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sábado, 23 de marzo de 2024

Mc 14, 12-31: Preparación de la cena pascual. Institución de la Eucaristía. Anuncio del abandono de sus discípulos

Preparación de la cena pascual
(Cf. Mt 26,17-19; Lc 22,7-13)

12 El primer día de los Ázimos, cuando se inmolaba la víctima pascual, le dijeron los discípulos: 
     —¿Dónde quieres que vayamos a prepararte la cena de Pascua? 
13 Él envió a dos discípulos encargándoles:
      —Vayan a la ciudad y les saldrá al encuentro un hombre llevando un cántaro de agua. Síganlo 
14  y donde entre, digan al dueño de casa: 
      Dice el Maestro que dónde está la sala en la que va a comer la cena de Pascua con sus discípulos. 
15 Él les mostrará un salón en el piso superior, preparado con divanes. Preparen allí la cena. 
16 Salieron los discípulos, se dirigieron a la ciudad, encontraron lo que les había dicho 
     y prepararon la cena de Pascua. 

Anuncio de la traición
(Cf. Mt 26,20-25; cfr. Lc 22,21-23; Jn 13,21-30) 

17 Al atardecer llegó con los Doce. 
18 Se pusieron a la mesa y, mientras comían, dijo Jesús: 
     —Les aseguro que uno de ustedes me va a entregar, uno que come conmigo. 
19 Entristecidos, empezaron a preguntarle uno por uno: —¿Soy yo? 
20 Les respondió: —Uno de los Doce, que moja el pan conmigo en la fuente. 
21 El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él; 
     pero, ¡ay de aquel por quien el Hijo del Hombre será entregado! 
     Más le valdría a ese hombre no haber nacido. 

Institución de la Eucaristía 
(Cf. Mt 26,26-30; Lc 22,14-20; cfr. Jn 6,51-59; 1 Cor 11,23-25) 

22 Mientras cenaban, tomó pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio diciendo: 
      —Tomen, esto es mi cuerpo. 
23 Y tomando la copa, pronunció la acción de gracias, se la dio y bebieron todos de ella. 
24 Les dijo: —Ésta es mi sangre, sangre de la alianza, que se derrama por todos. 
25 Les aseguro que no volveré a beber el fruto de la vid hasta el día 
     en que beba el vino nuevo en el reino de Dios. 
26 Después cantaron los salmos y salieron hacia el monte de los Olivos. 

Anuncia el abandono de sus discípulos 
(Cf. Mt 26,31-35; Lc 22,31-34; cfr. Jn 13,36-38) 

27 Jesús les dijo: —Todos van a fallar, como está escrito: Heriré al pastor y se dispersarán las ovejas. 
28 Pero, cuando resucite, iré delante de ustedes a Galilea. 
29 Pedro le contestó: —Aunque todos fallen, yo no. 
30 Le dijo Jesús: —Te aseguro que tú hoy mismo, esta noche, antes de que el gallo cante dos veces, 
     me habrás negado tres. 
31 Él insistió: —Aunque tenga que morir contigo, no te negaré. Lo mismo decían los demás


sábado, 29 de abril de 2023

Domingo del Buen Pastor

 


Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones:

Domingo del 4 Domingo de Pascua A,B,C,

Sobre el Domingo del Buen Pastor


El 4 Domingo de Pascua, llamado también del “Buen Pastor”, la Iglesia celebra la Jornada Mundial de oración por las vocaciones, instituida por el papa san Pablo VI, y la Jornada de vocaciones nativas.

• La Jornada Mundial de Oración por las Vocaciones, de carácter universal, llama a suscitar en todos los jóvenes la pregunta por su vocación, y que la comunidad cristiana promueva las vocaciones cristianas con la oración y el acompañamiento.

• La Jornada de Vocaciones Nativas busca sostener las vocaciones de especial consagración que surgen en los territorios de Misión, para que ninguna de ellas se quede frustrada por falta de recursos. Para ello, además de la oración, promueve la colaboración económica.

Domingo del Buen Pastor: ¿qué es la fiesta de Jesús, el Buen Pastor?

Tres semanas después de la Resurrección del Señor, el cuarto domingo de Pascua, la Iglesia Católica celebra el Domingo de Jesús, el Buen Pastor. Esta expresión hace referencia varios pasajes evangélicos, entre ellos: a san Juan (10,1-39):

“Os aseguro que el que no entra por la puerta en el redil de las ovejas, sino que se mete por otro lado, es ladrón y bandido. Pero el que entra por la puerta es el pastor que cuida a las ovejas. El portero le abre la puerta y el pastor llama a cada oveja por su nombre y las ovejas reconocen su voz. Él las saca del redil, y cuando ya han salido todas, camina delante de ellas y las ovejas lo siguen porque reconocen su voz. En cambio, no siguen a un desconocido, sino que huyen de él. Porque no conocen la voz de los desconocidos… yo soy la puerta por donde pasan las ovejas, el que por mi entre será salvo… Yo soy el Buen Pastor”.

Todos los bautizados participamos de la triple misión de Jesús: Sacerdote, Profeta y Rey. Jesús es rey de una forma que no pueden igualar los reyes humanos. Y no me refiero aquí tan sólo a los que tienen el poder civil, sino a todos los que de alguna manera tenemos autoridad, incluyendo al padre o madre de familia, al hermano mayor... Todos tenemos en Cristo un modelo que nos dice que nuestra autoridad viene de Dios y consiste en servir a nuestros hermanos, lo cual no es un privilegio, sino un deber.

En el campo de la realeza de Cristo está su ser Buen Pastor. Es una misión de servicio para conducirnos a nosotros, las ovejas, hasta el dueño del rebaño: nuestro Padre Dios.

Pastores con el Buen Pastor

Participamos, pues, del ser Pastor de Cristo no sólo aquellos a los que llamamos pastores, como el Papa y los obispos, que llevan el báculo como signo de su oficio, ni sólo los presbíteros y diáconos que colaboran con el obispo, sino que incluyo a los religiosos y los laicos por participar también de ser Cristo, Buen Pastor.

Los religiosos, entre ellos las hermanas religiosas, ejercen su pastoral específica en hospitales, colegios, asilos, orfanatos y misiones.

El párroco tiene como misión organizar la Pastoral Parroquial con la ayuda de los laicos a los que trata de capacitar doctrinal y técnicamente para ejercer su misión de pastores unidos al Buen Pastor. La Pastoral Parroquial responde a las necesidades más importantes de la feligresía: la juventud, los niños, los ancianos, las familias, los pobres, los emigrantes, los presos y demás, según la parroquia. El laico o fiel cristiano que participa en esta pastoral debe hacerlo con el convencimiento de que no está solamente ayudando al párroco, sino que está ejerciendo una misión propia que le corresponde por el bautismo y que le hace participar de la misión de Cristo.

Pastoreo en la familia

Los padres de familia, por derecho propio, son los pastores de la familia, cargo que ejercen movido por el amor natural que sienten por sus hijos y por su cónyuge. Ellos mismos van haciendo a sus hijos mayores partícipes de esa misión de pastores de tal modo que la familia toda es una imagen de la Iglesia Universal unida al Buen Pastor. Los papás entienden muy bien que su autoridad es servicio u no privilegio, ya que, literalmente, se desviven por el bien de sus hijos. Que el Buen Pastor los ilumine y fortalezca en tan bella labor.

+ SOBRE EL DOMINGO DEL BUEN PASTOR

sábado, 23 de julio de 2022

Números 27,12-23: Josué constituido jefe de la comunidad

Números 27,12-23:
Josué constituido jefe de la comunidad

12 Luego el Señor dijo a Moisés: 
     «Sube a esta montaña de los Abarím y contempla la tierra que he dado a los israelitas.
13 Una vez que la hayas contemplado, irás a reunirte con los tuyos, lo mismo que tu hermano Aarón.
14 Porque en el desierto de Sin, cuando la comunidad promovía una querella, 
     ustedes se rebelaron contra la orden de manifestar mi santidad 
     a los ojos de ellos por medio del agua». 
     Se trata del agua de Meribá de Cades, en el desierto de Sin.
15 Entonces Moisés dijo al Señor:
16 «Que el Señor, el Dios que anima a todo viviente, ponga al frente de esta comunidad a un hombre
17 que la guíe en todos sus pasos y al que ellos obedezcan en todo. 
     Así la comunidad del Señor no estará como una oveja sin pastor.
18 El Señor respondió a Moisés: «Toma a Josué, hijo de Nun, que es un hombre animado por el espíritu, 
     e impone tu mano sobre él.
19 Luego lo presentarás al sacerdote Eleazar y a toda la comunidad, 
     para transmitirle tus órdenes en presencia de ellos,
20 y le comunicarás una parte de tu autoridad, a fin de que toda la comunidad de los israelitas 
    le preste obediencia.
21 Josué deberá presentarse al sacerdote Eleazar, que consultará para él las decisiones del Urim, 
     delante del Señor. El y toda la comunidad de los israelitas harán todo conforme a estas decisiones».
22 Moisés hizo lo que el Señor le había ordenado: 
     tomó a Josué y lo presentó ante el sacerdote Eleazar y ante toda la comunidad.
23 Luego impuso su mano sobre él y le transmitió sus órdenes, 
     como el Señor lo había ordenado por medio de Moisés.

lunes, 11 de julio de 2022

Isaías 44,24-28: Yo soy el Señor

Yo soy el Señor

24 Así dice el Señor, tu redentor, que te formó en el vientre: Yo soy el Señor, creador de todo; 
     Yo solo desplegué el cielo, yo afiancé la tierra. Y, ¿quién me ayudaba? 
25 Yo soy el que frustra los presagios de los magos y muestra la necedad de los adivinos; 
     el que echa atrás a los sabios y muestra que su saber es ignorancia; 
26 pero realiza la palabra de sus siervos, cumple el proyecto de sus mensajeros; el que dice: 
     ¡Jerusalén, serás habitada; ciudades de Judá, serán reconstruidas; ruinas, las levantaré!; 
27 el que dice: Océano, aridece, secaré tus corrientes; 
28 el que dice: Ciro, tú eres mi pastor y cumplirás todo mi designio; el que dice: 
     Jerusalén, serás reconstruida; templo, serás cimentado.

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 56,9-12: Perros mudos

Perros mudos

9 Fieras salvajes, vengan a comer; fieras todas de la selva:
10 que los guardianes están ciegos y no se dan cuenta de nada, 
     son perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes tumbados, amigos de dormir, 
11 son perros con un hambre insaciable, son pastores incapaces de comprender; 
     cada cual va por su camino y a su ganancia, sin excepción. 
12 ¡Vengan! Voy a buscar vino, emborrachémonos de licor; 
     y mañana lo mismo que hoy, hay provisión abundante.

jueves, 9 de diciembre de 2021

Isaías 40,1-11: La Buena Noticia

Isaías 40,1-11:
La Buena Noticia


1 Consuelen, consuelen a mi pueblo, dice su Dios:
2 hablen al corazón de Jerusalén, anúncienle que se ha cumplido su condena y está pagado su crimen, 
   ya que de la mano del Señor ha recibido doble castigo por sus pecados. 
3 Una voz grita: En el desierto preparen un camino al Señor; 
   tracen en la llanura un sendero para nuestro Dios; 
4 que los valles se levanten, que montes y colinas se aplanen, que lo torcido se enderece 
   y lo escabroso se nivele; 
5 y se revelará la gloria del Señor y la verán todos los hombres juntos –ha hablado la boca del Señor–. 
6 Dice una voz: Grita. Respondo: ¿Qué debo gritar? 
   Toda carne es hierba y su belleza como flor campestre: 
7 se seca la hierba, se marchita la flor, cuando el aliento del Señor sopla sobre ellos; 
8 se seca la hierba, se marchita la flor, pero la Palabra de nuestro Dios se cumple siempre. 
9 Súbete a un monte elevado, mensajero de Sión; alza fuerte la voz, mensajero de Jerusalén; 
   álzala, no temas, di a las ciudades de Judá: Aquí está su Dios. 
10 Miren, el Señor Dios llega con poder, y su brazo manda. 
     Miren, viene con él su salario, delante de él su recompensa. 
11 Como un pastor que apacienta el rebaño, su brazo lo reúne, toma en brazos los corderos 
     y hace recostar a las madres.

lunes, 1 de enero de 2018

Lucas 2,8-21: Visita de los pastores y circuncisión de Jesús

1 de enero: María, Madre de Dios (Lc 2,16-21)

Lucas 2,8-20: Visita de los pastores

8 En esa región acampaban unos pastores, que vigilaban por turno sus rebaños durante la noche.
9 De pronto, se les apareció el Ángel del Señor y la gloria del Señor los envolvió con su luz. 
   Ellos sintieron un gran temor,
10 pero el Ángel les dijo: "No teman, porque les traigo una buena noticia, 
     una gran alegría para todo el pueblo:
11 Hoy, en la ciudad de David, les ha nacido un Salvador, que es el Mesías, el Señor.
12 Y esto les servirá de señal: encontrarán a un niño recién nacido envuelto en pañales 
     y acostado en un pesebre".
13 Y junto con el Ángel, apareció de pronto una multitud del ejército celestial, 
     que alababa a Dios, diciendo:
14 "¡Gloria a Dios en las alturas,
     y en la tierra, paz a los hombres amados por él!"
15 Después que los ángeles volvieron al cielo, los pastores se decían unos a otros: 
     "Vayamos a Belén, y veamos lo que ha sucedido y que el Señor nos ha anunciado".
16 Fueron rápidamente y encontraron a María, a José, y al recién nacido acostado en el pesebre.
17 Al verlo, contaron lo que habían oído decir sobre este niño,
18 y todos los que los escuchaban quedaron admirados de lo que decían los pastores.
19 Mientras tanto, María conservaba estas cosas y las meditaba en su corazón.
20 Y los pastores volvieron, alabando y glorificando a Dios por todo lo que habían visto y oído, 
     conforme al anuncio que habían recibido.

SOBRE EL MISMO TEMA:
por Orden Carmelitana
por P. Raniero Cantalamessa

Lucas 2:21: Circuncisión de Jesús

2:21 Ocho días después, llegó el tiempo de circuncidar al niño y se le puso el nombre de Jesús, nombre que le había sido dado por el Ángel antes de su concepción.

domingo, 13 de agosto de 2017

Génesis 47,1-12: José provee por su padre y sus hermanos

Génesis 47,1-12  

47:1 Vino, pues, José a dar parte a Faraón, diciendo: "Mi padre, mis hermanos, sus ovejas y vacadas y todo lo suyo han venido de Canaán, y ya están en el país de Gosen."
47:2 Luego, de entre todos sus hermanos tomó consigo a cinco varones y se los presentó a Faraón.
47:3 Dijo Faraón a los hermanos: "¿Cuál es vuestro oficio?" Respondieron a Faraón: "Pastores de ovejas son tus siervos, lo mismo que nuestros padres."
47:4 Y dijeron a Faraón: "Hemos venido a residir en esta tierra, porque no hay pastos para los rebaños que tienen tus siervos, por ser grave el hambre en Canaán. Así pues, deja morar a tus siervos en el país de Gosen."
47:5a Y dijo Faraón a José:
47:5b Jacob, y sus hijos vinieron a Egipto donde José. Faraón, rey de Egipto, se enteró y dijo a José: "Tu padre y tus hermanos han venido a ti.
47:6a Tienes el territorio egipcio por delante: en lo mejor del país instala a tu padre y tus hermanos."
47:6b "Que residan en el país de Gosen. Y si te consta que hay entre ellos gente capacitada, ponles por rabadanes de lo mío."
47:7 José llevó a su padre Jacob y le presentó delante de Faraón, y Jacob bendijo a Faraón.
47:8 Dijo Faraón a Jacob: "¿Cuántos años tienes?"
47:9 Respondió Jacob a Faraón: "Los años de mis andanzas hacen 130 años: pocos y malos han sido los años de mi vida, y no han llegado a igualar los años de vida de mis padres, en el tiempo de sus andanzas."
47:10 Bendijo, pues, Jacob a Faraón, y salió de su presencia.
47:11 José instaló a su padre y sus hermanos, asignándoles predio en territorio egipcio, en lo mejor del país, en el país de Ramsés, según lo había mandado Faraón.
47:12 Y José proveyó al sustento familiar de su padre y sus hermanos y toda la casa de su padre. 

Génesis 46,28-34: Llegada a Egipto

Génesis 46,28-34  

46:28 Israel mandó a Judá por delante a donde José, para que éste le precediera a Gosen: y llegaron al país de Gosen.
46:29 José engancho su carroza y subió a Gosen, al encuentro de su padre Israel; y viéndole se echó a su cuello y estúvose llorando sobre su cuello.
46:30 Y dijo Israel a José: "Ahora ya puedo morir, después de haber visto tu rostro, pues que tú vives todavía."
46:31 José dijo a sus hermanos y a la familia de su padre: "Voy a subir a avisar a Faraón y decirle: "Han venido a mí mis hermanos y la casa de mi padre que estaban en Canaán.
46:32 Son pastores de ovejas, pues siempre fueron ganaderos, y, han traído ovejas, vacadas y todo lo suyo."
46:33 Así, cuando os llame Faraón y os diga. "¿Cuál es vuestro oficio?",
46:34 le decís: "Ganaderos hemos sido tus siervos desde la mocedad hasta ahora, lo mismo que nuestros padres." De esta suerte os quedaréis en el país de Gosen." Porque los egipcios detestan a todos los pastores de ovejas.

jueves, 13 de julio de 2017

Génesis 4,1-26: Caín y Abel

Génesis 4,1-15.25
Lunes de la 6 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Caín y Abel

4:1 Conoció el hombre a Eva, su mujer, la cual concibió y dio a luz a Caín, y dijo: "He adquirido un varón con el favor del Señor."
4:2 Volvió a dar a luz, y tuvo a Abel su hermano. Fue Abel pastor de ovejas y Caín labrador.
4:3 Pasó algún tiempo, y Caín hizo al Señor una oblación de los frutos del suelo.
4:4 También Abel hizo una oblación de los primogénitos de su rebaño, y de la grasa de los mismos. El Señor miró propicio a Abel y su oblación,
4:5 mas no miró propicio a Caín y su oblación, por lo cual se irritó Caín en gran manera y se abatió su rostro.
4:6 El Señor dijo a Caín: "¿Por qué andas irritado, y por qué se ha abatido tu rostro?
4:7 ¿No es cierto que si obras bien podrás alzarlo? Mas, si no obras bien, a la puerta está el pecado acechando como fiera que te codicia, y a quien tienes que dominar."
4:8 Caín, dijo a su hermano Abel: "Vamos afuera." Y cuando estaban en el campo, se lanzó Caín contra su hermano Abel y lo mató.  
4:9 El Señor dijo a Caín: "¿Dónde está tu hermano Abel? Contestó: "No sé. ¿Soy yo acaso el guardián de mi hermano?"
4:10 Replicó el Señor: "¿Qué has hecho? Se oye la sangre de tu hermano  clamar a mí desde el suelo.
4:11 Pues bien: maldito seas, lejos de este suelo que abrió su boca para recibir de tu mano la sangre de tu hermano.
4:12 Aunque labres el suelo, no te dará más su fruto. Vagabundo y errante serás en la tierra."
4:13 Entonces dijo Caín al Señor: "Mi culpa es demasiado grande para soportarla.
4:14 Es decir que hoy me echas de este suelo y he de esconderme de tu presencia, convertido en vagabundo errante por la tierra, y cualquiera que me encuentre me matará."
4:15 Le respondió el Señor: "Al contrario, quienquiera que matare a Caín, lo pagará siete veces." Y el Señor puso una señal a Caín para que nadie que le encontrase le atacara.
4:16 Caín salió de la presencia del Señor, y se estableció en el país de Nod, al oriente de Edén.

Descendientes de Caín y Set

4:17 Conoció Caín a su mujer, la cual concibió y dio a luz a Enoc. Estaba construyendo una ciudad, y la llamó Enoc, como el nombre de su hijo.
4:18 A Enoc le nació Irad, e Irad engendró a Mejuyael, Mejuyael engendró a Metusael, y Metusael engendró a Lámek.
4:19 Lámek tomó dos mujeres: la primera llamada Adá, y la segunda Sillá.
4:20 Adá dio a luz a Yabal, el cual vino a ser padre de los que habitan en tiendas y crían ganado.
4:21 El nombre de su hermano era Yubal, padre de cuantos tocan la cítara y la flauta.
4:22 Sillá por su parte engendró a Túbal Caín, padre de todos los forjadores de cobre y hierro. Hermano de Túbal Caín fue Naamá.
4:23 Y dijo Lámek a sus mujeres: "Adá y Sillá, oigan mi voz; mujeres de Lámek, escuchen mi palabra:Yo maté a un hombre por una herida que me hizo y a un muchacho por un cardenal que recibí.
4:24 Caín será vengado siete veces, mas Lámek lo será setenta y siete."
4:25 Adán conoció otra vez a su mujer, y ella dio a luz un hijo, al que puso por nombre Set, diciendo: "Dios me ha otorgado otro descendiente en lugar de Abel, porque le mató Caín."
4:26 También a Set le nació un hijo, al que puso por nombre Enós. Este fue el primero en invocar el nombre del Señor.

jueves, 22 de junio de 2017

2 Corintios 11,1-11: Pasión, discernimiento y denuncia: 3 características que Francisco pide pasa ser un buen pastor

2 Corintios 11,1-11

Hermanos: Ojalá me toleraseis unos cuantos desvaríos; bueno, ya sé que me los toleráis. Tengo celos de vosotros, los celos de Dios; quise desposaros con un solo marido, presentándoos a Cristo como una virgen intacta. Pero me temo que, igual que la serpiente sedujo a Eva con su astucia, se pervierta vuestro modo de pensar y abandone la entrega y fidelidad a Cristo. Se presenta cualquiera predicando un Jesús diferente del que yo predico, os propone un espíritu diferente del que recibisteis, y un Evangelio diferente del que aceptasteis, y lo toleráis tan tranquilos. ¿En qué soy yo menos que esos superapóstoles? En el hablar soy inculto, de acuerdo; pero en el saber no, como os lo he demostrado siempre y en todo. ¿Hice mal en abajarme para elevaros a vosotros? Lo digo porque os anuncié de balde el Evangelio de Dios. Para estar a vuestro servicio, tuve que saquear a otras Iglesias, aceptando un subsidio; mientras estuve con vosotros, aunque pasara necesidad, no me aproveché de nadie; los hermanos que llegaron de Macedonia proveyeron a mis necesidades. Mi norma fue y seguirá siendo no seros gravoso en nada. Lo digo con la verdad de Cristo que poseo; nadie en toda Acaya me quitará esta honra. ¿Por qué?, ¿porque no os quiero? Bien lo sabe Dios.

— Comentario por el papa Francisco
"Pasión, discernimiento y denuncia: tres características que Francisco pide para ser un buen pastor"


El Papa Francisco en la homilía matinal de la Residencia Santa Marta este jueves de la 11 Semana del Tiempo Ordinario, año I, al comentar el ejemplo y las enseñanzas de San Pablo, ha querido destacar 3 características que ejercen los buenos pastores en la Iglesia: ser apasionados, tener discernimiento y ser capaces de denunciar.

— Apasionado para dar la vida

El Papa señaló que “el Buen Pastor da la vida por sus ovejas” y que no las abandona como si fuese "un mercenario". Eso expresa que el pastor es apasionado “hasta el punto de decirle a su gente, a su pueblo: ‘Yo experimento por ustedes una especie de celo divino’”.

“Y este es el trato al que llamamos celo apostólico. No se puede ser un verdadero pastor sin este fuego dentro”, dijo el Pontífice en su reflexión sobre un pasaje de la Segunda Carta a los Corintios de San Pablo.

— Discernir: vencer las seducciones

Un pastor, prosiguió, es “un hombre que sabe discernir”. “Sabe que en la vida hay seducción. El padre de la mentira es un seductor. El pastor no, el pastor ama. En cambio la serpiente, el padre de la mentira, el envidioso, es un seductor. Es un seductor que busca alejar de la fidelidad, porque ese celo divino de Pablo servía para llevar al pueblo a un único esposo, para mantener al pueblo en la fidelidad a su esposo”.

“En la historia de la salvación –continuó– muchas veces encontramos el alejamiento de Dios, la infidelidad al Señor, la idolatría como si fuera una infidelidad matrimonial”. El pastor bueno sería el que sabe discernir "donde están los peligros, donde están las gracias… donde está el verdadero camino”. “Acompaña a las ovejas siempre: en los momentos bellos y en los momentos feos, también en los momentos de la seducción, con paciencia las lleva al redil”.

— Sin ingenuidad, denuncia el mal 

El Papa Francisco explicó que “un apóstol no puede ser ingenuo” y debe saber “condenar, debe saber decir ‘esto no’, como los padres le dicen al niño cuando comienza a gatear y va hacia una conexión eléctrica a meter los dedos. ‘¡No, esto no, es peligroso!’ Me vienen a la memoria tantas ocasiones en las que mis padres y mis abuelos me advertían que había algún peligro”.

“El Buen Pastor sabe denunciar, con nombre y apellido”, dijo luego el Papa para luego recordar su reciente visita al norte de Italia en donde rezó ante las tumbas de dos sacerdotes del siglo XX.

Recordando a uno de ellos, el P. Lorenzo Milani, el Santo Padre se refirió a su lema cuando enseñaba a los jóvenes con una frase en inglés: “I care. ¿Y esto qué significa? Me han explicado que con esto él quería decir ‘me importa’ Enseñaba que las cosas se debían tomar en serio, contra el lema de moda en ese tiempo que era ‘no me importa’, pero dicho en otro idioma (inglés). Y así enseñaba a los jóvenes a seguir adelante”.

Es necesario también, prosiguió, denunciar “lo que va contra tu vida”. Muchas veces, alertó, “perdemos esta capacidad de condena y queremos llevar a las ovejas un poco con aquel buenismo que no solo es ingenuo sino que hace mal. Ese buenismo de los compromisos para ganar la admiración o el amor de los fieles dejando hacer”.

El Papa Francisco concluyó la homilía con una oración “por todos los pastores de la Iglesia, para que San Pablo interceda ante el Señor, para que todos los pastores podamos tener estas tres características para servir a Dios”.

sábado, 25 de marzo de 2017

SALMO 23 (22)

SALMO 23 (22)
El Señor es mi pastor

23:1 Salmo de David.
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
23:2 Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
23:3 y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
23:4 Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
23:5 Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
23:6 Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.

SOBRE EL SALMO 23 (22)
Liturgia de la Palabra:  
22,1-3a.3b-4.5.6

Salmo 22,1-3a.3b-4.5.6

Domingo de la 4 Semana de Cuaresma, ciclo A 
El Señor es mi pastor, nada me falta
Lunes de la 5 Semana de Cuaresma
Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

Salmo 22,1-3a.3b-4.5.6:
Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

El Señor es mi pastor, nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas.
R. Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan.
R. Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

Preparas una mesa ante mí,
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa.
R. Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término.
R. Aunque camine por cañadas oscuras, 
nada temo, porque tú vas conmigo

SOBRE EL SALMO 23 (22) 

sábado, 4 de febrero de 2017

Hebreos 13,15-17.20-21: El culto auténtico

Hebreos 13,15-17.20-21
Sábado de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre. Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque esos son sacrificios agradables a Dios. Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho. Que el Dios de la paz -el mismo que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de una Alianza eterna- los capacite para cumplir su voluntad, practicando toda clase de bien. Que él haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

domingo, 17 de abril de 2016

Juan 10,27-30: Sin pretensión de dominio o sometimiento

Juan 10,27-30

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."

— Comentario por Reflexiones Católicas

En el Discurso del buen pastor prosigue y profundiza Jesús en la autorrevelación mesiánica: mientras, en la primera parte (vv. 1-10), se define como el pastor contrapuesto a los «ladrones y salteadores», en el fragmento de la liturgia de hoy se pone la atención en el adjetivo «buen> (lit., «bello»), que califica a Jesús como el pastor ideal, modelo de los pastores, es decir, de los guías espirituales y políticos del rebaño de Israel (cf. Sal 23 y 79). En este caso, la figura que se le contrapone es la del «asalariado» (v. 12).

El verdadero pastor y el asalariado

El diferente modo de proceder de cada uno permite distinguir entre el verdadero pastor y el asalariado. El primero no huye cuando llega el peligro, no abandona el rebaño, mientras que el segundo —que actúa por su interés personal— sólo tiene en cuenta salvar su propia vida y sus intereses. Sin embargo, hemos de subrayar también otro aspecto: el buen pastor que es Jesús llega incluso a ofrecer su vida no sólo a través del trabajo diario, sino a través de la muerte aceptada por sus ovejas, en su lugar, demostrando así ponerlas por delante de sí mismo de manera absoluta. Eso no lo hace ningún pastor de ganado. Esta semejanza ilumina sobre todo el amor de Dios, cuya realidad, no obstante, sigue siendo inexpresable.

"Las" ovejas

El amor del buen pastor que aparece en los vv. 14s está expresado sobre todo en términos de «conocimiento», o sea, de comunión profunda entre Jesús y sus ovejas. Este es el reverbero transparente de la relación que existe entre el Padre y Jesús, una relación de entrega absoluta y desinteresada que se difunde y rebosa sobre los otros: «Lo mismo que mi Padre me conoce a mí y yo le conozco a él; y yo doy mi vida por las ovejas». Jesús no habla aquí de «sus» ovejas, sino de «las» (todas) ovejas, aludiendo así a su misión respecto a toda la humanidad, que ha venido a reunir para volver a llevarla al Padre, como esposa toda bella, sin arruga ni mancha.

Jesús se presenta como el buen pastor, pero hoy son pocos los que desean asumir el papel de «oveja», y menos aún el de oveja dócil. Menos todavía pertenecer a un rebaño. Existe en nuestros días una alergia innata a formar parte de un rebaño conducido por otros. ¿Se deberá al sentido de la dignidad personal? ¿Será la conciencia de los derechos de la persona? ¿Será la cultura democrática la que nos impide aceptar de buen grado esta imagen —pastoral, es cierto, aunque también paternalista—? Una imagen contaminada además por recuerdos o por relatos de abusos por parte de pastores que han «esquilado» al rebaño, en vez de apacentarlo con benevolencia y discreción, por el recuerdo de no lejanos guías políticos que engañaron a las masas con discursos fascinantes y trágicos.

Sin pretensión de dominio o sometimiento

Jesús, sin embargo, se presenta como el pastor de los “pastos eternos” que conoce senderos que ningún otro conoce, que muestra de un modo bastante eficaz que es un pastor diferente, que no se limita a decir, sino que «llega a entregar su vida» para avalar su petición de convertirse en guía verdadero y bueno hacia las metas definitivas. No hay por su parte ninguna pretensión de dominio, ninguna petición de sometimiento, ninguna condición de renuncia a nuestra propia dignidad. Sólo pide que nos fiemos de él, que nos confiemos a él, para llegar a la meta. Está tan desprendido de todo poder, tan entregado a su acción de guía manso y seguro, que entrega su propia vida por las ovejas. Por mí, de un modo particular y eficaz desde ahora, en la medida en que deseo ser guiado por él hacia la vida eterna.

Juan 10,27-30: Da la vida por sus ovejas, por el P. Raniero Cantalamessa

Juan 10,27-30  

En aquel tiempo, dijo Jesús: "Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatará de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno."

— Comentario por el P. Raniero Cantalamessa

En los tres ciclos litúrgicos, el IV domingo de Pascua presenta un pasaje del Evangelio de Juan sobre el buen pastor. Después de habernos conducido, el domingo pasado, entre los pescadores, el Evangelio nos conduce entre los pastores. Dos categorías de igual importancia en los evangelios. De una deriva el título de «pescadores de hombres», de otra el de «pastores de almas», dado a los apóstoles.

La mayor parte de Judea era un altiplano de suelo áspero y pedregoso, más adecuado al pastoreo que a la agricultura. La hierba era escasa y el rebaño debía trasladarse continuamente, no había cercados y esto requería la constante presencia del pastor entre la grey. Un viajero del siglo pasado nos dejó un retrato del pastor de la Palestina de entonces: «Cuando lo ves en un elevado pastizal, insomne, con la mirada que escruta la lejanía, expuesto a las intemperies, apoyado en su vara, siempre atento a los movimientos del rebaño, entiendes por qué el pastor adquirió tal importancia en la historia de Israel que se le dio este título a su rey y Cristo lo asumió como emblema y sacrificio de sí».

En el Antiguo Testamento Dios mismo es representado como pastor de su pueblo: «El Señor es mi pastor, nada me falta» (Sal 23,1). «Él es nuestro Dios y nosotros el pueblo de su pasto» (Sal 95,7). El futuro Mesías también es descrito con la imagen del pastor: «Como pastor pastorea su rebaño; recoge en brazos los corderitos, en el seno los lleva y trata con cuidado a las paridas» (Is 40,11). Esta imagen ideal de pastor encuentra su plena realización en Cristo. Él es el buen pastor que va en busca de la oveja extraviada; se apiada del pueblo porque lo ve «como ovejas sin pastor» (Mt 9,36); llama a sus discípulos «el pequeño rebaño» (Lc 12, 32). Pedro llama a Jesús «el pastor de nuestras almas» (1 P 2, 25) y la Carta a los Hebreos «el gran pastor de las ovejas» (Hb 13,20).

De Jesús buen pastor el pasaje evangélico de este domingo subraya algunas características. La primera se refiere al conocimiento recíproco entre ovejas y pastor: «Mis ovejas escuchan mi voz; yo las conozco y ellas me siguen». En ciertos países de Europa, las ovejas se crían especialmente por la carne; en Israel se criaban sobre todo por la lana y la leche. Por ello permanecían años y años en compañía del pastor, quien acaba por conocer el carácter de cada una y llamarla con algún afectuoso apodo.

Está claro lo que Jesús quiere decir con estas imágenes. Él conoce a sus discípulos (y, en cuanto Dios, a todos los hombres); les conoce «por su nombre», que para la Biblia quiere decir en su esencia más íntima. Él les ama con un amor personal que llega a cada uno como si fuera el único que existe ante Él. Cristo no sabe contar más que hasta uno: y ese uno es cada uno de nosotros.

Otra cosa nos dice del buen pastor el pasaje del Evangelio del día. Él da la vida a las ovejas y por las ovejas y nadie podrá arrebatárselas. La pesadilla de los pastores de Israel eran las salvajes bestias –lobos y hienas- y los salteadores. En lugares tan aislados constituían una amenaza constante. Era el momento en que se evidenciaba la diferencia entre el verdadero pastor –el que apacienta las ovejas de la familia, quien tiene la vocación de pastor- y el asalariado que se pone al servicio de algún pastor sólo por la paga que recibe de él, pero que no ama, e incluso frecuentemente odia a las ovejas. Frente al peligro, el mercenario huye y deja a las ovejas a merced del lobo o del malhechor; el verdadero pastor afronta valientemente el peligro para salvar el rebaño. Esto explica por qué la liturgia nos propone el Evangelio del buen pastor en el tiempo pascual: la Pascua ha sido el momento en que Cristo ha demostrado ser el buen pastor que da la vida por sus ovejas. 

jueves, 3 de marzo de 2016

Salmo 94: Himno de alabanza y denuncia profética

Salmo 94: Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos.
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía.
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

Ojalá escuchéis hoy su voz:
"No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras."
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor: 
No endurezcáis vuestro corazón

— Comentario por Reflexiones Católicas  

Esta composición es una mezcla de dos tipos de salmo, Desde el principio hasta la mitad es un himno de alabanza; la segunda parte es una denuncia profética. El versículo 7 divide el salmo en dos partes: 1-7a; 7b-11.

En la primera (1-7a) tenemos los elementos típicos de un himno de alabanza: una invitación “venid”, «cantemos jubilosos», «aclamemos», «entremos», «vamos a aclamarlo», (1-2) y la exposición del motivo, introducida por la conjunción «porque» (3), que se desarrolla a continuación (4-5). Tenemos una nueva invitación (entrad, «postraos, «inclinaos») y un nuevo «porque... (7a).

El ambiente es festivo, tal vez estemos en medio de una procesión. Se habla de instrumentos musicales (2). En total, tenemos ocho verbos que expresan con fuerza la invitación a la alabanza y a la fiesta. El Señor es comparado con una roca (1b), símbolo de salvación, y con un pastor que guía al pueblo, su rebaño (7a).

El primero de los «porque...» presenta a Dios como Señor sobre todos los dioses (3) y como creador de todas las cosas (4-5) y, por tanto, dueño y Señor de todas ellas. Aquí el salmo salta de extremo a extremo: de las profundidades de la tierra a las cumbres de los montes (dimensión vertical), del mar a la tierra firme (dimensión horizontal).

El segundo de los «porque...», además de recordar la relación pastor-rebaño, nos recuerda la Alianza. De hecho, la afirmación «Él es nuestro Dios y nosotros somos su pueblo» refuerza la idea de que Dios y el pueblo se pertenecen mutuamente de forma exclusiva, como miembros de una misma alianza.

De repente, como si de un aguafiestas se tratara, alguien levanta la voz.

Comienza la segunda parte (7b-11), que tiene sabor a denuncia.

Es una advertencia que pretende impedir que se repitan los errores de los padres, de los antepasados. El salmista-profeta recuerda la rebeldía de la época del desierto, los episodios de Masá y Meribá (8), que nos describe Ex 17,1-7. A pesar de que habían visto las obras del Señor, los israelitas lo pusieron a prueba y lo tentaron (9).

En la concepción del salmista, una generación entera disgustó al Señor durante todo el tiempo que duró la travesía del desierto, una generación de corazón inconstante e infiel, incapaz de reconocer los caminos de Dios (10). Como resultado de lo cual (11), la totalidad de esta generación murió en el desierto, sin llegar a entrar en la Tierra Prometida.

Tanto los himnos de alabanza, como las denuncias proféticas suponen un contexto público: la presencia de un grupo de personas reunido para alabar y dar a gracias al Señor. Un individuo anima a los presentes a celebrar y festejar a Dios, pero, al mismo tiempo, expone su denuncia, lo que viene a mostrar que detrás de la fiesta existe una tensión.

La roca que nos salva

En primer lugar; se habla del Señor como de «la roca que nos salva». Podemos percibir aquí una tensión, sin mayores explicaciones. A continuación encontramos un conflicto religioso. Se admite que existen otros dioses (3), pero el Señor es soberano sobre todos ellos. Ciertamente, estos dioses son los dioses de los pueblos vecinos. No obstante, Dios es también su Señor.

La insistencia en el hecho de que la tierra pertenece al Señor es un síntoma de algo que puede estar sucediendo en el momento de composición de este salmo. De hecho, si la generación pasada no pudo entrar en la tierra a causa de su rebeldía con respecto a Dios, la generación presente corre el riesgo de perder la tierra por no escuchar en el momento presente la voz del Señor.

¿Perder la tierra en favor de quién, de los pueblos vecinos o de los terratenientes del país? 

El salmo no nos ofrece más información al respecto, pero sabemos que los profetas eran, casi siempre, gente relacionada con la causa de la tierra. Eran los portavoces de la gente que vivía en la tierra y de la tierra. El aviso que se hace, por tanto, incluye una amenaza: la de la pérdida de la tierra. No se sabe con exactitud cuándo surgió este salmo, pero la lucha por la adquisición y conservación de la tierra recorre todo el Antiguo Testamento.

Entrar en la Tierra Prometida o conservarla son cuestiones vinculadas a la Alianza entre el Señor y su pueblo. Entrar en la tierra era consecuencia de la fidelidad a la Alianza (algo que la generación del desierto no fue capaz de mantener); conservar la tierra era resultado de una Alianza mantenida a lo largo de las generaciones. Además de todo ello, como ya hemos visto, entre Dios y su pueblo hay un compromiso de pertenencia mutua: él es el Dios de los israelitas, y el pueblo es el pueblo de Dios (7a).

Pastor de su pueblo

La imagen del pastor (7a) es también importante a la hora de descubrir el rostro de Dios que nos presenta este salmo. La principal acción del «Dios pastor» consistió en guiar a su pueblo sacándolo de la esclavitud de Egipto y conduciéndolo a través del desierto, rumbo a la libertad y a la vida en la Tierra Prometida. La gran respuesta del pueblo será dejarse guiar por este «Dios pastor», obedeciendo a su voz (7b).

Jesús

Jesús se presentó como pastor (Jn 10), conocedor de la intimidad de cada persona (Jn 2,25). Por eso su voz profética denunció las injusticias y a quienes las ocasionaban (Mt 23). Denunció la existencia de una religión formalista, de apariencias (Mt 7,21) y, con un gesto profético, anunció el fin del templo y de su corrupción, a pesar de su aspecto de lugar sagrado.

Jesús denunció las mismas cosas que nuestro salmista-profeta. Al igual que los antepasados de tiempos del desierto, algunos grupos de la época de Jesús vieron sin que, por ello, llegaran a creer. Vieron las acciones de Juan Bautista y de Jesús, escucharon sus palabras, pero los rechazaron; los cobradores de impuestos y las prostitutas, en cambio, sí que creyeron. Esto es lo que podemos percibir al final de la parábola de los dos hijos (Mt 21,28-32), destinada a los líderes judíos de tiempos de Jesús (los jefes de los sacerdotes y los ancianos).

Para orar

Podemos rezar este salmo cuando queremos alabar y dar gracias al Señor, teniendo presentes sus acciones a nuestro favor; en tiempos de ídolos y de idolatría; cuando queremos aprender de los aciertos y los errores del pasado, para ser más felices; podemos rezarlo, también, para denunciar el formalismo y el ritualismo de la religión; cuando tenemos que denunciar las infidelidades para con los designios de Dios; en medio de las luchas por la posesión de la tierra o de aquello que nos permita vivir con dignidad... 

lunes, 22 de febrero de 2016

1 Pedro 5,1-4: Deberes de los presbíteros

1 Pedro 5,1-4
22 de febrero: Fiesta de San Pedro Cátedra

Queridos hermanos: A los presbíteros en esa comunidad, yo, presbítero como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que va a manifestarse, os exhorto: Sed pastores del rebaño de Dios que tenéis a vuestro cargo, gobernándolo no a la fuerza, sino de buena gana, como Dios quiere; no por sórdida ganancia, sino con generosidad; no como déspotas sobre la heredad de Dios, sino convirtiéndoos en modelos del rebaño. Y cuando aparezca el supremo Pastor, recibiréis la corona de gloria que no se marchita.

sábado, 6 de febrero de 2016

Marcos 6,30-44: Primera multiplicación de los panes

Marcos 6,30-44
Cf. Mt 14,13-21; Lc 9,10-17; Jn 6,1-13 
Sábado de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II
Domingo de la 16 Semana del Tiempo Ordinario, ciclo B

6:30 Los Apóstoles se reunieron con Jesús y le contaron todo lo que habían hecho y enseñado.
6:31 Él les dijo: "Vengan ustedes solos a un lugar desierto, para descansar un poco". Porque era tanta la gente que iba y venía, que no tenían tiempo ni para comer.
6:32 Entonces se fueron solos en la barca a un lugar desierto.
6:33 Al verlos partir, muchos los reconocieron, y de todas las ciudades acudieron por tierra a aquel lugar y llegaron antes que ellos.
6:34 Al desembarcar, Jesús vio una gran muchedumbre y se compadeció de ella, porque eran como ovejas sin pastor, y estuvo enseñándoles largo rato.
6:35 Como se había hecho tarde, sus discípulos se acercaron y le dijeron: "Este es un lugar desierto, y ya es muy tarde.
6:36 Despide a la gente, para que vaya a los campos y pueblos cercanos a comprar algo para comer".
6:37 Él respondió: "Denles de comer ustedes mismos". Ellos le dijeron: "Habría que comprar pan por valor de doscientos denarios para dar de comer a todos".
6:38 Jesús preguntó: "¿Cuántos panes tienen ustedes? Vayan a ver". Después de averiguarlo, dijeron: "Cinco panes y dos pescados".
6:39 Él les ordenó que hicieran sentar a todos en grupos, sobre la hierba verde,
6:40 y la gente se sentó en grupos de cien y de cincuenta.
6:41 Entonces él tomó los cinco panes y los dos pescados, y levantando los ojos al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y los fue entregando a sus discípulos para que los distribuyeran. También repartió los dos pescados entre la gente.
6:42 Todos comieron hasta saciarse,
6:43 y se recogieron doce canastas llenas de sobras de pan y de restos de pescado.
6:44 Los que comieron eran cinco mil hombres.

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Venid aparte para descansar un rato 
Imágenes del Evangelio 6,30-34