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sábado, 8 de octubre de 2022

Sanación y conversión, por Julio González, S.F.




Comentario por Julio González, SF

Las lecturas de este domingo aceptan una gran variedad de comentarios, sin embargo, los "signos de los tiempos" nos muestran que la mejor interpretación de la curación de Naamán, el sirio, y de los diez leprosos, es la que Jesús hizo ante un pueblo que le pedía pruebas de su mesianismo (Lc 4,16-30): nuestro Dios sana también al extranjero, al que no es como nosotros, y esto incomoda a muchos.

Un sirio y un samaritano

Jesús no utilizó este episodio del Segundo libro de los Reyes para que su pueblo fuera crítico y orgulloso frente a otros pueblos y culturas. Algunos creyentes utilizan la palabra de Dios para juzgar a los demás, confirmándose ellos en sus creencias y tradiciones; en cambio, Jesús retoma estas historias para que su pueblo se convierta. En este caso, pone como receptores de la gracia de Dios a unas personas, un sirio y un samaritano, que muchos judíos despreciaban.

Los sacerdotes

Jesús envía a los leprosos a los sacerdotes. ¿Por qué? Los sacerdotes tenían autoridad para juzgar si una persona estaba enferma o sana y, por lo tanto, podían poner fin a la exclusión en la que vivían los leprosos.

De camino quedan sanados; entonces, ¿hace falta que se presenten a los sacerdotes? Sí. Los sacerdotes todavía deben decidir su reinserción en la sociedad, pero el acto de servicio (la sanación) ya se ha realizado. Vemos, pues, que la autoridad de los sacerdotes y la autoridad de Jesús es diferente.

"Dar gloria a Dios"

Solamente uno de los diez leprosos vuelve para agradecer a Jesús el bien que le ha hecho. "Alabar a Dios", "dar gloria a Dios" (según las traducciones empleadas) describen un sentimiento mucho más profundo y determinante que "estar agradecido".

Cuando el médico nos prescribe una medicina que nos cura, le estamos agradecidos porque nuestra vida vuelve a ser como antes de que sufriéramos la enfermedad; sin embargo, "dar gloria a Dios" significa que se ha producido un cambio no solamente en el cuerpo de la persona sino también en sus emociones y espiritualidad, es decir, en su vida.

"Levántate, tu fe te ha sanado"

El episodio termina de una manera que sorprende a muchos y despierta nuevos interrogantes: "Levántate, tu fe te ha sanado". Esa fe, según los fariseos y escribas, no es la fe de un israelita sino la fe de un samaritano... ¿Jesús alaba la fe del samaritano?

En realidad, Jesús muestra a su pueblo que un samaritano ha vuelto para "dar gloria a Dios" mientras que los otros nueve sanados están más comprometidos con las estructuras y el sistema de su pueblo: un sistema excluyente y xenófobo.

domingo, 24 de julio de 2022

Números 35,9-34: Las ciudades de refugio

Números 35,9-34:
Las ciudades de refugio

9 Luego el Señor dijo a Moisés:
10 Habla en estos términos a los israelitas: Cuando crucen el Jordán para entrar en la tierra de Canaán,
11 encontrarán ciudades que les servirán como ciudades de refugio, donde puedan huir los homicidas 
     que hayan matado a alguien involuntariamente.
12 Esas ciudades servirán de refugio contra el vengador del homicidio, 
     y así el homicida no morirá sin haber comparecido delante de la comunidad para ser juzgado.
13 Ustedes tendrán que señalar seis ciudades de refugio:
14 tres el otro lado del Jordán y tres en el territorio de Canaán.
15 Esas seis ciudades podrán servir de refugio no sólo a los israelitas, sino también a los extranjeros 
     residentes o que estén de paso entre ustedes, de manera que todo el que haya matado a otro 
     involuntariamente, pueda refugiarse en ellas.
16 Pero el que mata a otro golpeándolo con un objeto de hierro, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
17 Si lo mata de una pedrada capaz de causar la muerte, es un asesino, 
     y el asesino será castigado con la muerte.
18 Si lo mata golpeándolo con un palo capaz de causar la muerte, 
     es un asesino, y el asesino será castigado con la muerte.
19 El vengador del homicidio en persona debe matar al asesino apenas lo encuentre.
20 Si el homicida mató a la víctima por odio, 
     o si le arrojó intencionalmente un objeto capaz de causar la muerte,
21 o si por enemistad lo hirió a golpes de puño hasta matarlo, el agresor será castigado con la muerte: 
     es un asesino, y el vengador del homicidio lo matará apenas lo encuentre.
22 Pero si lo hirió fortuitamente, sin que mediara enemistad, 
     o si le arrojó un objeto sin intención de alcanzarlo,
23 o si dejó caer sobre él, inadvertidamente, una piedra capaz de matarlo y de esa manera 
     le causó la muerte, sin tener odio contra él y sin desearle ningún mal,
24 la comunidad juzgará, conforme a estas reglas, entre el homicida y el vengador del homicidio,
25 y librará a aquel de las manos de este. Luego la comunidad lo hará volver a la ciudad de refugio,      
     adonde había huido, y él permanecerá allí hasta la muerte del Sumo Sacerdote 
     que ha sido ungido con el óleo santo.
26 Si el homicida sale de la ciudad de refugio adonde había huido,
27 y el vengador del homicidio lo encuentra fuera de los límites de su ciudad de refugio, 
     lo podrá matar sin temor a ninguna represalia,
28 porque el homicida debe permanecer en su ciudad de refugio hasta la muerte del Sumo Sacerdote, 
     y solamente después podrá volver al lugar donde está su propiedad.
29 Estas disposiciones serán una norma jurídica para ustedes y para sus descendientes, 
     en cualquier lugar donde se encuentren.
30 Si alguien mata a una persona, el homicida será condenado a muerte por la declaración de testigos, 
     pero el testimonio de uno solo no basta para condenar a muerte a alguien.
31 No aceptarán ningún rescate por la vida de un asesino, porque debe morir,
32 Tampoco lo aceptarán de aquel que huyó a sus ciudad de refugio, 
     permitiéndole que habite nuevamente en su propia tierra antes de la muerte del Sumo Sacerdote.
33 No profanen la tierra donde viven, porque la sangre profana la tierra, y no hay para la tierra otra 
     expiación por la sangre derramada, que la sangre de aquel que la derramó.
34 No hagas impuro el país donde vives y en el cual yo habito. 
     Porque yo, el Señor, habito entre los israelitas.

jueves, 21 de julio de 2022

Números 19,1-10: El rito para la preparación del agua lustral

Números 19,1-10: 
El rito para la preparación del agua lustral

1 El Señor dijo a Moisés y Aarón:
2 Esta es una prescripción de la ley que promulgó el señor: 
   Di a los israelitas que te traigan una vaca roja, sin ningún defecto ni imperfección, 
   y que nunca haya estado bajo el yugo.
3 Ustedes se la entregarán al sacerdote Eleazar. 
   Luego será sacada fuera del campamento y degollada en su presencia.
4 El sacerdote Eleazar recogerá con el dedo un poco de sangre y hará siete aspersiones 
   hacia la Carpa del Encuentro.
5 Después la vaca será quemada a la vista de él: 
   se deberá quemar el cuero, la carne, la sangre e incluso los excrementos,
6 Entonces el sacerdote tomará un trozo de madera de cedro, 
   un ramillete de hisopo y una cinta de púrpura roja y los arrojará en el fuego donde se queme la vaca.
7 En seguida lavará su ropa y se bañará con agua; 
   después podrá entrar de nuevo en el campamento, pero será impuro hasta la tarde.
8 El que haya quemado la vaca lavará su ropa, se bañará con agua y será impuro hasta la tarde.
9 Un hombre que no haya incurrido en impureza recogerá las cenizas de la vaca 
   y las depositará fuera del campamento, en un lugar puro. 
   Así la comunidad de los israelitas las tendrá reservadas para preparar el agua lustral, 
   que se usará en el rito de purificación.
10 El que recoja las cenizas de la vaca deberá lavar su ropa y será impuro hasta la tarde. 
     Este es un decreto irrevocable para los israelitas y para los extranjeros que vivan entre ellos.

martes, 19 de julio de 2022

Números 15,22-31: La expiación de las faltas cometidas inadvertidamente

Números 15,22-31:
La expiación de las faltas cometidas inadvertidamente

22 Si ustedes, por inadvertencia, dejan de cumplir cualquiera de estos mandamientos que el Señor 
     prescribió a Moisés
23 –cualquiera de las cosas que el Señor les ordenó por medio de él– 
     desde el momento en que el Señor les impuso el mandamiento, y después, 
     a lo largo de las generaciones, se procederá de la siguiente manera:
24 Si quien obró inadvertidamente fue la comunidad, toda la comunidad ofrecerá un novillo como 
     holocausto de aroma agradable al Señor –con su oblación y la libación prescrita– 
     y un chivo como sacrificio por el pecado.
25 El sacerdote practicará el rito de expiación en favor de toda la comunidad, y esta será perdonada, 
     porque se trata de un error, y ellos, para reparar ese error, presentaron delante del Señor su ofrenda –
     una ofrenda que se quema para el Señor– y su sacrificio por el pecado.
26 Así será perdonadas toda la comunidad de los israelitas, 
     y también el extranjero que resida en medio de ellos, 
     porque esto le sucedió a todo el pueblo inadvertidamente.
27 Si quien obró inadvertidamente fue una sola persona, 
     ofrecerá una cabra de un año como sacrificio por el pecado.
28 El sacerdote del Señor, en favor de esa persona, porque ella pecó inadvertidamente. 
     Y cuando se practique en favor de ella el rito de expiación, será perdonada,
29 tanto el israelita como el extranjero residente entre ustedes: 
     habrá una sola ley para todo el que obra por inadvertencia.
30 Pero el que obra deliberadamente –tanto el israelita como el extranjero– 
     ultraja al Señor y será excluido de su pueblo.
31 Por haber despreciado la palabra del Señor y violado su mandamiento, 
     esa persona será extirpada: es responsable de su culpa.

Números 15,1-16: Disposiciones relativas a los sacrificios

Números 15,1-16:
Disposiciones relativas a los sacrificios

1 El Señor dijo a Moisés:
2 Habla en estos términos a los israelitas: 
   Cuando entren en la tierra que yo les daré para que vivan en ella,
3 y presenten un animal del ganado mayor o menor como ofrenda 
   que se quema en holocausto o en sacrificio al Señor, ya sea para cumplir un voto, 
   ya sea como ofrenda voluntaria o en las fiestas fijas –ofreciendo así un aroma agradable al Señor–
4 la persona que presente la ofrenda al Señor deberá traer, como oblación, 
   la décima parte de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite.
5 También deberás ofrecer, con el holocausto o el sacrificio, 
   un litro y medio de vino como libación para cada cordero.
6 Si se trata de un carnero, presentarás como oblación dos décimas partes de una medida de harina 
   de la mejor calidad, amasada con dos litros y cuarto de aceite;
7 y como libación –como ofrenda de aroma agradable al Señor– ofrecerás dos litros y cuarto de vino.
8 Si ofreces al Señor como holocausto o sacrificio un animal del ganado mayor o menor, 
   sea para cumplir un voto o como sacrificio de comunión,
9 además del animal, se ofrecerá una oblación consistente en tres décimas partes 
   de una medida de harina de la mejor calidad, amasada con un litro y medio de aceite;
10 y como libación ofrecerás tres litros y medio de vino. 
     Estas son ofrendas que se queman con aroma agradable al Señor.
11 Lo mismo se hará con cada toro, con cada carnero, y con cada oveja o cabra,
12 cualquiera sea la cantidad que ofrezcas: lo mismo harás con cada uno de sus animales, 
     cualquiera sea su número.
13 Todos los israelitas procederán de la misma manera, 
     cuando presenten una ofrenda que se quema con aroma agradable al Señor.
14 Y si un extranjero residente entre ustedes, o cualquiera que viva en medio de ustedes, 
     a lo largo de las generaciones, quiere presentar una ofrenda que se quema con aroma agradable 
     al Señor, lo hará también él como lo hacen ustedes.
15 En la asamblea, habrá una sola ley para ustedes y para los extranjeros. 
     Este es un decreto válido para siempre, a lo largo de las generaciones. 
     El extranjero hará lo mismo que ustedes delante del Señor.
16 En una palabra, el mismo ritual y la misma disposición estará en vigencia para ustedes 
     y para los extranjeros que residan entre ustedes.

Números 9,1-14: Nuevas prescripciones sobre la Pascua

Números 9,1-14:
Nuevas prescripciones sobre la Pascua

1 En el primer mes del segundo año después de la salida de Egipto, 
   el Señor dijo a Moisés en el desierto del Sinaí:
2 «Que los israelitas celebren la Pascua en el tiempo establecido.
3 La celebrarán el día catorce de este mes, a la hora del crepúsculo, en el tiempo establecido, 
   ateniéndose estrictamente a las prescripciones del ritual».
4 Entonces Moisés mandó a los israelitas que celebraran la Pascua,
5 y el día catorce del primer mes, a la hora del crepúsculo, ellos la celebraron en el desierto del Sinaí. 
   Los israelitas lo hicieron exactamente como el Señor lo había ordenado a Moisés.
6 Sin embargo, había algunas personas que se encontraban en estado de impureza a causa 
   de un cadáver y no pudieron celebrar la Pascua ese día. Por eso se presentaron a Moisés y a Aarón 
   aquel mismo día
7 y les dijeron: «Aunque somos impuros a causa de un cadáver, ¿por qué nos vamos a ver excluidos de 
   presentar la ofrenda del Señor a su debido tiempo, como los demás israelitas?».
8 Moisés les respondió: 
   «Quédense aquí, mientras yo voy a oír las instrucciones que me da el Señor respecto de ustedes».
9 Entonces el Señor dijo a Moisés:
10 Habla en estos términos a los israelitas: 
     Si alguno de ustedes o alguno de sus descendientes cae en impureza a casa de un cadáver, 
     o está de viaje en un lugar lejano, también podrá celebrar la Pascua del Señor.
11 Pero lo harán en el segundo mes, el día catorce, a la hora del crepúsculo. 
     Comerán la víctima pascual con pan sin levadura y con hierbas amargas,
12 y no dejarán nada para la mañana siguiente. 
     No le quebrarán ningún hueso y celebrarán la Pascua ateniéndose estrictamente al ritual.
13 Pero si una persona que es pura y no está de viaje, deja de celebrar la Pascua, 
     será excluida de su pueblo, por no haber presentado la ofrenda del Señor en el tiempo establecido: 
     ese hombre cargará con su pecado.
14 Y si algún extranjero reside entre ustedes podrá celebrar la Pascua del Señor; 
     lo hará conforme a las prescripciones del ritual. 
     Las mismas prescripciones valdrán para todos ustedes, sean extranjeros o nativos del país.

martes, 12 de julio de 2022

Isaías 52,1-6: Despierta, Sión

Despierta, Sión

1 ¡Despierta, despierta, vístete de tu fuerza, Sión; vístete el traje de gala, Jerusalén, Santa Ciudad!, 
   porque no volverán a entrar en ti incircuncisos ni impuros. 
2 Sacúdete el polvo, ponte de pie, Jerusalén cautiva; desátate las correas del cuello, 
3 porque así dice el Señor: por nada fueron vendidos y sin pagar los rescataré. 
4 Porque así dice el Señor: Al principio mi pueblo bajó a Egipto, para residir allí como extranjero; 
   al final, Asur lo oprimió. 
5 Pero ahora, ¿qué hago yo aquí? –oráculo del Señor–. 
   A mi pueblo se lo llevan por nada, sus dominadores lanzan aullidos –oráculo del Señor– 
   y todo el día sin cesar desprecian mi Nombre. 
6 Por eso mi pueblo reconocerá mi Nombre, comprenderá aquel día que era yo el que hablaba, 
   y aquí estoy.

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 56,1-8: Fin del exclusivismo

Fin del exclusivismo

1 Así dice el Señor: Observen el derecho, practiquen la justicia, 
   que mi salvación está para llegar y se va a revelar mi victoria. 
2 Dichoso el hombre que obra así, dichoso el mortal que persevera en ello, 
   que guarda el sábado sin profanarlo y guarda su mano de hacer cualquier mal. 
3 No diga el extranjero que se ha unido al Señor: El Señor me excluirá de su pueblo. 
   No diga el eunuco: Yo soy un árbol seco. 
4 Porque así dice el Señor: A los eunucos que guarden mis sábados, 
   que escojan lo que me agrada y perseveren en mi alianza, 
5 les daré en mi casa y en mis murallas un monumento y un nombre mejores que hijos e hijas; 
   nombre eterno les daré que no se extinguirá. 
6 A los extranjeros que se hayan unido al Señor, para servirlo, para amar al Señor y ser sus servidores, 
   que guarden el sábado sin profanarlo y perseveren en mi alianza, 
7 los traeré a mi Monte Santo, los alegraré en mi casa de oración; 
   aceptaré sobre mi altar sus holocaustos y sacrificios; porque mi casa es casa de oración, 
   y a mi casa la llamarán todos los pueblos Casa de Oración. 
8 Oráculo del Señor, que reúne a los dispersos de Israel, y reunirá otros a los ya reunidos.

Isaías 60,10-18: Homenaje de los pueblos

Homenaje de los pueblos

10 Extranjeros reconstruirán tus murallas y sus reyes te servirán; 
     si te herí con ira, con amor te compadezco. 
11 Tus puertas estarán siempre abiertas, ni de día ni de noche se cerrarán: 
     para traerte las riquezas de los pueblos con sus reyes desfilando. 
12 El pueblo y el rey que no se te sometan, perecerán; las naciones serán arrasadas.
13 Vendrá a ti el orgullo del Líbano, con el ciprés y el abeto y el pino, 
     para adornar el lugar de mi santuario y ennoblecer el lugar donde se posan mis pies. 
14 Los hijos de tus opresores vendrán a ti encorvados, y los que te despreciaban se postrarán a tus pies; 
     te llamarán Ciudad del Señor, Sión del Santo de Israel.
15 Estuviste abandonada, aborrecida, sin un transeúnte, pero te haré el orgullo de los siglos, 
     la delicia de todas las edades.
16 Mamarás la leche de los pueblos, mamarás al pecho de reyes; y sabrás que yo, el Señor, 
     soy tu salvador, que el Fuerte de Jacob es tu redentor.
17 En lugar de bronce, te traeré oro; en lugar de hierro, te traeré plata; en lugar de madera, bronce, 
     y en lugar de piedra, hierro; te daré por magistrado la paz, y por gobernador, la justicia. 
18 No se oirá más en tu tierra ¡Violencia!, ni dentro de tus fronteras ¡Ruina, destrucción!; 
     tu muralla se llamará Salvación, y tus puertas, Alabanza.

sábado, 25 de junio de 2022

Isaías 61,1-11: Misión del proteta

Misión del profeta

1 El Espíritu del Señor está sobre mí, porque el Señor me ha ungido. 
   Me ha enviado para dar una buena noticia a los que sufren, 
   para vendar  los corazones desgarrados, para proclamar la liberación a los cautivos 
   y a los prisioneros la libertad, 
2 para proclamar  el año de gracia del Señor, el día del desquite de nuestro Dios; 
   para consolar a los afligidos; 
3 para cambiar su ceniza en corona, su luto en perfume de fiesta, su abatimiento en traje de gala.
   Los llamarán Robles del Justo, plantados por el Señor, para su gloria.

Restauración

4 Reconstruirán las viejas ruinas, levantarán los antiguos escombros; 
   renovarán las ciudades en ruinas, los escombros  de muchas generaciones. 
5 Se presentarán extranjeros a pastorear sus rebaños, y forasteros serán sus labradores y viñadores. 
6 Ustedes se llamarán Sacerdotes del Señor, dirán de ustedes: Ministros de nuestro Dios. 
   Comerán la opulencia de los pueblos, y tomarán posesión de sus riquezas. 
7 A cambio de su vergüenza e insultos, ellos obtendrán una porción doble;
   poseerán el doble en su país, y gozarán de alegría perpetua. 
8 Porque yo, el Señor, amo la justicia, detesto la rapiña y el crimen. 
   Les daré su salario fielmente y haré con ellos una alianza perpetua. 


9 Su descendencia  será célebre entre las naciones, y sus vástagos entre los pueblos. 
   Quienes los vean reconocerán que son la descendencia que bendijo el Señor. 
10 Desbordo de gozo con el Señor, y me alegro con mi Dios: 
     porque me ha vestido un traje de gala y me ha envuelto en un manto de triunfo, 
     como novio que se pone la corona o novia que se adorna con sus joyas.
11Como el suelo echa sus brotes, como un jardín  hace germinar sus semillas, 
    así el Señor hará brotar la justicia y su fama frente a todos los pueblos.


viernes, 3 de diciembre de 2021

Isaías 14,1-4: Vuelta del destierro

Isaías 14,1-4:
Vuelta del destierro


1 Sí, el Señor se apiadará de Jacob, volverá a escoger a Israel y a establecerlo en su patria; 
   los extranjeros se asociarán a ellos y se incorporarán a la casa de Jacob.
2 Las poblaciones los irán recogiendo para llevarlos a su lugar; la casa de Israel los poseerá, 
   como siervos y siervas, en la tierra del Señor. Harán cautivos a sus cautivadores, 
   dominarán a sus opresores. 
3 Cuando el Señor te dé reposo de tus penas y temores, y de la dura esclavitud en que serviste, 
4 entonarás esta sátira contra el rey de Babilonia:

miércoles, 15 de noviembre de 2017

Lucas 17,11-19: Sanación de los diez leprosos

Lucas 17,11-19
Miércoles de la 32 Semana del Tiempo Ordinario I y II

En aquel tiempo, yendo Jesús camino de Jerusalén, pasaba entre Samaria y Galilea. Cuando iba a entrar en un pueblo, vinieron a su encuentro diez leprosos, que se pararon a lo lejos y a gritos le decían: "Jesús, maestro, ten compasión de nosotros". Al verlos, les dijo: "Id a presentaros a los sacerdotes". Y mientras iban de camino, quedaron limpios. Uno de ellos, viendo que estaba curado, se volvió alabando a Dios a grandes gritos, y se echó por tierra a los pies de Jesús, dándole gracias. Este era un samaritano. Jesús tomó la palabra y dijo: "¿No han quedado limpios los diez?; los otros nueve, ¿dónde están? ¿No ha vuelto más que este extranjero para dar gloria a Dios?" Y le dijo: "Levántate, vete; tu fe te ha salvado".


SOBRE EL MISMO TEMA:

domingo, 17 de septiembre de 2017

Col 3,5-11: El hombre viejo y el hombre nuevo

Col 3,5-11

3:5 Por lo tanto, hagan morir en sus miembros todo lo que es terrenal: la lujuria, la impureza, la pasión desordenada, los malos deseos y también la avaricia, que es una forma de idolatría.
3:6 Estas cosas provocan la ira de Dios sobre los rebeldes.
3:7 Ustedes mismos se comportaban así en otro tiempo, viviendo desordenadamente.
3:8 Pero ahora es necesario que acaben con la ira, el rencor, la maldad, las injurias y las conversaciones groseras.
3:9 Tampoco se engañen los unos a los otros. Porque ustedes se despojaron del hombre viejo y de sus obras,
3:10 y se revistieron del hombre nuevo, aquel que avanza hacia el conocimiento perfecto, renovándose constantemente según la imagen de su Creador.
3:11 Por eso, ya no hay pagano ni judío, circunciso ni incircunciso, bárbaro ni extranjero, esclavo ni hombre libre, sino sólo Cristo, que es todo y está en todos.

jueves, 3 de agosto de 2017

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón

1 Reyes 8,22-53: La súplica de Salomón
Cf. 2 Crónicas 6,12-42

22 Salomón se puso ante el altar del Señor, frente a toda la asamblea de Israel, 
     extendió sus manos hacia el cielo
23 y dijo: "Señor, Dios de Israel, ni arriba en el cielo ni abajo en la tierra hay un Dios como tú, 
     que mantienes la Alianza y eres fiel con tus servidores, cuando caminan delante de ti de todo 
     corazón.
24 Tú has cumplido, en favor de mi padre David, la promesa que le habías hecho, 
     y hoy mismo has realizado con tu mano lo que había dicho tu boca.
25 Y ahora, Señor, Dios de Israel, cumple en favor de tu servidor David, mi padre, 
     la promesa que le hiciste, diciendo: 'Nunca te faltará un descendiente que esté sentado 
     delante de mí en el trono de Israel, con tal que tus hijos vigilen su conducta, 
     caminando en mi presencia como has caminado tú'.
26 Y ahora, Dios de Israel, que se verifique la promesa que hiciste a mi padre, tu servidor David.
27 Pero, ¿es posible que Dios habite realmente en la tierra? 
     Si el cielo y lo más alto del cielo no pueden contenerte, 
     ¡cuánto menos esta Casa que yo he construido!
28 No obstante, Señor, Dios mío, vuelve tu rostro hacia la oración y la súplica de tu servidor, 
     y escucha el clamor y la oración que te dirige hoy tu servidor.
29 Que tus ojos estén abiertos día y noche sobre esta Casa, sobre el lugar del que tú dijiste: 
     'Allí residirá mi Nombre'. ¡Escucha la oración que tu servidor dirige hacia este lugar!
30 ¡Escucha la súplica y la oración que tu servidor y tu pueblo Israel dirijan hacia este lugar! 
     ¡Escucha desde tu morada en el cielo, escucha y perdona!
31 Cuando un hombre peque contra su prójimo, si se lo obliga a prestar el juramento imprecatorio, 
     y él viene a pronunciar la imprecación ante tu altar, en esta Casa,
32 escucha tú desde el cielo, actúa y juzga a tus servidores: condena al culpable, 
     dándole su merecido, y absuelve al inocente, tratándolo según su justicia.
33 Cuando tu pueblo Israel sea derrotado por el enemigo por haber pecado contra ti, 
     si ellos se vuelven hacia ti y celebran tu Nombre, si oran y te suplican en esta Casa,
34 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tu pueblo Israel y tráelo de nuevo a la tierra 
     que diste a sus padres.
35 Cuando se cierre el cielo y no haya lluvia, porque ellos pecaron contra ti, si oran hacia este lugar, 
     si celebran tu Nombre y se convierten de su pecado, porque tú los humillaste,
36 escucha tú desde el cielo: perdona el pecado de tus servidores y de tu pueblo Israel, 
     mostrándoles el buen camino que deben seguir, 
     y envía lluvia a la tierra que diste en herencia a tu pueblo.
37 Cuando haya hambre en el país, o haya peste, quemazón o plaga en los sembrados, 
     langosta o pulgón; cuando el enemigo lo tenga sitiado en alguna de sus ciudades, 
     o sobrevenga un flagelo o epidemia,
38 cualquiera sea la oración o la súplica que te dirija un miembro de tu pueblo Israel, 
     sintiéndose tocado en su corazón y con las manos extendidas hacia esta Casa,
39 escúchalas tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas; escucha y actúa: 
     trátalo a cada uno según su conducta, tú que conoces su corazón, 
     porque solo tú conoces el corazón de todos los humanos.
40 Así los israelitas sentirán temor de ti mientras vivan en el suelo que diste a sus padres.


41 También al extranjero, que no pertenezca a tu pueblo Israel, 
     y llegue de un país lejano a causa de tu Nombre
42 —porque se oirá hablar de tu gran Nombre, de tu mano poderosa y de tu brazo extendido— 
     cuando él venga a orar hacia esta Casa,
43 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, 
     y concede al extranjero todo lo que te pida. Así todos los pueblos de la tierra conocerán tu Nombre, 
     sentirán temor de ti como tu pueblo Israel, y sabrán que esta Casa, que yo he construido, 
     es llamada con tu Nombre.

44 Cuando tu pueblo salga a combatir contra su enemigo, por el camino que tú le señales, 
     si ellos oran al Señor y vueltos hacia la ciudad que tú has elegido 
     y hacia la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
45 escucha tú desde el cielo esa oración y esa súplica, y hazles justicia.
46 Cuando pequen contra ti —porque no hay hombre que no peque— y tú, irritado contra ellos, 
     los pongas a merced del enemigo, y sus vencedores los lleven cautivos a un país enemigo, 
     próximo o lejano,
47 si en el país al que han sido deportados reflexionan y se convierten, 
     si en el país de sus vencedores te suplican, diciendo: '¡Hemos pecado, somos culpables, 
     hemos cometido el mal!';
48 si en el país de los enemigos que los hayan deportado se vuelven hacia ti de todo corazón 
     y con toda el alma, si te suplican en dirección al país que diste a sus padres, 
     a la ciudad que tú has elegido y a la Casa que yo edifiqué para tu Nombre,
49 escucha tú desde el cielo, desde el lugar donde habitas, esa oración y esa súplica y hazles justicia:
50 perdona a tu pueblo los pecados que haya cometido contra ti y todas las rebeldías 
     de las que se hizo culpable; concédeles que sus enemigos se compadezcan de ellos,
51 porque son tu pueblo y tu herencia, la que tú hiciste salir de Egipto, del horno de fuego.
52 Que tus ojos estén abiertos a la súplica de tu servidor y de tu pueblo Israel, 
     para escucharlos cada vez que te invoquen,
53 porque tú los separaste para ti de entre todos los pueblos, a fin de que fueran tu herencia, 
     como lo dijiste tú mismo, Señor, por medio de tu servidor Moisés, 
     cuando hiciste salir de Egipto a nuestros padres".


viernes, 21 de julio de 2017

Exodo 12,43-51: Normas para participar en la Pascua

Exodo 12,43-51

12:43 Dijo Yahveh a Moisés y a Aarón: "Estas son las normas sobre la Pascua: no comerá de ella ningún extranjero.
12:44 Todo siervo, comprado por dinero, a quien hayas circuncidado, podrá comerla.
12:45 Pero el residente y el jornalero no la comerán.
12:46 Se ha de comer dentro de casa; no sacaréis fuera de casa nada de carne, ni le quebraréis ningún hueso.
12:47 Toda la comunidad de Israel la celebrará.
12:48 Si un forastero que habita contigo quiere celebrar la Pascua de Yahveh, que se circunciden todos sus varones, y entonces podrá acercarse para celebrarla, pues será como los nativos; pero ningún incircunciso podrá comerla.
12:49 Una misma ley habrá para el nativo y para el forastero que habita en medio de vosotros."
12:50 Así lo hicieron todos los israelitas. Tal como había mandado Yahveh a Moisés y a Aarón, así lo hicieron.
12:51 Y en aquel mismo día sacó Yahveh del país de Egipto a los israelitas en orden de campaña.

miércoles, 8 de febrero de 2017

Marcos 7,24-30: Ampliando el plan de salvación

Marcos 7,24-30  

En aquel tiempo, Jesús fue a la región de Tiro. Se alojó en una casa, procurando pasar desapercibido, pero no lo consiguió; una mujer que tenía una hija poseída por un espíritu impuro se enteró en seguida, fue a buscarlo y se le echó a los pies. La mujer era griega, una fenicia de Siria, y le rogaba que echase el demonio de su hija. Él le dijo:
— Deja que coman primero los hijos. No está bien echarles a los perros el pan de los hijos.
Pero ella replicó:
— Tienes razón, Señor; pero también los perros, debajo de la mesa, comen las migajas que tiran los niños.
Él le contestó:
— Anda, vete, que, por eso que has dicho, el demonio ha salido de tu hija.
Al llegar a su casa, se encontró a la niña echada en la cama; el demonio se había marchado.

— Comentario por la Orden Carmelita
"Ampliando el plan de salvación"

En el Evangelio de hoy veremos cómo Jesús atiende a una mujer extrajera, de otra raza y de otra religión, lo cual estaba prohibido por la ley religiosa de aquella época. Inicialmente, Jesús no quería atenderla pero la mujer insistió y consiguió lo que quería: la curación de la hija.

Jesús trata de abrir la mentalidad de los discípulos y de la gente más allá de la visión tradicional. En la multiplicación de los panes, había insistido en el compartir (Mc 6,30-44). En la discusión sobre lo que es puro e impuro, había declarado puros todos los alimentos (Mc 7,1-23). Ahora, en este episodio de la Mujer Cananea, supera las fronteras del territorio nacional y acoge a una mujer extranjera que no pertenece al pueblo y con la que estaba prohibido conversar.

Estas iniciativas de Jesús, nacidas de su experiencia de Dios como Padre, eran extrañas para la mentalidad de la gente de la época. Jesús ayuda a la gente a abrir su manera de experimentar a Dios en la vida.

• Marcos 7.24: Jesús sale del territorio

En el evangelio de ayer (Mc 7,14-23) y de antes de ayer (Mc 7,1-13), Jesús había criticado la incoherencia de la “Tradición de los Antiguos” y había ayudado a la gente y a los discípulos a salir de la prisión de las leyes de la pureza. Ahora, en Mc 7,24, sale de Galilea. Parece querer salir de la prisión del territorio y de la raza. Está en el extranjero, y parece que no quiere ser conocido. Pero su fama había llegado antes que él. La gente sabe y le busca.

• Marcos 7.25-26: Una mujer pide por la hija enferma

Marcos dice explícitamente que era de otra raza y de otra religión; esto es, era pagana. Ella se lanza a los pies de Jesús y empieza a suplicar para que cure a su hija poseída por un espíritu impuro. Los paganos parecen no tenían problema de recurrir a Jesús. Los judíos ¡sí que tenían problemas en convivir con los paganos!

• Marcos 7.27: La respuesta de Jesús

Fiel a las normas de su religión, Jesús dice que no conviene tirar el pan de los hijos y darlo a los cachorros. Frase dura. La comparación está sacada de la vida familiar. Hasta hoy, niños y cachorros es lo que más hay en los barrios pobres. Jesús afirma una cosa que es cierta: ninguna madre saca el pan de la boca de los hijos para darlo a los cachorros. En este caso, los hijos eran los judíos y los cachorros, los paganos.

En la época del Antiguo Testamento, por causa de la rivalidad entre los pueblos, un pueblo acostumbraba llamar a otro “cachorro” (1Sam 17,43). En los otros evangelios Jesús explica el porqué de su rechazo: “No fui enviado sino a las ovejas perdidas de la casa de Israel” (Mt 15,24). Es decir: “El Padre no quiere que yo me ocupe de esta mujer”

• Marcos 7,28: La reacción de la mujer

Ella no contradice a Jesús pero amplía la comparación y la aplica a su caso: “Sí, Señor, pero también los perritos comen las migajas que han quedado”. Es como si dijera: “Si soy perrito tengo los derechos de los perritos, es decir, ¡las migajas me pertenecen!” Ella sencillamente sacó las conclusiones de la parábola que Jesús contó y, mostró que, hasta en la casa de Jesús, los perritos comían las migajas que caían de la mesa de los niños. Y en la “casa de Jesús”, esto es, en la comunidad cristiana, la multiplicación del pan para los hijos fue tan abundante que acaban sobrando doce cestos (Mc 6,42) para los “cachorros”, esto es, para ella, ¡para los paganos!

• Marcos 7,29-30: La reacción de Jesús

“Por lo que has dicho, vete; el demonio ha salido de tu hija.” En los otros evangelios se explicita: “¡Grande es tu fe! ¡Que se cumpla tu deseo!” (Mt 15,28).

Si Jesús atiende la súplica de la mujer es porque comprende que, ahora, el Padre quiere que él escuche su petición. Este episodio ayuda a percibir algo del misterio que envolvía a la persona de Jesús y como él convivía con el Padre.

Observando las actitudes y reacciones de las personas Jesús descubre la voluntad del Padre. La actitud de la mujer abre un nuevo horizonte en la vida de Jesús. A través de ella descubre mejor que el proyecto del Padre es para todos los que buscan la vida y quieren liberarse de las cadenas que aprisionan su energía.

A lo largo de las páginas del evangelio de Marcos hay una apertura creciente hacia los demás pueblos. De este modo, Marcos lleva a los lectores a abrirse, poco a poco, a superar ideas preconcebidas.

Esta apertura hacia los paganos aparece de forma muy clara en la orden final que Jesús da a los discípulos, después de su resurrección: ”Id por el mundo, proclamad el Evangelio a toda la creación” (Mc 16,15).

martes, 28 de octubre de 2014

Efesios 2,19-22: "No sois extranjeros sino ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se ha levantado hasta formar un templo consagrado al Señor".

Efesios 2,19-22
San Simón y Judas, apóstoles (28 de octubre),

Hermanos: Ya no sois extranjeros ni forasteros, sino que sois ciudadanos de los santos y miembros de la familia de Dios. Estáis edificados sobre el cimiento de los apóstoles y profetas, y el mismo Cristo Jesús es la piedra angular. Por él todo el edificio queda ensamblado, y se ha levantado hasta formar un templo consagrado al Señor. Por él también vosotros os vais integrando en la construcción, para ser morada de Dios, por el Espíritu.

jueves, 14 de noviembre de 2013

Joel 4,12-21: "Jerusalén será santa, y no pasarán por ella extranjeros".

Joel 4,12-21

Así dice el Señor: "Alerta, vengan las naciones al valle de Josafat: allí me sentaré a juzgar a las naciones vecinas. Mano a la hoz, madura está la mies; venid y pisad, lleno está el lagar. Rebosan las cubas, porque abunda su maldad. Turbas y turbas en el valle de la Decisión, se acerca el día del Señor en el valle de la Decisión. El sol y la luna se oscurecen, las estrellas retiran su resplandor. El Señor ruge desde Sión, desde Jerusalén alza la voz, tiemblan cielo y tierra. El Señor protege a su pueblo, auxilia a los hijos de Israel. Sabréis que yo soy el Señor, vuestro Dios, que habita en Sión, mi monte santo. Jerusalén será santa, y no pasarán por ella extranjeros. Aquel día, los montes manarán vino, los collados se desharán en leche, las acequias de Judá irán llenas de agua, brotará un manantial del templo del Señor, y engrosará el torrente de las Acacias. Egipto será un desierto, Edón se volverá árida estepa, porque oprimieron a los judíos, derramaron sangre inocente en su país. Pero Judá estará habitada por siempre, Jerusalén, de generación en generación. Vengaré su sangre, no quedará impune, y el Señor habitará en Sión."