Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Hebreos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Carta a los Hebreos. Mostrar todas las entradas

domingo, 17 de marzo de 2024

Hebreos 5,1-10: Jesús, Sumo Sacerdote

1 Porque todo Sumo Sacerdote es tomado de entre los hombres 
   y está puesto en favor de los hombres en lo que se refiere a Dios 
   para ofrecer dones y sacrificios por los pecados;
2 y puede sentir compasión hacia los ignorantes y extraviados, 
   por estar también él envuelto en flaqueza.
3 Y a causa de esa misma flaqueza debe ofrecer por los pecados propios igual que por los del pueblo.
4 Y nadie se arroga tal dignidad, sino el llamado por Dios, lo mismo que Aarón.
5 De igual modo, tampoco Cristo se apropió la gloria del Sumo Sacerdocio, 
   sino que la tuvo de quien le dijo: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy.
6 Como también dice en otro lugar: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
7 El cual, habiendo ofrecido en los días de su vida mortal ruegos y súplicas 
   con poderoso clamor y lágrimas al que podía salvarle de la muerte, 
   fue escuchado por su actitud reverente,
8 y aun siendo Hijo, con lo que padeció experimentó la obediencia;
9 y llegado a la perfección, se convirtió en causa de salvación eterna para todos los que le obedecen,
10 proclamado por Dios Sumo Sacerdote a semejanza de Melquisedec.

sábado, 18 de junio de 2022

Hebreos 6,1-20:

Hebreos 6,1-20:

1 Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, 
   elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento 
   de las obras muertas y de la fe en Dios;
2 de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; 
   de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.
3 Y así procederemos con el favor de Dios.
4 Porque es imposible que cuantos fueron una vez iluminados, 
   gustaron el don celestial y fueron hechos partícipes del Espíritu Santo,
5 saborearon las buenas nuevas de Dios y los prodigios del mundo futuro,
6 y a pesar de todo cayeron, se renueven otra vez mediante la penitencia, 
   pues crucifican por su parte de nuevo al Hijo de Dios y le exponen a pública infamia.
7 Porque la tierra que recibe frecuentes lluvias y produce buena vegetación 
   para los que la cultivan participa de la bendición de Dios.
8 Por lo contrario, la que produce espinas y abrojos es desechada, y cerca está de la maldición, 
   y terminará por ser quemada.
9 Pero de vosotros, queridos, aunque hablemos así, esperamos cosas mejores 
   y conducentes a la salvación.
10 Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestra labor y del amor que habéis mostrado 
     hacia su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos.
11 Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste hasta el fin la misma diligencia 
     para la plena realización de la esperanza,
12 de forma que no os hagáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, 
     mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas.
13 Cuando Dios hizo la Promesa a Abraham, no teniendo a otro mayor por quien jurar, 
     juró por sí mismo
14 diciendo: ¡Sí!, te colmaré de bendiciones y te acrecentaré en gran manera.
15 Y perseverando de esta manera, alcanzó la Promesa.
16 Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía 
     que pone fin a todo litigio.
17 Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la Promesa 
     la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento,
18 para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, 
     nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos 
     a la esperanza propuesta,
19 que nosotros tenemos como segura y sólida ancla de nuestra alma, 
     y que penetra hasta más allá del velo,
20 adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a semejanza de Melquisedec,
     Sumo Sacerdote para siempre.

Hebreos 5,11-14: Advertencia contra la apostasía

5,11-14: Advertencia contra la apostasía

11 Sobre este particular tenemos muchas cosas que decir, aunque difíciles de explicar, 
     porque os habéis hecho tardos de entendimiento.
12 Pues debiendo ser ya maestros en razón del tiempo, volvéis a tener necesidad de ser instruidos 
     en los primeros rudimentos de los oráculos divinos, y os habéis hecho tales que tenéis necesidad  
     de leche en lugar de manjar sólido.
13 Pues todo el que se nutre de leche desconoce la doctrina de la justicia, porque es niño.
14 En cambio, el manjar sólido es de adultos; de aquellos que, por costumbre, 
     tienen las facultades ejercitadas en el discernimiento del bien y del mal.

viernes, 17 de junio de 2022

Hebreos 3,1-6: Jesús es superior a Moisés

3,1-6: Jesús es superior a Moisés

1 Por tanto, hermanos santos, partícipes de una vocación celestial, considerad al apóstol 
   y Sumo Sacerdote de nuestra fe, a Jesús,
2 que es fiel al que le instituyó, como lo fue también Moisés en toda su casa.
3 Pues ha sido juzgado digno de una gloria en tanto superior a la de Moisés, 
   en cuanto la dignidad del constructor de la casa supera a la casa misma.
4 Porque toda casa tiene su constructor; mas el constructor del universo es Dios.
5 Ciertamente, Moisés fue fiel en toda su casa, como servidor,
   para atestiguar cuanto había de anunciarse,
6 pero Cristo lo fue como hijo, al frente de su propia casa, que somos nosotros, 
   si es que mantenemos la entereza y la gozosa satisfacción de la esperanza.

Hebreos 2,1-5: Una salvación tan grande

2,1-5 Una salvación tan grande

1 Por tanto, es preciso que prestemos mayor atención a lo que hemos oído, para que no nos extraviemos.
2 Pues si la palabra promulgada por medio de los ángeles obtuvo tal firmeza que toda transgresión 
   y desobediencia recibió justa retribución,
3 ¿cómo saldremos absueltos nosotros si descuidamos tan gran salvación? 
   La cual comenzó a ser anunciada por el Señor, y nos fue luego confirmada por quienes la oyeron,
4 testificando también Dios con señales y prodigios, con toda suerte de milagros 
   y dones del Espíritu Santo repartidos según su voluntad.

Hebreos 1,5-14: El Hijo, superior a los ángeles

El Hijo, superior a los ángeles

5 En efecto, ¿a qué ángel dijo alguna vez: Hijo mío eres tú; yo te he engendrado hoy; y también: 
   Yo seré para él Padre, y él será para mi Hijo?
6 Y nuevamente al introducir a su Primogénito en el mundo dice: Y adórenle todos los ángeles de Dios.
7 Y de los ángeles dice: El que hace a sus ángeles vientos, y a sus servidores llamas de fuego.
8 Pero del Hijo: Tu trono, ¡oh Dios!, por los siglos de los siglos; y: El cetro de tu realeza, 
   cetro de equidad.
9 Amaste la justicia y aborreciste la iniquidad; por eso te ungió, ¡oh Dios!, 
   tu Dios con óleo de alegría con preferencia a tus compañeros.
10 Y también: Tú al comienzo, ¡oh Señor!, pusiste los cimientos de la tierra, 
     y obras de tu mano son los cielos.
11 Ellos perecerán, mas tú permaneces; todos como un vestido envejecerán;
12 como un manto los enrollarás, como un vestido, y serán cambiados. 
     Pero tú eres el mismo y tus años no tendrán fin.
13 Y ¿a qué ángel dijo alguna vez: Siéntate a mi diestra, hasta que ponga a tus enemigos 
     por escabel de tus pies?
14 ¿Es que no son todos ellos espíritus servidores con la misión de asistir a los que han de heredar 
     la salvación?

sábado, 4 de diciembre de 2021

Carta a los Hebreos

 
CARTA A LOS HEBREOS

Hebreos 1,1-6: Introducción. Cristo, Hijo de Dios
Hebreos 1,5-14: El Hijo, superior a los ángeles

Hebreos 2,1-4: Una salvación tan grande 
Hebreos 2,5-12: Cristo, hombre glorificado
Hebreos 2,14-18: Cristo, redentor sufriente
   Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Hebreos 3,1-6: Jesús es superior a Moisés
Hebreos 3,7-14: Exhortación a la fidelidad

Hebreos 4,1-5.11: Descanso ofrecido por Dios
Hebreos 4,12-16: Elogio de la Palabra de Dios.
                              Jesucristo, sacerdote misericordioso

Hebreos 5,1-10: Jesús constituido sumo sacerdote
Hebreos 5,11-14: Advertencia contra la apostasía


Hebreos 7:1-28: Melquisedec y el sacerdocio levítico

Hebreos 8:6-13: Imperfección de la Antigua Alianza

Hebreos 9:2-3.11-14: Sacrificio perfecto de Cristo
Hebreos 9:15.24-28: El Sacrificio de la Nueva Alianza
Hebreos 10,1-10: Superioridad del sacrificio de Cristo
Hebreos 10,19-25: Exhortación a la perseverancia
Hebreos 12,1-4: Exhortación a la constancia
Hebreos 12,4-7.11-15: Dios nos corrige como a hijos
Hebreos 13,1-8: Vivir como cristianos
Hebreos 13,15-17.20-21: El culto auténtico  

sábado, 4 de febrero de 2017

Hebreos 13,15-17.20-21: El culto auténtico

Hebreos 13,15-17.20-21
Sábado de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Y por medio de él, ofrezcamos sin cesar a Dios un sacrificio de alabanza, es decir, el fruto de los labios que confiesan su Nombre. Hagan siempre el bien y compartan lo que poseen, porque esos son sacrificios agradables a Dios. Obedezcan con docilidad a quienes los dirigen, porque ellos se desvelan por ustedes, como quien tiene que dar cuenta. Así ellos podrán cumplir su deber con alegría y no penosamente, lo cual no les reportaría a ustedes ningún provecho. Que el Dios de la paz -el mismo que resucitó de entre los muertos a nuestro Señor Jesús, el gran Pastor de las ovejas, por la sangre de una Alianza eterna- los capacite para cumplir su voluntad, practicando toda clase de bien. Que él haga en nosotros lo que es agradable a sus ojos, por Jesucristo, a quien sea la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

viernes, 3 de febrero de 2017

Hebreos 13,1-8: Vivir como cristianos

Hebreos 13,1-8
Viernes de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Perseveren en el amor fraternal. No se olviden de practicar la hospitalidad, ya que gracias a ella, algunos, sin saberlo, hospedaron a los ángeles. Acuérdense de los que están presos, como si ustedes lo estuvieran con ellos, y de los que son maltratados, como si ustedes estuvieran en su mismo cuerpo. Respeten el matrimonio y no deshonren el lecho conyugal, porque Dios condenará a los lujuriosos y a los adúlteros. No se dejen llevar de la avaricia, y conténtense con lo que tienen, porque el mismo Dios ha dicho: No te dejaré ni te abandonaré. De manera que podemos decir con plena confianza: El Señor es mi protector: no temeré. ¿Qué podrán hacerme los hombres? Acuérdense de quienes los dirigían, porque ellos les anunciaron la Palabra de Dios: consideren cómo terminó su vida e imiten su fe. Jesucristo es el mismo ayer y hoy, y lo será para siempre.

jueves, 2 de febrero de 2017

Hebreos 2,14-18: Cristo, redentor sufriente

Hebreos 2,14-18
2 de enero: Fiesta de la Presentación de Jesús en el Templo
Miércoles de la 1 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenia que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

SOBRE EL MISMO TEMA:
Tenía que parecerse en todo a sus hermanos  

Hebreos 2,14-18: Tenía que parecerse en todo a sus hermanos

Hebreos 2,14-18

Los hijos de una familia son todos de la misma carne y sangre, y de nuestra carne y sangre participó también Jesús; así, muriendo, aniquiló al que tenía el poder de la muerte, es decir, al diablo, y liberó a todos los que por miedo a la muerte pasaban la vida entera como esclavos. Notad que tiende una mano a los hijos de Abrahán, no a los ángeles. Por eso tenia que parecerse en todo a sus hermanos, para ser sumo sacerdote compasivo y fiel en lo que a Dios se refiere, y expiar así los pecados del pueblo. Como él ha pasado por la prueba del dolor, puede auxiliar a los que ahora pasan por ella.

— Comentario:
"Tenía que parecerse en todo a sus hermanos"
por Reflexiones Católicas

Este fragmento de Hebreos destaca que Jesucristo, para traer la salvación a los hombres, ha asumido la condición humana en su totalidad. La salvación consiste en la liberación de la muerte (hasta aquel momento la muerte era un final inexorable: desde entonces es paso a la resurrección), que se ha producido porque Jesucristo. Venciendo al pecado con su muerte, le ha quitado el poder al diablo, que era dueño de la muerte (recuérdese el relato del Genesis: el diablo ha provocado el pecado, y la consecuencia del pecado ha sido la muerte).

Para liberar a los hombres del pecado, Jesucristo tenía que ser un hombre y presentar ante Dios la imagen de hombre fiel a su voluntad hasta el final; así, por una parte, Dios puede contemplar su modelo de hombre libre y revertir la situación de pecado en que se hallaba la humanidad entera; y por otra, los hombres ven el camino al que están llamados realizado por uno que ha pasado por las mismas pruebas que ellos.

Compatiendo nuestra sangre y carne

Jesús ha compartido nuestra sangre y nuestra carne y no se avergüenza de llamarnos hermanos (2,11.14). Hebreos dice con palabras propias lo mismo que nosotros queremos expresar con la celebración de la Navidad.

Jesús ha asumido todo lo humano: alegría, amistad, familia, sencillez; pero también, el dolor, el sufrimiento y la muerte. Más aún, aceptó a los hombres como son: limitados, mediocres, pecadores, con sus odios pequeños e irracionales. Jesús llama a los hombres a ser sus hermanos, hasta en la terrible y absurda situación que los lleva a matar al justo precisamente porque les habla de paz, de sinceridad, de vida limpia, de Dios.

Ya desde Belén Jesús aprendió cuán difícil es llevarse bien con los hombres. Ahora Hebreos subraya el último paso: Jesús sufre también la angustia de la muerte (2,14-15; 5,7), resumen de todos los miedos humanos; la angustia del hombre que siente un anhelo infinito de vida y felicidad pero se encuentra diariamente con sus desesperantes limitaciones. Este misterioso y complejo mundo humano está ya presente de una manera entrañable en el niño débil, ignorado, alabado y perseguido de Belén.

Perfección, gloria y honor: 
sufrimiento, incomprensión y muerte

A través de la experiencia humana vivida por Jesús, con sus sufrimientos, incomprensiones y muerte, consiguió el propio Jesús la perfección (2,10), la gloria y el honor (2,9) de entrar en comunión total con Dios (9,11-12). Por la muerte halló la vida y nos liberó de la angustia de la muerte (2,9-15).

El hombre sólo encuentra la verdadera vida en Dios, el único absoluto; esto comporta asumirlo todo tal como es. No es rehusando su propia vida o engañándose, sino asumiéndola como limitada y mortal, como el hombre se entrega a Dios hallando en él la vida verdadera. El hombre que vive en Dios aprende a no rehusar su vida humana y a amarlo todo y a todos, tal como son, excepto el pecado.

María

María es la humanidad que concibe al Hijo de Dios y lo arraiga en la tierra humana. Por María, Jesús se ha hecho uno de los nuestros, convirtiendo la vida humana en el más sublime acto de culto a Dios como Hijo suyo. Ella ha sido la primera en seguirle, acogiendo a Dios en la sencillez y generosidad de su vida. 

martes, 31 de enero de 2017

Hebreos 12,4-7.11-15: Dios nos corrige como a hijos

Hebreos 12,4-7.11-15
Miércoles de la 4 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hermanos: Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado. Habéis olvidado la exhortación paternal que os dieron: "Hijo mío, no rechaces la corrección del Señor, no te enfades por su reprensión; porque el Señor reprende a los que ama y castiga a sus hijos preferidos." Aceptad la corrección, porque Dios os trata como a hijos, pues, ¿qué padre no corrige a sus hijos? Ninguna corrección nos gusta cuando la recibimos, sino que nos duele; pero, después de pasar por ella, nos da como fruto una vida honrada y en paz. Por eso, fortaleced las manos débiles, robusteced las rodillas vacilantes, y caminad por una senda llana: así el pie cojo, en vez de retorcerse, se curará. Buscad la paz con todos y la santificación, sin la cual nadie verá al Señor. Procurad que nadie se quede sin la gracia de Dios y que ninguna raíz amarga rebrote y haga daño, contaminando a muchos.

lunes, 30 de enero de 2017

Hebreos 12,1-4: Exhortación a la constancia

Hebreos 12,1-4

Hermanos: Una nube ingente de testigos nos rodea: por tanto, quitémonos lo que nos estorba y el pecado que nos ata, y corramos en la carrera que nos toca, sin retirarnos, fijos los ojos en el que inició y completa nuestra fe: Jesús, que, renunciando al gozo inmediato, soportó la cruz, despreciando la ignominia, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios. Recordad al que soportó la oposición de los pecadores, y no os canséis ni perdáis el ánimo. Todavía no habéis llegado a la sangre en vuestra pelea contra el pecado.

martes, 24 de enero de 2017

Hebreos 10,4-10: Superioridad del sacrificio de Cristo

Hebreos 10,1-10
25 de marzo: Anunciación del Señor (10,4-10)
Martes de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Superioridad del sacrificio de Cristo
10:1 No conteniendo, en efecto, la Ley más que una sombra de los bienes futuros, no la realidad de las cosas, no puede nunca, mediante unos mismos sacrificios que se ofrecen sin cesar año tras año, dar la perfección a los que se acercan.
10:2 De otro modo, ¿no habrían cesado de ofrecerlos, al no tener ya conciencia de pecado los que ofrecen ese culto, una vez purificados?
10:3 Al contrario, con ellos se renueva cada año el recuerdo de los pecados,
10:4 pues es imposible que sangre de toros y machos cabríos borre pecados.
10:5 Por eso, al entrar en este mundo, dice: Sacrificio y oblación no quisiste; pero me has formado un cuerpo.
10:6 Holocaustos y sacrificios por el pecado no te agradaron.
10:7 Entonces dije: ¡He aquí que vengo —pues de mí está escrito en el rollo del libro— a hacer, oh Dios, tu voluntad!
10:8 Dice primero: Sacrificios y oblaciones y holocaustos y sacrificios por el pecado no los quisiste ni te agradaron —cosas todas ofrecidas conforme a la Ley—
10:9 entonces —añade—: He aquí que vengo a hacer tu voluntad. Abroga lo primero para establecer el segundo.
10:10 Y en virtud de esta voluntad somos santificados, merced a la oblación de una vez para siempre del cuerpo de Jesucristo.

lunes, 23 de enero de 2017

Hebreos 9:15.24-28: El Sacrificio de la Nueva Alianza

Hebreos 9:15.24-28
Lunes de la 3 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Hermanos: Cristo es mediador de una alianza nueva: en ella ha habido una muerte que ha redimido de los pecados cometidos durante la primera alianza; y así los llamados pueden recibir la promesa de la herencia eterna. Pues Cristo ha entrado no en un santuario construido por hombres -imagen del auténtico-, sino en el mismo cielo, para ponerse ante Dios, intercediendo por nosotros. Tampoco se ofrece a sí mismo muchas veces -como el sumo sacerdote, que entraba en el santuario todos los años y ofrecía sangre ajena; si hubiese sido así, tendría que haber padecido muchas veces, desde el principio del mundo-. De hecho, él se ha manifestado una sola vez, al final de la historia, para destruir el pecado con el sacrificio de sí mismo. Por cuanto el destino de los hombres es morir una sola vez. Y después de la muerte, el juicio. De la misma manera, Cristo se ha ofrecido una sola vez para quitar los pecados de todos. La segunda vez aparecerá, sin ninguna relación al pecado, a los que lo esperan, para salvarlos.

sábado, 21 de enero de 2017

Hebreos 9:2-3.11-14: Sacrificio perfecto de Cristo

Hebreos 9:2-3.11-14
Sábado de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

La tienda tenía un primer recinto, llamado “santo”, donde se hallaban el candelabro y la mesa con los panes presentados. Detrás de la segunda cortina se hallaba el recinto llamado “Santo de los Santos”. Pero Cristo ha venido como Sumo Sacerdote de los bienes definitivos. Su templo es más grande y más perfecto, no fabricado por mano de hombre, es decir, no de este mundo. Y penetró en el santuario una vez para siempre, no con sangre de machos cabríos ni de novillos, sino con su propia sangre, consiguiendo una liberación definitiva. Pues si la sangre de machos cabríos y de toros y la ceniza de una becerra santifican con su aspersión a los contaminados, en orden a la purificación de la carne, ¡cuánto más la sangre de Cristo, que por el Espíritu eterno se ofreció a sí mismo sin tacha a Dios, purificará de las obras muertas nuestra conciencia para rendir culto al Dios vivo!

viernes, 20 de enero de 2017

Hebreos 8:6-13: Imperfección de la Antigua Alianza

Hebreos 8:6-13
Viernes de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Ahora bien, él ha obtenido un ministerio tanto mejor cuanto es mediador de una alianza mejor, como fundada en promesas mejores. Pues si aquella primera hubiera sido irreprochable, no habría lugar para una segunda. Porque les dice en tono de reproche: He aquí que vienen días, dice el Señor, en que yo concluiré con la casa de Israel y con la casa de Judá una nueva alianza, no como la alianza que hice con sus padres el día en que los tomé de la mano para sacarlos de la tierra de Egipto. Como ellos no permanecieron en mi alianza, también yo me desentendí de ellos, dice el Señor. Esta es la alianza que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice el Señor: Pondré mis leyes en su mente, en sus corazones las grabaré; y yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. Y no habrá de instruir ni uno a su prójimo ni otro a su hermano diciendo: «¡Conoce al Señor!», pues todos me conocerán, desde el menor hasta el mayor de ellos. Porque me apiadaré de sus iniquidades y de sus pecados no me acordaré ya. Al decir nueva, declaró antigua la primera; y lo antiguo y viejo está a punto de desaparecer.

jueves, 19 de enero de 2017

Hebreos 7,25–8,6: Ineficacia del sacerdocio antiguo

Hebreos 7,25–8,6
Jueves de la 2 Semana del Tiempo Ordinadio, Año I

De ahí que pueda también salvar definitivamente a los que por él se llegan a Dios, ya que está siempre vivo para interceder en su favor. Así es el sumo sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, apartado de los pecadores, encumbrado sobre los cielos, que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día como aquellos sumos sacerdotes, primero por sus propios pecados, luego por los del pueblo; y esto lo realizó de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo. La Ley constituye sumos sacerdotes a hombres débiles; pero la palabra del juramento, posterior a la Ley, nombra a uno que es Hijo, perfecto para la eternidad. Este es el punto capital de cuanto venimos diciendo, que tenemos un sumo sacerdote tal, que se sentó a la diestra del trono de la Majestad en los cielos, al servicio del santuario y de la Tienda verdadera, erigida por el Señor, no por un hombre. Porque todo sumo sacerdote está constituido para ofrecer dones y sacrificios; de ahí que necesariamente también él tuviera que ofrecer algo. Pues si estuviera en la tierra, ni siquiera sería sacerdote, habiendo ya quienes ofrezcan dones según la Ley. Éstos dan culto en lo que es sombra y figura de realidades celestiales, según le fue revelado a Moisés al emprender la construcción de la Tienda: Mira, -se le dice- harás todo conforme al modelo que te ha sido mostrado en el monte. Ahora bien, él ha obtenido un ministerio tanto mejor cuanto es mediador de una alianza mejor, como fundada en promesas mejores.

martes, 17 de enero de 2017

Hebreos 7:1-28: Melquisedec y el sacerdocio levítico

Hebreos 7,1-28: Melquisedec y el sacerdocio levítico
     Hebreos 7:1-3.15-17: Miércoles de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

1 En efecto, este Melquisedec, rey de Salem, sacerdote de Dios Altísimo, que salió al encuentro de  
   Abraham cuando regresaba de la derrota de los reyes, y le bendijo,
2 al cual dio Abraham el diezmo de todo, y cuyo nombre significa, en primer lugar, «rey de justicia» 
   y, además, rey de Salem, es decir, «rey de paz»,
3 sin padre, ni madre, ni genealogía, sin comienzo de días, ni fin de vida, asemejado al Hijo de Dios, 
   permanece sacerdote para siempre.
4 Mirad ahora cuán grande es éste, a quien el mismo Patriarca Abraham dio el diezmo de entre 
   lo mejor del botín.
5 Es cierto que los hijos de Leví que reciben el sacerdocio tienen orden según la Ley de percibir el 
   diezmo del pueblo, es decir, de sus hermanos, aunque también proceden éstos de la estirpe de 
   Abraham;
6 mas aquél, sin pertenecer a su genealogía, recibió el diezmo de Abraham, y bendijo 
   al que tenía las promesas.
7 Pues bien, es incuestionable que el inferior recibe la bendición del superior.
8 Y aquí, ciertamente, reciben el diezmo hombres mortales; pero allí, uno de quien se asegura 
   que vive.
9 Y, en cierto modo, hasta el mismo Leví, que percibe los diezmos, los pagó por medio de Abraham,
10 pues ya estaba en las entrañas de su padre cuando Melquisedec le salió al encuentro.
11 Pues bien, si la perfección estuviera en poder del sacerdocio levítico - pues sobre él descansa 
     la Ley dada al pueblo -, ¿qué necesidad había ya de que surgiera otro sacerdote a semejanza de 
     Melquisedec, y no «a semejanza de Aarón»?
12 Porque, cambiado el sacerdocio, necesariamente se cambia la Ley.
13 Pues aquel de quien se dicen estas cosas, pertenecía a otra tribu, de la cual nadie sirvió al altar.
14 Y es bien manifiesto que nuestro Señor procedía de Judá, y a esa tribu para nada se refirió Moisés 
     al hablar del sacerdocio.
15 Todo esto es mucho más evidente aún si surge otro sacerdote a semejanza de Melquisedec,
16 que lo sea, no por ley de prescripción carnal, sino según la fuerza de una vida indestructible.
17 De hecho, está atestiguado: Tú eres sacerdote para siempre, a semejanza de Melquisedec.
18 De este modo queda abrogada la ordenación precedente, por razón de su ineficacia e inutilidad,
19 ya que la Ley no llevó nada a la perfección, pues no era más que introducción a una esperanza 
     mejor, por la cual nos acercamos a Dios.
20 Y por cuanto no fue sin juramento - pues los otros fueron hechos sacerdotes sin juramento,
21 mientras éste lo fue bajo juramento por Aquel que le dijo: «Juró el Señor y no se arrepentirá: 
     Tú eres sacerdote para siempre» -
22 por eso, de una mejor Alianza resultó fiador Jesús.
23 Además, aquellos sacerdotes fueron muchos, porque la muerte les impedía perdurar.
24 Pero éste posee un sacerdocio perpetuo porque permanece para siempre.
25 De ahí que pueda también salvar perfectamente a los que por él se llegan a Dios, 
     ya que está siempre vivo para interceder en su favor.
26 Así es el Sumo Sacerdote que nos convenía: santo, inocente, incontaminado, 
     apartado de los pecadores, encumbrado por encima de los cielos,
27 que no tiene necesidad de ofrecer sacrificios cada día, primero por sus pecados propios como 
     aquellos Sumos Sacerdotes, luego por los del pueblo: y esto lo realizó de una vez para siempre, 
     ofreciéndose a sí mismo.
28 Es que la Ley instituye Sumos Sacerdotes a hombres frágiles: pero la palabra del juramento, 
     posterior a la Ley, hace el Hijo perfecto para siempre.

Hebreos 6:10-20: La promesa de Dios realizada en Jesus

Hebreos 6:10-20
Martes de la 2 Semana del Tiempo Ordinario, Año I

Porque no es injusto Dios para olvidarse de vuestras obras y del amor que habéis mostrado en su nombre, con los servicios que habéis prestado y prestáis a los santos. Deseamos, no obstante, que cada uno de vosotros manifieste la misma diligencia para la plena realización de la esperanza hasta el fin, y no seáis indolentes, sino más bien imitadores de aquellos que, mediante la fe y la perseverancia, heredan las promesas. Cuando Dios hizo la promesa a Abrahán, no teniendo a otro mayor por quien jurar, juró por sí mismo diciendo: Te colmaré de bendiciones y te multiplicaré sin medida. Y, perseverando de esta manera, alcanzó la promesa. Pues los hombres juran por uno superior y entre ellos el juramento es la garantía que pone fin a todo litigio. Por eso Dios, queriendo mostrar más plenamente a los herederos de la promesa la inmutabilidad de su decisión, interpuso el juramento, para que, mediante dos cosas inmutables por las cuales es imposible que Dios mienta, nos veamos más poderosamente animados los que buscamos un refugio asiéndonos a la esperanza propuesta. En ella tenemos nosotros como un ancla firme y segura de nuestra alma, que penetra hasta dentro de la cortina, adonde entró por nosotros como precursor Jesús, hecho, a la manera de Melquisedec, sumo sacerdote para la eternidad.