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sábado, 3 de diciembre de 2022

Isaías 11,1-9: Oráculo de liberación

Isaías 11,1-9:
Oráculo de liberación


1 Pero retoñará el tocón de Jesé, de su cepa brotará un vástago 
2 sobre el cual se posará el Espíritu del Señor: espíritu de sensatez e inteligencia, 
   espíritu de valor y de prudencia, espíritu de conocimiento y respeto del Señor. 
3 Lo inspirará el respeto del Señor. No juzgará por apariencias ni sentenciará sólo de oídas; 
4 juzgará con justicia a los desvalidos, sentenciará con rectitud a los oprimidos; 
   ejecutará al violento con el cetro de su sentencia y con su aliento dará muerte al culpable. 
5 Se terciará como banda la justicia y se ceñirá como fajín la verdad. 
6 Entonces el lobo y el cordero irán juntos, y la pantera se tumbará con el cabrito, 
   el novillo y el león engordarán juntos; un chiquillo los pastorea; 
7 la vaca pastará con el oso, sus crías se tumbarán juntas, el león comerá paja como el buey. 
8 El niño jugará en agujero de la cobra, la criatura meterá la mano en el escondrijo de la serpiente. 
9 No harán daño ni estrago por todo mi Monte Santo, porque se llenará el país de conocimiento 
   del Señor, como colman las aguas el mar.

martes, 5 de julio de 2022

Isaías 58,1-12: el ayuno


1 Grita con fuerte voz, no te contengas, alza la voz como una trompeta, 
   denuncia a mi pueblo sus delitos, a la casa de Jacob sus pecados. 
2 Consultan mi oráculo a diario, muestran deseo de conocer mi camino 
   como si fueran un pueblo que practicara la justicia y no abandonase el mandato de su Dios. 
   Me piden sentencias justas, desean tener cerca a Dios.
3 ¿Para qué ayunar, si no haces caso? ¿Mortificarnos, si tú no te fijas? 
   Miren: el día de ayuno buscan su propio interés, y maltratan a sus servidores; 
4 miren: ayunan entre peleas y disputas, dando puñetazos sin piedad. 
   No ayunen como ahora, haciendo oír en el cielo sus voces.
5 ¿Es ése el ayuno que el Señor desea, el día en que el hombre se mortifica? 
   Doblar la cabeza como un junco, acostarse sobre estera y ceniza, 
   ¿a eso lo llaman ayuno, día agradable al Señor? 
6 El ayuno que yo quiero es éste: abrir las prisiones injustas, hacer saltar los cerrojos de los cepos, 
   dejar libres a los oprimidos, romper todos los cepos; 
7 compartir tu pan con el hambriento, hospedar a los pobres sin techo, 
   vestir al que ves desnudo y no despreocuparte de tu hermano. 
8 Entonces brillará tu luz como la aurora, tus heridas sanarán rápidamente; 
   tu justicia te abrirá camino, detrás irá la gloria del Señor. 
9 Entonces llamarás al Señor, y te responderá; pedirás auxilio, y te dirá: Aquí estoy. 
   Si destierras de ti toda opresión, y el señalar con el dedo, y la palabra maligna; 
10 si das tu pan al hambriento y sacias el estómago del necesitado, surgirá tu luz en las tinieblas, 
     tu oscuridad se volverá mediodía.
11 El Señor te guiará siempre, en el desierto saciará tu hambre, hará fuertes tus huesos, 
     serás un huerto bien regado, un manantial de aguas cuyas aguas nunca se agotan, 
12 reconstruirás viejas ruinas, levantarás sobre los cimientos antiguos; 
     te llamarán reparador de brechas, restaurador de casas en ruinas.

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sábado, 1 de diciembre de 2018

Lucas 21:25-28,34-36: Indignación y esperanza, por José Antonio Pagola

Lucas 21:25-28,34-36

"Habrá señales en el sol, en la luna y en las estrellas; y en la tierra, angustias de las gentes, perplejas por el estruendo del mar y de las olas, muriéndose los hombres de terror y de ansiedad por las cosas que vendrán sobre el mundo; porque las fuerzas de los cielos serán sacudidas. Y entonces verán venir al Hijo del hombre en una nube con gran poder y gloria. Cuando empiecen a suceder estas cosas, cobrad ánimo y levantad la cabeza porque se acerca vuestra liberación." "Guardaos de que no se hagan pesados vuestros corazones por el libertinaje, por la embriaguez y por la preocupaciones de la vida, y venga aquel Día de improvisto sobre vosotros, como un lazo; porque vendrá sobre todos los que habitan toda la faz de la tierra. Estad en vela, pues, orando en todo tiempo para que tengáis fuerza y escapéis a todo lo que está para venir, y podáis estar en pie delante del Hijo del hombre."

Indignación y esperanza
por José Antonio Pagola

Una convicción indestructible sostiene desde sus inicios la fe de los seguidores de Jesús: alentada por Dios, la historia humana se encamina hacia su liberación definitiva. Las contradicciones del ser humano y los horrores que se cometen en todas las épocas no han de destruir nuestra esperanza.

Este mundo que nos sostiene no es definitivo. Un día la creación entera dará «signos» de que ha llegado a su final para dar paso a una vida nueva y liberada que ninguno de nosotros puede imaginar ni comprender.

Los evangelios recogen el recuerdo de una reflexión de Jesús sobre este final de los tiempos. Paradójicamente, su atención no se concentra en los «acontecimientos cósmicos» que se puedan producir en aquel momento. Su principal objetivo es proponer a sus seguidores un estilo de vivir con lucidez ante ese horizonte.

El final de la historia no es el caos, la destrucción de la vida, la muerte total. Lentamente, en medio de luces y tinieblas, escuchando las llamadas de nuestro corazón o desoyendo lo mejor que hay en nosotros, vamos caminando hacia el misterio último de la realidad que los creyentes llamamos «Dios».

No hemos de vivir atrapados por el miedo o la ansiedad. El «último día» no es un día de ira y de venganza, sino de liberación. Lucas resume el pensamiento de Jesús con estas palabras admirables: «Levantaos, alzad la cabeza: se acerca vuestra liberación». Solo entonces conoceremos de verdad cómo ama Dios al mundo.

Hemos de reavivar nuestra confianza, levantar el ánimo y despertar la esperanza. Un día los poderes financieros se hundirán. La insensatez de los poderosos se acabará. Las víctimas de tantas guerras, crímenes y genocidios conocerán la vida. Nuestros esfuerzos por un mundo más humano no se perderán para siempre.

Jesús se esfuerza por sacudir las conciencias de sus seguidores. «Tened cuidado: que no se os embote la mente». No viváis como imbéciles. No os dejéis arrastrar por la frivolidad y los excesos. Mantened viva la indignación. «Estad siempre despiertos». No os relajéis. Vivid con lucidez y responsabilidad. No os canséis. Mantened siempre la tensión.

¿Cómo estamos viviendo estos tiempos difíciles para casi todos, angustiosos para muchos, y crueles para quienes se hunden en la impotencia? ¿Estamos despiertos? ¿Vivimos dormidos? Desde las comunidades cristianas hemos de alentar la indignación y la esperanza. Y solo hay un camino: estar junto a los que se están quedando sin nada, hundidos en la desesperanza, la rabia y la humillación.