al Señor! 
     Hacen sus obras en la oscuridad, diciendo: ¿Quién nos ve, quién se entera? 
16 ¡Qué desatino! Como si el barro se considerara alfarero, como si la obra dijera del que la hizo: 
     No me ha hecho, como si el cacharro dijera del alfarero: No me entiende.

Salvación escatológica

17 Pronto, muy pronto, el Líbano se convertirá en jardín, y el jardín parecerá un bosque; 
18 aquel día oirán los sordos las palabras del libro, sin tinieblas ni oscuridad verán los ojos de los ciegos; 
19 los oprimidos volverán a festejar al Señor y los pobres se alegrarán con el Santo de Israel, 
20 porque no quedarán tiranos, se acabarán los cínicos y serán aniquilados los que se desviven 
     por el mal; 
21 los que acusan a uno en un proceso, ponen trampas al que defiende en un tribunal y con falsedades 
     hunden al inocente.
22 Por eso, esto dice el Señor, Dios de la casa de Jacob, que redimió a Abrahán: 
     Ya no fracasará Jacob, no sentirá vergüenza; 
23 cuando vean lo que hace mi mano en medio de ellos, santificarán mi Nombre, 
     santificarán al Santo de Jacob y temerán al Dios de Israel. 
24 Los que habían perdido la cabeza comprenderán, y los que protestaban aprenderán la lección.

Isaías 12,1-6: Himno

Isaías 12,1-6:
Himno


1 Aquel día recitarás: Te doy gracias, Señor, porque estabas irritado contra mí, 
   pero ha cesado tu ira y me has consolado. 
2 Siendo Dios mi salvador, confío y no temo porque mi fuerza y poder es el Señor, 
   él fue mi salvación.
3 Sacarán agua con gozo del manantial de la salvación.
4 Aquel día, recitarán: Den gracias al Señor, invoquen su Nombre, 
   cuenten a los pueblos sus hazañas, proclamen que su Nombre es sublime.
5 Canten al Señor, que hizo proezas, que las conozca toda la tierra; 
6 grita jubilosa, Sión, la princesa, que es grande en medio de ti el Santo de Israel.

Isaías 6,1-13: Vocación de Isaías

Isaías 6,1-13:
Vocación de Isaías


1 El año de la muerte del rey Ozías vi al Señor sentado sobre un trono alto y excelso: 
   el borde de su manto llenaba el templo. 
2 Por encima de él había serafines erguidos, con seis alas cada uno: con dos alas se cubrían el rostro, 
   con dos alas se cubrían el cuerpo, con dos alas volaban. 
3 Y se gritaban el uno al otro: ¡Santo, santo, santo, el Señor Todopoderoso, 
   la tierra está llena de su gloria! 
4 Y temblaban los umbrales de las puertas al clamor de su voz, y el templo estaba lleno de humo. 
5 Yo dije: ¡Ay de mí, estoy perdido! Yo, hombre de labios impuros que habito en medio de un pueblo 
    de labios impuros, he visto con mis ojos al Rey y Señor Todopoderoso. 
6 Y voló hacia mí uno de los serafines con un carbón encendido en la mano, 
   que había retirado del altar con unas tenazas; 
7 lo aplicó a mi boca y me dijo: Mira: esto ha tocado tus labios, ha desaparecido tu culpa, 
   está perdonado tu pecado.
8 Entonces escuché la voz del Señor, que decía: –¿A quién mandaré?, ¿quién irá de nuestra parte? 
   Contesté: –Aquí estoy, mándame. 
9 Él replicó: –Anda y dile a ese pueblo: Escuchen con sus oídos, pero sin entender; 
   miren con sus ojos, pero sin comprender. 
10 Entorpece el corazón de ese pueblo, endurece su oído, ciega sus ojos: que sus ojos no vean, 
     que sus oídos no oigan, que su corazón no entienda, que no se convierta y sane. 
11 Pregunté: –¿Hasta cuándo, Señor? Y me contestó: –Hasta que se desmoronen las ciudades 
     despobladas y las casas deshabitadas, y queden los campos desolados. 
12 Porque el Señor alejará a los hombres, y crecerá el abandono en el país. 
13 Y aunque queden en él uno de cada diez, de nuevo será barrido; como la encina o el roble que, 
     al cortarlos, sólo dejan un tronco. Este tronco será semilla santa.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Isaías 30,8-17: Testamento de Isaías

Isaías 30,8-17:
Testamento de Isaías


8 Ahora ve y escríbelo en una tablilla, grábalo en bronce, que sirva en el futuro de testimonio perpetuo: 
9 Es un pueblo rebelde, hijos renegados, hijos que no obedecen la ley del Señor; 
10 que dicen a los videntes: No tengan visiones, y a los profetas: No profeticen sinceramente;
     dígannos cosas agradables, profetícennos ilusiones; 
11 apártense del camino, retírense de la senda, dejen de ponernos delante al Santo de Israel.
12 Por eso, así dice el Santo de Israel: Ya que rechazan este mensaje, 
     y confían en la opresión y en la perversidad, y se apoyan en ellas, 
13 por eso esa culpa será para ustedes como grieta que baja en una alta muralla,
y la arquea, hasta que de repente, de golpe, se desploma; 
14 como vasija de loza rota, hecha añicos sin piedad, hasta no quedar entre sus añicos ni un trozo
     con que sacar brasas del rescoldo, con que sacar agua del pozo. 
15 Así decía el Señor, el Santo de Israel: La salvación de ustedes está en convertirse y tener calma, 
     su fuerza consiste en confiar y estar tranquilos. Pero no quisieron 
16 y dijeron: –No. Huiremos a caballo. –Está bien, tendrán que huir. –Correremos a galope. 
     –Más correrán los que los persigan. 
17 Huirán mil ante la amenaza de uno, huirán ante la amenaza de cinco, 
     hasta quedar como un poste en la cumbre de un monte, como señal sobre una colina.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 17,7-14: Fin de la idolatría

Isaías 17,7-14:
Fin de la idolatría


7 Aquel día el hombre se fijará en su Hacedor, sus ojos mirarán al Santo de Israel; 
8 y ya no se fijará en los altares, hechura de sus manos, ni mirará las piedras conmemorativas 
   y los postes sagrados que fabricaron sus dedos.
9 Aquel día tus plazas fuertes serán como las que evacuaron los heveos y amorreos 
   ante el avance israelita: quedarán desiertas.
10 Porque olvidaste a Dios, tu Salvador, y no te acordaste de tu Roca de refugio. 
     Plantabas plantaciones deliciosas e injertabas gajos extranjeros: 
11el día que lo plantabas lograbas que germinara y que floreciese el injerto a la mañana siguiente;
    pero la cosecha se malogra un día funesto de dolor insanable.
12 ¡Ay!, retumbar de muchedumbres como retumbar de aguas que retumban; bramar de pueblos, 
     como bramar de aguas impetuosas que braman. 
13 Él les da un grito, y huyen lejos, empujados como paja del monte por el viento, 
     como la flor del cardo por el vendaval. 
14 Al atardecer se presenta el espanto, antes de amanecer ya no existen. 
     Tal es el destino de los que nos saquean, la suerte de los que nos despojan.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 10,17-23: El resto de Israel

Isaías 10,17-23:
El resto de Israel


17 La Luz de Israel se convertirá en fuego, su Santo en una llama que arderá y devorará sus zarzas 
     y cardos en un solo día. 
18 El esplendor de su bosque y de su huerto lo consumirá Dios de médula a corteza, será como un 
     enfermo que se apaga; 
19 y quedarán tan pocos árboles de su bosque, que un niño podrá contarlos. 
20 Aquel día, el resto de Israel, los supervivientes de Jacob, no volverán a apoyarse en su agresor, 
     sino que se apoyarán sinceramente en el Señor, el Santo de Israel. 
21 Un resto volverá, un resto de Jacob, al guerrero divino: 
22 aunque fuera tu pueblo, Israel, como arena del mar, sólo un resto volverá a él; 
     la destrucción decretada rebosa justicia. 
23 El Señor va a cumplir en medio de la tierra la destrucción decretada.


Isaías 8,11-15: El Señor, piedra de tropiezo

Isaías 8,11-15:
El Señor, piedra de tropiezo


11 Así me dijo el Señor, mientras su mano me agarraba y me amonestaba para que no siguiera 
     el camino de este pueblo:
12 –No llamen aliados a los que ese pueblo llama aliados, no los aterre ni los atemorice 
     lo que él teme; 
13 al Señor Todopoderoso llámenlo Santo, que sólo él les infunda temor; que sólo él los haga temblar, 
14 él será piedra para tropezar y roca para despeñarse para las dos casas de Israel, 
     será lazo y trampa para los habitantes de Jerusalén: 
15 muchos tropezarán en ella, caerán, se destrozarán, se enredarán y quedarán atrapados.

viernes, 24 de agosto de 2018

I Tesalonicenses 3,11-13: El deseo y la súplica de Pablo

El deseo y la súplica de Pablo
3:11 Que el mismo Dios, nuestro Padre, y nuestro Señor Jesucristo, nos allanen el camino para ir allí.
3:12 Que el Señor los haga crecer cada vez más en el amor mutuo y hacia todos los demás, semejante al que nosotros tenemos por ustedes.
3:13 Que él fortalezca sus corazones en la santidad y los haga irreprochables delante de Dios, nuestro Padre, el Día de la Venida del Señor Jesús con todos sus santos. Amén.

sábado, 28 de abril de 2018

Juan 15,1-8: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador"

Juan 15,1-8
Domingo de la 5 Semana de Pascua, Año B
Miércoles de la 5 Semana de Pascua
23 de julio: Santa Brígida

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes,si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

SOBRE EL MISMO TEMA:  
Todo sarmiento que da fruto... lo poda
Permaneced en mi amor  
Creer  

Juan 15,1-8: Todo sarmiento que da fruto... lo poda, por Raniero Cantalamessa

Juan 15,1-8 

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo soy la verdadera vid y mi Padre es el viñador. Al sarmiento que no da fruto en mí, él lo arranca, y al que da fruto lo poda para que dé más fruto. Ustedes ya están purificados por las palabras que les he dicho. Permanezcan en mí y yo en ustedes. Como el sarmiento no puede dar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco ustedes,si no permanecen en mí. Yo soy la vid, ustedes los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante, porque sin mí nada pueden hacer. Al que no permanece en mí se le echa fuera, como al sarmiento, y se seca; luego lo recogen, lo arrojan al fuego y arde. Si permanecen en mí y mis palabras permanecen en ustedes, pidan lo que quieran y se les concederá. La gloria de mi Padre consiste en que den mucho fruto y se manifiesten así como discípulos míos”.

Comentario por Raniero Cantalamesa, ofm
Todo sarmiento que da fruto... lo poda 

«Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el viñador. Todo sarmiento que en mí no da fruto, lo corta, y todo el que da fruto, lo poda, para que dé más fruto». 

En su enseñanza Jesús parte con frecuencia de cosas familiares para cuantos le escuchan, cosas que estaban ante los ojos de todos. Esta vez nos habla con la imagen de la vid y los sarmientos.

Jesús expone dos casos. El primero, negativo: el sarmiento está seco, no da fruto, así que es cortado y desechado; el segundo, positivo: el sarmiento está aún vivo y sano, por lo que es podado.

Este contraste nos dice que la poda no es un acto hostil hacia el sarmiento. El viñador espera todavía mucho de él, sabe que puede dar frutos, tiene confianza en él. Lo mismo ocurre en el plano espiritual. Cuando Dios interviene en nuestra vida con la cruz, no quiere decir que esté irritado con nosotros. Justamente lo contrario.

Pero ¿por qué el viñador poda el sarmiento y hace «llorar», como se suele decir, a la vid? Por un motivo muy sencillo: si no es podada, la fuerza de la vid se desperdicia, dará tal vez más racimos de lo debido, con la consecuencia de que no todos maduren y de que descienda la graduación del vino. Si permanece mucho tiempo sin ser podada, la vid hasta se asilvestra y produce sólo pámpanos y uva silvestre.

Lo mismo ocurre en nuestra vida. Vivir es elegir, y elegir es renunciar. La persona que en la vida quiere hacer demasiadas cosas, o cultiva una infinidad de intereses y de aficiones, se dispersa; no sobresaldrá en nada. Hay que tener el valor de hacer elecciones, de dejar aparte algunos intereses secundarios para concentrarse en otros primarios. ¡Podar!

Esto es aún más verdadero en la vida espiritual.

La santidad se parece a la escultura. Leonardo da Vinci definió la escultura como «el arte de quitar». Las otras artes consisten en poner algo: color en el lienzo en la pintura, piedra sobre piedra en la arquitectura, nota tras nota en la música. Sólo la escultura consiste en quitar: quitar los pedazos de mármol que están de más para que surja la figura que se tiene en la mente. También la perfección cristiana se obtiene así, quitando, haciendo caer los pedazos inútiles, esto es, los deseos, ambiciones, proyectos y tendencias carnales que nos dispersan por todas partes y no nos dejan acabar nada.

Un día, Miguel Ángel, paseando por un jardín de Florencia, vio, en una esquina, un bloque de mármol que asomaba desde debajo de la tierra, medio cubierto de hierba y barro. Se paró en seco, como si hubiera visto a alguien, y dirigiéndose a los amigos que estaban con él exclamó: «En ese bloque de mármol está encerrado un ángel; debo sacarlo fuera». Y armado de cincel empezó a trabajar aquel bloque hasta que surgió la figura de un bello ángel.

También Dios nos mira y nos ve así: como bloques de piedra aún informes, y dice para sí: «Ahí dentro está escondida una criatura nueva y bella que espera salir a la luz; más aún, está escondida la imagen de mi propio Hijo Jesucristo [nosotros estamos destinados a «reproducir la imagen de su Hijo» (Rm 8, 29. Ndt)]; ¡quiero sacarla fuera!». ¿Entonces qué hace? Toma el cincel, que es la cruz, y comienza a trabajarnos; toma las tijeras de podar y empieza a hacerlo. ¡No debemos pensar en quién sabe qué cruces terribles! Normalmente Él no añade nada a lo que la vida, por sí sola, presenta de sufrimiento, fatiga, tribulaciones; sólo hace que todas estas cosas sirvan para nuestra purificación. Nos ayuda a no desperdiciarlas. 

sábado, 31 de marzo de 2018

Ezequiel 36,17a.18-28: Renovación espiritual de Israel

Ezequiel 36,17a.18-28 
Vigilia Pascual 

La palabra del Señor me llegó en estos términos. Hijo de hombre, cuando el pueblo de Israel habitaba en su propio suelo, lo contaminó con su conducta y sus acciones. Entonces derramé mi furor sobre ellos, por la sangre que habían derramado sobre el país y por los ídolos con que lo habían contaminado. Los dispersé entre las naciones y ellos se diseminaron por los países. Los juzgué según su conducta y sus acciones. Y al llegar a las naciones adonde habían ido, profanaron mi santo Nombre, haciendo que se dijera de ellos: «Son el pueblo del Señor, pero han tenido que salir de su país.» Entonces yo tuve compasión de mi santo Nombre, que el pueblo de Israel profanaba entre las naciones adonde había ido. Por eso, di al pueblo de Israel: Así habla el Señor : Yo no obro por consideración a ustedes, casa de Israel, sino por el honor de mi santo Nombre, que ustedes han profanado entre las naciones adonde han ido. Yo santificaré mi gran Nombre, profanado entre las naciones, profanado por ustedes. Y las naciones sabrán que yo soy el Señor -oráculo del Señor- cuando manifieste mi santidad a la vista de ellas, por medio de ustedes. Yo los tomaré de entre las naciones, los reuniré de entre todos los países y los llevaré a su propio suelo. Los rociaré con agua pura, y ustedes quedarán purificados. Los purificaré de todas sus impurezas y de todos sus ídolos. Les daré un corazón nuevo y pondré en ustedes un espíritu nuevo: les arrancaré de su cuerpo el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Infundiré mi espíritu en ustedes y haré que sigan mis preceptos, y que observen y practiquen mis leyes. Ustedes habitarán en la tierra que yo he dado a sus padres. Ustedes serán mi Pueblo y yo seré su Dios.

domingo, 18 de febrero de 2018

Romanos 11,16-24: El Pueblo de Dios y los paganos

Romanos 11,16-24

11:16 Si las primicias son santas, también lo es toda la masa; si la raíz es santa, también lo son las ramas.
11:17 Si algunas de las ramas fueron cortadas, y tú, que eres un olivo silvestre, fuiste injertado en lugar de ellas, haciéndote partícipe de la raíz y de la savia del olivo,
11:18 no te enorgullezcas frente a las ramas. Y si lo haces, recuerda que no eres tú quien mantiene a la raíz, sino la raíz a ti.
11:19 Me dirás: Estas ramas han sido cortadas para que yo fuera injertado.
11:20 De acuerdo, pero ellas fueron cortadas por su falta de fe; tú, en cambio, estás firme gracias a la fe. No te enorgullezcas por eso; más bien, teme.
11:21 Porque si Dios no perdonó a las ramas naturales, tampoco te perdonará a ti.
11:22 Considera tanto la bondad cuanto la severidad de Dios: él es severo para con los que cayeron y es bueno contigo, siempre y cuando seas fiel a su bondad; de lo contrario, también tú serás arrancado.
11:23 Y si ellos no persisten en su incredulidad, también serán injertados, porque Dios es suficientemente poderoso para injertarlos de nuevo.
11:24 En efecto, si tú fuiste cortado de un olivo silvestre, al que pertenecías naturalmente, y fuiste injertado contra tu condición natural en el olivo bueno, ¡cuánto más ellos podrán ser injertados en su propio olivo, al que pertenecen por naturaleza!

miércoles, 16 de agosto de 2017

Éxodo 30,22-33: Aceite de la unción

Éxodo 30,22-33  

30:22 Habló Yahveh a Moisés, diciendo:
30:23 Toma tú aromas escogidos: de mirra pura, quinientos siclos; de cinamomo, la mitad, o sea, 250; de caña aromática, 250;
30:24 de casia, quinientos, en siclos del Santuario, y un sextario de aceite de oliva.
30:25 Prepararás con ello el óleo para la unción sagrada, perfume aromático como lo prepara el perfumista. Este será el óleo para la unción sagrada.
30:26 Con él ungirás la Tienda del Encuentro y el arca del Testimonio,
30:27 la mesa con todos sus utensilios, el candelabro con todos sus utensilios, el altar del incienso,
30:28 el altar del holocausto con todos sus utensilios y la pila con su base.
30:29 Así los consagrarás y serán cosa sacratísima. Todo cuanto los toque quedará santificado.
30:30 Ungirás también a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que ejerzan mi sacerdocio.
30:31 Hablarás a los israelitas, diciendo: Este será para vosotros el óleo de la unción sagrada de generación en generación.
30:32 No debe derramarse sobre el cuerpo de ningún hombre; no haréis ningún otro de composición parecida a la suya. Santo es y lo tendréis por cosa sagrada.
30:33 Cualquiera que prepare otro semejante, o derrame de él sobre un laico, será exterminado de su pueblo.