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sábado, 14 de octubre de 2023

Isaías 25,1-12: Himno de los salvados

Isaías 25,1-12:
Himno de los salvados

1 Señor, tú eres mi Dios, te ensalzo y te doy gracias, porque realizaste planes admirables, 
   asegurados desde antiguo. 
2 Convertiste la ciudad en escombros, la plaza fuerte en demolición, 
   el castillo de los bárbaros en ruina que jamás será reedificada. 
3 Por eso un pueblo poderoso reconoce tu gloria y la capital de los tiranos te respeta: 
4 porque fuiste refugio del desvalido, refugio del pobre en peligro, reparo del aguacero, 
   sombra contra el calor. Porque el ímpetu de los tiranos es aguacero de invierno, 
5 es calor de verano el tumulto de los bárbaros; tú aplacas el calor con sombras de nubes 
   y ahogas los cantos de los tiranos.
6 El Señor Todopoderoso ofrece a todos los pueblos, en este monte, un festín de manjares suculentos, 
   un festín de vinos añejados, manjares deliciosos, vinos generosos. 
7 Arrancará en este monte el velo que cubre a todos los pueblos, el paño que tapa a todas las naciones; 
8 y aniquilará la muerte para siempre. El Señor enjugará las lágrimas de todos los rostros 
   y alejará de la tierra entera la humillación de su pueblo –lo ha dicho el Señor–. 
9 Aquel día se dirá: Aquí está nuestro Dios, de quien esperábamos que nos salvara: 
   celebremos y festejemos su salvación. 
10 La mano del Señor se posará en este monte, mientras que Moab será pisoteado en su sitio, 
     como se pisa la paja en el agua del estercolero; 
11 allí dentro extenderá las manos, como las extiende el nadador al nadar. 
     Pero el Señor aplastará su orgullo y los esfuerzos de sus manos; 
12 los altos baluartes de sus murallas los doblegará, abatirá y tumbará en el suelo, en el polvo.

sábado, 17 de junio de 2023

Exodo 19,1-15: El Señor propone la alianza

Exodo 19,1-15

1 Al tercer mes después de la salida de Egipto, ese mismo día, 
   llegaron los hijos de Israel al desierto de Sinaí.
2 Partieron de Refidim, y al llegar al desierto de Sinaí acamparon en el desierto. 
   Allí acampó Israel frente al monte.
3 Moisés subió hacia Dios. Yahveh le llamó desde el monte, y le dijo: 
   "Así dirás a la casa de Jacob y esto anunciarás a los hijos de Israel:
4 "Ya habéis visto lo que he hecho con los egipcios, y cómo a vosotros os he llevado sobre alas de águila 
   y os he traído a mí.
5 Ahora, pues, si de veras escucháis mi voz y guardáis mi alianza, 
   vosotros seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra;
6 seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa." 
   Estas son las palabras que has de decir a los hijos de Israel."
7 Fue, pues, Moisés y convocó a los ancianos del pueblo 
   y les expuso todas estas palabras que Yahveh le había mandado.
8 Todo el pueblo a una respondió diciendo: "Haremos todo cuanto ha dicho Yahveh." 
    Y Moisés llevó a Yahveh la respuesta del pueblo.
9 Dijo Yahveh a Moisés: "Mira: Voy a presentarme a ti en una densa nube para que el pueblo 
   me oiga hablar contigo, y así te dé crédito para siempre." 
   Y Moisés refirió a Yahveh las palabras del pueblo.
10 Yahveh dijo a Moisés: "Ve donde el pueblo y haz que se santifiquen hoy y mañana; 
     que laven sus vestidos
11 y estén preparados para el tercer día; porque al día tercero descenderá Yahveh 
     a la vista de todo el pueblo sobre el monte Sinaí.
12 Deslinda el contorno de la montaña, y di: 
     Guardaos de subir al monte y aun de tocar su falda. Todo aquel que toque el monte morirá.
13 Pero nadie pondrá la mano sobre el culpable, sino que será lapidado o asaeteado; 
     sea hombre o bestia, no quedará con vida. Cuando resuene el cuerno, subirán ellos al monte."
14 Bajó, pues, Moisés del monte, adonde estaba el pueblo, y ellos lavaron sus vestidos.
15 Y dijo al pueblo: "Estad preparados para el tercer día, y absteneos de mujer." 

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 56,1-8: Fin del exclusivismo

Fin del exclusivismo

1 Así dice el Señor: Observen el derecho, practiquen la justicia, 
   que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria. 
2 Dichoso el hombre que obra así, dichoso el mortal que persevera en ello, 
   que guarda el sábado sin profanarlo y guarda su mano de hacer cualquier mal. 
3 No diga el extranjero que se ha unido al Señor: El Señor me excluirá de su pueblo. 
   No diga el eunuco: Yo soy un árbol seco. 
4 Porque así dice el Señor: A los eunucos que guarden mis sábados, 
   que escojan lo que me agrada y perseveren en mi alianza, 
5 les daré en mi casa y en mis murallas un monumento y un nombre mejores que hijos e hijas; 
   nombre eterno les daré que no se extinguirá. 
6 A los extranjeros que se hayan unido al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, 
   que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, 
7 los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración; 
   aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, 
   y a mi casa la llamarán todos los pueblos Casa de Oración. 
8 Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel, y reunirá otros a los ya reunidos.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 40,1-11: La Buena Noticia

Isaías 40,1-11:
La Buena Noticia


1 Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios:
2 hablen al corazón de Jerusalén, anúncienle que se ha cumplido su condena y está pagado su crimen, 
   ya que de la mano del Señor ha recibido doble castigo por sus pecados. 
3 Una voz grita: En el desierto preparen un camino al Señor; 
   tracen en la llanura un sendero para nuestro Dios; 
4 que los valles se levanten, que montes y colinas se aplanen, que lo torcido se enderece 
   y lo escabroso se nivele; 
5 y se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–. 
6 Dice una voz: Grita. Respondo: ¿Qué debo gritar? 
   Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: 
7 se seca la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; 
8 se seca la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra de nuestro Dios se cumple siempre. 
9 Súbete a un monte elevado, mensajero de Sión; alza fuerte la voz, mensajero de Jerusalén; 
   álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: Aquí está su Dios. 
10 Miren, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. 
     Miren, viene con él su salario, delante de él su recompensa. 
11 Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos 
     y hace recostar a las madres.

Isaías 34,1-17: Juicio

Isaías 34,1-17:
Juicio


1 Acérquense, pueblos, a escuchar; naciones, atiendan; escuche la tierra y los que la llenan,
   el mundo y cuanto produce; 
2 porque el Señor está irritado con todas las naciones, enojado con todos sus ejércitos; 
   los consagra al exterminio, los entrega a la matanza. 
3 Sus muertos son arrojados y de los cadáveres se levanta el hedor, los montes chorrean sangre 
4 y los valles se resquebrajan, el cielo se enrolla como un pliego y se marchitan sus ejércitos, 
   como se marchita el follaje de la vid, como se marchita la hoja de la higuera. 
5 Porque la espada del Señor se embriaga en el cielo: mírenla bajar hacia Edom 
   para ejecutar a un pueblo condenado. 
6 La espada del Señor chorrea sangre, está grasienta de sebo, sangre de corderos y machos cabríos, 
   sebo de entrañas de carneros. Porque el Señor hace carnicería en Bosra, gran matanza en Edom; 
7 y caen juntos búfalos con toros y novillos. Se empapa la tierra de su sangre, 
   el polvo está grasiento de su sebo; 
8 porque es el día de la venganza del Señor, año de desquite para la causa de Sión.
9 Sus arroyos se transforman en brea y el polvo en azufre, su territorio se vuelve brea ardiente, 
10 que no se apaga de día ni de noche, y su humareda sube perpetuamente; 
     de edad en edad seguirá desolada, por siglos de siglos nadie la transitará.
11Se adueñan de ella el pelícano y el erizo, la lechuza y el cuervo la habitan. 
    El Señor le aplica la plomada del caos y el nivel del vacío; 
12 y no queda nombre con que llamar a su reino, sus jefes vuelven a la nada.
13 En sus palacios crecen espinos; en sus torreones, cardos y ortigas; 
     se convierte en morada de chacales, en guarida de avestruces; 
14 se reúnen hienas y gatos salvajes, el chivo llama a su compañero, allí descansa el búho 
     y encuentra dónde posarse; 
15 allí anida la serpiente, pone, incuba y empolla sus huevos; 
     allí se juntan los buitres sin que falte a las hembras compañeros. 
16 Estudien el libro del Señor: ni uno solo de ellos falta, porque lo ha mandado la boca del Señor 
     y su aliento los ha reunido. 
17 Echa la suerte para ellos y con la cuerda de medir en su mano les reparte el país: 
     lo poseerán para siempre, de edad en edad lo habitarán.

miércoles, 8 de diciembre de 2021

Isaías 30,27-33: Teofanía y castigo de Asiria

Isaías 30,27-33:
Teofanía y castigo de Asiria


27 Miren: el Señor en persona viene de lejos, arde su cólera con espesa humareda; 
     sus labios están llenos de furor, su lengua es fuego abrasador, 
28 su aliento es río desbordado que alcanza hasta el cuello: para zarandear a los pueblos 
     con zaranda de exterminio, para poner freno de extravío a la quijada de las naciones. 
29 Ustedes entonarán un cántico, como en noche sagrada de fiesta: se alegrará el corazón 
     al compás de la flauta, mientras van al monte del Señor, a la Roca de Israel.
30 El Señor hará oír la majestad de su voz, mostrará su brazo que descarga con ira furiosa y rayos 
     abrasadores, con tormenta y aguacero y granizo. 
31 A la voz del Señor se acobardará Asiria, a golpes de palo; 
32 y cada golpe de la vara de castigo que el Señor descargue sobre ella, 
     lo acompañarán con tamboriles y cítaras y danzas guerreras. 
33 Que está preparada hace tiempo en Tofet, está dispuesta, ancha y profunda, una hoguera 
     con leña abundante: y el soplo del Señor, como torrente de azufre, le prenderá fuego.

martes, 7 de diciembre de 2021

Isaías 27,6-13: Renovación de Israel

Isaías 27,6-13:
Renovación de Israel


6 Llegarán días en que Jacob echará raíces, Israel echará brotes y flores, y sus frutos cubrirán la tierra. 
7 ¿Lo ha herido como hiere a los que lo hieren? ¿Lo ha matado como mueren los que lo matan? 
8 Lo castigas espantándolo, expulsándolo, arrollándolo con viento impetuoso en día de viento del este.
9 Con esto se expiará la culpa de Jacob, y éste será el fruto de alejar su pecado: 
   dejar las piedras de los altares como piedra caliza triturada y no erigir postes sagrados ni altares 
   de incienso.
10 La plaza fuerte está solitaria, como mansión despreciada, abandonada como el desierto: 
     allí pastan novillos, allí se tumban y consumen sus ramas. 
11 Al secarse el ramaje, se quiebra, vienen mujeres y le prenden fuego. Porque es un pueblo insensato, 
     por eso su Hacedor no se apiada, su Creador no lo compadece.

Reunión final en Jerusalén

12 Aquel día trillará el Señor las espigas desde el Gran Río hasta el Torrente de Egipto; 
    pero ustedes, israelitas, serán buscados uno por uno. 
13 Aquel día sonará la gran trompeta, y vendrán los dispersos de Asiria, los desterrados de Egipto, 
     para postrarse ante el Señor en el monte santo de Jerusalén.

viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 14,5-23: Sátira contra el rey de Babilonia

Isaías 14,5-23:
Sátira contra el rey de Babilonia


   ¡Cómo ha acabado el tirano, ha cesado su agitación! 
5 Ha quebrado el Señor el cetro de los malvados, la vara de los dominadores, 
6 al que golpeaba furioso a los pueblos con golpes incesantes y oprimía con furia 
   a las naciones con opresión implacable. 
7 La tierra entera descansa tranquila, gritando de júbilo. 
8 Hasta los cipreses se alegran de tu suerte y los cedros del Líbano: 
   Desde que yaces tendido, ya no sube el talador contra nosotros. 
9 El abismo en lo hondo se estremece por ti, al salir a tu encuentro: en tu honor despierta a las sombras, 
   a todos los potentados de la tierra y levanta de su trono a todos los reyes de las naciones, 
10 y te cantan a coro diciendo: ¡También tú consumido como nosotros, igual que nosotros, 
11 tu majestad ha sido precipitada al abismo junto con el sonido de tus arpas! 
     La cama en que yaces son gusanos; tu manta, lombrices. 
12 ¿Cómo has caído del cielo, lucero de la aurora, y estás derrumbado por tierra, agresor de naciones? 
13 Tú, que te decías: Escalaré los cielos, encima de los astros divinos levantaré mi trono y me sentaré 
     en el Monte de la Asamblea, en el vértice de la montaña celeste; 
14 escalaré la cumbre de las nubes, me igualaré al Altísimo. 
15 ¡Ay, abatido al abismo, a las profundidades de la fosa!
16 Los que te ven se te quedan mirando, meditan tu suerte: ¿Es éste el que hacía temblar la tierra 
     y estremecerse los reinos, 
17 el que dejaba el mundo desierto, arrasaba sus ciudades y no soltaba a sus prisioneros? 
18 Todos los reyes de las naciones descienden a sepulcros de piedra, todos reposan con gloria, 
     cada cual en su mausoleo; 
19 a ti, en cambio, te han arrojado sin darte sepultura, como carroña asquerosa; 
     te han cubierto de muertos traspasados a espada, como a cadáver pisoteado. 
20 No te juntarás a ellos en el sepulcro porque arruinaste tu país, asesinaste a tu pueblo; 
     se extinguirá para siempre el apellido del malvado. 
21 Preparen la matanza de sus hijos, por la culpa de sus padres, no sea que se levanten 
     y se adueñen de la tierra y cubran el mundo de ruinas. 
22 Yo me levantaré contra ellos –oráculo del Señor Todopoderoso– y extirparé de Babilonia posteridad 
     y apellido, retoño y vástago –oráculo del Señor–; 
23 la convertiré en posesión de erizos, en agua estancada, la barreré bien barrida, 
     hasta que desaparezca –oráculo del Señor Todopoderoso–.

jueves, 2 de diciembre de 2021

Isaías 2,1-5: Sión, centro del reino escatológico

Isaías 2,1-5: 
Sión, centro del reino escatológico
Primer Domingo de Adviento, Año A


1 Visión de Isaías, hijo de Amós, acerca de Judá y de Jerusalén:
2 Al final de los tiempos estará firme el monte de la casa del Señor, sobresaliendo entre los montes, 
   encumbrado sobre las montañas. Hacia él confluirán las naciones, 
3 caminarán pueblos numerosos. Dirán: Vengan, subamos al monte del Señor, 
   a la casa del Dios de Jacob: él nos instruirá en sus caminos y marcharemos por sus sendas, 
   porque de Sión saldrá la ley; de Jerusalén, la Palabra del Señor. 
4 Será el árbitro entre las naciones, el juez de pueblos numerosos. De las espadas forjarán arados;
   de las lanzas, hoces. No alzará la espada pueblo contra pueblo, ya no se adiestrarán para la guerra. 
5 Casa de Jacob, ven, caminemos a la luz del Señor.

martes, 14 de agosto de 2018

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico

Lucas 9,37-43: Curación de un endemoniado epiléptico
Cf. Mt 17,14-20; Mc 9,14-29  

9:37 Al día siguiente, cuando bajaron de la montaña, una multitud vino a su encuentro.
9:38 De pronto, un hombre gritó: "Maestro, por favor, mira a mi hijo, el único que tengo.
9:39 Cada tanto un espíritu se apodera de él y se pone a gritar; lo sacude con violencia y le hace echar espuma por la boca. A duras penas se aparta de él, dejándolo extenuado.
9:40 Les pedí a tus discípulos que lo expulsaran, pero no pudieron".
9:41 Jesús le respondió: "Generación incrédula y perversa, ¿hasta cuándo estaré con ustedes y tendré que soportarlos? Trae aquí a tu hijo".
9:42 El niño se estaba acercando, cuando el demonio lo arrojó al suelo y lo sacudió violentamente. Pero Jesús increpó al espíritu impuro, curó al niño y lo entregó a su padre.
9:43 Todos estaban maravillados de la grandeza de Dios.

miércoles, 6 de diciembre de 2017

Mateo 15,29-39: Curaciones junto al lago y segunda multiplicación de los panes

Mateo 15,29-39
Miércoles de la 1 Semana de Adviento 

15:29 Desde allí, Jesús llegó a orillas del mar de Galilea y, subiendo a la montaña, se sentó.
15:30 Una gran multitud acudió a él, llevando paralíticos, ciegos, lisiados, mudos y muchos otros enfermos. Los pusieron a sus pies y él los curó.
15:31 La multitud se admiraba al ver que los mudos hablaban, los inválidos quedaban curados, los paralíticos caminaban y los ciegos recobraban la vista. Y todos glorificaban al Dios de Israel.

La segunda multiplicación de los panes
Cf. Mc 8,1-10

15:32 Entonces Jesús llamó a sus discípulos y les dijo: "Me da pena esta multitud, porque hace tres días que están conmigo y no tienen qué comer. No quiero despedirlos en ayunas, porque podrían desfallecer en el camino".
15:33 Los discípulos le dijeron: "¿Y dónde podríamos conseguir en este lugar despoblado bastante cantidad de pan para saciar a tanta gente?"
15:34 Jesús les dijo: "¿Cuántos panes tienen?" Ellos respondieron: "Siete y unos pocos pescados".
15:35 Él ordenó a la multitud que se sentara en el suelo;
15:36 después, tomó los panes y los pescados, dio gracias, los partió y los dio a los discípulos. Y ellos los distribuyeron entre la multitud.
15:37 Todos comieron hasta saciarse, y con los pedazos que sobraron se llenaron siete canastas.
15:38 Los que comieron eran cuatro mil hombres, sin contar las mujeres y los niños.
15:39 Después que despidió a la multitud, Jesús subió a la barca y se dirigió al país de Magadán.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Marie Mouton-Brady, OP
por la Orden Carmelita  

domingo, 27 de agosto de 2017

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza

Éxodo 34,1-10: Renovación de la alianza
Cf. Deuteronomio 10,1-5

1 Dijo Yahveh a Moisés. "Labra dos tablas de piedra como las primeras, sube donde mí, 
   al monte y yo escribiré en las tablas las palabras que había en las primeras tablas que rompiste.
2 Prepárate para subir mañana temprano al monte Sinaí; 
   allí en la cumbre del monte te presentarás a mí.
3 Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en todo el monte. Ni oveja ni buey paste en el monte."
4 Labró Moisés dos tablas de piedra como las primeras y, levantándose de mañana, 
   subió al monte Sinaí como le había mandado Yahveh, llevando en su mano las dos tablas de piedra.
5 Descendió Yahveh en forma de nube y se puso allí junto a él. Moisés invocó el nombre de Yahveh.
6 Yahveh pasó por delante de él y exclamó: "Yahveh, Yahveh, Dios misericordioso y clemente, 
   tardo a la cólera y rico en amor y fidelidad,
7 que mantiene su amor por millares, que perdona la iniquidad, la rebeldía y el pecado, 
   pero no los deja impunes; que castiga la iniquidad de los padres en los hijos y en los hijos de los hijos 
   hasta la tercera y cuarta generación."
8 Al instante, Moisés cayó en tierra de rodillas y se postró,
9 diciendo: "Si en verdad he hallado gracia a tus ojos, oh Señor, 
   dígnese mi Señor venir en medio de nosotros, aunque sea un pueblo de dura cerviz; 
   perdona nuestra iniquidad y nuestro pecado, y recíbenos por herencia tuya."
10 Respondió él: "Mira, voy a hacer una alianza; realizaré maravillas delante de todo tu pueblo, 
     como nunca se han hecho en toda la tierra ni en nación alguna; 
     y todo el pueblo que te rodea verá la obra de Yahveh; 
     porque he de hacer por medio de ti cosas que causen temor.

Éxodo 32,1-7:El becerro de oro

Éxodo 32,1-7:El becerro de oro
Cf. Deuteronomio 9, 6-29

32:1 Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, se reunió el pueblo en torno a Aarón y le dijeron: "Anda, haznos un dios que vaya delante de nosotros, ya que no sabemos qué ha sido de Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto."
32:2 Aarón les respondió: "Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y vuestras hijas, y traédmelos."
32:3 Y todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que llevaba en las orejas, y los entregó a Aarón.
32:4 Los tomó él de sus manos, hizo un molde y fundió un becerro. Entonces ellos exclamaron: "Este es tu Dios, Israel, el que te ha sacado de la tierra de Egipto."
32:5 Viendo esto Aarón, erigió un altar ante el becerro y anunció: "Mañana habrá fiesta en honor de Yahveh."
32:6 Al día siguiente se levantaron de madrugada y ofrecieron holocaustos y presentaron sacrificios de comunión. Luego se sentó el pueblo a comer y beber, y después se levantaron para solazarse.

sábado, 12 de agosto de 2017

Marcos 6,45-52: Jesús camina sobre el agua

Jesús camina sobre el agua
Cf. Mateo 14,22-33; Juan 6,16-21

6:45 En seguida, Jesús obligó a sus discípulos a que subieran a la barca y lo precedieran en la otra orilla, hacia Betsaida, mientras él despedía a la multitud.
6:46 Una vez que los despidió, se retiró a la montaña para orar.
6:47 Al caer la tarde, la barca estaba en medio del mar y él permanecía solo en tierra.
6:48 Al ver que remaban muy penosamente, porque tenían viento en contra, cerca de la madrugada fue hacia ellos caminando sobre el mar, e hizo como si pasara de largo.
6:49 Ellos, al verlo caminar sobre el mar, pensaron que era un fantasma y se pusieron a gritar,
6:50 porque todos lo habían visto y estaban sobresaltados. Pero él les habló en seguida y les dijo: "Tranquilícense, soy yo; no teman".
6:51 Luego subió a la barca con ellos y el viento se calmó. Así llegaron al colmo de su estupor,
6:52 porque no habían comprendido el milagro de los panes y su mente estaba enceguecida.

sábado, 5 de agosto de 2017

Mateo 17,1-9: La Transfiguración del Señor


Mateo 17,1-9


En aquel tiempo, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan y se los llevó aparte a una montaña alta. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blancos como la luz. Y se les aparecieron Moisés y Elías conversando con él. Pedro, entonces, tomó la palabra y dijo a Jesús: "Señor, ¡qué bien se está aquí! Si quieres, haré tres tiendas: una para ti, otra para Moisés y otra para Elías." Todavía estaba hablando cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra, y una voz desde la nube decía: "Éste es mi Hijo, el amado, mi predilecto. Escuchadlo." Al oírlo, los discípulos cayeron de bruces, llenos de espanto. Jesús se acercó y, tocándolos, les dijo: "Levantaos, no temáis." Al alzar los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús, solo. Cuando bajaban de la montaña, Jesús les mandó: "No contéis a nadie la visión hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos."

SOBRE EL MISMO TEMA:

viernes, 28 de julio de 2017

Exodo 24,12-18: Moisés se encuentra con el Señor en el Sinaí

Exodo 24,12-18

24:12 Dijo Yahveh a Moisés: "Sube hasta mí, al monte; quédate allí, y te daré las tablas de piedra —la ley y los mandamientos— que tengo escritos para su instrucción."
24:13 Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante; y subieron al monte de Dios.
24:14 Dijo a los ancianos: "Esperadnos aquí que volvamos a vosotros. Ahí quedan con vosotros Aarón y Jur. El que tenga alguna cuestión que recurra a ellos."
24:15 Y subió Moisés al monte. La nube cubrió el monte.
24:16 La gloria de Yahveh descansó sobre el monte Sinaí y la nube lo cubrió por seis días. Al séptimo día, llamó Yahveh a Moisés de en medio de la nube.
v17 La gloria de Yahveh aparecía a la vista de los hijos de Israel como fuego devorador sobre la cumbre del monte.
24:18 Moisés entró dentro de la nube y subió al monte. Y permaneció Moisés en el monte cuarenta días y cuarenta noches.

Exodo 19,16-25: El Señor desciende a la montaña

Exodo 19,16-25  

19:16 Al tercer día, al rayar el alba, hubo truenos y relámpagos y una densa nube sobre el monte y un poderoso resonar de trompeta; y todo el pueblo que estaba en el campamento se echó a temblar.
19:17 Entonces Moisés hizo salir al pueblo del campamento para ir al encuentro de Dios, y se detuvieron al pie del monte.
19:18 Todo el monte Sinaí humeaba, porque Yahveh había descendido sobre él en el fuego. Subía el humo como de un horno, y todo el monte retemblaba con violencia.
19:19 El sonar de la trompeta se hacía cada vez más fuerte; Moisés hablaba y Dios le respondía con el trueno.
19:20 Yahveh bajó al monte Sinaí, a la cumbre del monte; llamó Yahveh a Moisés a la cima de la montaña y Moisés subió.
19:21 Dijo Yahveh a Moisés: "Baja y conjura al pueblo que no traspase las lindes para ver a Yahveh, porque morirían muchos de ellos;
19:22 aun los sacerdotes que se acercan a Yahveh deben santificarse para que Yahveh no irrumpa contra ellos."
19:23 Moisés respondió a Yahveh: "El pueblo no podrá subir al monte Sinaí, porque tú nos lo has prohibido, diciendo: Señala un límite alrededor del monte y decláralo sagrado."
19:24 Yahveh le dijo: "Anda, baja, y luego subes tú y Aarón contigo; pero los sacerdotes y el pueblo no traspasarán las lindes para subir hacia Yahveh a fin de que no irrumpa contra ellos."
19:25 Bajó, pues, Moisés adonde estaba el pueblo y les dijo...

jueves, 20 de julio de 2017

Exodo 3,1-22: Vocación de Moisés

Ex 3,1-22      
Ex 3,1-8a.13-15
   Domingo de la 3 Semana de Cuaresma, ciclo C
Ex 3,1-6.9-12
   Miércoles de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I
Ex 3,13-30
   Jueves de la 15 Semana del Tiempo Ordinario, Año I  

3:1 Moisés era pastor del rebaño de Jetró su suegro, sacerdote de Madián. Una vez llevó las ovejas más allá del desierto; y llegó hasta Horeb, la montaña de Dios.
3:2 El ángel de Yahveh se le apareció en forma de llama de fuego, en medio de una zarza. Vio que la zarza estaba ardiendo, pero que la zarza no se consumía.
3:3 Dijo, pues, Moisés: "Voy a acercarme para ver este extraño caso: por qué no se consume la zarza."
3:4 Cuando vio Yahveh que Moisés se acercaba para mirar, le llamó de en medio de la zarza, diciendo: "¡Moisés, Moisés!" El respondió: "Heme aquí."
3:5 Le dijo: "No te acerques aquí; quita las sandalias de tus pies, porque el lugar en que estás es tierra sagrada."
3:6 Y añadió: "Yo soy el Dios de tu padre, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob." Moisés se cubrió el rostro, porque temía ver a Dios.
3:7 Dijo Yahveh: "Bien vista tengo la aflicción de mi pueblo en Egipto, y he escuchado su clamor en presencia de sus opresores; pues ya conozco sus sufrimientos.
3:8 He bajado para librarle de la mano de los egipcios y para subirle de esta tierra a una tierra buena y espaciosa; a una tierra que mana leche y miel, al país de los cananeos, de los hititas, de los amorreos, de los perizitas, de los jivitas y de los jebuseos.
3:9 Así pues, el clamor de los israelitas ha llegado hasta mí y he visto además la opresión con que los egipcios los oprimen.
3:10 Ahora, pues, ve; yo te envío a Faraón, para que saques a mi pueblo, los israelitas, de Egipto."
3:11 Dijo Moisés a Dios: ¿Quién soy yo para ir a Faraón y sacar de Egipto a los israelitas?"
3:12 Respondió: "Yo estaré contigo y esta será para ti la señal de que yo te envío: Cuando hayas sacado al pueblo de Egipto daréis culto a Dios en este monte."
3:13 Contestó Moisés a Dios: "Si voy a los israelitas y les digo: "El Dios de los padres de ustedes me ha enviado a vosotros"; cuando me pregunten: "¿Cuál es su nombre?", ¿qué les responderé?"
3:14 Dijo Dios a Moisés: "Yo soy el que soy." Y añadió: "Así dirás a los israelitas: "Yo soy" me ha enviado a vosotros."
3:15 Siguió Dios diciendo a Moisés: "Así dirás a los israelitas: Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob, me ha enviado a vosotros. Este es mi nombre para siempre, por él seré invocado de generación en generación."
3:16 "Ve, y reúne a los ancianos de Israel, y diles: "Yahveh, el Dios de vuestros padres, el Dios de Abraham, de Isaac y de Jacob, se me apareció y me dijo: Yo os he visitado y he visto lo que os han hecho en Egipto.
3:17 Y he decidido sacaros de la tribulación de Egipto al país de los cananeos, los hititas, los amorreos, perizitas, jivitas y jebuseos, a una tierra que mana leche y miel."
3:18 Ellos escucharán tu voz, y tú irás con los ancianos de Israel donde el rey de Egipto; y le diréis: "Yahveh, el Dios de los hebreos, se nos ha aparecido. Permite, pues, que vayamos camino de tres días al desierto, para ofrecer sacrificios a Yahveh, nuestro Dios."
3:19 Ya sé que el rey de Egipto no os dejará ir sino forzado por mano poderosa.
3:20 Pero yo extenderé mi mano y heriré a Egipto con toda suerte de prodigios que obraré en medio de ellos y después os dejará salir."
3:21 "Yo haré que este pueblo halle gracia a los ojos de los egipcios, de modo que cuando partáis, no saldréis con las manos vacías,
3:22 sino que cada mujer pedirá a su vecina y a la que mora en su casa objetos de plata, objetos de oro y vestidos, que pondréis a vuestros hijos y a vuestras hijas, y así despojaréis a los egipcios."

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Reflexiones Católicas  
¿Quién es Jetró, Raguel, Jobab?   

miércoles, 19 de julio de 2017

Exodo 4,1-31: Moisés regresa a Egipto

Exodo 4,1-31  

4:1 Respondió Moisés y dijo: "No van a creerme, ni escucharán mi voz; pues dirán: "No se te ha aparecido Yahveh.""
4:2 Díjole Yahveh: "¿Qué tienes en tu mano?" "Un cayado", respondió él.
4:3 Yahveh le dijo: "Échalo a tierra." Lo echó a tierra y se convirtió en serpiente; y Moisés huyó de ella.
4:4 Dijo Yahveh a Moisés: "Extiende tu mano y agárrala por la cola." Extendió la mano, la agarró, y volvió a ser cayado en su mano...
4:5 "Para que crean que se te ha aparecido Yahveh, el Dios de sus padres, el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob."
4:6 Y añadió Yahveh: "Mete tu mano en el pecho." Metió él la mano en su pecho y cuando la volvió a sacar estaba cubierta de lepra, blanca como la nieve.
4:7 Y le dijo: "Vuelve a meter la mano en tu pecho." La volvió a meter y, cuando la sacó de nuevo, estaba ya como el resto de su carne.
4:8 "Así pues, si no te creen ni escuchan la voz por la primera señal, creerán por la segunda.
4:9 Y si no creen tampoco por estas dos señales y no escuchan tu voz, tomarás agua del río y la derramarás en el suelo; y el agua que saques del Río se convertirá en sangre sobre el suelo."
4:10 Dijo Moisés a Yahveh: "¡Por favor, Señor! Yo no he sido nunca hombre de palabra fácil, ni aun después de haber hablado tú con tu siervo; sino que soy torpe de boca y de lengua."
4:11 Le respondió Yahveh: "¿Quién ha dado al hombre la boca? ¿? Quién hace al mudo y al sordo, al que ve y al ciego? ¿No soy yo, Yahveh?
4:12 Así pues, vete, que yo estaré en tu boca y te enseñaré lo que debes decir."
4:13 El replicó: "Por favor, envía a quien quieras."
4:14 Entonces se encendió la ira de Yahveh contra Moisés, y le dijo: "¿No tienes a tu hermano Aarón el levita? Sé que él habla bien; he aquí que justamente ahora sale a tu encuentro, y al verte se alegrará su corazón.
4:15 Tu le hablarás y pondrás las palabras en su boca; yo estaré en tu boca y en la suya, y os enseñaré lo que habéis de hacer.
4:16 El hablará por ti al pueblo, él será tu boca y tú serás su dios.
4:17 Toma también en tu mano este cayado, porque con él has de hacer las señales."

Moisés regresa a Egipto

4:18 Moisés volvió y regresó a casa de Jetró, su suegro, y le dijo: "Con tu permiso, me vuelvo a ver a mis hermanos de Egipto para saber si viven todavía." Dijo Jetró a Moisés: "Vete en paz."
4:19 Yahveh dijo a Moisés en Madián: "Anda, vuelve a Egipto ; pues han muerto todos los que buscaban tu muerte."
4:20 Tomó, pues, Moisés a su mujer y a su hijo y, montándolos sobre un asno, volvió a la tierra de Egipto. Tomó también Moisés el cayado de Dios en su mano.
4:21 Y dijo Yahveh a Moisés: "Cuando vuelvas a Egipto, harás delante de Faraón todos los prodigios que yo he puesto en tu mano; yo, por mi parte, endureceré su corazón, y no dejará salir al pueblo.
4:22 Y dirás a Faraón: Así dice Yahveh: Israel es mi hijo, mi primogénito.
4:23 Yo te he dicho: "Deja ir a mi hijo para que me dé culto," pero como tú no quieres dejarle partir, mira que yo voy a matar a tu hijo, a tu primogénito."
4:24 Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahveh en el lugar donde pasaba la noche y quiso darle muerte.
4:25 Tomó entonces Seforá un cuchillo de pedernal y, cortando el prepucio de su hijo, tocó los pies de Moisés, diciendo: "Tú eres para mí esposo de sangre."
4:26 Y Yahveh le soltó; ella había dicho: "esposo de sangre", por la circuncisión.
4:27 Dijo Yahveh a Aarón: "Vete al desierto al encuentro de Moisés." Partió, pues, y le encontró en el monte de Dios y le besó.
4:28 Moisés contó a Aarón todas las palabras que Yahveh le había encomendado y todas las señales que le había mandado hacer.
4:29 Fueron, pues, Moisés y Aarón y reunieron a todos los ancianos de los israelitas.
4:30 Aarón refirió todas las palabras que Yahveh había dicho a Moisés, el cual hizo las señales delante del pueblo.
4:31 El pueblo creyó, y al oír que Yahveh había visitado a los israelitas y había visto su aflicción, se postraron y adoraron.

jueves, 21 de enero de 2016

Marcos 3,13-19: Llamó a los que quiso y respondieron a su llamada. por Fray Hermelindo Fernández Rodríguez, O.P.

Marcos 3,13-19

En aquel tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él. A doce los hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar demonios: Simón, a quien dio el sobrenombre de Pedro; Santiago el de Zebedeo y su hermano Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges -Los Truenos-; Andrés, Felipe, Bartolomé, Mateo, Tomás, Santiago el de Alfeo, Tadeo, Simón el Cananeo y Judas Iscariote, que lo entregó.

— Comentario por Fray Hermelindo Fernández Rodríguez, O.P.
 “Llamó a los que quiso”

El marco de referencia va a ser, una vez más, la montaña: “Subió Jesús a la montaña”. ¿Cuál de ellas? No se dice. La del llamamiento apostólico. El monte, en la Biblia, es siempre el lugar de las teofanías, de las revelaciones y manifestaciones de Dios. Hoy subió a la montaña a llamar, a escoger a los que quiso. Y con ese llamamiento, ir poniendo los cimientos del nuevo pueblo de Dios. Nadie se puede arrogar ese don y esa encomienda. No escogió a los que quisieron, sino a los que quiso. La iniciativa siempre es de Dios.

Lo que sí tuvieron que hacer fue aceptar, secundar la llamada, responder personalmente al Señor. ¿Qué vieron en Jesús para aceptar la propuesta? Sólo sabemos que Jesús no hablaba ni llamaba como los fariseos, sino “con autoridad”, con credibilidad. Y ellos quedaron impactados con la persona y la personalidad de Jesús.

“Los que quiso” se van haciendo a Jesús:

Y, para que se fueran haciendo a él, al Reino, “les dio poder para expulsar demonios”. Seguían siendo sólo pescadores, pero pescadores “enviados” con poder de convicción. Eran todavía sólo pescadores, pero daban testimonio, de momento, de lo que oían a Jesús, de lo que veían en él y de los signos inequívocos que hacía.

No tuvo que ser fácil para ellos el cambio. Pero, por otra parte, tenían que estar viendo visiones siempre que escuchaban a Jesús, cada vez que les explicaba en particular las parábolas y alegorías que empleaba con todos los que le seguían. Me los imagino comentando entre ellos todo lo que les hablaba de su Padre, de su Abba.. Seguro que entenderían muy bien cuando Jesús le comparaba con aquel pastor siempre preocupado por las posibles ovejas perdidas; o cuando les decía que era como aquel rey que, incapaz de convencer a sus invitados para que fueran al banquete, invitaba a los pobres –como ellos-, a los desvalidos y a los que no contaban.

Los discípulos todavía se equivocaban con frecuencia, al menor descuido se ponían a discutir de lo suyo y de lo que ellos se inventaban, como casi todos, pero iban aprendiendo. Jesús, unas veces les reprendía; otras, les animaba y felicitaba. Y ellos iban adentrándose cada vez más en el Reino.

Hasta que un día Jesús preguntó si querían irse, si querían abandonarle. Y muchos, dice el Evangelio, se marcharon. Pero, ellos se quedaron. Como nosotros. Ellos sabían y nosotros sabemos que el seguimiento no es fácil, y lo que hay al final del camino, en “Jerusalén”, menos todavía. Pero, hemos apostado por él y, sobre todo, sabemos que él sigue apostando por nosotros.