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martes, 20 de agosto de 2024

Libro de Josué 10,1-43: Conquista del sur de Palestina

Libro de Josué
Capítulo 10

COALICIÓN DE LOS CINCO REYES AMORREOS
CONSQUISTA DEL SUR DE PALESTINA
Jc 1,1-8

Cinco Reyes hacen la guerra contra Gabaón

1 Cuando Adoni-Sedec, rey de Jerusalén, oyó que Josué había tomado Ay y la había arrasado 
   y que había hecho con ella y con su rey lo mismo que con Jericó y su rey y que los de Gabaón 
   habían hecho las paces con Israel y vivían con los israelitas, 
2 se asustó enormemente. Porque Gabaón era toda una ciudad, como una de las capitales reales, 
   mayor que Ay, y todos sus hombres eran valientes. 
3 Entonces envió este mensaje a Ohán, rey de Hebrón; 
   a Pirán, rey de Yarmut; a Yafía, rey de Laquis, y a Debir, rey de Eglón: 
4 –Vengan con refuerzos para derrotar a Gabaón, que ha hecho las paces con Josué y los israelitas. 
5 Entonces se aliaron los cinco reyes amorreos –el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, 
   el de Laquis y el de Eglón– subieron con sus ejércitos, acamparon frente a Gabaón y la atacaron. 

Josué socorre a Gabaón

6 Los de Gabaón despacharon emisarios a Josué, al campamento de Guilgal, con este ruego: 
   –No dejes solos a tus vasallos. Ven en seguida a salvarnos. 
   Ayúdanos, porque se han aliado contra nosotros los reyes amorreos de la montaña. 
7 Entonces Josué subió desde Guilgal con todo su ejército, todos sus guerreros, 
8 y el Señor le dijo: –No les tengas miedo, que yo te los entrego; ni uno de ellos podrá resistirte. 
9 Josué caminó toda la noche desde Guilgal y cayó sobre ellos de repente; 

El socorro de lo alto

10 el Señor los desbarató ante Israel, que les infligió una gran derrota junto a Gabaón, 
     y los persiguió por la Cuesta de Bet-Jorón, destrozándolos hasta Azecá y Maqueda. 
11 Y cuando iban huyendo de los israelitas por la cuesta de Bet-Jorón, 
     el Señor les lanzó desde el cielo un pedrisco fuerte y mortífero en el camino hasta Azecá; 
     murieron más por la granizada que por la espada de los israelitas. 
12 Cuando el Señor puso en manos de los israelitas a los amorreos, 
     Josué habló al Señor y gritó en presencia de Israel: 
     –¡Sol, quieto en Gabaón! ¡Y tú, luna, en el valle de Ayalón! 
13 Y el sol quedó quieto y la luna inmóvil, hasta que se vengó el pueblo de sus enemigos. 
     Así consta en el libro de Yasar: 
     El sol se detuvo en medio del cielo y tardó un día entero en ponerse. 
14 Ni antes ni después ha habido un día como aquél, 
     cuando el Señor obedeció a la voz de un hombre, porque el Señor luchaba por Israel. 
15 Josué y los israelitas se volvieron al campamento de Guilgal. 

Los cinco reyes en la cueva de Maqueda

16 Los cinco reyes lograron huir y se escondieron en la cueva de Maqueda. 
17 Avisaron a Josué: –Los cinco reyes están escondidos en la cueva de Maqueda. 
18 Josué ordenó: –Hagan rodar piedras grandes hasta la entrada de la cueva 
     y dejen allí apostados algunos centinelas para que los vigilen. 
19 Ustedes no dejen de perseguir al enemigo, córtenles la retirada; 
     no los dejen llegar a sus poblados, porque el Señor, su Dios, se los entrega. 
20 Cuando Josué y los israelitas los derrotaron hasta acabar con ellos –fue una gran derrota–, 
     los que lograron salvarse huyendo se refugiaron en las ciudades fortificadas. 
21 Todo el ejército volvió victorioso al campamento de Josué, en Maqueda. 
     Nadie se atrevió a hablar mal de los israelitas. 
22 Josué ordenó: –Destapen la entrada de la cueva y saquen a esos cinco reyes. 
23 Cumpliendo sus órdenes, sacaron de la cueva a los cinco reyes: 
     el de Jerusalén, el de Hebrón, el de Yarmut, el de Laquis y el de Eglón. 
24 Cuando se los presentaron, Josué convocó a todos los israelitas y dijo a sus oficiales:
     –Acérquense y pisen la nuca a esos reyes. 
     Ellos se acercaron y pusieron el pie en la nuca de los reyes. 
25 Josué les dijo: –No teman ni se acobarden. ¡Sean fuertes y valientes!, 
     que así tratará el Señor a todos los enemigos con los que van a luchar. 
26 Dicho esto, los ajustició y los colgó de cinco árboles; allí estuvieron colgados hasta la tarde. 
27 A la puesta del sol mandó bajarlos de los árboles y tirarlos a la cueva donde se habían escondido; después colocaron grandes piedras a la entrada de la cueva, y allí están todavía hoy. 

Conquista de las ciudades meridionales de Canaán

28 Aquel día Josué tomó Maqueda. La pasó a cuchillo, consagrando al exterminio a su rey 
     y a todos sus habitantes. No quedó un superviviente; trató al rey de Maqueda como al de Jericó. 
29 Desde Maqueda Josué y los israelitas pasaron a Libná y la atacaron. 
30 El Señor les entregó también Libna y a su rey, y pasaron a cuchillo a todos los habitantes. 
     No quedó en ella un superviviente; a su rey lo trató Josué como al de Jericó. 
31 Desde Libna Josué y los israelitas pasaron a Laquis, acamparon frente a ella y la atacaron. 
32 El Señor se la entregó: tomaron Laquis al segundo día y pasaron a cuchillo a todos los habitantes, 
     lo mismo que habían hecho en Libna. 
33 Horán, rey de Guézer, subió en auxilio de Laquis, pero Josué lo derrotó a él y a su ejército, 
     sin dejarle un superviviente. 
34 Desde Laquis Josué y los israelitas pasaron a Eglón; acamparon frente a ella y la atacaron. 
35 La tomaron aquel mismo día y la pasaron a cuchillo, consagrando al exterminio a todos sus 
     habitantes, lo mismo que habían hecho con Laquis. 
36 Desde Eglón, Josué y los israelitas con él, pasaron a Hebrón y la atacaron. 
37 La tomaron y pasaron a cuchillo a su rey y a toda la población. 
     No quedó un superviviente, lo mismo que habían hecho en Eglón; 
     la consagraron al exterminio con todos sus habitantes. 
38 Después Josué y los israelitas con él se volvieron contra Debir y la atacaron. 
39 Se apoderaron de ella, del rey y sus poblados y los pasaron a cuchillo, 
     consagrando al exterminio a todos sus habitantes. 
     No quedó un superviviente; trataron a Debir y a su rey lo mismo que a Hebrón y a su rey, 
     a Libna y a su rey. 

Recapitulación de las conquistas del sur

40 Así fue como conquistó Josué toda la montaña, el Negueb y la Sefela 
     y las estribaciones de la sierra, con sus reyes. No quedó un superviviente. 
     Consagraron al exterminio a todo ser viviente, como había mandado el Señor, Dios de Israel. 
41 Josué conquistó desde Cades Barnea hasta Gaza, y todo el país de Gosén hasta Gabaón. 
42 En una sola ofensiva se apoderó de todos aquellos reyes y sus tierras, porque el Señor, 
     Dios de Israel, combatía por Israel. 
43 Josué y los israelitas que iban con él se volvieron después al campamento de Guilgal. 


martes, 5 de julio de 2022

Isaías 60,19-22: Luz perpetua

Luz perpetua

19 Ya no será el sol tu luz en el día, ni te alumbrará la claridad de la luna; 
     será el Señor tu luz perpetua, y tu Dios será tu esplendor; 
20 tu sol ya no se pondrá ni desaparecerá tu luna, porque el Señor será tu luz perpetua 
     y se habrán acabado los días de tu luto.
21 En tu pueblo todos serán justos y poseerán por siempre la tierra: es el brote que yo he plantado, 
     la obra de mis manos, para gloria mía. 
22 El pequeño crecerá hasta mil, y el menor se hará pueblo numeroso:
     yo soy el Señor y haré que pronto suceda.

domingo, 3 de julio de 2022

Isaías 66,18-24: Reunión de todos los pueblos

Reunión de todos los pueblos

18 Pero yo vendré para reunir  a las naciones de toda lengua: vendrán para ver mi gloria; 
19 les daré una señal, y de entre ellos despacharé supervivientes a las naciones: a Tarsis, Etiopía, 
     Libia, Masac, Tubal y Grecia; a las costas lejanas, que nunca oyeron mi fama ni vieron mi gloria, 
     y anunciarán mi gloria a las naciones.
20 Y de todas las naciones, como ofrenda al Señor, traerán a todos sus hermanos a caballo y en carros 
     y en literas, en mulos y dromedarios, hasta mi Monte Santo de Jerusalén –dice el Señor–, 
     como los israelitas traen la ofrenda en una vasija pura al templo del Señor. 
21 De entre ellos escogeré sacerdotes y levitas –dice el Señor–. 
22 Como el cielo nuevo y la tierra nueva, que voy a hacer, durarán ante mí –oráculo del Señor–, 
     así durará su descendencia y el nombre de ustedes. 
23 Cada luna nueva y cada sábado vendrá todo mortal a postrarse ante mí –dice el Señor–. 
24 Y al salir verán los cadáveres de los que se rebelaron contra mí: su gusano no muere, 
     su fuego no se apaga, y serán el horror de todos los mortales