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sábado, 23 de julio de 2022

Números 28,9-15: El sacrificio sabático y mensual

Números 28,9-15:
El sacrificio sabático

9 El día sábado ofrecerán dos corderos de un año y sin defecto, 
   con una oblación consistente en dos décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, 
   amasada con aceite, y su correspondiente libación.
10 Es el holocausto sabático, que se añadirá cada sábado al holocausto perpetuo y a su libación.

El sacrificio mensual

11 El primer día de cada mes ofrecerán al Señor, como holocausto, dos novillos, 
     un carnero y siete corderos de un año y sin defecto.
12 También ofrecerán tres décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, 
     amasada con aceite, como oblación por cada novillo; 
     dos décimas partes de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, 
     como oblación por el carnero;
13 y la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con aceite, 
     como oblación por cada cordero, 
     Así el holocausto será una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
14 Las libaciones correspondientes serán de tres litros de vino por el novillo, 
     de dos litros por el carnero y de un litro y medio por el cordero. 
     Este será el holocausto mensual, para todos los meses del año.
15 Además del holocausto perpetuo, de ofrecerá al Señor un chivo, como sacrificio por el pecado, 
     con la libación correspondiente.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 18,8-19: Los derechos de los sacerdotes

Números 18,8-19:
Los derechos de los sacerdotes

8 El Señor dijo a Aarón: Yo te encomiendo el cuidado de mis ofrendas, es decir, 
   de los dones sagrados de los israelitas. Te entrego todo eso, a ti y a tus hijos, 
   como algo que les es debido, como un derecho irrevocable.
9 Esto es lo que te corresponde de los sacrificios más santos, de las ofrendas quemadas. 
   Todas las ofrendas que me presentan como sacrificios santísimos, a saber, todas las oblaciones, 
   los sacrificios por el pecado y los sacrificios de reparación, serán para ti y para tus hijos.
10 Tú participarás de los dones más santos. 
     Sólo los varones podrán comerlos y deberás tratarlos como algo sagrado.
11 También será para ti lo que se toma de las ofrendas de los israelitas 
     para ser ofrecido con el gesto de presentación. 
     Yo te lo doy, a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable: 
     podrán comerlo todos los miembros de tu casa que sean puros.
12 Yo te doy lo mejor del aceite, del vino y del trigo, 
     o sea las partes escogidas que los israelitas presentan al Señor.
13 Las primicias de los productos de la tierra, que ellos ofrecen al Señor, serán para ti: 
     podrán comerlas todos los miembros de tu casa que sean puros.
14 Todo lo que ha sido consagrado al exterminio total en Israel será para ti.
15 También lo serán los primogénitos, tanto de hombres como de animales, ofrecidos al Señor. 
     Pero harás rescatar los primogénitos de los hombres y los primogénitos de los animales impuros.
16 Los harás rescatar dentro del mes de su nacimiento, 
     tomando como precio por el rescate cinco siclos –en siclos de Santuario– 
     que equivalen a veinte gueras.
17 Los primogénitos del ganado mayor y menor no podrán ser rescatados porque están consagrados. 
     Por eso, derramarás su sangre contra el altar y harás arder su grasa como ofrenda que se quema 
     con aroma agradable al Señor.
18 La carne, en cambio, será para ti, lo mismo que la ofrenda de presentación y la pata derecha.
19 Yo te doy todas las ofrendas que los israelitas ponen aparte para el Señor. 
     Te las doy a ti, a tus hijos y a tus hijas, como derecho irrevocable. 
     Esta será una alianza de sal –una alianza eterna– para ti y tu descendencia, delante del Señor.

martes, 19 de julio de 2022

Números 15,1-16: Disposiciones relativas a los sacrificios

Números 15,1-16:
Disposiciones relativas a los sacrificios

1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: 
   Cuando entren en la tierra que yo les daré para que vivan en ella,
3 y presenten un animal del ganado mayor o menor como ofrenda 
   que se quema en holocausto o en sacrificio al Señor, ya sea para cumplir un voto, 
   ya sea como ofrenda voluntaria o en las fiestas fijas –ofreciendo así un aroma agradable al Señor–
4 la persona que presente la ofrenda al Señor deberá traer, como oblación, 
   la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite.
5 También deberás ofrecer, con el holocausto o el sacrificio, 
   un litro y medio de vino como libación para cada cordero.
6 Si se trata de un carnero, presentarás como oblación dos décimas partes de una medida de harina 
   de la mejor calidad, amasada con dos litros y cuarto de aceite;
7 y como libación –como ofrenda de aroma agradable al Señor– ofrecerás dos litros y cuarto de vino.
8 Si ofreces al Señor como holocausto o sacrificio un animal del ganado mayor o menor, 
   sea para cumplir un voto o como sacrificio de comunión,
9 además del animal, se ofrecerá una oblación consistente en tres décimas partes 
   de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite;
10 y como libación ofrecerás tres litros y medio de vino. 
     Estas son ofrendas que se queman con aroma agradable al Señor.
11 Lo mismo se hará con cada toro, con cada carnero, y con cada oveja o cabra,
12 cualquiera sea la cantidad que ofrezcas: lo mismo harás con cada uno de sus animales, 
     cualquiera sea su número.
13 Todos los israelitas procederán de la misma manera, 
     cuando presenten una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
14 Y si un extranjero residente entre ustedes, o cualquiera que viva en medio de ustedes, 
     a lo largo de las generaciones, quiere presentar una ofrenda que se quema con aroma agradable 
     al Señor, lo hará también él como lo hacen ustedes.
15 En la asamblea, habrá una sola ley para ustedes y para los extranjeros. 
     Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. 
     El extranjero hará lo mismo que ustedes delante del Señor.
16 En una palabra, el mismo ritual y la misma disposición estará en vigencia para ustedes 
     y para los extranjeros que residan entre ustedes.

lunes, 18 de julio de 2022

Números 6,1-21: Los nazireos

Números 6,1-21:
Los nazireos

1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: Si alguien, sea hombre o mujer, hace un voto especial 
   –el voto de nazireo– con el fin de consagrarse al Señor,
3 deberá abstenerse del vino y de cualquier otra bebida embriagante. 
   Tampoco beberá vinagre de vino o de bebida embriagante, ni beberá jugo de uvas, 
   ni comerá uvas maduras o secas.
4 Durante todo el tiempo de su nazireato, no comerá ningún producto de la cepa de la vid, 
   ni siquiera las semillas o la cáscara.
5 Mientras esté consagrado por el voto, ninguna navaja tocará su cabeza. 
   Hasta que se cumpla el plazo de su voto al Señor, estará consagrado y se dejará crecer el cabello.
6 Durante todo el tiempo de su consagración al Señor, no se acercará a ningún muerto.
7 Aunque mueran su padre, su madre, su hermano o su hermana, 
   no incurrirá en impureza a causa de ellos, porque él lleva sobre su cabeza 
   la consagración de su Dios.
8 Durante todo el tiempo de su nazireato, es un consagrado al Señor.
9 Si una persona muere repentinamente cerca de él, haciendo impuro su cabello consagrado, 
   se cortará el cabello el día de su purificación, es decir, el séptimo día.
10 Al octavo día, presentará al sacerdote, la entrada de la Carpa del Encuentro, 
     dos torcazas o dos pichones de paloma.
11 Entonces el sacerdote los ofrecerá, uno como sacrificio por el pecado y el otro como holocausto, 
     y practicará el rito de expiación en favor de ese hombre, por la falta en que incurrió a causa del 
     cadáver. Ese mismo día volverá a consagrar su cabeza:
12 se consagrará al Señor por el tiempo de su nazireato y presentará un cordero de un año como 
     sacrificio de reparación. El tiempo anterior no se tomará en cuenta, porque su cabello consagrado 
     se había vuelto impuro.
13 Este es el ritual para el nazireo: una vez cumplido el tiempo de nazireato, 
     será conducido a la entrada de la Carpa del Encuentro,
14 y allí presentará, como ofrenda al Señor, dos corderos –uno macho y una hembra– de un año y sin 
     defecto, el primero para un holocausto y el segundo para un sacrificio por el pecado; un carnero 
     sin defecto para un sacrifico de comunión;
15 una cesta con tortas de harina de la mejor calidad, sin levadura y amasadas con aceite, 
     y galletas sin levadura untadas con aceite, con las oblaciones y libaciones correspondientes.
16 El sacerdote presentará todo esto delante del Señor, y ofrecerá el sacrificio por el pecado 
     y el holocausto.
17 Luego ofrecerá el carnero al Señor como sacrificio de comunión, junto con la cesta de los ácimos, 
     y también ofrecerá las oblaciones y las libaciones.
18 Entonces el nazireo se cortará el cabello consagrado, a la entregada de la Carpa del Encuentro, 
     y lo echará en el fuego que arde debajo del sacrificio de comunión.
19 El sacerdote tomará la espalda ya cocida del carnero, una torta sin levadura de la cesta 
     y una galleta sin levadura, y las pondrá en las manos del nazireo, 
     después que este se haya cortado el cabello.
20 Luego hará el gesto de presentación delante del Señor, y todo esto será una cosa sagrada, 
     destinada al sacerdote, además del pecho y la pata. Después, el nazireo pondrá vino.
21 Esta es la ley concerniente al nazireo. Si además de su nazireato, promete con voto al Señor 
     una ofrenda personal –según se lo permitan sus medios– cumplirá el voto que hizo, 
     además de lo que establece la ley sobre nazireato.

sábado, 9 de julio de 2022

Lucas 10,25-37: "¿Qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?"

Lucas 10,25-37
Lunes de la 27 Semana del Tiempo Ordinario, Año I y II

En aquel tiempo, se presentó un maestro de la Ley y le preguntó a Jesús para ponerlo a prueba: "Maestro, ¿qué tengo que hacer para heredar la vida eterna?" Él le dijo: "¿Qué está escrito en la Ley? ¿Qué lees en ella?" Él contestó: "Amarás al Señor, tu, Dios con todo tu corazón y con toda tu alma y con todas tus fuerzas y con todo tu ser. Y al prójimo como a ti mismo." Él le dijo: "Bien dicho. Haz esto y tendrás la vida." 

Pero el maestro de la Ley queriendo justificarse, preguntó a Jesús: "¿Y quién es mi prójimo?" Jesús le dijo: "Un hombre bajaba de Jerusalén a Jericó, cayó en manos de unos bandidos, que lo desnudaron, lo molieron a palos y se marcharon, dejándolo medio muerto. Por casualidad, un sacerdote bajaba por aquel camino y, al verlo, dio un rodeo y pasó de largo. Y lo mismo hizo un levita que llegó a aquel sitio: al verlo dio un rodeo y pasó de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, llegó a donde estaba él y, al verlo, le dio lástima, se le acercó, le vendó las heridas, echándoles aceite y vino, y, montándolo en su propia cabalgadura, lo llevó en una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y, dándoselos al posadero, le dijo: "Cuida de él, y lo que gastes de más yo te lo pagaré a la vuelta." ¿Cuál de estos tres te parece que se portó como prójimo del que cayó en manos de los bandidos?" Él contestó: "El que practicó la misericordia con él." Díjole Jesús: "Anda, haz tu lo mismo."

SOBRE EL MISMO TEMA:

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 56,9-12: Perros mudos

Perros mudos

9 Fieras salvajes, vengan a comer; fieras todas de la selva:
10 que los guardianes están ciegos y no se dan cuenta de nada, 
     son perros mudos incapaces de ladrar, vigilantes tumbados, amigos de dormir, 
11 son perros con un hambre insaciable, son pastores incapaces de comprender; 
     cada cual va por su camino y a su ganancia, sin excepción. 
12 ¡Vengan! Voy a buscar vino, emborrachémonos de licor; 
     y mañana lo mismo que hoy, hay provisión abundante.

sábado, 18 de junio de 2022

Génesis 14,1-24: Abram vence a reyes poderosos

1 Aconteció en los días de Amrafel, rey de Senaar, de Aryok, rey de Ellasar, de Kedorlaomer, 
   rey de Elam, y de Tidal, rey de Goyim,
2 que éstos hicieron guerra a Berá, rey de Sodoma, a Birsá, rey de Gomorra, a Sinab, rey de Admá, 
   a Semeber, rey de Seboyim, al rey de Belá (o sea, Soar).
3 Estos últimos se juntaron en el valle de Siddim (esto es, el mar de la Sal).
4 Doce años habían servido a Kedorlaomer, pero el año trece se rebelaron.
5 Vinieron, pues, en el año catorce Kedorlaomer y los reyes que estaban por él, 
   y derrotaron a los refaítas en Asterot Carnáyim, a los zuzíes en Ham, 
   a los emíes en la llanura de Quiryatáyim,
6 y a los joritas en las montañas de Seír hasta El Parán, que está frente al desierto.
7 De vuelta, llegaron a En Mispat (o sea, Cadés), y batieron todo el territorio de los amalecitas, 
   y también a los amorreos que habitaban en Jasesón Tamar.
8 Salieron entonces el rey de Sodoma, el rey de Gomorra, el rey de Admá, 
   el rey de Seboyim y el rey de Belá (esto es, de Soar) y en el valle de Siddim les presentaron batalla:
9 a Kedorlaomer, rey de Elam, a Tidal, rey de Goyim, a Amrafel, rey de Senaar, 
   y a Aryok, rey de Ellasar: cuatro reyes contra cinco.
10 El valle de Siddim estaba lleno de pozos de betún, y como huyesen los reyes 
     de Sodoma y Gomorra, cayeron allí. Los demás huyeron a la montaña.
11 Los vencedores tomaron toda la hacienda de Sodoma y Gomorra 
     con todos sus víveres y se fueron.
12 Apresaron también a Lot, el sobrino de Abram, y su hacienda, pues él habitaba en Sodoma, 
     y se fueron.
13 Un evadido vino a avisar a Abram el hebreo, que habitaba junto a la encina de Mambré el amorreo, 
     hermano de Eskol y de Aner, aliados a su vez de Abram.
14 Al oír Abram que su hermano había sido hecho cautivo, movilizó la tropa de gente 
     nacida en su casa, en número de 318, y persiguió a aquéllos hasta Dan.
15 Y cayendo él y sus siervos sobre ellos por la noche, los derrotó, y los persiguió hasta Jobá, 
     que está al norte de Damasco;
16 recuperó toda la hacienda, y también a su hermano Lot con su hacienda así como a las mujeres 
     y a la gente.
17 A su regreso después de batir a Kedorlaomer y a los reyes que con él estaban, 
     le salió al encuentro el rey de Sodoma en el valle de Savé (o sea, el valle del Rey).

14,18-20

18 Entonces Melquisedec, rey de Salem, presentó pan y vino, pues era sacerdote del Dios Altísimo,
19 y le bendijo diciendo: "¡Bendito sea Abram del Dios Altísimo, creador de cielos y tierra,
20 y bendito sea el Dios Altísimo, que entregó a tus enemigos en tus manos!" 
     Y Abram le dio el diezmo de todo.

21 Dijo luego el rey de Sodoma a Abram: "Dame las personas, y quédate con la hacienda."
22 Pero Abram dijo al rey de Sodoma: "Alzo mi mano ante el Dios Altísimo, 
     creador de cielos y tierra:
23 ni un hilo, ni la correa de un zapato, ni nada de lo tuyo tomaré, y así no dirás: 
     "Yo he enriquecido a Abram."
24 Nada en absoluto, salvo lo que han comido los mozos y la parte de los hombres 
     que fueron conmigo: Aner, Eskol y Mambré. Ellos que tomen su parte."

domingo, 13 de enero de 2019

El simbolismo de las bodas de Caná


Con el relato de las "bodas de Caná", situado al inicio del evangelio, el autor busca transmitirnos el primer retrato de Jesús. Una lectura literal lo desfigura al reducirlo a un episodio anecdótico que roza lo mágico y lo priva de su significado para nosotros. El autor no ha querido empezar su evangelio –sumamente elaborado- con una mera anécdota familiar.

Sabemos que los relatos evangélicos que han llegado a nosotros tuvieron un largo recorrido hasta quedar plasmados en la forma en que hoy los leemos. Fueron textos transmitidos oralmente, adaptados a las diferentes situaciones de las comunidades primeras, elaborados y trabajados con fidelidad al trasfondo histórico pero, al mismo tiempo, con una gran creatividad, de cara a responder a las nuevas situaciones y hacerlos comprensibles en los nuevos contextos. El autor nos ha mostrado su intención al terminar su escrito (el capítulo 21 es un añadido posterior) con estas palabras: "Estos (signos) han sido escritos para que creáis que Jesús es el Mesías, el Hijo de Dios; y para que, creyendo, tengáis en él vida eterna" (20,31).

Por lo que refiere al relato de hoy, si lo leemos con atención descubriremos algunos "guiños" del autor que nos hacen caer en la cuenta de su carácter simbólico. Planteo algunos en forma de interrogantes:

¿Cómo puede ser que, en una fiesta de bodas no hayan preparado vino suficiente (teniendo en cuenta, además, de que se trata de gente importante y que la comida está a cargo de un mayordomo?).
¿Cómo entender que esa falta escapa al propio mayordomo que está al tanto de todo y, sin embargo, es advertida por una invitada (María)?
¿Por qué Jesús se dirige a su madre llamándola "mujer", un término que designaba a la esposa?
¿Qué sentido tiene que hubiera nada menos que seiscientos litros de agua (!) para el rito simple de las purificaciones?
¿Por qué la insistencia del autor del evangelio en que se trata del "primer signo" de Jesús? ¿Cuál es su significado? ¿A qué otros remite?

Todos estos interrogantes encuentran pleno sentido cuando acogemos el relato desde la que fue, probablemente, la intención del autor. Además de estas cuestiones, una lectura atenta y conocedora del transfondo histórico, cultural y religioso de nuestro evangelio, encuentra unos elementos portadores de significado preciso. Entre ellos, hay que destacar los siguientes:

• la boda,
• la referencia a la "hora",
• el tercer día,
• el número seis,
• que las tinajas sean "de piedra" y utilizadas para la purificación,
• la carencia de vino,
• el hecho de llenarlas de agua "hasta arriba",
• la presencia de la madre de Jesús (a quien nunca llama María, sino "mujer"),
• la frase: "Haced lo que él os diga", etc.

A partir de estos elementos parece que pueden detectarse fácilmente las claves que hacen posible la comprensión del relato en profundidad.

• El agua simboliza la religión vacía;
• el vino, la alegría y la vida abundante que proceden de Dios;
• María es la "mujer", el resto fiel de Israel, "desposado" con Dios;
• las bodas son el símbolo de la unión (alianza) de Dios con el pueblo;
• las tinajas de piedra (seis es el número de lo imperfecto e incompleto) representan a la Ley, que pretende purificar al ser humano, pero que en realidad es algo vacío;
• la expresión "haced lo que él os diga" es prácticamente idéntica a la que pronunció el pueblo el día de la alianza (pacto, desposorio) del Sinaí: "Nosotros haremos todo lo que el Señor ha dicho" (Libro del Éxodo 19,8);
• que sea el "comienzo de los signos" hace de éste el prototipo y clave de interpretación de los que seguirán (en total, serán "siete", el número que expresa la plenitud).

Con estas claves podemos comprender que lo que ocurre en Caná preanuncia las bodas de la Cruz (19,25-27) y de la mañana de Pascua (20,1-18):

María será llamada de nuevo "mujer", como símbolo del pueblo fiel del Antiguo Testamento que ha generado al Mesías y al nuevo pueblo (el "discípulo amado": "Mujer, ahí tienes a tu hijo");
María Magdalena, por su parte, es la otra "mujer", símbolo de la iglesia que se desposa con Jesús en el huerto o jardín (imagen del Edén y del huerto del Cantar de los Cantares).

Con todo ello, Caná declara que el judaísmo está caducado; de hecho, a continuación, el evangelio presentará a Jesús...

• como el "nuevo templo": "destruid este templo y en tres días yo lo levantaré de nuevo»: el templo del que hablaba Jesús era su propio cuerpo": 3,19-21)
• y proclamando que "para dar culto al Padre, no tendréis que subir a este monte ni ir a Jerusalén... Ha llegado la hora en que los que rindan verdaderamente culto al Padre, lo harán en espíritu y en verdad... Dios es espíritu, y los que lo adoran deben hacerlo en espíritu y en verdad" (4,21-24).

La boda en la que falta el vino simboliza la antigua alianza que va a ser sustituida por la nueva, en la que se dará el vino del Espíritu. Jesús inaugura una nueva relación del hombre con Dios que no estará mediatizada por la Ley sino creada por el mismo Espíritu de Dios. Jesús, el nuevo Esposo (1,15.30) o centro de la nueva comunidad humana, anuncia el cambio, que tendrá lugar cuando llegue su hora, la de su muerte-resurrección.

La Nueva Alianza 

El texto, en el conjunto del evangelio de Juan, significa la obra entera de Jesús, que proclama y posibilita las "bodas" de Dios con el ser humano (que en el Antiguo Testamento se entendían como alianza). Para el evangelista, la nueva alianza se inicia ahora con la vida pública de Jesús; su consumación vendrá en la cruz. Esa será la "hora" de Jesús.

En este evangelio, la obra de Jesús, desde sus mismos comienzos, está revestida de nupcialidad. Por eso, desde el comienzo mismo –desde el "primer signo"- anuncia el cumplimiento: el "nuevo pueblo" vive unas bodas con Dios, en las que el "vino" -la Vida, el Gozo y el Amor- se muestra sabroso y desbordante.

Las "bodas" son el símbolo de lo real. Todo se halla "desposado" con todo, constituyendo una gran Red que se sostiene en la misma interrelación. Todo es divino-humano-cósmico al mismo tiempo. No como realidades sumadas, ni siquiera unidas, sino como expresión no-dual de la Realidad única que en todo se expresa y manifiesta.

En las "bodas de Caná", el agua puede bien simbolizar la ignorancia en que nos encerramos cuando nos reducimos al ego y a la mente: una ignorancia que es carencia y sufrimiento. El vino, por el contrario, es expresión de la Vida y el Gozo y, como Jesús, accedemos a él en cuanto nos liberamos de nuestra perspectiva egoica (nos desidentificamos de nuestra "identidad" mental), para empezar a percibir nuestra verdadera identidad, no-separada de lo Real. La persona que lo descubre –como si se tratara, dirá Jesús, de "un tesoro en el campo"-, experimenta su existencia llena del "vino" de la Alegría.

Autor: Enrique Martínez Lozano

+ SOBRE Jn 2,2-11  

lunes, 27 de agosto de 2018

1 Carta a Timoteo 5,23-25: Advertencias personales

Advertencias personales
5:23 A causa de tus frecuentes malestares estomacales, no bebas agua sola: toma un poco de vino.
5:24 Los pecados de algunas personas son tan notorios que no necesitan ser llevados a juicio; los de otras, en cambio, sólo se descubren después.
5:25 De la misma manera, las buenas obras están a la vista, y las que no lo son, ya se pondrán de manifiesto.

lunes, 13 de agosto de 2018

Mc 15,23-27: La crucifixión de Jesús

Mc 15,23-27: La crucifixión de Jesús
Cf. Mt 27,32-38; Lc 23,33-34; Jn 19,17-22

15:23 Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
15:24 Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
15:25 Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron.
15:26 La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: "El rey de los judíos".
15:27 Con él crucificaron a dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda.


Mateo 27,32-38: La crucifixión de Jesús

La crucifixión de Jesús
Cf. Mc 15,23-27; Lc 23,33-34; Jn 19,17-22

27:32 Al salir, se encontraron con un hombre de Cirene, llamado Simón, y lo obligaron a llevar la cruz.
27:33 Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa "lugar del Cráneo",
27:34 le dieron de beber vino con hiel. Él lo probó, pero no quiso tomarlo.
27:35 Después de crucificarlo, los soldados sortearon sus vestiduras y se las repartieron;
27:36 y sentándose allí, se quedaron para custodiarlo.
27:37 Colocaron sobre su cabeza una inscripción con el motivo de su condena: "Este es Jesús, el rey de los judíos".
27:38 Al mismo tiempo, fueron crucificados con él dos bandidos, uno a su derecha y el otro a su izquierda. 

lunes, 7 de agosto de 2017

Juan 19,20-30: La Cuarta Copa que bebió Jesús, por Luciana Rogowicz


Estudiando el tema de las raíces judías de la eucaristía, y los paralelismos entre la Pesaj (Pascua judía) y la Pascua católica, me encontré con un dato que me pareció fascinante. Este texto lo escribo en base a la conferencia de Scott Hahn sobre “la Cuarta Copa” y también al capítulo sobre la cuarta copa del libro de Dr. Brant Pitre, Jesus and the Jewish roots of the Eucharist.

— “Todo se ha cumplido” (Jn 19,30)

¿A qué se refiere Jesús con estas palabras, las últimas pronunciadas antes de “entregar su espíritu”? En un primer análisis, o según una interpretación clásica, se le atribuye a la redención del hombre. Se ha cumplido, consumado la salvación. Sin embargo, para esto era necesario que Jesús resucitara (Rom 4,25).

La salvación, la justificación, como dice san Pablo, no se consuma con la muerte de Jesús, sino con su resurrección. De este modo podemos afirmar que Jesús no se podría haber referido a eso con la frase “todo se ha cumplido”.

Para poder entenderlo hay que ir más atrás y comprender el contexto en donde esto fue dicho. Y en particular, una singularidad de la celebración de la pascua judía.

La Pascua judía, Pesaj, es la festividad más importante del judaísmo, donde se conmemora la liberación del pueblo de Israel de la esclavitud de Egipto. Esta libertad fue conseguida gracias a la intervención de Dios.

Con la última plaga de las diez, la muerte de los primogénitos, Dios da específicas indicaciones acerca de cómo debían celebrar la Pascua los israelitas esa noche. Indica detalladamente los ritos que debían hacer y cómo tenían que comer el cordero pascual. En el capítulo 12 del libro del Éxodo están todas las regulaciones y lo que se debía hacer esa noche, cuando finalmente el faraón iba a permitir al pueblo de Israel que se fuese.

En este relato no sólo se cuenta la historia, sino que al mismo tiempo se establece la liturgia pascual, que debía ser llevada a cabo por el pueblo hebreo esa misma noche y conmemorarlo todos los años, para siempre.

Hoy en día se sigue celebrando cada año esta festividad y desde sus inicios se le han sumado también tradiciones que es esencial analizar y conocer para comprender el modo en que se celebraba la Pascua en la época de Jesús. La cena de Pascua se llama Seder, que significa orden. Y éste se constituye en torno a cuatro copas de vino:

“En la víspera de pascua, cuando se avecina el tiempo de Minjá (sacrificio vespertino), nadie debe comer hasta que no anochezca. Incluso el más pobre de Israel no comerá mientras no esté reclinado en la mesa, y no tendrá menos de cuatro copas de vino, aunque sea de los de la olla popular” (Mishná, capítulo 10, Masejet Pesajim).

Tomar las cuatro copas de vino era obligatorio para todos, incluso hasta para el más pobre, a quien le resultaba muy difícil poder acceder al vino.

— Breve descripción de los rituales de las cuatro copas

La primera copa es la que nos introduce a la celebración. Es la copa de la bendición, el Kiddush.

La segunda copa se sirve y da inicio a la liturgia pascual, donde se relata la historia de lo que pasó en el éxodo a través de un orden particular, y otros ritos entre el padre de la mesa y el niño menor. Se explican los símbolos de las comidas especiales de este día y se canta el salmo 113.

La tercera copa está relacionada con la cena, la comida. El pan sin levadura, las hiervas amargas, y demás.

De acuerdo a la Mishná, está prohibido tomar vino entre la tercer y cuarta copa (Mishná, capítulo 10.7, Pesajim). Entre éstas, se cantan los salmos del 114 al 118 y al finalizarlos se toma la copa final.

La cuarta copa, la copa de la alabanza, da fin a la celebración y completa el rito pascual.

— ¿Cuántas copas hubo en la Última Cena de Jesús?

Los estudiosos de la Biblia, analizando la última cena en los Evangelios, identificaron la presencia de tres copas.

“Llegada la hora, Jesús se sentó a la mesa con los Apóstoles y les dijo: «He deseado ardientemente comer esta Pascua con ustedes antes de mi Pasión, porque les aseguro que ya no la comeré más hasta que llegue a su pleno cumplimiento en el Reino de Dios». Y tomando una copa, dio gracias y dijo: «Tomen y compártanla entre ustedes. Porque les aseguro que desde ahora no beberé más del fruto de la vid hasta que llegue el Reino de Dios» .Luego tomó el pan, dio gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo: «Esto es mi Cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía». Después de la cena hizo lo mismo con la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza sellada con mi Sangre, que se derrama por ustedes» (Lc 22,14)".

De acuerdo al evangelista Lucas, esta copa fue la que se tomó luego de la comida: “Después de la cena hizo lo mismo con la copa” (Lc 22,20), lo que implica que fue la tercera copa.

En el evangelio de Marcos (Mc14,24) y en el de Mateo aparece lo mismo y luego cuenta que “Después del canto de los Salmos, salieron hacia el monte de los Olivos” (Mt 27,30), indicando una vez más que no se tomó la copa final.

San Pablo, en su primera carta a los Corintios, hace referencia a la copa de la bendición, que es la tercera, cuando habla de la copa eucarística de la sangre de Jesús:  “La copa de bendición que bendecimos, ¿no es acaso comunión con la Sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo?” (1Cor 10,12)

Teniendo en cuenta esto podemos ver que no sólo Jesús no tomó la cuarta copa, sabiendo el significado que eso tenía, sino que aseguró que no volvería a beber del fruto de la vid hasta que llegase el reino de Dios. Viéndolo desde el punto de vista judío, Jesús no finalizó la celebración de la Pascua judía, y por lo que pudimos evaluar, lo hizo intencionalmente.

— ¿Por qué Jesús no tomó la cuarta copa en la última cena?
Continuemos el trayecto de esa noche

Cuando salieron de la cena, del cuarto donde estaban celebrando la pascua, se dirigieron al jardín de Getsemaní donde Jesús “cayó con el rostro en tierra, orando así: «Padre mío, si es posible, que pase lejos de mí este cáliz, pero no se haga mi voluntad, sino la tuya» (Mt 26,39).

Y nuevamente… “Se alejó por segunda vez y suplicó: «Padre mío, si no puede pasar este cáliz sin que yo lo beba, que se haga tu voluntad» (Mt 26,42). "Nuevamente se alejó de ellos y oró por tercera vez, repitiendo las mismas palabras" (Mt 26,44).

En el jardín de Getsemaní Jesús reza al Padre tres veces pidiéndole que lo libre del “cáliz”. Es normal asociar esto hoy a la cruz, a la pasión, pero ¿no era algo extraño para ese momento acaso, comparar esto con un cáliz, con una copa?

Jesús está hablando sobre la cuarta copa, la copa que lleva a la culminación la liturgia pascual.

¿Cuándo tomó Jesús la cuarta copa?

En el camino de la pasión: “Cuando llegaron al lugar llamado Gólgota, que significa «lugar del Cráneo», le dieron de beber vino con hiel. El lo probó, pero no quiso tomarlo” (Mt 27,31).

Y luego de ser crucificado nos encontramos al final de todo con esta escena tan conmovedora descripta por el evangelista Juan: “Después, sabiendo que ya todo estaba cumplido, y para que la Escritura se cumpliera hasta el final, Jesús dijo: «Tengo sed». Había allí un recipiente lleno de vinagre; empaparon en él una esponja, la ataron a una rama de hisopo y se la acercaron a la boca. Después de beber el vinagre, dijo Jesús: «Todo se ha cumplido». E inclinando la cabeza, entregó su espíritu” (Jn 19,23-30).

Retomando la pregunta inicial acerca de a qué se refirió Jesús con «Todo se ha cumplido», podemos ver que aquí Jesús toma la cuarta copa, y culmina así la celebración pascual, su sacrificio pascual. Jesús no finalizó la celebración pascual en el cuarto de la Última Cena, él la extendió para consumarla en la cruz, con su propia muerte, el sacrificio pascual por excelencia.

El sacrificio de Jesús no comenzó con la pasión, sino en la cena de Pesaj. Y esta celebración a la vez, no terminó en el cuarto de arriba, sino en el Calvario. Jesús une la cena de Pascua con su muerte en la cruz y lleva los sacrificios pascuales de la Torá a su plenitud.

“No piensen que vine para abolir la Ley o los Profetas: yo no he venido a abolir, sino a dar cumplimiento” (Mt 5,17).

Reflexión personal

Es hermoso ir descubriendo cómo Jesús fue dejando huellas en su vida que sólo pueden ser descubiertas analizando las raíces judías, su propia identidad.

Meditando este tema de las cuatro copas, pienso que de algún modo Jesús se nos ofrece Él mismo como la cuarta copa. Por eso al “traspasarlo” brotan de su interior sangre y agua, del mismo modo que las copas de vino del Seder de Pesaj eran diluidas con un poco de agua.

Jesús se brinda tomando la cuarta copa en la cruz, y a la vez se hace para nosotros ese cáliz. Para que podamos beber de él, ya no una vez al año en la Pascua, sino todos los días. Recordando y dando gracias por el nuevo éxodo, la nueva liberación, la “nueva alianza”. Saboreando este nuevo maná, llevado a la plenitud, mediante el cual “jamás volveremos a tener sed”.

lunes, 18 de enero de 2016

Marcos 2,18-22: El vino nuevo en odres nuevos, por Sr. Miriam Hrebackova, O.P.

Marcos 2,18-22

En aquel tiempo, los discípulos de Juan y los fariseos estaban de ayuno. Vinieron unos y le preguntaron a Jesús: "Los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos ayunan. ¿Por qué los tuyos no?" Jesús les contestó: "¿Es que pueden ayunar los amigos del novio mientras está con ellos? Mientras tienen al novio con ellos, no pueden ayunar. Llegará un día en que se lleven al novio; aquel día sí que ayunarán". Nadie le echa un remiendo de paño sin remojar a un manto pasado, porque la pieza tira del manto -lo nuevo de lo viejo- y deja un roto peor. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque revienta los odres, y se pierden el vino y los odres; a vino nuevo, odres nuevos".

— Comentario por Sr. Miriam Hrebackova, O.P.
“El vino nuevo en odres nuevos”

• Studium

Cuando vemos a Jesús en el Evangelio, nos damos cuenta que aparece muy a menudo relacionado simbólicamente con el vino: Jesús es la vid verdadera y el Padre es el viñador (Jn 15,1ss). Jesús también toma vino (Lc 7,34; Mt 11,19). Él también convirtió el agua en vino (Jn 2, 9) y convierte el vino en su sangre.

En el Evangelio de hoy también hay una mención al vino. Jesús está hablando a cerca del vino nuevo el cual tiene el poder de reventar un odre viejo. El vino fue hecho haciendo doble presión sobre uvas y el jugo resultante fue dejado en fermentación. El vino “nuevo”, o podemos decir vino “joven”, el cual no fue fermentado suficientemente, necesita más tiempo.

El vino en proceso de fermentación es almacenado en odres, cuando se vierte vino nuevo en odres viejos la fermentación los rasga y los rompe.

Los pasajes del Evangelio donde se hace mención acerca de los remiendos y los odres resaltan el contraste entre lo viejo y lo nuevo. Ambos contienen un elemento de proceso que es posible que ocurra: la tela se encoge y el vino se fermenta. Ambos contienen un elemento de tiempo el cual está ocurriendo y nos muestran la inconsistencia de lo nuevo y lo viejo.

• Meditatio

Jesús es el vino que rasga los odres viejos; es decir a los viejos órdenes, hábitos y todo lo que había atado al ser humano antes de la venida de Cristo y su encarnación. Jesús nos ha traído libertad; Él ha roto cadenas de la Ley y las ha convertido en cadenas de amor. Él se nos ha dado a sí mismo como vino que alegra nuestro corazón.

Para ser capaces de romper, rasgar todo lo que nos ha atado, todo lo que se ha llevado nuestra libertad (tal como agravios, el no perdonar o no aceptarse a sí mismo, etc.), necesitamos dejar que Jesús mismo nos llene, porque en su poder es posible el cambio. De hecho, es gracias a su poder que es posible el cambio genuino para nosotros.

En conclusión, el vino no puede ser almacenado fuera de un odre, pues se derramaría todo y se perdería, nadie tendría ningún deleite de corazón o mente. Odre nuevo significa nuevos trajes que deberíamos vestir para llegar a ser de Él. Revestirnos de Jesús significa tomar la carga que Él quiere que llevemos. Jesús no dice nada sobre mentalidad cerrada o abierta. Él nos dice: a vino nuevo odres nuevos.

El vino nuevo se torna fresco en nuevos odres. Llegar a ser vino nuevo significa ser colmado por Jesucristo, ser transformado en Jesús. Aceptar a Jesús significa ser llenado hasta el borde, donde no haya espacio para nada más. Aceptando a Jesús recibimos alegría y llegamos a ser nuevo vino rebosantes de alegría. Estar llenos de Jesús significa estar plenos de alegría y ebrios de gozo porque es Jesús quien es el vino verdadero.

La señal del discípulo de Jesús es la plenitud gozosa, rebosante de júbilo.

• Oratio

Señor Jesucristo, tú eres el manantial de la alegría auténtica. Te suplicamos, haz de nosotros odres nuevos en los que tú puedas llenarlos de ti mismo hasta el borde, de tal manera que quien tenga sed de ti pueda beber de nuestros odres. Tú vives y reinas por los siglos de los siglos. Amen.

• Contemplatio

Vid
que maduramos para ser cosechada,
pero hasta que lleguemos a ser vino espumoso,
debe venir antes la oscuridad de la bodega, el prensado y descascarado,
hasta que lo único que quede sea el jugo;
es necesario tenderse en la oscuridad y el silencio
para llegar a ser el vino perfecto que deleite nuestra mente.