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lunes, 4 de julio de 2022

Isaías 63,7-14: Meditación histórica

Meditación histórica

7 Voy a recordar la misericordia del Señor, las alabanzas del Señor: 
   todo lo que hizo por nosotros el Señor, sus muchos beneficios a la casa de Israel, 
   lo que hizo con su compasión y su gran misericordia.
8 Él dijo: Son mi pueblo, hijos que no engañarán. Él fue su salvador 
9 en el peligro: no fue un mensajero ni un enviado, él en persona los salvó, 
   por su amor y su clemencia los rescató, 
   y los liberó y los llevó siempre en brazos en todos los peligros. 
10 Pero ellos se rebelaron e irritaron su Santo Espíritu; 
     entonces él se volvió su enemigo y luchó contra ellos. 
11 Se acordaron del pasado, del que sacó a su pueblo: 
    ¿Dónde está el que sacó de las aguas al pastor de su rebaño? 
    ¿Dónde el que metió en su pecho su Santo Espíritu? 
12 ¿El que estuvo a la derecha de Moisés guiándolo con su brazo glorioso? 
     ¿El que dividió el mar ante ellos, ganándose renombre perpetuo? 
13 ¿El que los hizo andar por el fondo del mar como el caballo por el desierto sin tropezar, 
14 y como ganado que baja al valle?, el Espíritu del Señor los llevó al descanso: 
     así condujiste a tu pueblo ganándote renombre glorioso.

viernes, 17 de junio de 2022

Tito 3,1-11: Justificados por la gracia

Justificados por gracia

1 Amonéstales que vivan sumisos a los magistrados y a las autoridades, 
   que les obedezcan y estén prontos para toda obra buena;
2 que no injurien a nadie, que no sean pendencieros sino apacibles, 
   mostrando una perfecta mansedumbre con todos los hombres.
3 Pues también nosotros fuimos en algún tiempo insensatos, desobedientes, descarriados, 
   esclavos de toda suerte de pasiones y placeres, viviendo en malicia y envidia, aborrecibles y 
   aborreciéndonos unos a otros.
4 Mas cuando se manifestó la bondad de Dios nuestro Salvador y su amor a los hombres,
5 él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, 
   por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,
6 que derramó sobre nosotros con largueza por medio de Jesucristo nuestro Salvador,
7 para que, justificados por su gracia, fuésemos constituidos herederos, en esperanza, de vida eterna.
8 Es cierta esta afirmación, y quiero que en esto te mantengas firme, para que los que creen en Dios
   traten de sobresalir en la práctica de las buenas obras. Esto es bueno y provechoso para los hombres.
9 Evita discusiones necias, genealogías, contiendas y disputas sobre la Ley, porque son inútiles y vanas.
10 Al sectario, después de una y otra amonestación, rehúyele;
11 ya sabes que ése está pervertido y peca, condenado por su propia sentencia.