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domingo, 14 de mayo de 2023

Juan 15,26-16,4a: Os excomulgarán de la sinagoga

Juan 15,26-16,4a


En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."

sábado, 13 de mayo de 2023

1 Pedro 3,15-18: Actitud frente a la persecución

1 Pedro 3,15-18

Queridos hermanos: Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal. Porque también Cristo murió por los pecados una vez para siempre: el inocente por los culpables, para conducirnos a Dios. Como era hombre, lo mataron; pero, como poseía el Espíritu, fue devuelto a la vida.

sábado, 12 de noviembre de 2022

Lucas 21,5-19: "En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo"

Lucas 21,5-19
Martes de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,5-11)
Miércoles de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II (21,12-19)

En aquel tiempo, algunos ponderaban la belleza del templo, por la calidad de la piedra y los exvotos. Jesús les dijo: "Esto que contempláis, llegará un día en que no quedará piedra sobre piedra: todo será destruido. "Ellos le preguntaron: "Maestro, ¿cuándo va a ser eso?, ¿y cuál será la señal de que todo eso está para suceder? "Él contesto: "Cuidado con que nadie os engañe. Porque muchos vendrán usurpando mi nombre, diciendo: "Yo soy", o bien: "El momento está cerca; no vayáis tras ellos. Cuando oigáis noticias de guerras y de revoluciones, no tengáis pánico. Porque eso tiene que ocurrir primero, pero el final no vendrá en seguida. "Luego les dijo: "Se alzará pueblo contra pueblo y reino contra reino, habrá grandes terremotos, y en diversos países epidemias y hambre. Habrá también espantos y grandes signos en el cielo. Pero antes de todo eso os echarán mano, os perseguirán, entregándoos a las sinagogas y a la cárcel, y os harán comparecer ante reyes y gobernadores, por causa mía. Así tendréis ocasión de dar testimonio. Haced propósito de no preparar vuestra defensa, porque yo os daré palabras y sabiduría a las que no podrá hacer frente ni contradecir ningún adversario vuestro. Y hasta vuestros padres, y parientes, y hermanos, y amigos os traicionarán, y matarán a algunos de vosotros, y todos os odiarán por causa mía. Pero ni un cabello de vuestra cabeza perecerá; con vuestra perseverancia salvaréis vuestras almas."


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viernes, 23 de septiembre de 2022

El Maniqueísmo en Occidente



En Occidente, el hogar del maniqueísmo estaba en África Proconsular, donde parece haber tenido un segundo apóstol inferior sólo a Manes, una nueva encarnación del paráclito, Adimanto. Antes de 296 el procónsul Juliano había escrito al emperador que los maniqueos alteraban la paz de la población. Tras el edicto de Diocleciano no se oyó más de ellos hasta los días de san Agustín

El más notorio fue Fausto de Mileve. De padres pobres, se había ido a Roma, y tras convertirse al maniqueísmo, estudió retórica. No era un hombre de erudición, pero su oratoria suave y agradable llamaba la atención y su fama en los círculos maniqueos era muy grande. Era episcopus maniqueo y se jactaba de haber dejado a su esposa e hijos. Llegó a Cartago en el año 383, y fue arrestado, pero los cristianos obtuvieron la conmutación de su sentencia a muerte por la de destierro. Hacia el año 400, escribió una obra en el que tergiversa el Nuevo Testamento para fundamentar el maniqueísmo. San Agustín le contestó en treinta y tres libros que contenían gran parte de su enseñanza.

San Agustín refutó a un cierto Fortunato en una discusión pública efectuada en los Baños de Sossio. Fortunato reconoció su derrota y se marchó del pueblo. El 7 de diciembre de 404 sostuvo una disputa con Félix, un sacerdote maniqueo. Lo convenció del error de sus caminos y le hizo decir “anatema a Manes”

San Agustín no escribió contra los maniqueos durante los últimos veinte años de su vida; de ahí, que se cree que la importancia de la secta había disminuido. Sin embargo, en 420, Urso, el prefecto imperial, arrestó a algunos maniqueos en Cartago y los hizo retractarse. Cuando los vándalos arrianos conquistaron África, los maniqueos pensaron en ganarse el clero arriano pero Hunerico (477-484), rey de los vándalos quemó a muchos de ellos y exilió a los demás. A finales del siglo VI, Gregorio Magno consideraba a África como el semillero del maniqueísmo. La misma advertencia es repetida por Gregorio II (731), y Nicolás II (1061).

Es de sobra sabido que san Agustín (383) encontró un hogar en la comunidad maniquea de Roma. Según el Liber Pontificalis, el papa Melquíades (311-314) había descubierto adeptos a la secta en Roma. El edicto de Valentiniano I (372) fue principalmente contra los maniqueos romanos. El llamado “Ambrosiastro” combatió el maniqueísmo en una gran cantidad de sus escritos (370-380). 

En los años 384-388 surgió en Roma una secta de maniqueos, llamada martari, o mat-colonos, que apoyados por un hombre rico llamado Constancio, trataron de fundar la vida monástica para los elegidos en contradicción con el mandato de Manes de que los elegidos debían ser itinerantes y predicar el evangelio maniqueo. La secta encontró una gran oposición entre sus correligionarios.

A partir de mediados del siglo VI el maniqueísmo aparentemente desapareció en Occidente. Sociedades secretas y sectas dualistas pueden haber existido sin conexión con Manes y su doctrina. Sin embargo, en el siglo XI la levadura del maniqueísmo seguía impregnando la mente de muchos que abrazaron la herejía de los cátaros.

martes, 16 de agosto de 2022

Sobre los lapsi


“Lapsi” es el nombre que se da en el siglo III a los cristianos que recaían en el paganismo, especialmente durante las persecuciones, negando la fe y ofreciendo sacrificio a los dioses paganos, o mediante otros actos. 

Muchos de los lapsi no regresaron al paganismo por convicción. Simplemente no tenían la fortaleza para confesar la fe al ser amenazados con la pérdida de sus bienes y castigos severos (destierro, trabajos forzados, muerte). Su deseo era librarse de la persecución por un acto externo de apostasía, y salvar su propiedad, libertad y vida. 

Obligación de los cristianos a confesar la fe cristiana

La obligación de confesar la fe cristiana y evitar cualquier acto de negación se estableció en la Iglesia desde tiempos apostólicos. La Primera Epístola de San Pedro exhorta a los creyentes a permanecer firmes al ser visitados por la aflicción (1,6-7; 4,16-17). 

En su carta a Trajano, Plinio escribe que aquellos que son verdaderamente cristianos no ofrecerán sacrificios ni pronunciarán ningún ultraje contra Cristo. Sin embargo, tanto en El Pastor de Hermas, como en los relatos de las persecuciones y martirios, los cristianos mostraron debilidad después del siglo II, apostatando de la fe. 

El objetivo de los procesos civiles contra los cristianos era que apostataran, es decir, que renegaran de su fe cristiana. Eran absueltos aquellos cristianos que declaraban que ya no querían serlo y realizaban actos de culto paganos. Los que no apostataban eran castigados. 

En el Martirio de San Policarpo, leemos sobre un frigio, Quinto, quien inicialmente confesó la fe cristiana pero luego mostró debilidad al ver las bestias en el anfiteatro, siendo persuadido por el procónsul para ofrecer el sacrificio pagano. La Carta de los cristianos de Lyon durante la persecución en el 177, informa que diez cristianos mostraron debilidad y apostataron; sin embargo, una vez confinados y estimulados por el ejemplo y el trato fraternal de los cristianos que habían permanecido firmes en la fe, muchos de ellos se arrepintieron de su apostasía y en un segundo juicio, en el cual iban a ser absueltos, confesaron a Jesucristo y se ganaron la corona del martirio. (Eusebio, Historia de la Iglesia, V.2).

En general, la Iglesia del siglo II y comienzos del siglo III estableció que un apóstata, aún si hacia penitencia, no debía ser admitido de nuevo a la comunidad cristiana, o no se le permitía recibir la Santa Eucaristía. La idolatría era uno de los tres pecados capitales que conllevaban la exclusión de la Iglesia. 
Después de la mitad del siglo III, el asunto del lapsi ocasionó serias disputas en las comunidades cristianas, lo cual motivaría el desarrollo de la disciplina penitencial en la Iglesia. 

La persecución de Decio las diferentes maneras de apostatar

Durante la persecución de Decio (250-251), por primera vez, la debilidad de los lapsi ocasionó una gran controversia en la Iglesia y provocó un cisma. Un edicto imperial que buscaba exterminar el cristianismo, ordenó que todos los cristianos debía realizar un acto de idolatría. Quienes se negaran serían castigados. Los oficiales romanos fueron instruidos para buscar a los cristianos y obligarlos a sacrificar, procediendo contra los que se negaban con la mayor severidad. 

Las consecuencias de este primer edicto general fueron muy negativas para la Iglesia. Durante el largo período de paz que habían tenido, muchos cristianos habían relajado su estilo de vida en conformidad con valores mundanos: propiedades y riquezas, carrerismo y buena fama, comodidades... Una gran parte del laicado, y algunos miembros del clero, acudieron a los altares paganos para ofrecer sacrificios. Estamos bien informados de estos sucesos en África y en Roma por la correspondencia de san Cipriano, Obispo de Cartago, y por sus tratados, De catholicae ecclesiae unitate y De lapsis

Había varias clases de lapsi, según el acto por el cual negaban su fe en Jesucristo: 

(a) los sacrificati, que habían ofrecido sacrificio a los ídolos
(b) los thuruficati, que habían quemado incienso en el altar ante la estatua de los dioses 
(c) los libellatici, que habían redactado una certificación (libellus), o, sobornado a las autoridades 
      para conseguir que se la redactaran, haciendo ver que habían sacrificado, sin haberlo realizado.

Los sacrificati y los thurificati recibían un certificado por haber sacrificado a los ídolos. Los libellatici se hacían con un certificado (libellum) sin haber ofrecido el sacrificio.

Los nombres de los apostatas eran anotados en los registros de la corte. A partir de entonces, podían sentirse a salvo de futuras inquisiciones y persecuciones. 

La mayoría de los lapsi sucumbieron al edicto de Decio por debilidad. En su corazón deseaban seguir siendo cristianos. Sintiéndose a salvo de futuras persecuciones, querían asistir al culto cristiano otra vez y ser readmitidos a la comunión de la Iglesia. Este deseo era contrario a la disciplina penitencial existente. 

Intercesión de los confesores a favor de los lapsi

Los lapsi de Cartago lograron ganar para su causa a algunos cristianos que, sufriendo tortura y prisión, habían permanecido fieles. Estos confesores enviaron cartas de recomendación  (libella pacis) a nombre de los mártires muertos al obispo Cipriano. Presentando estas “cartas de paz”, los lapsi deseaban la admisión inmediata a la comunión con la Iglesia. Algunos clérigos hostiles al obispo san Cipriano los admitían sin ningún contratiempo. 

Desavenencias similares surgieron en Roma. Los oponentes cartagineses de san Cipriano buscaron apoyo en la capital. Cipriano, que había estado comunicándose con el clero romano durante la vacante de la Santa Sede después del martirio del papa Fabián, decidió que nada se podía hacer sobre el asunto de la reconciliación de los lapsi hasta que terminase la persecución y él pudiese regresar a Cartago. Sólo los apóstatas que habían demostrado ser penitentes y tenían una nota personal (libellus pacis) de un confesor o un mártir, podían obtener la absolución y admisión a la comunión con la Iglesia y a la Santa Eucaristía, en el caso de estar muy enfermos o próximos a morir. 

En Roma, se estableció la norma de que los apóstatas no debían ser rechazados sino que debían hacer penitencia, para que, en caso de ser citados nuevamente ante las autoridades, pudieran reparar su apostasía y confesar su fe. La comunión no se podía negar a aquéllos que estuviesen muy enfermos y desearan reparar su apostasía haciendo la penitencia.

Cuando, después de la elección de Cornelio a la silla de Pedro, el sacerdote romano Novaciano se postuló en Roma como el antipapa, reclamó ser el defensor de la disciplina estricta tradicional. Novaciano se negaba a readmitir a la comunión con la Iglesia a cualquiera que hubiese caído en apostasía.

Sínodos de Roma y África

Poco después que Cipriano regresó en la primavera del 251 a Cartago, su sede episcopal, se celebraron sínodos en Roma y África, llegándose a un acuerdo en la controversia de los lapsi. Se adoptó como principio que debían hacer penitencia pública (exomologesis) para ser, finalmente, readmitidos a la comunión. 

Al fijar la duración de la penitencia, los obispos debían considerar las circunstancias en las que se había producido la apostasía: por ejemplo, si el penitente había ofrecido sacrificio una vez o sólo después de la tortura; si había dejado a su familia en la apostasía o los había salvado de ella, después de haber obtenido para sí mismo un certificado de haber sacrificado. 

Quienes por su propia voluntad habían sacrificado (los sacrificati o thurificati), solamente serían reconciliados con la Iglesia a la hora de la muerte. Los libellatici podrían, después de hacer penitencia, ser readmitidos. 

En vistas de una nueva persecución, entonces inminente, se decidió que en un sínodo cartaginense posterior todos los lapsi que habían hecho penitencia pública debían ser readmitidos a la comunión con la Iglesia. El obispo Dionisio de Alejandría adoptó la misma actitud hacia el lapsi que el papa Cornelio, los obispos italianos, y Cipriano y los obispos africanos. 

El cisma de Novaciano

En Oriente, el rigorismo Novaciano al principio encontró una recepción favorable pero los esfuerzos de los que apoyaban al papa Cornelio hicieron que la mayoría de los obispos orientales reconocieran a Cornelio como el Pontífice romano legítimo. Sin embargo, el novacionismo arraigó en un pequeño grupo de cristianos decepcionados por la deriva de lo que consideraban nuevas disposiciones en la tradición de la Iglesia.

Durante la persecución de Diocleciano, la controversia de los lapsi volvió a repetirse. Muchos mostraron debilidad y realizaron actos de culto pagano, o trataron de evadir la persecución mediante artificios. Algunos sobornaban a  los oficiales y enviaban a sus esclavos a los sacrificios paganos en vez de ir ellos mismos. Otros sobornaban a los paganos para que asumieran sus nombres y realizaran los sacrificios requeridos (Petrus Alexandrinus, Liber de poenitentia en Routh, "Reliquiae Sacr.", IV, 2nd ed., 22 sqq). 

Traditores

Durante la persecución de Diocleciano apareció una nueva categoría de lapsi: los traditores, cristianos (en su mayoría clérigos) que, obedeciendo a un edicto, entregaban los libros sagrados a las autoridades romanas. El término traditores fue dado tanto a los que entregaban los libros sagrados, como a aquellos que entregaban obras seculares en su lugar. 

Los traditores intentaron obtener la readmisión a la comunión con la Iglesia sin hacer penitencia, pero los papas Marcelo y Eusebio se adhirieron a la disciplina penitencial tradicional. Las disputas entre los cristianos romanos sobre el trato que debía darse a los traditores hizo que Marco Aurelio Maxentio desterrase a Marcelo, luego a Eusebio y a Heraclio. En África, el cisma donatista surgió de las disputas sobre los lapsi, sobre todo debido a los traditores. 

Varios sínodos del siglo IV redactaron cánones sobre el tratamiento de los lapsi, por ejemplo el Sínodo de Elvira en 306 (can. I-IV, XLVI), o Arles en 314 (can. XIII), de Ancira en 314 (can. I-IX), y el Concilio General de Niza (can. XIII). Muchas de las decisiones de estos sínodos concernían sólo a miembros del clero que habían cometido actos de apostasía en tiempo de persecución.

domingo, 24 de julio de 2022

2 Corintios 4,7-18: Viviendo por al fe

2 Corintios 4,7-18:
Viviendo por al fe


7 Pero nosotros llevamos ese tesoro en recipientes de barro, para que se vea bien 
   que este poder extraordinario no procede de nosotros, sino de Dios. 
8 Estamos atribulados por todas partes, pero no abatidos; perplejos, pero no desesperados; 
9 perseguidos, pero no abandonados; derribados, pero no aniquilados. 
10 Siempre y a todas partes, llevamos en nuestro cuerpo los sufrimientos de la muerte de Jesús, 
     para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestro cuerpo. 
11 Y así aunque vivimos, estamos siempre enfrentando a la muerte por causa de Jesús, 
     para que también la vida de Jesús se manifieste en nuestra carne mortal. 
12 De esa manera, la muerte hace su obra en nosotros, y en ustedes, la vida.
13 Pero teniendo ese mismo espíritu de fe, del que dice la Escritura: 
     Creí, y por eso hablé, también nosotros creemos, y por lo tanto, hablamos. 
14 Y nosotros sabemos que aquel que resucitó al Señor Jesús nos resucitará con él 
     y nos reunirá a su lado junto con ustedes. 
15 Todo esto es por ustedes: para que al abundar la gracia, abunde también el número 
     de los que participan en la acción de gracias para gloria de Dios.
16 Por eso, no nos desanimamos: aunque nuestro hombre exterior se vaya destruyendo, 
     nuestro hombre interior se va renovando día a día. 
17 Nuestra angustia, que es leve y pasajera, nos prepara una gloria eterna, que supera toda medida. 
18 Porque no tenemos puesta la mirada en las cosas visibles, sino en las invisibles: 
     lo que se ve es transitorio, lo que no se ve es eterno.

sábado, 2 de julio de 2022

Gálatas 6,11-16: La verdadera gloria del cristiano


11 ¿Ven estas letras grandes? ¡Les estoy escribiendo con mi propia mano! 
12 Los que quieren imponerles la circuncisión sólo buscan quedar bien exteriormente, 
     y evitar ser perseguidos a causa de la cruz de Cristo. 
13 Porque tampoco aquellos que se hacen circuncidar observan la Ley; 
     sólo pretenden que ustedes se circunciden para gloriarse de eso. 
14 Yo sólo me gloriaré en la cruz de nuestro Señor Jesucristo, 
     por quien el mundo está crucificado para mí, como yo lo estoy para el mundo. 
15 Estar circuncidado o no estarlo, no tiene ninguna importancia: 
     lo que importa es ser una nueva criatura. 
16 Que todos los que practican esta norma tengan paz y misericordia, lo mismo que el Israel de Dios.

Despedida

17 Que nadie me moleste en adelante: yo llevo en mi cuerpo las cicatrices de Jesús.
18 Hermanos, que la gracia de nuestro Señor Jesucristo permanezca con ustedes. Amén.

jueves, 16 de junio de 2022

2 Timoteo 3,1-17: Carácter de los hombres en los postreros días

3,1-17: Carácter de los hombres en los postreros días

1 Ten presente que en los últimos días sobrevendrán momentos difíciles;
2 los hombres serán egoístas, avaros, fanfarrones, soberbios, difamadores, rebeldes a los padres, 
   ingratos, irreligiosos,
3 desnaturalizados, implacables, calumniadores, disolutos, despiadados, enemigos del bien,
4 traidores, temerarios, infatuados, más amantes de los placeres que de Dios,
5 que tendrán la apariencia de piedad, pero desmentirán su eficacia. Guárdate también de ellos.
6 A éstos pertenecen esos que se introducen en las casas y conquistan a mujerzuelas 
   cargadas de pecados y agitadas por toda clase de pasiones,
7 que siempre están aprendiendo y no son capaces de llegar al pleno conocimiento de la verdad.
8 Del mismo modo que Jannés y Jambrés se enfrentaron a Moisés, así también estos se oponen a la 
   verdad; son hombres de mente corrompida, descalificados en la fe.
9 Pero no progresarán más, porque su insensatez quedará patente a todos, como sucedió 
   con la de aquéllos.


10 Tú, en cambio, me has seguido asiduamente en mis enseñanzas, conducta, planes, fe, paciencia, 
     caridad, constancia,
11 en mis persecuciones y sufrimientos, como los que soporté en Antioquía, en Iconio, en Listra. 
     ¡Qué persecuciones hube de sufrir! Y de todas me libró el Señor.
12 Y todos los que quieran vivir piadosamente en Cristo Jesús, sufrirán persecuciones.
13 En cambio los malos y embaucadores irán de mal en peor, serán seductores y a la vez seducidos.
14 Tú, en cambio, persevera en lo que aprendiste y en lo que creíste, teniendo presente de quiénes 
     lo aprendiste,
15 y que desde niño conoces las Sagradas Letras, que pueden darte la sabiduría que lleva a la salvación 
     mediante la fe en Cristo Jesús.
16 Toda Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para argüir, para corregir 
     y para educar en la justicia;
17 así el hombre de Dios se encuentra perfecto y preparado para toda obra buena.

miércoles, 15 de junio de 2022

2 Corintios 12,7-10: La debilidad de Pablo

12,7-10: La debilidad de Pablo

7 Y por eso, para que no me engría con la sublimidad de esas revelaciones, 
   fue dado un aguijón a mi carne, un ángel de Satanás que me abofetea para que no me engría.
8 Por este motivo tres veces rogué al Señor que se alejase de mí.
9 Pero él me dijo: «Mi gracia te basta, que mi fuerza se muestra perfecta en la flaqueza». 
   Por tanto, con sumo gusto seguiré gloriándome sobre todo en mis flaquezas, 
   para que habite en mí la fuerza de Cristo.
10 Por eso me complazco en mis flaquezas, en las injurias, en las necesidades, 
     en las persecuciones y las angustias sufridas por Cristo; pues, cuando estoy débil, 
     entonces es cuando soy fuerte.

domingo, 26 de agosto de 2018

2 Tesalonicenses 1,1-5: Saludo inicial

Lunes de la 21 Semana del Tiempo Ordinario II  

1:1 Pablo, Silvano y Timoteo saludan a la Iglesia de Tesalónica, que está unida a Dios, nuestro Padre y al Señor Jesucristo.
1:2 Llegue a ustedes la gracia y la paz que proceden de Dios, nuestro Padre, y del Señor Jesucristo.
1:3 Hermanos, siempre debemos dar gracias a Dios a causa de ustedes, y es justo que lo hagamos, porque la fe de ustedes progresa constantemente y se acrecienta el amor de cada uno hacia los demás.
1:4 Tanto es así que, ante las Iglesias de Dios, nosotros nos sentimos orgullosos de ustedes, por la constancia y la fe con que soportan las persecuciones y contrariedades.
1:5 En esto se manifiesta el justo Juicio de Dios, para que ustedes sean encontrados dignos del Reino de Dios por el cual tienen que sufrir.

martes, 24 de octubre de 2017

San Antonio Mª Claret en Sallent y en Vic

Sallent, foco anarquista y cuna del P. Claret

San Antonio Mª Claret y Clará nacía en 1807 en la villa de Sallent, a 14 kilómetros al norte de Manresa. Centro fabril a orillas del Llobregat, al comenzar a explotarse las potasas a primeros de siglo XX, aumentó su población con la llegada de mineros de Figols, Mazarrón y Huelva. El frío clima religioso de la ciudad se convirtió entonces en abiertamente anticlerical.

Los historiadores llaman Revuelta de l'Alt Llobregat o Sucesos de Fígols de 1932, a la huelga general, de carácter revolucionario, que tuvo lugar entre el 18 y el 23 de enero de 1932 y que tuvo un seguimiento muy importante en los sectores minero y textil. La protesta se inició en Berga y llegó a les minas de Fígols, donde los anarquistas proclamaron el comunismo libertario.

Feudo del anarquismo, allí residió su mentor José López Montenegro, expulsado del ejército, que marchó a París y luchó en la Comuna, y a su vuelta se afincó en Sallent, donde fundó el periódico Los Desheredados. Prolífico escritor ácrata, era con Anselmo Lorenzo, obligado mitinero en todo acto anarquista en Cataluña y Aragón. Miembro de la logia “los Hijos del Trabajo”, estableció en Sallent una escuela laica, dirigida y continuada luego por la masonería comarcal.

El monumento al P. Claret de 1906

La erección del monumento destinado a recordar a los sallentinos a un hijo ilustre, es debido a la iniciativa del reverendo cura párroco doctor don Pedro Pi, secundado por el Ayuntamiento. Su inauguración se efectuó en Sallent a las cuatro de la tarde del día 28 del mes último”. La noticia y la foto aparecen en la revista La Hormiga de Oro del 10 de noviembre de 1906.


“La estatua tiene un altura de dos metros. El P. Claret aparece sentado en una torre (iglesia) enseñando el catecismo a un niño. A sus pies aparecen las encrespadas olas del mar (impiedad), tratando de socavar los cimientos de la Iglesia. Un fantástico dragón, símbolo del pecado, resbala vencido sobre una ola gigantesca del irritado mar”. En la bendición estuvo el Obispo de Vic, doctor José Torras y Bages.

Pasaran los años y en un ambiente anticlerical, el 6 de octubre de 1934 Luis Companys proclama el Estado catalán dentro de la República federal española. Los anarcosindicalistas de la Alianza Obrera de la cuenca del Llobregat proclamaron la República catalana, incendiaron la iglesia de Navás y asesinaron a su párroco Mosén Morta.

En Sallent se suspendieron los festejos por la beatificación en Roma de su ilustre paisano Antonio Mª. Claret, y las turbas arrancaron la cabeza de su estatua y la lanzaron a la riera. La Vanguardia del 18 de diciembre explica que "el monumento al beato Padre Claret, que fue mutilado la noche del 6 de octubre, y que acaba de restaurarse". Dos años después, en julio de 1936, destruirían todo el monumento. Tras la guerra civil se volvería a levantar. El No-Do del 1 de octubre de 1951 daba la noticia de la inauguración del monumento.

Incluso se hicieron sellos postales con el rostro de San Antonio Mª Claret. Este matasello nos da la fecha exacta:


El cuerpo de San Antonio María Claret 

Para los Claretianos, Vic es su Ciudad Santa. En ella nació la Congregación. Ella guardaba los restos del Fundador: San Antonio María Claret [muerto el 24 de octubre de 1870 en el monasterio francés de Fontfroide (Francia), sus restos mortales se trasladaron a Vic en 1897]. Su Casa Misión, Casa de Ejercicios Espirituales y noviciado, constituían un centro de espiritualidad y por aquella comunidad habían pasado muchos misioneros santos.

La revolución se iba a cebar en ella de modo despiadado. De la iglesia de la Merced no quedaría piedra sobre piedra. Casa y Noviciado serían incendiados. Los restos del Padre Claret -buscados con odio más que cualquier sacerdote vivo- se salvarían escondidos en la casa vecina de la familia Bantulá».

La Hormiga de Oro, con motivo de “las solemnísimas fiestas en honor del beato Padre Antonio Claret, fundador del Instituto Cordimariano” publica el 17 de mayo de 1934 esta foto. Se trata del tribunal eclesiástico que presencia la vestición y colocación del cuerpo del Beato Padre Claret en la urna. La urna fue trasladada a la catedral de Vic para el pontifical solemne que presidió el siervo de Dios Manuel Irurita Almandoz, obispo de Barcelona.


El cuerpo del P. Claret en casa del carpintero

El P. Bertrams, vicepostulador de la causa y custodio del sepulcro del fundador que en previsión había encargado construir un gran cajón al carpintero Miguel Bantulá, pensó llegado el momento de salvar su cuerpo. Mandó al P. Brossa a por la autorización del Prelado. Era el 20 de julio de 1936 y el peligro era más que real.

Milicianos armados merodeaban frente a la puerta de la iglesia, y el P. Brossa no volvía, por lo que el P. Bertrans, consciente de que romper los sellos episcopales lacrados sin autorización del obispo acarreaba excomunión, dijo a los presentes: “Las normas jurídicas no rigen en situaciones de necesidad; no hay tiempo que perder, me hago cargo de todas las excomuniones, —y cuenta que— corté los sellos y con la ayuda de otros dos padres, sacamos el cuerpo del Beato, lo doblamos, y envuelto con el mantel del altar, lo llevamos a la sacristía donde esperaba el Sr. Bantulá, y lo depositamos con sus vestidos episcopales en la gran caja de madera”.

Por fin llegó el P. Brossa con la autorización del Obispo, acompañado del Provicario General. Identificado el cuerpo se cerró el cajón y se lacraron de nuevo los sellos. Juraron todos guardar secreto sobre su paradero, y hacia las seis de la tarde el carpintero Bantulá, cargando al hombro la caja envuelta en una manta, salió pausadamente por la puerta principal del convento sin que ningún miliciano se percatase. Llevó la caja a su casa y la enterró en el huerto.

Canonización en 1950

Tras la beatificación, el 25 de febrero de 1934, los claretianos se preocuparon inmediatamente de continuar el proceso hacia su canonización. El 7 de mayo de 1950 Antonio María Claret fue canonizado por Pío XII. La Basílica de San Pedro estaba repleta de peregrinos.


En la imagen procesión de la urna que contenía el cuerpo del P. Fundador, en Vic, con motivo de su canonización. Bajo estas líneas una fotografía de la segunda mitad del siglo XX.


 El Templo-sepulcro de San Antonio María Claret de Vic, fue proyectado per Josep Maria Ribas (1899 - 1959) y acabado por Manuel Ribas (1925 - 2013). Fue construida entre 1957 y 1970. En 1999, tras finalizar las obras de remodelación del templo claretiano de Vic, la nueva urna que guarda el cuerpo del fundador de los claretianos fue colocada en la cripta.


Su moderno sepulcro, reminiscencia del barroco romano, es obra de marquetería del artista Domènec Fita (1927), con una expresiva simbología.


Fita es el escultor de la imagen de San Antonio Mª Claret en la Sagrada Familia de Barcelona, donde gozosamente se celebró el pasado sábado la beatificación de 109 claretianos mártires.


Autor: Jorge López Teulón (Madrid 1970). Tras cursar los estudios eclesiásticos en el Seminario Mayor de San Ildefonso, recibe la ordenación sacerdotal, el 25 de junio 1995. Sus años de ministerio sacerdotal los ha desarrollado en la ciudad de Talavera de la Reina (Toledo). Delegado de Medios de Comunicación Social en la Vicaría de Talavera (1996-2005). Se le encargó durante un quinquenio (1998-2002) la retransmisión para el territorio nacional de la Misa dominical retransmitida por la Cadena COPE. Desde 1996 es el Capellán del Colegio Compañía de María de la Orden de Hijas de María Nuestra Señora en Talavera. En el año 2002 fue nombrado Postulador de una Causa de más de 900 mártires de la persecución religiosa de 1936 a 1939, para la Provincia eclesiástica de Toledo y la diócesis de Ávila. Ha creado la página www.persecucionreligiosa.es , primera página en lengua española dedicada exclusivamente a este tema. También ha creado la página www.cardenaldonmarcelo.es Jorge López Teulón, jorgelteulon@gmail.com, es autor, editor y responsable del Blog Victor in vínculis, alojado en el espacio web de www.religionenlibertad.com

jueves, 1 de junio de 2017

Hechos 22,30;23,6-11: Tres dimensiones que marcan la vida de Pablo, por el papa Francisco

El Papa Francisco se centró este jueves de la séptima semana de Pascua en la vida de san Pablo y en las tres dimensiones que le caracterizan. En su misión evangelizadora, san Pablo tuvo:

- “celo apostólico para anunciar a Jesucristo
- resistencia ante las persecuciones
- oración para encontrarse con el Señor”.

Francisco indicó que “la vida del Apóstol Pablo es una vida siempre en movimiento. Es difícil pensar en Pablo tomando el sol en una playa, relajándose”.

El Papa destacó la primera actitud de San Pablo, “la predicación, el anuncio” y como “va de un lado a otro para anunciar a Cristo. Cuando recibe la llamada para predicar, para anunciar a Jesucristo, esa misión ¡se convierte en su pasión!”.

El celo apostólico de San Pablo

Pablo “no se sienta delante del escritorio, no. Siempre permanece en movimiento. Siempre lleva adelante el anuncio de Jesucristo. Tenía dentro un fuego, un celo…, un celo apostólico que le empujaba a continuar. Y no se apartaba de su camino. Siempre adelante”.

Francisco pasó a continuación a hablar de a segunda dimensión de la vida de Pablo: “las dificultades. Más en concreto, las persecuciones”.

Astucia frente a la persecución

Francisco puso un ejemplo de cómo el apóstol hacía frente a esas dificultades. En un momento dado, fariseos y saduceos se unieron para acusar a San Pablo. Pero entonces, “el Espíritu inspiró a Pablo un poco de astucia”.

Pablo “sabía que los que le acusaban no estaban unidos, que entre ellos había muchas luchas internas. Sabía que los saduceos no creían en la Resurrección y que los fariseos sí. Y él, para escapar de esa situación, dice con voz potente: ‘Hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos. He sido sometido a juicio por la esperanza en la resurrección de los muertos’”. “Apenas dijo esto, se desarrolló una disputa entre los fariseos y los saduceos, porque los saduceos no creían en la resurrección. Aquellos que aparentaban unidad, se dividieron”.

El problema de estos fariseos y saduceos, indicó Francisco, es que “habían convertido la doctrina en ideología. Cogieron la ley, cogieron la doctrina, cogieron la fe y la transformaron en ideología”.

Su intimidad con el Señor

Por último, el Papa destacó la tercera dimensión de la predicación del apóstol de los gentiles: “la oración. Pablo tenía una intimidad con el Señor”.

“En una ocasión dijo que había sido llevado al séptimo cielo por medio de la oración, y no sabía cómo decir las cosas bellas que había sentido allí. Este luchador, este anunciador sin fin ni horizonte tenía aquella dimensión mística del encuentro con Jesús”, dijo el Papa

“La fuerza de Pablo era ese encuentro con el Señor que hacía en la oración, como en aquel primer encuentro camino de Damasco cuando andaba persiguiendo a los cristianos. Pablo es el hombre que encontró al Señor, y no se olvida de aquello, y se deja encontrar por el Señor, y busca al Señor para encontrarlo. Un hombre de oración”, finalizó Francisco.

lunes, 29 de mayo de 2017

Juan 16,29-33: El Padre está conmigo

Juan 16,29-33 

En aquel tiempo, dijeron los discípulos a Jesús: "Ahora sí que hablas claro y no usas comparaciones. Ahora vemos que lo sabes todo y no necesitas que te pregunten; por ello creemos que saliste de Dios." Les contestó Jesús: "¿Ahora creéis? Pues mirad: está para llegar la hora, mejor, ya ha llegado, en que os disperséis cada cual por su lado y a mí me dejéis solo. Pero no estoy solo, porque está conmigo el Padre. Os he hablado de esto, para que encontréis la paz en mí. En el mundo tendréis luchas; pero tened valor: yo he vencido al mundo."

— Comentario por Reflexiones Católicas
"El Padre está conmigo"


El fragmento comienza con algunas palabras entusiastas de los discípulos de Jesús: «Ahora has hablado claramente y no en lenguaje figurado” (v. 29). Piensan los discípulos que las palabras del Señor sobre su misión son ahora comprensibles, pero olvidan que les había dicho que la nueva era comenzaría después de la resurrección y que la comprensión de sus palabras tendría como maestro interior al Espíritu Santo.

Creen tener ahora en sus manos el secreto de la persona de Jesús y poseer una fe adulta en Dios. Jesús tendrá que hacerles constatar, por el contrario, que su fe tiene que ser reforzada aún, porque es demasiado incompleta para hacer frente a las pruebas que les esperan (vv. 31s).

Son palabras que esconden una gran amargura: el Nazareno predice el abandono por parte de sus amigos. Estos se escandalizarán por la suerte humillante que sufrirá su Maestro.

Con todo, Jesús nunca está solo. Vive siempre en unidad con el Padre. Por eso termina el coloquio con los suyos pronunciando palabras llenas de esperanza y de confianza: «Os he dicho todo esto para que podáis encontrar la paz en vuestra unión conmigo. En el mundo encontraréis dificultades y tendréis que sufrir, pero tened ánimo; yo he vencido al mundo» (v. 33).

Jesús ha vencido al mundo desarmándolo con el amor. Ha elegido lo que cuenta a los ojos de Dios y perdura en la vida, no lo efímero. Y este mensaje es el que deja a sus discípulos como «testamento espiritual».

La solidez de la relación con Dios emerge en la hora de la prueba, cuando nos encontramos solos ante Dios y, de improviso, se diluyen los apoyos humanos y las grandes ilusiones. Entonces es cuando se manifiesta dónde está apoyado de verdad tu corazón: en tus propias seguridades o en la Palabra del Señor, en el abandono total en él.

La fe se purifica en las pruebas y en la soledad, y nos introduce en el camino de Jesús, que afirma: «Yo no estoy solo, porque el Padre está conmigo», y nos hace considerar seriamente las palabras de Jesús: «Tened ánimo, yo he vencido al mundo».

La prueba y las tribulaciones pertenecen también a un proceso de maduración, porque nos hacen entrar en nosotros mismos, desear el silencio; nos sumergen en la soledad, allí donde siempre podemos descubrir nuestra vocación de estar «solos con el Solo», de anclarnos en aquel que nunca nos abandonará, con aquel a quien, juntos, aclamamos en los Salmos a menudo como nuestra roca, nuestro refugio, nuestra defensa, nuestro baluarte, nuestro consuelo. En esos momentos estas palabras asumen una verdad, una evidencia y una fuerza particular, y nos sentimos crecer en la comprensión del misterio de la vida y de nuestra íntima relación con Dios.

lunes, 22 de mayo de 2017

Juan 15,26-16,4a: Las nuevas persecuciones

Juan 15,26-16,4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Las nuevas persecuciones"

Las persecuciones hoy. Continúa el tema del odio del mundo a los discípulos completado con detalles significativos de su realización. Juan tiene a la vista las persecuciones que ha presenciado. Menciona dos expresiones: la excomunión de la sinagoga y la muerte martirial:“El que os quite la vida, creerá que presta un servicio a Dios”.

Los judíos creían que, en determinadas circunstancias, era un deber religioso castigar la blasfemia con la muerte. A los cristianos los consideraban blasfemos (cf. Flp 3,6). Eran los males que caían sobre un judío que se hubiese convertido a la fe cristiana. Era la amenaza constante que pesaba sobre los judíos que hablaban griego, en las comunidades judías en las que residían, y que se convirtiesen al cristianismo.

Las persecuciones son una continuación del proceso judicial que condenó a Jesús y le seguirá condenando en los suyos. Los martirios y las persecuciones cambian a lo largo de los siglos en cuanto a las motivaciones y en cuanto a las formas. En los siglos precedentes el martirio se infringía a causa de la confesión de la fe, como ocurría en los tiempos apostólicos. Es lo que reflejan las actas de los mártires de la primitiva Iglesia y las de los siglos pasados en China, Japón, México y España. Ahora los cristianos, más que por confesar a Dios, sufren persecución por confesar al hombre, sus derechos, su libertad y su dignidad. Vivimos en un pluralismo ideológico y religioso y cada uno puede profesar el credo que le parezca mejor; los “perseguidores” hasta ayudarán al ejercicio de una religiosidad “inofensiva”; pero en cuanto “incomode”, toque al bolsillo o al poder, levantarán el grito.

Se puede ejercer la caridad limosnera sin ser molestado, pero en cuanto se reclama justicia salta la chispa del conflicto. El teólogo J. Moltmann nos decía en un Congreso: “Proclamad la beneficencia como la Madre Teresa de Calcuta, y hasta os ayudarán; pero pregonad los derechos de los sectores marginados, y os declararán la guerra”.

La persecución salta cuando se pone en peligro la fuente de ingresos porque se reclama justicia en el reparto de bienes, el respeto a los derechos del otro, con lo que se ven afectados los intereses egoístas. Una amiga perdió el empleo y la amistad de un amigo empresario por echarle en cara sus injusticias y ponerse al lado de los reivindicadores. “Supuso para mí y para mi familia grandes sacrificios, pero estoy satisfecha de este episodio de mi vida como cristiana y de haber sido perseguida por fidelidad a mis compañeros de trabajo”.

Me impresionó el testimonio dado entre lágrimas de algunos “mártires” de los derechos humanos en América Latina: amigos y algunos matrimonios cristianos que me contaban los días de cárcel, la pérdida del empleo, la descalificación laboral que habían sufrido por luchar desde su fe por los derechos humanos, “por ser fieles a lo que tantas veces hablamos en las reuniones”, me decían.

A veces los sufrimientos y ataques provienen de la propia familia porque se les “complica la vida” cuando se es consecuente con la fe: por negarse a entrar en ciertas injusticias por razones de herencia, por no consentir en un aborto, por oponerse al consumismo, por compartir bienes y tiempo con los pobres, y por otros servicios gratuitos… Por ejemplo, unos padres no acceden a las presiones de la hija y el yerno para defraudar a Hacienda. Éstos rompen con ellos y los han aislado durante años.

En nuestro tiempo, muchos cristianos sufren persecución por su honradez personal: “Si lo hace todo el mundo…”

Sufrirán persecución el político y el sindicalista que no se plieguen a ciertos postulados de su partido o sindicato y defiendan actitudes honradas. Sufrirá persecución el empleado que no tome parte en el juego sucio de la empresa, de los compañeros, en las trampas del comercio.

He escuchado bastantes testimonios en este sentido. Comprendo que esto es heroico. Son los nuevos santos que necesita nuestra sociedad salpicada de corrupción. Quien intenta ir a contrapelo del ambiente, actuar con otros criterios pronto topará con las críticas. En el momento en que un cristiano se opone a un estilo mundano y es honesto en los deberes cívicos, encontrará dificultades. “¿Por qué no haces como todo el mundo? ¿Por qué te haces el raro? Si nos ponemos así, no vivimos...”.

Un matrimonio, los dos cristianos comprometidos, decidieron celebrar austeramente la Primera Comunión de uno de sus hijos y entregar a una parroquia pobre de Perú la diferencia de lo que hubiera costado una celebración según la categoría social del padre, ingeniero. El disgusto y las críticas familiares fueron acerbas: “Qué dirán tus compañeros, algunos familiares... Que sois unos egoístas. Pero el matrimonio no se arredró. Es el cumplimiento de aquella promesa de Jesús de que el mismo Espíritu dará testimonio por nuestro medio: “No seréis vosotros los que habléis, el Espíritu hablará (y actuará) por vosotros” (Mt 10,20). El Resucitado sigue haciendo milagros en nosotros.

Juan 15,26-16,4a: El odio del mundo

Juan 15,26-16,4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."

— Comentario por Reflexiones Católicas
"El odio del mundo"    

La sección precedente se ocupó del amor entre Jesús y sus discípulos y del mutuo amor entre los creyentes, el pequeño grupo unido con él por el amor, la obediencia y la oración. Pero estos discípulos viven en el mundo. Ya tenemos el punto de apoyo para el contraste. Lo contrarío del amor es el odio.

Jesús ha hablado de la vida de los discípulos, es decir, de la Iglesia (aunque está palabra nunca es utilizada en el cuarto evangelio); lo opuesto a la Iglesia, en el pensamiento joánico, es el mundo. Los discípulos son amigos de Jesús, son amados por Jesús; son odiados por el mundo. Los discípulos lo conocen y conocen al Padre; el mundo no.

La primera experiencia de la Iglesia fue la persecución. Los cristianos fueron perseguidos, primero por los judíos y después por los gentiles. El evangelista, utilizando las palabras de Jesús, afirma que la persecución y el odio son normales en el cristiano. ¿Razón? Porque no son del mundo, no le pertenecen. El mundo sólo ama a lo «suyo».

Ahora bien, los cristianos son de Cristo y con su estilo de vida ponen en evidencia la conducta del mundo. ¿Cómo podría amarlos el mundo? Téngase en cuenta que la separación entre la Iglesia y el mundo no tiene un sentido o significado social sino teológico.

Pero hay más. El siervo no es más que su señor. No puede correr mejor suerte. La persecución y el odio del mundo eran considerados en la época como algo inevitable. Era una herencia que llegó a los cristianos desde el judaísmo. Esta era la forma judía de considerar la historia. La persecución y el odio formaban parte de la necesaria intensificación del mal, que era una especie de preludio del juicio último.

Desde esta perspectiva judía se comprende por qué el siervo no puede correr mejor suerte que su señor. Jesús vivió entre la animosidad y la persecución; murió crucificado. ¿Qué puede esperar el discípulo, que es heredero de su palabra, de su mensaje, y anunciador de aquello mismo que a Jesús le llevó a la muerte?

Sin embargo, no todos rechazan y odian a Jesús. Así ocurrió ya cuando vivió entre los hombres. Muchos lo amaron. Y lo amaron por razón del testimonio que dio a favor del Bautista y por el testimonio de Jesús mismo. Ahora se afirma que es necesario que siga el testimonio para que continúe el amor. Por esta razón se introduce en la sección el tema del Abogado.

El Paráclito, el Abogado, dará testimonio. Él traerá a la memoria de los discípulos, profundizándolas e interpretándolas las palabras de Jesús (14,26) y así los transformará en verdaderos testigos. La presencia del Espíritu añadirá a sus experiencias personales de testigos oculares la plena inteligencia de lo que presenciaron. Así su testimonio adquirirá todo el valor que se requiere en la persona del testificante: el pleno conocimiento de la causa a favor de la cual da testimonio.

Los Sinópticos recogen profecías concretas de Jesús sobre las persecuciones y tribulaciones por las que la Iglesia tiene que pasar. Juan únicamente menciona estas dos. “Os expulsarán de la sinagoga”. Es la actitud definitiva del judaísmo frente al cristianismo sobre el que había lanzado la sentencia de excomunión. Esto tuvo lugar no antes del año 70: excomunión de la sinagoga, del judaísmo oficial, para todo aquél que reconociese en Jesús al Mesías de la fe cristiana. Este acontecimiento posterior se prevee ahora.

“El que os quite la vida creerá que presta un servicio a Dios”. Los judíos creían que, en determinadas circunstancias, era un grave deber religioso castigar la blasfemia con la muerte. Y, naturalmente a los cristianos los consideraban como blasfemos (ver Flp 3,6). Eran los males inminentes que caían sobre un judío que se hubiese convertido a la fe cristiana. Era la amenaza constante que pesaba sobre los judíos que hablaban griego, en las comunidades judías en las que residían, y que se convirtiesen al cristianismo y precisamente por haberse convertido. 

Juan 15,26-16,4a: Tiempo de dar testimonio

Juan 15,26-16,4a

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: "Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo. Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí. Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho."

— Comentario por Reflexiones Católicas
"Tiempo de dar testimonio"   

Jesús, después de haber advertido a los suyos del odio y de las persecuciones por parte del mundo, ahora pasa a tranquilizarles diciéndoles que su fiel testimonio en las duras pruebas que sufrirán por parte de los tribunales será apoyado por el testimonio del Espíritu de la verdad, que él mismo les enviará desde el Padre. Las contradicciones serán el lugar donde se manifieste con poder la acción del Espíritu Santo, que hablará por ellos.

¿Cuál es el contexto del testimonio del Espíritu? El odio del mundo. En este clima de oposición es en el que tendrán que dar testimonio de Cristo los discípulos. El, sin embargo, una vez glorificado, enviará al Paráclito en unidad con el Padre. El Espíritu «dará testimonio» en favor suyo (15,26). A este testimonio interior del Paráclito se añade el exterior de los discípulos (v. 27), banco de prueba para la fe cristiana: «Os expulsarán de la Sinagoga. Más aún, llegará un momento en el que os quiten la vida pensando que dan culto a Dios» (16,2). 

Estas predicciones del Maestro a los suyos, realizadas con acentos de contenido sufrimiento, revelan los acontecimientos que vivirán en breve los discípulos. Lo subraya para que éstos, durante las pruebas, puedan acordarse de cuanto les dijo el Maestro y no tengan que sucumbir así al escándalo, y continúen confiando en él (v. 4). Los enemigos de la Iglesia pueden pensar que están de parte del justo y tener también a Dios de su parte; pero, como no han visto la verdad de la luz del Padre, reflejada en la persona de Jesús, no han conocido el verdadero rostro del Padre.

La vida del cristiano es tiempo de tentación y tiempo de testimonio, tiempo de lucha y tiempo de colaboración en la obra del Espíritu destinada a dar testimonio del Resucitado. Así como el Resucitado fue al Padre en medio de la incomprensión humana, así también los discípulos serán incomprendidos, expulsados de los lugares importantes e incluso les quitarán la vida.

Se perfila aquí una visión «heroica» de la vida cristiana, una visión en la que el cristiano ha de ser testigo en el sentido más pleno, es decir, en el de mártir. La realidad de Cristo resulta tan decisiva para la humanidad y, al mismo tiempo, tan heterogénea con el modo común de pensar, que quien se pone de parte de Cristo será, inevitablemente, marginado e incluso suprimido.

También hoy los discípulos, elegidos para ser custodios y testigos de la realidad divina de Cristo, están advertidos de la incomprensión y de la hostilidad con que serán perseguidos por el mundo. Y lo hará unas veces en nombre del progreso, otras de la emancipación y de la modernización, de la liberación de los tabúes, de las batallas de la civilización, de los Derechos Humanos y de todas las motivaciones que en estos años se han esgrimido, en no raras ocasiones también para hacer olvidar el pasado cristiano e imponer nuevos modelos de vida. 

viernes, 8 de julio de 2016

Mateo 10,16-23: "Os odiarán por mi nombre"

Mateo 10,16-23
Viernes de la 14 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus apóstoles: «Mirad que os mando como ovejas entre lobos; por eso, sed sagaces como serpientes y sencillos como palomas. Pero no os fiéis de la gente, porque os entregarán a los tribunales, os azotarán en las sinagogas y os harán comparecer ante gobernadores y reyes, por mi causa; así daréis testimonio ante ellos y ante los gentiles. Cuando os arresten, no os preocupéis de lo que vais a decir o de cómo lo diréis: en su momento se os sugerirá lo que tenéis que decir; no seréis vosotros los que habléis, el Espíritu de vuestro Padre hablará por vosotros. Los hermanos entregarán a sus hermanos para que los maten, los padres a los hijos; se rebelarán los hijos contra sus padres, y los matarán. Todos os odiarán por mi nombre; el que persevere hasta el final se salvará. Cuando os persigan en una ciudad, huid a otra. Porque os aseguro que no terminaréis con las ciudades de Israel antes de que vuelva el Hijo del hombre.»

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Adsis  

lunes, 25 de enero de 2016

Hechos 22,3-16: Discurso de Pablo a los judíos de Jerusalén

Hechos 22,3-16
25 de enero: Fiesta de la Conversión de San Pablo

«Yo soy judío, nacido en Tarso de Cilicia, pero educado en esta ciudad, instruido a los pies de Gamaliel en la exacta observancia de la Ley de nuestros padres; estaba lleno de celo por Dios, como lo estáis todos vosotros el día de hoy. Yo perseguí a muerte a este Camino, encadenando y arrojando a la cárcel a hombres y mujeres, como puede atestiguármelo el sumo sacerdote y todo el consejo de ancianos. De ellos recibí también cartas para los hermanos de Damasco y me puse en camino con intención de traer también encadenados a Jerusalén a todos los que allí había, para que fueran castigados. «Pero yendo de camino, estando ya cerca de Damasco, hacia el mediodía, me envolvió de repente una gran luz venida del cielo; caí al suelo y oí una voz que me decía: 'Saúl, Saúl, ¿por qué me persigues?' Yo respondí: '¿Quién eres, Señor?' Y él a mí: 'Yo soy Jesús Nazoreo, a quien tú persigues.' Los que estaban vieron la luz, pero no oyeron la voz del que me hablaba. Yo dije: '¿Qué he de hacer, Señor?' Y el Señor me respondió: 'Levántate y vete a Damasco; allí se te dirá todo lo que está establecido que hagas.' Como yo no veía, a causa del resplandor de aquella luz, conducido de la mano por mis compañeros llegué a Damasco. «Un tal Ananías, hombre piadoso según la Ley, bien acreditado por todos los judíos que habitaban allí, vino a verme, y presentándose ante mí me dijo: 'Saúl, hermano, recobra la vista.' Y en aquel momento le pude ver. Él me dijo: 'El Dios de nuestros padres te ha destinado para que conozcas su voluntad, veas al Justo y escuches la voz de sus labios, pues le has de ser testigo ante todos los hombres de lo que has visto y oído. Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre.'

SOBRE EL MISMO TEMA:
En preparación  

lunes, 11 de enero de 2016

Marcos 1,14-20: "La voz no será silenciada", por fr. Dominic Izzo, O.P.

Marcos 1,14-20

Cuando arrestaron a Juan, Jesús se marchó a Galilea a proclamar el Evangelio de Dios. Decía: "Se ha cumplido el plazo, está cerca el reino de Dios; convertíos y creed la Buena Noticia". Pasando junto al lago de Galilea, vio a Simón y a su hermano Andrés, que eran pescadores y estaban echando el copo en el lago. Jesús les dijo: "Venid conmigo y os haré pescadores de hombres". Inmediatamente dejaron las redes y lo siguieron. Un poco más adelante vio a Santiago, hijo del Zebedeo, y a su hermano Juan, que estaban en la barca repasando las redes. Los llamó, dejaron a su padre Zebedeo en la barca con los jornaleros y se marcharon con él.

— Comentario por fr. Dominic Izzo, O.P.
“La voz que no será silenciada”

• Studium

Los estudiosos de la Biblia señalan que el evangelio de hoy ha sido cambiado de su lugar original en la narración. En el pasaje, los discípulos (Simón, Andrés, Santiago y Juan) dejan todo para seguir a Jesús. Sin embargo, en pocos versículos, encontramos a Simón y Andrés en casa (1:29). Jesús entra en su casa con Santiago y Juan.

El conciso escrito del Evangelio de Marcos es denso de significado teológico. Para Marcos tiene gran importancia presentar la llamada de los discípulos inmediatamente después del encarcelamiento de Juan el Bautista. Marcos está inspirado a escribir el evangelio para una iglesia primitiva que estaba sufriendo persecución y buscando asegurar su recién encontrada identidad.

Los hechos cronológicos, tal como están recogidos aquí, sirven para recordar al lector que la voz de Dios no será silenciada sin importar los sufrimientos y persecución que puedan surgir. Juan el Bautista es el primer profeta después de un tiempo de silencio profético desde la época de Malaquías (aproximadamente 450-500 años). No vuelve un período de silencio con el encarcelamiento de Juan. Jesucristo es la revelación profunda de la verdadera voz de Dios como el Hijo Unigénito del Padre.

Marcos subraya el vínculo inseparable entre Dios y Jesús, que se desarrollará a lo largo del evangelio. Hoy nosotros escuchamos acerca del Evangelio de Dios, es decir, la buena noticia conocida hasta ese momento en la historia. Sin embargo, en el primer versículo del evangelio Marcos dice al lector que hay una nueva buena noticia, es decir, la Buena Noticia sobre Jesucristo (el Hijo de Dios). Una nueva buena noticia es posible desde el Hijo, Jesús. Marcos hace hincapié en primer lugar en las palabras de Jesús y antes de ningún milagro, incluso antes de la expulsión de un espíritu inmundo (1:23), cuando escribe: "La gente se admiraba de su doctrina, porque les enseñaba como quien tiene autoridad y no como los escribas (1:22) ".

La autoridad y el poder de la voz de Dios, las palabras de Jesús, se transmiten a sus discípulos que continuamente necesitan abandonar todo sin duda o vacilación a fin de seguirle. Interesante (gramaticalmente) es que solo después de la llamada y el seguimiento los discípulos se convierten en sujeto en una oración.

• Meditatio

¿Qué oyeron los discípulos en la voz de Jesús? ¿Qué vio Jesús en ellos?

Es sorprendente observar el desprendimiento de los discípulos que siguen a Jesús. El primer grupo, Simón y su hermano Andrés, dejan su trabajo. su medio de vida y de subsistencia (estaban echando las redes), y siguen a Jesús. Después de caminar un poco más lejos, el siguiente par, Santiago y su hermano Juan, dejan no sólo sus posesiones materiales (las redes que estaban remendando) sino también sus relaciones familiares (su padre Zebedeo con los jornaleros).

El desprendimiento en el discipulado es un proceso. Jesús llamó a los dos primeros hermanos mientras estaban echando las redes. La pesca se realizaba cuando todavía estaba oscuro. El segundo grupo son llamados mientras estaban arreglando sus redes a la luz del sol y al calor del día. Seguir a Jesús, siempre un "poco más lejos", es un movimiento de la noche a la aurora de un nuevo día.

Con esto en mente, el primer milagro de Jesús, por el poder de su palabra (promesa), es la obediencia (escucha) de los discípulos a seguirle con el desprendimiento total. Me pregunto con qué frecuencia los discípulos miraron hacia atrás a este momento con el fin de encontrar la resolución necesaria para permanecer fieles al Evangelio de Jesús incluso en la faz de la muerte.

Desde el inicio de su ministerio, Jesús se ocupa activamente de una humanidad necesitada de re-creación. Jesús les vio - más que una mirada fugaz. Él los vio a través del 'tiempo del cumplimiento'. Un momento en que todo se hizo en conjunto, sobre todo la humanidad misma. Una comunidad que supera los lazos familiares (dos parejas de hermanos son llamados) es un testimonio necesario para la plenitud del evangelio de Jesucristo. Las dificultades y persecución se sobrellevan gracias a una comunidad cristiana.

¿Qué escuchamos nosotros en la voz de Jesús? ¿Qué ve Jesús en nosotros?

• Oratio

Oh Señor Dios, concédenos las gracias que necesitamos para continuar siendo tu voz en el mundo. Concédenos el valor para predicar la plenitud del evangelio de tu Hijo Jesús a través de vidas conformadas y formadas por el poder de tu Palabra. En los tiempos de dificultad y persecución podamos encontrar alivio en nuestras comunidades cristianas. Te lo pedimos por Jesucristo nuestro Señor. Amén.

• Contemplatio: 

¿Dónde estoy llamado hoy a ser la voz de Jesús para que su voz no sea silenciada?

sábado, 28 de noviembre de 2015

Lucas 21,34-36: Claves de lectura

Lucas 21,34-36
Sábado de la 34 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: «Tened cuidado: no se os embote la mente con el vicio, la bebida y los agobios de la vida, y se os eche encima de repente aquel día; porque caerá como un lazo sobre todos los habitantes de la tierra. Estad siempre despiertos, pidiendo fuerza para escapar de todo lo que está por venir y manteneros en pie ante el Hijo del hombre.»

— Claves de lectura

Estamos llegando al final del largo discurso apocalíptico y también al final del año litúrgico. Jesús da un último consejo convocándonos a la vigilancia (Lc 21,34-35) y a la oración (Lc 21,36).

• Lucas 21,34-35: Cuidado para no perder la conciencia crítica

“Cuidad que no se emboten vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida y venga aquel Día de improviso sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra”.

Un consejo similar Jesús lo había dado ya cuando le preguntaron sobre la llegada del Reino (Lc 17,20-21). El responde que la llegada del Reino acontece como un relámpago. Viene de repente, sin previo aviso. Las personas han de estar atentas y preparadas, siempre (Lc 17,22-27). Cuando la espera es larga, corremos el peligro de quedar desatentos y no prestar más atención a los acontecimientos “los corazones se embotan por el libertinaje, por la embriaguez y por las preocupaciones de la vida”.

Hoy, las muchas distracciones nos vuelven insensibles y la propaganda puede hasta pervertir en nosotros el sentido de la vida. Ajenos a los sufrimientos de tanta gente del mundo, no percibimos las injusticias que se cometen.

• Lucas 21,36: La oración como fuente de conciencia crítica y de esperanza

“Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza, logréis escapar y podáis manteneros en pie delante del Hijo del hombre".

La oración constante es un medio muy importante para no perder la presencia de espíritu. La oración nos ayuda a profundizar en nosotros la conciencia de la presencia de Dios en medio de nosotros y, así, sacar fuerza y luz para aguantar los malos días y crecer en la esperanza.

• Resumen del Discurso Apocalíptico (Lc 21,5-36)

Hemos pasado cinco días, desde el martes hasta hoy sábado, meditando y profundizando sobre el significado del Discurso Apocalíptico para nuestras vidas. Los tres evangelios sinópticos traen este discurso de Jesús, cada uno a su manera. Vamos a ver de cerca la versión que nos ofrece el evangelio de Lucas.

Todo el Discurso Apocalíptico es un intento para ayudar a las comunidades perseguidas a situarse dentro del conjunto del plan de Dios y así tener esperanza y valor para seguir firme por el camino. En el caso del Discurso Apocalíptico del evangelio de Lucas, las comunidades perseguidas vivían en el año 85. Jesús hablaba en el año 33. Su discurso describe las etapas o las señales o de la realización del plan de Dios. En todo son 8 señales o periodos desde Jesús hasta el final de los tiempos.

Leyendo e interpretando su vida a la luz de las señales dadas por Jesús, las comunidades descubrían en qué medida estaban realizando el plan. Las siete primeras señales habían acontecido ya. Pertenecían todas al pasado. Pero sobre todo en la 6ª y en la 7ª señal (persecución y destrucción de Jerusalén) las comunidades encuentran la imagen o el espejo de lo que estaba ocurriendo en el presente.

He aquí las siete señales:

Introducción al Discurso (Lc 21,5-7)
1a señal: los falsos mesías (Lc 21,8);
2a señal: guerras y revoluciones (Lc 21,9);
3a señal: nación contra otra nación, un reino contra otro reino, (Lc 21,10);
4a señal: terremotos en varios lugares (Lc 21,11);
5a señal: hambre, peste y señales en el cielo (Lc 21,11);
6ª señal: la persecución de los cristianos y la misión que deben realizar (Lc 21,12-19) + Misión
7ª señal: la destrucción de Jerusalén (Lc 21,20-24)

Al llegar a esta última señal, las comunidades concluyen: “Estamos en la 6ª y en la 7ª señal”. Y aquí viene la pregunta más importante: “¿Cuánto falta para que llegue el fin?” A aquel que está siendo perseguido no le importa el futuro distinto, quiere saber si estará vivo el día siguiente o si tendrá la fuerza para aguantar la persecución hasta el día siguiente. La respuesta a esta pregunta inquietante la tenemos en la octava señal:

8ª señal: cambios en el sol y en la luna (Lc 21,25-26) que anuncian la llegada del Hijo del Hombre. (Lc 21,27-28).

Conclusión: falta poco, todo está conforme con el plan de Dios, todo es dolor de parto, Dios está con nosotros. Nos da fuerza para aguantar. Vamos a testimoniar la Buena Noticia de Dios traída por Jesús. En definitiva, Jesús confirma todo con su autoridad (Lc 21,29-33).

Fuente: ocarm.org